CAPITULO 7
EN LO PROSPERO Y EN LO ADVERSO

Mu despertó un tanto mas tarde de lo que era su costumbre, eran pasadas de las nueve de la mañana, se espabilo y se sentó en el borde de la cama, el recuerdo de la noche anterior se le vino a la mente de golpe, en verdad no se creía que hubiese echo semejante barbaridad de preguntarles a Saga y Camus si alguno amaba a Yared, si bien estaba dispuesto a averiguarlo, nunca pensó hacerlo de aquel modo tan impropio, ahora debía hablar con ambos y aclarar las cosas.

Se levanto y se cambio de ropa, al salir en la sala estaban Afrodita y Shaka, Mu se quedo mirándolos sin decir nada, pues no entendía que hacían ahí sus camaradas.
_ ¿Cómo te sientes? Espero que no ayas amanecido con resaca_ Shaka se acerco a observar al Ariano._ Anoche no parecías estar nada bien.
_ Anoche no estaba nada bien Shaka, jamás en mi vida pensé ver que te trajeran cargando de un bar, te voy a preparar un poco de jugo para la resaca me imagino que has de traer una de las buenas_ Afrodita se dio media vuelta y se metió en la cocina.
_ No me interesa lo que diga el pez dorado, ¿Qué paso anoche? Era evidente que no estabas bien pero dudo que haya sido una borrachera._ Shaka se notaba preocupado.
_ Estas en lo cierto, no fue una borrachera, fue una estupidez, no dudo que los Whiskys que bebí hayan influido en algo pero ha tenido mas que ver mi desesperación y mi estupidez._ Mu respiro profundamente y dejo escapar un largo suspiro.
_ La desesperación y la estupidez no son aspectos de tu personalidad.
_ La desesperación y la estupidez aparecen hasta en el hombre mas centrado del mundo y si se acompaña con una bebida es seguro que tienes una combinación magnifica para el desastre_ Afrodita había regresado y traía consigo un vaso con lo parecía jugo de tomate y zanahoria, se lo entrego y sonrío ampliamente_ Bébelo todo, de un solo trago es mejor.

Mu agradeció a su camarada y dio un trago al vaso con el líquido color naranja rojizo, pero apenas el brebaje entro en contacto con sus papilas gustativas sus ojos se abrieron de par en par y su rostro se descompuso en una mueca de desagrado.
_ Que horror, Afrodita ¿Que es lo que tiene este jugo?_ El santo miraba con el ceño fruncido a su compañero pues el gusto de aquella bebida era simplemente repugnante.
_ Es tomate con un poco de especias, pimientos rojos y vinagre_ Afrodita señalo los ingredientes como para asegurarse de que no olvidaba nada.
_ Eso suena asqueroso_ Shaka puso cara de desagrado con solo pensar en el sabor.
_ Pues sabe tan mal como se escucha, puede que hasta peor_ Mu agito la cabeza y le devolvió el vaso a Afrodita.
_ Pero que delicados, resisten batallas contra dioses pero un simple jugo hace que se comporten como niños_ El santo de Pissis miro con gesto reprobatorio a sus camaradas y de un trago bebió el contenido del vaso, Shaka y Mu no pudieron evitar poner cara de asco de solo ver a Afrodita beber aquel brebaje asqueroso.
_ Bueno dejemos de lado las asquerosidades de Afrodita y cuéntanos que es lo que ocurrió, Kanon solo nos dijo que estabas mal debido al alcohol.
Mu les contó lo que había pasado en el bar y como fue que les soltó de golpe a Saga y Camus lo de Yared y como Camus le soltó aquel sermón que termino por dejarlo en el limbo.
_ Camus se ha pasado en verdad, no tenia por que comportarse como lo hizo._ Afrodita negaba con la cabeza por la actitud de su vecino.
_ Bueno tampoco es que Mu hubiese estado muy bien, ambos cometieron el error, no era el lugar, ni el momento, ni el modo, así que abra que ver como arreglar las cosas_ Shaka se cruzo de brazos mientras pensaba en lo que podría serle de utilidad al santo de Aries en aquella situación.
_ Pues el principal problema es Camus, Saga es mas flexible pero Camus es un literalmente un témpano seguro no querrá hablar ese hombre es imposible._ Afrodita hablaba de su vecino con un tono de disgusto, después de tanto tiempo viviendo a lado de el lo conocía bastante.
_ Lo se, pero de algún modo tendré que hablar con Camus y explicarle que no tiene por que ocultar sus sentimientos hacia ella.
_ Si es que los tiene_ Shaka de corrigió a su amigo quien agacho la cabeza al recordar que aun no sabia si era verdad que Camus sentía algo por Yared.
_ Bueno SI es que siente algo por ella, y a todo esto ¿Dónde están Kiki y Yared?_ Mu reparo por primera vez que no había visto a su alumno ni a la joven desde que despertó.
_ Yared se levanto temprano para entrenar y Kiki fue con ella, afortunadamente anoche no se dieron cuenta a que hora llegaste._ Afrodita contesto la pregunta del Ariano quien se sentía agradecido con sus camaradas por estar a su lado en aquellos momentos.

