Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.

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El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.

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Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

"Pensamientos"

Recuerdos

[***] Cambio de escena.

»Continuación de un dialogo

... (entre párrafos) pequeños cambios de escenas


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*Ese destino que nace en ti, que fluye por ti,

y que inevitablemente regresa hacia ti.

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Capítulo 4: El Poder para Luchar

...

Apestaba…. Apestaba verdaderamente. Ese olor penetrante la despertó de manera abrupta, sus parpados pesaban muchísimo al igual que el resto de su cuerpo, desde su subconsciente escuchó la respiración de la bestia, sus pasos pegajosos moviéndose en la superficie dura y sus resollidos animales desarticulados.

De inmediato supo que estaba en problemas, recordó lo que había pasado en el castillo y su mente trató de dibujar el paisaje, sabía que Makivelo la tenía bien vigilada, así que a pesar de haber recobrado la conciencia se mantuvo quieta y esperando en el silencio.

Lo escuchó farfullar cosas inteligibles, en una lengua extraña que no se parecía demasiado al hylian, eran simplemente palabras sueltas.

"Libertad"

…"Libertad"

La palabra se reproducía casi como un rezo, cíclico y perpetuo, como la invocación de un deseo ansiado.

Zelda abrió un ojo con cuidado. El gran demonio caminaba a paso lento, olfateaba el ambiente y después de un rato nuevamente gruñía.

Se había perdido….

Si, se había perdido. De forma patética y desesperada. Había esperado con ansia ver el Reino Sagrado tras el Umbral de los mundos, pero no contaba con que la misma Trifuerza se revelaría, no sabía que la Sabiduría era completamente diferente a su otras dos partes, se había envuelto en un aura caprichosa y se había engrido hasta el lugar más recóndito del alma de su poseedora, era como si en sí misma no deseara que la sacaran de su sitio.

Makivelo no entendía que era lo que había fallado, aunque intuía que tal vez aquel pequeño percance se debía a que no controlaba completamente aquel fragmento.

— ¡Sí!...siiii

Su voz siseante llamó la atención de Zelda.

—Ahí está, ¡La puerta del Reino Sagrado!, finalmente después de siglos, volveré a tener el control de mi propio cuerpo.

La joven princesa inspeccionó el sitio con el rabillo de la mirada, el lugar entero era una extraña caverna rodeada de cristales desperdigados, la tenue luz que despedían las extrañas formas geológicas iluminaba por completo el recinto, y un aura tibia y cálida embargaba todo a la vista.

Por unos segundos sintió un retorcijón en el estómago y entonces recordó la peste… era un olor extraño que casi le quemaba la garganta, miró hacia el suelo y el camino por donde había pasado Makivelo lucia sombrío, como si las pisadas del demonio lo hubieran ennegrecido a su paso.

Un grupo de pequeñas sombras transitaba dispersamente.

—"Seres de éste mundo"— pensó, y las pequeñas siluetas corrieron a esconderse.

Makivelo se movió de nuevo y con cada paso que dio el camino se volvió grisáceo, las pequeñas sombras lo miraron con recelo desde sus escondites.

—"Seres de ´rste mundo"— volvió a llamar Zelda.

Entonces, de entre las rocas salió uno de esos seres, y a ese pequeño ser le siguieron muchos otros. Aunque eran amorfos, al escuchar el llamado de la princesa se volvieron pequeñas motitas blancas. Vagabundearon de manera dispersa y en pocos instantes estuvieron volando por todas partes como si fueran semillas de diente de león bailando con el viento.

Se acercaron a Zelda de modo discreto y ella les sonrió por medio de su aura cálida.

—"Seres de éste mundo, aquellos que escuchan mi llamado, los que acuden en mi ayuda… convertiros en mis ojos, sean mis guías en este peligroso periplo"— susurró de forma mental.

Nuevamente cientos de esos diminutos seres acudieron a su llamado. Makivelo gruñó como si se hubiera fastidiado, los ojos del demonio se posaron sobre aquellos seres y después los ignoró al sentir que eran débiles y escurridizos.

—Bichos— farfulló casi con asco.

Pero ahora Zelda podía verlo claramente, los pequeños seres le habían prestado sus ojos y el resto de sus sentidos, una sensación extraña la engulló desde adentro, al fondo de esa pequeña cámara se encontraba una puerta dorada.

—"Seguramente es la puerta al Reino Sagrado de la que tanto ha hablado Makivelo"

Lo sintió moverse nuevamente y despedir esa pestilencia, era como el mismísimo veneno, era simple y sencillamente el aura maligna de aquel demonio que en ese mundo vacío se había convertido en algo meramente tangible.

Se acercó a la puerta y la empujó de manera desesperada, pero la estructura estaba sellada a cal y canto, era como si necesitara de una llave extra. De pronto, Zelda se sintió extraña, uno de los pequeños seres se posó sobre su cabeza.

—"Mi señora Hylia"

—"¿Hylia?"

—"Mi señora, no puede dejar que el demonio entre"

—"La puerta está cerrada"

—"Pero la abrirá. En cuanto descubra que usted tiene la llave"

—"¿La llave?, ¿El poder dorado es la llave?"

