Capítulo 21: Un lazo inquebrantable
"Me encuentro aquí, háblame. Quiero sentirte, necesito oírte. Tú eres la luz que me guía al lugar donde encuentro paz otra vez. Tú eres la fuerza que me mantiene en pie. Eres la esperanza que mantiene mi fe. Eres la luz de mi alma. Eres mi propósito. Y que puedo hacer para quedarme aquí contigo y no ser movido por ti. Dime como podría ser algo mejor que esto. Tú calmas las tormentas y me das descanso. Tú me sostienes con las manos. Tú no me dejaras caer. Tú sigues en mi corazón y si te llevas mi aliento. Porqué tú eres todo lo que quiero. Eres todo lo que necesito. Tú lo eres todo…todo"-Everything de Lifehouse (Fragmento traducido).
"No es una niña, Hon. Tiene catorce años ya", "Sigue siendo mi princesa", "El destino de Julianne no está en tus manos", "Ya no es una bebé ni una niña"
Otra vez, miles de frases perturbaban a Peter en su mente.
Era el último día en que su hija estaría en el hospital. Y al día siguiente, un sábado, Julie ya volvería a casa.
Satchmo estaba muy impaciente por eso.
¿Pero, Peter? Mucho más.
Tenía que disculparse con ella, por haberle pegado con el cinturón. Por haberle hablado con tanta dureza. Pero, ¿Y si su Julie decidía no perdonarlo?
Se armo de valor y entro a la habitación.
Los tres adolescentes dormían.
Se sentó al lado de la cama de su hija y le acarició la cabeza.
-¿Papá?-dijo ella, abriendo los ojos y mirándolo.
-hola, princesa. Buenos días-le dijo él, sonriendo.
-buenos días, papi-dijo ella, muy cariñosa.
-¿Cómo estás?-le pregunto, algo preocupado.
-bien. No me agarre la gripe de Warren y Neal al parecer-respondió ella, desperezándose.
-sí, sí, eso es bueno. Pero me refería a tu animo-
-papá, estoy bien. Sobre lo que paso antes de que me escapara…-
-Julie, yo lo…-
-no, no te disculpes. Sé porque lo hiciste, y sé que perdiste el control. Pero no te preocupes, pa. Esta todo bien entre nosotros, ¿Ok?-
-okey…entonces, ¿Borrón y cuenta nueva?-pregunto Peter, con simpatía.
-borrón y cuenta nueva-afirmo su hija, muy sonriente.
-te amo tanto, Julie. Si algo malo te pasará, no podría vivir con eso-dijo Peter, abrazándola como si el mundo estuviera acabándose.
-lo sé, papito. Lo sé. Yo también te amo y odiaría que algo malo te pasara. Tranquilo. Me vas a dejar sin aire-dijo ella, riendo y le secó las lágrimas en un gesto afectuoso –sé que soy muy importante para ti. Nunca debí haberme ido. Lo siento tanto, papá. Estaba tan molesta…-
-está bien, Julianne. No debí tratarte así-
-no, pero no debí intentar castigarte de esa manera-
-Julie, Jules, esta todo olvidado, ¿Si? Eres mi niña buena otra vez-
-me alegra oír eso, paps-dijo Julianne, riendo y secándose una lágrima de felicidad.
-mañana vuelves a casa. Lo sabes, ¿No?-
-sí, papá. Estoy emocionada por ver a Satchmo. Realmente lo extraño-admitió ella, soltando un pesado suspiro.
-sí, él también te extraña mucho-dijo Peter, haciendo una mueca.
-¿Mamá está enojada conmigo?-le pregunto, con temor.
-claro que no. Ella está feliz de que hayas vuelto. Aunque eso no quiere decir que te dejemos pasar esta sin castigo, ¿Eh, pequeña traviesa?-le dijo Peter, tocándole la punta de la nariz.
-ya lo sé, papá. Saben que los quiero mucho, a pesar de todo-dijo Julianne, sonriendo.
-sí, me alegra volver a escuchar eso-dijo Peter, feliz.
Padre e hija, un lazo inquebrantable…
