Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.
.
El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.
.
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
"Pensamientos"
Recuerdos
[***] Cambio de escena.
»Continuación de un dialogo
... (entre párrafos) pequeños cambios de escenas
.*.~.
Advertencia:
El siguiente capitulo contiene un Spoiler relacionado con el final de Spirit Tracks, para las personas que gusten saltárselo aquí les dejo la indicación que anuncia el inicio y el fin del mismo = .*.~. *.~.*.
.*.~.
.
Capítulo 5: Crónicas del Demonio
~(Primera parte)~
...
.
~El día más triste en la historia de Hyrule. El día de la Tragedia~
.*.~. *.~.*.
Su enorme y extraña nariz olfateó el ambiente. Ahí estaba el olor de la princesa escurridiza. Sonrió con cierta sorna y avanzó de forma amenazante por uno de los pasillos de la caverna, al otro lado percibió finalmente uno de los numerosos umbrales y se preguntó si acaso seria el mismo del cual los guardianes de ese mundo lo habían expulsado.
Sus grandes ojos de demonio quedaron un poco desorbitados al encontrarse con el paisaje detrás de aquel sitio, no concordaba en nada con ninguna de las anteriores cámaras en las que había estado. Rugió con cierto fastidio aunque después de unos segundos volvió a sonreír al sentir la magia proveniente del fondo de la estancia.
—Ven aquí… Mocosa…— masculló con una voz sisente y casi reptida
Podía sentir perfectamente el aura de la princesa, así que caminó con paso enérgico hasta quedar a unos cuantos metros de la enorme catarata.
Nuevamente, sus ojos parecieron desorbitados al encontrarse con una figura conocida pero para nada esperada.
— ¡Tú!— el demonio gruñó casi escupiendo la palabra.
El ser que se encontraba delante de sus ojos sonrió de manera casi altanera. La larga capucha violácea ondeó de forma apacible, junto con un extraño e inesperado viento.
—Maldito mocoso, ¿Cómo es que has llegado hasta éste sitio?... maldito… maldito… siempre interfiriendo con mis planes, siempre husmeando en donde no te importa, esos ojos tuyos serán tu maldición, serán tu perdición… los aplastare… si, eso es, los aplastare para que no vuelvas a mirar el futuro con ellos.
Nuevamente su espantosa aura maligna parecía corromperlo todo a su paso, las pocas flores silvestres que habían crecido en ese sitio se marchitaron al instante, y la pestilencia se expandió cada vez más y más como si de cierto modo se apurara así misma a ganar terreno.
El ser bajo la capucha del adivino se movió de manera lenta, escrutó al demonio con la mirada y durante largos instantes sus ojos se quedaron clavados en los suyos.
—Viejo demonio— masculló, en una voz tan rala que Makivelo tuvo que erguir bien las orejas para poder escucharlo.
—"Esa voz…"
—Cuantos siglos… ¿Cuánto tiempo ha vagabundeado en este mundo?
— ¿Qué?
—Lo siento cuando lo miró directamente a los ojos, esa sensación de maldad y muerte, éste sentimiento que ha estado en mi alma por más de trecientos años… cuanto tiempo. Mi espíritu llora simplemente de recordarlo. Pero justo aquí y justo ahora, en este Umbral que revela nuestras naturalezas e identidades, he podido ver claramente su verdadera esencia.
El demonio emitió un sonido gutural sumamente extraño.
—Dígamelo…
— ¿Quién eres?— gruñó finalmente sin poder reconocer la voz que le hablaba.
La capucha se movió a paso lento, describiendo un circulo verdaderamente ancho alrededor de la bestia, pero Makivelo no se había movido de su sitio, escrutaba con la mirada cada paso y cada movimiento que ese otro ser daba.
— ¿Quién soy?, eso mismo debería preguntarle, ¿Es verdad que no pertenece a éste mundo?, entonces, ¿Por qué ha venido a causar estragos?
— ¿Cómo sabes eso?…. Héroe— bufó con desprecio y asco, la palabra héroe salió de sus labios como el preludio de un evento agonizante.
En ese preciso instante, terminó su recorrido, irguió una mano y la capucha descendió de su sitio, los bravos ojos azules de Link miraron al demonio con desprecio.
Ahora simplemente estaban frente a frente. El aura del demonio nuevamente le hizo traer a su memoria esos recuerdos dolorosos.
—Me lo dijo mi diosa… pero ya no importa, sea cual sea la verdad, todo perecerá en éste sitio, aun así, estando en éste punto me gustaría saber algo. Nunca a lo largo de mi existencia me he topado con dos auras iguales en seres diferentes, ¿Qué tan singulares son las auras de los demonios?
—Son… únicas— Clamó abriendo los ojos al comprender a que se refería. Entonces de la nada soltó una risa escalofriante que acabó con la poca calidez que quedaba en ese sitio. — Entiendo, lo que deseas saber, es, si ya te he matado, jajaja, pobre y pequeño ser mortal, pobre, pequeño e iluso Hylian, aun así, es tu culpa…. Es tu culpa que yo esté en este sitio, es tu culpa que deba sufrir en mi propio tormento.
—Entonces, esta no es la primera vez que estamos frente a frente— bajó la mirada tratando de no atragantarse con sus propios sentimientos –La verdad era que intentaba no centrarme en eso, pero desde que comenzó a acercarse a éste sitio mis instintos se terminaron por volver verdaderamente locos.
—Entonces debiste de haber corrido— nuevamente rio con desprecio— el mismo error tres veces, aunque en esta ocasión será verdaderamente placentero, ya que eres un simple espíritu materializado, si me deshago de ti en este sitio desaparecerás para siempre.
—Es probable…. A cualquier ser que muera aquí le espera un destino súmate terrible, podría pensarse que tengo miedo, pero… ahora mismo solamente puedo sentir odio.
Y al mirarse nuevamente comprobó que así era, en esos amables y nobles ojos azules, ahora sólo existía odio, dolor, tristeza y rabia...
— ¿Estás enojado?, Pero soy yo quien ha vivido siglos bajo este tormento que me impusiste junto con esa maldita mocosa.
—Sí. Estoy verdaderamente enojado. ¿Por qué alguien que no pertenece a este mundo tuvo que venir a arruinar el mío?, a estropear la felicidad que yo y Zelda habíamos construido con esfuerzo y cariño, y a arrebatarnos nuestros futuros. Makivelo...— habló con seriedad— Si no hubiera aparecido, yo hubiera sido verdaderamente feliz en mi última vida.
…
— ¿¡Qué!?— Estaba realmente sorprendida, Impa le cubrió la boca y la ocultó aún más, detrás de las rocas de la cascada— ¿de qué está hablando Link?— masculló Zelda con una enorme preocupación escrita en los ojos.
Aragón subrayó mentalmente cada una de las palabras del joven héroe. De alguna forma entendía que esto iba mucho más allá de lo que creía pensado, lo había visto en la mirada de Link mientras buscaban a Zelda, y también, en el preciso instante que le prestaba su capucha, justo ahí, cuando Link había sentido la verdadera esencia del demonio su mente también había volado en los recuerdos.
—Un demonio que ha vivido por más de trescientos años, una mirada llena de dolor y desprecio, un sentimiento que no puede ser ignorado incluso por nosotros, aun si desconocemos la causa podemos presentir que algo perturbarte ha ocurrido. ¿El mismo error tres veces?... no, no puede ser.
—Aragón…— Impa masculló su nombre casi tragando saliva.
—No, no puede ser, no me digas que…— la voz de Zelda se cortó como si un viento gélido se la hubiera llevado.
—La oscuridad que dormía en el castillo, es probable que… sea la misma oscuridad que rondaba en los bosque de Hyrule hace trecientos años.
Entonces sus ojos violáceos se quedaron entornados en aquella escena…
—El joven héroe que fue asesinado de una forma brutal… y nunca nadie supo quién había sido el culpable, nadie… hasta ahora, y con lo que acaba de revelarnos el joven Link, eso significa que sólo tenemos un sospechoso.
