Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.

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El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.

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Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

"Pensamientos"

Recuerdos

[***] Cambio de escena.

»Continuación de un dialogo

... (entre párrafos) pequeños cambios de escenas


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Aunque mi cuerpo cambie, mi corazón siempre latirá.

Él siempre te cuidara y te amara

*Reason (4MEN)

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Capítulo 2: El Deseo de Link y La entrada al Reino Sagrado

...

— ¡Rápido!... ¡más rápido!

Sentía que el aliento se le escapaba, y por primera vez en su existencia, el sol le pareció casi amenazante. Las patas se le hundieron entre el fango húmedo y fue sólo hasta entonces que se dio cuenta de que nevaba con ligereza.

—No puedo creerlo ¿Qué acaso éste no es…?

— ¡El camino a Tierra Reyes!— espetó Impa antes de que siquiera el joven sabio terminara su oración.

— ¿Por qué el demonio se ha internado en este sitio?, ¡esto es indígnate!— bramó con cierto enojo.

Cruzaron la línea sin el menor atisbo de permiso, Link avanzaba tan rápido que apenas si podían seguirle el ritmo, Aragón había cargado a la reina en su espalda para que la ligadura no frenara el ritmo de avance del joven héroe.

—Cielos… acabo de sentir un terrible escalofrío, espero que no quedemos malditos por pasar así como si nada. — dijo Impa

—También me duele hurgar en éste lugar de ésta manera, pero recuerda que la maldición es un mito, si nos detenemos a pensar en ese tipo de cosas ahora, el mundo se hundirá en el caos.

Impa asintió con la cabeza, tenía que reconocerlo, a pesar de todo, el supuesto "adivino de pueblo" como todos en la corte lo llamaban, tenía un una condición atlética increíble, incluso con el aliento entrecortado y cargando a la reina a cuestas, Aragón sorteó con facilidad las ramas de aquel centenario bosque. Nuevamente la neblina y el frío se cernieron de un modo amenazante, como si la naturaleza misma buscara bloquearles el paso.

— ¿Qué rayos pasa con ésta cosa?

—Makivelo debe de haber tomado sus precauciones, seguro que está manipulando la atmosfera del lugar, para que nadie pueda seguirlo.

—Pero….

Ambos irguieron una sonrisa.

—Así es, nosotros tenemos al mejor guía del mundo, no es que su olfato sea excepcional ni que su condición de divinidad Twili lo hagan avanzar entre las más peligrosas penumbras, es, su corazón el único que lo guía.

—Entonces incluso sin la forma del lobo el joven Link sería capaz de encontrar a Zelda.

—Eso creo— aclaró con una sonrisa, mientras sus curiosos ojos violáceos seguían muy de cerca al joven héroe.

La neblina desapareció en el mismo instante en el que abandonaron el bosque, el escenario cambio de forma abrupta cuando al otro lado de la arboleda asomó el inicio de la descompuesta pradera de Hyrule, tal vez una parte del sitio que nunca nadie había pisado.

— ¿Por qué aquí?

Link se detuvo para olfatear de nuevo.

—No lo sé, tal vez por aquí encontró una ruptura, el cementerio real se erigió en este sitio por alguna razón en concreto, tal vez alguien en algún punto del tiempo se dio cuenta de que el lugar tenía conexiones hacia el otro lado.

— ¿Hacia el otro lado?, ¿en el mundo de los espíritus?

—En el Umbral de los mundos, en ese sitio no existe absolutamente nada, solamente es un lugar intermedio entre dimensiones, la realidad de éste lado se refleja como un espejo, pero es porque ahí solo existe un vacío…

—Entonces solamente es el punto en donde todo se conecta.

—Podríamos llamarlo de esa forma, desde ese lugar puedes cruzar a casi cualquier lado, excepto esta, al mundo de los muertos, tu condición no te lo permitiría, necesitarías renunciar a tu cuerpo físico.

—Vaya…

—El reino sagrado ésta por ahí, en algún punto de ese sitio.— el viento nuevamente sopló de manera arremolinada, el olor de Zelda chocó contra la nariz del lobo, Link irguió las orejas pero no escuchó absolutamente nada.

"Zelda…"

"…Zelda"

"¡Zelda!"

Nada…

Absolutamente nada, la conexión mental estaba completamente rota, lo cual significaba que posiblemente la princesa se había desmayado.

—Vamos, el olor sigue de frente.

— ¿Cuánto tiempo nos queda?

—Creo que nada, mira el cielo, detrás de esa espesa capa de nubes oscuras el sol parece estar brillando, ya ha amanecido, seguro que el solsticio comienza a sentirse.