Yared se sentía sumamente extrañada por la actitud de Mu la noche anterior y también por lo de esa mañana, primero se iba sin decir nada dejando a Shaka y Afrodita de niñeras, como si ella no pudiera cuidar de Kiki y esta mañana el joven caballero seguía dormido, cosa que desde que paso a vivir bajo el mismo techo que el no le había visto hacer eso y los dos caballeros seguían ahí al pendiente del primer guardián, eso sin contar que Camus, Saga, Milo y Kanon habían estado muy extraños aquella mañana pues los vio reunidos fuera del comedor y parecían estar discutiendo algo, pero en cuanto se acerco, los cuatro guardaron silencio y disculpándose se retiraron cada uno por su lado.
_ Yared, por fin te encontramos_ Marin y June saludaron a la joven quien puso cara de fastidio al ver a las amazonas.
_ ¿Y ahora que?_ La pelirroja hablo sin disimular su desagrado.
_Bueno queremos pedirte que nos des tu opinión sobre que vestidos llevaran las damas de honor_ June ya no le daba importancia al desgano de la joven pues ya era algo usual.
_ Ya les dije que elijan los que quieran no me importa, por mi pueden ir vestidas de payasos.
_ No te pongas así, es tu boda y seguro quieres que todo sea perfecto, no querrás que para cuando recibas el primer beso de casada las damas se vean ridículas_ Marin buscaba persuadir a la joven de que aquel seria el día mas feliz de su vida.
_ Pero que yo no me quiero casar con el, ¿Son tontas o que acaso no entienden?_ Yared hizo a un lado a las dos amazonas y se fue corriendo, tenia el rostro sonrojado y sentía como la sangre le subía la temperatura del cuerpo, pues cuando Marin hablo sobre el primer beso de casada, inmediatamente su mente trajo el recuerdo de aquel beso que recibió de Mu, desde aquel momento había buscado no pensar en ello, pues la suavidad de los labios de el sobre los de ella y la calidez que la invadió en aquel momento, simplemente hacían que su corazón latiera sin control, aquellos pensamiento se apagaron de golpe cuando choco contra una persona que mas que persona parecía una muralla pues ella fue a dar al suelo, mientras que aquel hombre seguía en pie como si nada.
_ Te has hecho daño_ El joven castaño le tendió la mano a lo que la joven acepto la ayuda.
_ Estoy bien, lo siento mucho no vi por donde iba_ Yared se disculpo, su respiración era agitada debido a la carrera que había emprendido al huir de Marin y June.
_ Esta bien, pero creo que te buscan_ Aioria señalo a lo lejos, Marin y June venían tras la joven novia.
_ Hay no puede ser, ¿Qué acaso no se cansan?
_ Gato ¿Que pasa por que te tardas?_ Kanon apareció subiendo los escalones que daban al coliseo donde entrenaban los caballeros.
_ Ve con Kanon yo los cubriré_ Aioria le guiño un ojo a la joven.
_ Te debo una, en verdad te lo agradezco mucho.
Kanon y Yared huyeron del lugar camino a la casa de Géminis por un camino oculto entre las rocas y así no pasar por la casa de Aries, y no ser vistos por las dos amazonas si es que se les ocurría pasar por el primer templo, al llegar los dos se tumbaron en las escaleras para recuperar el aliento, en un momento ambos se quedaron mirándose y como si fuese una broma privado soltaron a reír a carcajadas, pasaron un par de minutos hasta que lograron contener sus risas.
_ Ahora somos fugitivos, espero no me encierren junto con Aioria por ser cómplice de tu escape_ Kanon se recargo en los escalones para disfrutar de la brisa.
_ Si nos atrapan diré que tu me secuestraste_ Kanon miro a la joven enarcando las cejas.
_ Eres una chica mala, dejarías que me encierren para salir bien librada.
_ Si te reconforta iré a visitarte a la prisión_ De nuevo la pareja soltó a reír.
_ Bueno al menos no me dejaras solo, por cierto ¿Ahora que querían para que te hayas escapado como alma que lleva el diablo?_ Yared dio un quejido de fastidio pues el solo recordar lo fastidiosas que llegaban a ser esas dos Amazonas la hacia enojar.
_ Lo de siempre, la boda, parece que no entienden que no quiero casarme, y encima se pone a decirme que será el mejor día de mi vida y que todo debe ser perfecto y…_ La joven paro en seco y su rostro se sonrojo, Kanon se dio cuenta de ello y la miro con detenimiento esperando que la carrera de hacia un momento no le hubiese afectado.
_ ¿Estas bien?_ Kanon por fin se atrevió a preguntar al ver a la joven aun con las mejillas encendidas y con la respiración agitada.
_ Si, estoy bien es solo que… Esas amazonas hicieron que me acordara de algo pero no te preocupes no es nada._ Kanon no se tragaba aquello de modo que igual le paso la mano por la frente para asegurarse de que no tuviese fiebre.
_ Por cierto, algo muy raro le pasa a Mu_ Kanon dio un respingo al recordar lo que había pasado a noche_ Hoy no se ha levantado a la hora de costumbre y Afrodita y Shaka seguían en la casa, los note preocupados.
_ Bueno no te preocupes seguro solo estaba durmiendo la mona_ Al escuchar aquello Yared miro fijamente a Kanon con ojos fieros.
_ ¿Estas diciendo que Mu se embriago anoche?_ Kanon comenzó a sudar frío pues aquella mirada que lo taladraba era como la de la serpiente que tiene acorralado al indefenso ratoncillo.
_ Si…Digo, no… Bueno… Hay por favor prométeme que no le dirás a nadie por que seguro me matan, empezando por mi hermano seguro me matan._ El rostro del menor de los gemelos era de suplica, la joven se cruzo de brazos y asintió en señal de que guardaría el secreto pero sin dejar de mirar fijamente a Kanon, este comenzó a relatar lo ocurrido la noche anterior, y aunque intento no decirle la reacción de Camus termino por decirle todo tal cual, pues aquella mirada dorada parecía percibir el instante en que mentía.
_ Entonces Mu esta desesperado por disolver el compromiso_ Yared se paso los dedos por los labios mientras pensaba en lo que le acababa de decir Kanon.
_ Asi es, y el cree que…_ La joven hizo callar al ex general con un ademán, aquello extraño al menor de los gemelos.
_ Si los sacerdotes ya no están el único que puede anular el compromiso es el patriarca_ Yared parecía hablar mas para si misma, pues su mirada parecía perdida en las maquinaciones de su mente.
_ Si, de echo el patriarca le ha dado una oportunidad de disolver el compromiso, pero el primero debe…_ De nueva cuenta la pelirroja lo hizo callar esta vez colocando sus dedos sobre los labios de el.
_ No puedo creer que de verdad Mu me aya ocultado que tenia una carta de salvación, ¿Desde cuando lo sabias tu Kanon? Bueno que mas da, no voy a dejar que el cargue con todo el peso, veré que puedo hacer al respecto._ La joven se veía determinada, se puso de pie y comenzó a bajar los escalones.
_ Oye espera_ Yared se detuvo y volteo a mirar a Kanon_ Si quieres hacer algo para eliminar el compromiso…_ De nueva cuenta la joven hizo que Kanon guardara silencio.
_ Ya se que tengo que hacer no soy tonta, voy ver al patriarca así que no me hagas perder mas el tiempo.
_ ¿Ver al patriarca? ¿Pero entonces tu tienes una decisión?_ Kanon se quedo mirando a la pelirroja, quien lo miraba desde unos escalones mas abajo.
_ Pues claro que tengo una, voy a decirle un par de cosas para que deje en paz a Mu y a mi, quiero se de cuenta del daño que le ha hecho a Mu, así que ya no me detengas que tengo trabajo que hacer._ Kanon se quedo pálido y con la boca abierta, en verdad parecía que la joven no había entendido que Mu había literalmente pedido que Saga o Camus declaran su amor por la chica, quizás era debido a que ella estaba mas preocupada por Mu que por cualquier otra cosa, ahora solo esperaba que aquello no le ocasionara un problema con los demás que seguro que lo mataban.

