CAPITULO 5:
"Un Parque repleto de emociones"

Serena estiró brazos y piernas sin recato. Su acompañante también se bajó y poniéndose las gafas contempló los alrededores.

A su haber tenían todo el Parque Cultural Ueno, el mercado Ameyako y El Spa Termal, pero primero debían registrarse en el hotel Oak.

Apenas entraron el recepcionista los miró sorprendido y apesadumbrado.

-¡Oh! Le dijo – Ud. debe ser el Sr. Chiba, lo siento mucho, Sr. Acotó con una reverencia, como no confirmó su reservación, ya se entregaron sus habitaciones a otras personas.

Ambos se sonrojaron y miraron con preocupación.

-¡¿No tiene más habitaciones?!

-Lo lamento, pero es el "Fin de Semana Dorado" Creo que hubo un error con la computadora cuando se programó su paquete turístico, el "Fin de Semana para recién casados" es la próxima semana…
Todo el entorno turístico está reservado para parejas de la tercera edad, que hayan cumplido más de veinte años de matrimonio, ya que durante esta semana reciben un descuento especial, Señor…

-Bueno…
Al menos no necesitaré éstas, dijo sacándose las gafas el chico moreno de coleta, dejando al descubierto sus magníficos ojos azul oscuro, en los que lucía la decepción, aquí nadie va a reconocerme.
No soy el Sr. Chiba.

El encargado de recepción empalideció y se quedó un par de minutos sin habla.

-¿Ud.? ¿Es Seiya, el cantante de Three Lights? Lo sé porque mi hija tiene su cuarto empapelado de pósters y escucha a diario sus discos.
Ella morirá cuando le cuente…

-¿Sabe? Hizo una pausa para pensar y tomar una decisión,

-No debería decir esto, pero a unas cuatro de cuadras más allá hay un pequeño complejo de cabañas, tal vez mi primo aún tenga una disponible…
El hombre bajó la voz y se le acercó al oído: "son muy discretas y acogedoras", dijo pasándole una tarjeta.

El chico miró intensamente a la rubia muchacha, que examinaba los decorados del hotel embobada, y enrojeció con premura.
Habría que intentarlo, no había de otra, pero la idea de pernoctar en una cabaña de reducidas dimensiones, con la mujer que hacía acelerarse a su corazón era demasiado peligro para su gusto.

-¡Muchas gracias! Sacó un pluma y le firmó un autógrafo para la hija. El hombre lo contempló fascinado...
De pronto, se quedó desconcertado sin saber si sería mucho atrevimiento preguntar. Sacó su celular y lo paseó de una mano a la otra…

-No diga más, sonrió Seiya con su gran encanto, ¿quiere una foto?

-¡Ven, Bombón! Con presteza y antes que ella pudiera protestar, envolvió sus formas con el brazo, atrayéndola hacia Él.

–¡Di Whisky!

El hombre tomó la instantánea, sin terminar de creer su buena suerte. En la foto se veía a Serena sonrojada, mirándolo hacia arriba en una mezcla de arrobo e indignación.

-Ud. Sale muy bien Sr. Kou, pero la señorita…

-No diga eso rio el cantante, rascándose la cabeza, Bombón es muy fotogénica. ¿Sería tan amable de mandármela a mi móvil?
Hecho el trámite la contempló fascinado.

Un recuerdo más para cuando estuviera lejos, se dijo.

Al rato…

-¡Qué! ¡Por ningún motivo voy a quedarme contigo en una cabaña! ¿Quién te crees que soy?

¡Pervertido! Serena gritaba a voz en cuello.

-¡Señorita! El recepcionista del sencillo Complejo de Alojamientos estaba enojado.

- Le pido que guarde silencio. En este momento estamos hasta las masas de parejas de abuelitos. De hecho, estoy pensando aún si es conveniente alquilarles una cabaña a una pareja tan joven como Uds….
Este no será un Hotel de Cinco Estrellas, pero es un establecimiento respetable.

-Perdón… expresó ella, compungida. Me portaré bien, no quiero dormir en el Parque a la intemperie o en el auto… De sólo imaginarse pernoctando tan precariamente, comenzó a sollozar.

-Shhhh…. Bombón… ¿todo estará bien, no? Le advierto que mi mujer es mucho más ruidosa cuando llora que cuando se enoja, amenazó Seiya, aprensivamente.

El encargado los miró, dudoso, no tenías más alternativa.

-Tienen mucha suerte, comentó, es la última disponible.

Dejaron sus pertenencias en la pequeña y acogedora de un ambiente y baño privado. Casi no tenía muebles, de no ser por un sillón y una cama de dos plazas que dominaba la instancia.
Serena se puso morada de temor en cuanto la vio.

Y luego roja al comenzar a imaginarse como sería compartirla con alguien…

"El lobo te comerá" recordó las palabras de Haruka.

