Había pasado una semana desde la pelea entre Costia y Clarke. Lexa había pasado toda la semana evitando ver a su novia. No tenía ganas de tenerla cerca, no le apetecía mirar esos ojos marrones y que la convenciese de que no tenía culpa de nada como solía hacerse.
Se acababa de despedir de su padre en el aparcamiento cuando caminaba hacia el instituto con los auriculares de su ipod a todo volumen. No escuchó como alguien la llamaba, sintió que alguien colocaba una mano sobre su hombro y se giró para saber quién era. Esperaba que fuese Costia y su cara de mal humor se desvaneció cuando puedo ver esos ojos azules observándola.
Clarke sonrió haciéndole un gesto indicándole que se quitará los auriculares. Aparto su mano del hombro de Lexa, ella también había sentido una pequeña descarga al tocarla. Cuando al fin Lexa guardo su ipod en el bolsillo, Clarke comenzó a hablar.
- Lo siento, llevo toda la semana intentando buscarte para decirlo – no pudo evitar sonrojarse al decirlo. No le gustaba pedir disculpas pero sabía que esta vez eran merecidas.
- No tienes porque disculparte conmigo, novata – se dio la vuelta y comenzó a andar dejando a la rubia allí plantada mirándola.
Cuando Clarke reacciono aligero su paso para alcanzar a Lexa que ya estaba subiendo los escalones de la entrada.
- ¿Vuelvo a ser la novata? ¿Has olvidado mi nombre? – le dijo con la respiración agitada por la carrera.
- No lo he olvidado Clarke – siguió caminando con Clarke a su lado siguiéndola- pero no tenemos más que hablar.
- ¿Estás enfadada conmigo por lo que le ha pasado a Costia?- Lexa se paró de golpe mirando sorprendida a la rubia, estaba claro que no tenía ni idea de lo que había pasado. – La han expulsado del instituto por lo de la pelea
- ¿Qué? – Lexa sentía como el suelo que tenía a sus pies se hundía, habían expulsado a Costia y ella ni siquiera se había enterado.
- De verdad yo no quería fue Titus quien hablo con el director – dijo Clarke titubeando.
- No pasa nada, adiós Clarke – le soltó y se fue en dirección a la oficina del director.
Lexa no podía creerse que nadie la hubiese avisado de eso, y mucho menos que hubiese sido Titus quien avisase al director. Clarke había dicho que no quería que se tomasen medidas en la enfermería, Anya le había contado eso. Sacó su móvil del bolsillo y desbloqueo el número de Costia. De repente empezaron a llegarle mensajes.
[Costia:]
ü ¿Sigues enfadada?
ü Supongo que sí..
ü Creo que deberías saber que no voy a volver al instituto. ¿Puedes venir a mi casa?
ü Lexa tenemos que hablar por favor..
ü Lex lo siento, sé que me he pasado pero por favor no toda ha sido mi culpa pudo rendirse.
ü Lex…
ü Joder contesta, necesito que hables con Titus o van a expulsarme todo el curso.
ü Parece que estás de acuerdo con no verme más.
ü Está bien supongo que hemos terminado y que no vas a volver a hablarme
ü Adiós, Lex.
Cuando termino de leer todos los mensajes ya casi estaba en la entrada de la oficina del director. Llamó a la puerta y espero a que este la dejase entrar. El director la invito a sentarse.
- ¿Y bien señorita Woods? ¿No debería usted estar en clase ahora mismo? – le dijo mientras daba un sorbo a su taza de café.
- Debería – lo dijo en un tono más serio de lo que debería, recordó que tenía que comportarse y suavizo un poco el tono- Quería preguntarle algo.
- Adelante- le dijo sonriendo.
- ¿Han expulsado a Costia?- lo soltó de golpe sin andarse con rodeos porque se estaba muriendo por dentro al saber que ella había estado una semana sin enterarse de nada.
