Hola, supuestamente iba ser un long fic pero la querida inspiración me abandona cuando menos me lo espero. Así que sera un three shot, quizás en el futuro realice fics relacionado con este ya que me encanta este mundo de Delirium.

Aclaraciones: Digimon ni Delirium me pertenecen. Disfruten de su lectura, todo review es bienvenido.


Había pasado una semana desde la fiesta y Sora se reprochaba internamente por su respuesta ante aquel chico. La mente de Sora le recordaba cada minuto del día que estaba rompiendo todas las reglas importantes en su sociedad solo para ver a un chico, no importaba que fuera un chico guapo, divertido e intrépido; en simples palabras se está volviendo loca. Peor aún que le prometió a aquel castaño que se verían en el balneario abandonado cerca de aquel barrio fantasma donde se dice que vivió a gente que padeció de la deliria.

Supuestamente tendría que estar allí antes de las 6 de la tarde, sin embargo ella tiene mejores cosas que hacer o eso es lo que ella quiere creer.

El día se fue volando y por fin salió del instituto, llego a su casa y se dispuso a hacer sus deberes. Involuntariamente siempre veía algún reloj, en ese momento eran las 4 de la tarde. Siguió con sus cosas y volvió a mirar el reloj una y otra vez. Y el reloj marco las 5:30, si salía en este momento podría llegar a la reunión con Taichi.

—¡Mamá, voy a ir a la casa de Mimi, ella tiene un libro que necesito con urgencia! ¡Vuelvo antes de la cena! —grito Sora intentando de no sonar nerviosa.

Ella tomo su bicicleta y comenzó a pedalear como si su vida dependiera de eso. Y llego justo unos minutos antes de la hora acordada, vio a Taichi sentado en una banca mirando el más bello atardecer que Sora presencio en su vida.

—Pensé que no vendrías.

—Yo también pensé lo mismo y aquí estoy —dijo nerviosa mientras mira el hermoso atardecer.

—En este lugar se puede ver mejor la puesta de sol que en cualquier lugar de la ciudad, felizmente llegaste a tiempo —al terminar de hablar le dedico una sincera sonrisa a Sora y alboroto el corazón de la pelirroja.

—Sí, tienes razón —decía embobada no solo por aquel maravilloso paisaje, algo en ese chico hacia que ella cometiera locuras.

—Este es mi lugar favorito, me gusta venir aquí cuando estoy cansado de esta estúpida sociedad.

—No deberías hablar así, todo lo hacen por nuestro bien —replico la pelirroja saliendo de su ensoñación.

—¿Nuestro bien? —cuestiono mientras organizaba sus ideas—. ¿Crees que es mejor ser controlados? ¡Sin derecho a elegir nada! —termino gritando y desahogando su frustración con su nueva amiga hasta ahora.

—Bueno, yo… —ella ya no sabía que decir, las palabras de Taichi le hacían dudar de todo lo que conocía.

—¡No está bien Sora! ¡Solo quiero ser yo sin tener miedo a represalias! Quiero…ser libre y poder elegir mi camino.

—Lo siento.

—No te disculpes, perdón por desahogarme contigo. Es mejor que vuelvas a tu casa, puedes venir aquí siempre que quieras.

Y así comenzaron sus encuentros hablaban desde la secundaria, su complicada sociedad hasta cuestionar todo lo que les enseñaron, todo lo que creían. Sora se sentía en la cuerda floja, no sabía qué lado tomar y le daba miedo; mientras Taichi nunca había pensado que sus planes se postergarían por una chica pelirroja. Los dos comenzaron a cambiar, quizás la deliria es más fácil de contraer de lo que creían.