Mu andaba de un lado a otro del santuario, había visto a Kiki con Shiryu, pero según le habían dicho hacia buen rato que la joven lemuriana no estaba con ellos y tampoco sabían nada de Saga o Camus, Mu se fue por otro lado a buscarles, fue entonces que se encontró con Aioria quien al verlo escondió una libreta.
_ Mejor no pregunto que es lo que estas escondiendo por que ya se que es, solo te advierto si quieres hacer la despedida hazla pero yo no iré.
_ Pero si el novio no va entonces ya no es despedida de soltero si no solo una juerga mas_ Aioria puso cara de fastidio_ Además el patriarca ya me dio permiso.
_ ¿Mi maestro te dio permiso? _ Mu se extraño de que su maestro hubiese accedido pues consideraba aquellas juergas impropias para los caballeros de Athena.
_ Si, auque algunas cosas pueden aparecer de ultima hora en la fiesta._ La sonrisa traviesa del santo de Leo le hizo comprender que tenia pensada una despedida muy diferente a la que le habría comentado al patriarca, Mu meneo la cabeza pues aquel joven aunque fuere un caballero dorado y de los mas entregados y valientes no dejaba de ser un muchacho.
_ Como sea ¿Has visto a Yared?
_ Si hace rato estaba escapando de June y Marin, se ha ido con Kanon pero no se a donde exactamente, puede que estén en el templo de Géminis.
_ Bueno si esta con Kanon no hay de que preocuparme, y que hay de Saga y Camus, ¿Los has visto?_ Aioria revolvió sus pensamientos un poco antes de contestar a la nueva interrogante de Mu.
_ Saga ha salido del santuario con el Patriarca y Athena, Camus esta en el observatorio pero yo que tu ni me le paraba enfrente, ha estado con muy mal genio desde la mañana, con decirte que hasta Hyoga le esta sacando la vuelta, a saber que tendrá.
Mu agradeció la información y se fue a buscar al santo de hielo, tal como lo dijo Aioria, Camus estaba en el observatorio, parecía estar tranquilo, Mu tomo aire para calmar sus nervios y entro dispuesto a hablar con el.
_ Camus_ El mencionado se giro y al ver al primer guardián frunció el entrecejo y asintió para indicarle que lo escuchaba_ Necesito hablar contigo sobre lo de anoche.
_ Creo que deje claro mi opinión al respecto, amenos que la borrachera te haya echo olvidar de que ibas._ Camus fue cortante en sus palabras.
_ No se trataba de ninguna borrachera y recuerdo perfectamente todo, he venido a aclararte el por que les he dicho eso._ Mu sentía algo de temor ante la reacción de Camus pero este se acerco para estar frente a frente con el.
_ No creo que lo que tengas que decir sea importante pero está bien, te escucho.
_ Camus no me es indiferente tu trato con ella, como la miras, y el como te molesta el que Saga también la trate de modo especial.
_ ¿Qué es lo que estas insinuando Mu?_ El rostro de Camus estaba encendido y su respiración era agitada.
_ Lo que estoy insinuando es que no tienes que detenerte por mi, si amas a Yared ve y díselo_ Mu recibió un golpe en el abdomen que lo hizo doblarse y caer de rodillas sin aliento, cuando levanto la mirada, se encontró con que Camus lo miraba con una expresión de piedra, no podía saber que pensaba, sus ojos, su expresión no le decían nada.
_ Tú no entiendes nada, no sabes lo que siento._ El santo de Acuario se retiro dejando a Mu desconcertado, pues ahora era seguro que el hablar con Camus seria imposible, además le quedaba la interrogante de que quiso decir con aquellas palabras.

