Nota de autora: ¡Hola! Bueno, este capítulo se tratará en especial de la familia del lado paterno de Neal.
En esta versión, cómo se habrán dado cuenta, James no es malo ni corrupto.
Pero, ¿Quién dice que sus padres, los abuelos de Neal, no lo fueron?
El apellido/nombre Bennett es francés. Jajá, ¡Eso tiene tanto sentido…si hablamos de Neal! Perdón, me estoy desviando del tema.
En esta versión, los padres de James eran abusivos, vengativos, prejuiciosos y controladores.
James se apego a los Caffrey (Familia materna de Neal), causando que ellos lo adoptarán. Y a elección, cambio su apellido de Bennett a Caffrey. Porque, pues, estaba muy resentido contra su familia biológica.
Pero Neal cuando se entera de que tiene otro par de abuelos, bueno…ya saben cómo es Neal. Citando a Peter: "Cuando Neal se siente amenazado, se meté en más problemas". En este caso, en vez de "amenazado" sería algo así como "utilizado" o "engañado" por su propio padre.
En fin, disfruten del capítulo. Y no olviden dejar su Review. Gracias.
Advertencia: Este capítulo contiene malas palabras, castigo corporal y abuso infantil/juvenil. Si a usted le incomoda alguno de estos temas, ¡Por favor, no lo lea! Gracias.
Capítulo 3: Los fantasmas del pasado
Era un día nubloso, probablemente llovería por la tarde. Era un sábado.
James le había pedido a Peter que vigilará sin que lo viera, a su hijo Neal. Y Peter, gustoso además por sacar provecho de eso y ver si era tan "buen chico" como su hija y esposa afirmaban, acepto.
Pero no había sido trabajo sencillo vigilar todas las tardes luego de las 16 horas al mocoso. Era escurridizo y parecía notar que alguien lo espiaba.
Un día, Neal encaró a Peter que para encubrir a James, le dijo que lo vigilaba para asegurarse de que se estuviera "portando bien" y no le rompiera el corazón a su princesa…que en parte, era cierto.
Neal, enfurecido, le contesto de malos modos diciendo algo así cómo que "No debía preocuparse porque no estaba viendo a ninguna otra chica. Y que lo último que quería era lastimar a Julianne". Luego le hizo un gesto obsceno.
Y eso colmo la paciencia de Peter, que ni lento ni perezoso, le dio media vuelta y le puso esposas de plástico.
Neal enseguidita comenzó a protestar. Pero Peter lo ignoró por completo.
Sin embargo, de repente el Agente recibió una llamada de su jefe y en menos de cinco segundos, perdió de vista al muchachito. Que por si fuera poco, se había desajustado y quitado las esposas de plástico.
Peter, enojado, se subió al auto y volvió a buscar al chico que no lo encontro. Pero recibió un mensaje de James que Neal estaba en su casa, quejándose de que Peter injustamente lo había "atacado". Peter le explico todo, y James le agradeció por vigilar lo mejor posible a Neal.
-¿Qué estás haciendo, Neal?-se preguntaba Peter, una y otra vez.
Desde el primer día que lo espiaba, Neal hacía casi todos los días lo mismo. Dejaba que sus padres lo dejarán enfrente de la escuela dónde tomaba clases de pintura, y apenas veía que el auto se alejaba…enviaba un mensaje por celular. Luego iba al parque y allí se encontraba con una pareja de ancianos. No eran sus abuelos, porque Peter hace poco había conocido a los padres de Carla.
Y cuando el Agente Burke se decidió a comentarle aquello al Detective Caffrey, James le había comentado que había encontrado revistas pornográficas debajo de la cama de Neal. Y también un número que sospechaba que era de sus padres biológicos, los abuelos paternos de Neal.
Pero fue especificamente, aquel sábado templado…que todo se torno más oscuro, digamos. Hubo más miedo, más confusión…y más viejos y tormentosos recuerdos.
Carla recibió una llamada de la profesora de pintura de Neal. Preguntando si estaba mejor y habían vuelto de su viaje a Los Ángeles.
James no pudo contenerse. Carla tenía un nudo en la garganta, sabía que lo que había hecho su hijo estaba mal pero no podía evitar sentirse triste al oír una nalgada tras otra caer sobre el trasero de Neal que le gritaba a su padre que no le iba a sacar nada a base de palmadas.