— ¿Makivelo?— y la voz de Zelda también pareció llenarse de rabia, poco a poco de manera extraña los recuerdos parecieron llenar su memoria
"No sé si fue un monstruo pero era realmente grande e increíble. Cuando menos me di cuenta creo que ya estaba muerto."
Por instantes creyó que no podría contenerse y que sus sentimientos la obligarían a salir de su escondite y plantarle cara. Link tenía razón, el viejo demonio no solamente le había amargado la infancia, sino que también había acabado con sus vidas justo cuando comenzaban a ser felices.
Siempre lo había odiado desde lo más profundo de su alma y ahora comprendía el por qué, aunque no sabía si de alguna forma ese sentimiento había terminado por volver más intenso.
Más allá de sus razonamientos se obligó a si misma a permanecer quieta, mirando de forma cautelosa como el amor de su vida estaba frente a frente con uno de los mayores peligros a los que se hubiera enfrentado. Si las palabras del Demonio resultaban verdaderas, entonces lo que Link se jugaba era algo más que su vida, si moría en este sitio de verdad que lo haría para siempre.
…
—Me alegra tanto saber que por lo menos lo reconozcas, aunque por muy fresca que esté tu memoria es imposible que puedas recordar lo que me hiciste…— gruñó nuevamente con asco, aunque su sonrisa maltrecha no había desaparecido, estaba ansioso por terminar con aquello que habían comenzado desde hace siglos.
—Es verdad, aunque desde siempre he sabido que mi pequeña aventura en el tiempo tendría que haber tenido repercusiones, eso es porque las cosas no pueden dejar de existir así como así. Viejo demonio… ahora lo entiendo perfectamente, usted viene de ese futuro caótico, ese que Ganondorf destruyó cuando se apodero del reino sagrado.
—No tengo idea si vengo o no de ese sitio, lo único que sé, es que tú y esa mocosa tuvieron la culpa, ustedes me han obligado a permanecer en esta forma.
— ¿Nosotros lo obligamos?
Pero ya no contestó a esa pregunta, gruñó de manera colérica y se le echó encima, Link lo esquivó de forma hábil, y durante un tiempo simplemente se dedicó a estudiar sus movimientos, estaba seguro de que si también arremetía del mismo modo terminarían pelando como iguales, pero era peligroso y fue por eso mismo que se dedicó a pensar con inteligencia, lo arreó hasta el cauce de la cascada en donde la lucha se volvió más lenta, el chapoteo del agua fue lo único que se escuchó durante segundos eternos, y después, sabiendo que también había perdido ventaja se apresuró hasta llegar a ese sitio.
Cuando Makivelo creyó haberlo acorralado el héroe irguió una sonrisa, el demonio se quedó un poco petrificado cuando sus enormes patas dejaron de responderle.
— ¿¡Qué demonios!?— farfulló en voz colérica, miró la superficie en la que estaba parado, una masa sumamente densa parecía haberlo atrapado bajo el agua, rugió de manera sumamente enojada y comenzó a lanzar zarpazos al aire.
— ¡Ahora Zel!
Los ojos de Makivelo parecieron sentir algo de miedo cuando comprendió lo que ocurría, unos canticos antiguos sonaron desde el fondo de la catarata y justo sobre la superficie del agua comenzó a formarse un círculo mágico.
— ¡Ah!, ¡No!, ¡Como demonio lo hiciste!, Maldita princesa— rugió de forma desesperada tratando de zafarse.
—Bien pensado, alteza, ha dado resultado— Clamó Aragón.
Fue entonces cuando los guardianes del umbral se volvieron complemente visibles, ahí justo debajo del agua atraparon a Makivelo por las patas, y también se habían ordenado en la superficie del agua de forma simétrica, dándole vida al círculo mágico de la princesa.
Makivelo rugió furioso, le habían visto la cara, literalmente le habían tendido una trampa en sus narices, los guardianes de ese mundo que eran parte de ese mundo y que por lo tanto no podían ser detectados, fueron la herramienta perfecta para poder trasmitir la magia de Zelda de forma oculta. De cualquier otra manera el viejo demonio los habría descubierto y la trampa no hubiera resultado.
Cuando Zelda terminó de recitar su hechizo salió de su escondite. Makivelo la observó con desprecio, a su lado Impa y Aragón también caminaron de forma altiva.
—Se acabó— masculló Link, aunque después de haber descubierto la verdad no lo sentía como una verdadera victoria, al contrario, de cierta manera entendía que todo había sucedido por sus descuidos.
Los ojos del demonio se llenaron de ira mientras observaba como la princesa también le hacía frente. En ese preciso instante casi lo había entendido todo, excepto una cosa, posó su vista sobre Aragón tratando de interpretar su propio chiste, desde que lo conocía siempre lo había visto bajo esa capucha violácea, ¿A caso de verdad había sido una mala e insensible broma?, no entendía por qué se había deshecho de ella, pero muy a su pesar sabía que él no era esa clase de individuo, por mucho que lo odiara admitía que ambos tenían su orgullo, lo cual significaba que el héroe se estaba guardando algo, no sabía si era o no peligroso, pero no pretendía darse la oportunidad de averiguarlo de una mala manera.
Bufó de forma resignada tratando de convencerlos de que habían ganado.
—"Maldita atadura…."— pero también sonreía para sus adentros— "si libero completamente el sello…"
…
— ¿Estas bien, amor?
—Estoy bien, que magnifica demostración de magia, Cielo, eres simple y sencillamente increíble.
—No creo que ésta vez se rompa, pero aun así deberíamos terminar con esto pronto.
Miró al demonio cautivo y bajó la mirada.
—Link...
—Si
—Alcance a escuchar tu conversación, entonces…
—Está en el pasado, ya no importa Zel— la interrumpió mientras se viraba y la abrazaba tiernamente, le dio una pequeña vueltita para que quedara de espaldas al demonio, no quería que siguiera viendo su horrible cara ni que terminara por engendrar aquellos sentimientos que ahora a él le carcomían el espíritu.
—Está en el pasado— repitió ella tratando de volver esa verdad algo tácito, incluso cuando ella no podía recordar tal y como él lo hacía, podía sentir un dolor inmenso.
—Entonces eso es todo— gruñó el demonio a sus espaldas— ¿De verdad está en el pasado?, eso es lo que quieres creer mocosa, ¿Te consideras afortunada de no poder ver lo que nosotros vemos?, o tal vez alguna vez sentirás envidia.
— ¡Silencio!— gruñó Link de forma colérica— ¿Quién podría sentir envidia?— farfulló tratando de que sus manos no se volvieran puños.
—Entonces, ese pasado que tanto odias seria tu perfecto castigo.
— ¿De qué hablas?
— ¿De verdad no sientes curiosidad, Princesa?, quieres que te de una mano.
—Bastardo… será mejor cierres la boca, o aún mejor, será mejor que ya te cierre la boca— Clamó Link de manera amenazante, se deshizo de Zelda y avanzó con paso firme, estaba sumamente cansado de los jueguecitos mentales del viejo demonio.
Pero por unos segundos cuando Zelda lo vio avanzar directamente hacia el demonio algo muy en lo profundo de su ser le advirtió del peligro, algo andaba mal, Makivelo se había agazapado como gato cazador esperando a su presa, y Link consumido por la rabia y el enojo parecía no notar aquello, la cola del demonio se movió de forma zigzagueante.
—"Eso es… ven a mí. Héroe"
Link se detuvo al sentir la terrible aura.
—"Algo no está bien…"— cierta vibración en su espalda se hizo presente tratando de avisarle de algo— "¿Qué pasa contigo, Fay?, no es momento para estar de revoltosa"— pero la espada que yacía bajo la capucha seguía titilando de forma inquieta, tan inquieta, que por unos segundos Link se viró para rectificar que su princesa y sus amigos estuvieran a salvo, pero justo en ese instante al dar ese pequeño giro, pudo ver el terror reflejado en los ojos de Zelda, La figura del demonio que se reflejaba sobre el agua parecía haberse erguido y en menos de un segundo, una enorme capa de neblina negruzca comenzó a salir de aquel horrible cuerpo.
