CAPITULO 7:
"Las últimas horas, las primeras en mi corazón"
Caminaban rápidamente por la calle atestada, empapados. La gente se volvía verlos con sorpresa.
-Attttttchís… Serena estornudó.
Seiya se volvió a mirarla. Era su culpa que se hubiera volteado el bote y estuvieran todos mojados. La ropa de ella se le adhería a todo el cuerpo como una segunda piel, recordándole con insistencia machacona que ya no era una jovencita. Sintió arder sus mejillas.
Ella se volvió a mirarlo. La polera se le adhería al chico estrella, demarcando su tórax, y el pantalón húmedo se le pegaba en cada músculo elongado de su masculina anatomía. Si no estuviera tiritando… se habría sentido inquieta e incómoda.
El encargado del Spa los contempló de arriba abajo.
-Lo siento, señor, de momento estamos llenos, le dijo con preocupación. Creo que tendrá que volver más tarde.
Les facilitó toallas para secarse zapatos de madera y un par de kimonos rayados para que esperaran. También les señaló una mesa de pinpón y paletas para que distrajeran y calentaran el cuerpo.
-Lo lamento Bombón. No quería que te resfriaras…
-¡Estoy bien!. Nada me impedirá darte una paliza, rio alegremente. Con los puños en la cintura, desafiante.
-¿Eso es lo crees? Acá el mejor deportista soy yo, sin lugar a dudas y voy a demostrártelo.
Paletearon con brío. Las mejillas de ambos estaban encendidas con el ejercicio.
-¡Ey!
Seiya estaba contrariado. Estaba convencido que sería facilísimo ganarle.
-¡No hagas trampa! Los brazos largos de Él le daban cierta ventaja, que Serena no podía tolerar. Se empleó a fondo.
-¿Ves bombón? ¡Estoy a un punto de la victoria! Inició una pequeña danza de celebración.
-¡Ya verás! Ella casi se arrojó sobre la mesa para contestar ese punto, pero resbaló sobre la superficie y cayó estrepitosamente…
El golpe alertó al Administrador.
-¿Qué ha sido eso? Decía el hombre con los ojos desorbitados.
-¿Bombón?
El cantante dio la vuelta a la mesa rápidamente y la acogió en sus brazos. Ella estaba llorando.
-¿Te has hecho daño? Yo me haré cargo señor, despreocúpese.
Ella lo miró. Tanta considerada y honesta preocupación en su rostro, alarmado y doliente. Sus lágrimas arreciaron.
-¿Serena? ¿Llamo a un doctor? ¿Estás lastimada?. Comenzaba a asustarse.
¿Cómo explicarle? ¿Cómo explicarle que lo que dolía no eran la pierna ni el codo? Era que cuando Él volviera a marcharse de su vida, volvería el gris. No vería de nuevo su risa, sus locuras, su pretensión… Y todo eso le había hecho tanta falta… ¡Dios!
Suspiró.
-Soy una tonta. Dijo con seriedad, mientras Él le engujaba una lagrimilla con el dorso de la mano.
-No te preocupes Bombón, dijo Él, abrazándola más fuerte, con gran ternura, haciéndola enrojecer.
-Son cosas que pasan.
Aún latía con fuerza su corazón, cuando le dio la mano para ponerse de pie.
-Tengo una idea, le sonrió guiñando el ojo con picardía. Acaba de ver un mesoncito modesto de comida rápida junto al Spa, podríamos comer un bocadillo ligero antes de bañarnos.
Al entrar vieron una foto enmarcada.
-Este es Takeru Kobayashi, decía orgulloso el dueño del local. Tuvimos la honra que se pasara por aquí un día y rompió su propia marca Mundial de comer odangos de verduras, en nuestro modesto puesto de comida al paso.
Ese día comió 85 Odango en 8 minutos, rompiendo su marca de 83 del año 2005. El reto simple acá para emularlo, es comer 10 en un minuto o más, agregó con una mirada de desafío.
-¿Desean intentar superar la marca?
-¡No puedo creerlo! Los ojos de Serena brillaban intensamente… ¡Voy a competir contra una leyenda! ¿Podemos, podemos?
Seiya la miró, entre avergonzado y divertido.
-Es obvio, Bombón, que yo voy a ganar. Mi estómago es mucho más grande que el tuyo…
-¡Ya lo veremos! ¡Yo podría comerme una torta de fresas en 3 minutos!
-¿En serio? El dueño la miró con incredulidad.
Todo preparado en minutos. Los comensales habituales y los turistas, totalmente pendientes de ellos dos y de sus platos. Algunas personas estrujaban sus celulares con nerviosismo.
-Vamos chica, ¡Tú puedes! ¡Derrótalo!
El encargado del Mesoncito sacó su cronómetro.
