CAPITULO 16:
"Lluvia de estrellas"

Al día siguiente…

(Hola lector s, pequeña broma, jejejeje XD perdón solo no quería dejar pasar la oportunidad de trollear un poco, la verdad soy muy tímida, si no contesto las reviews es porque no se me ocurre que decir aparte de muchas gracias y una J pero aprecio muchísimo sus comentarios y tal vez más adelante, ¡Hasta puedan ayudarme con un pequeño voto a decidir una parte del futuro de los protagonistas!… . De momento sólo puedo decir, ¡mil gracias! Sus REVIEWS me hacen muy feliz y desearía que se atrevieran a poner algunas críticas para mejorar, por favor :D )

Aquí si damos comienzo al capítulo,

¿En qué íbamos? Ah… ya recuerdo:

…"El joven estrella se volvió a mirarla. Sus ojos se abrieron hasta su máxima expresión. La había anhelado y presentido tanto… y ahora se sentía congelado, paralizado.

Serena se preguntó si tal vez…

-¿No te gusto entonces?

Seiya impulsó su torso hacia adelante y cogió sus labios en los suyos. La besó con suavidad, como si temiera lastimarla"...

Serena sintió como si una corriente eléctrica recorriera todo su cuerpo semidesnudo. La piel se le erizó y se le puso la carne de gallina. El roce delicado de su boca saboreando la suya era exquisitamente placentero, haciendo que sus sentidos sencillamente se perdieran en medio del éxtasis.

-Seiya… murmuró, intentando respirar un poco en medio de la tormenta de besos que se le venía encima.

Los brazos del cantante la atrajeron con suavidad, sentándola a horcajadas sobre sus piernas, y luego sus manos grandes pero suaves recorrieron su espalda, masajéandola, bajando y subiendo entre su cuello y su cintura. Ella lo imitó, hundiendo sus dedos en la sedosa cabellera y luego acariciando el torso de él, mientras sus bocas comenzaban a conocerse mejor y se adentraban y compenetraban aún más, invitando a sus lenguas a participar de la fiesta gozosa.

La lengua de Él comenzó a explorar su boca, con pequeños punteos y estocadas, antes de recorrer sus dientes y encías, y posesionarse totalmente, fusionándose finalmente con la suya en un intercambio de roces y escapes…

-Ahh… se le escapó un gemido. ¿Dios, si eso eran sólo eran sus besos, como sería hacer el amor con él?

Apoyó las palmas en el pecho de la estrella y muy a su pesar, empujó para separar su contacto por un segundo.

-Seiya, yo… no sé cómo decirlo… pero… ya he estado con mi novio, ¿Tú entiendes? No quería que creyeras que yo… lo miró, avergonzada desde debajo del flequillo.

Lo que no dijo, fue que en verdad no lo había pasado muy bien. Ella había aceptado todo lo que viniera de Darien, de todas formas, no habían hecho el amor muchas veces, porque él temía que ella quedara embarazada y así quedara truncada su carrera por tener que mantener a una esposa y un hijo. Todas las veces había sido más bien frío, mecánico y sólo le había preguntado si estaba bien… nunca había monitoreado demasiado sus sensaciones, como si creyera que si se dejaban llevar por completo perdería el control de la situación. Se preguntaba si tal vez, esta vez, sería diferente.

-Bombón… Él la miró con su rostro encendido, la mirada dulce y honesta, y los ojos brillantes, como si la noche se hubiera apoderado de ellos y estuvieran saturados de azul y de estrellas titilantes – Eso no es importante, dijo con ternura, acariciando su cabello, - lo que importa es lo que sintamos aquí, agregó posando con suavidad su dedos en el pecho de ella a la altura del corazón, luego la acercó un poco más, para que apoyara la oreja en su desnudo pecho, -¿escuchas? Mi emoción es tan grande que temo que mi corazón explote de felicidad…

El corazón de Seiya… un corazón que latía con tanta fuerza, como un caballo desbocado en una pradera… ¿Era el amor lo que lo hacía saltar de esa manera? Apoyó la mano en su propio corazón y descubrió lo que sospechaba: "ambos latían al unísono".

