Cap. 17
LA SACERDOTIZA DE HIELO.
Mu y Milo regresaron temprano al santuario, aun el cielo estaba oscuro y todo estaba en silencio, ambos dorados se quedaron esperando como si solo se hubiesen despertado temprano, al poco cuando el cielo estaba comenzando a clarear, Aldebarán paso y se fueron los tres a entrenar, la mañana parecía lo más normal, al menos en lo que respecta a los dorados, pero en la sala del patriarca las cosas no estaban para nada tranquilas, Dhoko miraba la escena, Shion con la expresión cansada y el pensamiento reflejado en su rostro, una súplica a los Dioses por su perdón por sus errores, pues ya para castigo era bastante, y frente a él, una enfadada Sonia caminaba de un lado a otro, su cabello dorado ahora se notaba de un rojo intenso.
_Te digo que no es justo tío, a esa tipa le organizaste una boda y a mí me dices que me vaya.
Sonia, por Athena ten más respeto por los difuntos y deja en paz a Mu, no puedo obligarlo a casarte contigo. Sonia fulmino al patriarca con la mirada al escuchar aquella respuesta.
Pues te guste o no voy a casarme con él, no voy a perder la oportunidad de ser la esposa de un dorado. Dicho esto la joven dio media vuelta y salió de la sala dando un portazo, Shion se sentó con cansancio en los escalones y ocultando el rostro en sus manos.
Pues era en serio que no tienes control sobre ella. Dhoko se acercó y le palmeo el hombro a su amigo quien suspiro con cansancio.
_ Ninguno, es terca como ella sola, ¿Viste como se ha puesto el pelo?
_ Pues no le queda nada mal._ El santo de libra soltó una carcajada a lo que Shion le dio un codazo.
_ Esto se va a salir de control si sigue así, pero es tan necia, se le ha ocurrido que si Mu quiere a Yared ella va a tomar su lugar, es una locura en toda la extensión de la palabra.
_Vamos, cálmate un poco, no creo que Mu vaya a caer en semejante locura, además, si no acepto a ninguna de las chicas que trajiste después, dudo mucho que solo porque Sonia así lo quiere el ceda.
Shion se llevó la mano a la cien en verdad estaba harto y no quería pensar más, quería confiar en lo que decía su amigo pero conocía a Sonia y sabía que era como una avalancha si así se lo proponía.
Paso la mañana en relativa tranquilidad, los dorados estaban cada uno en sus actividades, si acaso solo Mu y Camus parecían no tener mucho por hacer pues se habían puesto en el observatorio, el primer santo le conto sobre el arranque que había tenido, cosa que el undécimo no reacciono, quizás solo para no hacer sentir mal a su camarada, en esas estaban hablando a media voz, cuando apareció Shaka, pidiéndoles que se reunieran todos en el comedor, aquello los preocupo un poco, milo había decidido ir un rato a ver a Afrodita en los territorios de Poseidón, al llegar fue lo que todos notaron de inmediato, pero al nadie tener noticias del griego decidieron dejarlo pasar.
_Bien, lo he mandado llamar porque al parecer pronto le darán el alta a Saga, así que creo que deberíamos prepararnos para recibirlo.
Todos se mostraron contentos al escuchar la noticia, quizás solo Mascara de muerte, Camus y Mu se miraron entre sí, por fin tendrían la oportunidad de averiguar más cosas al respecto de la enfermedad de Yared.
¿Qué bien, si me extrañaron? una voz llamo la atención de los dorados en aquel instante, en la puerta estaba Saga, se veía que estaba mejor, en sus brazos podía notarse las marcas donde había tenia las agujas clavadas.
_Pero que falta de respeto, apenas Shaka planea un recibimiento y tú vienes y echas todo por tierra_ Aioria puso cara de puchero, a lo que el tercer dorado soltó una carcajada.
_ Yo lo que quería era llegar, estaba harto del hospital, pero si quieres me pierdo un rato, no me molestaría un recibimiento.
Todos se acercaron a saludar a su compañero, ahora solo era cuestión de tiempo para que todo quedara aclarado.
Por la noche, todos esperaban a Saga en la casa de Aries, eran casi las once y Mu comenzaba a impacientarse, no dejaba de dar vueltas de un lado a otro, Milo, Camus y Mascara de Muerte lo miraban con cansancio, pues creaba una atmosfera de tensión.
_ ¿Que acaso no piensa ir a verla? _el primer dorado estaba ya exasperado y miraba el reloj.
_ Ten por seguro que hace lo mismo que nosotros, salir lo más tarde posible para no levantar sospechas, trata de calmarte._ Camus trataba de parecer tranquilo pero al igual que Mu estaba bastante inquieto pues no paraba de tamborilear con las manos sobre el reposa brazos del sofá.
Como sea no creo que tarde demasiado Milo miro a Mascara de Muerte pero este solo se limitó a encogerse de hombros, aparentemente le tenía sin cuidado todo aquello, pero su mirada denotaba algo totalmente diferente, algo que no era fácil de definir. Paso poco más de media hora antes de que vieran a Saga, este puso cara de sorpresa.
_ No esperaba encontrarlos despiertos, parece que tienen reunión._ Saga los miro analizándolos pero deteniendo su mirada en Mascara de Muerte.
_ Por favor no finjas, sabemos lo que paso, Yared está en terrenos de Poseidón, no sé cómo estaba la última vez que la viste pero con suerte no está peor. _ Camus hablo con la mayor calma que pudo, en ese momento la mirada de Saga se clavó en Mu quien no sabía interpretar lo que intentaba ver en él, al poco asintió y dando media vuelta se encamino con los demás tras el hacia el lugar donde se encontraba el portal.
Durante el recorrido Milo y Camus intentaron resolver algunas de sus dudas, pero Saga respondía con monosílabos o simplemente se limitaba a decirles que hasta que no viera la situación podría decir a ciencia cierta, al llegar Afrodita se quedó de una pieza al ver a Saga, con la vista busco a Kanon hasta que Camus negó con la cabeza para darle a entender que solo estaba con ellos el mayor de los gemelos, Saga no espero más y entro rápidamente sin detenerse a decirle nada Afrodita, subió al segundo piso en busca de la pelirroja, encontró la puerta cerrada, algo que evidentemente le extraño, al volver la vista en el rellano estaba ya todos reunidos, no se molestó en tocar, abrió la puerta y entro, los demás esperaron escuchar algo pero solo escucharon los pasos de Yared al bajar de la cama, en ese momento Mu fue quien subió, y lo que vio lo dejo helado, Saga sostenía a la pelirroja mientras le susurraba al oído al tiempo que ella le decía algo a media voz, aquella escena era demasiado, sentía que de un momento a otro los vería besarse.
Quería gritar, decir algo, pero simplemente no podía, sentía como si el peso del océano sobre su cabeza hubiera caído sobre él y lo aprisionara, no supo cuándo ni cómo, pero en un momento estaba en la parte de abajo, Afrodita lo miraba con preocupación.
_ ¿Qué es lo que te ocurre?_ el duodécimo santo miraba cualquier señal en su compañero.
_ Soy un imbécil Afrodita, ¿Cuándo es que esto ha ocurrido?_ a la pregunta de Afrodita se quedó sin palabras por un momento hasta que su mente hizo las conjeturas.
_ Mu, pero ¿Que esperaba? Durante todo el tiempo estuviste negándola era obvio que algo así pasaría, la verdad si eres más que un imbécil, pero eso ya qué más da ahora, es algo que no puedes cambiar.