Derrotado, el Detective Caffrey dejo a su hijo parado en una esquina, llorando y frotándose la colita.
Y se dispuso a llamar a Peter, ya que quería ver las fotos que había tomado el Agente.
Luego de ver que era justo como él pensaba, que Neal se juntaba con esos bastardos…quiero decir, con sus abuelos paternos. James dio un puñetazo a la mesa que inquieto a Elizabeth y Carla.
Peter le pidió que hablaran juntos con el "pequeño travieso" (Esas fueron las palabras precisas del Agente). James a regañadientes, acepto.
Pero cuando fueron a buscar a Neal, este se había escapado por la ventana.
No perdieron ni un segundo, salieron inmediatamente a buscarlo…encontrándose en el camino con los padres de Carla y los de Peter que ayudaron en la busqueda.
-aún no entiendo cómo pudiste ocultarme esto, papá…-dijo Julianne, haciendo una mueca.
-Jules, este no es el momento-le dijo su padre.
-¡Pero vigilabas a mi novio!-
-¡Espera! ¡¿Qué?!-grito Peter, parando el auto de golpe.
-disculpa, quise decir…mi amigo, sí, mi mejor amigo-se corrigió Julianne, colorada como un tomate.
Brandon, el padre de Peter, les aviso que había encontrado a Neal en una tienda de empeño…y que no estaba seguro de que estaba haciendo.
Enseguida, llegaron todos. Pero fueron los varones (Peter, James, Marshall y Brandon) quienes fueron a por el niño.
Que fingiendo que nada había sucedido, salió de la tienda, escondiendo un arma y un celular descartable en su chaqueta.
-hey, ¿A dónde crees que vas, Nealito?-le pregunto su abuelo Marshall, deteniéndolo con la mano.
-¡Abuelo…! ¡Peter! ¡Sr. Burke! ¡Pa…papá!-exclamo Neal, retrocediendo.
-¿Qué estabas haciendo, hijo?-exigió saber James, acercándose a él peligrosamente.
-nada-mintió Neal, asustado.
-a ver…sí, con que nada, ¿Eh?-dijo Marshall, agarrándolo y sacando de su chaqueta lo que llevaba escondido.
-¡Dame! ¡Son míos!-grito Neal, enfadado por haber sido atrapado.
-¡Silencio, Neal! Ya estás en bastantes problemas-grito su padre, enojado.
-¿En qué estabas pensando, niño?-dijo Peter, molesto. Neal agacho la cabeza e hizo una mueca, prácticamente ni había pensado.
-dame, por favor, abuelito. Necesito lleváselos a…un amigo-dijo Neal.
-sí, ese amigo de seguro se apellida Bennett, ¿O me equivoco?-dijo James, con sarcasmo. Neal trago saliva y se cubrió el potito…pero su papá no tuvo ningún problema en agarrarle las manitos y entregarle cinco fuertes azotes justo en medio de sus nalguitas.
-¡Papi, nooooo! ¡Que estamos en público!-grito Neal, más avergonzado que adolorido.
-¿Vas a contestar a mi pregunta, jovencito?-
-oh oh, jovencito, eso nunca es nada bueno-pensó Neal, aterrado –yo…había quedado con un amigo-mintió Neal, ganándose otras cinco nalgadas más que le hicieron soltar un lloriqueo chiquitito.
Peter hizo una mueca de disgusto, sentía que debía interponerse para salvar el trasero del pequeñajo.
-si no vas a ser sincero, mejor cierra la boca-le dijo Marshall, con dureza a su nieto.
-pero abueee… ¿No vas a defenderme?-sollozo Neal.
-¿Por qué te escapaste de tu casa?-le pregunto Marshall, girándolo para ahora él tomarse el tiempo con su traserito.
-no puedo…no puedo decirtelo. Suelta, suelta-chillo Neal, dándole un manotazo.
-¡Ya estuvo bien, hombrecito!-lo reprendió su abuelo, dando una zancada para que no huyera, tomándolo de una oreja y propinándole tres rápidas palmadas en la cola.
-¡BUAAAAAAAAAAA! ¡ME DUELEEEEE!-sollozo Neal, sobándose la colita.