-¿Listos? ¿Preparados? Ambos asintieron.
-¡A comer!
Serena comenzó a tragar y masticar con celeridad. Su contrincante no le iba en saga, cuando se lo proponía era muy competitivo.
Se miraron con rencor, mientras intentaban no atragantarse.
La gente que los rodeaba, iba contando los odangos como si fueran los segundos antes del Año Nuevo.
Una muchacha iba actualizado el número de los pastelillos en una pizarra de neón.
Seiya aún estaba intentando terminar su noveno odango, con grandes dificultades, cuando sonó la campanilla.
-¡12! ¡La muchacha se ha comido 12!
Dijo el Mesonero, declarándola vencedora.
-¿Qué? No es posible… El cantante estaba abismado.
Varios tomaron fotos. Le entregaron un pequeño trofeo simbólico en recuerdo.
Serena hacía la "V" de victoria. Aunque su estómago se sentía revuelto, y su cara se puso un poco verde.
-Eres un pozo sin fondo… dijo Seiya a su lado, sintiéndose apenado y asustado.
Rato después.
Se sentaron un ratito en una banca. El atardecer, con sus lujosos dorados y anaranjados, les teñía de oro la piel, el cabello, los ojos.
Serena estaba muy seria.
-¿Qué pasa ahora Bombón?
-Ha sido un día fantástico. Casi no recuerdo como comenzó, pero quiero que sepas que… he sido muy… muy feliz, confesó ella, medio agachada, mirándose las manos y ocultándose el rostro con el flequillo.
-Esa era la idea… Él le tomó una mano con delicadeza. Cuando nos encontramos ayer te veías un poco triste.
Ella moría por preguntar si iba a volver a marcharse. Le dolería. Mucho. Pero su vida volvería al orden natural. Al futuro hacia el que caminaba sin resistencia.
Al menos… se dijo, podría recordar siempre y para siempre, este acto de rebeldía, cuando estuviera triste, cuando se sintiera desamparada, cuando se sintiera herida o incomprendida… este fin de semana brillaría en su corazón, y lavaría las penas con su dulce perfume.
"La lánguida tristeza no debía empañar esos momentos tan preciados".
-Bombón… quería decir miles de cosas a un tiempo, que se atropellaban en su mente sin fin…
Pero sólo agregó:
-Ya debemos volver.
-Ya se han marchado casi todos Señor, los baños termales están vacíos, rezongó el Empleado del Baño Termal.
Sólo por ser Ud. Haremos una excepción…
Después del baño purificante, ella entró desnuda en el agua. Era de una tibieza deliciosa, perfumada…
Por reflejo, se acercó al entablado que separaba el baño de hombres del de mujeres y apoyó la espalda en él, sentándose de cara a las estrellas que amenazan con llenar el espacio de puntitos de luz.
Un ruido a sus espaldas le dijo que alguien había tenido la misma idea. Tarareaba una canción desconocida, dulce.
-¿Seiya?
-¡Vaya Bombón! Dijo con voz maliciosa. Al parecer sólo nos separa una delgada pared de bambú.
La muchacha sintió que se sonrojaba con todo el cuerpo. Él estaba allí también, desnudo, contemplando las estrellas.
Al rato el volvió a hablarle:
-¿Ves esas tres estrellas de ahí?
-¿Esas tres estrellas que están juntas y brillan mucho?
-Esas son nuestras guardianas. Ahora la mía está brillando intensamente. Llevo su semilla en mi corazón.
Cuando soy feliz… su brillo lo representa, dijo quedándose callado.
Ella trató de recordar… Había escuchado algo referente precisamente a esa estrella. Su padre y su madre veían las noticias… pero no pudo recordar qué…
Sacudió la cabeza.
-La tuya es la Luna, Bombón. La Luna también brilla intensamente esta noche. Está casi tan hermosa como tú.
Entre las tinieblas de la noche, el satélite de la Tierra había asomado su faz redonda y benevolente.
Serena juntó sus manos y observó a su planeta guía. Sentía el fuerte poder de su Cristal interior, latiendo y agitándose en sintonía. Por favor… rogó.
Podía, sin esfuerzo y gracias a él, percibir la energía y la luz del Ser de Luz que estaba a centímetros de ella.
-¿Sabías que la Luz de la Luna es el reflejo de las estrellas?, continuó Seiya,
- La Tierra es opaca… Tan sólo recibe y absorbe la Luz y el Calor…
No lo digas, pensó Serena. Ya he comenzado a darme cuenta.
Pero seré fiel aunque muera de pena por hacerlo.
El dolor era ahora agudo en su corazón. Sentía a su destino, reclamándola.
Y por primera vez… no deseaba ir, no tan pronto.
Continuará D:
