Después de tomarse su tiempo analizando aún la conversación con Lexa, Clarke decidió entrar al vestuario. Se sentía feliz por saber que mañana a esa misma hora estaría con Lexa, pero a su vez tenía un nudo en el estomago por Anya.

No se le ocurría como decirle. Había sido muy amable con ella, estaba claro que sus intenciones no habían sido solo por ayudar a una compañera sino por algo más. ¿Podría decirle que prefería alejarse por eso? No. No podía utilizar ese motivo. Quizás era pasarse demasiado soltarle algo así, cuando la verdadera razón era esa chica y sus preciosos ojos verdes.

Nada más atravesar la puerta del vestuario vio como Anya estaba sentada en uno de los bancos del vestuario abrochándose las zapatillas. Tenía el pelo mojado por la ducha que acababa de darse, por suerte para ella, Anya ya estaba vestida casi al completo.

Cuando se dio cuenta de que Clarke estaba allí, dejo de atarse las zapatillas y la observó con una sonrisa.

- Lo siento por no esperarte para la ducha pero has tardado bastante- le sonrió levantándose del banco para acercarse a Clarke, que dio un paso hacia atrás. Anya entendió el mensaje y paro de avanzar hasta la rubia.

- Estaba recogiendo un poco – le dijo soltando su bolso de deporte en un banco enfrente del que antes ocupaba Anya y dándole la espalda a esta.

Clarke intentaba marcar distancias, antes casi se besan y no quería que hubiese dudas al respecto de sus intenciones. Anya entendió por la respuesta de la rubia que tenía que parar de tomarse ciertas confianzas, le gustaba esa chica y podía intentar ir despacio por ella. Pensaba que no sería difícil acabar gustándole cuando iba a compartir tanto tiempo juntas a partir de ese día. Esto la alegraba enormemente.

- Anya creo que tenemos que hablar…- dijo al final la rubia rompiendo el silencio que se había formado.

Se sentó enfrente de ella pero no puedo mirarla a los ojos, no tenía muy claro aún como decirle aquello. Pero estaba claro que mientras antes lo soltase mejor. Se quedo un rato callada mientras mordía su labio, buscando las palabras adecuadas para decirle aquello si es que existían.

- ¿Y bien?- dijo Anya que se había puesto de cuclillas delante de ella agarrándole la cara para que mirase a sus ojos. Clarke levanto la vista y la miro fijamente, suspiro tomando aire.

- No sé cómo decir esto…– dijo dudando de sus propias palabras, volvió a apartar su vista de la de Anya.

- Clarke si vas a decir que te gusto no tienes que avergonzarte, a mí también me gustas- dijo interrumpiendo a la rubia que no pudo evitar ponerse roja como un tomate al escuchar aquellas palabras- Me fije en ti desde el primer momento que entraste en clase, por eso me ofrecí a ayudarte.

Clarke trago saliva y se tapo la cara con las manos. Si pensaba que esta conversación iba a ser difícil antes de que Anya soltase aquello, ahora se le hacía imposible encontrar las palabras. Tenía que reaccionar, tenía que decir algo. No sentía lo mismo que ella.

Anya agarró las manos de la rubia descubriendo su cara, acercó su cara para besarla pero Clarke apartó la cara, echando su cuerpo hacia atrás. Anya se levanto enfadada, se acerco para recoger sus cosas y largarse. Estaba claro que había sido un error aquello, se estaba muriendo de vergüenza por haberse atrevido a soltarle eso así, a quemarropa.

- Anya lo siento pero…- Clarke no sabía ni que decirle- yo quería decirte que era mejor que dejásemos de entrenar juntas y ahora con esto me acabas de confirmar que es así.

- ¿Con esto? – se giró gritándole enfadada – Te acabo de decir que me gustas y lo llamas así.

- Yo..- empezó a decir la rubia titubeante. Dios no paraba de cagarla.

- Tú nada Clarke.

Clarke observó perpleja como Anya agarraba sus cosas y se largaba hecha una furia de allí. Definitivamente esta conversación no había salido como ella esperaba. Hoy nada estaba saliendo como ella pensaba. Ni por asomo se le había pasado por la cabeza que el único motivo que había tenido Anya para ayudarla había sido solo el simple hecho de tontear con ella.

Se quito la ropa deportiva y se fue directa hacia las duchas solo con una toalla cubriendo su cuerpo. Necesitaba una ducha de agua caliente para terminar de asumir todo lo que le había pasado esa tarde. Era increíble lo rápido que puede pasar todo sin que ni siquiera lo planees.

Dejo la toalla colgada en la puerta, entró en la ducha y abrió el grifo del agua caliente. Su cuerpo reacciono relajándose en cuanto noto el agua caliente recorriéndola. Empezó a enjabonarse lentamente, necesitaba tomarse su tiempo y relajarse. Después había quedado con Raven y Octavia para ir a tomar algo a un bar cercano.

Finn también iría siempre acababa acoplándose a cada cita de chicas que tenían. Al principio ese chico le caía bien pero después empezó a agobiarla, no paraba de escribirle y esto estaba agotando su paciencia.

Termino su ducha y se marchó despidiéndose de Titus que acababa de llegar. La primera impresión que tuvo de ese hombre no fue para nada buena, pero después de la paliza con Costia, la reacción que tuvo acusándola delante del director aún sin la aprobación de Clarke hizo que su opinión cambiase. Aún recordaba aquella conversación al salir del despacho del director.

(Flashback)

- ¿Por qué lo has hecho? Yo dije que no hacía falta acusarla – le dijo aún sorprendida por la declaración de Titus ante el director.

- Solo hice lo que tenía que hacer no tienes que darme las gracias- sentenció Titus caminando y dejando allí plantada a Clarke.

- Pero…- intentó responder Clarke

- Pero nada Clarke, hice lo que debía y tú no te atrevías a hacer – volvió a su lado y colocó su brazo en el hombro de Clarke- No es malo tener miedo, eres nueva y no querías acusarla porque pensabas que todas irían contra ti.

- ¿Cómo sabías que era por eso? – admitió sorprendida.

- Yo también he sido el nuevo, pero puedes estar tranquila yo puedo cargar algún peso por ti si me prometes que entrenarás como es debido.- lo dijo en el tono más amistoso que le había escuchado nunca.

- Gracias no debías hacerlo – se sentía agradecida por eso. Era algo que no esperaba. No esperaba que ese entrenador duro y autoritario que había visto en el gimnasio se preocupase por ella de ese modo.

- No tienes que darlas, esa chica ya había cometido suficientes errores como para que dejásemos que siguiera haciéndolo. – sentenció con gesto serio.

- De verdad muchas gracias, voy a esforzarme para que no sientas la pérdida de una luchadora como ella.

Titus se despidió y se alejó por el pasillo pero antes de perderse se dio la vuelta para gritarle algo más a Clarke.

- Tranquila ella se enfadará conmigo y no contigo, sabrá quién acuso a su novia – le guiñó un ojo y desapareció por el pasillo.

Aún le sorprendía que aquel hombre se hubiese dado cuenta de que Lexa le gustaba antes que ella misma, era cierto. Si no había acusado directamente a Costia por la paliza no era solo porque las demás chicas del equipo la tratarían como una chivata, sino porque sabía que Lexa no le perdonaría aquello.

Después de que hubiese aparecido de la nada para proponerle entrenar con ella lo tenía claro, esa chica también se sentía atraída por ella. No era amor ni mucho menos, pero sentía una atracción hacia ella que no había sentido con ninguna otra persona antes. Como si algo dentro de ella le dijese que debía confiar en ella, como si la conociese de antes. Pero Clarke estaba segura de que si la hubiese visto antes se acordaría de ella. Era imposible que alguien pudiese olvidarse de una mirada como esa.

Al día siguiente…

(Clarke)

Le había costado mucho dormirse esa noche, no paraba de imaginarse cómo sería su primer entrenamiento con Lexa. Tenía un nudo en el estomago que había impedido que cenase aquella noche. Su madre se había enfadado un poco, porque odiaba que no cenase como debía. Pero Clarke se fue directa a su cuarto, se encerró a escuchar música.

