CAPITULO 15
EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD
Afrodita casi derriba la puerta en su desesperación por cerciorarse de que no se había vuelto loco, Mascara de muerte batallo lo suyo hasta que por fin consiguió convencerle de que en verdad se trataba de Yared y que estaba viva en aquel lugar, los dorados bajaron para calmar sus nervios y para pedir algunas explicaciones al guardián del templo de cáncer, este sentía en los huesos el nervio de lo que vendría a continuación pero al menos era mejor que la desesperación de estar solo en aquel lugar con aquel embrollo entre manos él solo.
_ Esto es una locura, más que una locura, todo este tiempo ha estado aquí y esos dos lo sabían y tu también y nadie dijo nada ¿Por qué?_ Camus andaba de un lado a otro de la habitación, se pasaba los dedos por l cabello como si quisiera despejar sus ideas.
_ Eso no importa, el hecho es que esta viva, pero parece que no está bien, ¿Qué es lo que le pasa? _ Afrodita miraba en dirección a la escalera como si quisiera volver arriba y entrar en la habitación.
_ No lo se, pero ya estaba enferma cuando llego al santuario, aquí no ha hecho más que empeorar, aunque a veces esta mejor que otros días, tiene dolores, algunas veces vomita todo cuanto come incluso el agua, otros días solo duerme y otros días esta normal._ Mascara de muerte contesto con calma tratando de que no sonara tan grave como se veía pero no termino de quedarle.
_ Pues como sea, no podemos dejarla aquí, tenemos que llevarla a que la vean y saber que tienes_ Mu miraba por la ventana hacia el jardín de corales.
_ Estás loco si crees que puedes sacarla de aquí así como así, seguro será peor llevarla a la fuerza que quedarnos y esperar a Saga y a Kanon_ Milo hablo antes de que Mascara de muerte abriera la boca si quiera, lo que decía era lógico, si no había confiado en ninguno de ellos para escapar del santuario, mucho menos para que la sacaran de ahí.
_ Coincido con Milo, lo mejor que podemos hacer es cuidarla hasta que regresen esos dos y quizás con ellos aquí se pueda hacer algo._ Camus tomo la palabra antes de que Mu hablara para comenzar a enumerar las razones por las cuales debían sacar a Yared de ahí.
_ Bien, entiendo el punto, pero hay algo que aquí no cuadra_ Mu volteo clavándole la mirada al cuarto guardián_ ¿Por qué precisamente a ti te pidieron que la cuidaras después de lo que intentaste?
Aquella pregunta cayo como piedra, Afrodita de inmediato volteo a mirar a Mascara en espera de lo que respondería, este se quedo cayado con cara de pocos amigos, en verdad aquello era incomodo pues no le agradaba recordar aquello, volteo a ver a Camus y a Milo en busca de algo de apoyo, pero solo encontró la misma mirada impaciente que tenían Mu y Afrodita, tomo aire y lo dejo salir en un largo suspiro.
_ Porque yo le ayude a Kanon a que sacara a Yared del santuario, además los gemelos sabían que de decirles algo a cualquiera de ustedes buscarían el modo de llevarla a cualquier otro lugar donde el patriarca o Athena podrían encontrarla, además lo que paso antes fue un error, si creen que le haría algo se equivocan, podre ser lo que quieran pero no un abusivo, mucho menos en la condición que esta.
_ Entonces ¿Quieres decir que si estuviera en mejores condiciones si te atreverías?_ Afrodita salto apenas escucho la respuesta de Mascara de Muerte.
_ Basta, no busques excusas para perder la cabeza Afrodita, por ahora lo importante es que Yared está viva, enferma pero viva, debemos asegurarnos de hacernos cargo hasta que Saga y Kanon estén en condiciones de darnos más respuestas._ Camus se interpuso entre los dos caballeros dejando claro cuál era la prioridad en esos momentos.