- Si, la hemos expulsado por darle una paliza a una compañera suya –el director volvió a beber de su taza y prosiguió- Incluso el entrenador de su equipo dijo que esa chica había sobrepasado los límites demasiadas veces, podía haberle hecho un daño irreparable a la señorita Griffin.
- ¿Titus dijo eso? – contestó alzando un poco la voz.
- Señorita Woods – el director soltó la taza encima de la mesa claramente enfadado. Lexa se había pasado con el tono.
- Lo siento, no debí hablarle así – Lexa miro sus manos apoyadas sobre sus rodillas, respiro hondo serenándose y volvió a mirar al director- Titus no estaba en el gimnasio supervisando la pelea, no debería contar su argumento a favor.
- Sé perfectamente donde estaba el entrenador Titus, yo le había llamado- dijo tajantemente el director- Que el entrenador no esté supervisando un entrenamiento no debe darle derecho a nadie a saltarse las normas. ¿Lo entiende señorita Woods o debería vigilarla a usted también?
- No, lo siento señor director.- Se levanto de la silla y camino hacia la puerta- Muchas gracias por haber hablado conmigo - se despidió del director cerrando la puerta.
Camino en dirección a su clase, su primer instinto habría sido ir a su lugar favorito en el instituto para calmarse y dejar de pensar en todo aquello. Pero no podía saltarse las clases o sus padres se enfadarían con ella.
Cuando llegó estaban en clase no podía interrumpir, decidió sentarse en el suelo apoyada en la pared de al lado de la puerta. No podía más. Se sentía culpable por no haber podido hacer nada para impedir que expulsasen a Costia, además de que no había estado allí para ella. Volvió a mirar su móvil y a leer sus mensajes.
No entendía si Costia había cortado con ella o no. No entendía ese mensaje, entendía su enfado y su frustración, pero ella también debería entender que había tenido motivos para ignorarla estos días. Había necesitado su espacio, tenía que hablar con ella.
Marcó su número de teléfono pero Costia no respondía. Volvió a intentarlo con el mismo resultado. Suspiró y escribió un mensaje
[Lexa]: ¿Podemos hablar?
[Costia]: No tenemos nada que hablar está todo dicho
[Lexa]: Costia tengo mucho que decir, lo siento por ejemplo
[Costia]: ¿Por qué? ¿Por desaparecer cuando te necesitaba?
[Lexa]: No sabía nada, créeme
[Costia]: Me da igual, estoy en mi nuevo instituto. Olvídame
[Lexa]: Costia por favor quedemos, quiero hablar
[Costia]: Te lo he dicho no quiero verte, no se te ocurra aparecer por mi casa.
Lexa no puedo evitar que una lágrima se escapase de sus ojos y rodase por su mejilla, se la limpio con la mano justo a tiempo para impedir que nadie la viese llorar. Ella era una tipa dura, nadie tenía porque verla así.
La puerta se abrió y todos sus compañeros empezaron a salir de clase. Lexa se levanto y entro en el aula para hablar con su profesor. Le explico que había estado hablando con el director y que no había querido interrumpir su clase.
Se sentó en su pupitre sacando los libros y el estuche para la siguiente clase, sus amigos se acercaron a ella pero Lexa estaba como ausente, su cuerpo estaba allí pero su mente estaba bastante más lejos. Decidieron dejarla tranquila.
Las clases pasaron más lentas que de costumbre, se hacía raro mirar hacia su lado y ver el pupitre vacio de Costia. Hacía que su pecho doliese aún más.
Cuando las clases terminaron se encamino hacia el despacho de Titus, tenía que hablar con él. Entro en el gimnasio y se encontró con Titus preparando las colchonetas para entrenar, eso le extraño no había entrenamiento hasta dentro de 3 horas. Titus se dio cuenta de su presencia y le hablo sin dejar de colocar las colchonetas.
- ¿Has venido a entrenar con Clarke? – Lexa pensó que tenía que ser una broma.
- ¿Por qué iba yo a venir a entrenar con la novata? – se cruzo de brazos observándolo.
