Capítulo 27: La pandilla se agranda

El año nuevo ya había empezado hace un poco más de un mes.

Y la fiesta dichosa de Año Nuevo todos la pasaron genial.

El tiempo pasaba volando.

Los adolescentes, los niños y los cachorros crecían rápido.

Y para desgracia de muchos, incluyendo a nuestros protagonistas, tuvieron que volver a la escuela. Ya que las pequeñas vacaciones de invierno de Diciembre y Enero (para su colegio) habían terminado.

Pero…todavía quedaba la Semana Santa de Marzo. Y la esperaban con ansias.

¡Oh! Pero no nos olvidemos de una de las fechas muy importante para los enamorados. Sí, el Día de San Valentín, el 14 de Febrero.

Neal y Julianne ya tenían preparados sus regalos e ir a visitar un museo de arte por la tarde ese día.

Marinette y Adrien irían al Parque Central. Habían comenzado a salir.

Lilah y Matthew también harían algo especial. Irían a visitar un Zoológico.

Y los adultos tampoco se quedaban atrás.

Peter ya había reservado una muy buena mesa en un restaurante elegante para ir con su esposa.

James y Carla saldrían a bailar.

Brandon y Marianella se quedarían también en su hogar, con sus mascotas. Y disfrutando de música clásica.

Zachary y Rachel se quedarían en casa, disfrutando de la paz. Aunque tendrían un poco menos de esa "paz" a causa de los mellizos Walter y Wanda.

Wendy y Roger irían al Parque Central con su hija.

Alan y Tina también se quedarían en la casa, disfrutando de muchas canciones de Jazz.

Marshall y Alannah cuidarían a Satchmo, Bianca y sus cachorros. Y disfrutarían también de buena música.

Lou y Annette irían a caminar por el río y rememorarían sus días en Francia.

Marshall Jr y Annabella irían a trotar por la ciudad. Ellos eran muy atléticos. Y sus hijos se quedarían con una niñera.

Hasta Ferdinand tendría su día especial de San Valentín, con su amada Mary. Disfrutarían de un buen vino y charlar de todo un poco. Por supuesto, dejando a Terrence con sus abuelos maternos para prevenir problemas.

Mientras otros, disfrutarían ese día en "soltería" y tranquilidad. Como el caso de Mozzie, que estaría en su habitación, encerrado jugando juegos en su computador y acompañado de su perro Dean y su gato William. Tom estaría jugando videojuegos y comiendo papas fritas, acompañado de su perrita Kiara. Warren tendría un día padre/hijo con David, irían a un concierto de Rock. Kate se quedaría encerrada en su habitación, leyendo libros.

Pero por ahora, todavía faltaban siete días. Una semana exactamente.

Era un bello día. El 7 de Febrero de 2004.

Neal llego a la casa de Julianne, se acomodó el suéter Zip-Up que llevaba puesto y llamo a la puerta.

Lo atendió Elizabeth, que lo dejo pasar enseguida.

El ambiente tenía olor a galletas caseras recién horneadas.

-¡NEAL!-grito Julianne, corriendo a abrazarlos.

-hola, Julie. Umh…lindo suéter-dijo Neal al notar el peculiar suéter de su novia.

-gracias. Es mi superhéroe favorito-dijo Julianne. Que llevaba un suéter rojo con el logo del superhéroe Flash de La Liga de La Justicia –tu suéter también me gusta-

-gracias-dijo Neal, algo sonrojado. En eso pasa Satchmo usando un suéter con el logo de Underdog (Supercan) –no puede ser…-

-a Satchmo le encantan las caricaturas de Underdog. Siempre las veíamos juntos cuando eramos más pequeños-dijo Julianne, con media sonrisa.

-pero esa serie es viejisima…-

-mis abuelos Brandon y Marianella nos compraron los videocasetes. Era muy entretenida-

-okey. ¿Hay alguien más disfrazado de superhéroe por aquí? Es que no quiero llevarme más sorpresas-le dijo Neal, mirándola.