—"Su mismo espíritu es la llave, ésta puerta sólo se abre para los elegidos, sin embargo, los sabios que custodian el Reino Sagrado al otro lado, abrirán la puerta si sienten fluir el poder, son indiferentes a las fuerzas del bien y el mal al igual que el poder que las diosas legaron a los mortales en tiempos de antaño. El poder sólo llamara al poder y de esa forma la puerta se abrirá. La existencia de los mundos caerá en el caos, el equilibrio del Umbral ya ha sido corrompido, los seres del otro mundo no deben pisar éste sitio. Los espíritus caprichosos deben quedarse en el mundo de los muertos y los mortales deben quedarse en su propio sitio. Si pasan mucho tiempo aquí se quedaran atrapados, se convertirán en almas errantes."

—"Tratas de decirme que debo salir de aquí"

—"Bajo esa forma mortal debe abandonar el Umbral… mi señora, debe proteger la llave"

—"La llave…"

—"No permita que el Demonio venido de otros tiempos la utilice de ésta manera"

—"¿De otros tiempos?"

—"No pertenece a éste lugar ni a ésta época, ha caído en éste bucle gracias a un descuido de los dioses"

—"Los dioses no comenten errores"

—"Los dioses de ese otro sitio se han vuelto holgazanes, esperaron a que el héroe los salvara, pero el héroe no puede cargar con todo el peso del mundo sobre sus hombros, aunque su alma mortal sea buena y pura sigue siendo frágil y quebradiza. En ese otro mundo… en esa otra época….

Makivelo gruñó de forma enojada, la puerta titiló con una luz cegadora y el demonio se vio obligado a retroceder dos pasos. Los seres de ese mundo comenzaron a posarse sobre su cabeza y el demonio se movió de manera torpe tratando de ahuyentarlos, azotó la cola en el piso con cierta rabia.

—Bichos asquerosos... ¡Fuera!

Pero pronto se volvieron miles y miles de ellos. Los cristales de la caverna brillaron caprichosamente y el Umbral comenzó a moverse por sí solo, cuando menos se dieron cuenta ya estaban nuevamente en los túneles, en un sitio completamente diferente y alejados de la puerta.

—"Mi señora Hylia, lo distraeremos para que huya"— escuchó que la voz se repetía en su cabeza hasta que de manera extraña su cuerpo tocó el piso, el Demonio la había soltado, abrió finalmente sus propios ojos y vio a Makivelo farfullar maldiciones mientras trataba de extender su propia aura maligna para desprenderse de los diminutos seres.

Poco a poco las pequeñas motas desaparecieron causando que ella sintiera una enorme tristeza.

—"Mi señora… no debe estar triste, los seres de éste mundo son parte del mundo mismo, aunque nos destruya apareceremos de nuevo, nosotros somos el alma del Umbral… ahora debe irse"

Asintió con la mirada y se levantó tratando de no hacer demasiado ruido. A la distancia escuchó un grito demoniaco y supo que Makivelo se había librado de sus pequeños captores.

—Malditos bichos— gruñó el demonio, después de literalmente haberlos calcinado con su aura monstruosa, se sacudió con ganas hasta que su pelaje quedo limpio de morusas, entonces resopló con fastidio, lo habían enviado a un sitio diferente, nuevamente tendría que encontrar el camino— ya no importa, la auto defensa de este sitio es patética, solamente tengo que…

Puso los ojos como platos al ver que había perdido a la princesa…

— ¡Maldita Mocosa!— gruñó haciendo verdadero berrinche.

[***]

Impa se sostuvo de una roca al sentir el temblor en la caverna, era como si todo el sitio se hubiera movido. Se equilibró para no caerse y cerró los ojos sintiendo algo de nauseas, después, cuando recupero la vista descubrió que había llegado al final de aquel túnel.

Caminó con cautela poniendo nuevamente en orden todos sus sentidos, sintió brillar la luz al otro lado de una forma cálida.

— ¡Vaya!— clamó sin poder evitar erguir una sonrisa, justo ahí al otro lado del túnel de la caverna, había una cámara enorme, desde el otro lado descendía una cascada de agua cristalina en la que el líquido serpenteaba de forma caprichosa hasta caer por un profundo precipicio.

Impa se asomó para ver qué tan profundo era, pero estaba negro como una boca de lobo y no pudo sostener la mirada por demasiado tiempo hacia ese sitio. En automático decidió virarse, se había mareado en esos pocos segundos…

—Menudo lugar extraño— farfulló, el piso y las superficies seguían cubiertos por esos extraños cristales desperdigados, aunque ahora había césped y flores, y al fondo justo detrás de la cascada había una puerta dorada sumamente peculiar. Sintió curiosidad de ir a verla a pesar de que el otro lado de la cámara estaba sumamente lejos.

Sus pasos se sumieron en el césped, y después, cuando volvió a sentir la dureza del suelo su mirada se desvió hacia abajo.

—Qué extraño— Clamó al ver la superficie en el piso, ¿En dónde he visto esto antes?, tres triángulos Dorados, seguro representan la Trifuerza… ¿esto?… ¿Qué había dicho la abuela Kiide?, el poder dorado de los dioses.

Nuevamente levantó la vista y descubrió el curioso pedestal vacío, sus cejas se unieron de forma confusa en su cara.

