Raven y Octavia la miraban esperando por su decisión sobre que iba a hacer. Pero en realidad ella no sabía qué hacer, una parte de ella se moría de ganas de darle a aceptar y otra le decía que no. Su parte orgullosa y cabezota le decía que no iba a ser bueno para ella. No podía dejar de pensar como Lexa se había apartado, como ni siquiera había tenido el valor suficiente de decirle ella misma que se arrepentía de aquello. Odiaba haber sido ella quien había tenido que decir esas malditas palabras. Así que tomo la decisión más fácil, aunque no fuese una decisión como tal porque definitivamente no iba a resolver nada, postergar la decisión para más tarde. Sí, esa era la mejor no decisión que podía tomar en estos momentos. Necesitaba un poco más de tiempo, necesitaba calmarse completamente.

Dios Clarke. Es una maldita petición de amistad, no una pedida de matrimonio o decidir qué vas a estudiar. Daba igual no sabía qué hacer ahora.

- ¿Sabéis que vamos a hacer? – dijo mientras miraba a sus amigas sonrientes- Vamos a hacernos esa foto para mi móvil y a seguir pasándolo tan bien como lo hacíamos antes.

- ¿Quién ha dicho foto?- gritó Bellamy entrando por la puerta del salón.

- Ni de broma Bell – dijo Octavia entre risas- no queremos que rompas el teléfono.

Al final el hermano de Octavia también se unió a las fotos, se hicieron unas cuantas y Raven fue la encargada de subirlas a Facebook. Después decidieron ponerse una película. Al principio hubo alguna que otra pelea porque no conseguían encontrar la manera de ponerse de acuerdo sobre cual ver. Se repartieron en ambos sofás. Aunque el reparto no fue muy equitativo, las tres chicas en un sofá y Bellamy en el otro.

(Lexa)

Estaba tumbada en su cama mirando al techo, no había manera de quedarse dormida esa noche. Lo único que pasaba por su cabeza era si se había precipitado o no agregándola. Solo necesitaba hablar con ella, necesitaba decirle que no se arrepentía del beso.

Quería explicarle que no había parado porque no quisiese seguir con lo que habían empezado antes en las duchas, solo que tenía que respetar sus normas. Ni siquiera había dejado que Costia se las saltase, y no era porque su novia no lo hubiese intentado . Costia había sido muy persistente en una innumerablemente lista de ocasiones pero siempre había podido controlarse. Eran sus propias normas, se las impuso a sí misma y quien quisiese estar cerca de ella tenía que respetarlas. Si no respetas tus propias decisiones no puedes esperar que otras personas lo hagan por ti, por lo tanto no había excepciones. Ni siquiera Clarke podía convertirse en una excepción y no por falta de ganas, porque ese momento con ella había sido suficiente para excitar a su cuerpo más de lo que Costia nunca había logrado.

Su móvil sonó y saltó de la cama rápidamente para ver si era ella, si por fin la había aceptado o no. Sus ojos reflejaron la decepción al ver que solo era una notificación de un correo. No conocía el remitente.

Abrió el correo y se sorprendió al ver que era un correo de Costia. Después de que la dejase había intentado alejarla de su cabeza. Se sentía un poco mal por haberla ignorado, Costia lo había significado todo para ella y aunque desde hace un tiempo hubiesen permanecido juntas más por costumbre que por otra cosa no debía haberla dejado sola. Costia la quería, había estado con ella el tiempo suficiente para conocerla, se habían cuidado la una a la otra infinidad de veces.

Pero en los últimos tiempos su relación se había ido deteriorando poco a poco, no paraban de discutir, siempre lo arreglaban y estaba genial el sexo de reconciliación. Pero Lexa no había podido evitar ir dejando de quererla poco a poco, seguía viéndola como alguien muy importante en su vida pero no como al principio. Nunca había tenido el valor de decírselo o nunca había tenido el valor suficiente de reconocerse a sí misma lo que estaba pasando. Los continuos ataques de celos de Costia y las peleas estaban haciendo bastante efecto en ella, en lo que sentía.

"Querida Lex,

Supongo que lo que menos esperabas de mí era un correo. Solo quería despedirme y no me veo con las fuerzas suficientes para decirte todo esto delante de esos ojos verdes. Ambas sabemos que acabaríamos haciendo cualquier otra cosa menos hablar. O al menos mantengo la esperanza de que así fuese. Te estoy echando de menos, aunque no me creas en estos momentos lo hago.

El nuevo instituto está bien, no tienes que preocuparte por eso y también hay un equipo del que conseguiré ser la capitana. Puedes confiar en ello.

