Nota de autora: ¡Hola! Bien, este capítulo más que de Neal y/o Julianne, se tratará de Matthew Keller.

Lo sé, le saque muchas cosas principales al personaje en este Fic. ¿Qué puedo decir? Me atrae…ok, mejor lo dejamos ahí.

Y bueno, me pareció justo hacerlo amigo de los protagonistas.

También me pareció buena idea hacerle un pasado oscuro. Espero eso no ofenda a nadie.

En fin, disfruten del capítulo y dejen su Review! Gracias!

Advertencia: Este capítulo contiene castigo corporal y mención de abuso infantil/juvenil. También hay una leve mención de una canción de Meredith Andrews (Todos los derechos de esa canción le pertenecen a ella, por eso la cito). Si a usted le incomoda alguno de estos temas, ¡Por favor, no lo lea! Gracias.

Capítulo 5: La dolorosa verdad

Matthew, entre el llanto y el hipo, se tocó la mejilla derecha…la mano de su "padre" le había quedado, prácticamente, estampada en un color rojo vivo.

No era justo…simplemente no era justo.

Siempre hacía lo que le pedían y aún así la pasaba mal.

Se sentía como un lobezno en medio de las hienas.

¿Qué endiablada culpa tenía él de que Charles Schafer no lo quisiera? ¡Él no había hecho nada malo!

Pero el bravucón del repitente todos los días encontraba alguna cosa por la cual molestarlo y que terminará sólo él en la Dirección, regañado y a la espera de su "padre".

Y Ferdinand no ayudaba a que su vida mejorara. Siempre pegándole y mintiéndole. Además, tenía un trabajo muy sucio.

Matthew sabía en que "trabajaba" su padre y no le gustaba para nada. Era un estafador, un ladrón, uno reconocido y con varios alias.

Ese hombre no era su padre, por más que lo intetara engañar…Matt muy en el fondo sabía que él no era su papá, sólo era un impostor. Su padre había muerto en una guerra, y su madre se suicido…dejándolo solito y Ferdinand, siendo el amigo cercano de su madre, se responsabilizo de él.

Ese tipo de aspecto frío le había cambiado los pañales, le había enseñado a caminar y a hablar. Era el primero a quien llamo "papá", el que lo vio dar sus primeros pasos y la persona que de la manita lo llevo a Preescolar. Ferdinand era tranquilo y cariñoso, pero a veces perdía los estribos con Matthew y terminaba abofeteandolo o aún peor…azotándolo con un cinturón.

Así era cómo Matthew había crecido, sometido bajo las reglas de su padrastro y ocultando la verdad toda su vida.

Ni siquiera Mozzie sabía que pasaba en el "hogar" de Matthew. Nadie lo sabía…no Neal…no Kate…no Lilah…no Tom…ni siquiera Julianne.

Con la manga del suéter, se limpió frenéticamente las lágrimas y los mocos. Se recosto en su cama y abrazo desesperadamente su almohada, intentando calmarse.

-¿Estás llorando?-pregunto Ferdinand, entrando molesto a la habitación.

-no, papá, no estoy llorando-mintió rápidamente Matthew.

-lo oí todo, Matt. Así que a menos que quieras que te caliente el culo, te callas, ¿Me escuchaste? No puedes llorar cómo un marica por una simple palmadita-

-¡NO FUE UNA SIMPLE "PALMADITA"!-le grito, lleno de resentimiento, tocándose la mejilla.

-¡NO ME FALTES EL RESPETO, HIJO!-

-¡TÚ NO ERES MI VERDADERO PADRE! ¡TE ODIO!-le grito Matthew, sacando a la luz todo el odio que llevaba acumulando.

-¡Ya he tenido suficiente!-grito Ferdinand, dándole un golpe a la mesita de luz.

-¡No, papá! ¡Por favor, no!-grito Matthew, intentando alejarse cuando lo vio desabrochándose el cinto del pantalón.