- Ah – dijo terminando su trabajo y girándose para observar directamente a Lexa- Pensé que ibas a ser tú a quien le pediría ese favor pero entonces ¿Qué quieres?
- ¿A mí? – la pregunta se le escapo de la boca.
- Si, Clarke necesita entrenar un poco más para llegar al nivel del resto y tú eres la mejor. Pensaba que te lo diría a ti pero –alzo un poco la voz mirando con gesto enfadado hacia Lexa-¿Qué quieres sino?
- Venía a decirte que esta semana necesito no entrenar, haré mis entrenamientos en el gimnasio no te preocupes pero …
- ¿Pero qué? – la interrumpió Titus.
- Pero ahora voy a quedarme por aquí, tengo curiosidad por ver entrenar a la novata
- ¿No vas a entrenar pero te quedas a mirar a la nueva? – le dijo Titus enarcando una ceja, no podía creerse lo que estaba escuchando.
- Sí, pero no digas que estoy aquí. Voy a verlo desde mi grada particular – sonrió como respuesta.
- Haz lo que quieras, eres incorregible pero ni se te ocurra molestar – dijo Titus desesperado por la actitud de su mejor luchadora.
Lexa desapareció de allí, se encamino a su parte favorita del gimnasio. Era una grada alta que estaba oculta. Solo la gente que conocía muy bien ese gimnasio sabía dónde estaba. Era su lugar favorito, además desde allí había acceso a una terraza. Había que saltar un poco y era peligroso pero para una deportista como ella eso no era nada. Se coloco en su posición observando expectante para ver la entrada de Clarke.
Clarke entro en el gimnasio con su bolso de deporte bajo el brazo, entro sola. Vio como la rubia dejaba su bolso en el banco y hablaba con Titus. No podía escuchar que se decían desde allí, solo podía ver como Titus asentía y se marchaba. Dejando a Clarke sola.
Le extraño que su entrenador fuese a dejar a Clarke sola en e gimnasio. ¿No pensaba supervisar sus ejercicios ni nada por el estilo? Al cabo de un rato sus neuronas se activaron de golpe dándose cuenta de que Titus sabía que ella estaba allí, por eso había dejado que Clarke entrenase sola. Cuando volviese a encontrarse con él le iba a matar.
Volvió a observar a la rubia que para su sorpresa se estaba cambiando en mitad del gimnasio, trago saliva cuando puedo observar desde la distancia como Clarke se quitaba su camiseta y se colocaba una camiseta más ajustada y cómoda para hacer ejercicio. Puedo ver que tenía un tatuaje en su costado derecho. Lexa se mordió los labios recorriendo con su mirada el cuerpo de la rubia, observando el espectáculo. Vaya con la nueva, que cuerpazo tenía.
Clarke termino de sacarse los vaqueros, se colocó los pantalones cortos azules que había traído en el bolso. Guardo la ropa que había traído puesta en el bolso y saco su teléfono. Lexa no podía ver que estaba haciendo esa chica con su teléfono.
Estaba apoyada en la barandilla observándola desde ahí arriba, la rubia dejo su teléfono y empezó a hacer los ejercicios de calentamiento que Titus le recomendaba a cada luchadora. Lexa los conocía de memoria. Estaba observando a la rubia cuando se sorprendió por el ruido de la puerta, miro hacia allí y se quedo boquiabierta al ver quien entraba. Anya. ¿En serio? No podía creerse que fuese su amiga quien entrase con ropa deportiva por esa puerta sonriente, sería capulla no le había dicho nada.
Anya se estaba coronando como amiga esta semana, primero no le decía lo de Costia ahora le ocultaba que iba a ayudar a la novata.
Se estaba enfadando un poco por la falta de confianza pero se sorprendió mas cuando vio como su amiga se acerco a la rubia y le dio un beso en la mejilla, si antes se había sorprendido ahora no tenía palabras. ¿Su amiga estaba tonteando con la nueva? ¿Desde cuándo eran amigas? No podía creerlo.