_ Bien entonces vamos a tener que arreglárnoslas por estas dos semanas_ Todos voltearon a ver a Milo con extrañeza, pues no había nada que arreglar en si mas que estar al pendiente del estado de la joven_ ¿Por qué esas caras? ¡Que acaso no recuerdan como levantaron sospechas los gemelos? Si nos quedamos todos aquí no tardan en ponerse a buscarnos así que creo, lo más sensato es turnarnos para estar aquí de modo que no nos extrañen.
Todos se quedaron cayados, en verdad no se les había pasado por la mente el no levantar sospechas, tendrían que turnarse, aunque por ese momento pasarían la noche ahí a la mañana siguiente decidirían como se organizarían pues por el momento, estaban bastante aturdidos.
Aquella noche nadie pudo dormir realmente, a la mañana siguiente Afrodita insistió en que él quería ser el primero en quedarse junto a Yared, nadie puso objeción Mascara de muerte también se quedaría ahí, Milo, Mu y Camus debían regresar y hacer lo posible por no levantar sospechas, aunque eso era algo muy complicado pues los tres tenían reflejado en el rostro que algo estaba ocurriendo.
Aldebarán los recibió en la explanada, al parecer se había levantado temprano como de costumbre para entrenar pero no encontró a ninguno de sus camaradas para que le hicieran compañia.
_ Vaya, se fueron de fiesta y no me invitaron ¿Espero que no tengan resaca porque no les perdonare el entrenamiento?_ El segundo santo soltó una carcajada, los tres dorados trataron de disimular pero aun tenían esa mirada de angustia, al cavo de un rato se les unió Aioria y Shaka, quienes atribuyeron la preocupación de santos al estado de sus compañeros, después de todo se habían criado juntos desde que eran aprendices.
Por la tarde decidieron cada uno irse por su lado, pues era bastante sospechoso que pasaran tanto tiempo juntos, Mu se fue a su templo pues de seguir dando vueltas por el santuario sin razón terminaría arrancándose las uñas de la ansiedad pues no dejaba de pensar en lo que estaba ocurriendo, y sobre todo en lo que tenia Yared, si lo que tenían los gemelos era lo mismo, pero de ser algo contagioso el habría sido el primero en enfermar, después de todo había pasado varias noches con ella, se sacudió los recuerdos de aquellas noches de la cabeza, no era el momento de pensar en eso, lo importante era pensar en cómo ayudar a Yared si estaba enferma debía tratar de averiguar que tenia , se quedo pensando un par de minutos que se convirtieron en horas, ya después de un buen rato tenía un dolor de cabeza insoportable, decidió dejar de pensar un rato y darse un baño para relajarse, se desvistió y entro en la ducha, se quedo largo rato bajo el chorro de agua caliente, deseando que el agua se llevara todas sus preocupaciones, pero por más que intentaba no pensar su mente no obedecía, recordaba el aspecto que tenia la joven cuando la vieron, y como le había respondido Saga ese día en el hospital, de pronto escucho un ruido en el salón, no l dio más importancia, pero al cavo de unos momentos volvió a escuchar a alguien por la casa, esta vez dio un suspiro y cerro el grifo, seguro que sería alguno de sus camaradas, pues Kiki siempre se anunciaba a gritos, tomo una toalla y se seco el cabello y el cuerpo, después la envolvió alrededor de sus caderas y salió para ver de quien se trataba, pero su sorpresa fue mayúscula al encontrarse con una joven rubia y de ojos verdes que estaba parada en mitad de la sala, la muchacha lo miro de arriba abajo y como si de pronto le hubieran pasado una corriente eléctrica por el cuerpo desvió la mirada sonrojándose hasta las orejas, el caballero de Aries estaba petrificado pues nunca en su vida había visto aquella mujer pero al ver su reacción el mismo recordó que estaba técnicamente desnudo, balbuceo una disculpa, y se encamino rápidamente a la recamara para ponerse algo decente, se apresuro y después salió de nueva cuenta, la joven seguía de pie en mitad de la sala.
_ Disculpa pensé que eras alguien más_ Mu miraba al suelo pues se sentía terriblemente avergonzado.