Pero su padrastro era un hombre fuerte, con los musculos bien desarrollados. Y no tuvo ningún problema para tomarlo de la nuca y tumbarlo sobre sus rodillas.

-¿Vas a volver a faltarme el respeto?-le pregunto, con una mano amenazando con bajar con fuerza a su trasero.

-no, perdón,…señor-dijo Matthew, con los ojos llorosos.

-eso espero, bebé. Ya paso, no te pongas así. Ven aquí, mi mimoso-le dijo Ferdinand, con ternura. Mientras lo tomaba en brazos y comenzaba a mecerlo.

-eres malo-le dijo el chico, con un pucherito.

-portate bien, Matty-le dijo su padrastro, riendo y dándole una suave nalgada.

-¿Te tienes que ir?-le pregunto, con tristeza.

-sí, pero volveré para la cena…te lo prometo-le dijo Ferdinand, dándole un beso en la frente.

-okey-dijo Matthew, soltando un suspiro, resignado.

En eso se escucha a alguien gritar en la puerta.

Ferdinand sabía que había pasado. Tontos novatos, no debió confiar en ellos para el robo de ese banco. Ahora la policía lo buscaba.

-no envies a un niño a hacer el trabajo de un hombre-gruño, enojado.

-papi, ¿Qué pasa?-le pregunto Matthew, asustado.

-nada, pequeñín, quedate aquí, ¿Si? No hagas ruido-le ordeno, sentándolo en la cama.

-sí…-dijo Matthew, con miedo.

-¡FBI, ABRÁ LA PUERTA! ¡FERDINAND DEALSON, LO TENEMOS ACORRALADO!-gritaba alguien.

-¿FBI? Wow…hola, señores. ¿Gustan pasar?-dijo Ferdinand, con ironía, mientras abría la puerta.

-no seas idiota, Fer. ¿Dónde está "el tesoro"?-pregunto Peter, enfadado.

-¡Agente Burke! ¡Que sorpresa!-

-no seas sarcástico conmigo. Que tu hijastro sea amigo de mi hija no cambia nada. No ahora que me enteré cuál es tu tan misteriosa profesión-dijo Peter, apuntándolo con el arma.

-Burke-le advirtió Reese, haciendo que bajara el arma.

-hablando de su hijo… ¿Dónde lo tiene? Se lo pondrá bajo custodia policial, luego protección de testigos y finalmente bajo el cuidado de Protección Al Menor-dijo Diana, muy seria.

-¡No pueden llevárselo! ¡Esta es mi casa! ¡Y es mi hijo!-

-su hijastro-lo corrigió enseguida Jones.

-no te metas, negro de porquería-

-sabemos lo que le hace a ese niño. Ya hablamos con el personal de su escuela y con sus compañeros. Todos tienen una opinión en común. Creen que Matthew suele ser muy reservado y que eso se debe a que sufre algún tipo de abuso en su casa-rugió Peter.

-baja la voz-le gruño Ferdinand.

-tú no me das órdenes-

-Peter, tranquilo. ¿Dónde tiene al niño, Sr. Dealson?-le exigió saber Hughes.

-en su habitación, la primera puerta a la derecha-dijo Ferdinand, a mala gana –no le digan que me han llevado arrestado-

-se enterara de todas formas-

-no te metas con esto, Peter. Porque realmente no lo entiendes. No es como tu mocosa-

-¿Disculpa?-pregunto Peter, aunque no era exactamente una pregunta, mientras apretaba los puños.

-calma. Yo lo llevaré-dijo Diana, haciendo una mueca.

-no puedo creerlo, Fer. Todos estos años creyendo que eras el padre biológico del chico y sólo eres un mentiroso…un fraude-dijo Peter, enojado.

-y un cobarde-agrego James, enfurecido.

-vaya, hola, Jim-dijo Ferdinand, haciendo media sonrisa.

-no me hables, sanguijuela-

-okey-

Diana fue a por Matthew, que se escondía en un rincón de la habitación…estoico.

-cariño, tranquilo, todo ya paso. Debes venir conmigo, ven-le dijo, con paciencia…calmando poco a poco al adolescente, que finalmente tomo su mano.