(Lawson - Roads watch?v=I-SOaSU0ieA )

"I try to give myself away

To give into the chase

Night turns into day

I drive, drive into the moon

I pray for something new

No matter what I do

All roads leads to you...

No matter what I do

Every road leads right back to you

If I win or lose

Every road leads right back to you

No matter what I do

Every road leads right back to you

If I win or lose

Every road leads right back to you"

Estaba limpiando los platos del desayuno mientras canturreaba, cuando notó como su madre le quitaba los auriculares.

- Estás muy contenta esta mañana Clarke – le dijo su madre dándole un beso en la mejilla.

- ¿Eso es malo? – respondiendo bromeando

- No claro que no – su madre se sentó en una silla observándola pasaron un par de minutos hasta que volvió a hablar- ¿Clarke te gusta alguien del instituto?

A Clarke casi se le cae la taza que estaba limpiando al escuchar esas palabras. Su madre empezó a reír al notar como había puesto nerviosa a su hija. Dios. ¿Era tan transparente para todo el mundo?

- Mamá no creo que sea el momento- dijo con las mejillas rojas, no tenía donde escaparse de esta conversación.

- Claro que lo es – dijo su madre tajantemente- Llevas evitando esta conversación mucho tiempo, antes me lo contabas todo.

- Antes era una niña mamá ahora ya no – dijo en tono enfadado mientras intentaba enjabonar los cubiertos que le quedaban.

- ¿Te gusta alguien que piensas que no me gustaría? – le soltó su madre. Clarke necesitaba que se la tragase la tierra en ese momento.

- Mamá para- soltó medio gritando. Termino lo más rápido que pudo.

Buscó algo que secarse las manos, pero antes de que pudiese irse su madre ya estaba detrás de ella.

- Clarke puedes contarme lo que sea…- Le dijo mientras la sujetaba para que no se marchase- eres mi hija da igual quien sea el chico que te guste, tú siempre vas a ser mi hija y vas a contar conmigo.

- ¿Da igual quién sea? ¿Y si es una chica? – le soltó mirándola a los ojos. Vio como el gesto de su madre cambiaba y la soltaba. Al fin podía huir a su cuarto de nuevo y escaparse hacia el instituto.

Clarke iba subiendo por mitad de la escalera cuando Abby al fin reaccionó, se acercó al principio de la escalera y espero a que su hija bajase para irse al instituto. Todas las mañanas la acercaba al instituto.

Subieron al coche y no volvieron a decir una palabra hasta que llegaron. Abby había estado pensando que decirle todo el camino. Le había sorprendido que su hija le soltase algo así. Siempre que habían hablado de ese tema, Clarke le había hablado de chicos.

Había estado callada todo el camino mirando por la ventana, nunca se había atrevido a decirle algo al respecto a su madre. Siempre le había dado miedo su reacción, los nervios por esa conversación habían hecho que olvidase los nervios que sentía por entrenar con Lexa. Suspiro al recordarlo.

Había aparecido de la nada cuando Anya se fue, como si lo hubiese estado observando todo. Pero no había nadie allí, estuvieron solas en el gimnasio. Lexa no podía haber estado mirando todo el tiempo ¿verdad? Oh dios. Algo hizo click en su cabeza, se había cambiado en mitad del gimnasio en vez de en los vestuarios. Mierda.

Por suerte acababa de llegar al instituto, estaba abriendo la puerta para bajarse del coche cuando su madre por fin abrió la boca para decir algo.

- Clarke, da igual si es una chica. Estaré aquí. Lo siento por tardar en decirlo- le dijo con media sonrisa mientras la miraba.

Clarke volvió a entrar para darle un abrazo y un beso en la mejilla a su madre. Por lo menos tenía algo menos de lo que preocuparse.

