Habían pasado casi dos semanas desde aquel día en el que su madre había conseguido destruir la parte de su vida que más le gustaba, parecía que nada había cambiado pero en realidad ella sentía que todo era completamente diferente. Toda su rutina seguía igual excepto por los entrenamientos, ahora tenía demasiado tiempo libre por la tarde,algo de lo que cualquier otro adolescente disfrutaría. Seguía despertándose a las 6 para ir al gimnasio como cada día, eso no iba a permitir que se lo arrebatasen. Alguna que otra mañana Clarke se había unido a ella en su carrera hacia el gimnasio y habían entrenado juntas antes de ir a clase. La rubia había intentado por todos los medio animarla, a veces lo conseguía pero cuando Clarke no estaba cerca todo el vacio que sentía al no poder practicar su deporte favorito volvía de nuevo.
Aquella mañana se había despertado de mal humor, por un momento dudo sobre si ir o no al gimnasio. Empezaba a dudar si seguir como si no hubiese pasado nada realmente merecía la pena, todo había cambiado y probablemente ya no hacía falta ir cada día a entrenar. De todos modos decidió levantarse, se vistió rápidamente con un pantalón deportivo oscuro y una sudadera verde.
Tenía el presentimiento de que esa mañana se encontraría a Clarke o eso era lo que estaba deseando desde que abrió los ojos. Pero la rubia no estaba en la esquina donde solía esperarla ni tampoco estaba en la entrada del gimnasio. Esto hizo que su mal humor se incrementase, parecía que hoy no iba a ser su día. Saludó de mala gana en la entrada y se fue directa al vestuario. Guardo su mochila y empezó con sus ejercicios rutinarios, con la música a todo volumen intentando que el mundo desapareciese.
Después de su ejercicio matutino se encontró con que al llegar a casa su madre la esperaba en la cocina, subió a su habitación para darse una ducha. Su día parecía que cada vez iba a ponerse más cuesta arriba, llevaba todo ese tiempo evitando hablar con su madre y por ahora casi lo había conseguido. Cuando no le quedaba otra opción, sobre todo porque su padre intercedía para forzarlas a hablar, ella contestaba con monosílabos o evasivas pero esta vez no tenía escapatoria alguna. Esa mañana su padre tenía una reunión temprano y por lo tanto ella tenía que ir andando al instituto. Entró en la cocina ya lista para marcharse de allí, cogería algo para desayunar de camino y listo.
- ¿Quieres café? – le preguntó su madre acercándole una taza en cuanto la vio aparecer en la cocina.
- Lo siento, prefiero zumo – se bebió de un trago el vaso de zumo de naranja que se acababa de servir- además tengo prisa, hasta luego.
- Lexa- escuchó como su madre la llamaba pero ella ya había salido corriendo de allí.
Por lo menos había conseguido evitarla en el desayuno, aunque su estómago no estuviese del todo contento con eso de largarse sin desayunar. Ya solucionaría eso cuando llegase al instituto podía pasarse por cafetería y tomar algo allí si llegaba con tiempo suficiente. Indra y Gustus la esperaban en la entrada del instituto como cada mañana, los saludó y les explicó que los veía más tarde, necesitaba desayunar estaba realmente hambrienta en esos momentos.
Vio a Clarke en cuanto entró en su clase, estaba charlando alegremente con Octavia y Raven, parecía que la rubia no se había dado cuenta de su presencia. Se acercó a ella por la espalda, tapándole los ojos con una mano.
- ¿Quién soy? – le susurró al oído ante la atenta mirada de Raven y Octavia que se partían de risa.
- Mmmm déjame pensar – sonrió mordiéndose el labio- ¿Lexa?
- Creó que ha sido demasiado fácil, buenos días Clarke.
Le dio un beso en la mejilla mientras destapaba por fin sus ojos, no pudo evitar sonreír al ver como la cara de Clarke se iluminaba con una sonrisa al verla. Le gustaba sorprenderla porque no había nada que la hiciese disfrutar más que ver la sonrisa perfecta y los ojos azules de la rubia al mirarla. Era algo especial en ella, no entendía cómo pero Clarke era capaz de transmitirle mucho con una simple mirada.
- Buenos días Lex- dijo la rubia mientras miraba como la morena se alejaba para sentarse en su pupitre.