Los demás también bajaron pero nadie más dijo nada al respecto de Mu y por qué Afrodita lo saco de ahí, Saga tardo casi media hora en bajar, cuando llego todos se voltearon a verlo esperando lo que pudiera decir, pero los dejo de una pieza a todos con sus palabras pues en lugar de dar algún tipo de explicación, simplemente les dio las gracias asegurándose que de ahora en más él se haría cargo.
_ A mí no me vengas con esas, ella tiene algo y nos lo vas a decir ahora._ Afrodita alzo la voz a lo que los demás solo asintieron, Saga parecía estar pensando en que salida tomar, pero evidentemente no tenía muchas opciones.
_ Pues, es algo largo de explicar_ Al mirar a sus compañeros vio la expresión de todos que le daba a entender que estaban dispuestos a esperar_ Bueno, es algo así como un virus.
_ ¿Qué tipo de virus? Mu y Kiki ya debería haber enfermado_ Camus interrumpió de pronto dejando ver aquel detalle.
_ No es como que un virus que se contagia, es más como que algo de ella. Pero ya estoy aquí, no creo que sea necesario que sigan viniendo._ de nuevo las miradas de desaprobación aparecieron.
_ Pues que considerado, pero vamos a seguir aquí, por si no lo recuerdas porque se ve que eres corto de memoria, acabas de salir del hospital y tu hermanito aún sigue ahí porque ambos se quedaron aquí cuidando a Yared sin ayuda de nadie más._ Afrodita fue sarcástico en su respuesta pero al menos por él no estaba dispuesto a irse con aquella respuesta.
_ Miren fue un error que cometimos pero eso no va a pasar, así que pueden irse tranquilos, ella está bien.
Ante aquella respuesta todos se pusieron a la defensiva pero quien hablo primero de nueva cuenta fue Afrodita.
_ No sé qué es lo que tu consideres bien, pero te aseguro que el que este así no es algo bueno, y si insistes en que nos retiremos pues tendremos que tomar partido y te guste o no vamos a llevar a Yared a otro lado, puesto que ni siquiera tu sabes que es lo que tiene.
_ Afrodita tiene razón, si esperamos durante este tiempo fue solo con la esperanza de que tú supieras algo, pero es obvio que no sabes más que nosotros, así que tú decides, o dejas que te apoyemos en esto, por el bien de Yared o te haremos a un lado y haremos lo que debimos hacer desde el primer momento, sacarla de aquí.
Ante aquella amenaza, Saga intento encender su cosmos pero al darse cuenta Afrodita también comenzó a hacer lo mismo sobre pasando al santo de géminis de inmediato, lo que le dio pie a que en su estado no podría hacer nada para evitar lo que sus compañeros se proponían.
_ Saga, no estamos en contra tuya, nos preocupan, así que por favor no tomes las cosas así.
Camus intercedió para calmar las cosas pues era evidente que podrían ponerse muy mal, el único que parecía un tanto fuera de sí era Mu, en todo momento se mantenía un tanto distante, pero a la vez muy inquieto.
_Está bien, pero al menos preferiría que se fueran de aquí.
_ No lo creo, no estás en posición de decirnos si podemos o no quedarnos._ Afrodita volvió a tomar la voz a lo que esta vez Saga reacciono.
_ Pues claro que estoy en esa posición, para empezar si no hubieran alterado a Yared ella no habría estado así, y empezando por Mascara de Muerte, quien debió haber obedecido y no perder la cabeza.
Ante aquello los dorados no pudieron decir nada, puesto que en más de una ocasión habían hecho que la joven se exaltara y peleara con ellos, de modo que un golpe de culpa los ataco, parecía que Afrodita estaba dispuesto a seguir con la discusión pero en ese momento Mu se acercó a Saga y sin decir nada, solo dándole una palmada en el hombro se encamino a la salida.
_ ¿Mu?_ El mayor de los gemelos se extrañó_ ¿Estas bien?
El lemuriano asintió con pesar, pero sin contestar a su compañero, los demás no entendían lo que le ocurría, Camus y Milo lo siguieron, puesto que era evidente que no estaba bien, cuando estos se alejaron por el camino Saga volteo a ver a Afrodita, quien con una mano en la cintura se encamino a la cocina y comenzó a preparar algo, aunque era evidente que lo hacía solo en espera de que le dijera algo.
_ ¿Se puede saber qué haces?_ por fin Saga pregunto esperando a ver que se le ocurría.
_ ¿Yo? Preparo la cena, ¿O es que esperabas deshacerte de mí tan fácil? Y antes de que digas nada, se supone estoy de viaje así que nadie me extraña ni se pregunta por qué no aparezco, aprende a usar el cerebro.
Tras esas palabras, el doceavo volvió a ponerse en su tarea, aquello dejo un poco crispado a Saga, en verdad no esperaba que Afrodita se retirara tan fácil, pero jamás se imaginó que fuera a dejarlo sin opciones para sacarlo de ahí, de modo que en ese momento no sabía si enfadarse o reírse, en ese momento volteo a buscar a Mascara de muerte, pero el cuarto dorado ya no estaba, no se dio cuenta en que momento había escapado, ya sería después que tuviera la oportunidad de pedir algunas respuestas.
Los dorados llegaron al templo de Aries, preocupados por su guardián quien seguía en el más absoluto silencio, al llegar Mu los miro con amargura como si de un momento a otro fuera a decir algo, pero no lo hizo, fue Milo quien rompió aquel silencio.
_Mu, ¿Qué es lo que te ocurre? Di algo al menos
_ Solo necesito estar solo.
Y sin esperar entro en su recamara, Camus intento decir algo pero su compañero no lo escucho pues le cerró la puerta en la cara cerrando por dentro con seguro.
_ ¿Camus, que hacemos?... no voy a besarte para romper el estrés.
_ ¿Por qué siempre dices estupideces?_ Camus se cubrió la cara al escuchar semejante tontería recordando aquella embarazosa situación.
_ Pues porque no se me ocurre algo mejor, pero ya enserio, ¿Que haremos?_ como toda respuesta Camus se encogió de hombros.
A la mañana siguiente como hasta ahora los tres dorados trataban de mantener las apariencias, estaban en la explanada supuestamente entrenando, pero la verdad estaba comentando lo ocurrido.
_ Pues lo consiguió, no regreso._ Milo miraba a sus compañeros.
_ ¿Quien?_ Camus no entendía a qué se refería.
_ Pues la "Rosa del castillo", no sé cómo lo hace, creí que regresaría pero se salió con la suya.
_ Es como su habilidad especial, tiene toda la vida perfeccionando su necedad._ Mu contesto con una sonrisa, parecía de mejor humor.
_ Pues vaya que si tiene mucho perfeccionando esa habilidad además esa cosa tiene cerebro he de admitirlo._ Saga apareció cosa que dejo a los tres con la boca abierta._ Quiten esa cara, él me ha sacado a mí, aunque he de admitir que tenía razón, no puedo desaparecer apenas llegar.
_ Pues sí que tiene razón, temía que hicieras lo mismo y mira con lo que nos costó guardar las apariencias._ Milo le dio la razón a Afrodita con lo que logro sacarle una mueca de fastidio al tercer santo, pues aquella mañana había tenido una discusión con Afrodita pues intento por todos los medios hacer que se largara pero fue el quien resulto corrido del lugar.
_ Bueno, es de esperarse se las ingenio mejor que cualquiera de nosotros, pero también nos cerró el camino con su ocurrencia, ya no podíamos inventarnos una salida también, sería muy sospechoso._ Camus frunció el entrecejo pues recordaba que Afrodita tomo aquella decisión sin consultar a nadie, cosa que le pareció de lo más imprudente puesto que bien pudieron haber sido dos quienes planearan aquel viaje ficticio.