_ No te preocupes, solo quería conocer mi nuevo hogar y a mi nuevo esposo_ La joven dijo aquellas palabras con tanta naturalidad que a Mu le tomo un momento asimilarlas.
_ Espera solo un minuto, ¿De qué estás hablando? Esta es mi casa y no voy a casarme con nadie así que quien sea que te haya metido esa idea en la cabeza mejor olvídala en este instante porque no va a ocurrir. _ El primer santo fue tajante en su respuesta, las facciones en el rostro de la joven se reacomodaron y pasaron de una expresión dulce y delicada a una de furia.
_ Pues a mí no me vas a mandar a volar, yo vine aquí para ser la esposa de un dorado y es lo que voy a hacer ¿Te quedo claro?_ Aquella joven de pronto se transformo en una verdadera bruja, Mu no se dejo intimidar y tomándola por el brazo la hizo salir del templo en medio de una tropel de gritos e insultos, apenas logro hacerla salir de la casa, el primer caballero se encamino a toda prisa a ver al patriarca, sus compañeros se extrañaban al verle pues Mu era de naturaleza amable y tranquila pero en ese preciso momento quien se le atravesaba lo desconocía totalmente pues incluso al chocar accidentalmente con un guardia no se detuvo ni se disculpo, tenía las emociones a flor de piel y la mente enfocada en una sola cosa, como un animal que asecha a su presa e ignora todo lo que pasa a su alrededor.
Al llegar a la sala principal, se encontró con su maestro quien en ese preciso momento se encontraba en con Shaka jugando una partida de ajedrez, el lemuriano entro atropelladamente a la sala, el santo de virgo y el patriarca se quedaron mirándolo extrañados por la interrupción.
_ ¿Qué es que acaso no entiende que no me casare?_ Mu soltó aquella pregunta con rabia _ ¿Es que no se piensa darse por vencido?
El patriarca se quedo mudo al escuchar a su alumno, podía notar como su cuerpo se tensaba al contener su enojo.
_ Mu, no entiendo a que te refieres, ¿A qué viene esto ahora?_ Shion se puso de pie y se acerco a su alumno.
_ No juegue conmigo, esa mujer que mando al templo de Aries, llego con toda la idea de que se quedaría ahí y yo sería su esposo, es obvio que usted la ha enviado._ El rostro del Shion mostro una mescla de extrañeza y asombro por dicha acusación, tomo aire antes de contestar, pues sabia en que concepto lo tenía su pupilo.
_Mu, yo no he enviado a ninguna mujer a tu casa, mucho menos a que sea tu esposa, rechazaste a todas las pretendientes que había elegido para ti.
Mu se quedo extrañado, miraba una y otra vez a su maestro buscando un indicio que le dijera que le estaba mintiendo y que era alguna treta suya, pero no encontró nada que le indicara que era obra del patriarca.
_ ¿Entonces quien era esa mujer? _ La expresión de Mu era de desconcierto, su maestro se encogió de hombros dándole a entender a su alumno que estaban en las mismas, un silencio total se apodero del lugar, nadie decía nada, en la mente de Mu se formulaban un sinfín de preguntas, pero sobre todo pensaba si de verdad una mujer fue a su casa o si solo fue imaginación suya.
Esa noche se fue a la cama intranquilo, no podía conciliar el sueño, dio varias vueltas en la cama sin resultados hasta que escucho una campana lejana que indicaba que eran pasadas de las tres de la madrugada, por un momento se quedo pensando en que jamás ponía atención a los sonidos que venían de afuera, aquella idea le pareció ridícula en aquellos momentos, se levanto de la cama y salió con la intención de tomar aire fresco, al salir de la recamara y encontrarse en la sala a oscuras de nueva cuenta lo asalto el recuerdo de Yared aquella noche, de nuevo se abofeteo mentalmente por estar pensando en esas cosas, pero no podía evitarlo, todo ese tiempo que la creyó muerta no dejaba de pensar en que había sido todo culpa de suya, pero ahora que la sabia con vida, no dejaban de venirle esos momentos a la mente, era como si estuviera martirizándose a sí mismo por el estado, fue entonces que quizás l había hecho que ella enfermara, ¿Podía ser eso posible? ¿Cabía alguna posibilidad de que el fuese el responsable de aquel padecimiento que atormentaba a la joven? Su alma se encogió al pensar en aquella posibilidad y se sintió desesperado, deseaba ir a buscarla y averiguarlo, salió corriendo del templo de Aries, camino hacia el lugar donde se encontraba el portal, pero apenas si llego a la explanada principal del santuario se topo de nuevo con aquella mujer rubia, Mu se paró en seco, entonces no era su imaginación, en verdad esa mujer se había aparecido, pero ahora la pregunta era ¿De dónde salió?
