Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.

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El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.

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Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

"Pensamientos"

Recuerdos

[***] Cambio de escena.

»Continuación de un dialogo

... (entre párrafos) pequeños cambios de escenas


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Advertencia:

El siguiente capitulo contiene un Spoiler relacionado con el final de Spirit Tracks, para las personas que gusten saltárselo aquí les dejo la indicación que anuncia el inicio y el fin del mismo = .*.~. *.~.*.

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El verte fijamente y verme reflejado en tu mirada es la prueba de que existo.

*Shirushi / Lisa

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Capítulo 5: Crónicas del Demonio

~(Segunda parte)~

...

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~El Orgullo de la Diosa~

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Durante la fracción de segundo que siguió Impa cerró los ojos con miedo, el golpe del demonio descendió con fuerza y un grito ahogado hizo eco entre el Umbral de los mundos…

Alguien seguramente terminaría por desaparecer… Para Siempre.

El gruñido de la bestia se sintió como algo extraño y surrealista, la Sheikah abrió lentamente los ojos y vio al joven héroe ligeramente inclinado hacia adelante, la zarpa de Makivelo se había quedado a medio camino y un hilillo de sangre escurría desde su abdomen, pegándose a la hoja metálica y bajando por el brazo del joven héroe.

En ese preciso momento el demonio escupió un mar de sangre y con pasos torpes trató de quitarse al joven héroe de encima.

Link se había movido tan rápido, que nada, ni siquiera los habilidosos ojos de Impa habían previsto ese movimiento, había desenfundado como un rayo y había rajado el vientre de la bestia hasta sus más profundas entrañas.

La espada maestra que permanecía clavada en el demonio, brilló de manera tenue haciendo que su resplandor se reflejara en aquellos bravos ojos azules, la ira incontenible de ese memorable espadachín estaba más que suelta.

— ¡Maldito Mocoso!— rugió cuando finalmente pudo alejarse, se llevó las manos al vientre como tratando de no desangrase. —¡Imposible!, ¡de donde sacaste la espada!

Entonces, como en muchas ocasiones en el pasado, el viento ondeó de manera cómplice haciendo ondulaciones en la capucha.

—Te..teenias eeso— el agua se volvió carmesí cuando volvió a escupir su propia sangre— tenías eso guardado bajo la capucha… ¿Por qué?

— ¿Por qué…?

»Porque me lo recordaste— susurró levantado por completo la mirada, se limpió las lágrimas dejando que las emociones fluyeran libremente— me recordaste el error que cometí hace trescientos años, porque hace siglos mi propia confianza me llevó a perder mi vida… Nuestras vidas— masculló en voz baja virándose hacia Zelda, parecía no estar atenta a lo que acontecía como si todavía estuviera pérdida en ese mundo triste— Viejo Demonio, la última vez dejé que nublaras mis sentidos, había dependido tanto de mi instinto de lobo, y al final, ese fue mi fallo. Ésta vez abriré bien los ojos y cerrare bien los tuyos. Es de Sabio no mostrar tu mejor arma antes de tiempo— espetó levantando la espada.

A lo lejos, Aragón levantó con dificultad la cabeza y aunque no pudo pararse por completo irguió una sonrisa de alivio.

Makivelo trastabilló de manera torpe sintiendo que se ahogaba, se miró a sí mismo a través de su reflejo en el agua y con cierto espanto caviló acerca de lo ocurrido.

— ¿Por qué?— gimió con una voz un tanto ahogada.

—Y ahora te preguntas por qué duele tanto, incluso, ¿por qué sufres más que con tu susodicha agonía?— nuevamente sus ojos se cruzaron con los del demonio, en ese momento debería de haber estado satisfecho, pero a esas alturas estaba sumamente cansado, cansado de tener que lidiar con un ser tan desagradable, y también, de tener su corazón lleno de odio e ira. –Al parecer no tienes conciencia de lo que te ha pasado. — profirió clavando sus ojos de manera profunda sobre la hoja de la espada. –Ésta es Fay, la Espada Maestra que me legó mi Diosa Hylia, solamente su hoja sagrada es capaz de acabar con la oscuridad, de desteñir las tinieblas y llevar el mundo a la luz.

—Llevar… el mundo a.. la luz?

—La maldad caerá ante la espada

Entonces, desde sus más profundos recuerdos, surgió uno sumamente fugaz; el héroe cabalgando en la pradera de Hyrule y desterrando a las tinieblas con esa arma.