El cantante se apoderó de su mano. Comenzó besando sus dedos y fue subiendo hasta el hombro, alternando los besos con suaves lametones y mordidas, hasta que sintió calor y escalofríos. Repitió la operación con el otro brazo, dejando su boca juguetear entre su clavícula y su cuello… subiendo a mordisquear y saborear las orejas de Serena.

Sintió como lamía sus mejillas afiebradas y tornaba a besarla de nuevo, mientras sus manos se permitían posarse en sus pechos.

-Son tan hermosos, dijo separándose un minuto de ella para contemplarlos.

-¿No son muy pequeños? Los de Fighter… agregó con un sonrojo…

-Son del tamaño justo, como dos rosas, sonrió Él, acunándolos es sus manos cálidas y tersas.

Serena sintió que se quitaba un peso de encima y rió nerviosamente cuando Él le desabrochó el brassiere rosado con conejitos.

Entonces, Él los cogió con respeto, como si fueran fina porcelana y agachándose, los saturó de besos… los masajeó con movimientos circulares y los lamió enfebrecidamente… para culminar succionándolos y lamiéndolos alternadamente.

Serena se sentía en el cielo, los gemidos se le escapaban vergonzosamente sin que pudiera controlarlos. Jamás había sentido algo así, se encontraba tan excitada que realmente ya no le importaba cosa alguna, sólo que la hiciera suya de una vez por todas… pero parece que Él iba a esperar a tenerla totalmente enloquecida… ¿Es que quería que suplicara? Pensó mientras sentía que su rostro se coloreaba enfebrecido aún más todavía.

-Esta noche eres mía, Bombón… le susurró al oído.

Ella había ido poco a poco acercándose y ahora podía sentir su vientre, ardiendo, justo debajo suyo y casi son notarlo, el volumen y la dureza de su entrepierna habían ido cambiando de forma paulatina. Sin proponérselo, se había estado frotando indecorosamente contra ese obstáculo mientras se besaban de nuevo y sólo ahora recién lo notaba, sintiéndose al borde de perder la razón... El almizclado perfume de su piel también la estaba intoxicando… Seiya parecía estar tan excitado como ella, pero sabía mantener controladas sus emociones con mayor maestría. ¿Qué tanta experiencia tendría?

De pronto, Él la hizo volverse y quedarse sentada de espaldas.

-Seiya, ¿qué?

-Shhh….

Sintió el calor de todo su maravilloso cuerpo egregio, directamente apegado en su espalda desnuda. El aliento candente de Él le cosquilleaba las orejas, cuando comenzó de nuevo a lamérselas y a succionarle el cuello, como un vampiro sexy… sus manos, que acariciaban otra vez sus pechos, comenzaron a resbalarse, haciendo círculos y bajando, bajando peligrosamente, hasta que sus dedos ingresaron al terreno inexplorado de su ropa interior rosa…

¡Con cuánta delicadeza y sensualidad comenzaron a masajear sus dedos su zona delicada!

Se sentía totalmente húmeda, caliente y pegajosa… Su botón de amor, aún inexperto, comenzó a dilatarse e inflamarse merced al gentil ir y venir de la estimulación recibida…

Los dedos audaces y aventureros de Seiya encontraron la puerta preparada y expedita, más se llevó un breve sobresalto al descubrir cuán candente y mojado estaba el interior. Pequeños gimoteos irrefrenables se le escapaban a su adorada Princesa al sentir como ellos se adentraban en su cavidad.

De pronto, Él se detuvo y giró a medias a Serena conteniendo su mentón con la palma. Sus pupilas estaban delirantes de ferocidad y apetito y una muda pregunta flotaba en ellos…

-¿Bombón?