— ¡Link!
—No supo cómo, ni cuando, pero para cuando fue consciente de eso, Zelda ya lo había empujado lejos del alcance de Makivelo, sintió un dolor intenso cuando su trasero dio parar contra las rocas del fondo del agua.
— ¡Zelda!
La princesa se irguió de manera rápida y trató de escapar con pasos tambaleantes.
— ¡A donde crees que vas!— bufó, sonrió y expandió su terrible aura, dejando por completo a Link atónito y pálido— ¡Te tengo!— escuchó que Makivelo mascullaba mientras un enorme cumulo de oscuridad se cernía sobre el demonio y al princesa…
[***]
De pronto ya no pudo ver nada, excepto esa niebla maligna, escuchó la risa del demonio y se mantuvo alerta tratando de no engendrar pánico en su propio cuerpo.
— ¿De verdad está bien olvidarlo?... ignorar el dolor…— la voz sonó profunda y resentida.
Entonces Zelda reconoció cierta sensación extraña, de alguna forma recordó el día en el que Link le había mostrado sus recuerdos, ¿Acaso Makivelo trataba de hacer lo mismo?, inspeccionó el entorno a través de sus sentidos mágicos, y después de pocos segundos ya no le cupo ni la menor duda, la diferencia era que dentro de los recuerdos de Link había sentido una sensación cálida y protectora, muy diferente a la que sentía en esos precisos instantes. La bruma gélida le relamió la piel entera e instintivamente se abrazó a si misma tratando de librarse del horrible escalofrío.
.*.~. *.~.*.
— ¿Qué clase de lugar es este?— gimió cuando de pronto todo a su alrededor cambio de manera repentina. Un mundo oscuro sumergido completamente en el caos, había bruma casi del mismo tono pero la superficie se movía de forma constante y brusca, el sonido de un silbato agonizante resonó bajo aquella superficie completamente metálica.
— ¡Vamos, Link, Avanza, voy a cubrirte!
— ¿Link?— entonces literalmente abrió los ojos como platos, ahí a lo lejos estaba Link, se veía mucho más joven de lo que era, aunque portaba su traje de héroe y peleaba como un verdadero guerrero. El sonido de la espada rasgó el aire mientras alejaba a pequeños espectros de su camino. Zelda viró la vista y entonces vio a Makivelo convocando a semejantes pestes.
El recuerdo se volvió borroso como si el demonio tratara de ser selectivo con lo que le mostraba, una luz intensa se tragó el escenario y cuando volvió a abrir los ojos se encontró en un sitio completamente diferente.
—"¿Qué fue esa voz…?, esa era mi voz, le gritaba algo a Link, de seguro era algo importante pero Makivelo no me ha permitido escucharlo"— pensó mientras poco a poco enfocaba la vista.
Un terreno árido se extendía a lo largo y a lo ancho, al frente había una extraña pieza de metal hecha añicos, humeaba de modo constante y al inspeccionarlo un poco descubrió que esa era la cosa sobre la que antes había estado parada.
—"¿Y ahora qué?"
—Link, ¿Estas bien?— escuchó su propia voz desde el escenario, aunque con la mirada solamente encontró a Link tirado, el pobre gimió con un dolor inmenso como si se hubiera lastimado gravemente.
Un sonido extraño le llegó desde la parte superior y alzó la cabeza para ver lo que ocurría en el cielo, había un extraño resplandor morado al que después se le desprendió una extraña nube cerúlea, poco a poco la nube azulina tomó una forma extraña, y cuando finalmente se materializó, Zelda retrocedió asustada al ver a la bestia, era una horrible clavera gigante con ojos profundos y amarillos, de cierta manera le recordaba al viejo demonio, pero, ¿Cómo podía ser posible?, justo por debajo estaba Makivelo haciendo extrañas señas desesperadamente.
—¡No!...¡No!— lo escucho farfullar mientras clavaba su vista en ese otro ser oscuro. — Malignidad, no es posible, el receptáculo para su espíritu. Deprisa, Malignidad, debe volver al cuerpo de…
La visión del escenario nuevamente se volvió sumamente borrosa, definitivamente Makivelo estaba dispuesto a no dejar escapar varios de sus recuerdos valiosos.
Escuchó sus propios gritos y no tenía idea de por qué de repente había caído desde el cielo.
—Seguro que cualquiera que sea esta vida… me he de haber roto los huesos— masculló sintiendo que se le revolvía el estómago, se vio a si misma cayendo desde muy alto y justo cuando se iba a virar para no ver lo que seguro seria su propia muerte, presenció cómo Link se levantaba y corría a todo galope para atraparla— oh Link— musitó con cariño al ver que la había salvado a costa de su propia seguridad.
Se abrazaron de manera tierna y Zelda se acercó a su propia imagen para tratar de entender lo que ocurría.
— ¿Y ahora qué pasa con esas caras tristes?— susurró al ver que su propia imagen casi rompía en llanto, un fuerte tronido sonó desde sus espaldas, y siguiendo la mirada de su propia imagen en los recuerdos del demonio, volvió a encontrarse con Makivelo, había hecho algo que no había logrado ver, pero de seguro había sido algo terrible, porque el Link de los recuerdos también parecía sumamente agobiado.
— ¡Ja ja ja!, ¿Lo ven? ¡El Maligno es invencible!
»Pero su malignidad no tenemos tanto tiempo. Acabe con el mocoso y atrape a la princesa.
Pero entonces, algo extraño ocurrió, la enorme calavera Cerúlea hizo algo que Makivelo no esperaba, se irguió de modo amenazante a sus espaldas, mirándolo con recelo y despidiendo una ansiedad perturbadora.
Zelda también se quedó un poco pálida al ver como uno de los demonios se volvía contra el otro.
—No, no, no, ¡No es posible!— clamó Makivelo con una cara sumamente aterrorizada.
El otro ser de la oscuridad abrió sus enormes fauces y engulló al pequeño malvado ministro de una forma grotesca. A su alrededor se formó un tornado de tinieblas, y finalmente cuando asomó de ahí, se había convertido en el viejo y horrible demonio que Zelda conocía.
—No puedo, me rechaza… éste cuerpo destruirá mi espíritu…— bufó casi con asco. Pero ya no era la voz de Makivelo la que hablaba.
Un sin número de recuerdos encontrados pasaron ante los ojos de la princesa, iban tan rápido que no logró detectarlos todos, pero cuando finalmente se detuvieron pudo verse nuevamente a ella misma y a Link con la espada en la mano, el demonio rugía de mala manera y se incorporó de modo tambaleante como si sintiera un dolor inmenso, una luz que parecía purificarlo todo le salió desde las entrañas y entonces ese pequeño resplandor se lo tragó enteramente haciendo que desapareciera.
.*.~. *.~.*.
Entonces todo se volvió a la calma, las nubes grisáceas que habían estado en el cielo se despejaron. Habían ganado, literalmente habían esfumado al horrible demonio.
—Grrr— la voz de Makivelo gruñó de manera molesta— un pequeño triunfo, ¡Princesa!— susurró con asco. – Literalmente así fue como debería de haberme muerto.
—Creo que ya entendí, esto pasó en otro tiempo, Link y yo te dimos una paliza. ¿Estás enojado?
—Estoy furioso. De no ser por ustedes nada de esto habría ocurrido. – Reclamó mientras todo volvía su negritud inicial –Fue culpa del mocoso que mi amo Mallard me traicionara, sin importar lo mucho que me esforcé por complacerlo, al final tiró mis esfuerzos a la basura.
»Pero ese no fue el final de todo— masculló mientras una risa amarga se difuminaba en todo el escenario.
»Vaya perece que tu héroe está ansioso por recuperarte…
…
Del otro lado de la enorme cúpula maligna creada por el aura del demonio, Link comenzó embestir buscando un resquicio, no podía creer que en un pequeño descuido le hubieran arrebatado de nuevo a su Zelda.
— ¡Zelda!
Aragón e Impa miraron sumamente preocupados.