-¡Papá, nooo!-grito Matthew, alterado, al ver que metían a su padre en una patrulla. Diana lo sostuvo como pudo, el pobrecito se echo a llorar en los brazos de ella.

Al mismo tiempo, en la casa de los Burke, mientras era la hora de la merienda…

-no puedo creerlo. Simplemente no puedo-dijo Terrence Riddle "Manny", mojando una galleta de chocolate en su leche y mirando a sus amigos.

-¿Cómo no pudo contarme esto a mí?-pregunto por décima vez Mozzie, abatido.

-tal vez no sabía cómo-dijo Lilah, soltando un suspiro, angustiada.

-quizás estaba confundido y quizás asustado también-dijo Tom, haciendo una mueca.

-no lo entiendo. Tantos años conociéndonos, y jamás me revelo que su padre era de hecho su padrastro…-dijo Julianne, desconcertada.

-y un estafador, no olvides esa parte-dijo Neal, enojado.

-cariño, calmate-le dijo Julianne, mirándolo preocupada.

-¡¿CALMARME?! ¡¿CÓMO CARAJOS QUIERES QUE ME CALME?!-grito Neal, levántandose de la silla.

-¿Pasa algo, muchachito?-le pregunto Elizabeth, mirándolo con los brazos cruzados.

-no pasa nada, mamá-dijo Julianne, haciendo una mueca y El volvió a lo suyo.

-ese maldito mocoso…aún no me trago todo esto-

-¿Las galletas o la leche?-pregunto Terrence, entre la confusión y la inocencia.

-¡EL CUENTO DE "LA VERDADERA VIDA DE MATTHEW KELLER", IDIOTA!-

-¡Baja la voz!-le grito Tom.

-sí, Neal. No estás en tu casa-le recrimino Julianne.

-Julie, ¿Acaso no te das cuenta? ¡Pudimos haberlo perdido!-exclamo Neal, y abandono cualquier actitud de ira y comenzó a llorar con amargura.

-pero no lo perdimos, Neal. Debemos centrarnos en eso-dijo Lilah, con un nudo en la garganta.

-¿Qué hice mal? ¿Acaso fui un mal amigo?-dijo Mozzie, desilucionado.

-yo siento cómo si todos lo hubieramos sido-admitió Neal, sentándose de nuevo y dejando que Lilah y Julie le hicieran mimos para consolarlo.

-no lo sabíamos, no somos adivinos…bueno, no todavía-dijo Tom y se le escapo una sonrisita que duro poco –pero él estará bien-

-deberíamos encontrarle un hogar adoptivo-dijo Terrence. Todos lo miraron, sorprendidos -¿Qué? ¿Acaso alguno quiere arriesgarse a que quede en la calle, sin siquiera un padrastro abusivo?-les pregunto, molesto.

-él tiene razón. Yo estuve una vez a punto de ir a parar a la calle o a un orfanato-dijo Mozzie, triste.

-no lo recordemos. Esos son peores recuerdos que cuando agarre a proposito el arma de mi padre el mes pasado-dijo Neal, restregándose la cara.

Nadie pudo evitar soltar una risotada. Esos sí que habían sido buenos tiempos, los viejos tiempos. Cuando Matthew era feliz…o por lo menos eso aparentaba.

-exacto. Así se habla, Neal-dijo Tom, Neal lo miro sin entender nada –algún día todo esto habrá acabado. Nadie se acordará de Ferdinand. Matthew tendrá una hermosa vida. Y…nos estaremos riendo de esta charla que estamos teniendo-dijo el chico, con sabiduría.

-ojalá…-dijo Lilah, haciendo una mueca.

-sí, ojalá…-acordó Julianne.

-espero que podamos decirle eso a Matt-dijo Tom, soltando un suspiro.

-espero que mi padre nos deje verlo-dijo Neal, pensativo.

-no lo creo. Los Trajeados nos quieren mantener alejados de esto-advirtió Mozzie.