—Ven Makivelo terminemos esto— rugió avanzando con pasos amenazantes, el demonio le clavó la mirada y después se encabritó como una verdadera bestia, la batalla que se cernió en el Umbral de los mundos resonó en todas las direcciones, el ágil héroe toreó al demonio y con hábiles estocadas lo inmovilizó de las patas. Pero incluso entre todo ese pandemónium Zelda permaneció de forma ausente, Impa se levantó como pudo y fue a cubrirla y a tratar de moverla.

Las pisoteadas del demonio lanzaron agua en casi todas las direcciones y los rugidos resonaron hasta el más lejano de los sitios, las hábiles rodadas de Link pronto comenzaron a marearlo, perdiendo fuerza poco a poco, el héroe lo acorraló hasta el borde en donde se despeñaba el agua hacia el abismo.

De pronto aquel extraño lugar pareció una boca de lobo, la negritud parecía tragárselo todo y Link tuvo que centrarse para no perder la ventaja que había adquirido, un viento helado surcó desde el fondo del abismo, y de alguna manera, entendió que aquel extraño ente era un simple y anormal vacío, algo que no había podido reflejarse desde el otro lado y que sencillamente había quedado de esa forma, "vacío".

Cuando Makivelo tiró una torpe zarpada, Link aprovechó el momento, dio un ágil salto en reversa y cuando la enorme zarpa cayó pesadamente sobre el agua, aprovechó para dar un nuevo brinco. El demonio abrió los ojos al ver como el héroe trepaba sobre su propio brazo. Entonces, Link atinó a darle un golpe de gracia justo en el pecho.

Lo que sucedió después fue sumamente inesperado, se tropezó con una roca y se bambaleó hacia atrás con su propio peso, al tratar de mantener el equilibrio terminó quedando al filo del abismo vacío.

— ¡No pienso morir en este lugar!— rugió con ojos desorbitados.

—Incluso si me matas, vas a morirte— clamó Link con voz sombría— La espada ya ha llegado a su sitio— y su voz repiqueteó como la sentencia de ese final agonizante, bastaba con que lo empujara y todo acabaría, moriría tarde o temprano a causa de las heridas mortales o de lo contrario se perdería para siempre en el infinito abismo.

Pero cuando el demonio sintió cernirse la desgracia, tomó una decisión casi inaudita, vio a Link tratar de desprender la espada de su cuerpo, y en lugar de ceder o correr, retuvo el arma con una de sus garras, la sorpresa que le ocasionó a Link en esos segundos bastó para que el demonio batiera la cola y lo golpeara en el pecho.

La espada se quedó ahí incrustada y Link cayó de lleno al agua completamente desarmado. Lo siguiente que escuchó fue un áspero resoplido, un resoplido sumamente nasal y asqueroso, la espada maestra había quedado tan incrustada en su pecho que de cierta forma distorsionaba completamente el sonido.

— ¡Señor héroe! —Link se despabiló al escuchar la voz proveniente del fondo, nuevamente el demonio había entrado a las andadas, y ahondando en todas las fuerzas que le quedaban formó una esfera de energía.

Todo ocurrió tan rápido que Link simplemente se cubrió el rostro, estaba al pendiente de que de seguro no saldría bien parado de esta, pero al buscar en lo profundo de su memoria y encontrarse con las cálidas y tiernas sonrisas de Zelda aceptó que ya no importaba que le deparara el destino, lucharía hasta el final por ella y la mantendría a salvo sin importar lo que a él le sucediera.

Apretó los brazos contra su rostro esperando el golpe de la magia, pero entonces un haz de Luz iluminó por completo su cielo, abrió los ojos tratando de creer lo que veía y para su sorpresa, aquel haz de esperanza le dio de lleno en la cara al demonio. Sin poder evítalo Makivelo soltó la esfera de energía y ésta fue a estamparse contra el otro lado del rio, el agua repiqueteó y se alzó en todas direcciones.

— ¡Maldita Mocosa!— bramó sintiendo que el rostro se le quemaba, pero a pesar de eso abrió los ojos de nuevo y miró a Zelda directo a la cara.

La joven princesa se había erguido de manera firme, hasta el momento ninguno de los dos combatientes se había dado cuenta, pero entonces, Link comprendió que Zelda había estado pelando silenciosamente a su lado, había permanecido quieta cargando las flechas de Luz que portaban su última esperanza.

—Princesa, ¡Le ha dado directo!— Clamó Impa en voz de triunfo— ¿Cómo lo ha sabido?

—Lo he recordado…— susurró levantando la mirada, haciéndole frente a Makivelo— quisiste ocultármelo, pero lo he visto… mi propia alma lo reclama.