-¿Sí, Seiya? Se le dificultó articular palabras, como si tuviera la lengua trababa y la boca seca.

-¿En verdad deseas ser toda mía esta noche? Seré comprensivo si te arrepientes, pero debes decírmelo ahora, si no, no podré responder de mí, agregó con la voz enronquecida.

-Sí, Seiya, con toda el alma…

Él la contempló por breves segundos, atesorando la imagen de sus mejillas perladas de sudor y ardientes de deseo insatisfecho.

-¡Te adoro, mi preciosa princesa! Le dijo abrazándola con ternura esta vez, por un instante. ¡Había esperado tanto por este momento que sólo había imaginado o vislumbrado en sueños! No podía ser real…

La ayudó a tenderse sobre una de las mantas. Con suavidad, deslizó el calzón de Serena hasta sus tobillos y terminando de quitárselo lo puso al lado… El mismo camino siguió el bóxer que lo cubría.

Serena observó con delectación el sonrojo que le producía estar totalmente desnudo frente a ella. Lo miró con curiosidad. Su masculinidad, orgullosa, erguida y perfecta, inflamada y enrojecida de puro codiciarla, le producía una extraña ternura… y un salvaje y apremiante deseo de tenerla en su interior.

Seiya se tendió sobre Serena, apoyando su vientre en el de ella y avanzando lentamente sobre él. Su miembro comenzó a deslizarse hacia adentro y no se detuvo hasta que no llegó hasta el fondo de su satinada y sedosa vagina. Ambos soltaron suspiros de alivio y satisfacción.

Deliciosamente, Él comenzó a balancearse en un lento vaivén, entrando y saliendo, estando a punto de separarse y luego, a último momento, volviendo a entrar de rondón en ella.

Primero fue muy suave, casi un jugueteo. Pero a medida que pasaban los minutos, el ritmo de sus movimientos fue volviéndose más apremiante y lujurioso, posesivo y urgente. Las caderas de Seiya se apegaban y despegaban de ella con frenesí…

Sin embargo, a pesar del delirio, aún tenía tiempo para agacharse a besarla de vez en cuando, mirarla a los ojos y preguntarle si paraba o si le hacía daño.

Ella apenas podía articular palabras en medio de sus jadeos frenéticos, casi pequeños aulliditos de placer, sentía su cerebro cocinarse o sus pensamientos, tabúes, sentimientos de culpa y aprehensiones, volatibilizarse como por ensalmo. Como si hubiera huido por fin, abierto sus alas y escapado de todo ese lastre que venía arrastrando por años…

Una sensación única en que los segundos minutos, años, siglos y generaciones se aovillaban para formar, de una vez por todas, un todo armónico y con sentido… Como si ecos de un pasado anterior y compartido pugnaran por salir a flote de sus almas.

De pronto cuando sentía su espíritu aún más etéreo todavía, el roce, la fricción y la emoción llegaron a la masa crítica… Sencillamente no pudo sostenerlo por más tiempo y el choque de las tres cosas fue demasiado para su organismo y la explosión volcánica en su interior colapsó sus sentidos y se tradujo en que por unos segundos su mente quedó en un blanco vacío y total y un gemido agudo, casi un grito, le atravesó el alma y le subió por la garganta y una serie de gimoteos breves, roncos y sucesivos, escapó de su boca, como una bandada de pajarillos, hasta dejarle casi exánime…

-¡Ah, Bombón! La expresión de felicidad y satisfacción en el rostro ruborizado de Seiya era total… Además, ya no podía contenerse a sí mismo… Con un gruñido, la cogió de la cadera, levantándola, y hundiéndose más aún en el fondo mismo de su ser, con una progresión de punzazos desenfrenados que la hendían por completo, para terminar con una pujante emisión candente que la desbordó completamente, en medio de una sucesión de resuellos broncos.

