Advertencia: Este capítulo contiene mención de castigo corporal (azotes, nalgadas, etc). Si a usted le molesta esto, ¡Por favor, no lo lea! Gracias.

Capítulo 15: Un futuro prometedor

Era un viernes frío, el atardecer se veía hermoso.

Neal y Julie estaban sentados en el Parque Central, disfrutando del aire fresco. Mientras sus padres tenían una cena juntos.

-¿Crees que sea buena idea?-pregunto Neal.

-¿Qué cosa?-pregunto Julianne.

-que nuestros padres esten cenando…juntos-

-lo han hecho otras veces-dijo ella, restándole importancia.

-sí, pero siempre con nosotros de por medio. ¿No tienes miedo de que se lancen cuchillos o algo así?-dijo Neal, con una risita.

-estarán bien-dijo Julie, sacudiendo ligeramente la cabeza –no fue buena idea lo que hicimos el martes-

-Jules, hicimos justicia-dijo Neal, haciendo un mohín.

-fue venganza, no justicia. La justicia es regresar todo a su orden natural, la venganza sólo crea más caos. Siempre me lo repite mi papá-dijo Julianne, mirándolo.

-nadie nos descubrira, ni siquiera tu tío Roger. Descuida, despreocupate…Hakuna Matata, nena-dijo Neal, sonriendo.

-jaja…sí, ojalá pudiera. Pero estoy asustada. Mamá me castigara fuerte si se entera que le jugue una broma pesada a mi profesor de Matemática-

-tranquila, nadie lo descubrira-

-¿Cómo puedes estar tan seguro?-

-porque…umh…no sé, sólo lo presiento-

-espero que tengas razón-dijo Julie, luego vio la cara consternada de su novio -¿Pasa algo?-

-sí, yo también espero eso. Porque mi papá me advirtió que si volvía a faltarle el respeto a un profesor, iba a darme tres azotes con el cepillo de madera cada noche durante una semana-dijo Neal, haciendo una mueca.

Julianne tragó saliva.

-esperemos que no pase. Que no se enteren-

-no debí involucrarte en eso, lo lamento tanto-

-no, Neal. Yo quería hacerlo también. Ese maldito me tiene harta-

-a mí igual me tiene harto. ¿Qué se cree?-

-exacto. Mejor no sigamos hablando de eso…-

-sí, mejor de otra cosa. Bianca tiene una barriga enorme, parece un barril-comento el chico.

-jaja. De seguro los cachorros serán negros o dorados. ¿Has pensado en nombres?-

-sí, mira-dijo Neal, dándole una lista.

-wow, te tomaste muy en serio eso de que fueran "originales"-

-todo al pie de la letra, mi querida Julie-

-jajaja. Me agradan, guardalos. Yo también tengo uno o dos, tengo que buscar más. Pero creo que también tendríamos que dejar que los dueños eligieran sus nombres…-

-¿Sus familias? ¿Y si son pocos, Jules? ¿Si son sólo cuatro? Yo y mi familia nos quedaríamos con dos y ustedes con dos también-

-sí, es buena idea. Ya me lo había dicho papá. Pero por una corazonada, creo que son más de seis…, Neal-

-ouu…-

-sí-

-pues hoy llevaron a Bianca al veterinario a que le hicieran una especie de radiografia. Pero no alcancé a ver los resultados, luego se los pido a mis padres-

-okey. Oye, si mi tío se entera de que…-

Neal la acallo con un beso en los labios.

-tranquila, Julie. Siempre estaré a tu lado. No te abandonaré por nada. Lo prometo y prometo no romper esa promesa-

-gracias, yo prometo exactamente lo mismo-dijo Julianne, feliz y devolviéndole el beso.

Después volvieron a la casa de Julianne, a ver como habían sobrellevado su cena sus padres.

-¡Julie, serán 12!-grito Peter, abrazando a su niña.

-¡12 cachorritos! Abuela por una docena-dijo Elizabeth, emocionada.

-calma, mamá-dijo Julianne, abrazándola también.

-estoy tan feliz. De no haber sido por ti, Satch no hubiera conocido a Bianca y nada de esto…-

-lo sé, ma, tranquila. Felicitaciones, futuro papi-dijo Julie, acariciando la cabeza de Satchmo.

-gracias, Neal-dijo Peter, abrazando al chico.

-de nada, tío Peter-dijo Neal, haciendo media sonrisa.

-esto merece una foto. Vamos, Neal. Vamos, Peter-dijo Carla, sacando la cámara al igual que Elizabeth. Y les tomaron una foto.

-mis dos hombres favoritos-dijo Julianne, con una sonrisa encantadora.

-así es-dijo Peter, acariciándole la mejilla. Neal le beso la mano a su novia.

-bien, creo que será hora de que nos vayamos. Gracias por todo-dijo James, educadamente.

-sí-dijeron Peter y Elizabeth.

-sí, ummm…nos vemos mañana, Neal-dijo Julianne, algo nerviosa.

-sí, nos vemos, Julie-dijo Neal, sonriendo.

Y se fueron.

Neal aún recordaba como había sido la primera vez que había visto a Julianne. Como se había enfrentado con valor contra Warren. También recordaba algunos buenos momentos que había tenido con sus amigos y la familia Burke. Todo paso en un abrir y cerrar de ojos. Y como solía decirle su tía June, él era uno en un millón.

-aún recuerdo cuando Peter me miro con esa mirada de Horatio Caine enojado de CSI Miami-le decía a veces a su novia –y me dijo: "Neal, si alguna vez llegas a levantarme la mano otra vez, no esperare a que tu padre se encargue de ti ni esperare a que estemos en un cuarto a solas…para darte una buena zurra"-

Esa frase aún lo descolocaba un poco, y lo llenaba de temor. Sus padres y sus amigos se habían tragado el cuento de que la persona que le había dejado la mano marcada en rojo a la mejilla del Agente, era una exnovia celosa. O al menos, parecía que se habían tragado el cuento. Neal se mordía la lengua cuando a veces creía que estaba por hablar de más. Porque sabía bien que si su padre se enteraba que le había pegado nada más ni nada menos que a Peter Burke, aparte de darle unas buenas nalgadas y que iba a pasar una buena temporada durmiendo sobre su estómago, le iba a quitar todos… ¡Pero todos! Los privilegios, y eso iba desde el MP3 hasta las salidas afuera de la casa. Él no se arriesgaría de esa manera. Era, prácticamente, como suicidarse.

Pero…a fin de cuentas, todo entre los Burke y los Caffrey estaba bien. Mucho más ahora que se acercaba el nacimiento de los cachorros Caffrey/Burke, y también de Lennon Caffrey y Pierre Burke. Sí, todo estaba confirmado. Pronto tendrían a catorce (contando a los cachorros) bebés haciendo travesuras por ahí. Esto impacientaba a uno y cada uno de ellos.

Pero, quizás, algunos se preguntarán…: ¿Cuál fue la broma pesada que le gastaron Neal y Julianne a su profesor de Matemática? ¿Sus padres se irán a enterar? ¿Qué sucederá?

O quizás sus preguntas sean: ¿Cuándo llegarán los cachorritos? ¿Y los bebés? ¡¿Para cuándo?!

Pues, la aventura no termina aquí…