-no seas así de teatrero. Sólo estamos con suéteres. Y sólo soy yo, Satchmo y…-dijo Julie, rodando los ojos.

-hola, Neal-dijo Peter, bajando las escaleras y vistiendo un suéter con el logo de Superman.

-y…tu padre-dijo Neal –hola, Peter-

-sí, y mi papá-dijo Julianne, riendo.

-por favor, dime que a mis sobrinos Remy y Dory no los has vestido de "mini Underdogs"-dijo Neal, pálido.

-¿Qué? No, tranquilo. Sólo Satch lleva ese suéter-le dijo Julianne.

-menos mal-dijo Neal, soltando un suspiro de alivio.

-¿Acaso no te gustan los superhéroes?-le pregunto Julianne, ofendida.

-no, Jules, no es eso. Nena, no te enfades-

-okey-

-¿Cómo estás?-le pregunto Neal, haciéndole masajes en el cuello.

-bien, muy bien-dijo Julianne, relajándose.

-Neal-le advirtió Peter, porque le molestará que pusiera las manos encima de su hija.

-jejeje. Me olvide que tú eras el quiropráctico por aquí. Lo siento-dijo Neal, mordazmente aunque estaba nervioso.

-no te extralímites, niño-gruño Peter, yéndose a la cocina. Julianne rodó los ojos.

-no le prestes atención. Ama intimidarte-le dijo ella a Neal, dándole un beso en la mejilla

-¿En serio? No lo había notado-dijo Neal, con sarcasmo.

-ookeey. Neal, hoy va a venir a visitarme una amiga. Sara Ellis. Mi amiga de la infancia de la que te hablaba-

-ah…okey. ¿Me estás echando?-

-¡Por mi amor al chocolate! ¡NO! Sólo te aviso. Por si no quieres contestar preguntas de ella como: "¿Y hace cuanto tiempo que están juntos?", "¿Ya lo 'han hecho'?" y cosas así-dijo Julianne. Y rió nerviosa al ver la mirada que le dirigía su madre.

-lo "han hecho" se refiere a si se han dado su primer beso-mintió Neal, para defender a su novia.

-claro. Yo no nací ayer-dijo Elizabeth, caminando hacía la cocina.

-ya…Neal, ¿Has dormido bien? Te ves cansado-

-estoy bien, no te preocupes-

-Neal…-le advirtió Julianne.

-okey, okey. Es que…tuve algo que hacer ayer a la noche-respondió Neal, tenso.

-¿Algo? ¿Qué cosa? No me mientas ni cruces los dedos-

-de acuerdo. Unas chicas…eran amigas mías cuando era niño. Pero mis padres decidieron que eran malas influencias para mí y me prohibieron verlas. Perdí contacto con ellas. Mozzie comento que se habían mudado de ciudad o de país. Y…ayer recibí la llamada de una de ellas, diciendo que quería verme. Y a la otra me la encontre afuera de mi casa, también quería hablar conmigo otro día. Pero, Julie, no puedo…-dijo Neal, en voz baja.

-¿Acaso es mi culpa?-le pregunto Julianne, entrecerrando los ojos.

-no, no. Claro que no-

-Neal, cuando alguien dice "no" más de una vez en una misma frase…significa que está mintiendo-

-¡Okey! Pero no es tu culpa. Es sólo que ellas…ellas son como dos o cuatro años más grandes que yo. Y ellas eran muy…melosas cuando yo era niño-

-¿Melosas?-pregunto Julianne, porque esa palabra le había causado gracia.

-sí, ya sabes. Son como…asaltacunas o algo así. Y yo no quiero tener nada que ver en eso-

-¿Qué no me estás diciendo, Neal?-

-oh, oh. Esa mirada severa al estilo Burke-pensó Neal –es que…bueno, bueno, ya te digo. A una sí la conozco de niño, de los cinco años. Pero a la otra la conocí en Primaria. Y sí, ambas me…gustaban-respondió Neal, apretando los dientes.

-¡Lo sabía!-exclamo Julianne -¿Cómo se llaman?-

-Julie-gimoteo Neal.