"Solamente es un lugar intermedio entre dimensiones, la realidad de éste lado se refleja como un espejo, pero es porque ahí sólo existe un vacío…"

Las curiosas palabras de Link rondaron su cabeza, si ese mundo actuaba como un reflejo del otro, entonces ese sitio, ¿estaba en otra parte de la realidad?, en un lugar que ella conocía en el otro lado.

Pequeñas figuras blancas comenzaron a sobrevolar el ambiente, al inicio le pareció que eran pequeñas morusas de flores, hasta que éstas comenzaron aposarse sobre su cabeza. Entonces descubrió en que sitio estaba.

— ¡Santas Diosas!— éste sitio es…

Se sacudió un poco para despojarse de los pequeños seres.

— ¿Cómo llegue tan lejos?— clamó de manera atolondrada. Los pequeños guardines nuevamente se posaron sobre ella de forma divertida.— A ustedes les encanta molestarme… aquí.. y allá en el otro lado. Me pregunto si, ¿me abre perdido?...

[***]

—Link te he estado esperando…

Sintió que esa voz se le clavaba como un puñal por la espalda.

—Tú…

El ser ataviado de negro irguió una sonrisa.

—¿Qué haces aquí…?, es decir, ¿Por qué con esa apariencia?, ¿Qué pretendes?— terminó susurrando en una voz demasiado fría, demasiado cargada de recelo.

—Eres un ingrato, rebelde y desobediente. Me has tenido esperando aquí por demasiado tiempo— Clamó sin escrúpulos, se irguió un poco y sus extraños ojos verdes se clavaron en los de espíritu del héroe.

—No tengo tiempo para tus juegos, ya después podrás hacer lo que se te pegue la gana…. –gruñó virándose para volver sobre sus pasos, sabía que conocía esa presencia, aunque ella la había disfrazado tan bien, que no había podido darse cuenta hasta en el último instante.

—He esperado aquí mucho tiempo, incluso me he tomado la molestia de traerte esa cosa. ¿¡Sabes lo mucho que pesa esa cosa!?, he tenido que robarle a Nayru uno de sus juguetes…

El espíritu de la luz gruñó con cierto fastidio.

—Esa cosa…— masculló, Link— entonces recordó la otra presencia, incluso estando de espaldas reconocía su voz leve, llamándolo por su nombre, susurrándole por su compañía. — Imposible –Clamó sintiendo que la sangre en su venas se helaba.

Cerró los ojos… había algo extraño, algo que antes no había percibido desde la distancia, algo ocultó en la apariencia de la sombra encapuchada.

—"Sentí dos presencias pero en realidad hay tres, ¿De qué demonios se trata todo esto?"

El repiqueteo de unos pasos asomó por el antiguo camino que había recorrido. Estaba cerca aunque no lo suficiente, ¿debía emprender nuevamente camino y encontrarse con Aragón? o debía variase y enfrentar a quien tanto había huido.

Entonces se viró de manera lenta.

—No juegues conmigo, ¿A caso no te vasta con desmoronar mis sentimientos?

—Me veras una eternidad rondándote cerca, ¿Vas a enojarte siempre?

—Siempre— gruñó— ya no deseo estar contigo…

Un horrible hueco se abrió en la boca de su estómago, pero no entendía por qué, ¿A caso le dolía pronunciar aquellas palabras?... si, le dolía. Le dolía, porque bien sabía que antes la había querido, aunque ahora se negara a aceptarlo y aunque su alma tratara de evitarla a toda costa.

—No puedes hacer nada respecto a eso.

—No por ahora…

—Ni ahora, ni nunca.

—Ya déjame….Farore.

En el mismo instante en el que la llamó por su nombre sintió que se ahogaba, su voz se divagó como un eco confuso cargado de numerosos sentimientos.

—Entonces. ¿No la quieres?... no tienes idea de lo irritante que es esto. ¿Crees que éste cuerpo es lo más apropiado para estar vagabundeando por éste sitio? O aún más claro ¿crees que me gusta estar metida aquí?

—No… además ¿Por qué te has cargado con eso?, espera, ¡ni siquiera quiero saberlo!, pobre alma a la que has engañado.

—Ese seguro eres tú —farfulló con cierta ironía. — ¿Qué crees que pase si la tiro en éste sitio?, ¿algún día lograras recuperarla?

Link se viró de forma lenta.

— ¿Estás hablando, en serio….?

—Muy en serio, ¿Crees que bromeo?, ¡Pero si te he dicho que pesa muchísimo!

—Es liviana como el aire, cálida y resplandeciente como el alma de mi amada Hylia. Y además… no te creo, aunque tú seas una diosa Dorada no puedes asir mi espada, ella…

—Fue reforjada por manos mortales en tiempo de antaño, bla, bla, bla… .—Lo interrumpió con una voz ruda que denotaba mucho fastidio. — No, no puedo asirla. Pero tú sí.

—Y yo no la he sacado.

—Yo la he sacado, con éste cuerpo mortal— gruñó mientras se señalaba a ella misma.— aunque aun así se ha portado de mala manera, al fin y al cabo si terminé por necesitar a éste espíritu de la Luz, de otro modo no hubiera dado ni tres pasos.