_Como sea, ¿Han visto al cangrejo? Necesito hablar con él.
Todos negaron con la cabeza, puesto que en verdad desde que se habían enterado, el dorado de cáncer se había desentendido del cuidado de la joven pelirroja, aunque no es que ella lo dejara acercarse.
_ A todo esto, ¿Porque elegiste a Mascara de Muerte por sobre cualquier otra persona?_ Mu pregunto aquello pues desde el principio le tenía martillando la cabeza.
_ Por qué no había nadie más, Yared no quería ver a nadie y al menos en lo que a Mascara de Muerte respecta él no tendría inconveniente en respetar que ella siguiera ahí, pero no contaba con que haría esta estupidez._ aquella respuesta no agrado a nadie pero antes de que pudieran decir nada, tuvieron que callar pues Dhoko y Shaka se acercaron a ver como estaba el recién llegado.
Mientras tanto en el cuarto de Yared, Mascara de Muerte estaba sentado frente al tocador, el fastidio estaba dibujado en su rostro, aquello le parecía una reverenda idiotez, la joven estaba sentada en la cama mirándolo a través del espejo, aquello había sido una ocurrencia de ella, en un principio lo hacía por temor, pero a estas alturas solo lo hacía para molestarlo, pero no podía negarse la verdad estaba muy mal parado con ella.
_ Masqui, ¿Estas escuchándome?_ Aquel sobrenombre saco al dorado de sus pensamientos.
_ No, estaba pensando en lo ridículo que es el que me llames así._ Mascara de muerte torció el gesto pues no sabía cómo se le ocurría cada cosa para molestarlo.
_ Bueno ¿Entonces lo harás?
_ Tú de verdad estás loca, eso o solo estas muy enojada con alguien para querer hacer algo así, mejor porque no le dices a Saga o mejor Afrodita, con eso de que se llevan tan bien.
_ Tienes que ser tú, Saga está muy débil, más de lo que quiere admitir, y Afrodita… bueno digamos que no es el indicado para lo que necesito, además tú ya has demostrado que tienes la fuerza para eso y más._ las palabras de la pelirroja tuvieron el efecto deseado sobre el santo de Cáncer.
_ Está bien, pero nadie debe enterarse, empezando por la copia del mal seguro me matan, eso sin contar que Mu se podrá como el mismo diablo. Ahora solo dime, ¿Cuándo quieres hacerlo? ¿Ahora?
_ No seas ridículo, Afrodita podría enterarse, ya te diré cuando, por ahora mejor nos andamos con cuidado.
Aquello preocupo un poco a Mascara, pues sabía que sus compañeros lo matarían, aunque tenía la no tan buena excusa de que se lo debía a la joven lemuriana, todo aquello no dejaba de darle mala espina y que seguro se metía en un buen lio.
En ese momento Afrodita toco la puerta levemente, el santo de cáncer iba a ponerse en pie pero Yared le indico que no se moviera de su lugar, en ese momento la joven entre abrió la puerta y pegando la espalda a la pared para no ver de frente a Afrodita, hablo con él un rato más que nada eran cosas bastante sin sentido al menos para Mascara de muerte, puesto que el doceavo santo le preguntaba a cada dos por tres como se sentía, si necesitaba algo o que pensaba ahora que Saga había regresado, después solo alego estar cansada para que se fuera, Afrodita acepto sin problema asegurándole que más tarde le subiría algo puesto que no había comido nada.
_ Eres una buena embustera, ni siquiera te notaste nerviosa._ Mascara de Muerte miro el reflejo en el espejo de la joven, pudo notar como el sudor comenzaba a empapar su frente, de nuevo sentía aquel dolor._ Deberías pensare mejor las cosas niña, quizás en el momento en el que yo…
_ Tu limítate a hacerlo, lo demás ya veré yo.
Aquella respuesta fue tajante, por un momento se quedó observándola como soportaba aquel dolor que la invadía y en ese momento sintió que quizás no tendría la fuerza de someterla a lo que ella le pedía.
A la noche saga regreso, Afrodita parecía empecinado en picarle la paciencia al santo de Géminis, pues literalmente lo recibió como una ama de casa con la mesa lista y aunque quería gritarle que se largara, no podía, puesto que en primer lugar no tenía la fuerza de obligarlo y en segunda el doceavo alegaba que aún seguía enfermo y que cuando Yared lo dijera seria cuando él se retiraría, cosa que no ocurriría pues esos dos seguían haciéndose la palanca uno al otro, pues aquella mañana había dicho a Yared que lo mejor era que Afrodita volviera al santuario, a lo que ella solo respondió que el dorado no le hacía daño a nadie, de modo que no insistió y solo le quedaba aguantar a su indeseable compañero.
Ya por la noche cuando Afrodita por fin se fue a dormir, Saga fue a ver a la pelirroja, la encontró de pie junto a la ventana mirando el cielo acuático. Al verla sintió como si hubiese sido en otra vida cuando la vio por última vez, su piel estaba más pálida desde que se fue, y sus facciones más afiladas, era evidente que había perdido algo de peso, aquello le hizo sentir algo de enojo puesto que sabía era cosa de sus compañeros aunque no sabía cómo o cuanto habían afectado.
_ Pensaba que dormías._ Saga hablo en cuanto Yared lo volteo a mirar.
_ Mentiroso, de pensarme dómida ni te hubieras pasado por aquí. Me doy cuenta que les he ocasionado demasiados problemas.
Pero mira que la han hecho buena, yo tratando de que estés tranquila y estos ingratos vienen y echan todo a perder Saga se dejó caer en la cama haciendo un bufido de fastidio.
_ Vamos no te en…_ Yared se llevó la mano al estómago al sentir una punzada de dolor, de inmediato Saga se puso de pie para ayudarla a recostarse_ Esta bien no es tan fuerte, ya se me pasa.
_ ¿Ha empeorado?
_ No realmente, pero me gustaría que fuera menos constante al menos._
Saga miro a la pelirroja detenidamente, la tomo por los hombros para que ella lo mirara, pudo notar más detalles de los que en un principio, tenía la piel pálida, y sus ojos más cansados, si antes la había notado más delgada ahora se daba cuenta las uñas de sus manos estaban cortas, y sobre todo delgadas, su cabello parecía más oscuro, casi opaco, incluso podía jurar que estaba más delgado, se encontró reprendiéndose a sí mismo por haber sido tan idiota y dejado que lo internaran en el hospital, sentía que debió ser más fuerte y evitarlo a toda costa, ahora ms que nunca debía hablar con Mascara de muerte y le diera todos los detalle, aunque temía que después de llegados sus compañeros el Cangrejo se hubiese desentendido, pero sin duda lo que más notaba, era una inquietud incierta.
_ Yared, si quieres algo sabes que así se hará… aunque no sea de mi total agrado.
_ ¿Lo dices por Afrodita?_ La joven enarco la ceja pues sabía que a nadie le agradaba la amistad que tenía con el duodécimo santo.
_ Lo digo por Mu._ A esto la joven aparto a Saga y se encamino a la cama y se acomodó como si fuera a dormir_ No te hagas la desentendida, no tengo que mentirte más, ya sabes cómo ha estado, así que no me mientas tu a mí.
_ No trato de mentirte, es solo que, no deseo que se preocupen más._
El tercer guardián se sentó junto a ella en la cama le acaricio la mejilla, la beso en la frente y después en los labios._ Eso es algo que no puedes evitar_ y sin decir más salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí, apenas cerró la puerta y comenzaba a bajar los escalones escucho como algo se estrellaba contra la misma, su mente le decía que quizás debería volver, pero su sentido común le decía que eso sería un terrible error.
