CAPITULO 8:
"Juegos Peligrosos"
…" Y Aladino puso una espada desenvainada con el filo apuntando hacia él, entre él y la Princesa, y le dijo:
No temáis, si traspaso este límite de la cama, yo mismo me atravesaré con esta espada"
De "Las mil y una Noches", varios autores.
Cuando llegaron a la cabaña era noche cerrada.
"Encerrados de nuevo en un espacio tan estrecho" pensó Serena y tragó saliva con dificultad.
-Bueno, Bombón…
Aún no resolvemos lo de la cama, ¿no?
Seiya se estiró y bostezó.
-Creo que una estrella como yo, necesita un descanso reparador… Así que si fueras tan amable de dormir en el sofá… agregó guiñando un ojo.
-¡Por supuesto que no! ¡Una señorita como yo también necesita su "sueño de belleza"!
-Ya veremos, dijo Él, picado, voy a prepararme para dormir, mientras sujetaba el pomo de la puerta del minúsculo cuarto de baño.
Cuando salió llevaba un pijama rojo de seda brillosa con rayas color ocre. Satinada. La tela susurraba al moverse en la reducida habitación.
Ella lo miró de reojo. Imposible no compararlo con la ropa aburrida que usaba su novio para dormir. E
n Seiya esas prendas lucían decididamente… sexy.
Debía ser una tela muy suave y sedosa al tacto pensó, muy a pesar suyo.
De todas formas, le señaló el sillón con férrea determinación, tratando de mirar a otro lado.
-Anda Bombón, dijo el cantante, acercándose y tironéandola de la manga,
-¡no seas mala! ¡Tú eres más pequeñita! Yo no puedo ovillarme para caber en tan poco espacio…
Ella lo ignoró, porque rebuscaba en su mochila. Se puso pálida. Luego verde…
-¿Qué ocurre?
-Creo… creo que estaba tan emocionada que olvidé poner mi pijama… agregó con un hilo de voz…
-¿Cuál? Lo observó sospechosamente emocionado y con las manos unidas con fruición, ¿El celeste con estampado de conejitos? ¿
El rosa con botamangas y un conejo bordado en el bolsillo?
¿La camisola rosada con encajes en el cuello?
Serena explotó y le dio un golpe feroz con el puño en la cabeza… enojada a más no poder y con el rostro al rojo vivo.
-¡No pienses en mis pijamas, pervertido! Luego se sentó en el suelo… deprimida…
-Espera Bombón, dijo Él, aún sobándose la cabeza y poniéndose serio.
Se desabotonó la parte de arriba del suyo y se la ofreció.
-¿Qué haces? Ella estaba temblando, sonrojada. Ni se atrevía a mirar el bien formado tórax de su amigo.
Si bien, terminó aceptando el ofrecimiento.
Seiya estaba en el cuarto mientras ella se vestía. Sudaba un poco de puro nervioso, pensando en que ella estaba ahí dentro del baño, desnudándose y poniéndose "SU" pijama…
-¡Soy un caballero! ¡Soy un caballero! ¡Soy un caballero! ¡Soy un caballero!...
Se repetía para infundirse valor.
Sin embargo… Sólo un vistazo pequeño tal vez…
Sintió que le subía de golpe la presión sanguínea.
Se acercó a la puerta entreabierta, para espiar un poquito, subrepticiamente…
¡PUM!
La puerta se abrió de golpe, golpeándole en la frente.
-¡Ya estoy lista! Dijo ella, saliendo con decisión. No había peligro alguno. La chaqueta le llegaba casi a las rodillas.
Seiya estaba sentado en el piso, apreciando dubitativamente Sus largas, finas y torneadas piernas.
-Bombón…
-Ahhhh…. ¡No me asustes así! Saltó.
-Creo que encontré la solución perfecta, dijo Él alzando el índice con decisión.
-¿Cuál?
-¡Piedra papel o tijeras!
-¡No me asustas, Kou, Para que sepas, soy una Maestra en ese juego, nadie me gana!
Intentaron nueve veces (En verdad, muchas más, hasta que se cansaron) Subiendo la emoción y la frustración, cada vez que conseguían un...¿Empate?
Por alguna razón, ninguno de los dos podía ganar…
-¡Está bien! Serena dio un resoplido desesperado, dejándose caer sobre un lado de la tentadora cama.
Seiya se sentó en el otro lado.