(Lexa)

Llevaba toda la mañana aburrida en clase. Sus amigos se acercaban para darle conversación, a todos se les hacía extraño la falta de Costia allí. Pero Anya estaba especialmente rara, estaba enfadada y de mal humor. Los había ignorado un poco durante todo el día, después tendría que preguntarle que le pasaba, era su mejor amiga y tenía que estar allí para ella.

Había visto a Clarke llegar en el coche de su madre por la mañana, vio como además de su mochila traía el bolso de deporte para entrenar. Le gustó verla sonreír por la mañana, esa chica era como una brisa de aire fresco en su vida. No entendía aún por qué, pero al tenerla cerca se sentía como una niña pequeña, con ganas de jugar, con ganas de divertirse. Hacía mucho que no se sentía así.

Después de las clases…

Clarke estaba cada vez más nerviosa, entró en el gimnasio saludando a Titus que la esperaba en la puerta. Hablaron un rato para establecer la hora en la que volvería a recoger las llaves y cerrar el gimnasio. Se despidieron y se fue directa al vestuario para cambiarse, aún rondaba en su cabeza la idea de que Lexa la hubiese visto cambiarse ayer.

Cuando salió con los pantalones cortos y el top deportivo, empezó a colocar las colchonetas. Miró su reloj, no había quedado en ninguna hora exacta con ella pero no había tenido ni una mínima noticia de ella en todo el día.

- Bueno novata ¿estás lista? – escucho la voz de la morena a su espalda.

- ¿Otra vez con lo de novata?- le tiro uno de los guantes a la cara.

- Es una broma Clarke, ¿calentamos? – le dijo con media sonrisa.

Clarke sintió como escalofrió le recorría todo el cuerpo. Esa pregunta la había hecho pensar mal y que todo su cuerpo reaccionase. Dios. Había sonado demasiado sexy, seguro que todo lo que ella decía podía sonar sexy.

Clarke céntrate por favor. Es solo una chica.

Asintió y empezaron a realizar todos los ejercicios para el calentamiento que Clarke había empezado a aprenderse de memoria. No pudo evitar mirar el cuerpo de la morena. Lexa llevaba unos pantalones cortos negros ajustados con unas simples líneas blancas y un top negro que resaltaba mucho más su pecho. Clarke tuvo que morderse el labio y apartar su vista, no entendía como podía estar pasándole esto.

- ¿Qué te parece si ahora te enseño un par de llaves?

Lexa le preguntó mirándola, se estaba tomando muy enserio su rol de profesora y no podía estar más sexy de lo que ahora estaba. Clarke asintió como respuesta. Pensaba que si abría la boca no iba a poder evitar babear.

Lexa empezó a mostrarle como debía colocarse para intentar cubrirse en una pelea, Clarke intentó imitar su postura pero la morena negó con la cabeza acercándose a ella y colocándose detrás de ella. Colocó sus manos sobre la cintura de la rubia. Clarke tembló al sentir el contacto.

- Muy bien ahora levanta un poco más este brazo – le susurró pegada a su espalda, podía sentir su respiración en su oreja. Podía sentir la mano de Lexa colocando su brazo.

- ¿Así? – dijo casi en un susurro.

Lexa asintió, apartándose un poco del cuerpo de la rubia. Ese simple roce había hecho que se desconcentrase un poco. Necesitaba pensar algo que la distrajese de sus pensamientos ahora. Pelear. Había estado durante un rato enseñándole las llaves más típicas a Clarke ahora necesitaban un poco de acción.

- ¿Por qué no tenemos un pequeño combate? ¿Te sientes lista? – preguntó a la rubia esperando un sí como respuesta.

- Claro, así podré volver a tirarte al suelo otra vez.

Lexa sonrió al recordar la primera vez que habían luchado, Clarke la había derribado desde el suelo. Se colocó en posición y empezaron a soltar algunos golpes.

- ¿Estabas aquí antes de que entrenase con Anya? – le espeto Clarke mientras le lanzaba un derechazo que Lexa con la sorpresa de la pregunta no vio venir.

- ¿Por qué me preguntas eso?- le dijo intentando concentrarse de nuevo, la rubia no podía saber que si había estado allí sino que pensaría de ella.