-sí, cómo si fueramos unos críos-comento Terrence.

-exactamente. Por "nuestra seguridad"-dijo Julianne.

-cómo si tuvieramos tres añitos-se quejo Lilah.

-cómo si no supieramos lo que es el abuso…-ahora fue Tom.

-¿De qué están hablando, niños?-les pregunto Elizabeth, que había escuchado todo perfectamente desde la cocina.

-nada, mami-dijo Julianne, con una sonrisa inocente.

-sí, nada, tía El-dijo Neal, con ojitos angelicales.

-umh…Miss Suit, ¿Puedo usar el teléfono?-pregunto Mozzie, sabiendo que con ese apodo podía conseguirlo todo con Elizabeth.

-claro, Teddy, sabes dónde está-le respondió ella, con una gran sonrisa.

-gracias-se disculpo el adolescente y se fue a hacer una llamada.

-¿Alguien sabe a que va eso?-pregunto Terrence, extrañado.

-ni idea-dijo Julianne y los demás se encogieron de hombros.

A los pocos minutos, volvió Mozzie, con una pequeña sonrisa.

-¿A quien llamaste?-le pregunto Neal, entrecerrando los ojos.

-los Trajeados nos dejan ir a ver a Matthew-anunció, alegre.

-¡Genial!-exclamaron todos y comenzaron a ponerse los abrigos.

-sí, pero…tenemos que ir acompañados de Elizabeth-agrego Theodore, haciendo una mueca.

-okey-dijo Julianne, viendo que todos la miraba a ella. Resopló, llamo a su madre y le explico la situación.

Mientras tanto, James intentaba tranquilizar a Matthew que lloraba desconsoladamente. Le habían dado unos pocos segundos para despedirse de Ferdinand y luego lo sacaron a la rastra del lugar.

-shhhhh…hijo, tranquilo. Si sigues llorando así le vas a hacer daño a tu salud-le dijo James, con suavidad, pero eso sólo causo que el niño llorará con más fuerza –tesoro, tienes que respirar. Sí, no verás en un largo tiempo a tu papi. Pero él ya no te hará daño-agrego, acariciándole el cachete lastimado.

-no me importa, estaba acostumbrado a eso. No quiero quedarme solito-le dijo Matthew, muy dolido.

-no te quedarás solito, Matt. Te lo prometo. Yo te voy a adoptar si es necesario-

-¿En serio harías eso…por mí?-le pregunto, esperanzado.

-claro que sí, mi niño precioso-le dijo James, abrazándolo con fuerza.

-gracias…por no darte por vencido conmigo-

-nunca, en ningún momento, Kiddo-le susurro el Detective, sonriendo.

En eso, entra un hombre de cabello negro, ojos pardos y cuerpo robusto. Matthew enseguida se tensó porque se parecía mucho a Ferdinand, pero en el mal sentido.

-¿Zach? ¿Qué haces aquí?-le pregunto Peter, extrañado, a su hermano mayor. Sí, su hermano mayor, Zachary Burke.

-me avisaron que hay un niño en adopción-dijo Zach, dándole un breve abrazo a su hermano pequeño.

-un adolescente. Sí. ¿Por qué? No querrás…-dijo Peter, sorprendido. Su hermano lo miro molesto –digo, ya tienes mucho con los mellizos-

-Rachel recibió la llamada. Y ya hablamos con Wanda y Walter. Necesitamos a un quinto integrante en nuestra familia, Petey-le dijo Zachary, muy serio.

-¿Si? Pero… ¿Un chico abusado? ¿En serio quieres intentar con eso?-le pregunto Peter, igual de serio.

-claro que sí. El niño nos necesita. Y en la foto…se veía tan triste. Quiero cambiar esa vida, quiero darle una sonrisa. Por favor, hermanito-le dijo Zachary, con sinceridad.

-está bien, vamos-dijo Peter, rendido. Y lo llevo hasta dónde estaba Matthew, que estaba pálido viendo a Zachary cómo si fuera La Parca.