— ¡Cielos!—gruñó Aragón cuando desde lo lejos vislumbraron una colina, las nubes negras parecían concentrarse justo encima de ésta.

Incluso a la distancia, Link logró ver la figura de Makivelo, estaba parado justo encima de la colina, moviendo su horrible cola de un lado a otro y llamando a las nubes con los brazos.

—No es muy discreto.

—No. Parece que ya se ha asegurado su victoria. ¡Santo cielo está abriendo una rajadura!

— ¡Entonces dejen de hablar y corran más rápido!— clamó Impa obligando a sus piernas a ir más deprisa.

Makivelo soltó nuevamente su risotada.

—Sí, ¡Sí!, finalmente, después de siglos, he conseguido abrir la puerta. Y todo gracias a ti princesa— farfulló sosteniendo a Zelda entre sus brazos, estaba completamente desmayada, la ruptura del contrato del kai había sido tan brusca, que su cuerpo mortal a comparación del espíritu de Link, no había resistido demasiado.

La rajadura entre dimensiones se volvió cada vez más y más grande, y con una de sus ataduras de magia negra, Makivelo "puenteó" la energía del fragmento de la trifuerza obligando a las puertas del otro mundo abrirse, en la mano derecha de Zelda se dibujaba el triángulo dorado y nuevamente la horrible bestia hizo asomar su sonrisa de triunfo.

—Falta poco… finalmente seré Libre, ¡Libre!

»Jajajaja….¿Heyy?, ¿Qué es ese sonido?— gruñó cuando sus orejas captaron cierto ajetreo.

El gruñido del lobo se había vuelto terriblemente amenazante. El demonio intercaló la vista entre su oponente y la grieta que ya estaba por completo abierta, irguió una sonrisa burlona y con todo el descaro del mundo levanto la mano para decir "adiosito", se tiró a la grieta sin pensarlo demasiado, llevándose a Zelda consigo.

— ¡No!, ¡No!, ¡No!, ¡demonios!— espetó mientras corría, pero Makivelo cerraba la grieta desde adentro y era probable que no lograra alcanzarlo.

— ¡Más rápido!, más rápido señor héroe.

Link azuzó su propio paso y al llegar a la colina dio un salto de fe enorme, desde el otro lado, el demonio nuevamente le dedicó una cara burlona y sin el menor de los esfuerzos cerró la puerta. La mirada de Link se volvió pálida al ver que se le había cerrado el camino. Entonces sus ojos vagabundearon en el vacío y su cuerpo cedió ante la naturaleza de la gravedad tirándolo a ese miniprecipicio que se había formado entre el suelo y sus patas.

El grito del héroe retumbó en todo el escenario, dejando a su paso desolación y pocas esperanzas…

[***]

—…..¡Señor héroe!

— ¡Joven Link, responda!

Ambos se miraron perdidos y desorientados, se asomaron por el borde de la colina, pero al fondo no pudieron ver nada, esa pequeña parte despeñada no era tan profunda y aunque Link se hubiera caído no debería de haberse lastimado.

— ¿En dónde está?— se preguntó Aragón más para sí mismo, buscó con insistencia en las profundidades hasta que de pronto vio asomar el pelaje pardo del lobo.

Link levantó la vista, sólo para comprobar con tristeza que la grieta se había cerrado.

—Zelda….

Por unos instantes el silencio le permeó la existencia, no podía creer que nuevamente hubiera perdido.

— ¿Por qué?— clamó casi al borde del llanto— otra vez… otra vez llegue tarde… ¡Zelda!

Escaló de manera lenta y casi agonizante hasta llegar al lado de sus compañeros.

— ¿Esta bien, Señor Héroe?

—Si… estoy bien— musitó de forma triste.

—Hay que buscar la manera de abrir el umbral de los mundos.

—No es posible…

— ¿Qué?

— Desde éste lado no es posible…

»A menos que poseas algún poder sagrado y yo….yo… los he perdido todos.

Entonces se sintió desolado, sin un cuerpo físico su fragmento del valor lo había abandonado, y además, no tenía su espada maestra, no tenía absolutamente nada… nada…

Por primera vez entendió lo que era sentirse vacío y cerró los ojos tratando de contener sus propias nauseas, la rabia… y el coraje contra él mismo.

Aragón simplemente bajó la vista con tristeza.

El ambiente se volvió pesado ya que nadie sabía que debían hacer en esos momentos.

—Joven héroe, te caíste, ¿Por qué no volaste?— preguntó la reina de modo inocente.

— ¡No soy un fantasma!— gruñó Link de manera graciosa.

— ¿No?

—De ninguna manera— volvió a gruñir de forma suave.