A la mañana siguiente Afrodita despertó como era su costumbre desde que estaba ahí muy temprano, pero el ambiente se sentía un tanto extraño, al asomarse al exterior noto el cielo líquido que se movía sobre el agitado de un modo casi violento, seguramente arriba debía haber un terrible huracán quizás para que llegara hasta esas profundidades, ene se momento se le paso por la cabeza que quizás Yared percibiría aquel ambiente, miro a Saga quien estaba dormido en la cama de alado, ni siquiera parecía haberse dado cuenta que se había levantado, se calzo y subió al segundo piso, toco con suavidad como siempre lo hacía, pero no obtuvo respuesta, de nueva cuenta lo intento, pero de nueva cuenta no escucho nada, pensó en irse y tomar el algo para desayunar, pero decidió arriesgarse y con cuidado abrió la puerta, Yared estaba sentada en la cama, quizás se había quedado dormida, sin pensarlo mucho entro en la habitación, prefería que la pelirroja se enojara con él por entrar en la habitación a dejarla así y que se lastimara la espalda, se dio cuenta que había algunas cosas tiradas en el suelo, una caja, quizás un alhajero se le había caído al quedarse dormida, no le dio mucha importancia, con cuidado recostó a la joven en la cama pero apenas la acomodo, abrió los ojos y salió de la cama a toda prisa, afrodita la alcanzo en el baño, estaba sujeta del lavamanos con la frete perlada de sudor por el esfuerzo de haber devuelto lo poco que tenía en el estómago, Afrodita se acercó y le seco el sudor con el dorso de la mano.
_ ¿Te sientes mejor? Si quieres puedo traerte algo de jugo, aunque solo sé que funciona para la resaca._ Yared no entendía a qué se refería, hasta que de pronto recordó a Aioria y Kanon después de la despedida de soltero, sin poder evitarlo se echó a reír, Afrodita sintió como si todo el estrés que había sentido se disipara al ver a la pelirroja como la recordaba antes de todo aquel caos, ella le pidió que saliera pues deseaba asearse, a lo que él le dijo que bajaría a traer algo para desayunar, se encamino y preparo algo de fruta y jugo así como un poco de miel y avena, puso todo en una bandeja y regreso, pero en mitad de la escalera, se detuvo, una punzada de temor asomo a su mente, pensó en que al volver encontraría la puerta cerrada y de nuevo se comenzaría la misma rutina que había llevado hasta aquel día hablando a través de la puerta entre abierta.
Se sacudió esos pensamientos y subió, la puerta estaba abierta y Yared ya se había metido en la cama y miraba hacia la ventana.
_ Parece una tormenta allá arriba_ La joven no miro a Afrodita.
_ No creo que una simple tormenta en llegue hasta aquí.
_ Me refería al santuario y a lo que han tenido que pasar por culpa mía_ en ese momento el dorado se dio cuenta que no se refería a clima.
_ No tienes que pensar en eso, nosotros cometimos un error con todo lo que paso, no te tomamos en cuenta en muchos aspectos.
Yared no quería tocar aquel tema de modo que comenzó a preguntarle cómo había sido todo desde que ella se había escapado, Afrodita no tuvo ningún inconveniente en contarle lo que habia pasado, aunque tardo todo lo que pudo en contarle sobre Sonia, aunque hubiera querido evitarlo pero en verdad no podía, aquella mujer en verdad era una molestia, Yared trato mal disimular que aquello le llamaba demasiado la atención pero después de un rato volvió a decir que estaba cansada, al parecer aquella era la clara señal de que el doceavo santo debía retirarse.
Al bajar encontró a Saga en la cocina bebiendo algo de café, no parecía haberse dado cuenta de nada, y prefirió no decir nada al respecto, al atardecer Mu y Camus regresaron, para el descontento de Saga, quien les aseguraba no necesitaba que fueran ahí, les pregunto sobre Mascara de Muerte pero ninguno lo había visto, en verdad le ponían muy poca atención a su compañero.
Pero al poco se desato una discusión puesto que Saga no entendía por qué para lo que le interesaba saber, nadie le daba respuesta y para estorbar ahí estaban todos, pasaron buen rato entre discusiones y calma total, llego la noche y ya arto Saga comenzaba a pensar en el conflicto que se llevaría a cabo con Afrodita para ver si lograba hacer que se fuera, pero dudaba conseguirlo, pero grande fue su sorpresa cuando al despedirse Camus y Mu, Afrodita les pidió que lo esperaran pues necesitaba ir al santuario, todos se quedaron con los ojos como platos, pero el doceavo no se fue sin más, pues antes de salir le advirtió a Saga que volvería y que ni se le ocurriera que se habría librado de él, el dio una lista de tareas que debía atender y tras subir a despedirse de la joven partió con sus compañeros.
Cuando regresaron ya era tarde, y se fueron directo al comedor, todos recibieron bien a Afrodita, y este actuaba con toda naturalidad, hasta se la ingenio para poner cara de sorpresa cuando le dijeron que Saga había regresado, a Mu le parecía muy sospechoso que hubiese aceptado separarse de la joven, estaba seguro que algo tramaba.
_ Ya te dije que no tramo nada, solo quiero evitar que maten a Saga de un infarto, solo se la pasa peleando con ustedes o conmigo, pero ya les dije de mí no se va a librar tan fácil, mañana iré ver a Yared._ Mu y Afrodita iban discutiendo camino a las doce casas, pero de pronto se toparon con una escena que les extraño, Kiki corría arriba y abajo de la escalera atrapando objetos que salían disparados desde la puerta, pero apenas el niño conseguía evitar que se rompiera algo, rápidamente podía lo que tenía en las manos en el suelo, y trataba de rescatar una nueva oleada de objetos, los dos guerreros se apresuraron y se acercaron a averiguar que pasaba, en ese momento, vieron a Sonia salir de la casa con las manos llenas de objetos y arrojarlos a la escalera, entre las cosas que Kiki no logro atrapar una caja cayo abriéndose y dejando ver una gargantilla, fue cuando Mu cayo en la cuenta que Sonia estaba sacando las cosas de Yared.
El primer guardián se apresuró a subir, la topo cuando volvía a salir con más cosas y paro, esta vez eran ropas y juguetes de Kiki, lleno de furia pero a la vez intentando controlarse, le quito las cosas de las manos pero apenas iba a decir algo, Hania aprecio y tironeando a Sonia del brazo le planto una bofetada a Sonia quien de inmediato comenzó a defenderse jalando a la castaña por el pelo, el Afrodita se acercó y en un principio puso cara de satisfacción pues Hania podía poner aquella mujer en su lugar, pero al ver a Mu torció el gesto y le ayudo a separar a las dos mujeres, apenas se vio libre de los ataques de Hania y vio a Mu esta se lanzo a sus brazo llorando y acusando a Hania de haberla atacado sin motivo, aquello le pareció absurdo a Mu, si de verdad no la hubiera visto en verdad le hubiera creído que ella no tenía nada que ver.
_ Ya déjate de juegos que no te queda, ¿Que hacías en mi casa? _ Mu trataba de echar mano a toda su paciencia.
_ Mi amor, solo estaba sacando las cosas que estorbaban en nuestra casa, además ese niño no puede quedarse aquí si vamos a tener nuestros propios bebes.
Al escucharla Afrodita tuvo que sujetar a Hania que ya iba a echársele encima de nueva cuenta, pues seguro si antes no le arranco la cabeza ahora con toda seguridad si lo haría.
_ En primera, no es nuestra es MI casa y no tienes derecho a sacar nada de ahí, mucho menos en sacar a mi aprendiz, ten por seguro que aquí él tiene más derechos que tu o que nadie más, y tú y yo no vamos a tener ningún bebe porque no nos vamos a casar.