- Por nada, simple curiosidad- dijo cubriéndose de los golpes de Lexa.

Lexa sonrió y la agarro por la cintura con una llave tirando a Clarke al suelo y colocándola a ella encima. Podía sentir el cuerpo de la rubia debajo del suyo, podía sentir su calor. Agarro sus muñecas inmovilizándola. Colocó sus brazos a la altura de sus ojos, sujetándola aún por las muñecas.

- ¿Sabes cómo se gana este juego Clarke? – le susurro aún encima de la rubia.

- Dejando KO a tu oponente o por rendición – le respondió mirando sus ojos.

- Muy bien Clarke – acerco su rostro al de la rubia susurrándole en su oído- esto se trata de hacer que tu oponente se rinda.

- ¿Rendirse? – dijo Clarke sintiendo la mejilla de Lexa en su mejilla. Había aflojado el agarre en sus manos.

- Tienes que hacerle tanto daño que quiera darse por vencido y golpee dos veces con su mano – susurró en el oído de la rubia con una sonrisa.

Clarke sonrió, aprovecho ese momento en el que Lexa se había relajado susurrándole para girar sobre sí misma y quedar sobre el cuerpo de Lexa. Agarró sus muñecas sujetándola, pegando su cuerpo al de la morena para inmovilizarla.

Dio un pequeño beso en el cuello de Lexa, se moría de ganas por perderse en ese cuello. Llevaba tiempo aguantando esas ganas, y teniéndola tan cerca y viéndola jugar así, no había resistido más.

Lexa sintió el beso de Clarke en su cuello e intento moverse pero era imposible, parecía que Clarke había sido una buena alumna. Volvió a torturarla mordiendo el glóbulo de su oreja mientras le susurraba algo al oído.

- ¿Muy bien Lexa quieres rendirte? – susurró intentando sonar lo más sexy que pudo.

Le dio un beso en la barbilla, después otro en la comisura. Decidió soltar una de las muñecas de la morena. Recorrió su mejilla con besos hasta su oreja volviendo a susurrar.

- No me has contestado- mordió su oreja y volvió a colocarse frente a frente al rostro de Lexa. Rozo sus labios con los de la morena-¿Quieres rendirte?

Lexa colocó su mano liberada en el culo de Clarke, sintió la mirada de la rubia clavando sus ojos azules en ella, rozando sus labios con los de ella. Torturándola. Ella misma le había dicho que tenía que hacer que su oponente desease rendirse. ¿Ella quería rendirse?

El roce de los labios de la rubia hacía que desease besarla, pero Clarke siempre se apartaba. Estaba jugando. Estaba intentando hacer que se rindiese. Nunca pelear había sido tan divertido para ella.

Dio dos pequeños golpes en el trasero de Clarke, rindiéndose. Clarke sonrió, soltó la otra mano de Lexa y empezó a besarla al fin. Fue un beso apasionado. Ambas se morían de ganas.

En cuanto sus bocas estuvieron en contacto Lexa introdujo su lengua en la boca de la rubia. Clarke sintió como la lengua de Lexa recorría su boca y le devolvió el juego. Seguían devorándose en ese beso la una a la otra. Las manos de Lexa apretando el culo de la rubia pegándola más a su cuerpo.

Estaba subiendo la temperatura entre ellas, ninguna había planeado que aquel entrenamiento terminase así.

Ni siquiera escucharon la puerta abrirse, ni los pasos de Titus al entrar. Silbó con el silbato de entrenador que solía llevar colgado al cuello, haciendo que ambas volviesen a la realidad.

Dejaron de besarse y se miraron la una a la otra antes de levantarse. Bajaron la vista esperando que Titus hablase y les echase el sermón del siglo. Pero al contrario de lo que esperaban, este sonrió.

- A las duchas, yo me encargo de recoger esto – dijo aún sonriendo.

- Entendido- dijeron ambas a la vez.

- Pero por favor que sea separadas y nada de eso que estuvieseis haciendo en mi gimnasio.

Siento haber tardado tanto pero espero que haya merecido la pena la espera, espero vuestros comentarios ;)

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