Llevaba con ganas de estar con ella desde que se había despertado, Clarke era el único rayo de luz que ahora sentía que tenía en su vida. La única persona que conseguía que no se sintiese tan vacía, tan sola, se sentía diferente con solo tenerla cerca. Con Clarke cerca todo parecía un poco más fácil, se sentía vulnerable y fuerte a la vez. La complementaba, conseguía que se esforzase por ser mejor cada día. Había estado ahí para ella todo este tiempo y pensaba que se merecía un mínimo de atención aquella mañana, llevaba siendo demasiado fría con ella todo este tiempo. Hace un par de días se enteró gracias a su amiga Raven de que había sido el cumpleaños de la rubia, y de que esta les había pedido a todos que no le comentasen nada. Clarke había puesto por encima los deseos de Lexa antes que los suyos propios, sabía que la morena no se encontraba con ganas de nada y mucho menos de fiesta. No quería forzarla a estar rodeada de gente cuando sabía que lo que más le apetecía era estar sola. Lexa valoraba mucho ese gesto y seguía pensando la manera de compensarla.
Las primeras horas de clase pasaron tan lentas como siempre, Lexa estaba deseando salir de allí, las clases con Pyke hacían que el tiempo se detuviese completamente haciendo que se convirtiesen en una autentica tortura para ella. Nunca había odiado tanto una asignatura como odiaba esa, aunque posiblemente la culpa no fuese de la materia sino del profesor. Llevaba demasiado tiempo aguantándose y reprimiendo todo lo que pensaba sobre él, sabía que nadie las hubiese creído pero si hubiese sido decisión suya el director ya habría sido informado de todo. Era decisión de Costia y tenía que respetarla, pensar en la morena consiguió que se sintiese un poco mal, no tenía noticias suyas desde aquel correo y ahora ni siquiera podrían competir de nuevo. Por suerte para ella el timbre sonó y al fin podían largarse a la cafetería, prefirió ir al baño antes de seguir a sus amigos necesitaba refrescarse la cara y quitarse aquel empanamiento que esas clases le producían.
Al salir del baño pudo ver cierto revuelo de gente en la entrada de la cafetería, era algo inusual, normalmente no solía haber tanta gente. Se sorprendió mucho más cuando se dio cuenta de que toda esa gente estaba observando como Anya y Clarke estaban enzarzadas en una pelea. Lo último que le faltaba en el día de hoy, estaba claro que hoy no iba a ser su día. Tuvo que meterse en medio, agarrando a Anya del brazo y sujetándola.
- ¿Qué cojones crees que estás haciendo Anya? – le gritó mientras la sujetaba para intentar alejarla de allí.
- Ah estupendo, vienes a defender a la maldita zorra esa – gritó mientras intentaba zafarse del agarre de Lexa. – Déjame en paz, has dejado que nos jodan a todas por ella.
- Cállate y vámonos de aquí antes de que te metas en más problemas.
Tenía que contener las ganas que le habían entrado de unirse a esa pelea, porque no podía creerse que su amiga hubiese dicho eso sobre la rubia. Anya se había marchado de intercambio y acababa de volver, quería ser ella quien le contase lo de Titus pero estaba claro que alguien se le había adelantado. Apretó la mandíbula intentando contener su rabia, no podía meterse en más problemas. Lexa miró por última vez a Clarke que estaba bien rodeada por Octavia y Raven, por lo menos esta vez no tenía que preocuparse por ella, sus amigas estaban ahí y podían cuidar de la rubia aunque solo fuese por un momento. Apretó más el agarre en el brazo de Anya tirando de ella hacia los baños de nuevo, tenía que aclararle un par de cosas a su amiga.
- Es increíble que me traigas aquí y dejes que esa se vaya de rositas – le espetó nada más entrar.
- No ha hecho nada Anya, no sé qué te han dicho pero no es culpa suya – respondió intentando contenerse, tenía que calmarse o eso no iba a terminar bien.
- ¿Qué no es culpa suya ? – le respondió gritando mientras la agarraba por el cuello de la camiseta.
- Cálmate y suéltame Anya, o esto va a terminar mal.
- ¿Me estas amenazando?
- No, sabes que yo nunca haría eso.- agarró las muñecas de su amiga intentando que la soltase- Somos amigas
- No, no te equivoques. La chica que habría reventado a golpes a esa rubia por joder nuestro equipo era mi amiga, tú no ¿Tan bien folla esa rubia que te da igual que nos hayamos quedado sin equipo? – le dijo mientras seguía sujetándola por el cuello.
Lexa no aguantó más al oír esas palabras, no pudo contenerse por más tiempo y golpeó con todas sus fuerzas con un derechazo directo a la cara. Anya no se lo esperaba y terminó en el suelo con la mano sobre el lugar donde Lexa la había golpeado, mirando a la morena sorprendida. Lexa respiró hondo antes de hablar.