El demonio soltó un bufido amenazante y se viró completamente encolerizado.

—Lo he recordado… lo que vi en tus propios recuerdos.

"¡Ahora!, ¡Atraviésalo con las flechas de Luz!"

.*.~. *.~.*.

Link le apuntó a la malignidad y las flechas de Luz fueron las causantes de su último suspiro. Y al final cuando Mallard intentó matarlos, Link había distraído a la bestia para que Zelda pudiera acertarle con las flechas.

.*.~. *.~.*.

Aunque Makivelo había tratado de ocultarlo, al final la fuerte aura de la princesa había desbloqueado por completo el escenario, los recuerdos del demonio le habían pasado tan rápido por la cabeza que en un primer instante se había sentido sumamente atolondrada e incapaz de levantarse del suelo.

—Ahora sí que las has liado— rugió recargando su energía. Zelda aceptó el desafío y también le apunto directamente.

"justo entre las cejas, mi amor". Recordó las palabras mentales que Link le había transmitido. "también volveré a confiar, tal y como siempre lo he hecho, pondré mi fe y mi corazón en la mano diestra de mi diosa"

—Princesa no creo que tengamos tiempo para esto, ¡Hay que movernos!

—Viste el alcance de esa cosa, no lo lograremos, ¡Hay que desviarlo igual que antes o nos quedaremos fritas!

Entonces todo era cuestión de ver qué cosa se soltaría primero, las flechas de Luz o la energía maligna. Sintiendo que la mano le temblaba, Zelda reunió todas sus fuerzas, pero la luz cargaba demasiado lento y la rabia del demonio parecía alimentar su propio ataque.

Aunque sabía que si la soltaba antes de tiempo, terminaría por ocurrir lo mismo que sucedió en el castillo.

—"¡Rayos!"— maldijó para su adentros cuando lo vio apuntar hacia ella, entonces cerró los ojos esperando un milagro, el rugido del Lobo estremeció por completo la atmosfera y cuando Zelda recupero la visión se quedó completamente helada, el joven héroe había saltado directamente al cuello del demonio, haciendo que irguiera la cabeza y desviando su ataque, la esfera de energía se estampó justo en el techo y las estalactitas que habían estado ahí durante milenios se cayeron justo encima de ellos. El ruido estruendoso y la gruesa capa de polvo dejaron completamente aturdida a la princesa, vio a Makivelo sacar la cabeza de entre los escombros tratando de hacerle daño a Link que aún permanecía encajado a su cuello y sin pensarlo dos veces soltó la flecha para darle de lleno entre ceja y ceja, el haz de Luz iluminó todo al estamparse en su objetivo y el demonio se tropezó con una de las rocas que habían caído del techo.

— ¡Diablos!— farfulló al ver venir el precipicio, sin remedio el camino se le había acabado y soltó un gruñido al sentir que el último tramo del terreno cedía lentamente bajo propio peso.

—Se acabó…

—Pero vienes al infierno conmigo, héroe.

—No voy a ningún lado— Clamó tomado su forma hylian— ¡devuélveme mi espada!— espetó posando la mano sobre la empuñadura.

Irguió una sonrisa triúnfate que desapareció a los pocos minutos, ¿Por qué el demonio también sonreía?, miró hacia arriba siguiendo esa siniestra mirada y vio como una de las estalactitas que habían estado colgando indecisamente terminaba por ceder hacia el vacío, se estampó justo delante de ellos y todo en los alrededores se desmoronó arrojando al héroe y al demonio al vacío.

El rugido de la bestia se escuchó de forma agonizante ensordeciendo los oídos de la princesa, de Aragón y de Impa.

Y después, el silencio absoluto…

Una calma agobiante que sólo era interrumpida por lo latidos desenfrenados de Zelda, se sintió desfallecer al ver semejante escena.

—No…— no podía creer que hubiera perdido a su Link de esa manera.

Corrió hasta la orilla del abismo pero no logró ver nada excepto la inmensa negritud y el vacío.

— ¡LINK!... ¡LINK!

No hubo contestación alguna, simplemente el sonido del rio fluyendo y del agua despeñándose hacia abajo.

—Por favor no… ¡que hice!... cielo…responde— gimió entre lágrimas. — ¡Link!

— ¡Princesa mire!— Zelda levantó la vista y descubrió a Impa ahí a su lado.

Había una luz titilante ascendiendo desde el fondo.

—Esos son…— nuevamente enfocó su mirada al escuchar la voz de Aragón— ¿Los guardianes del Umbral?— preguntó el joven adivino forzando la vista.