-¿Vas a responder o cuantas más te tenemos que seguir dando?-le pregunto Marshall, posando amenazadoramente una mano en su nalga izquierda.
-¿Tenemos?-pregunto Neal, estremeciéndose.
-sí, tu padre le dio permiso a Peter de nalguearte si haces alguna tontería-
Neal miro a Peter para saber si su abuelo hablaba en serio…y la mirada de Peter le dejo mucho que desear. No quería ser nalgueado por el Agente Burke.
-no por mi futuro suegro, todo menos eso-pensó Neal, haciéndole gracia.
-¡¿Qué es tan divertido, hijo?!-grito James, enfurecido. Pero Marshall se interpuso viendo que estaba perdiendo los estribos.
-será mejor que vuelvas al auto y te calmes, Jim. Ahora-le ordeno, muy serio.
-sí…-dijo él, suspiro y se fue.
-¿Y este es el crío con el que le permites a mi nieta que salga? ¡MI NIETA!-grito Brandon, sorprendido.
-papá, no es lo que tú piensas. Neal puede cometer errores…pero es un chico inteligente y estoy seguro que aceptará las consecuencias de sus actos, ¿Verdad, Neal?-dijo Peter. Por mucho que quería lanzarle una mirada de odio, sabía que Peter tenía razón…y el sólo hecho que lo hubiera "halagado", lo alegraba.
-sí-susurro Neal, muy a su pesar.
-genial. Ahora voy a devolver esto. Peter, quedáte un minuto con este niñito-dijo Marshall, muy serio.
-claro-dijo Peter, haciendo una mueca y tomó a Neal del brazo.
Después de devolver los objetos robados por Neal y pedir disculpas, Marshall alzó a su nieto para llevárselo a casa.
Pero el chico no iba a dar esa batalla por acabada ni perdida, no sin antes luchar. Así que sin vacilar, le dio patadas y empujones a su abuelo hasta que logró que lo soltara.
Y corrió lejos. Y por supuesto, toda su familia atrás de él.
Neal corría sin mirar atrás, justo vio a su abuelo paterno Lou y comenzó a seguirlo. Pero le perdió el rastro, y notó que su padre estaba cerca.
Así que se metió en un callejón…
-¡Fiu! ¡No puedo creerlo! ¡Lo perdí!-exclamo Neal, refiriéndose a su padre.
-no estés tan seguro-le dijo James, detrás de él.
-¡¿Qué?!-grito Neal e inmediatamente empezo a empujar una puerta de un edificio abandonado para que se abriera.
-oye, oye, tranquilízate, torbellino-le dijo James, acercándose a él.
-no pienso regresar, ¡No me obligarán!-grito Neal, enojado y mirándolo.
-ya sé, ya sé. Tranquilo. Sólo quiero charlar. Oye, y… ¿Qué tal los Bennett?-le pregunto James, con intriga.
-¡Me encantan! ¡Ellos me enseñaron todos los trucos! Voy a dónde quiero y hago lo que se me antoja, sin reglas ni castigos-dijo Neal, muy chulito.
-y robas un celular y un arma que no te pertenecen-le recordo James, poniéndose serio.
-así son las cosas en las calles de NY. Pero…todo eso ya lo sabes, ¿O no? Me obligas a seguir tus reglas pero no tuviste que seguirlas cuando tenías mi edad. ¿Por qué nunca me dijiste que tengo antepasados franceses?-le exigió saber su hijo, claramente herido y ofendido.
-no quería que tuvieras esa vida. Porque encontré algo mejor…encontré el amor familiar-le explico James, con paciencia.
-¡Owww! ¡Qué tierno! Si sigues así, vas a hacer que se me caígan las lágrimas-se burlo Lou, apareciendo en el callejón junto a su esposa.
-veo que nunca cambiarás-le espeto su hijo James, enojado.
-nos encontramos de nuevo. Igual que hace unos cuantos años atrás, antes de que le dieras la espalda a…tu verdadera familia-le dijo Lou, con resentimiento.
-dice que los abandonaste-dijo Neal, enfadado con su padre.
-conocí a tus otros abuelos y a tu madre. Y supongo que Lou…se puso celoso-le intento explicar James a su pequeño.