—Farore ¡Basta!— clamó casi al borde de la cólera— No tengo tiempo para esto, necesito salvar a Zelda, normalmente no sería así de grosero pero… espero que estés contenta, ¡Esto es tu culpa!, si me hubieras dejado renacer con ella esto no estaría pasando, ¡Que cosa crees que voy a hacer estando de esta forma!, ¿crees que siendo un espíritu puedo hacer mucho?

—Hiciste lo que tenías que hacer…

—Lastimar y dar falsas esperanzas a la persona que amo… lo sé, es porque ahora no puedo estar plenamente con ella por mucho que ambos lo intentemos.

—Por eso debiste volver a tu sitio.

—Pero ya no quiero estar contigo… ¡Vete!, yo…

La diosa se acercó de modo desafiante, incluso en ese cuerpo mortal que Link creía que se había robado. Caminó con un porte altivo haciendo que sus pasos resonaran sumamente pesados.

Link se quedó un poco petrificado al sentir como aquél ser ataviado de negro se le acercaba, nuevamente esa sensación extraña que se erguía desde sus entrañas cada vez que se acercaba a Ordon.

—Tranquilo…— gruñó ella de forma desafiante cuando vio a Link con intenciones de retroceder y alejarse de nuevo. — si me haces caso no tiene por qué pasarte nada.

—¿¡Qué…!, Que demonios es lo que te has cogido?... ese cuerpo… esta sensación.

Entonces pudo verlo completamente, a pesar de que los ojos de la Diosa eran lo único visible detrás de la capucha, pudo distinguir que aquel cuerpo mortal pertenecía a alguien parecido a él, un muchacho de aproximadamente su edad, (hablando relativamente).

Nuevamente Link sintió cierto miedo, detrás del brillante iris esmeralda lograba verse uno de un color muy diferente…

—¿Qué.. que hiciste?

—Él estuvo de acuerdo en esto, él me dejo usar su cuerpo de esta manera.

— ¿Por qué?, ¡Para que! Si tú…

— ¡Silencio!

Tragó saliva al ver que daba otro paso para acercársele.

—Quieres saber. Pero tú mejor que nadie conoces la respuesta. ¿Por qué?, porque le prometí salvar a la mujer que ama, ¿Para qué?, para poder traerte esto— clamó al tiempo que llevaba su mano izquierda a su espalda, el sonido metálico de una hoja invadió por completo la amplia cámara de la caverna.

Link se quedó petrificado al ver la espada maestra frente a sus ojos.

—No.. no es posible, ella no…

—No deja que nadie más la toque. Pero éste cuerpo mortal comparte tu deseo, también entregaría su vida por amor, pero su espíritu estaba incompleto y débil, y por eso lo he poseído, aun así, tu terca espada se ha enfurruñado, al inicio la engañe para que te viera en lo que soy ahora pero después se ha puesto sumamente pesada… ya me lo preveía— gruñó un poco molesta mientras le lanzaba una mirada a Lanayru, la enorme serpiente miró a Link con sus grandes ojos, parecía estar sumamente confundida, aunque si Link lo pensaba con detenimiento, era normal dado que la diosa se lo había robado de su sitio.— de los cuatro espíritus de la luz éste es el único lo suficientemente grande como para cargar con esto, y además, es el que mejor se mueve en el Umbral de los mundos.

Link vagó en la confusión, no entendía que era lo que pretendía. Bajó la mirada de manera triste.

— ¿Por qué me haces esto?— volvió a preguntar de forma herida.

—No pareces comprender nada.

—No… Es porque me traes mi única esperanza, pero yo… no podre tocarla estando en esta forma.

— ¡No pareces comprender nada!— volvió a gruñir con poca paciencia. — ¡éste no es el otro mundo, Link!, ahora, justo ¡ahora! Estas en el Umbral, ¿te has dado cuenta de eso?, ya no importa si eres un mortal o un espíritu, o lo que sea. Aquí nada de eso importa.

Entonces tomó la espada justo por el mango y adelantó la mano para ofrecérsela, el arma titiló de manera constante y Link pudo escuchar su voz llamándolo.

—Toma tu arma y renace como héroe, no me dejes en vergüenza para que el mundo no crea que he cometido los mismos errores que esos otros dioses.

La mirada de Link se cruzó con la de ella, ahí estaba la solución a todo, pero había algo, algo más que no le cuadraba, cuando su mano se irguió para recibir la espada notó que en esos ojos verdes había cierto brillo caprichoso.

—Sabes que no dudare aunque el precio sea alto, deja de mirarme de esa forma, debes entender que la seguridad de Zelda para mí lo es todo.

—Entonces, trata de no tocar éste cuerpo, a estas alturas quien sabe que sea lo que pase, y además…

Le susurró simplemente un par de palabras, Link volvió a bajar la vista, estaba al tanto de que tal vez aquello ocurriría.

—Entonces tomaras la espada— espetó omitiendo el tono de pregunta.

Link levantó la mirada ésta vez de manera firme, estiró la mano y tomó la empuñadura desde la parte más alta, a esa distancia, estando tan cerca de ese otro cuerpo sintió un vértigo insoportable, la diosa irguió una sonrisa algo chueca y después deslindó su brazo mortal para dejar la espada en manos de su dueño, en los segundos que siguieron Link tardo en comprender que sus palabras habían sido verdaderas, ahí en el umbral ya no importaba si era un espíritu, ahí en el umbral todos y cada uno de los seres eran exactamente iguales.