- Lo primero es que no me he follado a esa rubia, que por si no lo recuerdas se llama Clarke. Lo segundo es que cuando eras tú quien quería tirársela no era tan mala y lo tercero es que ni ella ni yo tenemos la más mínima culpa de nada de lo que ha pasado con el equipo, fue decisión de Titus meterse en medio y si no lo entiendes habla con el director o con él.
- Lex…- intentó responder su amiga antes de que saliese por la puerta.
Salió del baño dando un portazo y se dirigió a su lugar secreto en el gimnasio, necesitaba estar sola. La conversación con Anya había conseguido sacarla totalmente de sus casillas, sabía que se había pasado golpeándola pero sus palabras habían sido la gota que rebosó el vaso de su paciencia. Ella misma se había echado culpado por todo durante demasiado tiempo, torturándose a sí misma con el peso de esa culpa. Pero Titus había tomado la decisión de defenderlas por sí mismo sin que ni siquiera ellas se lo hubiesen pedido, no era culpa de ellas. Tenían que agradecérselo por preocuparse tanto y meterse en un jaleo de ese tipo por ellas dos pero nadie podía culparlas. Eso lo tenía claro en esos momentos, como si una venda invisible se hubiese caído de sus ojos con la discusión con Anya, si ella misma se culpaba no podía evitar que la gente la culpase y sobretodo culpase a Clarke. No podía permitir que nadie volviese a tratarla así, eso era algo que no iba a permitir.
(Clarke)
Raven y Octavia la habían arrastrado hacia la cafetería en cuanto se aseguraron de que estaba bien, consiguió esquivar la mayoría de los golpes que Anya le lanzó. Debería darle las gracias a Lexa y a Titus por su entrenamiento, aunque claro se veía difícil cuando la primera había desaparecido después de arrastrar a Anya fuera de allí con ella y del segundo no tenía ninguna noticia.
Salió al patio en busca de Lexa en cuanto vio entrar a Anya con el ojo hinchado, parecía que se habían peleado. Necesitaba buscarla, se sentía culpable por hacer que se pelease con su mejor amiga aunque en realidad hubiese sido Anya quien la hubiese abordado en mitad del pasillo como una fiera. Estaba sacando su teléfono del bolsillo cuando vio la figura de alguien que conocía sentado en el banco que había justo al lado de la entrada, no podía creerse que estuviese allí.
- ¿Titus? – dijo sorprendida mientras se acercaba a donde su entrenador estaba sentado.
- Si, no creo que me conserve tan mal como para haber cambiado en tan poco tiempo –respondió haciéndole un gesto para que se sentase a su lado sin ni siquiera volver la vista para mirarla. Estaba concentrado mirando al frente mientras fumaba un cigarrillo.
- No es eso, me sorprende verte aquí después de todo. – se sentó a su lado mientras hablaba.
- Bueno tenía que recoger el finiquito – se encogió de hombros – no podía posponerlo durante más tiempo.
- Gracias, no hemos podido dártelas porque no te volvimos a ver pero te portaste muy bien con nosotras.
- No tienes que darlas Clarke, sabía que podía evitaros una regañina y lo hice. No es un gran gesto no hay que darme una medalla por ello.
- Pero te metiste en problemas por nuestra culpa y me gustaría saber cómo compensarte por ello.- se cruzó de brazos mirando el horizonte no se atrevía a mirarle a la cara porque el sentimiento de culpa la invadía.
- A mí se me ocurre una forma, ¿Sigues peleando? – le dijo mientras la miraba por primera vez desde que se habían encontrado.
- Bueno ahora mismo acabo de tener una pelea, pero no sé si a eso se le puede llamar pelea o si estarías orgulloso de ella.
- Bueno mientras no te hayan dado una paliza como la última vez que me perdí una de tus peleas puedo sentirme orgulloso – le dio un pequeño apretón en el hombro como gesto de cariño.
Clarke no pudo evitar reírse con ese último comentario, tenía claro que Titus se sentiría orgulloso si la hubiese visto esquivar los golpes pero seguro que se hubiese sentido mal al ver el motivo de aquella pelea. Empezó a contarle como le iba a todas las chicas del equipo y todo sobre lo que había pasado antes en el pasillo con Anya. Siguieron hablando durante un rato más hasta que el timbre obligo a Clarke a marcharse, se había terminado el descanso.
- ¿Volveremos a vernos? – le dijo la rubia mientras se levantaba del banco antes de marcharse.
- No hay nada seguro en esta vida pequeña pero, – se encogió de hombros mientras apagaba y tiraba su cigarrillo a la papelera, metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y le entregó a Clarke una tarjeta- aquí tienes mi número por si eso te hace sentir más tranquila. Saluda a las chicas de mi parte.
Casi llega tarde a la siguiente clase, por suerte para ella la profesora se había retrasado y tuvo tiempo suficiente para llegar a entrar en el aula antes de que comenzase la clase. Todos estaban en sus pupitres incluida Lexa a quien no pudo evitar mirar antes de sentarse, tenía gesto serio y su mirada estaba perdida en el libro de historia. Tenía que buscar la manera de solucionar todo aquello, ya no solo por lo culpable que se sentía sino por evitar que Lexa tuviese más problemas con sus amigas. Al principio había pensado que a la morena se le terminaría pasando pero después de todas esas semanas con ella habían servido para que se diese cuenta de que ese deporte era algo mucho más importante para Lexa de lo que pensaba, no era solo una manera de entretenerse y le dolía demasiado verla mal.
Las clases terminaron por fin, levantó su cabeza con el tiempo suficiente para ver como Lexa salía del aula como una bala, no estaba segura de si la morena estaba enfadada con ella o solo necesitaba estar sola. La había evitado durante todos los descansos entre clases, intentaba no rallarse pero cuando se ponía así con ella era casi inevitable hacerlo. Estaba recogiendo sus cosas en la mochila para marcharse de allí tan ensimismada en sus pensamientos que no notó la presencia de Anya enfrente de su mesa hasta que esta carraspeó intentando llamar su atención.
- No me digas que quieres terminar la pelea de antes en la calle.
- No, vengo a disculparme contigo Clarke – la rubia no pudo evitar sorprenderse al escuchar esa frase. Era lo que menos se esperaba hoy.
- Si que ha tenido que golpearte fuerte Lexa para que vengas a disculparte así- No tenía ganas de hablar con ella así que se colocó su mochila y comenzó a andar hacia la salida seguida por Anya que no parecía darse por vencida con seguir manteniendo esa conversación.
- No fue tan fuerte pero he hablado con las demás y me he dado cuenta de que no es vuestras culpa, no tenía que haberte dicho nada. – estaba caminando justo a su lado y era imposible para la rubia ignorarla, optó por la mejor opción simplemente darle largas para que la dejase tranquila.
- No tienes que disculparte conmigo, por cierto he hablado con Titus en el descanso manda saludos para todas.
- Ok, gracias Clarke por no enfadarte. Hasta mañana. – había notado el tono de fastidio de la rubia y decidió darse por vencida, ya hablarían en otro momento e intentaría arreglar las cosas bien.
- Hasta mañana.
Se colocó los auriculares y encendió el reproductor de música de su teléfono, le quedaba una larga caminata hacia su casa por delante en la que no iba a poder darle vueltas a todo lo que había pasado esa mañana. Recibió un mensaje de su madre.
[Mamá]: He dejado la comida en la nevera, solo tienes que calentarlo. Lo siento pero ha ocurrido una urgencia en el hospital y he tenido que marcharme. Un beso princesa.
Después de leer ese mensaje no pudo evitar pensar en lo larga que iba a hacérsele la tarde estando sola en casa, en otra ocasión habría invitado a Lexa pero estaba enfadada con ella por ni siquiera haberle hablado en todo el día. Decidió escribirle a Wells para invitarle a pasar la tarde juntos, no tardó mucho en recibir una respuesta afirmativa a su invitación. Casi estaba llegando a su casa cuando se le ocurrió una idea para solucionar todo aquel disparate, solo esperaba que su amigo Wells le echase una mano con aquella idea descabellada que acaba de ocurrírsele.
Unas horas más tarde…
Su amigo había llegado a su casa hace una hora y ya le había puesto al día de todo lo que había pasado solo esperaba ser lo suficientemente convincente para conseguir su ayuda. Por suerte para ella y después de mucho insistir Wells accedió a ayudarla con su idea.
- Me parece todo una gran locura, pero bueno es hora de aceptar que soy amigo de una loca de remate así que adelante.
- Gracias, eres el mejor. Ahora solo me queda hacer una llamada.
Clarke salió del salón para hacer esa llamada y volvió al cabo de unos minutos, muy sonriente, estaba claro que cuando se le metía algo en la cabeza siempre conseguía la manera de salirse con la suya. Esperaba que todo saliese como tenía pensado en su cabeza, por ahora todo parecía ir sobre ruedas.
- Ya podemos irnos, hemos quedado en media hora – dijo sonriente mientras le lanzaba las llaves a su amigo.