_ Está bien, el niño puede quedarse, pero las cosas de esa tipa se deben ir ahora mismo._ Afrodita iba a abir la boca pero ahora fue Hania quien lo detuvo, pues noto de inmediato la expresión de desespero en el rostro de Mu.
_ Lárgate de aquí, no tienes nada que hacer aquí, y más te vale dejar esto por la paz o te aseguro así seas la sobrina de mi maestro, no me va a importar yo mismo te echare del santuario.
_ Estás loco, le guardas respeto a una tipa muerta…_ Al escucharla el santo de Aries le dio un empujón que casi la hace caer, Afrodita, Kiki y Hania se quedaron petrificados pues no se imaginaron que llegaría a hacerle algo a Sonia.
Enfada la joven no dijo nada más y se retiró, Mu tenia los puños apretado y no dejo de observar a Sonia hasta que l perdió de vista, al poco reparo en la expresión de los presentes y como si quisiera no pensar en lo que acababa de pasar se puso a recoger las cosas que estaban tiradas por el suelo. Tuvieron un buen rato metiendo todas las cosas, Hania seguía guardando las cosas de Yared.
_ Buena la ha hecho esa mujer, ¿Que se cree con el pelo así?_ Afrodita intentaba reparar un par de cosas que se habían roto al caer, no era nada serio apare del alhajero.
_ Pues a mí me da igual sigue estando igual de loca rubia, castaña o pelirroja, es un dolor de cabeza_ Mu miraba el desorden que había quedado en el cuarto de Yared y en el de Kiki, quizás por aquella noche tendrían que compartir la recamara.
_ Pues son unos irresponsables, si ya saben que esa tipa esta suelta, no sé cómo se les ocurre dejar solo al niño.
_ ¿Perdón? Para tu información estaba fuera así que no vengas a reclamar, pero si tanto te importa porque no haces de niñera, porque créeme que como dorados tenemos mucho trabajo que hacer no como tú que te la pasas dando vueltas, sin oficio ni beneficio.
Aquello fue una señal para Mu de interceder pues seguro se iban a enfrascar en una pelea sin sentido, que podría durar toda la vida, Afrodita podía ser muy terco y Hania no le gustaba perder así que seguro daría buena guerra.
Aquella noche Saga volvió a visitar a Yared en su cuarto pero esta vez se encontró con que la pelirroja tenía la puerta cerrada con llave, obviamente estaba molesta aunque prefería no pensar en que fue lo que la molesto, si el beso o sus palabras. Se retiró a dormir, se sentía muy cansado, a debía tener cuidado, no podía permitirse caer enfermo nueva mente.
A la mañana siguiente, en el desayuno Saga apareció con casi media hora de retraso, cosa que nadie le reprocho pues sabían que seguía recuperándose, pero no faltó quien le dijera que ya se olvidara de los desayunos a la cama y las atenciones de las lindas enfermeras, Saga se acercó a saludar a Afrodita, como si de verdad no se hubieran visto hacia tanto.
_ Me alegra verte tan bien Saga, eso es bueno porque quería preguntarte algo._ Saga sonrió siguiéndole el juego a Afrodita.
_ Por favor, yo también te extrañe_ todos soltaron a reír ante la ocurrencia de Saga incluso el mismo Afrodita se las arregló para aparentar que le hacía gracia aquel juego.
_ Sé que me extrañaste, soy alguien irresistible, pero no es eso, quería que me dijeras que fue lo que paso ese día._ de inmediato todos se quedaron extrañados pues no entendían a que día se refería, hasta que la voz disgustada de Shaka se hizo escuchar.
_ Afrodita, te largaste según para superar eso y resulta que estas igual, ¿Qué se supone que esperas averiguar? Has escuchado mil veces lo mismo, ¿Cuándo vas a estar conforme?
_ Cálmate, si con contarle lo mismo por otras mil veces va ser necesario para que se esté tranquilo que así sea.
Saga volvió a relatar los acontecimientos, siguiendo la farsa de Afrodita, aquello le parecía molesto pero la verdad muy astuto por parte del doceavo santo, en verdad pensó que debió haber pedido su ayuda antes que de nadie más., cuando termino todos se quedaron en silencio.
_ Bien me dices que cuando ella te entrego la peineta que tú nos mostraste ese día antes de lanzarse al vacío.
_ Así es._ Todos pusieron cara de poca paciencia pues todos sabían la historia de memoria.
_ ¿Te refieres entonces a esta peineta?_ al decir eso, Afrodita saco de su bolsillo un listón negro con encaje, fue entonces que Mu reacciono y recapitulo aquel día cuando encontraron la peineta y el patriarca la recogió y se separaron unos a la playa otros al acantilado, y después Saga mostrándoles aquel listón que Afrodita sostenía. Aquello no tenía sentido, ya sabían que los gemelos les habían mentido y ocultado a la pelirroja, pero aquel detalle le decía que aquel no era un buen montaje por parte de ellos, pero había algo más, algo que lo estaba inquietando pero no atinaba a descifrar que era, ¿lo evidente que fue aquella mentira? No, si hubiese sido tan pobre aquella farsa Afrodita se habría enterado de inmediato y había tardado ocho meses en enterarse y solo porque Mascara de Muerte había corrido a pedir la ayuda de ellos para encargarse de la pelirroja, y por qué seguro al ya estar más tranquilo al saber viva a Yared había tenido tiempo de repasar aquella historia que seguro sabía de memoria. Para cuando volvió de sus pensamientos Shaka estaba reprendiendo a Afrodita por su terquedad, pero algo había cambiado, podía notar las miradas inquietas de sus camaradas, sabía que aquello no era bueno para nadie, Saga tenía una mirada que no podía ocultar el deseo de arrancarle la cabeza al santo de Pissis.
Por la noche tras haberse dado una buena tanda de sermones para Afrodita esperaban a Saga, aunque tenían el temor de que el tercer santo no se aparecería, aunque para la sorpresa de todos apareció, aunque no de buen humor, aquello no sorprendió a nadie, miro con cara de odio a Afrodita y se encaminaron de nuevo a ver a Yared, solo Mu decidió quedarse, Camus se sentía un tanto intranquilo al dejarlo solo, pero quizás era lo que necesitaba el primer dorado.
En la casa bajo el océano Mascara de muerte de nueva cuenta estaba sentado frente al tocador, tamborileaba con la mano sobre la superficie de madera, no entendía por que tardaba tanto, para el caso era lo mismo, con forme más tiempo pasaba cerca de ella menos la entendía, prefería solo seguirle el juego, en todo caso no le costaba trabajo cumplir sus peticiones, aunque la que se le había ocurrido a ultimas la verdad seguía sin gustarle, porque de enterarse los demás no quería ni pensar en lo que pasaría. En ese momento, escucho los pasos de los demás al llegar a la casa, en ese momento solo vio a Yared echarse una frazada sobre los hombros y sin miramientos lo empujo fuera de la habitación y cerro de un portazo, puso tal cara que cuando sus compañeros subieron le tuvieron que llamar un par de veces para que contestara.
_ ¿Qué paso? _ Milo pregunto_ ¿De nuevo te ha echado de la recamara?
Al escuchar la pregunta Mascara entendió que debía decir algo.
_ Esta loca, pensé que estaba mal por que escuche algo pero me cerró la puerta en la cara.
_ Pues al menos no te ha arrojado nada, eso ya es una ventaja, con su permiso._ Afrodita se acercó y toco la puerta anunciándose, Yared entre abrió la puerta para luego cerrarla de nuevo.
