CAPITULO 15:
"Huele a peligro"

-¡DEBE SER UNA BROMA!

Serena contempló con desaliento el estrecho y rudimentario camastro. Era como una cama de una plaza a lo más… ¡iban a dormir demasiado apretados! Lo peor dentro de todo, era la expresión golosa y complacida de su "compañero de cuarto". Parecía un verdadero lobo hambriento y feliz.

-¡Shhh! No te quejes bombón… ¿o deseas pasar otra noche como la que pasamos ayer en el bosque?

Ella sintió un escalofrío de puro recordar los aullidos de los leones negros y movió la cabeza de derecha a izquierda.

-¡Uff, cualquier cosa, menos eso!

-Bueno, ¿Cómo deseas dormir? ¿Acurrucada en mi brazo, sobre mi pecho, espalda con espalda? Yo preferiría alguna de las dos primeras, le guiñó la estrella, tendiéndose seductoramente sobre la litera e invitándola a acercarse.

Serena iba a replicar furiosa, pero luego quedó sin respiración… ¡Eh! Espera un minuto, Seiya, ¿qué haces?

Sintió que su cara se coloreaba de golpe al rojo vivo. El cantante se había sentado y se estaba LEVANTANDO LA TÚNICA.

Seiya se volvió a mirarla, algo molesto.

-¿Ahora qué?

-¿TE VAS A SACAR LA ROPA?

-¡Es claro! Esta seda natural es muy delicada, se arrugaría por completo si duermo con ella, dijo estirándola y poniéndola sobre una banqueta de madera que reposaba a los pies de la cama.

De nuevo tenía a la vista su bien esculpido cuerpo… ahogó un gemido. Cuando casi le da un ataque fue cuando vio que las botas y los leotardos seguían su camino tras la túnica.
ÉL estaba sentado en la cama, sólo en ropa interior y la miraba desafiante, aunque sus mejillas estaban teñidas de rubor.

-S-su-supongo que también tendré que quitarme esta bonita túnica… ¿puedes volverte por favor?

Seiya suspiró con resignación, y se volvió hacia la pared.

Serena se sacó la túnica a la velocidad del rayo, quedándose sólo con su sostén rosado y el calzón y apagó todas las velas soplando con celeridad. Su amigo se volvió a verla y aún podía contemplar su silueta delineada por la luz azulada, ya que aún entraba bastante por el ventanuco.

-Tres lunas, susurró el cantante. Pero ninguna tan hermosa como la de la Tierra… Si no estuviera rendido, te llevaría a pasear bajo su luz y te mostraría las estrellas de nuestro pedazo de firmamento.

La chica tragó saliva. Pasito a paso se fue acercando.

-Creo que espalda con espalda es la mejor opción, aceptó con un hilo de voz.

-¡Vamos bombón! ¡No te hagas la monjita! No es primera vez que duermes en mis brazos, dijo Él dándose la vuelta.

Ella sintió el calor y el perfume de su cuerpo inundando sus sentidos. ¡Era embriagador! Pero debía ser fuerte… muy fuerte… ¡Por favor!

Tras su espalda el roce de los ángulos y curvas que definían el cuerpo de Seiya.

-Creo que es hora de pegar la pestaña… su voz, aunque somnolienta, venía de tan cerca que su aliento cálido le acariciaba los hombros desnudos.

Se envolvió en la sábana como si fuera una momia. Había visto lo mismo en un Anime y con excelentes resultados.

-¿No confías en mí? Su amigo sonaba dolido. Se volvió hacia la pared y no dijo nada más.
No podía decirle que en quien no confiaba era en ella misma… ¡Ni un poquito!

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Mucho rato después.

Trataba de no dormirse. Sus ojos la traicionaban.

Sintió que el cuerpo de Seiya la rozaba por detrás. Que ÉL la abrazaba posesivamente... Su cuerpo estaba ardiendo. Su corazón latía con tanta fuerza que le dolía el pecho. Podía sentir hasta el más minúsculo detalle de su anatomía rozándola… Y parecía estar… bueno, algo excitado.

-Bombón… musitó.