La diosa retrocedió tres pasos…

—Ahora ve y arregla el desastre que cometiste…

—Es tu propio desastre— masculló él sintiendo una felicidad casi desmedida al tiempo que asía la espada mediante sublimes movimientos.

—Si vuelves a repetirlo de verdad que voy a desaparecerte, incluso si aprecio a Hylia… yo no comparto sus gustos, eres, una calamidad para las deidades, ya te lo había dicho ¿cierto…?

—Si… lo hiciste, el día en el que me convertí en tu elegido.

Entonces todo se había esfumado en un juego de miradas matadoras, se escrutaron de modo desafiante hasta que el repiqueteo de los pasos que sonaban a la distancia de detuvo de golpe.

— ¡Señor Héroe!... ¡Woooh!— El pobre Aragón se detuvo completamente en seco. Por unos instantes su vista se volvió desorbitada al posarse en el enorme espíritu.

Buscó a Link tratando de mantener la cordura, pero entonces, ahí estaba el ser ataviado de negro. La sobra de sus propios sueños, esa extraña aparición que ahora se había vuelto tacita.

—Eh, ahí estabas Na…— calló de forma abrupta—vaya, vaya, que descuido seria si me pusiera a llamarte por tu verdadero nombre. Es por eso que odio tanto esto, incluso las deidades se vuelven idiotas si miran a través de ojos mortales.

Irguió una sonrisa y se acercó al joven adivino. Aragón se quedó ahí como piedra, el aura que emanaba desde ese ser era sumamente fuerte, lo sintió regodearse muy cerca de él, hasta que finalmente lo alcanzó y lo abrazó de manera curiosa por el cuello.

—Jeje, que aspecto tan curioso te has cogido, ¿Me cantaras dulcemente una vez que vuelvas al otro lado?, extraño un poco escuchar tu voz resonando en las profundidades del otro mundo.

—¿Ca..cantar?— seguía inmóvil tratando de ordenar sus pensamientos.

—Volverás pronto….

»Hmmm, me encantaría poder decir eso, pero creo que te has caído en uno de esos tontos dilemas, ¿Qué no te lo dije?, que terminarías por perder tu encanto, creo que te ha pasado lo mismo que a Hylia,— susurró muy cerca de su oído— por eso es peligroso que seres de nuestra naturaleza se cotilleen con los mortales. ¿Te has quedado prendado de alguien, cierto?

Por unos instantes y sin saber por qué, sintió verdadero frío, cada palabra y cada roce del aliento de ese ser lo estremecían por completo.

— ¡Déjalo en paz!— gruñó Link desde la distancia, escuchaba los susurrós de la Diosa aunque no entendía que era lo que decían, incluso por unos instantes hubiera jurado que le estaba murmurando en un idioma extraño y diferente. Aun así, la expresión en el rostro de su compañero lo decía todo.

El pobre Aragón literalmente escupió un suspiro de alivio cuando el espíritu del héroe se acercó y aquel otro ser retrocedió de manera casi graciosa. Entonces nuevamente se miraron de modo desafiante.

El Umbral crujió de manera extraña, algo justo detrás de ellos se había movido.

—Hmmm— el ser ataviado de Negro suspiró por un momento— El Umbral se mueve…

— ¿Qué?

—Date prisa, el demonio ha llegado hasta las puertas del Reino Sagrado.

Entonces la vibración en el suelo se detuvo.

—Los guardianes de éste mundo lo han distraído— masculló— pero eso no lo detendrá por mucho tiempo.

— ¿Había guardianes en éste sitio?—Clamó Link en una voz de verdadera sorpresa.

—Se rigen bajo el mando de Hylia…

»Tal vez es la única razón de que hayan respetado tu soledad y tu tristeza, incluso cuando te la pasabas haciendo un verdadero alboroto. En fin— Clamó dando la media vuelta.

Lanayru rugió a sus espaldas.

— ¿Devolverás lo que tomaste?— preguntó Link.

—Lanayru lo hará, yo debo esperar a que esto termine, y tú asegúrate de dejar la espada en su sitio.

— ¿En su sitio…?

—Lo entenderás a su debido tiempo.

Entonces montó sobre el espíritu de la luz y juntos desaparecieron bajo las profundidades de la negritud del fondo de aquella cámara.

—Aragón, ¡despierta!— Clamó Link mientras lo tomaba de la mano.

— Señor héroe… ese era el ser de mis sueños, y su voz, era la que sonaba en mi cabeza, ¿Quién era?

—Es mejor si no lo sabes. ¡Andando!— clamó al tiempo que tomaba trote, pero entonces se detuvo de forma graciosa y dio media vuelta— aunque… sería mejor si me dieras eso

— ¿Eso?

—Esto— farfulló mientras señalaba a su pecho.

— ¡Eeeeh!— exclamó de manera atolondrada mientras veía lo que tenía colgado— ¿¡Pero Cómo!?, ¡Pero cuando!— ni siquiera se había dado cuanta, pero ahí estaba el tahalí firmemente atado a su pecho— "¿Cuándo fue que me lo puso?"— pensó sumamente contrariado y al final simplemente comprendió que había sido justo en el momento en el que se había colgado de su cuello.