-¡Nos traicionaste!-le espeto Lou, furioso.
-¡Odiaba ser uno de ustedes!-le espeto James, más furioso.
-¡Tomaste una decisión! Ahora le toca a Neal decidir. Vamos, chico-dijo Lou, apoyando su mano sobre el hombro derecho de su nieto.
-no sabes cómo son las cosas en realidad, hijo. Vendrás a casa-le ordeno James.
-¿Viste? Otra vez papi te está dando órdenes-le dijo Lou, en tono burlesco.
-no eres un Bennett, no perteneces a Francia-le insistió James, desesperado.
-te llevará a una vida encerrado entre paredes, estudio y trabajo. Yo te ofrezco la oportunidad de ser un verdadero héroe-lo intento chantajear Lou.
-Neal-dijo Julianne que junto a los demás acababa de llegar al lugar y veía la horrible discusión.
-Neal-dijo James.
-Neal-dijo Lou.
-¡Neal!-grito James.
-toma una decisión, niñito-siguió insistiendo Lou.
-¡Él no tiene que decidir nada! ¡Yo sé lo que es mejor para él!-grito James, poniéndose enfrente de su hijo, protectoramente.
-¡NOOOooo! ¡Sabes lo que es mejor para ti!-le espeto Neal, saliendo de atrás suyo. Eso lo dejo totalmente sorprendido a más de uno –pues no soy cómo tú, papá. Yo sí seré un Bennett-le dijo, muy gallito y poniéndose al lado de Lou.
-jajá-se rió Lou, sonriendo triunfante.
-ese es nuestro chico-dijo Annette, con arrogancia.
-¡Ya tuve suficiente!-grito Peter, sorprendiendo otra vez a todos. Se acerco rápidamente a Neal, lo agarro de un brazo, le dio media vuelta y aterrizo dos nalgadas particularmente urticantes.
-¡Noooooooooooo! ¡Suéltame!-grito Neal, llorando.
-vendrás a casa aunque tenga que llevarte a los azotes, ¡¿Me escuchaste?!-
-snifff…sí, Peter…sniff…-dijo Neal, secándose las lágrimas con la manga del pullover. El Agente Burke se sintió fatal por haber hecho llorar al mocoso, así que sacó un pañuelo y le limpió las lágrimas y los mocos.
-¿Mejor?-le pregunto, tomándole la cara para mirarlo mejor. Neal se encongió de hombros.
-¿Y usted quién demonios es?-le exigió saber Lou, enojado.
-soy el hombre que te va a meter de una patada en el culo en la cárcel por acoso hacía un menor si no te alejas de mi…sobrino-le gruño Peter, enfurecido cómo un lobo a punto de atacar.
-¿Sobrino?-dijeron Neal y Julie a la misma vez.
-oohh, ya veo. Eres uno de los amiguitos del tonto de James. Sí, otro mentecato-
-¿Disculpe?-
-Lou, creí haber sido claro contigo-dijo Marshall, haciéndole frente.
-ah, hola, Sr. Caffrey. Cuanto tiempo sin verlo-
-digo lo mismo, Sr. Bennett. Creí que no volvería a Estados Unidos-
-¿Qué quieres que diga? Cambie de parecer cuando me enteré que tenía un nieto-respondió Lou, sonriendo con cierta maldad.
-si le hiciste algo a Neal mientras no te vi…si le pusiste una mano encima…te juro que…-comenzó a intentar amedrentarlo Marshall.
-eh, tranquilo, hombre. Si Neal es un angelito…no es cómo su padre-
-no te metas con James. Hiciste de un infierno su paraíso-
-para ese mocoso no debía existir un paraíso-
-¡Maldito hijo de puta!-grito Marshall, agarrándolo con fuerza de la camisa y empujándolo contra la pared. Eso dejo muy asustado a Neal que no entendía de dónde salía tanto odio de cada uno de sus abuelos.
-aunque no te guste, James es MI hijo, no el TUYO-le recordo Lou, Marshall le dio un puñetazo en la cara.
-y tan buen padre que eras-le dijo, con sarcasmo.
-¡Tú lo echaste a perder, mugriento!-grito Lou, con bronca.