—No creo que eso funcione— Clamó la Sheikah viendo como Link se empotraba contra esa cosa. Pero entonces abrió los ojos como platos, cuando Link se tiró por tercera vez un enorme hueco se abrió en aquella negritud y el joven héroe literalmente fue engullido hacia dentro.
—¡Señor Héroe!— Aragón corrió tratando de ayudarlo, pero justo cuando se acercaba el hueco que había abierto Link volvió a cerrase.
—Por mis Diosas, ¿Y ahora qué hacemos?— Clamó Impa sumamente asustada.
Aragón retrocedió dos pasos para inspeccionar el escenario, una parte de la ligadura seguía activa, los pequeños guardianes del umbral parecían inquietos pero no habían abandonado sus respectivos lugares.
—Maldito demonio, debe estar buscando la forma de zafarse.
—¿Eh?
—La ligadura de la princesa Zelda sigue activa, eso significa que Makivelo no puede hacerle nada, al menos no físicamente, y sigue expandiendo esta bruma, seguramente es alguna clase de miasma, debe estar buscando la forma de noquear a la princesa.
— ¡Y por qué también se tragó al joven Link!
—No lo sé Impa…
Ambos retrocedieron cuando la bruma comenzó a expandirse manera notoria, incluso el agua que descendía desde la cascada había comenzado a ponerse turbia.
—De todas formas lo está corrompiendo todo, tal vez ayude si lanzamos un hechizo de purificación.
— ¿Puedes hacerlo?
—No estoy seguro…
…
Nuevamente escuchó la risa del demonio.
—Eso es… ven aquí, héroe.
—Deja de estar farfullando delante de mí de esa manera, si lastimas a Link te matare con mis propias manos.
—jajaja, Princesa… ¿de verdad puedes?, la última vez ni siquiera lo intestaste, sabes una cosa, tardara un tiempo en llegar a éste sitio, ¿deseas saber cómo comenzó todo? –bufó con cierta gracia.
Zelda retrocedió buscando una salida…
—No, no, princesa… eso es injusto, tratas de huir nuevamente.
—"Rayos… no puedo moverme"— gimió en su fuero interno al sentir que el aura del demonio la paralizaba como si le hubiera puesto una especie de atadura invisible.
—Mira bien alteza, esto fue lo que ocurrió hace trescientos años.
La bruma se movió de modo oscilante, el paisaje se dibujó de nuevo ante sus ojos, pero ésta vez no era un mundo de tinieblas, era…
—¡Hyrule!
—Si… Hyrule… pero no mi Hyrule. Algo extraño ocurrió. Cuando el mocoso y tú destruyeron a mi amo Mallard mi espíritu que había sido encerrado se dispersó a un sitio completamente diferente.
Una extraña luz apareció en las praderas de Hyrule y el pequeño y malvado ministro cayó desde ahí, aún tenía su aspecto de semi demonio y trastabilló de forma torpe hasta que se cayó de bruces.
—Aparentemente Mallard no era el único que tenía demasiados defectos. Lo supe desde siempre, porque en mi propio tiempo había visto la debilidad de los dioses protectores del mundo, sus torpes ataduras con las vías, y esos ridículos intentos por apresar a mi antiguo amo… todo había sido un chiste, como si las deidades jugaran con el mismo mundo. Incluso esa espada con que la que ataviaron al héroe tenía un enorme defecto, era poderosa… si… un arma sublime como ninguna, pero solo servía matar las cosas superficiales, la luz con la que habían imbuido a mi antiguo amo antes de morirse había creado una ruptura en el paso de las dimensiones. Habían matado al demonio, pero habían olvidado que dos almas compartían en ese instante el mismo cuerpo.
»Y ahora yo estaba aquí, en un lugar diferente, en un tiempo que ni siquiera era el mío, parecía antiguo y desolado, lleno de una perpetua oscuridad y creaturas oscuras.
»Me pregunte cientos y cientos de veces, ¿Por qué había llegado hasta ese sitio?, no parecía tener lógica. Y además, algo con lo que no contaba también había viajado conmigo.
Zelda vio al ministro del recuerdo agonizar como animal herido, era como si algo desde lo profundo de su ser lo estuviera lastimando, gruñó como fiera y de repente comenzó a transformarse en un demonio, nuevamente había adoptado la forma de la Malignidad que ella y Link habían derrotado en el otro tiempo.
—Los poderes de Mallard se me habían pegado, al principio pensé que había tenido suerte, es decir, había sobrevivido de milagro y además ahora poseía los poderes de mi antiguo amo. Pero…
El demonio gruñó de manera agonizante.
—Él tenía razón… nuestras esencias no eran compatibles, la energía del demonio que había quedado en mi alma me estaba destruyendo poco a poco, aun así, nuevamente sentí que era afortunado, la oscuridad que cubría Hyrule me ayudo a retomar fuerzas y cuando reuní las necesarias me coloqué a mí mismo un sello de atadura.
»Sabía que no duraría lo suficiente, pero al menos me daría tiempo para encontrar la solución a mi problema. Durante días ronde por los páramos buscando una respuesta, hasta que de pronto… apareció justo en mis narices, o más bien dicho, justo sobre mi cabeza.
Zelda alzó la vista. En el cielo se formó un portal extraño y una extraña energía salió de ahí para materializarse justo en el suelo, la princesa sintió que su corazón latía muy fuerte cuando vio a una de las creaturas que habían aparecido.
—Si… lo sé. Incluso bajo esa piel de bestia logre reconocer su asquerosa aura.
— ¿Éste es el lugar, Link?— preguntó una curiosa vocecita, pero había mucha penumbra y Zelda no alcanzó a distinguirla claramente, el recuerdo de Makivelo se había enfocado específicamente en el canido, dejando completamente a la otra creatura de lado.
El Lobo pardo asintió con la mirada, pero antes de ponerse a trote olfateó el aire con cierto recelo. El diablillo se ocultó tras unas rocas cercanas agazapándose para que no lo vieran, aunque había recuperado su aspecto los cuernos aun le sobresalían y seguramente Link lo atacaría si llegaba a encontrarlo.
Nuevamente los ojos azules de la deidad de Twili escrutaron el escenario.
— ¿Qué te pasa, Link?, ¿Por qué no te mueves?... Sientes algo extraño. Ya déjalo, seguro que es alguna creatura de la oscuridad descarriada, debemos darnos prisa antes de que éste mundo termine verdaderamente sumergido en el caos.
Link gruñó por un momento.
—Vamos, tenemos que salvar a Zelda, si eso es— Clamó de forma triunfante al ver que la mirada de Link parecía sumamente impaciente e interesada— Quieres volver a ver a la princesa ¿verdad?, anda. Corre…
Y sin pensarlo demasiado corrió a trote como si tratara de su propia vida. Makivelo salió de su escondite.
—Zelda…— masculló con rabia
—Los mocosos que tanto odiaba también estaban en ese extraño mundo, era como una compleja jugarreta del destino, pero por mucho que me perturbara la idea, había algo que me mantenía con esperanzas, seguramente también buscaban proteger algo valioso, algo por lo que nuevamente los héroes también estaban luchando, miré al cielo buscando nuevamente la respuesta, ese mundo de sombras había creado un caos entre dimensiones, había portales por aquí y por allá, en todas partes, y comprendí que era normal que hubiera terminado en semejante sitio, con una ruptura tan enorme incluso tenía sentido que hubiera hecho ese extraño salto entre eras.
»Me mantuve al margen buscando al causante de semejante desastre, literalmente pensé que si actuaba con inteligencia podría encontrar un nuevo amo, uno que no me traicionara. Pero justo entonces, cuando creí que había llegado a mi destino, el mundo comenzó a despejarse de las tinieblas, poco a poco las cosas volvían a la luz y supe que el mocoso de Link estaba metiendo sus patas en esto.
El escenario cambio de manera abrupta, a lo lejos Zelda logró ver el castillo de Hyrule, Makivelo se mantenía al margen oculto en la pradera, observando lo que más tarde pasaría a la historia conocido como "La batalla final del Crepúsculo".