—Ah, ¡Mira, Zelda!, mira lo que traen.

Subían de manera lenta y graciosa como si estuvieran bailando en el aire, pasaron justo delante de Zelda, y revolotearon hasta un claro que había en el césped casi junto a la puerta dorada que conducía al Reino Sagrado, depositaron ahí su cargamento y nuevamente revolotearon de modo feliz junto a la princesa.

Zelda corrió para poder abrazar a Link, aunque el pobre estaba completamente desmayado.

—Link... despierta

"Despierta" escuchó entre sus sueños más profundos, abrió los ojos y vio el rostro de Zelda con la expresión más feliz que hubiera tenido en su vida.

—Santas diosas— suspiró mientras lo abrazaba por el cuello— me he llevado un susto de verdadera muerte.

—Lo siento— replicó al sentir que lo apachurraban demasiado, aun así, no se quejó y le devolvió el abrazo de manera tierna— pero ahora si ya se acabó.

—Sí, creo que ya no volveremos a verlo, es imposible que salga de ese sitio.

—Aunque logre salir la energía sagrada de la espada lo…— abrió los ojos como platos y después dio terrible respingo. Zelda lo vio parase como resorte y correr hasta el borde.

—Oh ¿pero que le paso?— musitó Aragón en voz confusa.

Link posó sus ojos en el vacío como si buscara desesperadamente algo.

—No…— musitó con tristeza sintiendo que su corazón de agobiaba.

— ¿Qué te pasa, Link?— preguntó Zelda agachándose a su lado, pero él no respondió a la pregunta.

— ¡Fay!

—Oh, cielo— masculló la princesa mientras lo abrazaba— tranquilo, seguro que…— no encontró palabras de consuelo, sabía lo especial que era esa espada y no se atrevía a decirle "te comprare una nueva" o algo por el estilo, sabía que era irremplazable.

Link siguió mirando hacia abajo con unos ojos demasiado tristes, hasta que simplemente no pudo más y se llevó las manos a la cara. Se sentía fatal por haber perdido a su fiel compañera, pero los guardianes del umbral fueron a posarse sobre su cabeza y Zelda irguió una pequeña sonrisita.

Cundo Link la escuchó soltar una risita se quitó las manos de la cara.

—Mira qué bonito regalo— dijo ella apuntado por encima de sus cabezas.

Los guardianes del Umbral dejaron caer la espada desde arriba y Link la atrapó de manera atolondraba.

—Ah, muchas gracias— clamó entre suspiros de alivio. Zelda volvió a soltar una risita cuando vio a Link literalmente abrazar a la espada.

—Menos mal. ¿Pero creí que nadie más podía tocarla?

—Creo que ésta vez dejó de hacer berrinche, tal vez le dio miedo caerse en ese lugar oscuro.

—Sí, tienes razón, amor.

—Hmmm parece que son muy útiles las hadas de éste mundo.

—Esas no son hadas Impa— respondió Aragón con voz graciosa.

—Yo creo que si, después de todo ¿Por qué están en este sitio?, ¿no es el mismo lugar en el otro lado, en el mundo de dónde venimos?

—Pues sí pero…

—Además, solamente se la pasan revoloteándonos en la cabeza— clamó la Sheikah espantando a los pequeños seres con las manos, pero eran muchos y parecían divertirse molestándola.

—Las hadas de éste mundo— susurró la princesa— tal vez lo sean— concluyó con una sonrisa.

Nuevamente abrazó a Link con una amor desmedido y le dio un tierno beso.

—Vamos a casa

Y Link simplemente soltó un suspiro…

[***]

No lograba entender por qué tenía esa cara tan preocupada, habían ganado y el demonio desaparecido para siempre, literalmente habían terminado la misión de esa era y ahora podían vivir sumamente felices. Bueno, eso sí lograban regresar algún día…

—Argggg, ¡Aragón inútil!, cómo es posible que no puedas encontrar el camino de regreso. — volvió a darle un zape cuando cruzaron el umbral de uno de los pasadizos y regresaron automáticamente a la enorme cámara de la puerta dorada.

—Auch, deja de golpearme, yo no soy la llave de todo.

Zelda se volvió hacia Link y nuevamente lo vio con ese semblante preocupado, siguió su mirada hasta que la suya propia se posó en el pedestal vacío.

—Link, ¿Crees que..

—Zelda— la interrumpió sintiendo que el aire se le iba.

— ¿Que tienes, amor?

—Es probable que no haya salida.

—Pero antes tú habías cruzado con tu forma de lobo ¿no?

—Y creo que aun puedo hacerlo, ¿pero, solamente yo voy a cruzar?, nunca en mi vida me atrevería a dejarte.

— ¿Por qué se ha cerrado la salida?— Clamó la princesa de forma triste — ¿Pueden dejarnos salir?— preguntó a los guardianes del Umbral, pero las creaturas volaron lejos de manera asustada dejando a la princesa confundida.

—Zel… yo...

— ¿Qué pasa, Link?, has estado muy raro desde hace rato.

—Hay algo que no he podido decirte, quería seguir guardando esperanzas, pero creo que es inútil.

Caminó hasta el pedestal y desenfundó al espada, con un ágil movimiento la ensartó en su sitio, y tan pronto como la hubo soltado el pedestal entero brilló con una tenue fosforescencia verde, el Umbral completo pareció cambiar de tonos.

—Wohh, ¿Qué es esta energía mágica?— Clamó Aragón poniendo la vista en blanco.

— ¿Qué haces, Link?

—Zel, no voy a volver contigo.

— ¿Qué?

—El Kai ya no existe.

—No te preocupes haremos otro— le dijo arrastrando miedo en sus palabras, lo abrazó por la espalda pero Link solamente miró de forma triste el piso.

—No tendremos tiempo. El arete de plata está roto y además…

—No me digas eso, ¡encontraremos el collar de la mariposa!, ¡encontraremos cualquier otra cosa!

—Pero Farore…

— ¡Link!— lo obligó a que se virara de manera brusca— ¡Vamos a irnos juntos!

—Mi princesita, — musitó con cariño mientras la abrazaba y la acurrucaba entre sus brazos— cambie mi libertad por una última esperanza.

—No lo entiendo— susurró escondiendo el rostro en el pecho de su compañero.

—Pero no puedo arrepentirme. Aun así, me da gusto que todo haya terminado.

El ser encapuchado miraba de manera atenta aquella escena, ladeó la cabeza de forma curiosa y después volvió a las sombras de uno de los pasadizos.

Justo encima del pedestal una luz verde y brillante descendió hasta tocar el piso, poco a poco fue tomando forma hasta que su verdadera naturaleza fue revelada, Link suspiró con amargura.

—Dejaste de dar vueltas, para finalmente devolver la espada. — habló la voz de la Diosa.

—Si— masculló con una voz seca, mientras sus brazos se aferraban cada vez más y más a Zelda.

Sintiendo el miedo en su compañero, la princesa finalmente se soltó de aquel agarre, miró a la otra deidad y comprendió las palabras que Link le había dicho antes, sus ojos buscaron a los de él de manera asustada.

—Tengo que volver al otro lado, amor— le dijo en voz bajita mientras juntaba su frente con la de ella.

— ¿¡Por qué!?

—Porque no es correcto que se quede de ésta forma— gruñó la otra voz a sus espaldas, parecía sumamente molesta y miraba a la pareja como si fueran un par de chiquillos desobedientes. La paciencia de la diosa Farore había llegado a su límite y Link lo sabía.

—No Link, no te vayas, ¡Quédate conmigo!— le suplicó llorando— me prometiste que íbamos a estar juntos toda la vida.

—Lo sé… perdóname— se viró con un gesto un poco amenazante y la diosa Farore simplemente le puso mala cara.

—Despídete rápido y agradece que te dejé hacerlo.

Link volvió virarse y abrazó de nuevo a Zelda.

—Escucha Zel… no podré volver más, y tú tienes que vivir tu vida.

—No quiero…

— ¿No quieres?

Negó con la cabeza y lo apachurró aún más por el cuello.

—Llévame contigo, no me dejes sola.

—No te dejare sola, tienes Impa, a Aragón y a tu familia, y además Hyrule necesita a su princesa, algún día vas a ser una reina hermosa y yo…— sintió que casi se ahogaba ante el apretón de la princesa, estaba claro que no pensaba renunciar al amor de su vida— Basta Zel…

—Llévame contigo— volvió a repetirle sin poder contener su llanto.

— ¡Basta ya!— rugió mientras se desprendía del abrazo— También me lo prometiste, también me juraste que seguirías con tu vida, ¡romperás tu promesa!

También quería rechistarle, pero no pudo hacerlo, al ver los ojos de Link solamente vio tristeza, tampoco quería irse, pero el aura de la diosa se cernía sobre ellos de un modo cada vez más y más impaciente.

El joven héroe empuñó las manos y bajó la mirada.

—Me lo juraste Zelda— susurró con la voz quebrada

—Tsk— la diosa se viró de manera enojada mientras les clavaba la mirada, susurró en un extraño lenguaje y el cuerpo de Link comenzó a desvanecerse de forma tenue.

