Clarke estaba intentando colocarse bien el pantalón cuando Wells entró por la puerta, se quedó parado mirándolas casi aguantando la risa. Por suerte para ambas ya estaban bastante presentables, aunque solo fuese en apariencia porque el corazón de ambas seguía igual de acelerado. Clarke sentía que quería matarlo, debería dar gracias de que Lexa estuviese allí porque si no le iba a caer la bronca del siglo. Se cruzó de brazos observándolo y calmándose para no gritarle directamente, aunque era lo que se merecía.

- ¿Qué haces aquí? – intentó no sonar borde pero era algo imposible estaba realmente enfadada porque las hubiesen interrumpido de nuevo.

- Calma fiera, primero te recuerdo que este es mi piso ¿lo recuerdas no? – se apoyo en el marco de la puerta de la cocina aún observándolas con una sonrisa en la boca, le parecía divertida la situación porque se notaba que había interrumpido algo sino su amiga no estaría así.

- ¿Te recuerdo que has dicho que no volverías imbécil? – soltó la rubia sin poderse contener, la actitud de su amigo estaba cabreándola cada vez más.

- Clarke – Lo dijo levantando un poco la voz mientras metía sus manos en los bolsillos esperando una disculpa de su amiga.

- Clarke lo siente mucho – dijo Lexa colocándose más cerca de la rubia y agarrando su muñeca para que se calmase, estaba claro que estaba perdiendo los nervios – De todos modos nosotras ya nos íbamos ¿verdad?

Wells sonrió al ver la actitud de la morena con su amiga, estaba claro que estaba intentando protegerla aunque fuese de sí misma. Se rascó la barbilla pensativo mientras las observaba, debería haberle puesto más de un 8 estaba claro que se lo merecía.

- Si supongo que nos vamos ya, gracias Wells por dejarnos estar aquí – dijo Clarke empezando a caminar hacia la puerta donde estaba apoyado su amigo.

- Antes de que te vayas quizás quieras escuchar porque he tenido que salir del trabajo como una bala hacia aquí y quizás se te quiten las ganas de gritarme. ¿no crees?

- ¿Qué es lo que ha pasado para que salgas así? – le dijo sorprendida.

- Vamos al salón y os lo cuento.

No entendía como si había pasado algo tan grave podía estar así de tranquilo y encima no haberlo soltado nada más entrar. Suspiró. Era Wells de quien estaba hablando no podía esperar eso, él era la tranquilidad en persona, nunca lo había visto perder la calma ante nada. Miró a Lexa que caminaba a su lado siguiendo la estela de su amigo hasta el salón, odiaba que las hubiesen interrumpido otra vez. Parecía que no había manera de que estuviesen a solas más de un par de horas.

Wells se sentó en un borde del sofá, estaba esperando que ambas terminaran de sentarse para comenzar a contarles porque estaba allí. Sabía que estaba poniendo de los nervios a Clarke por eso estaba tomándose su tiempo para comenzar a contar porque había aparecido. Sacó su teléfono del bolsillo para mostrárselo a la rubia que lo observaba aún con cara de pocos amigos.

Clarke leyó atentamente el mensaje que había en el teléfono de su amigo arrebatándole el teléfono de la mano.

- Oh dios mío... – es lo único que fue capaz de decir.

Lexa colocó su mano sobre la rodilla de Clarke que con su actitud la estaba empezando a preocupar, quién le acercó el teléfono para que también pudiese leer la razón de porque había cambiado de repente. Empezó a leer atentamente casi sin escuchar lo que hablaban entre ellos Clarke y Wells. Sintió que el techo se le derrumbaba encima, no podía ser verdad no podía tener tan mala suerte. Solo había sido un maldito día, un día nada más que se había permitido saltarse las normas, tenía que ser una jodida broma.

[Abby]: Wells, ¿esta Clarke contigo?

-Acaban de llamarme del instituto, parece ser que no ha estado allí en todo el día. Estoy preocupada.

-Wells respóndeme, por favor estoy preocupada

[Wells]: Tranquila, seguro que está bien. Quizás está en mi apartamento, ahora estoy en el trabajo perdón por no responder antes.

[Abby]: Voy hacía allí ahora mismo, como este allí se va a enterar. Primero le dan una paliza y ahora desaparece sin ni siquiera avisar. Ojala fuese como tú, así dejaría de darme disgustos.