Numerosas explosiones se deprendieron desde el castillo y una luz cegadora apareció de la nada en medio de la pradera. Zelda dio un brinquito para atrás y gritó de manera atolondrada cuando un enorme caballo negro le pasó casi frente a las narices.
— ¡Pero que…!
Ni siquiera alcanzó a terminar la frase cuando un segundo corcel casi la arrollaba, el pequeño demonio de Makivelo también había saltado espantado hacia una roca.
— ¡Es es… Link!— clamó al ver a su amor cabalgando a toda prisa— pero… ¿¡Quién es esa!?— Gruñó con ciertos celos al ver a la chica completamente pegada a su espalda— Un momento… ¡Cielos!— espetó de forma avergonzada al darse cuenta.
—Un poco… sólo un poco diferente, princesa— bufó la voz del demonio en todo el escenario— estas presenciando el fin de la oscuridad en ésta era…
Entonces vio como los jinetes se alejaban llevando la pelea hacia otro sitio.
—Ese ser de la oscuridad… Perdió. Cayó ante el héroe tal y como lo había hecho Mallard. Pero no todo resulto en desastre, porque por primera vez presencie algo increíble— susurró mientras una imagen mental invadía la mente de Zelda, el recuerdo más nítido que le había mostrado Makivelo hasta entonces, a Link mientras cabalgaba y la luz brillante y cegadora que despedía desde su mano izquierda.
»Un poder increíble que no existía en el mundo de donde yo venía… Lo quería, lo necesitaba y por ello pasé varios años estudiándolo, hurgando en la mente de los habitantes de ese mundo, específicamente de un pequeño y débil miembro de un grupo conocido como "la Resistencia". Fue así como me entere de la verdadera naturaleza de la Trifuerza, y también, de la existencia de otros mundos… El Reino sagrado, y el poder especial de la reliquia de las Diosas; poder conceder un deseo sin importar la naturaleza de su portador… si, era perfecto, la solución a mi agonía.
»Solamente había un pequeño problema…
»Una de las partes había desaparecido, así que intuí que había vuelto a su lugar de origen. Tenía que llegar al Reino Sagrado, pero para eso necesitaba obtener una de las otras dos partes para poder abrir la puerta.
»Aunque mis poderes habían menguado a causa de mi propio sello, conseguí infiltrarme en varias de las mentes de los miembros del consejo real, sabía que la manera más rápida y fácil de vencer al mocoso era hiriéndolo en donde más le dolía, en su corazón. De alguna forma logré separarlos por un tiempo… Pero eres terca princesa— gruñó de manera colérica
Zelda se vio a si misma enfrentado al noble consejo de Hyrule, defendiendo lo que por derecho era de ella y declarando que Link era su verdadero amor y que no se casaría con otro. El diablillo blasfemó mientras permanecía escondido, muy lejos a la distancia, observándolo todo desde las mentes que había poseído.
—Bastó con que la joven Reina alzara la voz para que mi plan se fuera al demonio, pero todavía tenía al héroe fuera de la jugada, exiliado por el consejo y abatido por no poder estar con su reina, vaya noble caballero hundido en la depresión. Me aproveche de eso para poder sembrar la semilla de mi nuevo anzuelo.
La princesa ahogó un grito de terror cuando lo vio romper su propio sello, liberó al demonio y se instaló en la frontera de las provincias, causando el caos y la muerte de todo aquel que pasaba por ese sitio, ancianos, niños, campesinos, y soldados que habían acudido en busca de respuestas.
Una terrible masacre se había cernido sobre los bosques.
—El anzuelo perfecto para el héroe elegido de las diosas…— rio de modo macabro haciendo que Zelda sintiera escalofríos, el paisaje se difuminó un poco y el escenario volvió a la oscuridad entre las brumas, los ojos amarillos del demonio podían verse perfectamente a la distancia.
»Pero la parte interesante, es mejor que la veas con otros ojos… Que noble es Link, viniendo directamente a mi trampa, que te parece si dejamos que él nos narre el resto de la historia— espetó en una voz llena de maldad.
— ¡Que!—Clamó sintiendo terror verdadero.
En ese preciso instante Link salió de entre la bruma.
—¡Zelda!— corrió hacia ella y la abrazó de manera tierna.
—No, Link, ¡Fuera de aquí!
— ¿Qué?— se sintió herido ante el rechazo, ¿Por qué Zelda lo apartaba de esa forma?
— ¡Vete!
—Amor…
— ¡Es una trampa!
—Lo sé, voy a sacarte, no te asustes— le dijo con una vocecita tierna.
—No para mi…— masculló sintiendo que se le iba el aliento, si hubiera podido moverse lo habría empujado muy lejos, pero no podía y vio con terror como de pronto la niebla lo envolvía de las piernas— ¡Cuidado, cielo!
— ¡Que rayos!— gruñó y soltó un alarido de dolor cuando la sustancia demoniaca lo hirió y lo paralizo de pronto, la risa destartalada de Makivelo resonó en todas las direcciones.
—Querido Héroe— clamó con asco— préstame tu mente…
— ¡Bastardo, en que estás pensando!, ¡deja ir a mi Zelda!— farfulló tratando de zafarse.
—Éste lugar… solamente aquí podría ser ésto posible, en donde el tiempo y el espacio se mueven de manera extraña, ¿No te resulta conocido?.. jajaja. Tus recuerdos serán mi mejor venganza, ¿Acaso no te lo dije?, será el mejor de tus castigos— volvió escupir las palabras y se rio de forma lúgubre.
Zelda se soltó por un momento haciendo acopio de todas sus fuerzas y trató de llegar hasta Link, pero entonces supo que ya era tarde, el escenario se movió de manera brusca apartándola de su compañero.
Entonces se dio cuenta de que habían quedado encerrados, no podía cerrar los ojos, el demonio la obligaría a verlo todo, y aun peor, obligaría a Link a ver de nuevo ese pasado doloroso. Cuando sintió el viento chocar contra su cara se dio cuenta de algo, los sentimientos de Link eran ahora los que gobernaban ese mundo, incluso podía sentir cierta suavidad en sus manos y cuando el escenario terminó de dibujarse por completo, observó cómo Link desmontaba del corcel y lo acariciaba pidiéndole que se quedara quieto.
—Eso es…— masculló la árida voz de Makivelo— muéstrale, Link, lo que pasó ese día.
—No Link no vayas— musitó Zelda de manera triste— no vayas, amor.
Pero el Link del recuerdo no podía verla ni escucharla, y aun peor, parecía que el verdadero Link se había quedado completamente inconsciente, porque de otra forma tal vez hubiera luchado por desvanecer la imagen, pero Makivelo lo había herido severamente con aquel extraño miasma apoderándose de su conciencia.
—"¿Que es esta sensación de Maldad y muerte?"— el pensamiento del héroe del recuerdo se coló hasta los oídos de la princesa, vio a Link agacharse un poco para inspeccionar el terreno, había manchas de sangre en el piso. Los ojos de Link se crisparon y avanzó con cierta cautela, el bosque se volvió oscuro a medida que caminaba, la sensación de maldad se apoderó de su ser entero.
Escrutó con la mirada y dio un brinco hacia atrás cuando sus pies toparon contra un… contra un cadáver oculto entre los matorrales silvestres.
— ¡Capitán!— bramó con horror al ver al pobre hombre
Sacó la espada y siguió de largo, algo no estaba bien... sus sentidos se habían vuelto locos, la percepción del lobo pareció dejar de funcionar al encontrarse con un escenario tan descuadrante.
— ¿Sabes una cosa, princesa?— venir de otro tiempo tiene sus ventajas, ocultar mi identidad fue la cosa más fácil del mundo— farfulló la voz del demonio.
Los recuerdos de Makivelo también parecieron incrustarse en el escenario y de esa forma Zelda pudo presenciar la escena completa desde ambos ángulos, el malvado diablillo se había escabullido entre la espesura de los árboles, la oscuridad que había estado reinando en el cielo se volvió aún más tacita, de alguna manera Makivelo había arreglado perfectamente su escenario. Saltó desde las penumbras como si fuera una bestia hambrienta, y se le echó a Link encima sin darle la oportunidad de que reaccionara, aunque el joven héroe sacó la espada y luchó bravamente por sacárselo de encima, el demonio, era enorme.