Link solamente pudo escuchar como Zelda se había puesto a llorar en el desconsuelo.

—"Soy un bruto"— pensó de forma dolida— Perdóname Zel— habló nuevamente con su voz tierna— ¿Podrás perdonarme?

Ella simplemente asintió con la cabeza aunque no pudo apartar sus propias manos de su rostro, Link la abrazó hasta arrellanarla bajo sus brazos y colocó su cabeza junto a la de ella.

—No llores— susurró— haz que me sienta orgulloso. Gracias por haberme aceptado en tu vida, incluso cuando mis decisiones fueron egoístas, creo que te he hecho sufrir demasiado.

Zelda volvió a negar con la cabeza y la escondió aún más contra su pecho.

—No importa lo que pase de ahora en adelante. Se feliz a tu manera, no importa cuál sea la forma yo respetare eso. Ahora que el demonio se ha ido puedes ser libre… pero esa libertad tiene un impedimento, mi corazón que sólo puede ser tuyo es y será siempre tu guardián eterno, pórtate bien y no hagas tonterías, si rompes tu juramento yo lo sabré de inmediato, y si vuelves al otro lado demasiado pronto, me enojare de verdad muchísimo.

La pobre Zelda parpadeó de forma atarantada, irguió la vista y se encontró con esos ojos traviesos, había cientos de lucecitas volando por todas partes y la mitad inferior del joven héroe ya había desaparecido.

—Ésta vez te lo diré de frente, es una amenaza, te estaré observando siempre…—Clamó de manera sumamente atrevida

—Siempre— repitió ella dejando que la voz se le escapara.

—Siempre

—Entonces, escucharas mi voz diciéndote te amo todos los días.

—Yo también te diré te amo todos los días, aunque no puedas escucharme te lo repetiré hasta el cansancio.

—Siempre eres así, Link…— susurró

—Tengo los recuerdos de mis otras vidas. Todas la veces que me enamore de ti están grabadas en mi memoria, incluso si quisiera cambiar algo creo que no lo haría. Estar contigo es mi mejor regalo así que pórtate bien hasta el día en que volvamos a encontrarnos.

— ¿Cuando?— gimió de forma aún más triste.

—No lo sé… pronto— musitó haciendo que su voz sonara como un eco. Ya casi había cruzado la línea, aunque su voluntad se mantenía fuerte incluso sobre la impaciencia de la diosa. — Zel…

—Dime…

—Soy un chico idiota…

Unieron sus miradas como lo habían hecho miles de veces en el pasado. Aunque los ojos de Zelda ahora sólo le mostraban cariño.

—Bésame, al menos por una única y última vez en ésta vida. Bésame para que mis labios siempre te recuerden nuestras promesas. Para que mi alma aguarde pacientemente durante muchos, muchos años, para que mi corazón pueda latir por lo menos ésta vez al ritmo del tuyo…

Ya no pudo seguir hablando porque Zelda lo besó intensamente, y por primera y última vez se dieron un beso verdadero, sin miedo de que ninguno de los dos saliera herido, sintiendo esa unión de forma completamente plena. Y ahí se perdieron el uno en los labios del otro hasta que Zelda sintió que se desvanecía y abrió los ojos mientras los de él le decían adiós con la mirada.

Las pequeñas fosforescencias desaparecieron completamente y Zelda se quedó ahí abrazada del único objeto material que Link había llevado puesto, la capucha de Aragón se le resbaló de las manos y nuevamente sintió que su corazón se desmoronaba.

La diosa que había permanecido quieta y al margen de los acontecimientos, nuevamente soltó un respingo y una curiosa grieta apareció detrás de ellos.

—Es muy difícil retorcer el espacio, así que aprovechen ésta salida— habló con una voz sumamente autoritaria— los llevara hasta el mismo lugar por el que entraron.

No hubo contestación alguna a eso, sin palabras y sin sonidos, el típico "gracias" que debería de haberse desprendido de sus labios nunca apareció, lo cual denotaba que ninguno de los tres mortales estaba feliz con ese hecho.

— ¡Devuélvemelo!— la voz de la princesa sonó como la de una fiera, con un sonido atronador y sumamente amenazante— ¡Devuélvemelo!— volvió a gruñir haciendo a acopio de todas sus fuerzas. Incluso sus pasos sonaron amenazantes cuando se acercó a la deidad a plantarle cara.

Pero la diosa no se inmutó en lo absoluto, siguió dándole la espalda con el ceño fruncido, como si pensara en otras cosas.

