Cap. 1

A es por Año nuevo


Leon se preguntaba porque su hermana Mei exageraba siempre con las compras de navidad. Todos los años o al menos los últimos cuatro Mei organizaba en la segunda semana de diciembre un día de culto hacia las compras navideñas a la que no podían negarse, Leon ni siquiera comprendía el fanatismo de Mei por la navidad, eran asiáticos, ni siquiera eran cristianos para celebrarla, y así Yong Soo, Yao, Kiku, Lien y él se veían arrastrados con bolsas tras ella año tras año, y este año no fue la excepción.

Tras una larga jornada de compras navideñas, Mei decidió que era momento para tomar un descanso lo que el resto del grupo agradeció y entraron todos juntos a un Starbucks después de ordenar y recibir sus cafés procedieron a buscar una mesa, por suerte encontraron una el lugar se encontraba repleto, la navidad despertaba en todos la necesidad de consumir.

-Mei como que no entiendo porque tenemos que comprar todo juntos, como que sé que me vas a regalar, ¿Cuál es el punto? - Pregunto Leon mientras daba un sorbo a su café espresso

-No es obvio- Preguntó Mei mientras acomodaba su cabello hacia atrás – Necesitamos tiempo de familia y que mejor evento familiar que la navidad-

Kiku levantó su mano y se dispuso a hablar – Pero Mei, la navidad es un evento romántico-

-Kiku eso es en Japón o Corea, pero justo ahora estamos en Nueva York, cuando vayas a Roma has lo que los romanos- Dijo Mei

-Pero aru, eso no cambia el hecho que todos acá sabemos que nos regalarás- observó Yao.

Mei rio ante eso y procedio a seguir con su frappuccino java chip, mientras la conversación rotaba a otros temas

Hace cuatro años la madre de León decidió que era buena idea que sus tres hijos menores fueran tutelados por su hermano mayor Yao para concentrarse mejor en sus negocios y un año después se les unieron sus primos Yong Soo y Hahn, muchas veces el dinero no sustituye al amor, pero desde que empezaron a vivir los seis en el penthouse de su madre en Nueva York, eran muy felices juntos.

Mientras Yong Soo discutía con Kiku sobre qué era más romatico los doramas versus mangas shojo, León levantó la mirada y entonces lo vió. Un chico de apariencia frágil y delgada, cabello plateado con la clásica pinta hipster pero sin la actitud de esos chicos que hacen de su visita al café de marca una sesión de fotos.

Mei se percató del objetivo de la mirada de Leon y susurró a su oído – Sabes, deberías ir y pedirle su número de teléfono, si sigues así te lo comerás con la mirada- luego lo vio con una mirada picara.

-¡Rayos Mei! Tú y Kiku sean conscientes, como que no todos a su alrededor son homosexuales- Mientras se frotaba la frente y peinaba su cabello chocolate hacia atrás, lo observó una vez más y decidió que era un ser molestable y que por tanto debía conocerló, se levantó y dijo a Mei – Iré a conocerlo, necesito a alguien nuevo a quién molestar- Mei solo rio y volvió a ver emocionada a Kiku que sacaba su teléfono celular para captar el momento.

Emil era el siguiente en la fila para ordenar su café, odiaba Starbucks era demasiado bullicioso para su gustó el prefería ir a un escondido y sencillo café de un Holandés amigo de Mathias, pero ese día decidió no abrir porque había despertado ´´indispuesto´´.

Era su turnó cuando sintió una presencia a la par de él, decidió ignorarlo mientras ordenaba un café latte grande, el chico preguntó su nombre para marcar su vaso a lo que respondió apenas audiblemente –Emil- y pagó por él

Mientras se disponía escuchó como alguien se dirigía a él preguntando –¿Así que te llamas Emil?-

Emil volteó a ver al chico que le había hablado para encontrarse con una mirada dorad y rasgada era la mirada más impactante que le habían dirigido en su vida, tanto que no pudo evitar sonrojase por lo que desvió su mirada al suelo y solo respondió con un –supongo-

Para Leon no fue diferente cuando el chico peliblanco lo observó con esos ojos amatistas sintió un nudo en el estómago, en su vida se sintió tan nervioso como en ese instante, pero no sería el grandioso Leon Kirkland si no supiera disimular, tosió, antes de dirigir una sonrisa gatuna – Osea, como que, eres amnésico o algo para no estar seguro de tu nombre-

Emil se sintió avergonzado ante la sonrisa del chico asiático –Como que no te importa – desapareciendo cualquier rastro del previó sonrojo en su cara; escuchó su nombre procedió a recoger su café y caminar hacia la puerta, el chico lo detuvo.

-Como que no deberías molestarte tanto, era una broma- Leon sonrió, Emil se puso nervioso ante esa sonrisa, pero de algún modo conocida sonrisa.

-Disculpa, ¿Nos conocemos de algo?- preguntó Emil, quería sacarse esa incertidumbre.

-Creo que como que soy inolvidable así que no- Ante la respuesta de Leon, Emil rodó los ojos y salió por la puerta, dió dos pasos y comenzó a correr quería alejarse de ese imbécil.