Zelda sintió que su corazón se partía en mil pedazos cuando Makivelo terminó su trabajo a base de golpes brutos y descarnados.
—Fácil… no entendía por qué había fallado en la otra época. Pero… no contaba con un pequeño fallo, cuando intente robar su fragmento del valor, la parte de la Trifuerza se esfumó de ese mundo.
El símbolo de la Trifuerza del valor se había escabullido y el demonio rugió con ira desmedida.
—Entonces entendí que había fallado, y comprendí que ese poder no podía ser arrebatado por la fuerza, mire el cadáver del mocoso y sólo sentí que mi ira crecía, el dolor que se gestaba en las entrañas de mi cuerpo era insoportable y sin más remedio volví a colocar el sello esperando la oportunidad adecuada. Cosa que por cierto nuevamente arruinaste.
La conciencia del demonio desaprecio por completo, al mismo tiempo que la figura en el recuerdo. Zelda se dejó caer desoladamente sobre sus rodillas.
—Link— gimió de dolor al verlo ahí tirado, aunque sabía que el verdadero permanecía a salvo no podía evitar sentirse destrozada. Entonces después de un tiempo el escenario se volvió confuso, reconoció la sensación de haber vuelto al umbral aunque la imagen del recuerdo aún permanecía.
Una parte de Link se levantó de forma atarantada.
— ¿Link?
Pero el joven héroe se escrutó a si mismo con espanto, estaba completamente traslucido y se miraba a si mismo tratando de convencerse que nada de eso había pasado, miró con agonía su propio cuerpo tirado ahí en el piso tratando de no perder la cordura.
—Me he muerto…
»No, por favor no… Zelda— susurró llevando sus manos a su rostro— ¿Qué he hecho?
—Link— en esos instantes más que nunca Zelda quería abrazarlo, porque vio cómo su espíritu se desmoronaba en ese mismo instante, sabiendo que había perdido su vida para siempre.
El dolor y la rabia se apoderaron del joven héroe dejándolo atrapado en ese mismo sitio. Lo habían matado de una forma tan repentina y tan bruta que no había tenido tiempo de hacerse a la idea, se quedó ahí con el dolor de saber que sus sueños y añoranzas habían sido destrozados, que muy pronto cuando su reina se entera también sufriría y que su vida también se llenaría de tristeza.
Lloró de manera amarga sin despegarse de du propio cuerpo.
Y de esa forma, habiendo perdido su vida con asuntos pendientes en ese mundo, se quedó atado, ahogándose en sus propios sentimientos, literalmente se había convertido en un fantasma y sus lamentos parecieron llegar demasiado lejos, el bosque se cernió de un aura triste e incluso las pequeñas creaturas que lo habitaban terminaron por abandonarlo.
Los días pasaron y como Link no regresaba, el corcel que había dejado a las afueras del bosque regresó por instinto al reino, inevitablemente aquel hecho alerto a todos en el castillo.
La reina Zelda que fue la primera en darse cuenta mandó una cuadrilla de soldados delante de ella, se alistó con sus armas y los siguió de manera angustiada.
En el bosque, el espíritu cautivo de Link escuchó los pasos, levantó la mirada y se vio a si mismo con cierto asco, su propio cadáver en el suelo le causó ira.
—Por favor desháganse de esto…— suplicó mientras lloraba, quería que su voz llegara a aquellos hombres— No dejen que Zelda se entere, no dejen que sufra.
La maleza se movió y uno de los soldados dio un terrible respingo. Finalmente lo habían encontrado, el pobre hombre retrocedió de forma angustiada.
—¿Qué pasó?
—Acabo de encontrar al joven héroe.
— ¡¿Esta herido?!— preguntó otro soldado al ver el rostro lívido de su compañero.
—Está, muerto— contestó el primero con voz agonizante. Y nuevamente el bosque se quedó gélido, los soldados se enfrentaban a un terrible dilema, la reina venía a cabalgata detrás de ellos y sabían que llegaría en cualquier instante para unirse a la búsqueda.
—Deshazte del cuerpo— Apresuró a decir un soldado viejo y sabio.
Los demás asintieron con mucha tristeza, se movieron de la forma más rápida tratando de encontrar la mejor manera, pero entonces desde los arbustos salió un corcel blanco.
—Quieto bonito— Clamó la reina tratando de que el caballo no se le encabritara, las reminiscencias del aura del demonio seguían presentes y los animales se habían puesto nerviosos. — ¡Cual cuerpo!— espetó ella sintiendo que el corazón se le desbocaba.
—Encontramos al Capitan— Clamó otro de los soldados. Zelda giró su corcel, pero entonces sintió que algo dentro de su ser se removía, vio a sus hombres nerviosos como si trataran de bloquearle el otro camino, algo no estaba bien y su corazón lo sabía.
—Es por el otro lado, alteza— volvió a farfullar un hombre con nerviosismo, entonces supo que le mentían, que trataban de guiarla en otro sentido, pero su corazón le indicaba que debía ir por ese otro lado. Azuzó al corcel y se abrió paso entre los hombres.
—No mi reina ¡No!
—Quítense del camino— rugió con cierta rabia, vio al grupo de hombres que había por delante y también se abrió paso entre esa pequeña multitud aglomerada. –L…Li..Link
Había sido todo. Lo había visto.
Desmontó tratando de no desmayarse y se acercó de modo oscilante al cuerpo, sus ojos se desbordaron de lágrimas, y el bosque se llenó de agonía cuando el llanto de la mujer más valiente de Hyrule lo impregnó todo con su dolor y su tristeza.
Los soldados que antes habían tratado de detenerla ahora traban de despegarla de aquel cuerpo.
…
El dolor que Link sentía se reflejó en el escenario, por un momento se volvió turbio como si quisiera salir del recuerdo, pero la atadura del demonio lo obligó a quedarse.
Cuando las cosas volvieron a aclararse Zelda vio a Link abandonar su lugar en el bosque y seguir a su reina, aunque ahora estaban separados, él la seguía muy de cerca.
Los días pasaron de manera agobiante y durante las primeras jornadas Zelda perdió la cordura, el consejo la encerró en el castillo por su propia seguridad, pero nadie sabía que el dolor era tan grande que no podría ser encerrado tras esas murallas.
Después de una semana cuando parecía más tranquila, su guardia personal fue retirada. La reina se escabulló hasta la biblioteca subterránea.
— ¿Qué debo hacer ahora?...— Se preguntó Link de forma sumamente triste, se sentó al lado de su reina y la vio garabatear en ese curioso "Libro". Aunque estaban el uno al lado del otro, la barrera del umbral los separaba de forma tajante.
—Quiero estar contigo, Link— musitó y cerró el libro… ese diario que no volvería a abrirse hasta dentro de trecientos años. Se levantó de su sitio y se internó entre las altas y oscuras estanterías, el cristal mágico brillaba de manera apagada y tenue como si también quisiera que la luz se le escapara para siempre.
—Zelda… será mejor que me olvides, cielo, cómo me gustaría que pudieras escucharme— susurró y se cubrió el rostro tratando de perderse en sus pensamientos, se quedó ahí completamente inmóvil frente a al escritorio de su reina, las horas nuevamente pasaron como siglos y cuando Link notó que Zelda no volvía se levantó para buscarla.
Completamente agobiada y deprimida se había quedado dormida en la cama que estaba al fondo de la biblioteca, el fantasma del joven héroe fue y se acurrucó sobre su regazo, también estaba triste y aunque por momentos escuchaba la voz de la diosa pidiéndole que volviera no quería separarse de su reina.
—Quiero estar contigo, Link— nuevamente la escuchó susurrar entre sueños, incluso entonces, lloraba aunque estuviera dormida y Link sufría por no poder ni siquiera limpiarle aquellas lágrimas.
Cuando finalmente se levantó sólo habló en hylian antiguo, caminó soltando conjuros haciendo que ciertas cosas se desvanecieran, la cama se desmoronó al igual que muchos otros muebles, Link no entendía que era lo que pasaba por su cabeza, pero de todas formas no juzgó sus decisiones, era normal que quisiera desaparecer las evidencias del amor tan grande que se habían tenido.