[Wells]: Abby tranquila, en un rato iré yo hacía allí, si está te llamo y te aviso. No te presentes allí porque sabemos cómo es tu hija enfadada.

Si el director había llamado a la madre de Clarke probablemente también habrían llamado a sus padres, miro la hora en su teléfono. Tenía varios mensajes de sus amigos.

[Indra]: ¿Dónde estás? Creo que Pyke está hablando con el director van a llamar a tus padres.

[Anya]: Da señales de una maldita vez o te vas a meter en líos.

Ya podía imaginarse la bronca de sus padres, bueno más bien podía empezar a imaginar a su madre sermoneándola sobre lo que había hecho y todo lo malo que estar con chicas le hacía a su vida. Todo lo malo que hacía su madre siempre acababa achacándolo a las compañías que tenía, eso era algo que la desesperaba pero ahora no podía decir lo contrario. Si se había escapado de clase era por Clarke, solo por estar con ella.

Clarke la agarró por el brazo despertándola de su agobio. Sin darse cuenta se había puesto de pie y había comenzado a caminar de un lado a otro del salón dentro de su propio agobio. Miro los ojos azules de Clarke que ahora la miraban preocupados.

- Voy a hablar con mi madre, quizás no han llamado a los tuyos, cálmate.

Clarke salió de la habitación con el teléfono en las manos. Lexa se acomodó de nuevo en el sofá, tenía que confiar en que no podía tener tan mala suerte. Solo había sido una vez dios, solo un par de clases. Wells apareció de nuevo en el salón con un par de vasos de zumo, le ofreció uno a Lexa que se lo bebió de un trago. Se le había quedado la boca seca del agobio, solo esperaba que el director no hubiese llamado a sus padres.

- No te preocupes por Clarke, su madre seguro que habrá `puesto alguna escusa delante del director. – le dijo Wells mientras encendía el televisor.

- No es por Clarke por quien estoy preocupada aunque suene un poco egoísta, no sé cómo es su madre pero la mía – se paso la mano por la cara exhalando aire – la mía estoy segura de que no va a tomárselo nada bien.

- Tranquila, seguro que no es para tanto – sonrió mirándola- No habéis matado a nadie solo os habéis escapado como cualquier estudiante. ¿quién no se ha saltado un par de clases alguna vez?

- Ella hasta hoy – soltó Clarke entrando de nuevo en el salón y sentándose en medio de los dos- Siento decirte esto, pero mi madre está muy enfada conmigo y parece ser que el director también ha llamado a tus padres. Están en el instituto, mi madre acaba de dejarlos allí hablando con Titus y con el director.

- ¿Con Titus? Mierda Clarke, tenemos que irnos ahora mismo- se levanto rápidamente del sofá.

Maldita sea, no recordaba cómo era la frase que su padre tanto le repetía, la ley de Murphy. Esa que tantas veces le había puesto de ejemplo de porque tenía que esforzarse e intentar que todo estuviese perfecto siempre. Ah sí, eso de «Si algo puede salir mal, saldrá mal». Y tanto que había salido mal.

Wells se había ofrecido a llevarlas hasta el instituto, ya había perdido el día en el trabajo y no le costaba nada acercarlas. Aunque Clarke se había negado mil veces porque no quería meterle en jaleos con su madre. Su madre que estaba más enfadada que nunca con ella, él no se merecía pagar sus culpas. Abby le había dicho que ni siquiera iba a justificarla delante del director algo que jamás había hecho, que si era una adulta para escaparse cuando le venía en gana que lo fuese también para asumir las consecuencias. Siempre la había justificado alegando alguna enfermedad cuando se había escapado antes, sabía que siempre lo había hecho porque entendía que Clarke necesitaba alejarse de todos tras la pérdida de su padre. La compresión por parte de su madre se había terminado o eso parecía. Pero lo que más le molestaba y preocupaba a la rubia eran los padres de Lexa, estaba claro que eran muy exigentes con ella sino la morena no se habría puesto así. Desde que se habían subido en el coche no había vuelto a decir una palabra, parecía estar en otro mundo, solo había dado un par de indicaciones para coger un atajo para llegar antes pero nada más.