-¡NO! Eso lo hiciste tú, mucho antes de que yo apareciera en su vida. Y ahora no te vuelvas a acercar a MI nieto, ¡¿Me escuchaste bien?! No lo huelas, no lo toques, no le hables… ¡Ni siquiera lo mires!-le grito Marshall, dándole trompada.
-te escuche,…Marshall-gruño Lou, logrando zafarse de su agarre.
-abuelito, no sé porqué te enojas tanto. Él sólo…-
-calla, Neal-le ordeno su padre.
-pero…-
-silencio, Neal-le ordeno su madre.
-¡Él sólo me dio un bofetón y no era cómo si no lo mereciera!-grito Neal, frustrado por que no querían escucharlo. Pero cuando vio las miradas de todos, sabía que había cometido un gran error –upsy…-
-¡TE VOY A DESTRIPAR!-grito James, abalánzandose contra Lou pero Peter logro detenerlo.
-James, ve al auto con Carla. Yo iré con Neal en unos minutos-le ordeno el Agente.
-está bien-gruño James y se fue.
-no sabes en que lío te has metido, Bennett-rugió Marshall, furiosisímo.
-abuelo, no es lo que tú crees…-
-¡¿Y qué es lo que creo, Neal?! ¡Huiste de tus clases de pinturas, les mentiste a todos! ¡Y encima te escapabas para ver a este maldito miserable!-
-¡NO LO LLAMES ASÍ!-grito Neal, sin poder contenerse. Y soltó otro "Upsy".
-¡No le faltes el respeto a tu abuelo, mocosito!-le grito Brandon, enojado.
-él le falto el respeto a mi otro abuelo-dijo Neal, para hacerse escuchar.
-niño, ya estás en bastantes problemas. Así que será mejor que por el bien de tu persona y sobre todo, por el bien de tu trasero...-dijo Peter, haciendo que Neal se pusiera rojo de la vergüenza -…que bajes ese tonito de voz, guardes silencio y vayas tranquilizandote-
-ese le pego a Neal y no te molesto para nada-gruño Lou, señalando a Peter.
-él es su tío, ya lo escuchaste. Y confió plenamente en él para educar a mi nieto. Vuelve a levantarle la mano a mi nietecito y te juro que me vengaré con mis propias manos-sentenció Marshall, enseñandole un puño.
-está bien, de acuerdo. No tienes por qué ponerte así. Cielos, Marsh, eras más sensato cuando tenías 30 y estabas en ese plan de papi oso-dijo Lou, con cierta gracia pero sólo él y Neal se rieron…y lo segundo se calló bien rápido al ver la mirada furiosa de los otros mayores.
-sal de mi vista, Bennett-le ordeno Marshall, frunciendo el ceño.
-cómo usted diga, Sr. Caffrey-dijo Lou, burlón. Y se fue con su esposa.
-abuelo, yo sólo…-
-usted, caballerete, está en graves apuros. Desobedeciste deliberadamente, Neal-
-perdón…-
-con un "Perdón" no hacemos nada y eso lo sabes más que bien-
-no fue mi intención-
-te dejaste llevar por tus impulsos. Odio esa debilidad tuya-
-¡No es una debilidad, puto Marshall!-grito Neal, embravecido pero sintió una palmadita en la boca por parte de Peter y sólo atinó a hacer un mohín.
-vamonos a casa-dijo Marshall, dándole la espalda a su nieto…aún estaba demasiado colérico para tratar con él
Mientras tanto, James luchaba con sus fantasmas del pasado…en su propia mente.
*Flashback*
Los Bennett llegaron a su casa, un edificio lujoso en dónde vivían desde que se habían mudado desde Francia.
James se secó una solitaria lágrima. Él no había querido alejarse de los Caffrey. Marshall, Alannah, Marshall Jr., y Carla habían sido tan cariñosos con él a pesar de ser un simple extraño…
-¿Qué te sucede? ¿No estas feliz?-le pregunto Annette, extrañada, a su hijo James.
-estoy bien-respondio James, en voz baja.
-¿Entonces por qué esa cara, hijo?-le pregunto Lou, confundido.
-estaba bien allí, ¿Por qué tuvieron que ir a buscarme?-dijo James, dolido.