—"Seguramente estará enojado cuando lo alcance"— el pensamiento se interrumpió cuando Zelda la jaló por un brazo y literalmente la obligó a virarse, los ojos azules y verdes se encontraron de manera retadora.

— ¡Devuélveme a mi Link!

Entonces la Diosa se giró de lleno, Zelda gruñó cuando le dieron un empujón severo y cuando su cuerpo se estampó contra el frío y duro piso. La deidad la miró nuevamente.

—Es cierto… por culpa de Link casi lo olvidaba. Zelda, creo que viste algo que no debías— gruñó alzando uno de sus brazos, una extraña luz rodeó a Zelda y succionó parte de su energía, la princesa soltó un gemido algo agonizante cuando aquello que le había arrebatado la diosa se desprendió de su cuerpo bajo la forma de una pequeña fosforescencia verde— Los recuerdos que tomaste de la mente del demonio y los pasajes de tu vida anterior grabados en la memoria del héroe… no puedes tenerlos.— espetó con una voz fría y dura— Yo me quedare con ellos— alardeó haciendo que la lucecilla desapareciera.

—Por favor –susurró de modo suplicante —devuélveme a mi Link … devuélvemelo. Te daré todo lo que me pidas… mi alma, mi magia…

»Devuélvemelo.

Entonces por unos momentos la escena se volvió perturbarte, parecía completamente vencida, porque incluso cuando le suplicaba de esa manera, la diosa Farore no parecía querer ceder a sus exigencias.

—Tal vez será mejor que me quede con todo, si me quedo con tus recuerdos de Link no tendrás por qué sufrir nunca. Olvidemos éste penoso incidente. Hylia. Cargare con tu odio sin más remedio, asumiré la responsabilidad que me pertenece. "Entonces dejaras de llorar por ese tonto, aunque seguramente él se pondrá histérico"

Zelda gimió ante esas palabras y en sus ojos mostró mucho miedo cuando la extraña energía la envolvió nuevamente, la Diosa Farore irguió de nuevo su brazo y la princesa cerró los ojos.

—"¿Cómo se me ha ocurrido?... cómo he permitido que mi dolor me hiciera perder lo más valioso que ahora me queda,.. Link no quiero olvidarte, por mucho que duela quiero tenerte siempre en mi mente"

Pero lo que sucedió después fue algo que ni la princesa ni nadie esperaba, el sonido del golpe retumbó en toda la caverna y la diosa del valor se quedó pasmada. Impa también sintió escalofríos.

Aragón se había interpuesto de forma casi colérica, había corrido a proteger a la princesa y sin duda alguna le había dado un manotazo a aquella mano divina, Farore retrocedió de manera inmediata con una mirada completamente perpleja.

Cuando se volvió para mirar a Zelda, solamente se encontró con los ojos violáceos del joven sabio, llenos de cortante ira y reproche.

—Pero tú…— siguió perpleja y parpadeó un sin fin de veces. Después de una eternidad, en un lapso relativamente corto de tiempo, habían aparecido un par de seres que osaron lastimarla, recordó como Link la había mordido, y ahora, como el joven adivino la había golpeado apartándola de su sitio.

— ¡No la toques!— bramó

— ¿Qué? –Clamó tratando de hilar frases, no era normal que a una diosa la retaran de esa manera.

— ¡No te atrevas a ponerle una mano encima!, ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Cómo te atreves a decir cosas tan a la ligera!, Los recuerdos de la princesa solamente le pertenecen a ella, los sentimientos que guarda de Link son parte de su corazón, solamente ella debe decidir qué hacer con ellos.

»Incluso si traen dolor y tristeza. Incluso cuando parecieran desmoronarla. Si el corazón de la princesa los guarda como un tesoro, entonces, debe conservarlos.

»Los días felices que vivió con él y las numerosas pruebas que debieron afrontar. Las memorias felices de todos estos años…

Incluso sabiendo que posiblemente condenaba su alma no podía evitar sentir una ira desmedida, no podía cambiar sus sentimientos por mucho que le doliera pronunciar aquellas palabras, la voz se le corto, pero su determinación permaneció firme.

La Diosa nuevamente lo miró mientras él colocaba todo el cuerpo a modo de barrera.

Entonces suspiró de forma amarga. — ¿Qué vas a hacer?

—Me quedare a su lado, y protegeré sus sentimientos, si deseas arrebatarle algo, entonces tendrás que enfrentarme.