-hola, hermoso. ¿Cómo estás?-le pregunto Zach, sonriéndole y poniéndose de cuclillas para observarlo mejor.

-mal…-murmuro Matthew, aún asustado.

-sí, me contaron lo que te sucedió. No te preocupes, chico, no vengo a hacerte más daño-

-mi padre no me hacía daño-rugió enseguida Matthew. ¡¿Por qué hablaban de él cómo si fuera un criminal?!

-¿No? Esa marca me dice otra cosa-dijo Zachary, serio y señalando su mejilla roja. Matthew enseguida se la tapo.

-me porte mal y él me castigo. Es todo-le aclaro, cortante.

-¿Sabes, chico? Cuando mi padre se enojaba también solía castigarme. Pero jamás me tocó la cara. Ni la espalda-le dijo Zachary, con una paciencia de oro.

-¿Cómo usted…?-pregunto Matthew, fastidiado.

-sí, lo sé. Mi esposa es abogada y tuvo acceso a tu historia. Pero tranqui, todo estará bien ahora-le dijo el hombre, sonriendo. Matthew sacudió con rabia la cabeza -¿No? ¿Por qué no?-

-porque lo van a encerrar, ¡Van a encerrar a mi papito!-grito Matthew, rompiendo en llanto.

Por instinto, Zachary lo tomó de los brazos de James y comenzo a mecerlo y limpiarle las lágrimas.

-niño, él no te merece…no debería haberte hecho pasar por tanto dolor. No es tu padre biológico-le dijo Zachary, en un tonto e inútil intento de calmarlo.

-pero todo es mi culpaaa-dijo Matthew, llorando desolado.

-no, nada de esto es tu culpa, pequeño. Él no debió robar ni hacer cosas malas. Él te puso en esta situación. No debería haberlo hecho, él es el adulto…él es el responsable. ¿Okey?-le dijo Zachary, acariciándole los cabellos.

-okey-dijo Matthew, dejando que le secara las lágrimas.

-niño, sé que no necesito tu permiso porque eres menor de edad y eso sólo lo van a controlar los adultos…prudentes. Pero quisiera saber, ¿Quieres ser parte de mi familia?-le pregunto Zachary, con simpatía.

Matthew se lo pensó un momento.

-está bien-contesto, sonriendo.

-genial. Ya tenemos preparado todo. Te encantara tu habitación y…-

-por cierto, me llamo Matthew-lo interrumpió el niño, mirando a los ojos de aquel extraño que lo trataba con tanto cariño.

-lo sé, chico, jajá. Yo me llamo Zachary Burke, pero dime Zach-le dijo el hombre, tocándole la punta de la nariz.

-¿Puedo llamarte papá?-le pregunto Matthew, sorprendiendo a todos

-claro, tesoro. Puedes llamarme como desees-le dijo Zachary, dándole un beso en su mejilla herida.

-gracias, papi-dijo Matthew, soltando un bostezo.

-¿Tío Zach? ¿Qué guitarras haces tú aquí?-

-y…esa es la voz de mi adorada sobrinita-dijo Zachary, girando a ver a Julianne que estaba al lado de todos sus amigos.

-no me adules, tío Clinton sigue siendo el mejor-dijo Julianne, frunciendo el entrecejo. Jones, a lo lejos, se sonrió.

-claaaro. Recuerdame, ¿Quién te regalo el peluche de Balto, la Navidad pasada?-le pregunto Zachary, con sutileza.

-¡Pfffff!-resopló ella.

-fui yo-dijo Zachary, haciéndose el dramático.

-siempre es lo mismo-murmuro Peter, fastidiado.

-¿En serio, tío Zach? ¿Matthew será mi primito?-pregunto Julianne, con los ojos brillándole de la alegría.

-sí-dijo Matthew, también alegre.

-que día el mío…-dijo Tom, soltando un suspiro de cansancio.

-¿El tuyo solamente?-dijo Lilah, riendo.

-¿Están todos aquí?-pregunto Matthew, sorprendido y moviéndose un poco para que Zach lo bajara.