Sé que no entiendes porque estoy haciendo esto, creo que yo tampoco. Ya sabes que cuando mi madre murió el psicólogo me aconsejo escribir como me sentía, supongo que es eso, estoy siguiendo el consejo que no funciono antes y espero que esta vez sí consiga hacerlo. Estoy escribiendo esto solo por sentirme bien yo, no por ti. Debería no mandarlo pero ¿para qué escribirte un correo que no vas a leer? Es absurdo, me da igual la opinión del psicólogo en eso, es absurdo.

Tranquila solo será uno, necesito un tiempo para aclararme y calmarme. No me respondas. No me llames, también he cambiado de número. Quiero empezar de nuevo y es lo mejor.

Solo quiero darte las gracias por todos los momentos que hemos vividos juntas, por todas nuestras peleas y por todo lo que me has hecho aprender. Quiero despedirme bien de ti y que sepas que no estoy enfadada.

No quiero que te sientas culpable por nada, todo lo que ha pasado es culpa mía y de mis decisiones.

- C

Posdata: nos veremos en el próximo torneo y voy a patearte el culo si no entrenas ;) "

Intento responder el correo pero le aparecía como si no existiese. Sabía que la decisión de Costia al final y al cabo era lo mejor. Iban a estar alejadas y posiblemente lo mejor para ambas era no saber lo que la otra hacía. Suspiro y volvió a tumbarse en la cama. Apago la luz de la mesilla y se preparo para intentar dormir.

Normalmente solía resultarle muy fácil quedarse dormida, pero la intriga por saber si Clarke aceptaría o no su petición. Después el correo de Costia hacía que le costase relajarse. Era como si la propia Costia le hubiese hecho disipar las dudas de si seguir o no adelante con su vida, tenía que seguir caminando hacia delante. No importa las veces que te caigas, siempre tienes que levantarte y seguir. Era lo mejor.

Pensó en Clarke. No paraba de recordar cada momento desde que apareció en su vida. La primera vez que la vio en clase y cuando lucharon juntas la primera vez. Como le había dicho solo existen dos tipos de luchadores y Clarke era como ella. De los que no se rinden nunca, de los que van a por todo, con todo y sin pensar en las consecuencias. Eso lo había descubierto aquella primera vez y sobre todo se lo había demostrado con creces en la pelea contra Costia. Recordó su cuerpo mientras se cambiaba en el gimnasio, cada una de sus curvas, su respiración se aceleró recordándolo. Pero a lo que no paraba de darle vueltas en su cabeza era al momento en el gimnasio, decidió ponerse un poco de música. Se colocó los auriculares y le dio al play. Sonrió al instante al escuchar la canción y se perdió en el recuerdo de los besos de Clarke en su cuello, las manos de la rubia sujetando las suyas. El calor de su cuerpo contra el suyo.

( PVRIS - St. Patrick watch?v=j2SWk859CEU)

"You're a miracle.

You're a miracle.

A miracle.

Transparent hands were at my neck,

But I love the way you let me breathe instead.

Take in your chemicals,

You are a miracle,

And I'm not spiritual,

But please stay,

'Cause you're a glimpse of bliss, a little taste of heaven."

(Clarke)

Raven la había dejado en casa hace media hora, era bastante tarde. Al día siguiente tenía clase y ya se había ganado la bronca de su madre por llegar a esas horas. Cuando Abby se daría cuenta de que ya tenía 17 años, y podía cuidarse sola. De hecho quedaban un par de semanas para que cumpliese 18. Ya estaba metida en la cama cuando volvió a coger su teléfono, volvió a abrir la aplicación de Facebook para leer los comentarios que Octavia había dejado en las fotos.

Octavia B: "Gracias por hoy. Sois INCREIBLES"

Raven R:"Tú lo eres, tenemos que repetir esto más veces"

Iba a comentar cuando le saltó la notificación de otra petición de amistad, era Bellamy. Sonrió al ver su foto de perfil. Era él con una gorra lila con su apellido bordado en blanco. Lo que más resaltaba de su foto era su enorme sonrisa y su pelo alborotado sobresaliendo por debajo de la gorra. Le aceptó sin dudarlo, le había caído realmente bien.

Estar con ellos había hecho que se olvidase por completo de todo lo que pasó en el gimnasio. Pero ahora no había nada que alejase su mente de rememorar el cuerpo de aquella morena bajo el suyo, de la suavidad de sus labios y la pasión con la que se habían besado. No había nada que la alejase de pensar en cómo la había rechazado después de eso. Todas esas dudas volvieron a su cabeza de nuevo. ¿Se había sobrepasado? ¿Había sido demasiado lanzada?

Miró su foto, esos increíbles ojos verdes y esa sonrisa. ¿Quién podría resistirse ante esa mirada? Una frase que había escuchado alguna vez se le vino a la cabeza en ese momento.