—Tsk— tiene manos ligeras, no dejes que perturbe tu mente— Clamó al tiempo que le quitaba las correas para zurcírselas a su atuendo de héroe, la vaina de la espada maestra nuevamente brilló a sus espaldas, y después con un sutil movimiento guardo su espada como solía hacerlo desde tiempos de antaño— ¡Vamos!

Literalmente tuvo que arrastrarlo para que saliera de su trance, nuevamente emprendieron la corrediza por el camino por el que habían llegado antes, pero entonces había algo muy extraño, el túnel era completamente diferente.

— ¡Rayos!, el Umbral realmente se ha movido— exclamó Link al no reconocer el camino, cerró los ojos tratando de sentir la presencia de Zelda y cuando los abrió simplemente irguió una sonrisa.

»Aragón…

—Sí, Señor Héroe.

—Creo que sería bueno que en dado momento me prestaras también esa otra cosa.

— ¿Otra cosa?

[***]

El rugido de Makivelo sonó a sus espaldas, Zelda dio unas cuantas vueltas en los corredores de la caverna, aunque había recuperado su fuerza no sabía si podría enfrentarlo, las flechas de Luz que eran su mejor arma no habían funcionado del todo. Entonces ¿Cómo podría enfrentarlo?, era cierto que la última vez no las había cargado como era debido, pero aun así, comenzaba a dudar si simplemente con eso sobreviviría.

Se detuvo para tomar aire, estaba exhausta de correr como loca por todo el sitio, las pisadas del demonio se escuchaban cada vez más y más cerca, y ahogó un respigo cuando vio su silueta asomar por el otro lado del pasillo en el que se había metido, estaba segura de que la encontraría. Pero entonces aparecieron los pequeños guardianes voladores, se posaron cerca de la entrada del corredor y de forma extraña apareció ahí una roca bloqueando el camino, Zelda exhaló todo el aire que había estado reteniendo, escuchó como el demonio pasaba de largo sin darse cuenta de que ella estaba ahí escondida.

—Gracias— susurró con cierta alegría, las pequeñas motas blancas se posaron sobre su cabeza y después volaron hacia el lado contrario del pasillo, Zelda respiró nuevamente tratando de recuperar el aliento y siguió corriendo por aquel camino de largo, el silencio que transcurrió durante aquel periplo la puso sumamente nerviosa, ya no podía escuchar los gañidos de su perseguidor pero sabía que no debía estar demasiado lejos, si de verdad era ella la verdadera llave para abrir el Reino Sagrado tal vez la manera más fácil de evitar una catástrofe seria huyendo para que no la alcanzara.

Poco a poco una pequeña luz se fue vislumbrado al final de pasillo de la caverna, Zelda cerró los ojos pero no dejo de correr, y cuando volvió a abrirlos literalmente su mente quedo en shock al ver semejante paisaje, el sonido del agua al caer era casi atronador para sus oídos, incluso cuando la fuente de aquel ruido se encontraba muy lejos a la distancia, la esencia cálida del sitio la distrajo tanto que por mucho tiempo se olvidó de mirar hacia adelante, estaba corriendo a ciegas y por eso mismo no se percató de que alguien más estaba corriendo en esa misma dirección.

No se dio cuenta hasta que literalmente chocó contra esa persona y ambos fueron a parar al suelo, se cayó de espaldas pero no le dolió demasiado, el mullido césped había frenado su caída, y después, cuando pareció recuperar un poco su cordura se dio cuenta de que esa otra persona ahora estaba encima de ella, su cuerpo tenia tantos rezagos de adrenalina que por un segundo creyó que se había dado de frente contra algún enemigo.

—Raikkk…— el hechizo de autodefensa se quedó a medio camino entre su garganta y sus labios, cuando sus ojos se cruzaron con aquellos otros zafiros azules que la miraban con felicidad desmedida.

— ¡Zelda!— Clamó Link sintiendo que su corazón se alborotaba por la alegría.

Ella se quedó medio tartamuda y sólo consiguió erguir una sonrisa media chueca que a él le pareció sumamente encantadora.

—Link.. ¿Pero cómo?, ¿¡Cómo llegaste a este sitio!?

—Larga historia— dijo poniendo una sonrisa tierna, estaba que de verdad desbordaba alegría, y por un momento Zelda imaginó que si hubiera estado en su forma de Lobo lo habría visto mover la cola de un lado para otro— ¿estás bien mi amor?, creo que tampoco miraba hacia donde iba, vi una sombra salir de ese pasadizo pero no logre detenerme a tiempo.

—Estoy bien… auch me ha dolido, que sensación tan extra…

Link la tomó de un brazo para levantarla.

—…Extraña. — completó quedándose media pasmada.

Sintió aquel jaloncito como si la hubiera levantado una persona completamente diferente, era sumamente sólido, como si Link…. Como si Link hubiera recuperado su cuerpo.

Se abalanzó sobre su cuello para comprobar que no se equivocaba, Link simplemente hizo un poco de fuerza, por un instante creyó que Zelda se le caería, pero después recordó que justo ahí, en ese sitio, su naturaleza había cambiado completamente, sonrió de manera cálida y después le dio una vueltita en el aire.

Había deseado tanto poder hacer eso, había esperado tantos siglos para poder abrazarla de esa manera, no pudo evitar reírse de pura alegría, y cuando la bajó al suelo simplemente escondió su rostro en el cuello de ella.