El sol comenzaba a declinar y Athena, Shion y Saga llegaban al santuario después de haber ido en un viaje Express a conseguir ciertas cosas para la boda, obviamente por insistencia de Athena pues era ella quien mas emocionada estaba con todo aquello, Athena venia alegremente conversando con Saga y Shion sobre las compras cuando de pronto una espada ataco al patriarca, quien con gran habilidad detuvo aquella arma y la tomo por el mango.
_ Pensé que estas espadas estaban guardadas… ¿De donde las has sacado?_ Shion miro a lo alto de una columna donde la joven estaba de pie mirando fijamente al patriarca con la otra espada en su mano izquierda, de un salto bajo quedando frente a frente.
_ Tengo mis métodos, pero he estado esperándole para exigirle que anule este matrimonio._ Yared hablaba con voz firme, a lo que Shion esbozo una sonrisa y acercándose un par de pasos le tendió la espada con la que lo había atacado.
_ Hablemos del tema pero evítate las armas, no son necesarias_ La joven tomo la espada y asintió_ Bien ¿A que viene ahora el repentino ataque y la petición?
_ Se que le ha dado a Mu una oportunidad de disolver esta tontería, quiero que lo haga ahora por que no hay nada por lo que debamos estar juntos._ Shion miro a la joven fijamente, por su mente paso preguntarle sobre si amaba a alguien mas, pero podía darse cuenta que quizás ella no estaba enterada de los detalles del trato con su discípulo, de modo que decidió tantear el terreno pues quizás las cosas podrían tornarse provechosas para el.
_ Pero claro que hay una razón, tu eres la ultima hembra de nuestra raza, tu y Mu tienen la importante misión de preservarla._ Shion hablaba tranquilamente, lo que evidentemente provocaba a la joven quien hacía un esfuerzo por no gritarle.
_Pues no me parece, No quiero ni el quiere, así que le exijo que nos deje libres de esta tontería_ Shion sonrío abiertamente al escucharla, era claro que no sabía nada de lo que había pactado con Mu, se acerco un poco mas y acaricio un mechón de su larga cabellera color sangre y lo acerco a sus labios, aquel gesto tuvo el efecto deseado pues la joven no entendía de que iba, pero al parecer algo había recordado de pronto, la experiencia de los años le decía que aquella jovencita había experimentado un cambio desde la ultima vez que la había visto, escrutando en las emociones que se revolvían en el interior del cosmos de la joven pudo notar la confusión y el nacimiento de algo dentro de ella.
_ Me temo que no puedo ceder a tu petición_ El patriarca acerco la mano al rostro de Yared y le acaricio la mejilla._ Si tan solo entendieras lo importante de su unión, si tan solo vieras mas aya.
_ ¿Sabe que esta rompiendo con la ley del santuario de cristal?_ Aquellas palabras hicieron que Shion mirara con algo de intriga a la joven_ Soy una sacerdotisa, mi encomienda es la de velar por el sello de Athena en el templo del Himalaya.
_ No pensé que fueses tan lista… Pero a la vez ingenua. Estas en lo correcto al mencionar ese pequeño detalle, y la verdad te habría dejado seguir con tu existencia en el templo si no fuera por un pequeño detalle..._ Shion guardo silencio y observando como el rostro de la pelirroja palidecía y en sus ojos comenzaban a asomar las lagrimas, prosiguió_ La guardiana del sello debe ser de corazón pacifico, como una inocente paloma, el tuyo no lo es, esta encendido por el fuego de la batalla, estas preparada como guerrera y tu corazón ansia la lucha, lo demostraste el día que llegaste aquí y ahora vuelves a mostrarte como una guerrera ¿Crees que no lo sabían los sacerdotes? Siempre he sabido que una niña lemuriana habitaba en el templo del Himalaya, pero eras intocable, era simplemente imposible, pero cuando he vuelto a la vida, los sacerdotes me han informado del cambio de tu situación, que por el bienestar y protección del sello no podías seguir siendo tu quien lo custodiara._ Las palabras de Shion tenían a la joven en Shock pues siempre pensó que el patriarca había sido quien tomo la decisión en lugar de ser los sacerdotes que desde bebe la habían cuidado quienes decidieron entregarla, las lagrimas rodaban por su mejillas al escuchar cada palabra, el patriarca se acerco y la abrazo con suavidad.
_ Tranquila, esto no es malo, veras como las cosas mejoraran solo deja de que las cosas fluyan y tal vez te des cuenta que este es tu destino.

