Advertencia: Este capítulo contiene malas palabras y castigo corporal. Si a usted le incomoda esto, ¡Por favor, no lo lea! Gracias.


Capítulo 31: No todo lo que brilla es oro

Pasaron los días.

Todo parecía estar en calma.

Y una de esas noches tranquilas, los Burke y los Caffrey se juntaron para celebrar que todo estaba bien.

Pero no todo lo que brilla es oro.

Otra de esas noches, más adelante, Neal recibió una llamada de, nada más ni nada menos, que Alexandra Hunter…

-Moz, ya te dije que dejes de ponerle corbatas a tu gato-dijo Neal, creyendo que era Mozzie.

-Neal, soy yo-dijo la chica del otro lado.

-¡Alex!-exclamo Neal.

-está cerca de ti-

-ya sé quién es. Es del FBI-

-sí, debes darle lo que quiere-le dijo Alexandra.

-¿Qué? ¿Qué quiere? Dimelo, Alex. ¡Alex!-

-no puedes confiar en nadie-

-¡Alex!-dijo Neal, pero ella cortó la llamada.

Por suerte o por desgracia, sus padres estaban dormidos y no lo escucharon entrar a su habitación y hurtar las llaves de la casa.

-¡ABRE LA PUERTA, FOWLER! ¡ALEX!-grito Neal, golpeando la puerta del apartamento donde creía que estaba Alexandra.

Alguien le abrió y él entro enseguida.

-¿Qué estás haciendo aquí, mocoso?-le pregunto Fowler, mirándolo.

-¿Qué ocurre?-pregunto el chico.

-¿Quién te lo ha contado? ¿Eh? ¿Tu noviecita?-pregunto Fowler, Neal apreto los dientes.

-no te metas con Julie-le dijo, con agresividad.

-como sea, no te entrometas en mi investigación-

-¿Dónde está Alexandra? ¡Alex, Alex!-grito Neal, llamándola.

-¿Alexandra? ¿Alexandra Hunter? Aquí no hay ninguna Alex, Neal-le dijo Fowler, mirándolo extrañado -¡Alex! ¿Ves? Ya estás delirando-se burlo.

-¡Tú me vigilaste! ¡Nos vigilaste a todos! Incluso antes del robo del diamante-lo acuso Neal.

-no estoy en Nueva York por ti, mocoso-se excuso el Agente.

-no es cierto. Estuviste vigilando mis llamadas-

-yo no te pinche el movil, Neal-le aclaro Fowler.

Neal, prácticamente, se quedo sin aliento. Pero en cuanto lo recupero, salió corriendo sin que ningún Agente alcanzara a detenerlo.

Al mismo tiempo…

-hola, Alex-dijo Peter, prediendo una lámpara en un cuarto oscuro.

-hola, Peter-le respondió ella, prediendo la luz del techo.

Él aún no se había enterado del nuevo escape de su "yerno".

-tenemos que hablar de Neal-le dijo a la adolescente.

-supongo que sí-dijo ella, saco un arma y apunto a Peter.

-Alex, deja el arma en la mesa-le pidió Peter, con paciencia. Luego le mostro el anillo del FBI -¿Reconoces esto? Yo también tengo uno, como Fowler-

-¿Quién?-dijo Alexandra, haciéndose la desentendida.

-dispara o deja eso en la mesa-le dijo Peter, ella dejo el arma en la mesa.

-ha pasado mucho tiempo-dijo Alexandra, refiriéndose a Neal.

-diez años, ¿no? Mucho antes de que yo conociera a Neal-dijo Peter.

-¿Qué quieres?-le exigió saber la adolescente.

-deja en paz a Neal-le respondió él.

-no lo haré-dijo ella, él soltó una risita.

-¿Por qué? ¿Qué tiene Neal que buscas con tanta desesperación?-le pregunto Peter, ella se lo quedo mirando –lo conseguiré por ti-

-¿Por qué harías algo como eso?-le pregunto Alex, con recelo.

-¡¿Por qué?! Porque es bueno. Es uno de los chicos más inteligentes que he conocido. Y estoy harto de ver como le retuerces el corazón-dijo Peter, con sinceridad. Ella agacho la mirada –es mi amigo, liberálo-

-Neal robó una pieza-le dijo Alexandra.