-¡SEIYA! Gritó dándole un codazo.
Escuchó un gemido de dolor.

-¿Qué es lo que sucede? ¿Ya me había dormido y me despiertas de esta forma? Al parecer estaba muy molesto.

¿En verdad creía que iba a tragarse esa patraña? Ella ya no era una niña inocente.

-¿Sabes? Habría preferido mejor compartir la cama con Fighter…

-¿En serio?
Está bien, este galán se marcha a otro sitio donde no lo rechacen, dijo tironeando una de las mantas y llevándosela con él.

-¿Adónde irás?

-Creo que al granero… supongo que la paja será más cómoda que dormir con alguien que no confía en mí.

-Seiya…

-Y para que sepas, bombón, Fighter ve y siente exactamente lo mismo que yo, sus ojos son mis ojos… y sus sentimientos son los míos, invariablemente… No hace mayor diferencia que esté en mi cuerpo de hombre o de mujer.
La malicia se podía percibir en sus palabras, las últimas que pronunció antes de salir por la puerta de la habitación y que su silueta semi desnuda se alejara en la penumbra.

Serena se quedó en silencio. Con el corazón palpitando alocadamente y un sentimiento de culpa terrible.

¿Qué podía hacer? Ya no lo soportaba más. Sus sentimientos se desbordaban, su cuerpo le pedía a gritos un deshago amoroso… Su boca palpitaba por besarlo, sus manos, dolían de puro anhelar acariciar ese bello y noble rostro… un rostro lleno de amor sincero.

Si sucumbía, ¿Qué sería de ella? ¿Qué sería de su obligación de concebir una heredera con Darien?

"Obligación" la palabra lo decía todo.

Lloró desconsoladamente, sintiendo que humedecía las sábanas, empapándolas de su dolor y de la vergüenza… ¿Qué pasaría si al menos por un rato dejaba de lado esa pesada carga y se olvidaba del futuro?

"No sé si estaré cometiendo el peor error de mi vida, o tomando la mejor decisión, pero ya no puedo seguirle haciendo daño. Debe saber la verdad"

Siguiendo los pasos del cantante, cogió una manta y salió a la intemperie en su búsqueda.

Afuera, las miríadas de estrellas que plagaban el firmamento parecían apoyarla. Encontró el pajar con facilidad. Entró cautelosamente. Al menos era un lugar limpio y cálido, y la luz de las tres lunas insomnes se colaba por la ventana.

-¿Seiya?

Sentado sobre unos bloques de suave y cálida paja seca y tapado con la manta hasta la cintura, el cantante tampoco había podido pegar pestaña al parecer, pero no respondió.

-Supongo que estás enojado.

-….

-Tú no entiendes, dijo ella sentándose a su lado, desde donde podía percibir el calor y el perfume de su piel a través de casi todos sus sentidos, pero intentando fuertemente ignorarlos – TENGO QUE CASARME CON DARIEN SI O SI.

Luego de un rato de empedernido silencio, ÉL se volvió a mirarla. La curiosidad fue más fuerte que el enojo.

-¿Porqué, Bombón?

-Porque… ¡se supone que en el futuro seremos pareja y tendremos una hija!
(Dijo de un tirón como si de un diálogo aprendido se tratase, y se calló para sí misma que ya la conocía, no quería agregar más dolor al desconcierto reflejado en esos ojos color de noche azul)

-¿EL FUTURO? Casi gritó Seiya.

A pesar de que intentaba controlarse, sus nervios sencillamente estaban al borde del colapso. ¡Dios! ¿Por qué había venido? El sólo pensar que estaba a escasos centímetros de Él, envuelta tan sólo en una manta y llevando sólo ropa interior debajo… Cuando sus dedos escocían por deslizarse por esa piel suave y pálida, cuando sus labios abrasaban por besar la boca delicada que le decía esas cosas tan crueles…

-¡El futuro… es un intangible, bombón! Mira esta gente de Civol y Resplandor, ¡Son felices! ¡No tiene idea de la tragedia que sacudirá Kinmoku cuando ataque Sailor Galaxia en más de 5.000 años más! ¿Quién va a decírselos? ¿Tú?