-chico, si somos novios, tiene que haber confianza entre nosotros. Esa es la base de todo-

-¡De acuerdo! No tienes que ponerte así. Se llaman Alexandra Hunter y Raquel LaRoque-confeso Neal.

-ya veo. ¡Espera! ¿Dijiste LaRoque?-dijo Julianne, abriendo muy grandes los ojos.

-sí, ¿Por qué?-pregunto Neal, confundido por su reacción.

-una de las chicas que va a entrar a nuestro curso el año que viene, una repitente, tiene ese apellido. Exactamente ese. No me lo pude sacar de la cabeza porque es tan…-

-¿Atractivo? ¡Ouch!-dijo Neal, su novia le dio un pescozón.

-particular-murmuro Julianne. Él se sobó la nuca.

-sí, sí, es particular, sí-dijo Neal, riendo nervioso.

-¿Y qué era lo que estuviste haciendo anoche, exactamente?-

-nada, ya sabes,…umh…-

-Neal-

-estaba intentando localizarlas, es todo. No te pienso engañar con una de ellas, Jules-

-no es eso lo que me preocupa. Neal, ya lo viví con Kate. No quiero que aparezca otra chica que te someta a ser su perro faldero-dijo Julianne, dolida.

-Julie…-

-no, Neal. Sin protestas-

-Julianne, eres muy importante en mi vida. Lo último que haría sería herir tus sentimientos o ponerte en peligro-le dijo Neal, con honestidad.

-lo sé. Digo lo mismo-dijo Julie, haciendo media sonrisa. Él la beso.

-¿Me perdonas? Por…no habertelo contado antes-

-sí. Pero no te dejes llevar por esas chicas. Si tus padres dijeron que no, es no. Y punto-le dijo Julianne, Neal suspiro y se pudo escuchar una risita de Peter desde la cocina –debería poner en práctica mis propios consejos…-

-vamos a tu habitación-dijo Neal, conteniendo la risa.

-sí. Espera, mamá horneo galletas…podemos llevar algunas para comer-dijo Julianne, dirigiéndose a la cocina.

-¿"Si tus padres dijeron que no, es no y punto"?-se burlo Peter.

-cierra la boca, papá-le gruño su hija.

-vamos, Jules-insistió Neal, para que no se pusieran a pelear.

Comieron un rato galletas en la habitación de Julianne, hasta que Neal se cansó y se quedo dormido en la cama. Con cariño, Julie lo cubrió con una manta y le dio un beso en la mejilla.

Unos minutos después, llego Sara junto a un chico…

-¡Hola! Me alegra tanto volver a verte-exclamo Julianne, abrazando a su amiga.

-digo lo mismo. Tanto tiempo sin vernos. Es mi culpa, no me he preocupado por mantener contacto contigo-dijo Sara, sonriendo.

-no te preocupes. También ha sido mi culpa. La última vez que te vi fue el verano del año pasado. Estás más esbelta…-

-sí, gracias. Todos me lo dicen-dijo Sara, rodando los ojos –tú estás más alta. Y mira ese suéter…precioso. Y ya quiero conocer a ese chico que ha conquistado a mi hermanita del alma-agrego, tocándole la punta de la nariz. Julianne rió.

-¿Neal? Está durmiendo en mi cama. Estaba muy cansado. ¿Cómo van las cosas con Bryan?-le pregunto Julie.

-es cariñoso pero a veces me asusta-

-¿Por qué? ¿Debería preocuparme?-

-oh, no, querida, no. Deja que yo me ocupe de eso, ¿si? Y mira, estaba caminando camino a acá y me tropecé con Ruppy-dijo Sara, mirando de reojo al chico.

-jajá. Hola, Rupert. ¿Cómo has estado, bro?-dijo Julianne, sonriendo.

-genial, sis. No te veía desde el año pasado. ¿Cómo está usted, damisela?-le pregunto Rupert, tomando su mano y besándola.

-muy bien-dijo Julie, riendo nerviosa.