-te rescatamos, hermanito. Te trajimos a casa-dijo Rose, su hermana mayor, sonriendo.
-pero…tengo otra casa ahora. Y personas que me quieren-confeso James, sin pensar mucho en lo que decía.
-¿Qué quieres decir, niño?-le pregunto Lou, mirándolo molesto –estás en el juego. Tu deber es vengar la muerte de tus antepasados, no ponerte a hacer amistades-le recordo, comenzando a rondar alrededor de él –arriesgamos mucho para sacarte de ahí-
-mira, lo siento, padre. Pero todo lo que quiero ahora es…-
-¿Qué? ¿Acaso ya no somos lo suficiente buenos para ti?-le pregunto Annette, ofendida.
-no, no. Los quiero, son mi familia. Pero había un señor, una señora…un niño…y una niña…sólo quiero volver-admitió James, con tristeza.
-nunca debimos sacarlo de ahí, Lou-le recrimino Annette a su marido.
-¿Quieres irte? Bien, ahí está la puerta-dijo Lou, enojado.
-pero acaba de llegar-dijo Rose, sorprendida.
-no, hija. Si quiere irse con otros, pues bien. Pero antes, tendrá que pasar por mí-dijo Lou, comenzando a desabrocharse el cinturón.
-papá, no, por favor-suplico James, rompiendo a llorar.
-quitate la camisa-le ordeno su padre, con frialdad.
*Fin del Flashback*
James trato de sacar esos horribles recuerdos de su mente.
Nunca logró determinar cuanto tiempo estuvo su padre azotándolo con ese maldito cinturón. Sólo recordaba que luego de dejarlo llorando y suplicando perdón, hecho un ovillo en el suelo, agarro sus cosas más importantes, las puso en una maleta…y con esa misma maleta, lo echo afuera de la casa. "No perteneces a esta familia" le dijo, esas palabras quedaron grabadas en el pobre James que apenas trece años tenía.
Había nacido únicamente para convertirse en un guerrero. Un guerrero francés aunque muy raro sonara eso. Su padre estaba decidido a vengarse de unos "gringos" que habían acabado con la vida de su hijo anterior. Para empeorar las cosas, su madre le puso un nombre inglés. Eso sólo causo que Lou lo torturara más. Corrigiendolo cruelmente por cada uno de los errores que el niño cometía. No le había dado la educación necesaria, nunca se preocupo por anotarlo en una escuela. Cuando James hacía algo muy mal, lo dejaba un par de días sin comer. Y todas las heridas que le causaban los duros entrenamientos, "se curarían solas" porqué "eso convertía en hombres a los niños".
Pero…la vida de James comenzo a cambiar cuando se mudaron a Estados Unidos, dando un paso más para vengar a sus abuelos.
James conoció a una adorable familia, en el parque, un domingo.
Los Caffrey estaban en un día de campo. James se había escapado de su entrenamiento y veía con ojos inmensos los sandwiches que había sobre el mantel a cuadros…
*Flashback 2*
-Aly, mira, un cachorrito perdido-dijo Marshall, mirando a James.
-hola, cariño. ¿Tienes hambre? Ven aquí-le dijo Alannah, con dulzura.
James hizo media sonrisa y lentamente se sento a su lado. Ella le dio un sandwich de jamón y queso que él comió con desesperación.
-hola, amigo-le dijo Marshall Junior, muy sonriente.
-sí, hola-le dijo Carla, sentándose a su lado.
-hola-dijo James, con timidez.
-¿Cómo te llamas, pequeño?-le pregutno Marshall Sr, con simpatía.
-James…James Bennett-dijo el chico, con cierto miedo.
-te diré Jim. Pareces buen chico, ¿Y tus padres?-
-no lo sé. Creo que estoy perdido-mintió James, pensativo.
-pobrecillo. Marsh, ¿No crees que podría venirse con nosotros?-pregunto Alannah, mirando preocupada a su esposo.
-claro, ¿Qué dicen, niños?-dijo Marshall y miro a sus hijos.
-¡Sí! Será genial tener un hermanito-dijo Carla, feliz.
-Carla-dijo Marshall Jr, riendo.
-lo siento, quise decir…-
-está bien, no hay problema-dijo James, sonriendo porque le había agradado la idea.