-claro que sí, campeón-le dijo Mozzie, con sarcasmo mezclado con afecto.

-y estoy esperando una explicación de tu parte. ¡¿Cómo pudiste ocultarnos esto, jovencito?!-grito Neal, parándose enfrente de él, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

-Neal, no te enojes…-le pidió Matthew, haciendo un mohín de disgusto.

-no estoy enojado, Matthew-dijo Neal, serio. Por un momento, el chico se relajo pero luego su amigo agrego:-¡Estoy furioso!-

-Neal, no es lo que tú… ¡Auch, auch, auch! ¡DUELEEEEE!-grito Matthew cuando había retrocedido, Neal dado una zancada y le había propinado tres fuertes nalgadas.

-vuelve a ocultarme algo y yo te enseñaré lo que es dolor-lo amenazó, muy molesto y soltándolo.

Matthew se sobó su colita. Desde el principio sabía que Neal se iba a molestar con él por mentirle, pero creyó que Mozzie estaría más enojado que el chico de ojos azules.

-lo siento-dijo Matt, mirándolo con el labio temblándole.

-todo perdonado, mocosito. Borrón y cuenta nueva-dijo Neal, envolviéndolo en un fraternal abrazo.

Los demás se quedaron conmovidos por la escena.

-¿Mejor?-le pregunto Neal, mirándolo a sus ojos marrones.

-eso creo-dijo Matthew, haciendo media sonrisa –me pegaste fuerte-se quejo luego. Neal se rió.

-niño, ya sabes que prefiero verte molesto porque te di una zurra a verte lastimado o muerto. Y esta fue sólo una mini mini mini zurra-le dijo, divertido.

-no digas eso-dijo Matthew, rojo de la vergüenza.

-pues que se vaya pégandose a esa cabezota tuya. Porque vas a escucharla mucho-dijo Theodore, serio.

-Mozzie, no. Yo…lo siento-dijo Matthew, retrocediendo dos pasos.

-chico, tranquilo. No voy a pegarte. Neal ya hizo un buen trabajo con tu trasero-dijo Mozzie, riendo divertido. Matthew frunció el ceño, no le había hecho gracia esa última frase -¿O acaso necesitas otra mini zurra?-le pregunto, levantando una ceja.

-¡NO! Ya aprendí la lección-grito Matthew, aterrado y corrió a dónde estaba su padre adoptivo.

-denle un respiro-dijo Zach, riendo y alzando a su chiquitín.

-Sr. Burke…pase, ya tenemos los papeles preparados-dijo Diana, sonriendo y mirando a Zachary.

-genial-dijo Rachel, entrando en el lugar.

-cómo siempre, justo a tiempo, amorcito-dijo Zachary, sonriendo feliz.

-y por eso es mi cuñada-dijo Peter, riendo.

-ya-dijo Rachel, riendo, ella también estaba alegre –así que… ¿Este es Matthew?-pregunto, mirando al chico en los brazos de su esposo.

-sí, ¿Los niños se quedaron bien con sus abuelos?-pregunto Zachary, preocupado.

-sí, tranquilo. Tus padres son buenos niñeros-dijo Rachel, rodando los ojos –hola, tesoro. Yo soy Rachel, pero puedes decirme Rach-

-¿Te puedo llamar mamá?-le pregunto Matthew, cariñoso.

-claro que sí, precioso. Puedes decirme como gustes-dijo ella, dándole un beso en la sien.

-not for a moment did you forsake me. And every step, every breath you are there. Every tear, every cry, every prayer…When my world falls down. Not for a moment will you forsake me. Even in the dark. Even when it's hard. You will never leave me…-cantó Julianne, en voz baja.

-¿Meredith Andrews?-le pregunto Mozzie, mirándola.

-exactly, my friend-le respondió ella, muy sonriente.

-¿Ahora eres inglesa?-le pregunto Neal, bromista.

-que ocurrencias de niños-dijo Elizabeth, riendo junto a todos.