Pensaba que ya pronto todo pasaría cuando en la biblioteca sólo quedaron los miles y miles de libros, y cuando la única cosa con vida que quedaba había sido la litografía que se habían hecho juntos. Antes de salir la Reina la acarició con cariño y le dio un beso a la parte en la que su amor estaba ilustrado.
—Zel… ¿Qué haces, Cielo?— preguntó con cierto espanto, de la última estantería, del lugar más apartado y recóndito, Zelda se había llevado ese libro, Link sabía que no presagiaba cosas buenas, porque ella siempre le había dicho que no era un libro bueno, planeaba quemarlo para que desapareciera de ese mundo, pero al final su sentido de la lógica no le permitió hacerlo por tratarse de una pieza histórica del reino.
Cuando Link la vio caminar con el libro del maleficio bajo el brazo supo que Zelda había tomado una decisión importante.
—Zel, amor, por favor no, ¡No hagas ésto!..— Le suplicó tratando de detenerla, pero bajo su condición de fantasma había pocas cosas que realmente pudiera hacer por ella, si por lo menos hubiera estado al otro lado del umbral la habría advertido, pero no parecía haberse percatado de que podía cruzarlo, no cuando llevaba demasiado tiempo dependiendo de su forma hylian. – No amor, no lo hagas, todavía puedes vivir tu vida…
Las palabras del joven héroe se perdieron entre sus intentos desesperados por detenerla, pero nada frenó aquella marcha de despedida. Cuando llegó a la sala de los tronos miró con tristeza a las diosas que lo adornaban. Por primera vez no pensó en nada, no caviló en las cosas que la habían movido durante toda una vida, ¿Qué pasaría con el reino?, ¿Cómo se sentirían los súbditos que la habían seguido por toda una vida?, ¿Lograría Hyrule estar bien si su presencia?...
Nada. Simple y sencillamente no pensó en nada.
Link la vio dibujar el círculo del maleficio, pero incluso entonces sus gritos de agonía no llegaron hasta ella, cerró los ojos sintiendo dolor y rabia, sabiendo que nada tendría remedio, una luz enceguecedora llenó por completo la estancia, y entonces, el joven héroe escuchó como algo caía fuertemente contra el piso.
El cuerpo de Zelda se había desplomado sin vida alguna.
— ¡Zelda!... ¡ZELDA!
Y siguió gritando su nombre sin obtener respuesta alguna, la había perdido sin poder hacer nada y nuevamente se quedó ahí lanzando lamentos cerniendo más y más sus propias ataduras.
—Ya no quiero seguir viendo esto… ¡Link perdóname!— Clamó la princesa sintiendo que su odio crecía y crecía hacia Makivelo, sabía que el demonio se estaba burlando en su cara y eso la llenaba aún más de rabia.
El escenario del recuerdo pareció volverse un poco oscuro como si el pobre Link estuviera perdiendo aún más la conciencia, unos pasos se escucharon a la distancia, un joven de cabello castaño entró despistadamente en el sitio y al ver semejante escena soltó una copa de vino que llevaba en la mano.
El cristal se estrelló contra el piso y el vino tinto mancho con su color carmín las bellas alfombras que Zelda ahí había colocado
Y así fue como todo se volvió un alboroto, la noticia se difundió por el castillo y con mucho pesar los súbditos de la reina se aglomeraron ahí a su lado.
El joven de cabello castaño se inclinó para poder cerrarle los ojos…
—Gracias, Shad…— las últimas palabras de Link para ese mundo fueron inaudibles, abrazó a Zelda tratando de despertar de esa pesadilla.
—Quemen ese maldito libro— rugió Auru con voz colérica. Los murmullos se difuminaron poco a poco hasta que Link se sintió completamente sordo.
—Link…. Link… ¿En dónde estás?
—¿Zelda?— masculló finalmente levantando la vista, se viró para contemplar el cuerpo sin vida, el alma de Zelda lo había abandonado de inmediato, entonces Link comprendió algo importante, la decisión de irse había sido de ella y era probable que su alma hubiera saltado directamente al otro lado de la línea.
Se irguió un poco y le dio un beso en la frente, para finalmente levantarse y salir de ahí corriendo…
Entonces algo extraño ocurrió, el escenario del recuerdo cambio de conciencia y la voz del demonio se volvió audible, Zelda sintió como todo daba vueltas y cuando percibió el cambio ya se encontraba a las afueras del castillo, vio al pequeño malvado ministro clavar la mirada con odio hacia la estructura.
—Tenías que arruinarlo— farfulló haciendo que su voz sonara grotesca— Princesa tonta… tenías que quitarte la vida a la primera oportunidad que te dieran ¿Cierto?
Zelda reprimió un respingo de enojo.
— ¡Bravo, alteza!… debido a tu insensatez me quede varado de nuevo, porque la última parte de la Trifuerza también había abandonado ese mundo.
Lo escuchó gruñir de forma colérica "Ustedes me dejaron agonizando" clamó la voz mientras se perdía dejando simplemente ecos repetitivos, Link pareció luchar contra su captor cuando se dio cuenta de aquello, la conciencia del héroe retomó el mando de aquel mundo de recuerdos y llevó a Zelda hasta un sitio apartado.
La princesa vio como Link corría sin dirección alguna.
— ¿En dónde estás, Link?— su propia voz la confundió un poco.
—Zel…— y siguió corriendo hasta que realmente se deshizo de sus ataduras, abandonó sus deberes pendientes en ese mundo y dejó que su propio instinto lo guiara, cuando menos se dio cuenta su cuerpo se movía de forma ágil, se miró a si mismo por una fracción de segundo y se descubrió a si mismo corriendo a trote. — ¿Lobo…?
El lobo pardo siguió corriendo hasta atravesar la línea fina que separaba al umbral de los mundos y al mundo de los espíritus.
—"No sabía que podía hacer esto" – Se susurró mentalmente –"No sabía que el Lobo podía vagar así a sus anchas… Pero sólo ahora que soy un espíritu, puedo sentirlo… ¿Zelda?" ¡Zelda!...— olfateó el aire buscando su esencia hasta que la encontró. Por unos segundos se detuvo tratando de acomodar sus pensamientos, sus sentimientos y cualquier clase de reminiscencia – "Perdóname, amor"— susurró con tanta tristeza. Y Zelda nuevamente logró sentir su dolor a través del recuerdo. Lo vio agazapar las orejas y quedarse varado en su sitio durante mucho tiempo.
— ¡Link!, ¡En dónde estás!
—"Si te hubiera escuchado nada de esto habría ocurrido, si mi orgullo y mis deberes no se hubieran ante puesto a mi corazón, nosotros…"
—Link— La Zelda del recuerdo se viró de manera atolondrada, lo vio ahí parado y le irguió una sonrisa, sin pensarlo mucho se echó acorrer para encontrarlo y Link levantó la vista dejando que sus ojos se fundieran con los de ella, también se echó a correr dejando que el lobo se fuera y liberando su forma original.
Se encontraron a medio camino y se abrazaron con un amor desmedido.
— ¿En dónde estabas, cielo?— musitó Zelda mientras le daba un tierno beso.
—Por ahí… un poco atascado
Ella se rio tiernamente y lo apachurró por el cuello.
— ¿Se te quedó pegada tu forma Twili?, ay Link que bobito eres, me asuste un poco cuando llegue y no te vi de éste lado, casi creía que te habías quedado otra vez atrapado en el bosque.
—¿En el bosque..?
—Ten cuidado… "No quiero estar sola"
"No quiero estar sola"
— ¿De dónde vino ese pensamiento?— Zelda se viró para encontrar el origen, no era posible que proviniera del recuerdo de Link… — ¿Es, mi propio recuerdo?, ¿será el extraño poder de este mundo?, no debería de poder recordar nada…
—¿Por qué volviste tan pronto Zel?... yo..
—Han pasado muchos años
—"Mentira…"
—Seguro que ni te diste cuanta.