El joven Sabio suspiró de nuevo, ese no podía ser el fin de todo, se encogió de hombros mientras la reina y Link discutían, y se alejó un poco tratando de hilar sus pensamientos, sus pasos lo llevaron hasta el borde la colina, y ahí, justo en el filo del miniprecipicio, su mirada se perdió en el lugar en el que antes había estado la grieta.

Las nubes en el cielo rugieron de manera amenazante.

—"No me gusta"— pensó.

Y eso era lo único que había en su cabeza, las nubes, las horribles nubes negras, desde siempre las había detestado tanto, como si algo muy en lo profundo de sus recuerdos se removiera. El viento gélido también chocó contra su rostro y cerró los ojos tratando de desconectarse.

"Aquel que viene desde el linaje de antaño del Séptimo Sabio…abre la puerta."

— ¿Qué?, ¿Quién?

"Abre la puerta", "descendiente del séptimo sabio", "descendiente de la princesa del destino y el héroe del tiempo."

— ¿¡Qué!?

"Abre la puerta", "La puerta que en antaño fue custodiada por los sabios de Hyrule", "que la sangre en tus venas sea tu propia llave… la llave de tu destino."

— ¿Qué sucede, Aragón?— musitó Link con su vocecita triste.

— ¡Señor héroe, hay una voz extraña hablándome en mi cabeza!

— ¿En tu cabeza?, pero si fui yo el que se cayó por ese risco.

— ¡Wooh!, ¡Ahí está de nuevo!

— ¿A, si?, ¿Y qué dice?

—Dice… que abra la puerta.

—Claro— musitó Link mientras se deshacía de su forma de Lobo— es lo que estamos buscando, abrir la puerta, tranquilo… creo que de verdad Makivelo te golpeó fuerte, perdóname, no he sabido defender nada de lo que me importa.

—¿Entonces…?, renunciara a todo, por eso ha tomado su forma hylian.

—Solamente renuncio, nuevamente, a ser feliz en éste tiempo. Si permanezco en ésta forma terminare por drenar mi energía.

—Entonces volverá al otro lado, porque sin su médium… — entonces por primera vez cayó en cuenta de lo que Link le decía— ¡Volverá al otro lado!

—Lo haré. — Espetó con voz firme— renunciare a mi libertad a cambio de un deseo, volveré y le pediré a las diosas que abran desde el otro lado la puerta, solamente necesito eso, una oportunidad de arreglarlo todo. Y he de confiarles ésta misión sólo a ustedes.

— ¡Nos deja!

—Lo lamento… es la única salida, si a cambio de todo puedo darles la oportunidad de salvar a mi Zelda, entonces, aceptare lo que sea…

— ¿Lo que sea?

—Lo que sea…

— ¿Y la princesa?

—Sé que sabrá perdonarme. Nuevamente he tomado una decisión demasiado egoísta, aun así …

Entonces recordó lo que había ocurrido ese día. La mirada de Zelda al descubrir que era un espíritu, y el dolor reflejado en sus ojos. Las palabras hirientes que le desgarraron el alma, ese día…

"¡Por qué dejaste que mis sentimientos llegaran tan lejos!" "¡Te Odio!"

—Aun así…

"También te amo, Link... sé que lo sabes"

—Lo sé…— musitó tratando de ahogar sus sentimientos— aun así, algún día, volverá a mostrarme esa sonrisa, como lo ha hecho desde siempre… porque nosotros somos…

»…Porque nosotros dos somos, almas encadenadas.

»Porque nacemos y vivimos juntos en el transcurrir de las eras, siempre que los grandes peligros se acercan a Hyrule estamos aquí para protegerlo, ese es, nuestro destino…

Bajó la mirada sintiendo que de verdad había renunciado a sí mismo, sabiendo que al final Farore y las otras diosas habían ganado…

Y que esas palabras que alguna vez había pronunciado ante Zelda con el mayor de los orgullos, ahora resonaban llanas y vacías, carentes de emoción y de cualquier sentimiento, como si la tristeza misma las hubiera ahogado hasta matarlas.

—Señor héroe…— Aragón movió la cabeza como negativa—no, Link… Link, por favor no hagas esto, debe de haber otra manera.

—Entonces, ¿en dónde vamos a encontrar otra llave?— Le dijo mientras lo miraba con cierto cariño.

—Pues…

"La sangre en tus venas"

—En la sangre… ¿Linaje?

"El linaje del séptimo sabio"

—El linaje del séptimo sabio— repitió las palabras de aquella curiosa voz mental con el entrecejo fruncido y preocupado. Se llevó una mano a la frente tratando de despejarse.