Después de un rato llegaron al instituto, Wells quería acompañar a Clarke dentro pero esta se negaba en rotundo. Lexa los observaba discutir apoyada en el coche de Wells con la mochila colgando de un solo hombro. Ella siempre había querido tener un hermano y parecía que Wells era eso para la rubia, o al menos esa era la impresión que daban.

- Wells que no quiero que te metas en más problemas por mí, venga vete ya pensaremos algo – le gritaba exasperada a su amigo.

- Clarke, puedo decir que fue idea mía, estarán más tranquilos si saben que estabais con un adulto y no solas las dos.

- ¿Un adulto? Por favor Wells que solo tienes 20 años - puso los ojos en blanco.

- Eso se llama mayoría de edad para que lo sepas.

- No para el director y sus padres. ¿Eres idiota?

Lexa se cansó de tanto grito y no pudo aguantarse la rabia que sentía en esos momentos más y termino gritándoles a los dos. Solo quería entrar y saber que había pasado, se estaba cansando de tanta disputa por mucho que pudiese agradecerle a Wells que se auto inculpase no podía permitirlo además de que estaba segura de que a sus padres les daba igual.

- Sois idiotas los dos – les soltó alterada- ¿Podemos entrar de una maldita vez para saber que está pasando?

Ambos se miraron el uno al otro para luego mirar a Lexa, se notaba que se habían sorprendido de que les gritase, pero no había podido contenerse. Necesitaba saber si sus peores pesadillas se iban a cumplir o no.

Clarke se despidió de Wells con un abrazo dándole las gracias por todo. Lexa también le dijo gracias con un apretón de manos y se disculpo por haberle gritado. Juntas caminaron hasta el edificio donde se encontraba el despacho del director, subieron las escaleras de la entrada y caminaron por el pasillo en dirección al despacho.

Lexa estaba como un flan pensando en que se estaba cumpliendo lo que más temía, por una vez que se había permitido relajarse, con solo eso sus padres ya tenía suficiente pretexto para alejarla de las peleas y combates. Se había estado esforzando todo este tiempo, en su comportamiento, en sus notas, en su entrenamiento para nada. Todo se venía abajo como un castillo de naipes con una simple brisa de aire. Esa brisa de aire era Clarke, ella que había llegado revolviéndolo todo y haciendo que se saltase cada una de sus normas. Un huracán que había arrasado con los cimientos más firmes de su vida, un huracán que había conseguido incluso alejar a Costia de ella, algo que nunca pensó que fuese a suceder. Pero no podía echarle nada en cara, desde que apareció había hecho que volviese a sentir cosas que hace mucho que no sentía.

Sintió la mano de Clarke agarrando la suya y la miro caminar a su lado, miro sus ojos azules ahora llenos de preocupación observándola sin decir una sola palabra. Mordiéndose el labio preocupada, sabía que la rubia no se estaba preocupando por lo que iba a pasar con ella sino por lo que iba a sucederle a Lexa. Normalmente habría apartado su mano de inmediato pero ahora mismo lo que más necesitaba era el contacto de la suave piel de Clarke junto a la suya.

- Lo siento Lexa, todo es culpa mía – le dijo parándose en mitad del pasillo y bajando la vista hasta sus pies.

- No es tu culpa Clarke – agarro la cara de Clarke obligándola a mirarla de nuevo a los ojos, no podía permitir que se sintiese culpable- Yo accedí, quería estar contigo – Le dio un dulce beso en la frente- Ahora vamos a enfrentarnos a lo que sea juntas.

- Juntas – repitió Clarke volviendo a agarrar la mano de Lexa y apretándola.

Golpearon la puerta del despacho del director, después de un par de segundos escucharon la voz del director invitándolas a entrar. Se miraron la una a la otra de nuevo a los ojos susurrando una vez más "juntas", soltaros sus manos y Clarke abrió la puerta entrando al despacho seguida por la morena.

- Buenos días señoritas – les espetó el directo nada más entrar, como siempre sentado detrás de su escritorio con una taza de café caliente justo en frente.

Lexa sintió la fría mirada de su madre clavada en ella nada más entrar, podía ver en sus ojos lo enfadada que estaba con ella y lo que le esperaba al llegar a casa. Si se estaba conteniendo allí era solo por lo que el director pudiese pensar de ella, eso Lexa lo sabía perfectamente. Titus estaba sentado justo en la silla al lado de su madre, sintió como se giraba para observarlas a las dos. Antes de que Lexa comenzase a hablar, Titus la interrumpió.