- Perfecto, ¿pero no deberías cambiarte o coger algunas cosas?
- Buah, no importa si necesitamos algo podemos comprarlo.
- Espero que esa chica valore todo lo que vas a hacer por ella – sentenció su amigo antes de arrancar el coche en dirección a su cita.
Había pasado toda la tarde intentando solucionar todos los inconvenientes que habían surgido para que su plan funcionase, por suerte no solo había tenido la ayuda de Wells. Estaba casi anocheciendo cuando por fin tenía todo casi preparado y al fin podía mandar el mensaje que llevaba esperando mandar desde que la idea se le ocurrió.
[Clarke]: ¿Podemos vernos?
Solo esperaba que respondiese pronto, no se había parado a pensar lo tarde que era pero no podía aguantarse las ganas de compartir esto con ella. Seguro que cuando lo supiese se alegraba.
[Lexa]: ¿Ahora?
[Clarke]: Si, espero que no sea demasiado para que salgas de casa pero necesitó hablar contigo.
[Lexa]: Intentaré poner alguna escusa, ¿dónde quedamos?
[Clarke]: Te mando mi ubicación, no tardes mucho.
(LEXA)
Llevaba toda la tarde haciendo tareas de clase para despejar su mente con todo lo que había pasado, su móvil estaba lleno de llamadas de Anya pero no tenía las más mínimas ganas de hablar con ella. Ya lo solucionarían mañana. Iba a apagar su teléfono harta de recibir disculpas de Anya, pero vio que el mensaje que tenía era de Clarke y no de su amiga. Quería verla, pensaba que estaría enfadada y realmente le sorprendía tanto entusiasmo por quedar. Pidió permiso a su padre para salir, quien no tuvo más remedio que dejarla salir.
Se subió en su bici y siguió las indicaciones del GPS de su móvil hasta que llegó por fin a la ubicación que Clarke le había pasado, era una calle cercana al instituto recordaba haber pasado por allí alguna vez. Clarke la esperaba con una mochila a su espalda, estaba mucho más feliz de lo que recordaba haberla visto esa misma mañana, al acercarse a ella pudo darse cuenta de que se había cambiado de ropa y vestía algo mucho más cómodo de lo que llevaba esa misma mañana en clases.
- Hola – le dijo tímidamente la rubia mientras Lexa se bajaba de la bici para acercarse y besarla.
- Hola preciosa – le dio un pico antes de seguir hablando – Lo siento por haberme ido esta mañana así.
- Shhh no pasa nada vas a compensármelo ahora mismo – le tapo la boca con su dedo índice mientras la miraba- ¿Confías en mi?
- Mmmmm – se mordió el labio mientras rodeaba la cintura de Clarke con sus brazos y la pegaba a ella- ¿De qué manera has pensado que te compense?
- No has contestado a mi pregunta – rodeó el cuello de Lexa con sus brazos mientras acercaba su cara para rozar sus labios y susurrarle- ¿confías en mí?
- Si – respondió decidida e intentó besarla pero Clarke se apartó sonriente sacando un pañuelo del bolsillo de su mochila, orgullosa por haber conseguido la respuesta que pretendía - Pues ahora vas a tener que demostrármelo y dejarme que te tape los ojos.
- ¿De verdad? – respondió incrédula, tenía que ser una broma.
- Si
Después de refunfuñar un poco se dejo convencer por Clarke y dejó que la rubia vendase sus ojos. A Lexa le era imposible resistirse a esa sonrisa para ella, no tenía idea de que tenía en mente la rubia pero estaba claro que no podía ser malo o eso esperaba.
Primero la hizo dar un par de vueltas sobre si misma para despistarla y que no supiese bien hacía donde iba, después la agarro por la cintura guiándola hacia su sorpresa. Lexa solo esperaba que no la viese mucha gente así, se moriría de vergüenza si algún conocido la viese en esos momentos. Después de un par de minutos se pararon, sintió las manos de Clarke alejarse de ella.
- Cuando te diga puedes quitarte la venda, ¿Entendido?
Lexa sonrió asintiendo con la cabeza, tenía muchas ganas de saber que sorpresa había preparado Clarke, aunque tenía claro que daba igual lo que fuese porque con solo haberla visto había hecho que su día mejorase considerablemente.
¿Alguna idea sobre que ha preparado Clarke? Estoy tomandome unas pequeñas minivacaciones de twitter pero os leo y espero vuestros comentarios. Intentaré actualizar diariamente pero no prometo nada
Un saludo ;)