*Fin del Flashback 2*
Luego de que su familia biológica lo encontrara, lo arrastraron de nuevo a su mansión.
James estaba harto de ser forzado a algo que no quería ser. Y ese día su padre creyó que se "revelaba" contra él.
Nunca había vuelto a ver ni hablar con su familia, biológica, hasta ahora…
Alannah y Marshall habían sido como los padres que James tanto había deseado tener. Marshall Junior era como un hermano mayor. Y Carla…bueno, ella era un tanto diferente y especial.
Marshall notó que el amor que no era exactamente de hermanos, nació entre su hija y su reciente hijo adoptivo. Pero lo acepto y con su esposa, permitieron que se casaran…a sabiendas que no tenían lazos sanguineos.
Y de ese amor, nació Neal.
Pero ahora, ese mismo Neal…le había hecho recordar el dolor que había sentido cuando su propio padre lo había abandonado.
Sabía que debía ser prudente. Pero tampoco tenía que ser blando.
Desde muy pequeñito se le había enseñado a Neal a no hablar con extraños.
Y que se estuviera haciendo el gallito enfrente de todos, no lo ayudaba en nada. Definitivamente James le "colorearía" de un rojo fuego su desobediente trasero esa noche.
Peter entró con cuidado al niño al auto.
Y ahora…Neal fruncía el ceño en el asiento de atrás y miraba por la ventana.
La lluvía ya comenzaba a caer.
Carla suspiro, cansada. Su niño solía ser tan obstinado…e internamente ella se preguntaba: "¿De quién habrá 'heredado' ese carácter?".
Entre toda esa lucha interna que sobrellevaba James, miro a su chiquitín por el espejo retrovisor y por fin se tranquilizo.
La disciplina nunca había sido un tema a discusión con su esposa, y definitivamente NO con ni enfrente de Neal.
James todavía recordaba vagamente cuando Marshall Sr lo había castigado por primera vez…por exponer su vida al peligro.
Marshall era todo lo contrario a Lou.
Él nunca usaría un cinturón o una vara. Sólo utilizaba su mano para aclararles las cosas a los pequeños que amaba. Unas buenas nalgadas y listo.
No era injusto ni malo.
Siempre Marshall y Alannah se aseguraban de que sus hijos, y nietos, supieran que no era nada porqué sentirse humillado o maltratado. Nunca eran objeto de burla para sus demás familiares. Jamás les pegaban en el rostro, la cabeza, la espalda, el vientre, piernas o brazos. No, ellos sólo daban unos certeros azotes en la cola.
James agradecía eso de sus padres adoptivos. Porque le habían dado una razón más para amarlos. Porque ellos no eran como Lou y Annette, no eran distantes ni crueles.
Esperaba que su hijo lo viera así.
Por fin, llegaron a la casa.
Carla bajo primera. James bajo y fue hasta la puerta trasera, agarro a Neal del brazo y comenzo a arrastrarlo hacía la entrada.
Neal gimoteaba e intentaba desesperadamente soltarse de su agarre.
-hijo, basta. Ya estás en muchos problemas, ¿Me escuchaste?-le dijo James, haciéndose el molesto…aunque estaba muy calmado.
-nooooooooo-grito Neal como si hubiera visto un monstruo –estás enojado, eres malo. Ya déjame, papi-le pidió, forcejeando.
-Neal, lo que hiciste fue serio. No estoy enojado ni soy malo. Pero lo que hiciste fue muy imprudente-le aclaro su padre.
-¡Todo es culpa de Peter!-grito Neal, con bronca.
-Peter sólo hacía lo que le pedí-
-¡No es justo! Ya no tengo cinco años. No necesito que me anden vigilando-
-yo diría que sí-dijo Carla, muy seria.
-mami, por fis, por fis, no te enojes-dijo Neal, dolido.
-¡¿Crees que esto es un juego, hijo?! ¡Nos engañaste!-grito Carla, frustrada y comenzó a llorar.
-mamita, no llores-dijo Neal, herido.
-¡¿Y cómo quieres que se sienta?! ¡TODOS ESTOS DÍAS PENSANDO QUE IBAS A TUS CLASES DE PINTURA Y TE IBAS A VER A ESOS MALDITOS!-grito James, ahora sí que enojado.
