Hola a todos, perdón por la demora, felizmente hubo prorroga no estaré en el muro de la vergüenza ^^ En serio, lo siento he tenido algunos problemas pero por fin termine el fic, esta es la última parte. Todos los reviews son bienvenidos siempre que sean con respeto. Disfruten la lectura.
Aclaraciones: Digimon ni Delirium me pertenecen.
Los síntomas iniciales de la deliria nervosa de amor son dificultad de concentración, transpiración, razonamiento amenazado, entre otros; síntomas que estaba experimentando la pelirroja y cada vez le era más difícil de ocultar. Pasaba el tiempo y comenzaba a desarrollar otros síntomas más graves comenzó a tener cambios de ánimo, problemas para dormir y pensaba mucho en aquel castaño. No debía pensar en él, ella sabía que si seguía experimentando estos síntomas llegaría a la última fase de la deliria que la llevaría a la muerte aún estaba a tiempo para olvidar todo, solo presentaba síntomas hasta de la fase 2. A pesar de todo ella continuaba hablando con Taichi.
Y el tiempo paso, aproximadamente cinco meses han pasado desde que se conocieron y en dos semanas comenzaran las evaluaciones y entrevistas que decidirán su futuro. Acordaron no verse en un tiempo.
Todo ese tiempo Sora paro nerviosa intentando ser lo que la sociedad esperaba de ella: una buena estudiante con futuro prometedor; mientras que Taichi pasaba despreocupado, las pruebas solo eran una pérdida de tiempo para él.
Después de este mes tan estresante para la pelirroja por fin le llego la lista de posible pretendientes, se llevó una decepción al ver que Taichi no estaba como candidato. Imaginar una vida sin él a su lado, le pareció una idea dolorosa aunque aún no entendía bien el por qué. Aunque su familia si estaba feliz, la razón era sencilla: Sora era posible pretendiente de Yamato Ishida, uno de los hijos de una persona muy influyente en su sociedad.
Por fin se han vuelto a ver, ella lo vio con una sonrisa mientras el solo miraba el cielo con una mirada perdida.
—Sora, he decidido que me voy.
—¿A qué te refieres? ¿Irte a dónde?
—A cualquier lugar donde no me digan que debo hacer con mi vida, donde pueda tomar mis propias decisiones.
—Ese lugar no existe— susurro la pelirroja.
—Sí existe Sora, allí viven los inválidos. Iré a la tierra salvaje, más allá de los límites de esta estúpida ciudad.
Después de escuchar a Taichi a Sora se le formo un nudo en la garganta, la vista se le estaba nublando y sentía un mar de emociones por su culpa. Solo pensar que él se iría de su vida, le dolía mucho.
—¡Eres un idiota! ¡No sabes nada del lugar al que iras y renunciaras a todo lo que tienes aquí! ¡No has pensado en tu familia ni tus amigos!— grito Sora con todas sus fuerzas y al recuperar el aliento dijo en un susurro — Hasta te olvidaste de mí.
Taichi nunca había visto tan molesta a su amiga, le sorprendió su reacción ante la noticia. Se formo una ligera sonrisa y junto toda su voluntad y valor para poder preguntarle aquello que rondaba en su cabeza por mucho tiempo.
—¿Quieres venir conmigo? Formemos una nueva vida juntos lejos de aquí, en un lugar donde podamos ser libres y estar juntos— después de pronunciar aquellas palabras la abrazo, no podía imaginar su vida sin ella.
El silencio reino en el lugar, Sora no sabia que pensar. En el poco tiempo que conocía a Taichi, él le había abierto los ojos, le ayudo a mirar el mundo de otra manera y le demostró que las emociones y sentimientos son maravillosas aunque a veces doliera. Se soltó del abrazo del moreno, mientras intentaba formar una frase coherente en su mente. No podía creer lo que estaba pasando en tan poco tiempo, era demasiada información para ella.
—Bueno te dejare pensarlo, en una semana me ire. Te esperare aquí a la medianoche del siguiente viernes; si no estás, continuare mi camino sin ti— hablo Taichi con una mirada triste.
Ella asintió y los dos se retiraron. Un chico con mucho que planear y una chica con la mente y el corazón revuelto al tener que elegir una opción que cambiara su vida para siempre.
Los días pasaban rápido, demasiado rápido para el gusto de Sora. Ya había tomado su decisión, antes de decirle a Taichi se lo contaría a su mejor amiga Mimi, ella tenía derecho a saberlo.
—Mimi, la razón por la que quiero hablar contigo es que…—ella no tenia el valor suficiente, tenia miedo y no quería herir a su mejor amiga.
—¿Tiene que ver con Taichi, verdad?— le preguntó con una sonrisa pícara.
—¡Como lo sabes!
—Se puede leer en tu cara.
—Mimi, yo… ¡Me iré de la ciudad hacia la tierra salvaje! Lo siento mucho por dejarte sola— dijo Sora con tristeza, quizás nunca más la vuelva a ver.
Mimi se sorprendió y salió de su habitación corriendo. Sora se sentía mal, de seguro en estos momentos la odia. De repente, la castaña vuelve a entrar a la habitación con una pequeña mochila.
—Sora, no creo que pueda ir contigo pero llévate esta pequeña mochila de primeros auxilios. Mi papá tiene muchos de estos en la casa y a ti te servirá más. Solo prométeme algo, nunca me olvides.
—Te lo prometo nunca te olvidare.
Las dos se abrazaron y comenzaron a llorar, Sora por pensar en no volver a su amiga y Mimi no solo por perder a su amiga sino también porque ella lograría escapar, mientras que ella estaría encerrada en la jaula de oro que llama hogar. Si Mimi escapara, sus padres moverían a todas las fuerzas policiales y la operarían apenas la encontraran; a pesar de todo ella esta feliz de que su amiga encontrara su propio camino y su propia felicidad.
Las horas pasaron y llego la noche, Sora espero que todos en su casa estuvieran dormido para escabullirse y escapar. Tomo su bicicleta y pedaleo con todas sus fuerzas hasta el punto de encuentro con Taichi, faltaba muy poco para que diera la medianoche. Al llegar al lugar vio a Taichi de espalda mirando hacia el mar, cuando se dio cuenta de su presencia se volteo y la miro con alegría.
—Pensé que no vendrías
—Yo también pensé lo mismo y aquí estoy
Aquellas palabras eran las mismas de su primer encuentro en aquel lugar, ahora serian ellos contra el mundo. Quizás sea una locura, pero era la opción que ellos eligieron y no se arrepentirían por nada.