Las vio hablar durante un rato, vio como Anya sonreía mirando a la rubia. Sintió algo raro en el pecho, no sabía explicar lo que sentía al verlas tontear así delante suya. No sabía si era decepción porque su amiga no le hubiese contado nada o celos, si debía reconocer que le molestaba que la nueva tontease con su amiga. Aumento su agarre en la barandilla haciendo que sus nudillos se volviesen blancos. No podía parar de mirar aquello.
Como era posible que Titus permitiese que esas dos tonteasen en el gimnasio en vez de entrenar. Si, estaban entrenando juntas pero se notaba las miradas entre ellas. Al menos ella lo notaba.
(Clarke)
Después del encuentro con Lexa en la entrada había desistido de la idea de que esa chica la ayudase a entrenar. Le atraía mucho físicamente pero estaba claro que esa chica no estaba para nada disponible.
A primera hora en clase Anya, otra de las chicas del equipo, se le acerco para preguntarle que tal estaba de los golpes. Estaba recuperada totalmente y le conto que necesitaba entrenar, Anya se ofreció encantada. Le caía bien esa chica, era amable con ella y muy simpática no pudo evitar negarse a que le encantaría compartir un poco más de tiempo con ella. No era tan irresistible como Lexa pero tampoco tenía mucho que envidiarle.
Quedaron después de que terminasen las clases en el gimnasio. Clarke aviso a Titus en uno de los descansos entre clases que iría a entrenar acompañada, pero no le informo de que al final no se había atrevido a pedírselo a Lexa.
Cuando llegó la hora se dirigió hacia el gimnasio con su bolso de deporte que su madre por suerte había podido acercarle en el recreo. Titus estaba allí esperándola, le dio la bienvenida de nuevo y le dijo que si necesitaba que se quedase a ayudarla pero Clarke le dijo que ya había encontrado quien le echase una mano hoy. Titus sonrió y se fue dejándola sola en el gimnasio.
Pensó en irse a cambiar a los vestuarios pero para que llegase Anya aún quedaban 5 minutos, y Titus acababa de salir hacia su despacho. Decidió cambiarse allí mismo, iba a estar en ropa interior de todos modos no es que se fuese a desnudar completamente, había algo que la hacía dudar se sentía como observada y no entendía por qué. Se saco esas ideas en la cabeza y comenzó a cambiarse.
Cuando ya estaba lista y empezaba el calentamiento, Anya apareció sonriente plantándole un beso en la mejilla. No pudo evitar sonrojarse un poco.
- Pensaba que ibas a dejarme tirada – le dijo aún sonrojada esperaba que Anya no se diese cuenta.
- Bueno la verdad es que había pensando en dejarte aquí – sonrió mirándola y colocando sus cosas al lado de las de Clarke volviendo a colocarse al lado de la rubia- pero no podía perderme esto, sino quien iba a enseñarte a que no te pateen el trasero.
Ambas comenzaron a reír, no hablaron más. Se dedicaron a terminar el calentamiento. Cuando terminaron con todos los ejercicios Anya la ayudo a colocarse los guantes y se puso los suyos.
- Muy bien Clarke, ahora vas a intentar pegarme – le dijo colocándose bien delante de ella.
- ¿Solo eso? – dijo Clarke incrédula.
- Tú intenta hacerlo, voy a enseñarte a protegerte – dijo Anya aún sonriente.
Clarke empezó a golpearla mientras Anya le daba indicaciones de cómo protegerse, no golpeaba con toda su fuerza solo entrenaban y jugaban. Anya no paraba de gastarle bromas hasta que de repente mientras le hacía una llave se acercó a ella agarrándola por la cintura, sentía el cuerpo de Anya arder pegado al suyo. Intento respirar pero su mirada estaba fija en los ojos de Anya, todo a su alrededor se había convertido en Anya de golpe.