-¡TÚ NO LOS CONOCES!-
-los conozco mucho más de lo que los conoces tú, mocoso-
-no es justo-
-¿Qué no es justo, Neal?-
-que tenga un segundo par de abuelos y no me dejes verlos-
-son peligrosos-
-¡Todo es peligroso para ti!-
-ellos lo son y es en serio-le gruño James a su pequeño.
-¿Por qué? Nunca me contaste de nada. Soy el único de mis amigos que tiene sólo un par de abuelos-chillo Neal, angustiado.
-no quería que lo supieras-
-¿Qué era lo que no querías que supiera? ¿Qué eras el elegido para vengar a mis bisabuelos?-
-¡Él te contó!-grito James, enojado pero con Lou.
-sólo dijo que…-
-no me importa lo que te haya dicho, Neal George Caffrey. Pero no discutiré de eso contigo. Eres un niño apenas-
-¡Tengo 14 años!-
-pues comienza a demostrármelo-
-¡Siempre tienes que tener la razón de todo! ¡Eres un mal perdedor! ¡TE ODIO!-grito Neal, con impotencia. Dejando "helados" a sus padres. Corrió arriba y se encerró en su habitación de un portazo.
Unos pocos minutos después, James subió al dormitorio de su pequeño.
Quien, entre lágrimas, terminaba de empacar una maleta.
-hijo, ¿Qué haces?-le pregunto, alarmado.
-ya no me quieren aquí, ¿Verdad? No mereces tener un hijo delincuente, no siendo un policía. Lo lamento tanto, papi. Me voy a vivir con mi madrina Kathryn-le respondio, angustiado.
-Neal, hijito, calma, respira. Sí, no estoy de acuerdo con lo que hiciste. Pero jamás te echaría de la casa. Y nunca serás desmerecedor de esta familia. Ven aquí, mi cachorrito-le dijo James, dolido. Y lo sentó en su regazo.
-lo siento tanto…-sollozo el pobre Neal, con el corazón hecho un puñito.
-lo sé, mi niño. Tranquilo. Ya paso todo. Papi está aquí, papi te cuida-le dijo su padre, con suavidad, mientras lo balanceaba lentamente sobre sus rodillas. Pasado un rato, Neal se tranquilizo –hijo…-
-sí, papá, sé que me tienes que castigar por lo que hice-dijo Neal, molesto.
-sí, pero si quieres podemos dejarlo para mañana-le propuso james, Neal sacudió la cabeza con furia -¿No? ¿Cómo que no?-
-acabemos con esto ahora, pa. No quiero esperar más y prefiero irme a dormir con el trasero calentito que estar mañana con el trasero aún más adolorido-dijo Neal, con sinceridad.
-está bien…-dijo James, suspirando y poniéndolo de pie.
Neal se abrazo al cuello de su padre mientras este con una mano le bajaba el pantalón vaquero y los boxers, y con la otra mano le frotaba la espalda para calmarlo.
-todo estará bien-le susurro con voz paternal. Neal, resignado, se soltó de su cuello y después se tumbo en el regazo de su padre.
James hizo una mueca de disgusto, el trasero de su pequeñito aún estaba rojito de todas las veces que él y los demás le habían pegado. Respiro profundo y dejo caer el primer azote.
Neal intento no resistirse pero comenzo a lloriquear al instante y agarrarse con fuerza a la pernera de su padre. Así que al verlo así, James le tomó una mano y dejo que la apretará fuerte mientras seguía con el castigo.
Hizo dos o tres pausas para preguntarle y también aclararle a su niño porqué estaba recibiendo esas nalgadas.
No quería que volviera a mentir, ni a escaparse, ni mucho menos a ponerse en peligro.
Después de un buen rato dándole esa azotaina a Neal, James se detuvo, le subió el bóxer y lo consoló.
A los pocos segundos, llego Carla con un plato de sopa de pollo que el chico comió gustoso.
Y ambos padres se quedaron haciéndole mimos mientras le cantaban a coro su canción de cuna favorita.
A Neal le dolía a horrores el trasero y de tanto en tanto, soñoliento, se sobaba su colita. Pero fue una de esas noches memorables en que se durmió con una sonrisa en el rostro.