-y ese tal Neal... ¿Es buena persona?-le pregunto Rupert, muy serio.

-¿eh? Sí, sí, tranquilo. No me hará daño, Rup. Tranquilo-le dijo Julianne, haciendo una mueca.

-hola, Ruppy. ¿Cómo has estado, pequeño travieso?-dijo Peter, revolviéndole el cabello.

-genial, tío Peter. ¿Y tú?-

-bien, bien. Así que… ¿Vas a cambiarte a la escuela de Julianne en Agosto?-

-oh, sí. Yo, Bryan y Sara-respondió el adolescente, muy sonriente.

-¿Si? Fantástico. Julie los extraña-

-papá-se quejo Julianne, ruborizada.

-está bien, Jules. ¿Vamos a tu habitación?-le pregunto Sara.

-claro, vamos-dijo Julianne, sonriendo.

-cualquier cosa, me avisan-dijo Peter, mirándolos –y Sara, un placer verte de nuevo-agrego.

-como siempre, tío Peter-dijo Sara, riendo.

-vaya…está durmiendo…en tu cama-dijo Rupert, apretando los dientes.

-sí, pero no…ya sabes…no hicimos nada de "eso", ¿eh?-le dijo Julianne, enfadada.

-vamos, niña, no te molestes tanto. Sólo estoy cuidando el bienestar de mi hermanita favorita-dijo Rupert, con media sonrisa.

-¡Hey, que yo también estoy aquí!-exclamo Sara, ofendida.

-algunas cosas nunca cambian-murmuro Julianne, revoleando los ojos.

-¿Julie?-pregunto Neal, soñoliento y restregándose los ojos.

-sí, Neal. ¡Ven! ¡Ya me lo despertaron!-dijo Julianne, molesta con sus amigos. Ellos rieron.

-¿Tú eres Sara?-pregunto Neal, mirándola con desconfianza.

-ah, sí. Sara Ellis, tú debes de ser Neal Caffrey-dijo Sara, estrechándole la mano.

-así es, el mismísimo-dijo Neal, con una sonrisa galán. Su novia lo miro con una ceja levantada y él, nervioso, se rascó la nuca –así que…eras amiga de Julie cuando eran más pequeñas?-

-oh, sí. Muy buenas amigas. Como hermanas. Julie es tu novia, ¿no?-dijo Sara.

-sí, mi novia-dijo Neal, nervioso. Luego notó al chico, de cabello castaño y ojos celestes, y sacó pecho, celoso -¿Y tú eres…?-

-Rupert Hughes, un placer…, Neal Caffrey-dijo el adolescente, a mala gana. Julianne lo empujo para que le diera un apretón de manos a Neal.

-un placer, Rupert-dijo Neal, y lo miro con cierto recelo porque no le quería estrechar la mano.

-por si te lo preguntas, sí, soy pariente del Agente Especial Reese Hughes. Soy su sobrino-dijo Rupert, resoplando.

-¿Su sobrino?-dijo Neal, divertido.

-sí, hijo de su hermano menor-gruño el chico, ofendido –ni te atrevas a hablar mal de mi tío Reese porque si no…-

-¡Rupert!-le llamo la atención Julianne.

-¿Si, hermanita?-dijo Rupert, mirándola de reojo.

-controlate-le advirtió.

-eh, Jules, ¿Por qué no me muestras una de esas historias ficticias tuyas?-le pregunto Sara, para cambiar de tema.

-claro-dijo Julianne. Y ambas se pusieron a ver algo en la laptop de Julie.

-así que…sobrino de Hughes, ¿eh? El tipo es una leyenda. Debe ser genial ser su sobrino-dijo Neal, nervioso porque se había tenido que quedar cerca de Rupert.

-sí, eso creo. A veces es una ventaja, otras veces es una desventaja. Y tú…eres hijo de un detective, ¿no?-dijo Rupert.

-sí, ¿Cómo lo supiste?-dijo Neal, sorprendido.

-tu actitud-dijo Rupert, soltando una risa irónica -no, mi tío me contó-

-oooohh…él te lo contó-dijo Neal, tenso y desviando la mirada.

