Pasaron las horas y aún seguíamos en el sofá, en la misma posición, ambas estábamos cansadas y yo aún no lograba recuperarme del todo de mi estado de shock. Hiedra se movió un poco para incorporarse y yo la dejé levantarse del sofá. Fue a la cocina y trajo dos tés calientes. Nuevamente se sentó en el sofá a mi lado y pasándome un brazo sobre el hombro comenzó a hablarme.

-Harley, no debes sentirte tan mal, apareció, le vencimos, ya debe estar de vuelta en Arkham, el lugar donde las personas como el deben estar, no va a arruinarnos nuestra nueva vida ni a interferir en nada, sé que te cuesta creerlo, pero lo que ocurría se acabó, nunca más va a lograr ponerte una mano encima.

Verdaderamente Ivs tenía razón, me costaba creer que alguien como el mismo rey del crimen de Gotham fuese a dejarme estar tan fácilmente, sabía que regresaría tarde o temprano, y eso me atormentaba, por unos días había sido inconsciente de su existencia pensé que ya se acabó, no más Joker, ni bromas, ni payasadas, solo Hiedra y yo.

Asentí a lo que Hiedra me dijo y la abracé tan fuerte como pude, necesitaba notar su cariño para liberar mi tensión, ella mejor que nadie sabía que necesitaba aquello de lo que tuve carencias al lado de ese psicópata. Como psiquiatra que fui era consciente de que estaba enamorada de una idealización de ese hombre, pero como persona sabía que mi mente era tan frágil como la de cualquier otra y más si se trataba de un tema amoroso.

Nos bebimos el té despacio, sin prisa, saboreando cada sorbo y disfrutando de esta bebida caliente. Me levanté y fui al baño, a ducharme, necesitaba sentirme limpia para olvidar el momento tan terrorífico por el que pasé horas antes.

Me senté en el suelo de la ducha y dejé que el agua cayese sobre mí, que hiciese como la lluvia y que arrastrase todo lo malo que guardaba mi aura en aquel instante. Respiré hondo y dejé que la sensación de paz que estaba percibiendo invadiese mi cuerpo, ahora solo necesitaba tranquilizarme, ya me ocuparía más tarde de ver que despertó esa voz en mí, esa "Puddin Lover".

Al salir de la ducha me puse mi albornoz, en el cuarto me esperaba Hiedra, que había usado el otro baño, ella ya estaba con su pijama puesto y todo.

-Pensé que la ducha te había abducido, bebé jajjaja- rió, noté como quería que me sintiese bien.

-No, sigo bien jajajaj- le dije sonriendo, y me extrañó porque llevaba horas sin articular palabra, ya estaba mucho mejor- Ivs, te pido disculpas por todo lo que pasó hoy, era tu día y lo arruiné.

- TONTA, ¿Cuántas veces te he dicho que no debes pedirme disculpas? Y menos por lo de hoy no fue culpa tuya, todo era fenomenal hasta qua apreció ese idiota. Nada me gustó más de hoy que cuando vi el brillo en tus ojos mientras veíamos el espectáculo.

Miré hacia el suelo, pedí perdón por que algo me dijo que todo fue mi culpa y necesitaba transmitirlo, pero al ver la reacción de Hiedra supuse que no lo fue.

-Bueno, Harl, métete en la cama y vamos a dormir, mañana no hay descanso ni tregua, alguien tiene que aterrorizar a Gotham y quienes mejor que las reinas del crimen.

Le sonreí de nuevo, me metí en la cama y la besé, fue un beso de gracias y de amor al mismo tiempo, esta mujer sabía cómo manejarme, era perfecta, aceptaba todo sobre mi, e incluso entendía bien mi pasado y lo aceptaba, si fuese legal que un arlequín y una medio planta se casasen le pediría matrimonio.

Por la mañana nos levantamos tarde, necesitábamos descansar, para estar repuestas y dar nuestro golpe diario.

-Querida Ivs, ¿Quién es nuestra victima este ajetreado lunes? – le dije mientras ojeaba el periódico.

- Si te parece hoy vamos a dejar a los Gothamitas en paz, burlémonos un poco de nuestros compañeros de oficio, ¿Qué tal si le enseñamos al ex fiscal Harvey Dent quien manda?

- ¿Dos caras?, pero si se comenta que ha conseguido muchos esbirros nuevos.

- Cuantos más, mejor, pequeña, ahora, he pensado que podíamos robarle su último juguete

- Te refieres al..

- Si al Polariti, sería gracioso poder controlar a nuestros enemigos dándole una doble personalidad jajajaj- me encantó la idea que Hiedra tenía

-Bueno y ya que estamos, le damos las buenas tardes a su caja fuerte, que la nuestra… entre alimentar a mi animales y abonar a tus plantas necesita un empujoncito- añadí.

- ¿Cómo dudabas el que le asaltásemos? La duda me ofende – me dijo con una mirada picaresca.