-Cada uno ocupará su mitad, es lo justo, dijo con un bostezo. Un empate es un empate.
-Ella lo miró con recelo. Sus ojos a centímetros de la piel perfecta, los ojos azul profundo y el cabello negro azulado del cantante.
-¡No se te ocurra pasarte de listo o gritaré!
-¿Yo? La expresión de Él era de la más pura inocencia.
Pero, a pesar del intenso cansancio y del largo día, Morfeo no llegaba. El estado de tensión no les permitía pegar pestaña.
-Aquí falta algo… musitó la muchacha conocida como Sailor Moon.
¿Un beso de buenas noches? Pensó Seiya, mirándola ilusionado, enrojeciendo.
Recibió un almohadonazo en pleno rostro.
-¡Guerra de almohadas! Gritó la muchacha, feliz.
Corrieron, saltaron y se persiguieron golpeándose con las mullidas cabeceras. Ella lo perseguía con fiereza, y lo vio saltar sobre la cama de un solo envión en un desesperado intento por escapar, con tan mala suerte que calculó mal el impulso y cayó en el espacio que quedaba entre ésta y la pared.
Sonó un golpe seco.
Serena, preocupada, detuvo su loca carrera frenando de golpe, enredándose un pie en la sábana y cayendo justo sobre él.
Se sonrojó.
Podía sentir el calor de su cuerpo a través de la suave y delgada tela, y los volúmenes y contornos de su masculina silueta, justo debajo de ella.
Movió la cabeza con desesperación, alejando esos pensamientos, mientras todavía estaba a horcajadas sobre Él.
Los ojos del chico estaban cerrados y apenas respiraba.
-¿Te encuentras bien, Seiya?, no me asustes… Se brindó, inclinándose sobre su rostro, pasándole los dedos por la mejilla.
Este levantó el torso con la velocidad del rayo y le dio un beso rápido y breve en los labios.
Fue un instante fugaz y mágico… un sabor a fresas y a miel que la descolocó por unos segundos…
los suficientes para que se despegara con celeridad al volver a funcionar su cerebro.
-¡Pero cómo te atreves! Le dijo ella, poniéndose en pie de un salto, furiosa, volviendo a perseguirlo, esta vez, para golpearlo.
-¡Sólo era un beso de Buenas Noches Bombón! Nada grave, se justificaba Él, quien no podía sacarse la sonrisa del rostro.
Serena lo acorraló contra la pared, y pegaba con sus manos empuñadas sobre el atlético pecho del muchacho.
-¡IDIOTA! ¡IDIOTA! ¡IDIOTA!
Tras un rato los insultos y los golpes se detuvieron, cesando por completo.
Seiya se sorprendió al sentir que ella se rendía y se arrojaba en sus brazos.
Él la sujetó de la espalda, mientras le decía:
-Bueno Bombón, sabía que algún día sucumbirías a mis encantos.
No te preocupes, te trataré bien. Te quiero demasiado. ¿
Crees que puedas darme una oportunidad?
Silencio.
-¿Bombón?
Plantas rodadoras imaginarias atravesando la estancia.
-¿Serena?
Un ligero ronquido fue la única respuesta.
-Con que era eso… se dijo con desilusión, con una gota de vergüenza casi visible sobre su frente y una ceja temblorosa.
Levantó el rostro de la agotada jovencita.
Sus mejillas sonrosadas y su boca entreabierta, mientras dormía como una niña pequeña.
La tomó en brazos y la depositó con exquisita delicadeza sobre el colchón, cubriéndola con las mantas.
-Al menos, confía suficiente en mí para dormirse en mis brazos… concluyó con picardía.
Se tendió a su lado.
Depositó un montón de besos fugaces y pequeños como lluvia de estrellas, sobre su frente, mejillas y el suave terciopelo de su boca color de rosa.
-Seiya… dijo ella entre sueños.
¡Qué de recuerdos preciosos tendría para cuando debiera marcharse de nuevo!, se dijo.
-Vale Bombón… te dejo en paz, dijo, con emotiva ternura, cogiendo una manta para envolverse y sentándose en el sillón, desde donde la miró dormir, mucho rato, hasta que los párpados le pesaron tanto, que acabó por rendirse al cansancio; y se enfiló a hollar, muy a su pesar, la senda pulimentada de polvo de estrellas de los sueños.
Continuará :_:
