Antes de que la luz que entraba por la ventana inundase por completo toda la habitación Clarke se levanto de la cama intentando evitar por todos los medios no despertar a Lexa que dormía plácidamente a su lado. Ella sin embargo no había dormido tan bien, desde que escucho ese leve susurro de la morena, no había conseguido dormir. Necesitaba salir de allí y despejarse. Cerró la puerta de la habitación con cuidado empezando a caminar hacia la salida hasta que escuchó la voz de su amigo que la llamaba desde la cocina.
- ¿Quieres un café pequeña ? No pareces haber dormido mucho– parecía que al menos él si había disfrutado de la noche al contrario que la rubia a la que lo que menos le apetecía ahora era un desayuno.
- No, lo siento me voy a casa tengo que cambiarme. – refunfuño Clarke que ya se giraba para salir de allí.
- ¿Y tus amigas? – preguntó sorprendido mientras daba un pequeño trago a su café sin despegar los ojos de su amiga.
- Creo que sabrán llegar a casa, lo siento pero tengo que irme
- ¿Estás bien? – la agarro por el brazo impidiendo que se marchase
- Claro, solo necesito irme por favor luego hablamos.
Wells soltó el agarre de su brazo entendiendo que esta vez necesitaba un poco de espacio, no sabía que podía haberle pasado a su amiga pero si sabía que cuando Clarke pudiese hablar del tema acabaría contándoselo. Así que simplemente la dejo marchar y se dirigió de nuevo al salón para terminar su desayuno.
Lexa se despertó sintiendo un fuerte dolor de cabeza, hasta ahora siempre había pensado que la gente exageraba con eso de la resaca pero ahora mismo sentía que su cabeza iba a explotar. Abrió los ojos observando su alrededor, su mente tenía demasiadas lagunas pero un flash le devolvió el recuerdo de donde se encontraba. Clarke la había traído a casa de su amigo, se giró buscando a la rubia quien suponía que había dormido a su lado. Le parecía raro que Clarke no estuviese a su lado, si hubiese sido al contrario ella habría aprovechado la ocasión para cuidarla y dormir con ella. Decidió levantarse y ponerse algo de ropa estaba segura de que tendría que dar demasiadas explicaciones en casa en cuanto llegase, era casi mediodía, estaba claro que se le avecinaba una gran bronca que dudaba poder soportar con ese dolor de cabeza.
Se dirigió hacia el salón donde escuchaba el ruido de la tele encendida, quizás Clarke se hubiese despertado antes y estuviese allí. Se sintió decepcionada al ver a Wells tomando un vaso de zumo mientras miraba las carreras de motos sin ningún rastro de la rubia.
- ¿Quieres un vaso de zumo? – le gritó Wells sin ni siquiera apartar la vista de la pantalla.
- ¿No podrías bajar un poco la voz y no gritar?
Le apetecía demasiado ese vaso de zumo como para salir de allí volando además si alguien debía saber dónde estaba la rubia tenía que ser su mejor amigo. Wells le tendió una pastilla para el dolor de cabeza mientras le servía un vaso de zumo. Ni siquiera volvió a hablar, estaba demasiado ensimismado con la carrera como para prestarle atención, así que Lexa se bebió su vaso de zumo tranquilamente mientras pensaba como preguntar por la rubia de manera disimulada.
- Eres poco habladora por las mañanas, lo siento por haberte casi obligado a tomar anoche -Le sorprendió que Wells hubiese apartado los ojos de la pantalla para hablarle, pero parecía que eran unas disculpas sinceras por su parte.
- No creo que tengas que pedir disculpas siempre podía haber dicho que no y muchas gracias por haberme dejado dormir aquí.
- Creo que por eso no tienes que darme las gracias a mi, fue Clarke quien decidió traernos aquí – respondió Wells sonriendo y negando con la cabeza.
Esta era la oportunidad perfecta que Lexa había estado esperando para preguntar por ella, era él quien la había introducido en la conversación.
- ¿Y dónde está? Para poder darle las gracias y eso…– consiguió preguntar mientras disimulaba sus ganas dándole un último trago a su vaso de zumo.
- Claro para poder darle las gracias – Wells empezó a reír sin parar ante la asombrada mirada de Lexa que no comprendía que era tan gracioso- No tienes que disimular conmigo , veo como os miráis y a veces una mirada dice mucho más que unas palabras. Además lo del otro día en la cocina no tiene muchas más explicaciones ¿O me equivoco?
Lexa sintió como se ponía roja de golpe, podía sentir sus mejillas arder por la vergüenza casi se le había olvidado que Wells las había interrumpido en la cocina. Dios, con Clarke no paraban de pasarle cosas surrealistas, desde que apareció en su vida todo se había convertido en una montaña rusa.
- No te avergüences porque te guste puedo llegar a entenderlo, pero se ha ido esta mañana bastante temprano – le dijo el chico mientras le daba un pequeño apretón en el hombro.
- ¿Ha dormido conmigo? – no pudo evitar que esa pregunta se le escapase.
- Si, aunque no se qué habrás hecho mientras duermes para que Clarke madrugue y desaparezca dejándoos aquí.
El teléfono de Lexa empezó a sonar, tenía una llamada entrante de Anya. Recordaba algo de haberle pedido a Clarke que la avisase para que las ayudase a justificarse delante de su madre pero no tenía ni la más mínima idea de que podían haber hablado ambas.
- Por fin respondes… estaba preocupada tu madre ha llamado unas 4 veces esta mañana y ya no se me ocurren más escusas que ponerle. – antes de que pudiese saludar Anya le había soltado todo aquello, parecía que realmente estaba agobiada y lo entendía porque su madre podía llegar a ser un tanto agobiante.
- Estaba dormida lo siento – se limitó a responder.
- ¿Tú dormida a estas horas? – la interrumpió sorprendida- Definitivamente no eres la Lexa que conozco.
- Anya déjame hablar por favor- utilizó un tono más autoritario, parecía que el dolor de cabeza no se le iba a ir en toda la mañana y estaba realmente cansada de que todo el mundo hablase tan alto hoy- Tengo que hablar con vosotras de algo importante.
- Tranquila enanita gruñona, Titus nos ha llamado esta mañana y nos ha contado todo lo que habíais hecho tú y Clarke para que pudiésemos volver a entrenar. Hemos quedado después de comer en ir a echar una mano.
- ¿Titus te ha llamado?
- Sí, me ha dicho que Clarke le había avisado de que no ibas a poder hacer esa llamada que te encontrabas un poco mal esta mañana. Te ha cubierto con lo de tu resaca parece ser.
- Ok, voy a casa ahora mismo después te aviso para quedar. Gracias por ayudarme anoche Anya.
No le dio tiempo a su amiga a responderle porque colgó rápidamente recogiendo todas sus cosas y despidiéndose de Wells. Necesitaba llegar a casa darse una ducha y arreglarse, tenía que llegar a tiempo al almacén con los demás. Aunque en realidad la idea que estaba dando vueltas por su cabeza era saber porque Clarke se había marchado tan pronto esa mañana sin ni siquiera haberla despertado, ni escrito una nota, ni siquiera un maldito mensaje. Estaba un poco enfadada o al menos herida en su orgullo, ella no iba a ser la primera en escribirle eso era una de las pocas cosas que tenía clara en esos momentos.
(Clarke)
Llevaban media tarde despejando las cajas que había repartidas por todo el almacén y aún su mal humor no había desaparecido, casi se había incrementado cuando Anya apareció por allí y les dijo que Lexa no podía venir que estaba castigada. Con la ayuda de las chicas estaban casi terminando de colocar todas las cajas en un rincón alejado para que no molestasen, Titus ya había montado completamente el ring.
- Clarke sube aquí ahora mismo, chicas podéis iros por hoy ya hemos acabado.
Ordenó haciendo que Anya y las demás empezasen a recoger sus cosas obedeciéndole inmediatamente. Clarke le miró por un rato antes de obedecer y comenzar a subir al ring. Qué demonios querría Titus ahora, lo que menos le apetecía en esos momentos era escuchar consejos porque realmente no se sentía de humor para nada. Llevaba toda la tarde deseando acabar para irse de allí y dormir un rato, no había pegado ojo en toda la noche y eso hacía que su mal humor fuese aún peor.
- ¿Qué quieres Titus? – le espetó colocando sus brazos en jarra.
- Ponte esto – le tendió unos guantes – vamos a entrenar un poco antes de que te marches, creo que lo necesitas.
- Lo que necesito es ir a dormir Titus – sentenció la rubia enfadada – Además ¿por qué solo yo? ¿Y las demás?
- Porque llevo mirándote toda la maldita tarde y estás demasiado enfadada y ellas no, además va a ser solo un rato… – le dio un pequeño golpecito en el hombro mientras sonreía- ¿tienes miedo de que pueda contigo?
- Tú acabas de decirlo estoy enfadada deberías ser quien tuviese miedo. – se ajustó bien los guantes- ¿preparado?
- Un momento – Su entrenador se colocó otros guantes mientras se situaba en posición de defensa- las señoritas golpean primero.
Antes de que su entrenador terminase de hablar Clarke soltó un par de golpes que Titus defendió fácilmente, comenzó respondiéndole a cada golpe con un pequeño golpecito en la cabeza. Haciendo que la rubia se enfadase aún más, incrementando su fuerza en cada golpe que lanzaba contra su entrenador. Terminó decidiendo golpearle por encima de la rodilla con una patada para debilitar el apoyo de ese pie y poder golpearle más cómodamente, así no podría esquivar sus golpes y terminaría con esa pelea pronto.
Se sorprendió cuando Titus adivinó su movimiento y atrapo su pierna en el aire, sostuvo la pierna en alto de la rubia mientras sonreía mirándola. Parecía que llevaba esperando por eso todo este tiempo, Clarke sentía el fuerte agarre de su entrenador en el tobillo no podía moverse ahora la tenía en sus manos. Titus golpeó la pierna de apoyo de la rubia tumbándola en el suelo y soltando su otra pierna.
- ¿Sabes por qué te ha pasado esto? – le preguntó mientras la observaba en el suelo sorprendida aún por todo lo que acababa de pasar.
- No – intentaba levantarse cuando Titus volvió a golpearla haciendo que volviese al suelo. Se mordió el labio enfadada y se levantó de golpe dispuesta a pelear de nuevo.
- ¿Estás enfadada Clarke? -La golpeó un par de veces provocándola de nuevo. Quería enfadarla realmente. - ¿No pensabas que esto iba a ser difícil verdad?
- Si lo estoy – sentenció la rubia antes de lanzarle un puñetazo a Titus, quien lo esquivo y la derribó de nuevo con una llave.
Mientras más se esforzaba y más enfadada estaba menor daño conseguía hacerle consiguiendo que se sintiese totalmente impotente. Titus la tenía inmovilizada contra el suelo, ni siquiera había visto venir esa llave y eso que era un movimiento bastante obvio.
- Cuando te enfadas solo piensas en hacerle daño a la otra persona, no en lo que te pueden hacer a ti. – soltó el agarre que tenía sobre ella y se sentó en frente de ella – ahora respira hondo y relájate.
- Pero la rabia te ayuda a pelear, mas fuerte y con más ganas- se sentó en el suelo siguiendo el ejemplo de su entrenador – es una motivación que te hace pelear con más intensidad.
- Te equivocas Clarke, por eso hoy te he dado una paliza y no paras de recibirlas.
Clarke se cruzó de brazos enfadada, lo último que le hacía falta con el día que llevaba era que Titus le recordarse todas las veces que le habían dado una paliza. Siempre había pensado que se pelea mejor con rabia que estando calmada, no entendía porque ahora él decía que no. Aunque podía darle la razón en algo desde que empezó solo había recibido palizas, primero con Costia y después con Anya en el pasillo, la única pelea que había ganado fue con Lexa para ganar entrar en el equipo. Pensar en ella le devolvió el dolor del que llevaba huyendo todo el día, esas palabras que tanto daño le habían hecho y que aún no entendía como Lexa podía haberlas dicho. Quizás Titus llevase razón, era la única pelea en la que no la habían provocado ni llegado a enfadarla lo suficiente como para perder los nervios.
- Eso es lo que la rabia hace- continuó Titus con un tono relajado sacándola de su mente y devolviéndola al presente- que pienses que te estás esforzando pero no lo haces.
- ¿Entonces qué estás haciendo realmente? – preguntó la rubia intrigada con la reflexión que su entrenador le estaba dando.
- Solo agotar tu mente y cuando se agota después se agota tu cuerpo, convirtiéndote en una presa demasiado fácil para tu rival. Por eso Costia te ganó, estabas demasiado cegada por la rabia como para venir los golpes – comenzó a levantarse- Ahora es la hora de que nos vayamos de aquí es bastante tarde.
- No estabas en esa pelea para saber porque lo hizo – le respondió Clarke enfadada, levantándose del suelo y disponiéndose a largarse de allí.
Antes de que ella terminase de bajar del ring, Titus ya se había puesto la sudadera y recogido su bolsa para irse. Estaba casi saliendo por la puerta cuando se giró para despedirse de Clarke.
- No tenía que estar para saberlo. Ese es tu verdadero reto Clarke, tienes que conseguir calmar tu mente y dominar tu mal genio. Puedes llegar a ser una de las mejores si lo haces o seguir recibiendo palizas depende de ti. Hasta mañana.
Salió dejando atrás a una pensativa Clarke que no paraba de darle vueltas a todo lo que acababa de decirle su entrenador. Siempre le habían dicho que tenía mal genio y mucho carácter, ella lo sabía y siempre había pensado que por eso había conseguido llegar tan lejos peleando. Porque desde que su padre muriese siempre había sentido esa rabia y esa impotencia dentro de ella que hacía que quisiese golpearlos a todos, por eso comenzó a luchar. Porque pensó que así podía canalizar toda esa rabia y alejarse de todas las peleas en las que le era inevitable acabar involucrándose. Sintió los pasos de alguien entrando de nuevo, se giró para poder observar la silueta de una chica apoyada en la puerta. Una silueta que conocía bastante bien, aunque el foco de la entrada hiciese que fuese imposible para ella verla nítidamente, sabía que solo podía ser una persona.
- Todos se han marchado ya y yo me voy ahora-le espetó mientras le daba la espalda de nuevo disimulando recogiendo las ultimas cosas que había esparcidas por el suelo.
- ¿Puedo ayudarte a recoger eso? – caminó hacia ella y cuando estuvo a su altura solo se agachó a su lado ayudándola a recoger – He escuchado lo que te decía Titus pero no he querido interrumpir.
- ¿Ahora escuchas conversaciones ajenas? –respondió enfadada le molestaba realmente que ella hubiese escuchado todo eso.
- No tenía intención, pregunté a Anya si aún seguíais aquí y como me dijo que estabas sola con Titus solo vine a ayudarte. – rozó la mano de la rubia deliberadamente- Ya sabes mejor dos contra uno.
Clarke sintió el roce de su mano sintiendo como una oleada de todo lo que Lexa la había sentir la invadía de nuevo, estaba realmente enfadada pero no podía evitar sentir todo lo que sentía por la morena. Respiro hondo antes de mirar de nuevo esos ojos, no comprendía como alguien podía mirarla y no perderse en ese profundo verde. Tenía que recordar aquella frase que había salido de esos labios carnosos que ahora mismo se moría por besar. Apartó su mirada de golpe y agarró su mochila.
- Me voy, ¿Quieres cerrar tú? – ya había dado un par de pasos alejándose de Lexa cuanto al fin pudo soltar esa frase.
- Clarke espera – la agarró por el brazo- ¿Qué se supone que he hecho? No puedo arreglar algo si no sé que he roto.
- Las llaves están encima de esa mesa, cierra cuando te vayas – se soltó del agarre de la morena y sentenció a Lexa con una frase que la morena no esperaba.- Hay cosas que no se pueden arreglar.
Lexa se quedo inmóvil viendo como la rubia se marchaba de allí, no tenía ni la menor idea de que podía haber dicho borracha para que se pusiese así. Le dolía que Clarke la rechazase de ese modo pero sabía que no iba a ganar nada persiguiéndola, el carácter de la rubia iba a impedir cualquier conversación. Parecía que su entrenador tenía razón el mayor defecto de la rubia era su carácter, o al menos el no saber manejarlo. Simplemente le tocaba esperar que se calmase para hablar y conseguir averiguar que podía haber pasado.
¿Creéis que va a poder arreglarlo o que hay cosas que no tienen solución? Os leo ;)
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