Ante estas palabras la joven empujo al patriarca y salio corriendo huyendo de ellas, pues para ella solo significaban que estaba sola y atrapada en todo aquello, Shion suspiro al verla escapar y perderse a lo lejos, le recordaba un tanto a Yuzuriha hacia ya tantos años, en un principio deseo ser una guerrera pero tras la muerte de su familia y la conversión de su hermano en un espectro de Hades, había aceptado pasivamente la idea de casarse y continuar con la conservación de su raza, en el caso de Yuzuriha el destino había jugado a su favor y el maestro Hakurei la había entrenado, pero en el caso de Yared, todas sus posibilidades se habían cerrado, no podía ser una guerrera, no tenia el nivel ni la fuerza para enfrentarse siquiera a un santo de bronce, no podía volver a ser sacerdotisa por que no tenia la paz que se requería y ya sabia lo peligroso que era aquello, claro fue el caso de Hilda de Asgard quien fue dominada por Poseidón, solo le quedaba unirse en matrimonio con Mu.

Yared llego al templo de Aries donde Mu se encontraba sentado en la sala, ella ni siquiera se detuvo se dirigió inmediatamente a su recamara, se sentía realmente frustrada por las palabras del patriarca, unos segundos después de que hubiese cerrado la puerta de golpe escucho que golpeaban suavemente.
_ Yared, ¿Estas bien? ¿Puedo pasar?_ La pelirroja no respondió por lo que Mu decidió entrar. Ella estaba tumbada en la cama llorando calladamente, el Ariano se sentó a su lado y poso su mano en el hombro de la chica._ ¿Qué ha ocurrido, por que estas así?
_ No es nada, solo una tontería_ Yared trataba de contener el llano pero le era imposible.
_ No creo que sea nada, por algo estas así, vamos puedes decirme._ Mu sujeto a la joven por los hombros y suavemente la hizo sentarse a su lado en el borde de la cama.
_ Es solo que fui con el patriarca para pedirle que anulara la boda_ Yared se cubrió el rostro con las manos pues de solo pensar en lo que había pasado se sentía que no podía hacer mas que llorar.
_ Tranquila, ¿Qué fue lo que te dijo?_ Yared le con todo lo que había ocurrido con el patriarca, se invento una excusa para no decirle lo que Kanon le contó y así evitar que se molestara con el menor de los gemelos.
Mu se quedo en silencio estrechando las manos de la joven entre las suyas, pensaba en lo que le dijo y también en lo que había ocurrido con Camus, al parecer a ambos les había dado la realidad en la cara y el destino les gritaba que les gustara o no terminarían juntos.

De pronto la voz de Kiki llamaba a su maestro a gritos, Mu se puso de pie y salio para ver que era lo que tenía a su alumno tan emocionado, al salir encontró a Kiki junto con Shiryu, el pequeño pelirrojo tenia una sonrisa de oreja a oreja y al ver a su maestro corrió hacia el.
_ ¿Se puede saber por que tanto escándalo?_ Mu miraba a su discípulo con una media sonrisa pues le agradaba ver al niño de tan buen humor.
_ Perdona, venia a pedirte que me prestaras a Kiki por unos días, claro si no tienes inconveniente.
_ Por favor maestro, diga que si, por favor_ Kiki tenia cara de cachorro pues en verdad deseaba que su maestro aceptara la petición de Shiryu.
_ ¿Kiki se ira?_ Yared apareció en la puerta de su recamara, tenia los ojos vidriosos por el llanto pero al parecer se había logrado tranquilizar lo suficiente para salir del cuarto.
_ Hola, tu debes ser Yared, la prometida de Mu, mi nombre es Shiryu caballero de bronce de Dragón_ El joven pelinegro se presento con una reverencia a lo que la joven respondió de igual modo.
_ Bueno pero a donde quieres llevar a Kiki que es lo que no me has dicho_ Mu interrumpió las presentaciones para averiguar el por que de la petición del caballero de bronce.
_ Ha veras, es Saori, quiere que los caballeros de bronce vayamos a Atenas para buscar lo que nos pondremos y algunos presentes y pensé en que a Kiki le gustaría ir a conocer el lugar con nosotros y claro buscarle algo adecuado._ Shiryu dejo claro que aquello de buscar ropa y demás cosas le venia importando poco y le atraía mas andar por la cuidad.
_ Bueno, no se que decir_ Mu se quedo pensando por un momento pero al ver la cara de su alumno no pudo negarse, en verdad le encantaba estar con los caballeros de bronce, seguramente por que eran mucho mas divertidos que el. Al aceptar el pequeño pelirrojo se puso a dar de saltos por la casa, en poco tiempo empaco algunas cosas pues saldrían esa misma noche hacia Atenas, Shiryu le dijo que no sabia exactamente cuantos días estarían aya, tal vez tres días como mínimo o quizás toda la semana, Yared y el se despidieron de los dos en la puerta del templo, al volver a entrar la pelirroja se dejo caer en el sofá.
_ ¿Estas bien? ¿Aun sigues mal por lo de esta tarde?_ Mu notaba a la joven cabizbaja.
_ Un poco, pero no me agrada que Kiki se vaya, lo extraño_ Mu sonrío al escucharla pues el pequeño acababa de irse.
_ Tranquila solo son un par de días. Le has tomado cariño ¿Cierto?_ La joven asintió y miro a Mu con expresión melancólica, a lo que el santo dorado se agacho y la tomo por las manos._ Veras que pronto estará de regreso.
Dicho esto le beso las manos lo que consiguió que Yared se sonrojara, a lo que ella intento disimularlo desviando su mirada.
_ ¿No crees que ya es tarde? debería ponerme a preparar la cena. Yared se puso en pie y se encamino a la cocina, poco después Afrodita llego saludando alegremente con un pastel de frutas para el postre de aquella noche, los gemelos no tardaron en llegar, ambos se veían tranquilos al parecer Saga había dejado de lado lo ocurrido al salir del bar la noche anterior, pero Camus no se presento a cenar con ellos, para Mu no era de extrañarse, después de lo de esa tarde seguro no lo vería en un buen rato.
Aquella cena fue un tanto diferente a las demás pues Yared estaba por demás distraída y aunque participaba de la plática y las bromas se le notaba que no estaba del todo en ese lugar, su mente vagaba por quien sabe donde, Mu se lo atribuyo a que extrañaba a Kiki de modo que no le dio mucha importancia, al terminar de cenar los gemelos se despidieron Afrodita y Mu se quedaron en al cocina lavando los platos.
_ Mu ¿Como te sientes?_ la pregunta del santo de Pissis lo tomo por sorpresa.
_ ¿Yo?_ El lemuriano tenia una cara de que no terminaba de entender a quien le hablaba Afrodita.
_ No carnero, le preguntaba a la taza… Pues claro que tu_ El doceavo le salpico de agua cuando sacudió la taza que tenia en las manos.
_ Si estoy bien, solo un poco preocupado por Yared ha estado un poco triste_ Los ojos de Afrodita miraron a la joven que estaba terminando de limpiar la mesa.
_ ¿Qué le ocurre?
_ Nada importante creo, esta un poco desanimada por que Kiki se ha ido de paseo con Shiryu y los demás a Atenas, en verdad le ha tomado mucho apego_ Mu sonrío pues dentro de lo que cabía le agradaba que ella se sintiera cómoda y se llevara bien con Kiki.
_ Ya veo, Saga me contó que en la tarde Yared ataco al patriarca y después le exigió anular el matrimonio_ Mu se quedo mirando a Afrodita en espera de que continuara_ Dijo que después de que hablaron un rato Yared salio huyendo, quien sabe que le habrá dicho, Saga no pudo escucharlos pues estaba lejos pero seguro fue una negativa. ¿Tu lo sabias?_ Mu negó con la cabeza y en consecuencia Afrodita levanto su mano mojada frente al rostro del carnero y con un rápido movimiento de la muñeca salpico la cara de su compañero.
_ Basta no hagas eso_ El primer caballero se quejo al sentir el agua fría en el rostro.
_ Pues te lo tienes merecido por distraído, deberías cuidar mas a Yared, seguro es por eso que esta decaída, valiente esposo que resultaste.
Mu suspiro y decidió no discutir con Afrodita pues era imposible ganarle pues cuando se ponía de modo ni la misma Athena lo sacaba de ahí.
Al poco también el doceavo caballero se retiro a su casa aun advirtiéndole a Mu que cuidara de Yared so pena de ganarse un castigo por parte del hermoso caballero de Pissis, aquello no le causo mucha gracia a Mu pues conocía a su camarada y sus dichosos castigos, el ultimo en recibir uno fue Mascara de Muerte quien después de haber arruinado el campo de rosas que había preparado para Athena en la explanada, el caballero de Cáncer vio invadido su templo con un centenar de enredaderas con rosas y espinas que se extendían por todo el cuarto templo, era imposible andar pues eran tantas y se entre lazaban tan estrechamente que eran como un muro que llenaba el interior del templo, les tomo mas de una semana despejar el camino, aun y con la ayuda de Shura y aun mas tiempo le tomo a Mascara limpiar todo aquel desastre. Tal vez las venganzas de Afrodita eran simplemente infantiles, pero de que eran sumamente molestas y hacían que uno se pensara dos veces antes de enfadar al bello santo, en verdad eran cosa seria y el no estaba dispuesto a correr el riesgo.