_ ¿Se puede saber a dónde vas?_ Aquella rubia le hablo con demasiada autoridad a Mu
_ A ti no tengo por qué darte razones de lo que haga o deje de hacer, solo apareces salida de sabrá donde con ideas tontas y ni siquiera sé quién eres._ Mu hablo con calma, pues no deseaba darle a saber que todo aquello lo había trastornado.
_ Me llamo Sonia, y vine porque soy la mejor opción para ser tu esposa, de todas las bobitas que pudo elegir Shion._ Ella se acerco y le acaricio la mejilla al desconcertado dorado, llamaba al patriarca con demasiada familiaridad, aquello no tenía ni pies ni cabeza, además estaba enterada de que el patriarca le había estado buscando una esposa.
_ No entiendo nada, pero si no acepte a nadie más, ¿Que te hace pensar que querré casarme contigo?
_ Porque yo no soy como las mosquitas muertas que eligió Shion, yo soy más mujer que cualquiera de ellas_ Sonia se acerco rodeando el cuello del dorado con sus brazos, acerco sus labios a los de él, pero antes de que se unieran, bruscamente de un tirón la rubia fue a parar al suelo.
_ ¿Se puede saber que significa esto Mu?_ el doceavo santo tenía una mirada de pocos amigos que casi podría decirse que de haber podido habría incinerado a Mu con aquella mirada.
_ Es algo complicado_ Mu suspiro aliviado de que le hubieran quitado a aquella mujer de encima.
_Pues ve pensando en cómo explicarte por que ni creas que te saldrás libre de esta carnero_ Afrodita se cruzo de brazos como esperando que su compañero comenzara a explicar.
_ ¿Se puede saber quién te crees que eres para interrumpirnos?_ Sonia se levanto para confrontar a Afrodita.
_ Que te importa, no tengo que darle explicaciones de nada a una zorra como tu_ tras aquellas palabras Afrodita le dio un empujón a Mu para llevárselo al primer templo y poder saber a qué venía todo aquel embrollo sin darse cuenta de la impresión que causaba aquella escena, ya de nueva cuenta en la casa de Aries, Afrodita espero la explicación de Mu, cosa que lo dejo un tanto desconcertado pues si el patriarca no estaba detrás de todo aquello, pero esa tal Sonia sabia de la boda arreglada y llamaba al patriarca con tanta familiaridad algo tendría que saber este último con respecto a ella, por el otro lado, Yared había estado tranquila pero se negaba a verlos, Mascara de Muerte estaba pensando en acelerar un poco las cosas e ir a ver a los gemelos lo más pronto posible para hacerles saber que estaban enterados de lo que ocurría y quizás obtener algunas respuestas.
_ Bueno Mascara dijo que se encargaría de lo que respecta a Saga y Kanon, ¿Pero qué haremos con esa tipa?_ En verdad a Afrodita le había crispado los nervios la actitud de Sonia y seguía molesto.
_ Pues no lo sé, la verdad apareció apenas hoy y a estas alturas no tengo ni la menor idea de dónde saca la idea de casarse, pero eso sí, está convencida que por las buenas o por las malas será mi esposa. _ Mu se pasó la mano por el cabello en gesto de fastidio, por que en verdad aquella situación era lo último que necesitaba en aquellos precisos momentos.