_ Váyanse, no quiero verlos a ellos._ tras escucharla, los demás se retiraron, dejando a Afrodita a solas frente la joven.
_ Pues nos ha echado, que extraño, hasta a ti te echo, ¿Pensé que se llevaban bien?_ Milo volteo a mirar a Saga quien frunció el cejo ante la pregunta.
_ Quiere estar entre chicas así que no molestes, y ¿Tú que hacías acá?_ Saga se concentró en el Italiano que seguía medio espantado.
_ Pues que esperabas, vine a ver que no se fuera a infartar, pero creo que está muy bien, si no me cierra la puerta en las narices, me arroja lo que encuentre. Y a todo esto, ¿Dónde dejaron al carnero?_ Saga frunció el gesto, en verdad no quería hablar de Mu y menos de Afrodita, no es que le importara demasiado, pero era molesto tener que estar aguantando sus interrogatorios y más ahora que lo había puesto en evidencia, pues sentía que seguro quería hacerlo pasar un mal rato.
_ No quiso venir, necesita estar solo._ la respuesta de Camus saco a Saga de su pensamiento, quería a Mu lejos de Yared pero no sabía cuánto tiempo iba a quedarse tranquilo.
Afrodita había entrado a la habitación y estaba sentado en la cama, Yared se había metido al baño para cambiarse de ropa, al duodécimo santo le daba cierto escalofrió que la joven siempre tuviera el cuarto en penumbras, pero era algo normal seguro estaba pasando por una depresión al estar encerrada todo aquel tiempo, cuando salió pudo notar que temblaba un poco.
_ ¿Te encuentras bien?_ La pregunta de Afrodita mostraba su preocupación.
_ Si, solo quiero recostarme.
Durante un buen rato, Afrodita puso al corriente a Yared sobre todo lo que pasaba en el santuario, no le extraño que Hania siguiera ahí, pero la tomo desprevenida que fuera más amigable con Mu, pero cuando le conto de Sonia, Afrodita no supo cómo leer sus expresiones, pues no parecía feliz de saber sobre ella, pero preguntaba mucho al respecto, no quería perder ningún detalle.
_ Yared, no sé qué pienses pero, si tú quieres puedo llevarte a otro lugar.
_ ¿Qué quieres decir?_ Los ojos dorados de la joven se abrieron de par en par al escuchar aquella propuesta.
_ Si, bueno, este lugar es una tierra de nadie, solo los marinas y algunos caballeros pueden llegar aquí, aunque aún para ellos no es tan fácil de lograr, en algún momento el poder de Saga llegara a su límite, tu sabes y el portal se cerrara, y quien sabe cuánto nos tome volver, pasarías todo el tiempo aquí sola hasta que volviéramos a llegar aquí._ Yared se estremeció al escuchar aquello, Afrodita continuo_ Si tú quieres, tengo viejos amigos en Suecia, puedo llevarte ahí si lo quieres, eso podría ayudar a tu enfermedad.
_ ¿Qué enfermedad?_ al escuchar aquello Afrodita sintió un golpe helado en el pecho, se quedó en silencio pero la expresión de Yared era extraña, Quizás la joven no sabía que estaba enferma o incluso no lo estaba, al menos no como lo hacía parecer Saga
_Lo siento, lo pensare, solo debo recuperarme_ la respuesta y su expresión dejaron claro en la mente del doceavo, que estaba cerca de averiguar algo importante.
Afrodita se quedó un rato más con ella, por otro lado en el piso de abajo Saga solo esperaba que sus compañeros decidieran el mejor momento para largarse y así poder hablar con Mascara de muerte, pues siempre se las ingeniaba para perderse o para estar junto a alguien más y el hablar con él le fuera imposible, cuando de nuevo Afrodita bajo, dio por terminada su visita, Dhoko le había echado una buena regañina, no por haberse ido, más bien porque en su prisa por estar cerca de la joven lemuriana, había dejado los jardines desatendidos y aquellas rosas suyas parecían pequeñas plagas pues en poco tiempo se habían apoderado de una parte considerable de los jardines junto a las doce casas.
Tras darle instrucciones a Saga de que cuidara de Yared y que le podía preparar paso a retirarse, Saga pensó que por fin podría pedirle cuentas a Mascara de muerte, pero para su mala suerte, Camus anuncio que se quedaría pues no se sentía cómodo dejando a Saga toda la responsabilidad de cuidar a Yared, y Milo se quedaba igual, solo para hacerles compañía, esto dejo el camino libre para que el italiano se escapara de nueva cuenta, cuando estuvieron de nuevo en el santuario, Afrodita se detuvo bloqueándole el paso al tercer guerrero de Cáncer.
_ ¿No te parece extraño?
_ No, siempre has sido así de afeminado y ridículo._ El italiano soltó una carcajada ante aquella ocurrencia.
_ Muy chistoso, pero me refiero a Yared, no sé si está enferma deprimida o algo más ¿Tu sabes algo de esa misteriosa enfermedad?
_ Mira pescadito, esos dos son los que saben cómo esta esa situación, pregúntales si tan intrigado estas.
_ Preguntarle a Saga, seguro le saco más información a uno de los corales del jardín…
Afrodita guardo silencio, y después compuso una sonrisa que a Mascara de Muerte no le gustó nada, era como cuando estaba a punto de hacérselo pasar mal a alguien con sus ideas, el cuarto guardián no quiso saber más, estaba seguro que lo que sea que pasara por la cabeza de Afrodita, no era nada bueno.
Al día siguiente Mu y Afrodita estaban de camino al hospital, habían pedido prestado el coche a Camus, para suerte de Mu el doceavo era mucho mejor conductor que Aiora, al santo de Aries no entendí que pretendía su colega, pues si bien al igual que el sospechaba que algo extraño había en la enfermedad de Yared si no habían logrado hacer que Saga hablara mucho menos lo harían con Kanon.
Al llegar se encontraron con el menor de los gemelos, tenía un periódico en el cual garabateaba el crucigrama, al verlos dejo las cosas en el regazo.
_ Vaya ya me había imaginado que se olvidaban de mí, ya nadie me viene a visitar.
_ Lo siento, la verdad intentamos imaginar que él era tú, pero ni haciendo viscos para ver doble podíamos terminábamos con dolor de cabeza.
El menor de los gemelos echo a reír ante la ocurrencia de Afrodita.
_ Estás loco, y dime Saga o ha venido con ustedes_ El menor pregunto mirando hacia la puerta en la espera de ver si su hermano aparecía.
_ No, está muy ocupado con Yared, pero no te preocupes, ya sabes cómo son las cosas. _Mu se quedó helado, Afrodita quería engañar a Kanon para sacarle la verdad, al ex marina. _Vamos no te preocupes, por eso nos ha enviado Saga, pero nos envió para que estés tranquilo.
_ Pero, entonces ya lo sabes..._ Kanon se quedó mirando a Mu, quien sin ocultar su frustración salió rápidamente de la habitación, la idea de Afrodita era buena, pero no tenía muchas posibilidades de salir adelante.
_ Tranquilo ha estado un poco presionado ya sabes, pero si los espectros no lo mataron un poco de estrés no lo hará.
_ Pero no puede ponerse así, Yared va a preocuparse y le hará daño al bebe.
El doceavo santo sintió que se quedaba sin aliento, y la sangre se le fue al piso, casi sentía que se desmayaba-
_ Caya no seas tonto_ Afrodita trataba de articular palabra, seguro el menor de los gemelos, aun estaba mal y deliraba un poco.
_ Afrodita…_ Kanon puso cara de espanto_ ¿No me digas no le han dicho nada a Mu? Es su bebe tiene derecho a saberlo, no pueden escondérselo.
