Clarke llevaba un par de semanas esquivándola desde esa última conversación y eso estaba consiguiendo ponerla de los nervios. Había intentado sacarle información a Raven y a Octavia, totalmente en vano, sobre que había hecho mal pero parecía que ni siquiera a sus amigas les había contado el porqué de ese cambio de actitud. Ni siquiera llegaba a comprender como la rubia conseguía escabullirse y esquivarla tan bien en el instituto, la estaba sacando de sus casillas totalmente, hasta en los entrenamientos conseguía siempre evitarla. Era como si el destino y la casualidad se estuviesen riendo de ella, pero había tomado una decisión. Esa misma tarde iban a hablar si o si, si hacía falta le rogaría a Titus que las emparejase para luchar pero necesitaba saber que había hecho.

(Esa misma tarde)

Titus llevaba dando órdenes a gritos toda la tarde, estaba más enfadado que de costumbre, no paraba de corregir a cada una de sus luchadoras una y otra vez. Lexa se estaba hartando tanto de sus gritos que estuvo a punto de contestarle, pero sabía que lo único que conseguiría sería empeorar aún más la situación.

- Parece que ninguna me presta atención cuando hablo, lo único que vais a conseguir peleando así es que os den una maldita paliza. – gritaba Titus con los brazos en jarra en medio del ring.

- Estamos atendiendo Titus pero no podemos hacer mil cosas a la vez, necesitamos un descansó- rogó Anya que se limpiaba el sudor de la frente.

- Bien, parad con lo que estáis haciendo pero nada de descanso.

- Menos mal, pensaba...- susurró Indra lo más bajo que pudo antes de que Anya la golpease con el codo para que se callará.

Estaba igual de cansada que sus compañeras, llevaban un par de horas sin parar de hacer ejercicios y recibiendo ordenes. Estaba acercándose a su mochila para beber un poco de agua cuando su entrenador volvió a hablar. Estaba pensando en ofrecerle un poco de agua a Clarke pero como no, la rubia estaba evitándola tanto así que ni siquiera se acerco para refrescarse como las demás.

- Podéis descansar para beber agua un poco, voy a asignar a cada una un ejercicio diferente y no nos vamos a mover de aquí hasta que cada una lo haga a la perfección.

Después de ordenarle a cada una de sus compañeras un ejercicio diferente al fin Lexa observó como Titus hablaba con Clarke, explicándole que tenía que hacer ella.

- Muy bien Clarke – arrancó una hoja de la pequeña libreta que llevaba siempre consigo colgándola con un pequeño hilo de una de las barras- Tienes que golpear esta hoja, intentando perforarla de un solo golpe.

- ¿Te estás riendo de mi verdad?- interrumpió la rubia que pensaba que Titus estaba gastándole una broma, pero Titus nunca gastaba bromas y menos entrenando, no podía ser.

- ¿Tengo cara de estar bromeando? – alzó una ceja con claro gesto de enfado- Presta atención. Tiene que ser un golpe totalmente recto y preciso para que se rompa, utiliza solo los dos primeros nudillos.

Lexa sonrió al recordar el instante en el que su entrenador le había ordenado hacerlo a ella, era un ejercicio de lo más absurdo que solo había utilizado con ella y ahora con Clarke. No consiguió reprimir la risa al ver como la rubia miraba a Titus como si pensase que le estaba tomando el pelo. Estaba segura de que le iba a costar conseguirlo, no era tan fácil como parecía. Requería bastante técnica y mucha precisión conseguir que el papel se rompiese como su entrenador le estaba pidiendo.

- Esto es una completa estupidez, ¿No puedo hacer otra cosa? – volvió a escuchar protestar a Clarke.

Titus golpeó el papel como le había explicado a Clarke que debía hacerlo, agujereando el papel con un golpe muy preciso. Cambio la hoja para dejar paso a Clarke, que lo intento varias veces sin conseguirlo. Lo único que conseguía era que el papel se moviese pero no había manera de atravesarlo.

- ¿Ves Clarke? No es tan fácil como parece. Repítelo hasta que lo consigas – sentenció antes de dejarla sola.