—Me he vuelto loca…— masculló Zelda con una sonrisa boba de oreja a oreja.

—Si… eso debe ser.

—Que mal momento para perder la cordura.

Link se echó a reír a carcajadas y le dio un beso muy tierno en el cuello.

—Era broma mi cielo, es porque en el Umbral todos los seres son exactamente iguales, en éste sitio estamos estructurados de la misma manera.

—Entonces quiero que nos quedemos aquí siempre— le dijo de manera juguetona mientras lo apachurraba más y más por el cuello, era tal y como siempre lo había soñado, poder tener a su Link de esa forma tan completa.

—No creo que eso esté bien…

Ella gruñó un poco ante la respuesta, aunque nada en ese instante le hizo perder el buen humor que había adquirido.

—Por cierto, ¿A dónde hemos llegado?— clamó de forma atolondrada mirando nuevamente aquel paisaje, cientos y cientos de pequeños guardianes revoloteaban en círculos por el sitio.

—No tengo idea, este de verdad parece ser uno de los finales del Umbral, la verdad no había puesto mucha atención, creo que nosotros salimos por aquel sitio— dijo señalando a otra de las entradas— pero como estaba concentrado en rastrear tu esencia simplemente seguí corriendo.

— ¿Nosotros?— preguntó ella. Miró a las espaldas de su compañero y descubrió a Aragón a la distancia, caminaba hacia el lado opuesto como si quisiera ir hacia la imponente cascada que se erguía al fondo de la cámara. Incluso más a lo lejos logró ver también otra sombra conocida, era Impa que caminaba hacia ellos, se encontró con Aragón a medio camino y el joven sabio le dio un abrazo de manera inesperada.

Zelda soltó una pequeña risita al ver como desde la distancia Impa refunfuñaba de forma graciosa.

— ¿Cómo te has escapado del Demonio?— preguntó Link, completamente perplejo después de caer en cuanta de aquello.

—Los seres de éste mundo me han ayudado— respondió estirando un brazo para que los pequeños guardianes se posaran ahí cómodamente.

Link recordó las palabras de Farore y sonrió de manera curiosa, "Gracias" musitó a los pequeños seres y éstos salieron volando de forma graciosa. No sabía en qué punto se habían convertido en sirvientes de su Diosa Hylia, pero se alegraba mucho de que hubieran estado ahí para cuidarla.

Espabiló un poco cuando Zelda le dio un tierno beso. Lo invitó a que hiciera lo mismo, pero Link desvió la mirada mientras recordaba las advertencias de la otra Diosa, no quería herir nuevamente a Zelda, no quería darle esperanzas sabiendo que en cuanto todo aquello terminara él…

— ¡Zelda!— Impa apareció casi de la nada y se escabulló entre la pareja para abrazar a su princesa— Estaba muy muy preocupada mi niña, ¿Estas bien?

—Sí.

—Entonces salgamos de éste sitio. Mueve el trasero, Aragón, ¡Abre la puerta y sácanos de éste lugar!

—Clarooo, ¿¡qué crees que es tan fácil!? Pero, no sé cómo hacerlo y además… ¿Deberíamos salir, Señor Héroe?

Link negó con la cabeza, Impa miró a Zelda y ella también negó con la cabeza. Y después de eso se quedó sumamente confundida.

—Link, los seres de este mundo me dijeron que Makivelo no pertenece a éste tiempo, no sé exactamente a que se referían pero no es bueno que permanezca en éste sitio, está corrompiéndolo todo.

—Lo sé, he visto lo que ha ocurrido en la parte externa, debemos encontrar una forma de sacarlo antes de que rompa por completo con el equilibrio del Umbral.

—Debemos evitar que encuentre nuevamente la puerta. — espetó la princesa con voz preocupada.

— ¿Cuál puerta?— preguntó la Sheikah – allí atrás hay una puerta— dijo señalando a un lugar muy lejano detrás de la imponente cascada.

— ¡Cielos!, ¿Cómo ha llegado a ese sitio?

—Los guardianes de éste mundo debieron de haberla movido.

— ¿Es la puerta del Reino Sagrado?—Clamó Impa— que raro creí que ahí es donde debería de estar, después de todo usted dijo que estaba aquí joven Link.

— ¿Eh?

— ¿Ya no se acuerda?, pero si lo dijo hace poco tiempo, que la otra entrada estaba en la Arboleda Sagrada, porque antes ahí había estado el erigido el templo del tiempo.

—Impa, no estamos en ese sitio— dijo Aragón de forma un poco burlesca.

—Claro que sí, señor genio, ¡mira eso!— refunfuñó señalando a la plataforma que estaba en el centro de la cámara.

Los cuatro juntos caminaron hasta el lugar señalado y Link no pudo evitar sentir escalofríos, era cierto, de alguna forma habían llegado hasta ese sitio. El pedestal de la espada maestra se erigía ahí de manera inconfundible.

—No es posible…— murmuró Aragón con una expresión más que de sorpresa.

—Si lo es— espetó Link. — después de todo el Umbral se retorció de forma extraña, parece ser que debido a eso hemos llegado muy lejos.

—Ya veo…— clamó mientras seguía al joven héroe, Link se había adelantado unos pasos mientras su mirada se quedaba fija y pensativa en la antigua plataforma.