Link lo escuchó musitar de forma bajita e intuyó que simplemente estaba preocupado, le puso una mano en la cabeza y le acarició el cabello con cariño, simplemente para después dedicarle una sonrisa triste y retirarse del sitio. Enfocó la energía que corría por su cuerpo y con un suspiro comenzó a desprenderse de ella. Poco a poco comenzó a ponerse transparente y a desprender esas pequeñas lucecitas doradas. El viento sopló también de manera triste como si compartiera la angustia que su corazón cargaba.

—Adiós Zel…— musitó, inevitablemente se puso a llorar de manera silenciosa, mientras sus ojos se perdían en la oscuridad que se cernía en el cielo, solamente pensaba y simplemente recordaba los momentos lindos que había compartido con ella en ésta vida, la manera en la que la había visto sonreír por primera vez en el cementerio, sus curiosos berrinches, y también las últimas noches que habían pasado haciendo travesuras…

Nada de eso importaba ahora, aunque su deseo seguía siendo el mismo, quería con toda su alma quedarse a su lado, pero era un deseo que ya no se cumpliría, un deseo que cambiaría por otro deseo, el deseo de poder abrir la puerta desde el otro lado. Sus lágrimas desaparecieron convirtiéndose en pequeñas luminiscencias y se perdieron con el viento a medida que su corazón se erigía de modo firme, no sabía lo que le esperaría al ver a Farore, estaba claro que en cuanto cruzara el umbral su alma quedaría a merced de la diosa, pero aun así, no permitiría que nada malo le sucediera a su Zelda.

— ¿Qué te pasa Aragón?— la voz de la reina interrumpió sus pensamientos, después de mucho tiempo se viró hacia sus amigos, ¿Alguna vez volvería a verlos? Tal vez… Después de todo Impa había estado ahí desde siempre, pero... Sus ojos se posaron sobre el joven adivino y sintió cierta tristeza, era probable que a él ya nunca lo viera.

Sus pasos lo obligaron a desencajarse de su sitio e ir a ver qué pasaba.

— ¿Todavía escuchas la voz en tu cabeza?— preguntó tratando de retener el escape de su energía, si se soltaba demasiado, terminaría por volver al otro lado sin poder despedirse de manera correcta.

—Los sabios… ellos custodiaban las puestas entre los mundos— clamó con los ojos un pocos perdidos.

—Sí, ellos son la clave para abrir las puertas del reino sagrado. Pero ya no están, desaparecieron hace tanto tiempo. Tú mismo lo dijiste, esos que estaban en el castillo no son descendientes de los originales siete.

»Y aunque lo fueran…

Nuevamente irguió una pequeña sonrisa, el recuerdo de la lira y aquellos ojos escarlata invadieron su memoria, y después… la expresión en su propia cara cuando Zelda había deshecho su propio hechizo.

—Aunque lo fueran, solamente el séptimo es la llave en sí mismo.

— ¿Sólo el séptimo?— murmuró Impa, en ese caso, ¿No sería ese, Aragón?

— ¿Lo es?— preguntó Link con una carita burlona— creo que solamente en el lugar que ocupa. No existe un legado que hubiera trascendido, ni del séptimo sabio, ni de ninguno de los originales, ellos…

— ¡De que estas hablando, joven héroe!— gruñó la reina con un poco de disgusto— Claro que proviene de los siete originales.

—Tal vez de los siete de la era posterior al crepúsculo, y aun ahí, no he visto yo asomar ningún rostro Goron ,Zora o Kokiri… de hecho ni siquiera de las razas humanas originales*, solamente eran seres etéreos, nunca hubo trascendencia en la herencia, fue por eso que necesitaron de ese extraño espejo y…

Irguió una ceja y sus cejas se juntaron en su frente, vagabundeó en el recuerdo de esos seis que había visto en la era del crepúsculo, ¿seis?

Nuevamente los contó con los dedos poniendo una cara confusa y graciosa.

— ¿Por qué solamente eran seis?—Clamó de modo atolondrado.

— Siempre han sido seis— gruñó la reina.

— ¡Eh!, ¡Antes de eso eran siete!

—Eran seis sabios elegidos para despertar y vivir en el plano del reino sagrado, y el séptimo, al que tu llamas la llave, siempre fue de naturaleza terrenal, eso dicen las leyendas y aún más importante, eso dicta nuestro árbol genealógico.

— ¿¡Qué!?... eso es imposible.

—Desde siempre ha sido así, el título de séptimo Sabio sólo puede transferirse por herencia, ¿Por qué crees que Daphnes cuida a Aragón como a su alma?, si muere sin tener hijos nos metería en un verdadero apuro.

— ¡Que!— Mascullaron Aragón y Link al mismo tiempo.