-sí, entre otras cosas. Más te vale no volver a poner en peligro a Julie, ¿Entendiste? Porque es como mi hermanita y si la llego a perder por tu culpa…-dijo Rupert y miro para asegurarse que Julianne y Sara no estuvieran escuchándolos -…te voy a matar. Y no va a ser una muerte indolora ni rápida-lo amenazó, parándose erguido para intimidarlo.

-jejeje, claro, entiendo-dijo Neal, casi temblando.

-pero, podemos ser amigos-dijo Rupert, calmándose –y de paso, puedo mantenerte vigilado-susurro.

-¿Qué?-

-nada, Neal. Que pareces un buen chico, dentro de lo que cabe-

-gracias, creo-dijo Neal, extendiéndole la mano. Y como venganza por intimidarlo, se la quito rápido y puso su mano detrás de su hombro con el pulgar hacia atrás –demasiado lento-

-grrrrrrr…-gruño Rupert, furioso –yo también tengo mis trucos-

-seh, como no-dijo Neal, arrogante.

-claro. ¿Sabes jugar Beisból?-

-no soy un aficionado-

-¡Ja! Eso creí. ¿Has andado en Skate alguna vez?-

-umh…-

-eso creí. No sé como pudiste impresionar a Julianne con sólo una estúpida sonrisita-

-¿Disculpa?-

-…ropa y sombreros elegantes. Un dibujo animado, en pocas palabras-finalizo Rupert, ignorándolo y tirándole su sombrero negro favorito.

-el clásico Ratpack. Es un Devore-dijo Neal, ofendido y agarrando con cuidado su sombrero.

-oh, disculpa, Dino-se burlo Rupert.

-¿Cuál es tu problema, amigo?-le pregunto Neal, confundido por tanta descortesía.

-ah, no, no me llames así…no hasta que te hayas ganado mi confianza-

-clavadito a su tío-

-¡¿Qué has dicho?!-

-nada, nada-

-chicos, ¿Todo bien por aquí?-pregunto Peter, entrando en la habitación alarmado por la discusión de los varones. Las chicas seguían absortas con la computadora.

-sí, tío Pete-dijo Neal, nervioso. Rupert lo fulmino con la mirada.

-sí, nosotros…sólo estabamos conversando, ¿Verdad, Neal?-dijo el otro chico, apretando los dientes.

-verdad, Rupert-dijo Neal, molesto.

-me alegro que se estén llevando bien-dijo Peter, revolviéndole el cabello a los dos -¿Por qué no van a tomar algo de aire? Quizás puedas mostrarle algunos trucos en tu Skate a Neal, Rup. Pero nada de Beisból, eso se lo enseñaré yo en el verano-

-claro, tío Peter-dijo Rupert, simulando una sonrisa.

-sí, será genial-mintió Neal, saliendo detrás de Rupert.

-¿Ustedes están bien?-les pregunto Peter a las chicas.

-claro, pa-dijo Julianne, mirándolo apenas.

-Jules-la reprendió Sara –sí, tío Peter. No te preocupes. Estamos bien-

-me alegro-

-sí, la pandilla se agranda cada vez más. Mañana o en el verano, les presentaré a Sara y Rupert a mis amigos-dijo Julie, sonriendo.

-sí, cierto que Rupert también irá al campamento. No sé si reir o llorar-dijo Peter, finalizando con un susurro.

Las jovencitas se encogieron de hombros y siguieron con lo que estaban haciendo en la computadora.

Mientras tanto, Neal y Rupert estaban en la calle.

Cuando a Rupert le pareció divertido molestar a Neal, así que le quito el sombrero, se lo puso y salió andando en la patineta.

-¡OYE, VUELVE AQUÍ CON MI SOMBRERO!-le grito Neal, más que furioso mientras lo perseguía.