Mientras más luego salieran, mejor, pero volverían de noche…

Su primera parada fue el templo de Kiyumizu-Kannon-Do, Dedicado a la deidad Budista Kannon.
El sol hacía brillar las pulidas superficies de los pilares, y el suelo, se veía desgatado por las muchas visitantes que anualmente llegaban a orar y dejar ofrendas.

Al ver a los pies de la Diosa, infinidad de muñecas, Serena se puso feliz.

-¿Son preciosas, para qué tiene tantas muñecas? -¿Puedo tomar una? Le dijo impulsivamente al Guardia.

-Señorita… el guardia parecía molesto y atacado de verguea ajena, casi podía percibirse una gota sobre su frente, esas muñecas son ofrendas dejadas a la Diosa.

-Ahhh… Seiya… vamos a comprar una muñeca la traemos, ¿sí? Dijo tironeando al cantante.
El aludido estaba leyendo los volantes y trípticos que se había cogido del hotel.

-Bombón… No sabía que tenías problemas de fertilidad… ¿Acaso quieres tener un bebé tan pronto? Agregó con una sonrisa pícara y retintín.

Ella tragó saliva, Estaba roja como un tomate y sus ojos parecían pequeñas cabezas de alfiler de la pura vergüenza…

-¿Son para eso?

El guarda del templo sonrió, divertido y asintió con un movimiento de cabeza.

-Eh… continuemos, dijo tomando el brazo de su amigo.

Su siguiente parada fue el Templo de Benten – Do.
Este estaba en medio de un Itsmo, que era rodeado con una magnífica laguna repleta de lotos blancos en plena floración.

-¡Qué hermoso!

-El loto se parece al brillo de una estrella, dijo Seiya agachándose para contemplar mejor el espectáculo y sentir el perfume de las flores. ¿sabes lo que significa el Loto, bombón?

"Es la flor inmaculada que florece en el agua en busca de la luz, es la promesa de pureza y elevación espiritual". Me recuerda a ti, dijo acariciando uno de los odanguitos de su cabello con ternura.

Ella se sintió conmovida. Necesitaba recuperar la compostura, así que con presteza le arrebató el folleto.

-¡Bah, eso lo leíste aquí! Pero después vio que el volante no decía nada de eso…

-Este templo está dedicado a la Diosa Benten, les explicó el guía, "Es la Diosa de las Artes, la Riqueza espiritual y las parejas de enamorados".

Se dice que podía aparecerse como un Dragón de Agua para anunciar una unión afortunada. Pueden dejarle una ofrenda, acotó con una sonrisa.

Ellos se miraron por un instante. Sus manos se estaban rozando desde hacía rato, pero ahora la de Él la estaba cogiendo y apretando con fuerza.

La chica se soltó y se cruzó de brazos, pero no pudo evitar mirar la inocente y sorprendida expresión en el rostro del muchacho.

Él bajó la vista. Se alejó hacia la entrada.

-¿Seiya? ¿Estás enojado?

-Nada de eso Bombón, dijo mientras ponía un billete de $5.000 yenes en la alcancía de ofrendas del templo.

-Eso… Eso es mucho dinero, dijo Serena asombrada con ojos enormes.

-Nada es suficiente cuando se busca el favor de los Dioses, remató Él con un guiño.

Luego, junto con una cantidad de parejas mayores que circulaban a paso lento pero sonrientes, aquí y allá, contemplaron la "Campana de Toki-no-kane" (Campana del tiempo) la gigantesca encargada de marcar las horas del día desde el Período Edo en Ueno.

-Creo, Bombón, que una así te serviría en tu cuarto para despertar,¿no? Dijo Seiya con expresión maliciosa, apoyándose en la campana con irreverencia.

-¡Pero qué bruto! ¿Por qué no te metes en tus asuntos? Dijo ella furiosa.

Continuaron con si recorrido y llegaron al templo de Thosho –gu, famoso por sus bonitos Toris rojos y su arquitectura de influencia china, con tallas de aves y flores y un par de Dragones que según es fama vienen a beber en la fuente del templo.

Para cuando llegaron al santuario de Yushima Tenmangu, ya estaban algo cansados.

-Este es el patrón de los Estudios, y protege a los estudiosos, señaló Seiya, leyendo el folleto y mostrándole la estatua, sería bueno que dejaras una ofrenda aquí Bombón.

Esta ya no escuchaba las bromas y de pronto se detuvo del todo… parecía decaída.

-¿Bombón? Se acercó lleno de preocupación.

Ella se volvió, estaba pálida y compungida.

-¡Muero de hambre! Reclamó.

-¡Cielos! Ahora que lo dices, creo que tanto templo también me ha dado apetito… En ese momento sus tripas protestaron y ambos rieron.

Miró los volantes. Aquí cerca está el Mercado Abierto de Ameyoko. Ahí podremos tomar una comida ligera.

-¿Ligera?

-ya veremos bombón, dijo Él, con un pequeño cariño en su cabecita.

Continuará!