-¿Qué?-dijo Peter, sorprendido.

-…una especial. Una caja musical. Ese es mi precio-le dijo ella.

Peter se levanto y miro a la adolescente a la cara, como solía hacerlo con su hija para que dijera la verdad…

-¿Alguna vez lo amaste?-le pregunto, refiriéndose a Neal. Ella evadió la pregunta –dile a Fowler que lo sé todo y no voy a dejarlo en paz-agrego, dirigiéndose a la puerta.

-Peter-lo detuvo la chica –no lo provoques. Es peligroso-le pidió. Él hizo media sonrisa y se fue. Aunque un poco desconcertado, en la mirada de la joven no había ningún interés por Neal…eso hacía que los celos de Julianne fueran aún más irracionales.

Pensando en todo eso, camino a su casa, recibió una llamada de James.

No podía creerlo…el mocoso había tenido las agallas de escaparse otra vez.

Contacto a Jones y a Diana que enseguida fueron a ayudarlos en la busqueda, sin siquiera molestarse por el pedido de su jefe.

Neal buscaba desesperado a Alexandra, pero no encontraba ninguna pista.

En eso, se tropezo con la Oficina de Asuntos Internacionales. Que, justamente, estaba buscando a la chica Hunter porque creían que había robado algo valioso de otro país.

-eh, tranquilo, chico-le dijo el Agente Carl Sullivan, deteniendo a Neal.

-vaya, pero si es el pequeño granuja Neal Caffrey-observo Collins.

Neal soltó un gruñido al notar al Agente moreno.

-¿Qué haces aquí afuera a estás horas de la noche?-le pregunto Kyle, ignorando el gruñido.

-¡Qué te interesa, hijo de puta!-

-¡Oye! No te han enseñado modales, ¿eh?-le dijo Sullivan, mirándolo sorprendido. Neal frunció el ceño.

-tranquilo, Carl. El chico es así, rebelde. Yo me encargo. Sigue trabajando con Fletcher. Yo me llevaré a este chico por ahora-dijo Collins, serio.

-okey. Acaso… ¿Acaso piensas llevartelo a tu casa?-

-bueno, está oscuro, frío y el niño parece haber huido de su casa-

-¡No soy un niño!-grito Neal, furioso.

-así que, sí, lo llevaré a mi casa por esta noche-

-oh, que conmovedor de tu parte, Kyle-

-sí, eso creo. Vamos, Neal-dijo Collins, agarrándolo del brazo.

-¡NOOOOOO! ¡Antes tendrás que matarme!-grito Neal, intentando zafarse del agarre.

Collins no le hizo caso y lo metió al asiento del acompañante de su auto y le abrochó el cinturón de seguridad.

A Neal no le quedo otra que resignarse a todo.

En la casa de Collins, los recibió un hurón…

-ah, él es Timon. Mi mascota-le dijo Collins, viendo que el animalito miraba a Neal.

-hola, Timon-dijo Neal, sonriendo.

-está bien. Neal, ¿Te has escapado de tu casa?-le pregunto el Agente.

-eso a ti no te interesa, bastardo-

-okey, lo intentaré otra vez. ¿Huiste de tu hogar por alguna razón?-

-no es de tu incumbencia-

-niño, ya estuvo bien. Contesta a mis preguntas-

-¡NO!-le chillo Neal. Y como si fuera poco, le intento tirar un puñetazo que Kyle rápidamente bloqueo y lo sujeto de los brazos.

-de acuerdo, ¿Tienes tu celular? Ya puedo llamar a tus padres-

-¡MALDITO ESTÚPIDO!-le grito Neal, cuando le reviso el bolsillo en busca del celular.

-está apagado, seguramente sin carga. ¿Qué decias, Neal?-le pregunto Collins, burlón.

-¡DÉJAME SOLO, PUTO!-le grito Neal, empujándolo. Kyle lo alcanzó a sujetar de un brazo.

-sólo tenías que portarte bien por un par de horas. Nunca te rindes, ¿Verdad? Ahora voy a hacer algo que tu padre debió haber hecho hace mucho tiempo-le dijo Collins, comenzando a arrastrarlo hacía el sillón de la sala.