- Ahora que ambas están aquí, sanas y salvas como pueden ver – soltó señalándolas a ambas- ¿Podemos dejar de pensar en castigos estúpidos?

- ¿Castigos estúpidos? ¿A usted le parece normal obligar a dos alumnas a saltarse las clases por obedecerle? – respondió la señora Woods casi gritando.

Lexa se quedó sorprendida al escuchar a su madre, había dicho obligar. Su madre perdiendo los nervios delante del director, no podía ser, esto tenía que ser una cámara oculta. No podía haber escuchado bien, Titus no podía haberlas defendido. Nada tenía lógica ahora mismo

- Solo estaban cumpliendo una orden y están bien, señorita Woods relajase – dijo el director cruzado de brazos observando a ambos discutir.- El señor Titus ya se ha disculpado con usted y con nosotros por no avisar.

- Lo siento pero no puedo relajarme cuando mi hija ha estado por ahí sin supervisión por culpa de este hombre, cuando debería estar en clases.

- Mamá estoy bien – le dijo intentando que su madre se calmase un poco, se sentía como una niña de 5 años cuando en realidad tenía casi 18.

- Señora Woods Lexa no estaba sola… –interrumpió Clarke - la semana que viene cumplo 18 años, casi soy mayor de edad. Titus no tiene toda la culpa.

- Casi no cuenta señorita como se llame- soltó aún más enfadada cruzándose de brazos, lo que le hacía falta que una adolescente le llevase la contraria y encima mal influenciará a su hija.

- Clarke Griffin, así se llama y lleva razón mamá, estoy bien- Se coloco más cerca de su madre, no sabía si con aquello lo estaba mejorando o empeorando aún más pero no había podido evitar defender a Clarke.

- Como puede comprobar Señora Woods , las chicas están bien y todo está controlado. Sentimos mucho las molestias por haberla llamado. – dijo Titus intentando terminar aquella maldita conversación.

- No me sirven sus disculpas, Señor director quiero que se elimine ese grupo de lucha que tiene el colegio- dijo tajantemente- Así nunca más volverá a suceder algo así.

El director hizo que ambas alumnas esperasen fuera mientras terminaba de hablar con Titus y con la madre de Lexa, estaba claro que no quería despedir a Titus pero la madre de la morena era la presidenta de la asociación de padres y podía armar una autentica revolución si se lo proponía. Necesitaba que se calmasen las cosas.

Ambas estaban sentadas en un banco, la una junto a la otra, mirando la pared de enfrente donde solo se encontraban algunas orlas viejas con fotos de promociones antiguas. Era inevitable escuchar los gritos de los adultos en el despacho, solo las separaba de aquello una pared no lo suficiente gruesa para que no pudiesen escuchar todo lo que estaba pasando.

- ¿Estás bien? – le dijo la rubia mientras acariciaba su mano.

- Preocupada, lo siento por todo esto mis padres son un poco..- se mordió el labio buscando una palabra para definir aquello.

- ¿Exigentes? – sonrió mirándola- Estoy segura de que todo va a salir bien, el director no se ve muy convencido de despedir a Titus. Parece que se llevan bien.

- Eran antiguos alumnos del instituto, estaban en la misma clase pero mi madre puede ser muy persistente.

- Si es como su hija, lo veo normal – le dio un beso en la mejilla.

El sonido de la puerta del despacho hizo que instantáneamente ambas se alejasen y se pusiesen de pie esperando la decisión que se había tomado. Titus salió primero con gesto serio, camino hasta Lexa colocando una mano sobre su hombro.

- Ahora entiendo de donde te viene toda esa cabezonería Heda – le dio un pequeño apretón en el hombro y se marchó.

Ambas entraron en el despacho esperando encontrar por fin la respuesta que llevaban esperando un rato. Se morían de ganas por saber que habían decidido, porque su entrenador no les había dado muchas pistas sobre ello. ¿Habría conseguido la madre de Lexa acabar con el equipo de lucha?

Solo puedo decir que tenía que redireccionar la historia pero no os preocupéis volverán a tener sus momentos. Espero reviews comentando que pensáis que va a pasar. ¿Adiós equipo o no?

Que espero que os guste y que... mañana más ;)

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