Sus caras estaban muy cerca, Clarke tenía los brazos inmovilizados y no podía apartarse un poco solo se miraban fijamente. Tenía que decir algo para evitar que Anya diese el paso, le gustaba pero había algo dentro de ella que le decía que no.
- Creo que deberíamos parar por hoy – dijo en un susurro Clarke apartando la vista de los ojos de Anya. Asintió como respuesta y soltó a Clarke de su agarre.
- Creo que debería ir a darme una ducha, ¿vienes? – dijo sonriendo y guiñándole un ojo.
- Creo que voy a recoger un poco, adelántate- Estaba claro que Anya estaba tonteando con ella, lo de aceptar estas clases no había sido buena idea.
Espero hasta que Anya saliese por la puerta hacia los vestuarios, se acerco a su bolso para beber agua. Escucho unos paso detrás suya y se giró para ver si Anya había decidido volver. Casi se atraganta con el agua cuando vio a Lexa enfrente de ella.
Lexa sonrió al ver su cara de asombro. Estaba claro que lo que pretendía era eso, estaba jugando y Clarke no quería jugar.
- ¿Entrenamientos dobles? – le pregunto sonriente arqueando una ceja mientras se cruzaba delante de ella.
Clarke tuvo que girarse con la escusa de dejar el agua para reponerse de verla allí, no entendía como lo hacía pero esa chica era increíblemente sexy con cualquier cosa que llevase puesta no quería imaginarse como estaría sin ella. Derretiría a cualquiera de eso estaba segura.
- Si, no quiero que vuelvan a darme una paliza- dijo con tono serio mientras guardaba la botella de agua en el bolso.
- Para eso deberías entrenar conmigo ¿No crees? – le dijo observando las excelentes vistas del trasero de Clarke que tenía en ese momento.
- ¿Por qué debería entrenar contigo? – Clarke se giró enfadada. Se moría de ganas de decirle que la ayudará pero era demasiado orgullosa para reconocerlo.
- Ya sabes Clarke- se encogió de hombros sonriente- para ser la mejor tienes que ganar a la mejor. Y esa soy yo.
Clarke se quedo mirándola sorprendida mientras analizaba lo que acababa de escuchar. Debería pensar que era una creída arrogante pero lo único que pasaba por su cabeza era que Lexa quería entrenar con ella. Estaba claramente sorprendida. Quería dar saltos de alegría en ese momento pero no podía. Intento evitar que una sonrisa se le escapase.
- Eres un poco creída ¿no crees?- le dijo en el tono más seco y frio que pudo.
- Bueno yo no diría eso, soy la vigente campeona del torneo para el que supuestamente te entrenas- clavo sus mirada en los ojos azules de Clarke, estaba disfrutando de esto. Llevaba toda la mañana mal pero había algo en esta chica que la hacía despertarse.- Además si vas a tontear con Anya como antes no creo que avances mucho.
- ¿Cómo nos has visto? – dijo sorprendida.
- Yo no desvelo mis secretos – le guiño un ojo y se giró para marcharse- Mañana a esta misma hora aquí, estaré aquí si quieres entrenar conmigo pero si es así, solo tú y yo.
Las palabras que Lexa le había disparado al estar cruzando la puerta del gimnasio para salir no se le iban de la cabeza. Entrenar con ella. Solo tú y yo se acababan de convertir en su frase favorita, sentía que el corazón iba a salírsele del pecho de la alegría.
Tenía que serenarse y pensar fríamente, Anya se había ofrecido cuando estaba colgada sin ayuda y ahora no tenía idea de cómo decirle que ya no necesitaba su ayuda. Además hasta hace nada habían estado a punto de besarse. Dios. Tenía que buscar una solución a esto y rápido.
Bye Bye Costia te echaremos de menos o no. ¿Vais a echarla de menos? Espero que os guste el capítulo, espero leer que opináis y que pensáis de cómo va la historia. Me estoy muriendo de ganas de que escribir la siguiente escena, está en mi cabeza desde que empecé a escribir el fic . Un saludo ;)