—No…no puede ser posible, ese linaje nació con Zelda… antes de ella no hubo un séptimo sabio y si lo hubo después eso significa que… ̶ se puso pálido y sumamente nervioso –No, no puede ser cierto –si ese título se transfería sólo por herencia, entonces eso significaba que… ̶ No –volvió a gemir sintiendo que se le iba el alma –ella nunca me traicionaría, ¡Nunca nos hemos sido infieles! ̶ bramó tratando de negarlo, no quería creer eso y mucho menos ahora.

— ¡Pero joven héroe!, ¿de qué hablas?, eso ocurrió hace cientos y cientos de años, y a lo que veo tu eres el Link de hace trecientos años, el mismo Link que se trasforma en lobo. Esa no era tu Zelda y tú no eras el héroe del tiempo.

— ¡Esa si era mi Zelda! Y yo ¡si soy el héroe del tiempo!

— ¿Eh?— puso una carita sumamente confusa. — ¿Lo eres?, ¿también fuiste ese otro Link?

— ¡Yo he sido todos los Links!, ¡El único Link hylian que ha existido he sido yo!

—Oh… vaya, ¿Y Zelda es…?, es decir, ¿Mi hija?

— ¡Es un alma antigua!, ¡ha estado en éste mundo por mas siglos que yo!

—Entiendo, pero… ¿Pero cuál es el punto de estar tan enojado, joven Link?

—Si es verdad lo que usted dice, eso significa que ella debió de haber tenido hijos. ¡Pero eso no puede ser cierto!, y además ¡Que pasa con lo del héroe del tiempo!, ¿Cómo es que… lo sabe?—masculló sintiéndose verdaderamente confundido.

—Así es como le llamamos, porque ella así le llamaba. Es un secreto de la familia real, normalmente solemos llamarle el secreto oscuro de nuestro linaje.

— ¿Oscuro?— Impa ahora si parecía verdaderamente interesada.

— ¿Por qué es oscuro, Alteza?— preguntó Aragón, era tan extraño que él no supiera nada de eso, aunque ahora que lo recordaba, su abuelo nunca le había hablado demasiado de su linaje.

—Bueno… la línea principal de la familia real desciende de un amor prohibido, la princesa Zelda de aquella época tuvo amoríos con un simple caballero, su padre prohibió su amor porque él era un plebeyo, pero ella argumentaba que era un héroe y lo llamaba el héroe del tiempo, su nombre también era Link.

—Y nunca nadie creyó eso. — Espetó el espíritu del héroe.

— ¿Es por eso que dijiste antes?, ¿Qué tú y Zelda volvieron en el tiempo?

—Así es…

— ¿Y entonces…?— Aragón trató de amarrar cabos aunque todavía no lo entendía.

—Yo nunca tuve hijos con Zelda— masculló Link sintiendo que nuevamente se atragantaba— eso está mal… no puede ser verdad.

—Déjame ver. Tengo entendido que desapareciste. ¿No?— refunfuñó ella con un poquito de enojo, esa parte de la historia de su propia familia siempre le había causado dolor de estómago.— La historia privada de la familia real nos cuenta… que aquel a quien ella amaba desapareció en el bosque, nunca, nunca volvió. Pero ella esperó su regreso, porque aunque su deber la llamaba, fue su corazón el que realmente guió sus pasos. Ella jamás se casó con otro, así que la única descendencia que tuvo fue la de su gran amor, fue por eso que al caer en la deshonra jamás pudo ser Reina, pero su padre Nohasen tenía que poner el reino en manos de alguien, y fue así como su nieto Will, el que siempre había estado al margen del todo, aceptó esa pesada tarea, cuando su abuelo el legítimo rey murió, el hijo del héroe del tiempo se convirtió en el rey más joven que jamás hubiera tenido Hyrule, con tan solo quince años logró guiar a éste reino hacia la era más prospera de su historia, claro está que su madre siempre estuvo ahí para apoyarlo y …

— ¿¡QUE!?— Link se puso como piedra al escuchar semejante historia.

—Eh!, ¡Señor Héroe eso no se hace!— gruñó Aragón, aunque con cierta vergüenza— No puedo creer que un caballero de antaño haya tenido relaciones con la princesa sin estar casado.

—Ehhhh, ¡silencio!, — bramó –No entiendes… ¡Nadie lo entiende!, nadie sabe lo que ha sido vivir siempre de ésta manera, con miles de prejuicios de linaje de por medio y diferencias de clases sociales impidiéndote estar con la persona que amas. Claro que Zelda y yo…— se puso un poco rojo pero enseguida se sacudió para poder continuar con su reclamo—…Zelda y yo, de verdad que…

—Lo, lo siento, es cierto— se disculpó con mucho arrepentimiento.

—Entonces de que se sorprende joven Link, era obvio que en algún momento sus travesuras tenían que dar algún fruto.

— ¡Pero entonces por qué Zelda no me lo dijo!, ¡Nunca me dijo nada!

—Pero….Aunque así fuera, señor héroe ¿no tendría que haber visto aquello desde el umbral? Es decir se supone que usted…— Aragón se detuvo cuando vio a Link ponerse aún más pálido— ¿Señor héroe?

—¿El Umbral?— masculló él, en una voz tan rala que sonaba casi imperceptible—… pero si yo, yo… no había estado ahí, fue porque me quede atrapado en la brecha entre los mundos, cuando caí en la maldición del bosque prohibido, y después… escuché la voz de Farore, me dijo que debía desprenderme de una parte de mi espíritu, así que no fui al otro lado, salte directamente de nuevo éste mundo con la ayuda de la Diosa, así fue como renací hace trecientos años, y cuando la maldición del bosque perdido cedió esa pequeña parte que quedaba de mi alma volvió a su sitio, Link volvió a ser uno solo, pero esos recuerdos que guardaba de mi anterior vida habían quedado bloqueados, tal y como lo hacen cada vez que renazco, y…

— ¿Si?

—Después, cuando ocurrió la tragedia— Clamó de forma dolida llevándose las manos a su rostro— cuando Zelda y yo nos reunimos en el otro lado… ella y yo apenas si nos vimos, porque entonces Nayru la llamó y ya sabes… sabes que fue lo que paso luego.

—Entonces, ¿si tuvo ese hijo con Zelda?

—Es probable— dijo tratando de respirar de nuevo, incluso cuando era un espíritu sentía que de vedad se ahogaba— He sido un tonto y un egoísta… ahora que lo pienso, mi pobre Zelda se quedó solita… sola esperando a que desapareciera la maldición del bosque, esperando a que llegara el día en el que volviera, y yo… he armado un terrible alboroto.

—Sí, pero es porque ella es prudente— le dijo tratando de consolarlo— además, seguro ella lo vio desde el umbral y sabía que estaba en éste mundo, incluso bajo la maldición. En cambio usted creyó que ella había desaparecido, por mucho que se culpe ahora, las cosas no fueron iguales.

— ¿Y al final que pasó con la descendencia y esa cosa del séptimo sabio?— Preguntó Impa tratando de saber el resto de la historia.

—Sí, es que, yo todavía no entiendo— Clamó Aragón. — Yo no tengo sangre real, ni tampoco soy…

—Pequeño Aragón— lo interrumpió la reina— ¿De dónde obtuviste tu nombre y tu título?

— ¿Mi nombre?, bueno pues… ni idea, seguro que simplemente así me lo pusieron, y mi título…. El abuelo me lo traspasó para poder ganarme un lugar en Hyrule. Para poder entrar en el castillo y cumplir con la profecía. — La reina negó graciosamente con la cabeza al escuchar sus explicaciones.

—Y antes que él, alguien más le heredo su propio título y ese alguien lo obtuvo de otro alguien.

Perplejos y acomplejados los tres miraron a la mujer quien les sonreía de manera traviesa, recogió una varita del piso y se puso a hacer dibujitos en la tierra blanda.

—Lo que pasa es que las cosas siempre se ponen difíciles cuando se trata del linaje. El rey Will, es decir, el hijo ilegitimo de Link el héroe del tiempo, tuvo tres hijos como descendencia, su hija mayor quien heredo el nombre de su abuela, Zelda, su segundo hijo a quien llamó Will igual que a él mismo, y su hijo menor a quien puso por nombre Aragón. Zelda por ser la primogénita fue quien heredo el reino y fue de ella de quien salió la línea principal de la familia real, la princesa Zelda de hace trecientos años a quien también conocemos orgullosamente como nuestra princesa del Crepúsculo proviene de esa línea. Entonces Will y Aragón formaron ducados independientes muy cerca de las provincias de Hyrule, de forma extraña e inexplicable el linaje del Séptimo Sabio paso a recaer sobre la descendencia de Aragón, las habilidades mágicas del nieto menor del héroe del tiempo eran tan extraordinarias que ninguno de sus dos hermanos se sintió en derecho de refutarle ese título, el cual había a su vez heredado de su padre y él lo había heredado de la original Zelda. Además como los hijos menores formaron ducados independientes era difícil entender que formaran parte de la misma realeza.

»El legado que dejó fincado el primer Will fue tan prospero que nunca hubo necesidad de riñas y la convivencia de las tres casas reales fue sumamente pacifica durante siglos…

»Pero entonces, hace trescientos años después de la invasión del Crepúsculo, ocurrió algo terrible. El día más triste en la historia de Hyrule se hizo presente, el joven héroe fue asesinado y la reina Zelda se suicidó al no soportar esa pérdida, fue ahí en donde se volvió a escribir una nueva página oscura en la historia de la línea principal de la familia.

Por unos momentos el silencio invadió el escenario haciendo que los tres sintieran ciertos escalofríos, entonces la reina levantó la mirada y continuó con su relato.

—La línea principal desapareció de forma abrupta, la reina no había dejado descendientes que sucedieran al trono, y fue entonces cuando el Consejo real tomó la decisión de recurrir al otro lado de la familia. La línea sucesoria de del segundo Will entró en el mando para poder ocupar el lugar que se había quedado vacío, el ducado del lado sur desapareció por completo y paso a formar nuevamente parte de las tierras de Hyrule.

»Mi hija y yo descendemos de esa línea sucesoria, y además, esa es la razón por la que Hyrule es más grande ahora de lo que era hace trecientos años, las tierras del ducado ahora forman parte de la provincia de Laotan.

Entonces terminó su largo discurso y la tierra bajo sus pies quedo grabada con las líneas de las tres casas reales que había dibujado tratando de explicarles la ramificación del linaje de la antigua Zelda.

—Una vez que el linaje del segundo nieto del Joven Link estuvo al mando, decidieron adoptar las antiguas tradiciones, el nombre de Zelda volvió a perdurar durante siglos y el terrible incidente de la tragedia se borró de la memoria de los habitantes del reino, de cierta manera el tiempo lo cubrió todo y fue como si nada hubiera pasado. El Linaje del tercer nieto siguió prosperando aunque con el pasar de los siglos el ducado en el lado norte decayó considerablemente y la línea de sucesión se fue haciendo cada vez más y más delgada, actualmente esas partes de tierras ya no existen, fueron vendidas hace quinientos años debido a una terrible sequía que asoló por aquellas épocas, eso fue mucho antes de que la línea principal desapareciera, los antiguos reyes aun recordaban a su familia así que los volvieron a traer justo aquí al reino en donde comenzaron de nuevo, aunque al haber perdido su parte de la fortuna real no tuvieron otra opción más que quedarse bajo la tutela de la línea principal, se convirtieron simplemente en sabios y también eran felices siéndolo, fue por eso que nunca reclamaron ninguna clase de herencia cuando ocurrió la tragedia, claro está que por ese mismo motivo no pensaron dos veces en salir huyendo hace cien años, cuando creyeron que esa maldición del aullido había caído sobre estas tierras, aunque todos se perdieron, aquellos que llevaban la carga que habían heredado de la primera Zelda debieron quedarse siempre cerca.

»Pequeño Aragón, creí que lo sabias. No entiendo por qué tu abuelo no te lo dijo. Es extraño, allá cuando enfrentaste a Makivelo dijiste que éramos familia.

—Ehhhh— estaba tan perplejo que se le quedaron los ojos en blanco. — Lo…lo dije por…. Porque los quiero, y por… porque han sido mi familia literalmente en los últimos diecinueve años… jamás lo dije con intenciones literales.

—Ahora que lo pienso, si lo vemos de ésta manera, Zelda y tu son primos lejanos— clamó con voz cantarina— ¿No es eso Lindo?...hmmm, perdona que Daphnes antes te haya tratado de esa forma fría, solamente estaba triste porque habías decidido irte a vivir lejos a esa carpa.

— ¡Alteza!— gruñó Impa al ver que Link y Aragón se había quedado todos estupidificados*— ¿cree que fue buena idea contar ahora esto?, es decir, creo que acaba de noquear a las dos únicas personas capaces de poder abrir la puerta.

—Oh, cielos— musitó con un poco de tristeza.

Entonces Link se echó a reír descontroladamente, durante mucho rato se rio de verdad como loco.

— ¿Estas bien?— preguntó la reina una vez que lo vio calmarse.

—Estoy bien— susurró limpiándose las lágrimas que se la habían salido— es sólo que… durante siglos he existido creyendo que no había quedado nada… absolutamente nada de lo que alguna vez había sido, y ahora resulta que mi sangre corre y ha corrido por las venas de la familia real de Hyrule por generaciones, mi sangre en la sangre de mi Zelda… dos veces.

—Si… gracias a ti, abuelo.

— ¡Abuelo!— gruñó haciéndose nuevamente un buen desbarajuste.

La reina solamente se echó a reír de forma tierna.

—Y también es el abuelo de Aragón—Clamó Impa llevándose una mano a la cabeza.

El espíritu del héroe y el joven adivino se miraron sin siquiera saber cómo mirarse, si poder decirse una sola palabra, y al final, de forma avergonzada ambos se viraron completamente atónitos.