Al escuchar aquellas palabras, el duodécimo se abalanzo tomando a Kanon por los hombros.
_ ¿Desde cuándo lo sabe? ¿Cuándo va a nacer?
Al escuchar a Afrodita Kanon se dio cuenta que había sido todo un engaño y él había caído, Afrodita no lo dejaría hasta que le dijera todo.
Mu no había soportado el sentirse así, había salido huyendo, conducía tan rápido que el paisaje era un borrón en la ventana, se sentía frustrado pero sobre todo solo, no podía entender lo que sentía, no fue hasta que al levantar la vista del volante un luz roja lo hizo detenerse en seco, su respiración era agitada, como si en lugar de conduciendo, hubiera ido corriendo, trato de calmarse, quizás debía regresar por afrodita al hospital.
Al volver, el silencio era pesado, Mu estaba seguro que aquel intento por parte de Afrodita había fracasado estrepitosamente, no quería escuchar que Kanon lo había pillado, era de esperarse esos dos gemelos eran demasiado unidos seguro tenían todo calculado, y seguro Saga se las habría ingeniado para ver a su hermano.
Al llegar, se toparon con que Sonia estaba esperando a Mu, en cuanto lo vio bajar del auto se apresuró a cerrarle el paso.
_ Ya me canse de tantas tonterías, no puedes seguir negándote, tú vas a casarte conmigo.
Mu cerró la puerta del auto y se echó las llaves en el bolsillo del pantalón, miro con cansancio a Sonia como si el simple hecho de ver le pesara.
_ Como quieras, pon la fecha._ Sonia y Afrodita pusieron unos ojos como platos
_ No estés jugando hablo enserio y voy a tomarte la palabra.
_ Está bien solo avísame_ Afrodita miro como Sonia se debatía entre la sorpresa y la duda, había conseguido que el santo de Aries le diera un sí. Dejo a la joven atrás y se apresuró a seguir a su compañero.
_ Estás loco, mira que te puede meter en un buen lio._ Mu le extendió las llaves a Afrodita este lo miro con extrañeza._ ¿Qué?
_ Pasaras por Acuario, así que puedes dejárselas, dile a Camus que yo me hare cargo de la gasolina.
_ No te hagas el tonto, eso no importa, le acabas de decir a esa tipa que te vas a casar con ella.
_ Afrodita, no quiero saber nada.
Tras esas palabras Mu se fue dejando a Afrodita en medio del camino, ahora el doceavo sabía que tenía que hacer algo, pero primero debía ver a Yared.
Esa tarde Afrodita no podía estar tranquilo, pero tampoco podía ir a decirle a Camus y a Milo lo que había descubierto, pero sí que les dijo lo que había pasado con Sonia, en cosa de nada se haría el reguero de que esa mujer había conseguido que Mu le dijera que sí, claro que de inmediato Camus le dejo claro que seguro Mu había dicho aquello solo para que lo dejara en paz, pero para la mala suerte el primer dorado no se había aparecido.
Saga se había perdido, que para el doceavo santo venía a ser una suma a su mala suerte, pues si con alguien debía hablar además de la pelirroja era con Saga, pero pronto comenzó el caos, todos hablaban de la falta de respeto de Mu pues no había pasado ni un año y ya había aceptado el compromiso con Sonia, Hania por su parte, dejo a todos boquiabiertos, pues defendió al primer dorado alegando que seguro esa mujer estaba mintiendo, pero Mu no se dignaba a salir de su casa, incluso envió a Kiki a Japón en verdad no quería ver a nadie, el patriarca se presentó en su templo pero fue en vano, solo una puerta cerrada lo recibió y el silencio del interior de la recamara. Por el contrario Sonia parecía un pavorreal desplegando su plumaje por donde quiera que pasaba, diciendo a viva voz los planes para su boda, todos la miraban con mala cara, algunos hasta le decían lo desvergonzada que era, pero aquello le tenía sin cuidado, incluso cuando Shion intento hacerla aterrizar y ver que tal como decían, Mu le había dado el pase, solo para que lo dejara de molestar, ella lo paso de largo alegando que no podía retractarse.
Mascara de Muerte al escuchar aquella nueva noticia, se puso a pensar en el plan que tenía la pelirroja y en que lo mejor era que si estaba aún dispuesta a continuar ese era el momento, se sorprendió al verse pensando de aquel modo, en verdad quizás en otras circunstancias hasta se divertiría con la idea de Yared, pero ahora… no estaba muy seguro, le daba temor lastimar a Yared más de lo necesario.
_ Pues ahora tenemos a dos enfermos, uno del cuerpo y uno de la cabeza_ Milo miraba hacia la casa de Aries, habían decidido reunirse en la de Escorpión no querían incomodar a Mu si es que se decidía a salir de su recamara.
_ No está mal de la cabeza, solo ya han sido demasiadas cosas, nadie puede tolerar tanto, en algún momento era seguro que reventaría. _ Camus trataba de no reírse pues el modo en que Milo decía las cosas era tan espontaneo que parecía una broma, aunque la situación no era para nada graciosa.
_ Pues la culpa la tiene el, debió mandar a volar a Sonia desde el primer día, así fuera sobrina del patriarca, pero bueno, yo diría que no lleváramos a donde esta Yared mínimo que ahí se esconda de esa buscona.
_ Afrodita, mejor lo llevamos Jamil, no creo que ayude el que vuelva ver a Saga con ella.
_Pues entonces digan que hacemos, digo algo haba que hacer o vamos a mejor quedarnos tranquilos por una vez en la vida.
El décimo y doceavo miraron a su compañero con cara de pocos amigos, en parte porque no pensaban dejar a Mu a su suerte, y en segunda porque aquello sonaba como si a cada momento se metieran en un nuevo lio, eso era algo más del estilo de los santos de Bronce que tenían mucho en su haber.
Saga estaba en su templo, en verdad sabía que debía irse, pero quería hablar con Mu antes, estaba indeciso, pues realmente nunca, había conocido esa faceta del lemuriano, siempre fue un hombre, tranquilo y muy metódico, era raro verlo preocupado, siempre tenía la mente clara, pero ahora, inclusive le recordaba un poco Seiya, además de que esa estupidez de haberle dado por su lado a esa mujer, bueno si bien era guapa y demás, pero estaba loca.
Mascara llego lo más pronto que la cautela le había permitido, en cuanto le explico a Yared lo que había pasado, la joven tuvo que reprimir lo que sentía, fue ahí cuando se enteró que Afrodita, como siempre había estado metiendo sus narices, contándole todo sobre esa chica Sonia, cosa que le costó mantener en un bajo perfil pues sabía de antemano que la actitud de esa mujer le molestaría de sobre manera, pero a pesar de todo tenía la esperanza de que con lo que había pasado en ultimas, se le quitara de la cabeza la idea que se le había plantado, pero para su sorpresa y pesar, estaba más decidida.
De nueva cuenta y sin perder tiempo decidió prepararse, Mascara esperaba que no fuera a llegar de imprevisto los demás, porque de encontrarlos a mitad de aquella locura, seguro que no viviría para contarlo, Yared anuncio que había llegado el momento, el cuarto Santo se quedó de una pieza, sabía que como sacerdotisa, su atuendo semejaba la blancura y suavidad de la nieve y el brillo del os cristales de hielo, pero lo que sus ojos le mostraban aun en la penumbra de aquella habitación lo dejaron sin palabras, sentía deseos de echarse atrás, pues sabía lo que pasaría cuando todo aquello terminara, pero no podía, o lo hacía se arriesgaba a que alguien más lo hiciera.
_ ¿Estas preparada?