—"Sé que sólo han pasado unos días… mentira"
—Sí… —sintió que sus propias palabras la carcomieron –es mentira Link, ahora sé que lo viste todo, pero no quería que te dieras cuanta, seguro que por eso te mentía— Se acercó de manera lenta y vio a Link deslindarse de todo— Pero tú… simplemente te quedas en silencio, haciendo a un lado tus temores, ahogando dentro de ti mismo tus reclamos…
» ¿Por qué no me reclamas?... ¿Por qué no estás enojado?
—Te extrañaba…
—Lo sé. Yo también te extrañaba –susurró de forma dulce y tierna besándola con un amor desmedido.
—Siempre eres así Link... demasiado hermoso, demasiado tierno— Clamó con un suspiro menudamente ahogado.
»Pero… Siento que he visto esto antes— musitó de manera acomplejada –esta escena…
Algo extraño ocurría con la Zelda del recuerdo, de pronto se había puesto a destilar luminiscencias y su semblante se volvió bastante molesto como si no le agradara la idea.
— ¿Por qué te vas primero?, ¡no es justo!, serás mucho mayor que yo en esta vida— clamó el Link de los recuerdos con una sonrisa.
—Te espero al otro lado— le dijo ella mientras desaparecía entre numerosas lucecitas.
—Ya te alcanzo. No te enamores de otro.
—Bobo, sabes que no puedo— clamó ella de manera graciosa.
Se despidieron con un beso y ella despareció del escenario. El Link de los recuerdos se tiró al suelo de forma triste.
—No me gusta estar solo— susurró de manera nostálgica.
Entonces Zelda se quedó completamente helada, ¿eso había sido todo?, ¡Pero apenas si se habían visto! El aullido retumbó en su cabeza y las palabras que Link le había repetido casi toda una vida, "Quería estar contigo porque te extrañaba"
— ¿Qué es esta sensación de incertidumbre?— terminó ahogándose entre la maraña de recuerdos, sosteniéndose el estómago, tratando de no desplomarse…
[***]
Aragón e Impa sintieron cierto alivio cuando vieron que la niebla maligna se despejaba, por unos instantes el joven Sabio se preguntó si su conjuro de purificación había dado resultado, pero el miasma pareció diluirse por sí mismo, y después la tétrica risa del demonio se apoderó de todo el sitio.
—Me das risa… ¡Adivino mediocre!— bufó con sorna.
Entonces, desde las profundidades de la oscuridad salió disparada una esfera de energía maligna, los guardianes de la princesa se quedaron completamente paralizados cuando la horrible aparición se impactó casi sobre ellos, la explosión que causó los dejó aturdidos y desorientados.
—A.. — gimieron casi al mismo tiempo, vieron a la niebla despejarse, al mismo tiempo que tres figuras se dibujaban a la distancia, el círculo mágico de la princesa se quebró en ese preciso instante y los guardianes del umbral salieron desperdigados de forma asustada emitiendo soniditos tristes como si algo malo hubiera pasado.
Makivelo se pavoneó de manera poco discreta, dejando más que entendido que ahora estaba libre.
—Argg…¡No puede ser!, esa atadura era muy fuerte.
—En realidad fue más fácil de lo que pensaba, se mofó el demonio— solamente tuve que hacer trizas el corazón de la princesa, parece que mi habilidad de poseer las mentes de las personas sigue siendo mi mayor atractivo.
— ¡Zelda!— Impa la llamó de forma preocupada.
—No puede ser… ¿Qué pasó con el Señor Héroe?— se quejó al levantarse y lo buscó con la mirada, el escenario terminaba de despejarse de los rezagos de la niebla oscura y finalmente las figuras de Link y Zelda aparecieron de manera clara.
Ni Aragón ni Impa sabían lo que había pasado y se preguntaban, ¿por qué los antiguos héroes ahora yacían ahí paralizados?, la princesa se había dejado caer al piso dejando que el agua que fluía de la cascada casi la ahogara, y Link, permanecía de pie petrificado dejando que las lágrimas se le rodaran por los ojos.
La enorme cola de Makivelo nuevamente se pavoneó ante aquella escena, dejando al descubierto una satisfacción completa en su rostro.
—Nuevamente, demasiado fácil.
»Sabes una cosa Aragón— clamó mientras se acercaba amenazantemente— cuando pienso en ello, al final pareciera ser que tome demasiadas precauciones, seria quizás, que tenía miedo de haber arruinado mi espera agonizante durante siglos, acercarse a la familia real para despojar a la princesa de sus poderes fue tan fácil..
»Aunque esos Sheikahs hubieran metido sus narices, ¿cierto, Impa?
— ¿Qué?—Impa tragó saliva mientras se levantaba.
—Esos Sheikahs siempre fueron un fastidio, incluso cuando eran pocos, sus habilidades y su sentido de la protección eran admirables, especialmente los de Lady Kiide… la vieja no dejaba que me acercara demasiado, seguro que en sus mejores años había sido una guerrera formidable, es una lástima que la edad la hubiera hecho presa de una de mis maldiciones.
La pobre Impa se quedó petrificada, recordaba bien aquellos tiempos, ¿Por qué después de que muriera su abuela Kiidemonas el resto de los Sheikah habían desaparecido como el humo?... la respuesta estaba posiblemente ahora frente a sus ojos.
El demonio…
El mismo demonio que durante mucho tiempo aparecía en lo sueños de la anciana Sheikah.
—Incluso la pequeña princesita…— respingó lanzándole una mirada de odio a Zelda— se ha burlado de mi por última vez, me tuvo confundido por mucho tiempo, aunque muchas cosas se explican teniéndola aquí de frente, su energía es sumamente poderosa. Incluso llegue a creer que la Reina Zelda era la verdadera portadora de la Sabiduría, pero sólo era porque la mocosa se estaba gestando en sus entrañas, aunque al final el estúpido de Link encontró la forma de camuflar esa energía…
» Arggg, si, ahora que lo pienso fue demasiado trabajo… Sin saber en dónde estaba exactamente el fragmento, me obligué a mí mismo a tomar esas ridículas precauciones, era una suerte que existía la ley de encierro de los dieciocho años…. Ah, es cierto, creo que hace siglos me metí en la mentecilla de un antiguo rey de Hyrule— Clamó echándose a reír de buena manera
»Lo único que necesitaba era que Zelda no encontrara a Link nunca, ¿Cómo iba a encontrarlo si siempre estaba en el castillo?
»Aun así, ¡Sigo sin entender que pasa con este maldito mocoso!— rugió posándose frente al joven héroe que seguía petrificado— No sé cómo lo hiciste… y además. ¿Cuántas malditas veces tengo que matarte para que desaparezcas?
— ¡No te atrevas! –gruñó Aragón echándosele encima, si no lo detenía terminaría por matar a Link para siempre. Pero el demonio resopló con verdadera fuerza y el pobre adivino salió volando casi hasta el otro lado de la cascada, Impa se aferró a una roca del rio y así evitó salir volando.
—Grrr, cada vez que te veo me irritas tanto, debería matarte primero. Tienes suerte de que mi odio contra éste otro hylian sea mucho más fuerte— espetó, clavó sus ojos de demonio en Link y levantó una zarpa de forma amenazante
Durante la fracción de segundo que siguió Impa cerró los ojos con miedo, el golpe del demonio descendió con fuerza y un grito ahogado hizo eco entre el Umbral de los mundos…
Alguien seguramente terminaría por desaparecer…
Para Siempre.
.
.
Continuara...
.
Comentarios del Capitulo:
Es probable que ahora mismo me estén odiando, es decir, incluso yo me odio, pero estos acontecimientos trágicos forman parte de la trama. El demonio ha salido con su chistecito y justo ahora que nuestros héroes habían ganado algo de ventaja.
Y ahora que sucederá, ¿Lograran Link y Zelda despertar de su trance antes de que sea demasiado tarde?, o quizás Impa y Aragón sean los que salven ésta vez el mundo, bueno, los seguire dejando con la duda, y si, es maldad de la pura jajaja