—Nari…— carraspeó y suspiró de nuevo— Arggg. ¡Menudo lio!— gruñó

Se acercó a él pero Aragón no cedió ni retrocedió ni un centímetro, podía sentir esa fuerte presencia, y aunque de un momento a otro volvió a paralizarse ante ella, ésta vez no le despegó la vista.

La Diosa puso una cara sumamente triste.

—Sabes una cosa, Hylia…— masculló dejando que sus ojos se cruzaran con los de ella— lo único que te he envidiado durante siglos…

»Mi pequeño trovador de las nubes. Incluso cuando he hecho todo para complacerte, simple y sencillamente permaneces pegado a tu creadora, no hay manera de quebrar tu lealtad. Ni en éste, ni en el otro lado.

Nuevamente lanzó un suspiro y levantó la mano, Aragón cerró los ojos con fuerza pero la diosa solamente le acarició la cabeza, cuando los abrió de nuevo simplemente la observó emprender la retirada respingando de forma cansada y desapareciendo poco a poco entre numerosas luminiscencias.

—Ni se te ocurra suicidarte, Princesa. También estaré observando tus movimientos. — clamó antes de esfumarse.

Impa dejó que se le saliera todo el aire y sin más remedio terminó desmayándose en pleno césped, se había llevado el susto de su vida creyendo que la deidad podría enfurecer y matar a su compañero.

Zelda volvió a gimotear de manera triste cuando vio que la diosa Farore se iba sin devolverle a su más preciado tesoro.

[***]

Las nubes negras se despejaron lentamente del firmamento, La reina Zelda levantó de forma alegre la mirada, la oscuridad poco a poco se retiraba de Hyrule, lo cual significaba que Impa, Aragón y Link habían salvado a Zelda y derrotado al demonio.

Desde el fondo del mini precipicio vio como una nueva grita se abría y escaló de manera rápida para recibir a "sus chicos"

— ¡Zelda, mira lo que encontré ahí abajo!—Clamó de modo alegre.

Pero lo primero que salió no fue exactamente lo que ella esperaba.

Caminando lentamente, y arrastrando sus propios pasos, apareció el ser ataviado de negro. La reina dio un paso hacia atrás cuando lo vio salir de la rajadura. El ser encapuchado alzó un poco la vista para verla y caminó de manera muy pausada.

— ¿Quién eres tú?

Pero la sombra no contestó a esa pregunta, durante unos segundos se viró hacia la grieta y agachó la cabeza de forma nostálgica.

—Está triste…— musitó

La reina ladeó la cabeza e irguió una ceja con semblante confundido.

—Está muy triste. Me duele mucho… aquí— susurró señalándose su pecho, posando su vista hacia el lugar de donde había salido, como si quisiera regresar a pesar de que su respiración se escuchaba agonizante.

Un rugido sonó desde la grieta y el enorme espíritu de Lanayru salió de ese mismo sitio.

— ¡Cielos!— susurró con los ojos maravillados. Aunque era un espíritu enorme e imponente, la joven reina no sintió miedo, lo escuchó rugir como si estuviera regañando al encapuchado.

Entonces la sobra retomó su marcha bajo la vigilancia de la majestuosa bestia, la reina lo miró alejarse dejando tras de sí un pequeño rastro sobre la tierra sin césped.

— ¿Qué se cargara bajo la capucha?

La pegunta se fugó con el viento, la sobra a las lejanías trastabilló dejándose a caer al piso, pero el enorme espíritu literalmente se lo llevó entre las fauces y se alejó volando lejos, muy, muy lejos.

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Continuara...

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Comentarios del Capítulo:

¡No!, ¿Por qué Farore?, ¡Por qué!

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Antes que nada...

Creo que es de bien decirles que prepare un conjuro anti linchamientos y maldiciones jajajaj

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No esperen... es broma x3, ¡Rayos!, ¿Es que, seré masoquista?, incluso yo he llorado mientras hacia las correcciones de este Capitulo, parece ser que me había metido demasiado en la historia.

Y bueno NO deserten todavía, aún nos queda el Capitulo Final de la historia, de verdad, es un final feliz. Aunque a estas alturas intuyo que muchos ya se hacen a la idea, es decir, seguramente quien haya sido observador ha descubierto la identidad de nuestro ser encapuchado, sus ultimas palabras son la clave para entenderlo todo, aunque su verdadera identidad no la van a conocer hasta que publique el Epílogo el cual también nos contara la verdadera naturaleza del Alma de Aragón, "¿Quién es el Trovador de las nubes?", la verdad es que casi desde siempre ha estado implícito a lo largo de toda la narrativa, y además a Farore casi se le salió su verdadero nombre xD