Mu se fue a su recamara a tomar un baño y a prepararse para dormir, pero estaba tan inquieto que simplemente no lograba conciliar el sueño, salio para ir por un poco de agua a la cocina pero al salir Yared estaba en la sala sentada en la oscuridad, el Ariano encendió la luz, y la joven se puso de pie al verlo ahí.
_ ¿Pero que estas haciendo aquí?_ Ante la pregunta la pelirroja desvío la mirada, y cruzo sus brazos por detrás de la espalda.
_ No puedo dormir, no tengo sueño_ Mu se acerco y se sentó frente a ella en el sofá, Yared lo miro desde su altura sintiéndose indecisa entre si tomar asiento junto a el o permanecer de pie.
_ Ya somos dos, al parecer esta noche Morfeo se ha tomado un descanso y nos ha dejado de lado._ Mu estiro los brazos a lo que Yared le tendió las manos_ Tienes las manos frías.
El santo de Aries encerró las manos de la joven entre las suyas para calentarlas, aquel gesto sonrojo las mejillas de Yared pero la calidez de las manos de Mu era agradable.
_ Mu, ¿Por que no me dijiste que habías hablado con el patriarca y te dio una oportunidad de terminar con el compromiso?_ el lemuriano guardo silencio un momento, no tenia el valor para decirle sus sospechas y menos después de la reacción de Camus, pues podría ser que al decirle aquello las cosas terminaran por complicarse aun mas.

_ Lo siento, pero no quería darte una falsa esperanza.
_ Esta bien, igual dudo mucho que el patriarca lo hubiese dicho enserio.
Al escuchar las palabras de Yared cargadas de amargura, Mu sintió que el corazón le dio un vuelco, y recordando como la vio en la tarde llorando, sintió una punzada de culpa, pues pensaba en como había perdido la cabeza al salir del bar, literalmente había arrojado a Yared para salvarse el sin siquiera pensar en que quizás ella no deseaba estar con ninguno de los santos dorados, deseaba pedirle disculpas, pero no sabia como hacerlo pues el explicarle el por que de esas disculpas, mientras su mente pensaba mil cosas las manos de la joven se escaparon de sus manos y se posaron en su rostro, sujetándolo con suavidad y trayéndolo hacia ella y con suavidad poso un beso en su frente, aquel calido y delicado beso disipo los pensamientos que giraban en la mente de Mu dejando su mente en blanco, salvo por aquel rostro que lo miraba con ternura.
_ Esta bien, no tienes por que estar triste, ya habrá algún modo._ La pelirroja no pudo terminar de hablar pues Mu sello sus labios con los de ella en un beso calido y suave, las manos del Ariano rodearon la cintura Yared y con suavidad la acerco hacia el haciéndola que quedara sentada sobre las piernas de el, aquel beso fue motivando las caricias entre ambos, Mu paseaba sus manos por las piernas de la joven hasta sus caderas y su abdomen, Yared también no perdía el tiempo y acariciaba el cuerpo del dorado por sobre la camisa, hasta que aquel beso llego a su fin y se separaron, ambos respiraban entrecortadamente, Mu le acaricio la mejilla aquella caricia se prolongo hasta el cuello, bajo por el surco entre los pechos hasta llegar a la cintura, sentía que su cuerpo era invadido por un calor que aumentaba a cada segundo y le quemaba las entrañas, en un movimiento tomo su camisa y se la quito dejando su torso desnudo y sin perder tiempo estrecho contra si a la pelirroja, hundió el rostro en el cuello de ella, besándola con voracidad lo que provoco que Yared dejara escapar un gemido de placer, aquel sonido fue sumamente delicioso para los oídos del lemuriano, quien con manos hábiles retiro el vestido de algodón verde que traía puesto la joven, al verse semidesnuda, la reacción de la pelirroja fue la de cubrir sus pechos con las manos, aquel gesto no tomo por sorpresa a Mu, pues recordaba lo que había ocurrido en el cuarto templo.
_ Tranquila, esta bien_ Mu tomo el vestido verde para entregárselo a lo joven, pero ella lo rechazo, de inmediato se dio cuenta que aquel gesto no era de temor si no solo timidez, procedió con cautela reanudando las caricias y los besos, procurando ir lento pues no deseaba asustarla, ella respondió a las caricias y besos los cuales poco a poco fueron aumentando de ritmo e intensidad, hasta que Mu pensó que era tiempo de cambiar las cosas, abandono los labios de Yared para concentrarse en sus pechos, con delicadeza saboreo los delicados pezones de la joven quien al sentir el rose de los labios del dorado, no podía evitar gemir de placer, ella acariciaba la espalda y el cuello de el incitándolo a continuar, mientras el paseaba sus manos por las nalgas y las piernas de ella, al cabo de un rato en el que Mu pasaba de los pechos de la joven a sus labios, sentía que estaba a punto de enloquecer, la deseaba y no podía esperar, se puso de pie y se despojo del pantalón quedando totalmente desnudo, y nuevamente beso a Yared mientras la terminaba de desnudar a ella, dudo un poco antes de atreverse a explorar la entrepierna de la joven, pero en cuanto sus dedos acariciaron aquella zona se dio cuenta que ella también estaba lista, noto como ella se estremeció al contacto, Yared no se resistió a las caricias, las cuales eran muy diferentes a las que recibió por parte Mascara de muerte, las cuales habían sido rudas y perversas, al contrario Mu era tierno y delicado, Mu se volvió a sentar en el sofá haciendo de nueva cuenta que ella se sentara sobre sus rodillas, en ese momento ella sintió el miembro erecto del caballero rozarle el pubis, no pudo evitar que su mirada bajara a ver aquello entre las piernas de el.
_ ¿Qué ocurre? ¿Estas nerviosa?_ Como respuesta ella asintió_ Esta bien, tranquila, seré gentil.
Mu la beso de nuevo y poco a poco se acomodo para poder entrar en ella, en cuanto la pelirroja sintió aquel miembro entrar en su interior soltó un quejido a lo que Mu de inmediato se detuvo.
_ Duele, no creo que eso entre en mi, vas a romperme_ El rostro de Yared estaba marcado por el nerviosismo y la timidez.
_ Dolerá un poco pero solo al principio, pasara rápido lo prometo._ Yared aun dudaba pero decidió confiar en el, entonces fue que el continuo centímetro a centímetro, haciendo uso de toda su fuerza de voluntad por no ceder al placer que sentía en ese momento y dejarse llevar, Yared no entendía aquel dolor, pues si bien no dejaba de ser dolor había algo que la hacia no rogarle que se detuviera, cuando por fin estuvo totalmente dentro de ella, se quedo inmóvil, Mu se mordía los labios pues no podía creer que el solo echo de estar en el interior de ella le provocara tal placer, su respiración era agitada, pues deseaba continuar pero sabia que debía esperar por ella, la aparto de si para ver su rostro, tenia las mejillas tintadas de rubor y sus labios los cuales normalmente eran rosados, ahora tenían un tinte de carmín debido al calor que sentía, el dorado la beso con calma mientras acariciaba su espalda y su cintura, poco a poco comenzó a moverse de modo suave y pausado, observando cada reacción de ella para estar seguro que no le hacia daño, Yared sentía cada movimiento de un modo extraño, pues aunque aun sintiera un poco de dolor, también sentía el deseo de que aquel movimiento aumentara.
_ ¿Estas bien? ¿Quieres parar?_ Mu pregunto con la voz entre cortada, pues lo ultimo que deseaba era detener aquel momento de exquisito placer.
_ No, por favor sigue._ Aquellas palabras suplicantes casi como un gemido excitaron aun mas al caballero de Aries, quien comenzó a imprimirle un ritmo mas continuo con lo que consiguió que la pelirroja soltara gemidos de placer, Mu la tomo por las caderas para guiarla y se acoplara a los movimientos de el cosa que la joven consiguió casi de inmediato, Mu sentía aquel vaivén como una danza de placer, y el rostro de Yared era simplemente una escena única que conseguía excitarlo mas a cada segundo, sus manos abandonaron las caderas de la joven y se concentraron en acariciar el resto de su cuerpo y descubrió con placer que la pelirroja había tomado el ritmo y lo mantenía, poco a poco entre caricias y besos, aquel ritmo fue aumentando así como los gemidos de placer.