"Y uno lucha por ser inamovible y mantenerse firme ante la marea. Pero siempre hay algo que remueve la tierra. Querer no sentir nada con su presencia es como la lucha del polvo contra el viento, como el tira y afloja entre tiempo y espacio. Todos tenemos nuestra kriptonita y ante su mirada uno se siente como el talón de Aquiles frente a la flecha de Paris, frágil."

Así era como se sentía ante la mirada de Lexa, frágil. Por mucho que intentase ignorarlo, ante ella había algo dentro que se movía, acelerando el latido de su corazón. Normalmente era una chica decidida y sin miedo, pero ante esos ojos verdes. Sonrió al darse cuenta de que los ojos de Lexa y la kriptonita eran del mismo verde. Muy oportuna la cita Clarke, muy oportuna. Sonrió con el estúpido pensamiento que había tenido.

Aún observaba la otra petición que tenía pendiente. En realidad le apetecía hablar con ella, iban a compartir mucho tiempo juntas. No solo en clase también en los entrenamientos. Acepto la petición y dejo el teléfono en su mesilla de noche después de programar el despertador para el día siguiente.

(Lexa)

6:00 a.m

Agarró su móvil para apagar la alarma y salir de la cama, como siempre tenía que levantarse ya si quería llegar a tiempo al gimnasio. Se sorprendió al deslizar la barra de notificaciones y ver.

"Clarke. G ha aceptado su solicitud de amistad"

Su corazón se aceleró de golpe dentro de su pecho, no podía creerse que hubiese resultado tan fácil al final. Si no la aceptaba había pensado acercarse a ella en clase, obligarla a hablar con ella si hacía falta. Pero toda había salido bien, por una vez parecía que todo iba sobre ruedas. Ahora tenía que dar otro paso más, tenía que escribirle.

Rápidamente abrió los mensajes y le escribió:

"Buenos días, gracias por aceptarme. Tenemos que hablar ¿podemos hacerlo antes de las clases? Por favor J "

Sabía que a esa hora era muy poco probable que Clarke estuviese despierta, pero esperaba que respondiese en algún momento. No podía sentarse simplemente a esperar, sería muy poco típico de ella. Fue al baño y se arregló un poco el pelo, recogiéndoselo para que no le molestase. Terminó de vestirse con su ropa de deporte para marcharse al gimnasio, tenía que seguir su rutina como cada día. Tenía que intentar hacer más corta la espera por el mensaje de la rubia.

(Clarke)

Unos golpecitos en su puerta la despertaron. La puerta de su habitación se abrió dando paso a una Abby cargada con una bandeja llena de cosas para el desayuno. Clarke se levanto un poco entrecerrando los ojos para poder observarla bien. ¿Desde cuándo su madre le llevaba el desayuno a la cama? Solo lo hacía en ocasiones especiales como su cumpleaños, que lo hiciese ahora era raro.

- Buenos días princesa , es hora de levantarse

- Mamá, ¿he dormido una semana y es mi cumpleaños o aún estoy dormida?

- No habría dejado que durmieses tanto tiempo princesa – sonrió dejando la bandeja con el desayuno en la cama – solo es un desayuno de disculpa por…

- ¿por lo de anoche? – no pudo evitar interrumpirla, porque no entendía en absoluto todo aquello.

- Si Clarke, no me interrumpas.- intento suavizar el tono porque de verdad odiaba que su hija la interrumpiese- No me gusta discutir contigo, sé que ya eres mayor y en menos de una semana podrás tomar tus propias decisiones. Pero vives conmigo y tienes que respetar las normas, estaba preocupada. Odio no saber dónde estás, no puedo parar de pensar en que puede estar pasándote algo malo. No puedo perderte a ti también. Sólo avísame amor, solo un mensaje.

- Lo siento mamá, no volverá a pasar –agarró la mano de su madre- entiendo eso, no vas a perderme.

Desayunaron en la cama juntas, felices y sonriendo hasta que Abby observó en su reloj que iba a llegar tarde al hospital como no empezase a arreglarse. Clarke se levantó de la cama y corrió al baño a darse una ducha, estaba a punto de salir de su habitación cuando recordó que dejaba el móvil en la mesita.

Tenía varios mensajes en el grupo con Octavia y Raven, estaban quedando en pasarse unos ejercicios que tenía que entregar. Pero un mensaje llamó más su atención que ningún otro. Lexa. La morena le había escrito y quería hablar con ella. Suspiro. Tenía ganas de verla, ¿Por qué no hablar un rato?

Clarke: "No sé a qué hora llegas a clase y de qué quieres hablar, pero ok. Te esperó en la entrada"

Recibió su respuesta cuando ya iba en el coche casi llegando al instituto.