El cantante la depositó con suavidad sobre el improvisado lecho. Las respiraciones de ambos comenzaban a regularizarse. Lleno de consideración, se tendió a su lado y la abrigó, envolviéndola con sus brazos cálidos y tapando a ambos con la manta que trajera Serena.

-¿Te encuentras bien, mi dulce princesa?

Ella le miró, con el infinito amor de las culpas exoneradas, sabiendo que ya habían traspasado ese límite, se habían permitido al fin lo que sus almas sabían desde un principio, y asintió en silencio.

-¿Sabes bombón? Cuando elegí la Tierra para buscar a la Princesa aún no habíamos percibido ningún vestigio de ella, le contó Seiya, con voz aún enronquecida. Fue tu luz la que me guió por el espacio… Y a pesar de las protestas de mis hermanos, elegí Japón y elegí Tokyo… Porque no podía sustraerme a la atracción que ejercías sobre mí y porque sabía que estarías triste y que me necesitabas…

La incredulidad y la conmoción se apoderaron de Serena.

-¿Cómo?

Seiya se tocó la frente con un gesto vago.

-Cuando me eligieron Guardia Real no sólo fue por mi energía y mi capacidad de liderazgo… sabes que también puedo ser apasionadamente imprevisible e irreflexivo. También influyó en eso que mis poderes crecían con fuerza en mi interior.

-Gracias… musitó ella con sencillez, abrazándose aún más a Él como una hiedra sedienta.

-¿Por qué me agradeces? Replicó, sonriente y divertido.

-Porque me cuidaste siempre… y sufriste mucho por hacerlo, respondió Serena, cuyas lágrimas pugnaban por derramarse mejilla abajo.

-¡Es verdad! por acercarme mucho a la Luna me quemé en su fuego ¿no? Fui un engreído creyendo que podría retirarme indemne… Pusiste una flecha aquí que traspasó mi alma inmortal, dijo apoyando la manecita de ella contra su pecho desnudo.

-Seiya…

-Ahora puedo hacer esto… Antes temía que te lastimara o que vieras más de lo que yo quería mostrar, agregó con un sonrojo. ¿Recuerdas el Concierto?

Nebulosamente, ella aún sentía la curiosa sensación de haber sentido los pensamientos de la Estrella directamente en su cabeza, haber sentido vértigo cuando sus horizontes mentales se expandieron y se le permitió contemplar parte del Cosmos y percibir una fracción del dolor del pueblo Kinmokiano al ser devastado por Sailor Galaxia.

-¡Es verdad! Eso que hiciste… El asintió con alegría.

La mente de Seiya golpeó la puerta de la suya y poco a poco está se abrió con gentileza, igual que la vez anterior. Entonces, ambas almas pudieron abrazarse gozosamente, y la calidez de su espíritu, terminó de emborronar cualquier oscuridad, y la luz llegó hasta los terrenos más recónditos e inexplorados de su Espíritu Inmortal. ¡Nunca más lo sentiría solo, incomprendido y vacío! Era como tocar cada estrella del Universo, fusionarse en su luz, bañarse en gotas de luna y dejar que el resplandor de su esencia la envolviera y cobijara con ternura.

-¡Te amo, mi bombón! (Sintió en el interior de su mente) y con un pequeño esfuerzo, ella también pudo responder: -¡Yo también te amo, Seiya!

Mientras sus almas, sumidas en la danza de cortejo más antigua y primordial del mundo, se enlazaban y fundían en comunicación perfecta, como dos mitades que el tiempo, el espacio, y la mísera brevedad de lo material se habían dado el trabajo de separar.

El cansancio rindió por fin a la feliz y novel pareja de enamorados, que se durmieron con las manos y las psiques aunadas, cuando las tres lunas de Kinmoku comenzaban a empalidecer y la madrugada hacía su entrada escénica.

Continuará… (Agotada física y mentalmente, pero feliz :D)