Emil regresaba a su piso, era el penúltimo del edificio, había llegado el año pasado a estudiar en Nueva York ingeniería química contra la voluntad de su padre que deseaba que su hijo fuera un arquitecto o ingeniero civil para incorporarse al imperio constructor de su familia. En el piso vivía con su hermano Lukas que estudiaba último año de ingeniería civil, Mathias el mejor amigo de su hermano un joven arquitecto dos años mayor que Lukas, Su primo Tino otro arquitecto y el Novio de Tino, Berwald que casualmente era primo de Mathias que estudiaba último año con su hermano.

Leon por su parte regresaba a su piso también había logrado escabullirse dos horas antes de la sesión de compras con Mei. El ascensor estaba a punto de cerrarse y decidió detenerlo.

Las puertas del ascensor de Emil se cerraban, pero fueron detenidas por una mano y entonces vio los ojos dorados del chico que lo había perturbado en el café. León entro al ascensor y se colocó junto a Emil y no pudo evitar reír, si se habían visto antes, probablemente en el edificio.

-Sabía que te conocía de algún lado, seguro que te he visto alguna vez en el edificio- dijo Emil mientras sus manos se deslizaban en los bolsillos de su pantalón.

-Aparentemente tenías razón- Leon sonrió de lado mientras detenía el ascensor, tomaba la mano de Emil y salía de ahí.

Emil intentó soltarse del agarre del chico asiático pero al no lograrlo le gritó -¡Qué haces!-

León solo contestó –Te invito a cenar-

Emil le replicó –Ni siquiera sé tu nombre- peleando por separarse de Emil.

El pelinegro sonrió – Leon, Leon Kirkland-

Pero lo que no sabían es que nunca se habían visto en el edificio, existieron muchas oportunidades para verse pero nunca había ocurrido. A Emil le parecía familiar León por otra circunstancia.

Emil decidió que era imposible soltarse del agarre de Leon, probablemente no era tan mala persona, así que se dejó guiar por Leon.


Leon había conducido a Emil a una pizzería cercana, ordenaron una pizza Italiana y coca colas, la plática fluyo sin problemas, lo cual sorprendió a Emil, nunca hubiera imaginado que Leon Kirkland fuera un chico tan fascinante y que fuera una persona tan distinta a Emil. Leon por su parte encontró un Emil un ser tan adorable, con sus gustos, con sus reacciones, Emil era un ser al que era fácilmente de descolocar se descubrió así mismo poniendo nervioso a Emil solo para ver su sonrojo para luego burlarse de eso logrando un rojo más intenso en su rostro. La cena fue ideal durante una hora hasta que una transmisión sobre las preparaciones para la celebración de año nuevo en Times Square.

-Times Square, es un poco delirante, a mi hermana le encanta, por eso vamos todos los años con mis hermanos y mis primos - comentó Leon mientras se llevaba una porción de pizza a la boca, y de pronto recordó-¡Emil!-dejando caer la pizza en el plato.

-¿Qué sucede Leon?- preguntó Emil, preocupado por la repentina euforia de Leon.

-Times Square Emil- Leon sujeto los hombros de Emil, sintió la delgadez de su cuerpo, se le figuró adorable, pero no tenía tiempo para eso, tenía algo más importante que decir – Yo no te parecía familiar por el edificio, me pareces familiar por Times Square, hace dos años Emil, estaba con mis hermanos y de prontó, eran las doce, la confusión del momento, todos besándose y celebrando, y entonces vi a un chico de cabello plateado, con un gorro azul entonces pensé, wow, o sea ese es el tipo de chico que volvería gay a cualquiera, y en un instante me vi, ese chico era mi futuro y como que debía ir a por él, camine hacia él, digo que un extraño te bese a media noche en año nuevo en Times Square es absolutamente normal, pero choque con una rubia que tomo mi cara y me besó y cuando logre librarme de ella, ese chico, el chico albino se había ido- Leon miraba emocionado a Emil

-¿Perdón?- pregunto Emil, en shock.

-No lo ves, es el destino, es la historia de amor más épica de todos los tiempos, imagina cuando le contemos a nuestros hijos la historia de cómo nos conocimos- Leon sonreía y sacudía los hombros de Emil.

Emil se sentía mareado con toda esta información, decidió quitar las manos de Leon de sus hombros. Se levantó de su asiento – Solo hay un problema con tu historia se amor, hace dos años yo celebre año nuevo en Islandia con mi familia- Sacó un billete lo puso en la mesa, –Creo que esto cubre mi parte, fue un placer conocerte Leon- y salió rápido del restaurante.

Leon palideció, que cuando decidió ir por Emil, ya habían pasado cinco minutos, y pensó es mejor así, Emil no era el chico de Times Square.


Amyranda: Pues hasta acá el primer capítulo, es mi segunda vez escribiendo un fanfic, el primero fue un mal one-shot , me disculpo por los errores cometidos y los que cometeré y gracias por darle una oportunidad.