—No….no me lo esperaba— masculló Link con algo de nervios.

—Pero entonces… eso significa que de verdad soy el Séptimo sabio, es decir, mi título no es simplemente un adorno, eso significa que yo de verdad soy la llave.

— ¡Eso es!, Aragón, ¡La voz en tu cabeza!, ¿Qué decía esa voz?

Que la sangre en tus venas sea tu propia llave.

—Entonces, escucha y repite conmigo—Clamó Link con una verdadera sonrisa en la cara.

Y Aragón escuchó atentamente.

—Mira más allá de lo que tus ojos mortales te muestran.

— ¿Si?

—Ves alguna rajadura.

—La veo— susurró poniendo su concentración al máximo. — pero es muy muy pequeña.

—No importa con eso basta. Ábrela.

— ¿Cómo?

—Visualízate del otro lado… lleva hacia allá tu espíritu. Repite después de mí.

¡Antiguos creadores de Hyrule! ¡Abrid el portal sellado para librar a estas tierras de la encarnación del mal!*

Ambos clamaron aquellas palabras de hyliano antiguo al unísono y seis lucecitas de colores brillaron desde el otro extremo de la rajadura. Una luz brillante centelló desde la nada y la puerta del umbral de los mundos volvió a abrirse de golpe.

Se quedaron maravillados al ver una nueva esperanza y sin pensarlo Impa fue y abrazó a Aragón por el cuello.

— ¡Lo hiciste!, ahora podemos ir por nuestra princesa.

—Espero que este bien…— masculló Link— si Makivelo ha llegado hasta las verdaderas puertas del reino sagrado no sabemos que pueda pasar a partir de ahora, además el tiempo corre de forma muy diferente en ese sitio.

—Entonces no perdamos tiempo—clamó la reina con una voz firme, pero entonces una pequeña luz centello desde su mano y la pobre dio un brinquito hacia atrás espantada, el arete de Link brilló con una luz opulenta, y después poco a poco se apagó desplegando los restos de la magia que le quedaba.

— ¡Soy Libre!— Clamó Link de forma gustosa— finalmente podre moverme a mis anchas.

—En hora buena— Clamó el joven adivino— pero entonces…

—Oye no me veas con esa cara. Es esa misma cara que me pone Daphnes cuando está a punto de pedirme que haga algo que seguro no quiero.

—Alteza— la tomó de las manos y le dedicó una mirada tierna— es mejor si nos espera de éste lado.

—Pero quiero ir por mi hija.

—La traeremos sana y salva— dijo Link mirándola a los ojos— esta vez peleare con todo lo que tengo, no dejare que lastimen al amor de mi vida.

—Confié en nosotros Alteza.

—Pero…

—Está bien, me encargare de que no hagan tonterías— Clamó Impa mientras le ponía una mano en el hombro.

—Está bien, esperare aquí… esperare pacientemente su regreso. Así que asegúrense de volver.

— ¡Hecho!— clamaron los guardianes de la princesa. Aun así, Link permaneció en silencio tratando de pasar desapercibido, no quería hacer una promesa que tal vez no cumpliría, una vez que hubiese pisado el umbral de los mundos era probable que la Diosa del valor le hiciera una mala juagada.

—"No… tal vez no por el momento, sabe bien que lo del Gran Mal podría cambiar mucho las cosas, pero de seguro que en cuanto todo esto termine"

— ¿Señor héroe?— la voz de Aragón lo sacó desde lo más profundo de sus pensamientos.

—Perdón estaba, un poco distraído. ¡Vamos!

Entonces atravesaron el umbral con un semblante valeroso y altivo, estaban listos para cualquier cosa que tuvieran que enfrentar ahí, al otro lado…

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Continuara...

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N.A: Las razas humanas originales, según mi juicio, creo que estarían integradas por los Sheikahs, las Gerudo y los Hylians.

*Estupidificado: literalmente en estado de Shock con una cara estúpida jajajaja, xD es lenguaje coloquial.

*Frase de la princesa Zelda, en Ocarina of Time. Lo modifique para que no sonara extraño.


Comentarios del Capitulo:

-¡Señor héroe, hay una voz extraña en mi cabeza!

Es tu imaginación Aragón... jajaja

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Bueno ya les decía que se venia una revelación gorda, bueno, no es la más gorda pero si una bastante importante, finalmente nuestros héroes han podido cruzar al otro lado, ¿Qué será lo que les espera en el Umbral?, el lugar vacío en donde la realidad de este lado se refleja como un espejo, y en donde el tiempo fluye de una forma diferente.

¿Qué pasara con Zelda una vez que despierte y se encuentre cara a cara con el demonio?