-¿Lo quieres? ¡Ven por él!-le grito Rupert, sonriendo pícaro –pero allá tú si lo haces-agrego y comenzó a cantar –en un minuto estoy en el Parque Central. Y ahora estoy bajando por la calle Delancey. Desde Bowery to St Marks. Recorró esta gran ciudad que vibra a un ritmo singular. Y exploro con curiosidad, todas sus calles sin parar. Uh…uh…uh…uh…uh. Y aprendo… *detiene la patineta para hacer tropezar a Neal y sale huyendo* …con velocidad. Puedo improvisar. Y actuó con gran espontaneidad. Tengo corazón de neoyorkino. No me preocupo, experto soy. Y soy un triunfador…a dónde quiera que voy *Desafloja que un Hidrante de la calle provocando que Neal se moje* ¿Por qué debería preocuparme? ¿Por qué debería importarme? Experto soooy. Yo siempre salgo adelante…a dónde quiera que voy. Si marchas a su ritmo, con gran solemnidad…pronto de la ciudad… ¡Serás la majestad! *Se pone unos lentes de sol* No me preocupo, experto soy. Y soy un triunfador, ¡Sí! A dónde quiera que voy. No hay nadie que me detenga…-

-todo se vale en esta ciudad-cantaron unas chicas a las que Rupert les había guiñado el ojo.

-me aman en el Chelsea, me adoran en el Ritz-mintió, cantando, Rupert -¿Por qué debería preocuparme? ¿Por qué debería importarme? Experto soy, y soy un triunfador a dónde quiera que voy. No hay nadie que me detenga…a dónde quiera que voy…-finalizo de cantar, de golpe, cuando se encontró con su tío Reese.

-dame eso, muchachito-le dijo, quitándole el sombrero y dándoselo a Neal que llegaba todo mojado y enlodado.

-gracias, Reese-dijo Neal, tratando de quitarse la suciedad mientras agarraba el sombrero.

-no hay problema. ¿Molestando a tus compañeros, Rupert?-

-Neal no es mi compañero, tío Reese-se quejo el chico.

-¿no? Okey. Pero irás con él a la escuela el año que viene-

-eso no es justo-

-no es justo que te andes pavoneando con la ciudad con tu patineta y un sombrero que no es tuyo-

-pero él empezoooo-

-¡¿Yo?! En mi opinión, sólo estás celoso de que…-

-Neal-le llamo la atención James, apareciendo detrás de Hughes.

-jejeje, hola, paps-dijo Neal, nervioso.

-te llevaré a casa. Nos vemos luego, Reese-dijo James, tomando a su hijo de un brazo.

-claro. Nos vemos, James-dijo Reese, soltando un suspiro.

-adiós, hijo de perra-le espeto Rupert a Neal que optó por mantenerse callado y cobrarselas más tarde -¿Qué?-le pregunto luego a su tío que daba negativas con la cabeza.

-a ti también te llevaré a tu casa-dijo Hughes, tomándolo de la oreja.

-¡Ay! ¡Lo siento!-grito Rupert, enfadado.

Al mismo tiempo…

-¿No crees que tardan demasiado en volver?-le pregunto Sara a Julianne.

-quizás se fueron a comer un Hot Dog, quién sabe-dijo Julie, restándole importancia. En eso recibe un mensaje de James –ah, no. Se metieron en problemas, creo. Vaya novio que me elegí…-

-jaja. Creo que fue culpa de Rupert esta vez-

-tal vez. Pero Neal a veces se arriesga demasiado. Sabes lo importante que somos yo y tú para Rupert desde que…-

-sí, lo sé-dijo Sara, con un nudo en la garganta.

-Sary, no fue tu culpa-

-eso no hace que me sienta mejor-

-sé que Emily está bien, en algún lugar del mundo…-

-me gustaría saber dónde. La extraño tanto, Julie. Prometeme que no volverás a huir-

-Sara…-

-no, Julianne, quiero que me lo prometas. Ya perdí una hermana, no quiero perder dos-

-está bien. Te prometo que no volveré a escaparme-le dijo Julianne, agachando la mirada.

-gracias-dijo Sara, sonriendo a pesar de que tenía los ojos llorosos.