A Neal se le acelero el corazón. Intentaba soltarse, se quejaba, pataleaba…cualquier cosa para evitar lo que sabía que Collins iba a hacerle. Pero todo fue en vano.

A pesar de todo, Collins lo tumbo en sus rodillas y le dio doce nalgadas encima del pantalón.

Luego lo sentó sobre su regazo y trato de consolarlo.

Neal estaba llorando desconsoladamente, pero de frustración. Ese maldito le había pegado como a un mocoso.

-ya está, chico. Ya paso. No tienes porque ponerte así por unas pocas palmaditas-le dijo Collins, afligido.

-lo disfruta-sollozo Neal, tomándolo por sorpresa.

-¿Qué?-

-someter a la gente. Le encanta, ama hacerlo porque…porque siente que es parte de su trabajo-

-Neal, no entiendes como es esto. No tienes edad para entenderlo-

-tengo 15 años-dijo Neal, molesto.

-sí, pero aún te quedan muchas cosas por aprender-

-sé lo que es la explotación infantil-

-¿Por eso estabas en ese lugar?-le pregunto Collins, entrecerrando los ojos. Neal asintió con la cabeza.

-hay una chica que…que eramos amigos cuando eramos más pequeños. Pero mis padres decidieron que no era buena influencia para mí y no me permitieron seguirla viendo. Estaba buscándola, porque…porque…-

-Neal, Neal, Neal, respira, tranquilo-le dijo Collins, acariciándole la espalda porque el chico parecía respirar sin aliento.

-ella…ella es mayor que yo. Por eso mis padres no la quieren. Ni a ella ni a otras dos chicas parecidas. Papá siempre me repite lo mismo-dijo Neal, secándose las lágrimas con la manga del suéter.

-¿Qué cosa te repite?-le pregunto Collins, un tanto alarmado.

-que cuantas veces voy a arruinar mi vida por una de esas chicas-dijo Neal, con tristeza.

Collins suspiro pesadamente porque se sintió identificado.

-mira, hijo…-le dijo, ahora Neal había sido tomado por sorpresa. ¿Ese tipo le había hablado como les hablan los ancianos a todos los jovenes? –yo también cometí errores en mi adolescencia. Muchos errores. Pero no puedes dejar que eso decida tu futuro. Ahora tienes a Julianne, ¿Verdad? Ella no es "una de esas chicas". Sí, es testaruda como su padre…pero tiene un buen corazón, como tú-agrego, sacándole una sonrisa.

-okey, gracias. Oye, no me siento comodo con esto de que me azotes. Pero entiendo porque lo hiciste y… ¿Sabes una cosa? Extraño eso, yo…extraño a mis padres, incluso a sus azotes-admitió Neal, soltando una risita.

-entonces la frase que dije estuvo de más-dijo Collins, con gracia.

-¿La de "Te voy a hacer algo que tu padre debió haber hecho hace mucho tiempo"? Pues sí, Agente. Mi padre me da nalgadas cuando me porto mal como desde los…umh…cuatro o cinco años. Ya estoy acostumbrado a ese método anticuado de castigo-dijo Neal, resoplando.

-genial, porque será mejor que te acostumbres a que yo también te castigue así si sigues comportandote como un salvajito-le dijo Collins, revolviéndole el cabello.

-me equivoque con usted. No es tan malo como parece-

-¿no?-

-no, es peor-dijo Neal, riendo y sobándose el trasero.

-jaja. Ya estuvo bien. Vamos, tienes que dormir. Porque mañana me contactaré con tus padres y no creo que te vayan a felicitar por escaparte-le dijo Collins, Neal hizo un pucherito.

El Agente le mostró la habitación de invitados y Neal no tardo en acomodarse y quedarse dormido en la cama de dos plazas tan cómoda.

-buenas noches, pequeño granuja-le susurro Collins, arropándolo bien. Y viendo como su hurón Timon se acurrucaba a los pies del chico. Luego, salió de la habitación y suspiro.

Los Caffrey no serían los únicos descontentos por todo eso, Peter querría ponerlo en la horca si se enteraba que había azotado a ese crío.

Continuará…