_ La verdad no, pero creo que ya no tenemos tiempo ¿O sí?_ En su vos se notaba cierto nerviosismo, el mismo que ya había escuchado antes.
_ No, no lo tenemos._ tras decir esto Mascara se acercó y la trajo hacia su pecho, podía sentir que temblaba._ Si te sirve de algo, en verdad siento mucho lo de antes.
Yared solo asintió y cerró los ojos esperando que no fuera tan horrible como Mascara de Muerte le había dicho que seria.
Mu salió por fin de la recamara, estaba cansado, no había hecho realmente nada, más que estar tumbado en la cama, pero lo que lo cansaba era que ya en verdad no quería saber nada, deseaba hablar con Yared de frente, no a través de una puerta cerrada ni enterarse de las cosas por lo que Afrodita le decía, pero en verdad no tenía la menor idea de que hacer, tenía la cabeza nublada, todo le traía a la mente recuerdos de ella, hasta la oscuridad de la casa, le recordaba aquellas noches, se dejó caer en el sofá, pero apenas lo hizo recordó aquella noche, cerró los ojos y se dejó llevar por los recuerdos, las caricias y el sentimiento, en aquel momento creía saber lo que sentía, pero ahora se daba cuenta de lo equivocado que estaba, y de lo mucho que la amaba, de lo mucho que deseaba que llegara el día y que todo aquello hubiese sido diferente, recodaba que en aquel momento sentía deseos de decirle que la amaba y que ella le respondiera igual.
Aquel recuerdo era tan vivido como aquel día, el calor y la sensación de placer, como sus labios besaban los de ella, el rose de su piel, pero su mente le decía que no era lo mismo, el perfume era diferente, el movimiento, el sentimiento.
En la penumbra susurro su nombre, un dedo pasó por sus labios silenciándolo, el sentimiento era el mismo, pero algo no. En ese momento no había inocencia, no había delicadeza, no estaba Yared, era ella, pero a la vez no.
De pronto una figura blanca lo miraba desde la puerta, una figura de cabello rojo y ojos dorados, aquella figura blanca era Yared, pero entonces ¿Quién era la joven pelirroja de ojos verdes que estaba con él?
Su cerebro reacciono a la par de su cuerpo, tomo a Sonia por los hombros y la aparto de si, no podía creer que hubiese sido tan estúpido, ella aún estaba de pie en el umbral de la puerta, se acercó acomodándose la ropa, tenía que explicarle lo que estaba pasando, si es que había un modo de hacerlo.
_ Por favor déjame explicarte_ cuando estuvo frente a ella pudo por fin articular palabra pero antes de que dijera nada más, Sonia apareció dispuesta a imponerse sobre la intrusa, pero apenas si estuvo frente a Yared, está la empujo con una ráfaga de viento frio, sin decir más, le dio la espalda y salió corriendo de la casa de Aries.
Al salir Mascara de muerte estaba en la escalinata, cuando la vio se dio cuenta que algo estaba muy mal.
_ Tranquila, ¿Qué pasa?
_ Vámonos, solo vámonos._ tenía el rostro pálido y la respiración agitada.
_ Pero que tú estás loca, no pienso pasar de nuevo por el valle de las almas, no contigo así, no lo vas a soportar.
_ Entonces solo vámonos de aquí.
Mascara no entendía lo que había pasado hasta que vio a Mu, no era hora de averiguar pero por la expresión del primer Santo no le sería fácil llevarse de ahí a la joven, se adelantó para tratar de abogar a la cordura de su compañero pero este parecía que no lo veía tenía la vista fija y desesperada en Yared.
El tercer santo se adelantó para calmarlo, pues no sabía cómo reaccionaría cuando tuviera de frente a la pelirroja, pero ni tiempo tuvieron de decirse nada, pues Sonia pareció abalanzándose sobre la joven, quien en aquel estado de shock y debilidad apenas si pudo contenerla, pero el enojo de Sonia era enorme, pues sentía que tras todo el tiempo que tuvo que perseguir al santo de Aries, ahora aparecía aquella niña que había hecho reaccionar de aquel modo a Mu, estaba tan enfurecida que solo quería quitarla de en medio, que desapareciera y así fue, de pronto y sin siquiera darse cuenta, solo de pronto todo acabo, ya no sujetaba aquella niña pelirroja, un grito de dolor inundo el aire, escucho a aquel dorado de piel morena gritando el nombre de la difunta prometida de Mu. Volteo a mirar y vio al santo de Aries con el rostro pálido, la miraba como si ella fuera un monstruo, aun con todo lo que había pasado, con todo lo que había hecho en el tiempo que tenía en santuario, nunca vio aquella expresión en el rostro de aquel hombre, un grito rompió el aire un grito de dolor.
_ ¿Qué fue lo que hiciste? _ Fueron las palabras de Mu al pasar junto a ella. Por primera vez sintió que realmente estaba en el lugar equivocado.
La situación fue un caos, Mu intento acercarse pero Mascara de Muerte lo mantuvo a raya, Yared en temblaba de dolor y trataba de contenerse pero de vez en vez dejaba escapar un grito, al poco Saga apareció, aquella sorpresa no le hizo ninguna gracia y en primera instancia quiso estrangular a Mascara de Muerte, pero tras ver a Yared perder el conocimiento, aquel pensamiento paso a segundo plano.
Todo paso muy rapido, fue Afrodita quien sin pensar en nada mas, tomo a la pelirroja y se la llevo sin dar explicasiones a nadie, solo Camus fue quien lo siguio, despues de eso tardaron casi 3 horas en dar con ellos, a esas alturas Shion ya se habia enterado a grandes rasgos de lo que habia ocurrido, ya bastante malo fue enterarse que Sonia se habia acostado con Mu y ensima aprobechando el estado en el que estaba, pero enterarse tambien de que Yared habia regresado de entre los muertos solo para ver aquella escena y encima de todo, terminar herida, muy seguramente de gravedad por el arrebato de Sonia, bueno fue una suerte que el patriarca no sufriera como mínimo un crisis nerviosa.
En la sala de espera, se encontraban Shion, Dhoko, Saga, Mu, Afrodita, Camus y Mascara de muerte, al llegar estos habían interrogado a la enfermera pero esta les dijo que hasta que el medico no autorizara no podía darles mas información que el echo de que los médicos estaban evaluando su estado, tras lo cual se volcaron en Afrodita quien permaneció como una tumba.
_Disculpen, Quien es el padre?
_ Como esta?_ Shion se adelanto para saber el estado de la joven.
_Esta estable, pero las siguientes horas seran criticas, si le permitimos nacer ahora seguro no soportara, debemos esperar lo mas que podamos.
El rostro de Shion compuso una mueca de confusión, no sabia a que se refería aquel medico, volteo a mirar a su alrededor, todos tenían la misma expresión, todos excepto Saga quien parecía espantado y Afrodita quien mas parecía angustiado.
_Disculpe , pero creo se ha equivocado.
_ No lo esta, Yared esta embarazada_ La respuesta de Saga fue fria._ El padre es Mu, ella se entero y decidio escapar del santuario, intento ocultárnoslo pero al final nos lo dijo.
Aquella moche no se le permitió a nadie ver a Yared, todos se quedaron en espera de noticias, seria una larga noche, había mucho de lo que hablar.
Hola soy Madaraki.
Yared despierta al cabo de varias horas y se encuentra con la dificil situacion de tener que tomar muchas desiciones, mientras tanto, Saga, Mascara de Muerte y Kanon deben dar varias explicasions y Sonia Jugara su ultima carta.
El próximo capitulo.
Una taza amarga como la muerte y una dulce como el amor.