Tras esta conversación nos decidimos a salir, me encantaba este momento, esa incertidumbre, aún no sabíamos si nos encontraríamos allí a Dos caras o si todo sería como un paseo por el campo. Otra cosa me gustaba y era lo poco discretas que éramos, circulábamos en el descapotable de Hiedra con Die Antwoord de fondo.

Llegamos a la base de dos caras, nos bajamos rápido del coche, al que dejamos algo alejado. Como siempre fuimos a la parte trasera del edificio, y subimos por las escaleras de incendio, para llegar a la ventana de su recibidor, allí nos ocultamos tras dos mostradores que tenía, cada una tras de uno. Hiedra empezó con su labor de contaminar el suelo con sus malas hierbas, para controlar el movimiento de los allí presentes.

Una vez hecho eso me indicó por señas que teníamos 3 esbirros cerca, en concreto tras los mostradores, yo agarré fuertemente mi pistola de confeti, porque se acercaba el momento de atacar. El riesgo de estas situaciones era lo mejor, era el momento de llamar su atención, y lancé una bola pequeña con una sonrisa a donde estaban.

-¿Quién anda ahí? – preguntó uno de los esbirros, el más grande de ellos, tenía el tamaño de un verdadero Gorila.

-Toc, toc ¿Quién es? - dije en tono burlón, entonces me levanté rápidamente y disparé mi pistola de confeti impactando a los tres que quedaron enredados por este -muy lento, no sabes quién es estúpido, si explico el chiste no tiene gracia jajajajaj

La diversión había comenzado, ya debía estar todo el edificio del bueno de Harvey alerta por intrusas, aunque para mí no era así, estaba cometiendo un crimen, me sentía como en casa.

De nuevo a las armas, imparables, así éramos y somos. Seguimos subiendo por el edificio, esta máquina que buscábamos estaría en la sala principal, era el mayor invento que Dos Caras había conseguido, y seguro que lo tenía mejor custodiado que nadie.

El edificio de Dos Caras hacía clara alusión a su ser, era mitad luz y lujo y mitad caos y oscuridad, mi parte favorita siempre fue la lujosa, puesto que tenía más donde elegir para coger prestados elementos decorativos para mi propio apartamento.

Conforme avanzábamos por el pasillo Hiedra iba diciéndome lo que sus malas hierbas la transmitían, todas las personas del edificio estaban en la misma sala, el salón principal, quizá habíamos venido a tiempo, la presentación de su objeto más preciado, iba a presentar su pérdida.

Antes de ir a por el decidimos pasar por caja para coger algo de dinerillo suelto, nada, solo cogimos 7 mil dólares, lo justo para ir tirando una semanita.

Justo después subimos y nos detuvimos ante la puerta del salón.

-Harley, en el salón son 7, debemos andarnos con cuidado, la máquina no es muy grande, pero hay que ser lo más breve posible, robamos, aplastamos y saltamos a la terraza de enfrente por las lianas que ya he dejado crecer

Asentí, me encantaba como Hiedra tenía planeado cada movimiento, nos complementábamos a la perfección, puesto que yo era más de improvisar y ella prefería tener todos los cabos atados. Cogí mi bate de béisbol, para darle las buenas noches a todos aquellos que allí estaban.

Abrí la puerta de una patada, allí estaban Dos Caras y también el Pingüino, todos estos criminaluchos de poca monta estaban aprendiendo de mi e Ivs, organizándose, aunque les serviría de poco, porque nosotras ya éramos maestras en esto de colaborar. Empecé a batearles a ellos y a sus esbirros.

-Pero ¿QUÉ? – Exclamó dos caras extrañado intentando esquivar mis golpes.

Sus esbirros intentaron abalanzarse sobre mí, pero fui ágil, salté, hiedra atrapó a todos los que en esta sala estaban y besó a todos los esbirros que había, dejó solo conscientes al Pingüino y a Dos Caras quienes ya estaban magullados por mis homeruns improvisados.

-Bueno, bueno, me parece increíble que hayamos venido a la cárcel a robar de una manera tan simple y tranquila, ¿Y vosotros os hacéis llamar criminales? – Dijo Hiedra mofándose de nuestros compañeros de profesión mientras estos forcejeaban para librarse de su atadura.

- Harvey, te cojo este juguete tan chulo que tienes aquí prestado, bueno, más bien te lo robo prestado, no lo esperes de vuelta jajajaj- dije mientras guardaba en mi bolso el Polariti.

De la nada apareció un pequeño pingüino de juguete, era el momento de huir, porque quien conociese al pingüino sabía que eso podía explotar. Tal y como planeamos saltamos por la ventana, rompiendo el cristal a nuestro paso y colgándonos de las lianas.

-ME LAS PAGAREIS HIEDRA VENENOSA Y HARLEY QUINN- Chilló nuestro amable ex fiscal, era precioso ver cómo le había enfurecido nuestra amable visita.

Llegamos al coche de Hiedra y rápidamente volvimos a nuestro apartamento, contamos cuidadosamente la calderilla que le habíamos quitado a Dos Caras y nos quedamos observando el Polariti, tendríamos que averiguar cómo funcionaba aquel aparato.