Capítulo 22: No hay hogar como tu hogar
"Me voy al lugar donde el amor y el sentirse no cuestan nada. Bueno, me voy a casa. De vuelta al lugar donde pertenezco. Y donde su amor siempre ha sido suficiente para mí…"-Home de Daughtry (Fragmento traducido).
Era el día en que los chicos se iban a sus casas. Pero, por si acaso, se quedaron hasta la noche en el hospital.
Pero ahora ya eran las 20 (8) de la noche.
-no voy a extrañar este lugar-le dijo Neal a Mozzie.
-yo tampoco, recuerda que odio los hospitales-dijo su amigo, tomando la mochila de Neal.
-yo no extrañaré esa ropa-dijo Warren, acomodándose la camisa a cuadros.
-ese es mi chico-dijo David, riendo y alborotándole el cabello.
-y yo no extrañaré la comida de este sitio-dijo Julianne.
-esa es la niña que conozco-dijo Peter, sonriendo y dándole un beso en la frente.
-vamos a casa, papi-dijo Neal, aferrándose al brazo de su padre.
-claro, mi niño-dijo James, acariciándole la cabeza.
-vamos a casa, pa-dijo Warren, imitándolo sin querer, y abrazándose a su padre.
-claro, Junior-le dijo David, dándole un beso en la sien.
-vamos a casa, súper papá-dijo Julianne, divertida.
-vamos a casa, hijita-dijo Peter, sonriendo feliz.
Y todos se fueron a sus casas.
-¡BIANCA!-grito Neal, siendo recibido por su amada perrita/hermanita.
-¡Wooff!-ladro ella, lamiéndole la cara, parada en dos patas.
-yo también te extrañe mucho, chica-dijo Neal, riendo.
-wuff wuff-ladro ella, que aún seguía con un enorme vientre.
-mi chiquitito-dijo Carla, abrazando a Neal y llenándolo de mimos.
-no hay hogar como tu hogar-dijo Neal, sonriendo.
-vamos, hijo. Tu mamá preparo sopa de pollo para tu regreso-dijo James, sonriendo.
-¡Genial!-exclamo Neal y corrió al comedor.
-algunas cosas…simplemente no cambian-dijo Carla, riendo.
-sí, y eso es bueno-dijo James, también riendo.
Mientras tanto, en la casa de los Caleb…
-hijo, te tengo una sorpresita-dijo David, sonriendo.
-¿Una moto?-se emociono Warren.
-no, algo mejor-
-¡Un auto!-
-no, hijo. No sueñes con los ojos abiertos. Mira-dijo David, e hizo un silbido y enseguida apareció un cachorro Beagle meneando el rabo.
-¡Owww! ¡GRACIAS, PAPI!-grito Warren, corriendo a acariciar al cachorrito.
-no hay de qué. Me gusta verte feliz. ¿Qué nombre le pondras?-le pregunto David, sonriendo.
-umh… ¿Jonathan? Y le diremos Jon-dijo Warren, mirando al cachorro que le lamió la cara.
-me agrada y creo que a él también-dijo David, riendo.
-vamos a conseguirte comida, ¿Eh, Jon?-dijo Warren, sonriendo y alzando al cachorro.
-jajaja. Sí, nosotros también tenemos que comer algo. Cenar, ya sabes-dijo David, mirándolos.
-claro. No hay hogar como tu hogar-afirmo Warren, muy sonriente.
Y en la casa de los Burke…
-¡Satch! ¡Que alegría verte!-exclamo Julianne, cuando el perro se le tiro encima al entrar.
-¡Wooff!-ladro él, muy alegre.
-hola, hijita-dijo Elizabeth, sonriendo y ayudándola a levantarse.
-hola, ma. ¿Cómo está mi hermanito…digo, Pierre?-dijo la chica, sonriendo alegre.
-me ha dado algunas pataditas. Pero está bien, creo-
-es bueno saberlo. Tengo hambre-
-algunas cosas nunca cambian-dijo Peter, abrazando con cuidado a su esposa.
-bueno, yo también tengo hambre-dijo Terrence, riendo.
-¡Wuff wuff!-ladro Satchmo.
-mis niños…-dijo Elizabeth, riendo –encargué pizza, como a ustedes les gusta-
-¡SÍ, PIZZA!-grito Terrence, corriendo al comedor.
-¡Wooff!-ladro Satchmo, siguiéndolo.
-no hay hogar como tu hogar-dijo Julianne, suspirando y caminando detrás de sus hermanos.
Peter y Elizabeth se miraron y sonrieron.
Por fin, todo estaba volviendo a la normalidad...