A la mañana siguiente las amazonas estaba armando un alboroto en grande, al parecer había ocurrido algo, Afrodita quien iba pasando por el lugar junto con Milo se acercaron a ver qué era lo que ocurría, grande fue su sorpresa al ver a Hania, peleando con Sonia, Shaina y Marin las estaban separando, pero evidentemente la guardiana del Himalaya la mataría si lograba zafarse, por lo que los dorados entraron a escena para evitar que aquello continuara, apenas si aparecieron, la rubia con una mirada despectiva se alejo rápido y sin decir palabra, aquello era algo que no entendían y cuando les preguntaron qué había ocurrido nadie supo responder pues solo escucharon cuando comenzaron a gritar y Hania intentaba golpear a Sonia, al preguntarle a la castaña, esta no quiso responder y se retiro del lugar evidentemente enfadada.
Ahora había otra novedad en el santuario, al poco tiempo todo mundo hablaba de Sonia y el pleito con Hania, los dorados se juntaron en la casa de libra para alejarse de aquel escándalo pero al llegar se toparon con que el patriarca también está en ese lugar, algo extraño para todos pues por lo general era Dohko quien visitaba al patriarca, este ultimo tenía una mirada un tanto fatigada y al encontrarse.
_ Que sorpresa que anden por acá, hace mucho que ya no me visitan, pensé que ya no querían estar con un anciano como yo_ El maestro de Libra soltó una risotada que rompió el hielo de inmediato, los dorados se acercaron y comenzaron a hacer bromas al respecto de la edad del santo de libra.
_ Por cierto ¿Ustedes saben por qué fue la pelea de esta mañana?_ Todos negaron con la cabeza como niños a los que el patriarca soltó un largo suspiro como si tuviera un gran peso sobre sus hombros.
_ ¿Qué ocurre? _ Dohko pregunto ante la reacción de su amigo.
_ Es que esa joven es algo así como mi sobrina_ aquella declaración hizo que todos se fueran de espaldas, les tomo un rato reponerse de la impresión, fue Mu quien de inmediato tomo la palabra.
_ ¿Cómo que su sobrina? ¡Se da cuenta que esa mujer esta acosándome y trastornando todo en este lugar?_ Mu se quería tirar de los cabellos.
_ No es mi sobrina de sangre, conocía a sus padres les tenia gran respeto y pues la he visto desde niña, pero realmente es alguien más de mundo, cuando supo que uno de los dorados se casaría y que estaba en busca de una buena esposa ella fue la primera en ofrecerse pero pues no es el tipo de persona que yo tenía pensada y ahora vino por su propia cuenta a.
_ ¿Y no puede hacer que se vaya?_ como respuesta Afrodita recibió un movimiento de cabeza en señal de negativa.
_ No tengo control sobre ella como quisiera, les he dicho ella es más una persona de mundo, y sobre todo no está acostumbrada a obedecer._ Shion parecía en verdad frustrado con la situación._ Lo siento peor la verdad no sé cómo lidiar con Sonia.
_ Bueno siempre pueden ignorarla o dejar que Milo haga de las suyas_ Aioria soltó aquel comentario tan a la ligera que olvido por completo que el patriarca se encontraba presente, por lo que pronto todas las miradas se centraron en el joven leonino.
_ Pues entonces al parecer estas por tu cuenta en eso, pero mira el lado bueno Mu, nadie te está obligando a nada así que simplemente recházala y se acabo_ aquella respuesta lo tranquilizaba un poco pero sentía que no sería tan fácil lidiar con aquella mujer Sonia.
Hola soy Madaraki:
Yared comienza a preocupar a los dorados pues su estado parece ser grave, Mu intenta acercarse a ella pero es rechazado, Sonia comienza una cruzada por controlar al primer santo y en el proceso Afrodita termina enredado en el caos, Hania vuelve a escena esta vez para hacerle frente a Sonia, los sentimientos de Mu comienzan a volverse un huracán en su interior y pronto deberá tomar una decisión antes de que termine por enloquecer.
El próximo capitulo:
"Luna de hiel"