Lexa "Estoy en la puerta del gimnasio esperando, ¿puedes venir aquí antes de entrar al instituto?"

Clarke: "Ok. Tardaré un par de minutos"

Su madre la dejó en los aparcamientos como siempre, Clarke escribió a Octavia y Raven para que fuesen entrando sin ella. No sabía cuánto iba a tardar pero no quería que sus amigas llegasen tarde por su culpa.

La observó desde lejos sentada en el banco mirando su móvil, era increíble cómo podía lucir perfecta en cualquier situación y en cualquier momento. Esperaba que llegase un momento en el que se acostumbrase a eso, un momento en el que no le temblasen las rodillas solo con verla. Cuando aún estaba a unos pasos de ella, Lexa levanto la vista del móvil clavando su mirada directamente en Clarke.

- Buenos días Clarke – sonrió mientras se levantaba- pensaba que no ibas a querer hablar.

- Buenos días Lexa, no entiendo porque no debería ¿qué quieres hablar?

- Sobre ayer, Clarke entendiste mal…yo…- intentó decirle mientras se acercaba un poco más a la rubia.

- ¿Tú qué Lexa? – respondió malhumorada Clarke no dejando que terminase de hablar

- ¿Clarke puedes dejarme hablar? – no pudo evitar hablar un poco más alto de lo que debería. La mirada fría que Clarke le dedicó la hizo entender que debería evitar ese tono- Sólo quiero decirte que lo siento.

Clarke se dio la vuelta exasperada quedando de espaldas a ella y empezando a caminar hacia el instituto. Lo único que le hacía falta ahora era escuchar otra vez sus disculpas por arrepentirse del beso. Suspiro y siguió caminando hasta que sintió como Lexa la agarraba por el brazo obligándola a girarse y mirarla de nuevo.

Estaban frente a frente, a solo unos centímetros. Lexa había tirado tan fuerte de ella que prácticamente sus cuerpos estaban pegados el uno al otro. La agarro por los brazos para que no pudiese alejarse. Lexa estaba mirándola fijamente, sosteniéndola.

- Clarke, solo escúchame.

La rubia asintió con su cabeza, estar tan cerca de ella estaba poniéndola de los nervios. No pudo evitar apartar la vista de esos ojos verdes y fijarse en sus labios mientras hablaba. Esos labios que hacía menos de un día que habían estado pegados a los suyos. Mordió su labio recordándolo.

- Clarke no me arrepiento de nada de lo que hice, yo también quería besarte- Lexa soltó su agarre de uno de los brazos de Clarke para llevarlo a su mejilla, colocando su mano ahí obligando a la rubia a volver a mirarlo a los ojos – yo también me moría por besarte en ese momento, sólo que no me gusta hacer ese tipo de cosas en el instituto. ¿Lo entiendes?

- ¿Tenías ganas de besarme? – susurró sin dejar de mirar esos ojos verdes.

Pasaron un par de segundos en silencio en esa misma posición. Lexa estaba acariciando su mejilla con sus dedos sin decir un palabra, no paraba de pensar en si dejarse llevar de nuevo y demostrarle las ganas que tenía de volver a besarla o no.

Estaban en el aparcamiento, eso técnicamente no era el instituto. No sería romper su regla. ¿Podía hacerlo?

- Claro que quería hacerlo – terminó su frase rozando los labios de Clarke que se estremeció bajo sus manos solo con notar los labios de la morena con los suyos.

Comenzaron a besarse dulcemente, hasta que Clarke al fin reaccionó metiendo su lengua en la boca de Lexa. El beso pasó de dulce a intenso, las manos de Lexa se habían deslizado por la espalda de la rubia hasta su culo.

No entendía lo que le pasaba al besarla, pero cada vez que sentía los labios de la rubia junto a los suyos, su cuerpo le pedía más. Siguieron besándose durante un rato hasta que el timbre hizo que se alejasen para tomar aire.

- ¿Vamos a clase? – le dijo Lexa sonriendo mientras la miraba.

- ¿Qué tal si no vamos? – sonrió Clarke dándole un pequeño pico y agarrando su mano- tú decides Lexa.

Saltarse o no saltarse las clases. Eso sí que era un pequeño desafío para ella. Lo que más le apetecía en ese momento era escaparse con Clarke a cualquier sitio pero tenía que cumplir sus normas. Observo su sonrisa, observo sus manos entrelazadas y se mordió el labio, aún decidiendo que hacer.

Muchas gracias a Marina por la canción, si no os gusta ya sabéis a quien tenéis que asesinar pero para mí es perfecta. Espero que os guste el capítulo y que nadie quiera asesinarme mucho :) Un saludo y espero vuestros comentarios!

Twitter: eli_gon_23