» ¿Señor héroe?— Link suspiró ante la pregunta.

—Estoy bien…

—Tiene una expresión triste, ¿Sucede algo?

—Shhh, alertaras a Zelda… guarda silencio.

—Pero…

Nuevamente vio reflejado un inmenso dolor en sus ojos de la misma manera que lo había observado cuando habían visto partir al ser ataviado de negro.

—"Lo sabía"— susurró su corazón herido— "No me dejaras que salga de este mundo… Farore"— entonces por primera vez deseó con toda su alma no haber encontrado ese lugar.

"Asegúrate de dejar la espada en su sitio"

—"En su sitio… el mismo lugar en el otro lado"— sus pensamientos se cortaron de golpe cuando Zelda se acercó y rodeó su cintura con sus brazos.

— ¿Estas bien, Link?—su vocecita tierna llenó su alma de calma.

Era cierto… tenía miedo, pero no había nada por lo cual arrepentirse, porque al mirar el rostro de su princesa entendió que para ellos dos no había otro sitio, uno al lado del otro, siempre juntos… siempre acompañados.

—Princesita— le susurró con una voz demasiado tierna. — "vive siempre con alegría… vive para mí y sólo para mi"— pero el pensamiento se quedó muerto en su mente, ahogado por la sensatez y atado por un amor que había dejado de ser egoísta.

Nuevamente Zelda se le colgó del cuello y él le dio otra vueltita en el aire.

— ¿Hasta cuándo vas tener tu carita de bobo?

— ¿Hasta cuándo?— sonrió de una forma aún más boba— para siempre.

— ¿Siempre?

—Es porque me tienes vuelto loco, ya te lo había dicho.

—Sí, ya me lo habías dicho. Sé que no es momento para esto pero… ¿has pensado en…?

—No pruebes un postre que no puedes conservar— le interrumpió la pregunta de forma un poco brusca.

—Moooh, ¡Link!, ¿Acaso no es mejor al menos saber que lo probaste a quedarte con la duda?

—Quien sabe— Susurró de manera picara.

—No es momento para esto— masculló Aragón de forma avergonzada, Link y Zelda se pusieron rojos como tomates, se habían perdido en sus propios pensamientos y se les había olvidado que no estaban precisamente solos. —Es decir…, creo que algo tiembla a la distancia.

—Tsk— Link gruñó clavando su mirada en una de las entradas de la enorme cámara.

—Son las horribles y torpes patas de Makivelo— espetó Zelda, el sonido se había pegado en su memoria, tanto, que ahora lo reconocía sin siquiera darle el beneficio de la duda.— ¿Amor cómo..?

Nuevamente la pregunta fue interrumpida, Link la abrazó por la cabeza, pegó sus labios en su oído y suspiró, pero las palabras no salieron, simplemente vagabundearon de modo torpe tratando de salir de su garganta, y finalmente, cuando no pudo más, simplemente abandonó la idea.

Era riesgoso… incluso a esa distancia no sabía que tan bien Makivelo podía escucharlos. Al final simplemente se quedó ahí de forma quieta y transmitió su mensaje a Zelda de la manera más segura.

Impa irguió una ceja, nuevamente parecían comunicarse de mente a mente, aunque Zelda había puesto una cara de confusión en aquel instante.

— ¿Estás seguro?... es decir, antes no...

—Aquí mi vida— dijo Link llevándose un dedo justo a su frente entre ceja y ceja.

— ¿Ahí?, ¿Por qué?, ¡Se ve verdaderamente duro!

—Algo muy dentro de mí instinto me lo dice. ¿Confiaras en mis grandes ojos de Lobo?

—Sí.

—Entonces, también volveré a confiar, tal y como siempre lo he hecho, pondré mi fe y mi corazón en la mano diestra de mi diosa.

— ¿Y nosotros?— susurró Impa que había entendido casi la mitad de la extraña conversación silenciosa de los héroes.

—Cúbranla— masculló lo más bajo que le permitió su voz. Aragón se posó junto a su lado, parpadeó un par de veces y Link asintió con la cabeza en un movimiento rápido.

[***]

Cuando la peste lo invadió todo, en ese preciso instante supieron que la verdadera batalla final había comenzado…

.

.

Continuara...

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N.A.* Frase inspirada en el manga de XxXHolic


Comentarios del Capitulo:

Me pregunto si alguien alguna vez abría atinado...?

jajaja, bueno es que era inesperado que fuera la mismísima Farore la que estaba debajo de la capucha, aunque como se habrán percatado, se ha presentado ante Link con un cuerpo prestado, también se ha soltado aquí un buen rollo argumental que no se va a entender hasta que publique el Epilogo, si alguien se quedo con cara de "What" xD, bueno que no se preocupe, ahora mismo es sumamente difícil entender por qué la diosa ha actuado de esta manera, ¿Por que las cosas son así y no de otra forma?, ¿Y por que los acontecimientos corren precisamente en este sentido?

*El siguiente capitulo contiene un Spoiler del Final de Spirit Tracks.

Pensando en las personas que aun no han jugado ese juego, me di a la tarea de estructurar la trama de tal forma que si gustan saltarse esa parte de igual manera entiendan completamente el resto del capitulo ;)