Mu simplemente no podía contenerse, tomo a Yared por la cintura para quedar el sobre ella, y tomo el control, embistió con algo de fuerza lo que provoco que Yared arqueara la espalda y gimiera al sentir aquella estocada llenar cada centímetro de su intimidad, aquella embestida se repitió una y otra vez, sumergiendo a ambos en un placer indescriptible, Mu sentía que moriría en ese momento presa del placer que lo inundaba hasta que de pronto pudo sentir claramente el orgasmo de la joven quien enmudeció de puro placer, aquella visión de aquella ninfa entregada a aquel placer desbordante provoco que el mismo llegara a su orgasmo.
Se recostó exhausto junto a ella y sintió como sus parpados pesaban y el sueño se apoderaba de el, acaricio a la joven que al igual que el estaba siendo presa del hechizo de Morfeo y con esa visión se dejo llevar por el sueño.

El sol entraba por la ventana iluminando el lugar, Mu sintió que la luz lastimaba sus ojos, se acomodo para evitar la luz y volver a dormir cuando de pronto recordó lo que había pasado la noche anterior, se sentó como si aquel movimiento hubiese sido accionado por un resorte, miro a su alrededor y se vio solo y desnudo, solo una sabana cubría su cuerpo, Yared no estaba ahí, ¿Seria posible que todo aquello hubiese sido un sueño? No, si lo hubiese sido no debería de estar desnudo y menos en la sala, prefirió irse a poner algo decente y buscar a Yared, pues si alguien llegaba seguro lo acribillarían con mil preguntas.

Hola soy Madaraki

Mu despierta solo y desnudo después de una noche con Yared, ahora las cosas giran en una espiral sin control, y un nuevo personaje hace su aparición para complicar más las cosas en el santuario y la boda se acerca cada vez más.

El próximo capitulo:

Dama de honor