Serena lo miró, asustada. Nunca lo había visto así. Tan desesperado, tan indefenso y a la vez tan furioso.

-Yo no…

-Ellos viven día al día al máximo, Ignorando lo que pasará más adelante y así es como debe ser. El futuro es algo improbable. Puede cambiar sólo un pequeñísimo detalle y ya no será el mismo. En cambio el ahora…

Sintió que la mano de él se posaba en la suya.

-Seiya…

Sus lágrimas amenazaban con brotar de nuevo, cuando apenas empezaban a secarse. Ella también estaba rendida. Cansada de esta lucha contra sí misma, que sólo le causaba daño. Aún sentía el calor del breve beso que le había robado hace apenas un par de días.

La otra mano del cantante le rozó la mejilla y vio que la expresión amargada de ÉL se suavizaba al sentirla húmeda.

-El futuro, bombón… se hace día con día. Con cada decisión, acertada o errada, vamos labrando nuestro destino. No dejes que un Augur barato te obligue a hacer algo que no deseas de todo corazón… ¿Lo amas?

-…

-¿LO AMAS?

-¡Quiero mucho a Darien!

ÉL se volvió hacia la pared.
Murmuró entre dientes.

-Ya lo sé. Me lo dejaste claro cuando te supliqué que me dejaras reemplazarlo… y ya he tenido suficiente de esto. No voy a humillarme más. Voy a dedicarme a ser sólo el amigo que pides y que necesitas, Bombón…
Su voz sonaba a camino del sollozo.

-¡NOOOOOOOOOOOO!

Algo estalló dentro de su pecho. La angustia y el dolor, la injusticia… Los años de extrañarlo, de torturarse diciéndose que había perdido la oportunidad, que nunca volvería a verlo… la frase de Rei rebotando día a día en su cabeza "Pero tú tienes a Darien".

-Tal vez, tal vez… ya no lo amo... Creí que lo amaba, tal vez lo amé, no lo sé...

Tal vez sólo era una niña que se sentía afortunada y feliz de creerse correspondida, mimada, favorecida con su compañía y con las migajas de amor que conseguía de él. Orgullosa de que un chico mayor y guapo se fijara en mí, a pesar de mis defectos. Se sentía bien caminar de su brazo, aunque le diera fastidio.

Seiya se volvió hacia ella, sorprendido.

-Entonces apareciste tú. Y no pude evitar compararlos. Pensé que era injusto para Darien, así que reprimí como pude lo que sentía cuando me cuidabas, cuando eras tan bueno conmigo… Te seguía vergonzosamente a todos lados como un perrito y aún así, me negaba a ponerle un nombre.

Ella enterró la cabeza entre las manos. Aún le parecía irreal que le estuviera diciendo esto… después de tanto tiempo guardando sus dudas, su desilusión, desbordando la represa de ternura, atracción y necesidad que sentía por Seiya, sencillamente había explotado.

La mano de ÉL le rozaba el cabello dorado suelto sobre la espalda. Intentaba consolarla, a pesar de que el dolor fuera mayor en su propio pecho, asaetado cruelmente por un carámbano de hielo.

¿Qué haré? Se dijo la chica.

-Soy tuyo, Bombón. Sabes que puedes hacer lo que quieras con esa información… y conmigo… Tú decides, agregó volviéndose de nuevo contra la pared, sintiendo la quemazón en su rostro.

Serena se incorporó, hincándose sobre la paja, que picaba en sus rodillas.

La sábana que la cubría se deslizó con un ¡flippp! melodioso de sus hombros y cayó de sus caderas, dejándola sólo en sujetador y calzón rosa.

-¿Y si pudiera olvidarme del futuro sólo por esta noche, qué harías, Seiya?

El joven estrella se volvió a mirarla. Sus ojos se abrieron hasta su máxima expresión. La había anhelado y presentido tanto… y ahora se sentía congelado, paralizado.

Serena se preguntó si tal vez…

-¿No te gusto entonces?

Seiya impulsó su torso hacia adelante y cogió sus labios en los suyos. La besó con suavidad, como si temiera lastimarla.

NOTA: Ah… me odiarán XD pero Continuará!