Lexa echó un último vistazo a la rubia antes de centrarse en perfeccionar su tarea, estaba segura de que Clarke acabaría consiguiéndolo solo tenía que concentrarse lo suficiente.

Había pasado casi una hora y cada luchadora había conseguido casi dominar a la perfección, todas excepto una, Clarke. Titus dio permiso a las demás para marcharse y todas salieron de allí excepto Lexa que llevaba observando a Clarke todo ese tiempo mientras realizaba su propio ejercicio.

- ¿Quieres que te ayude? – le susurró mientras colocaba sus manos en la cintura de la rubia corrigiendo su posición.

- Puedo sola, gracias – Sabía que Lexa se había dado cuenta del escalofrío que le había provocado ese leve susurro y la cercanía de su cuerpo pero no iba a admitirlo ni mucho menos.- Deberías irte como las demás.

- Le he prometido a Titus que me quedaría aquí a supervisar hasta que consiguieses hacerlo.

Estaba mintiendo. Titus le había dicho que podían marcharse ya, que habría otro momento para que Clarke perfeccionase ese ejercicio, se les había hecho tarde. Pero ella misma le había pedido quedarse un rato más solo para quedarse a solas con ella. Corrigió de nuevo la posición del brazo de la rubia mientras seguía pegada a ella por la espalda, aprovechó el momento acariciándole el brazo con sus dedos. Intentaba provocarla, era lo único que estaba buscando en esos momentos. Era un avance que al menos esta vez la rubia no se apartase, aunque no quisiese reconocerlo sabía que la estaba poniendo nerviosa.

Clarke volvió a golpear el papel varias veces, pero si antes había fracasado estrepitosamente en cada intento, ahora con solo notar la presencia de la morena detrás de ella estaba completamente segura de que no lo conseguiría. No podía evitar que todo su cuerpo reaccionase a cada pequeño roce de Lexa, sentía su cuerpo caliente pegado contra el suyo y su respiración golpeándola en el cuello. La parte racional y fría de su cabeza le decía que se alejase de ella, que recordarse aquellas palabras, pero parecía que la parte no racional gritaba mucho más fuerte en esos momentos. Suspiro dejando caer sus brazos, no podía seguir golpeando ese estúpido papel así. Estaba siendo frustrante.

- No puedo hacer esto si estás así..-se giró para poder mirar los ojos verdes de Lexa, que estaba mirándola fijamente.

- ¿Así como? – acarició la mejilla de la rubia mientras seguía sin apartar la mirada de sus ojos.

- Lo sabes perfectamente, así de cerca – susurró la rubia casi contra los labios de Lexa.

- Puedo estarlo aún más – pegó su frente a la de la rubia, rozó dulcemente sus labios mientras susurraba- si me dejas hacerlo.

Clarke cerró los ojos y suspiro hondo mientras sentía los labios de la morena contra los suyos, se moría de ganas por besarla pero sabía que no podía, no debía. Tenía que alejarse de ella. Consiguió reunir las fuerzas suficientes para apartarse dando un par de pasos hacia atrás, pero antes de que lo hiciese completamente Lexa ya la tenía agarrada por el brazo.

- ¿Qué es lo que hecho que no puedes perdonarme? – le rogó la morena mirándola mientras seguía sujetándola- ¿No me merezco al menos saber la razón?

- Eso es lo irónico de esto – sentenció Clarke forcejeando para librarse del agarre del morena- ni siquiera sabes cómo me has hecho daño.

- Solo dilo Clarke y te soltaré- apretó más su agarre tirando del cuerpo de la rubia contra el suyo- lo he intentando por las buenas pero eres demasiado cabezota como para hacerme caso.

- ¿Me soltarás?

Se limitó a preguntarle mientras dejaba de forcejear para soltarse. Lexa asintió como única respuesta, no quería hacerle daño pero ya había intentado apelar a sus sentimientos y parecía que esta era la única manera. No podía llegar a creerse que hubiesen llegado a esto, que tuviese que hacerle casi daño para conseguir que le dijese lo que pensaba.

- Dijiste que la querías – soltó de carrerilla la rubia apartando su mirada rápidamente- y ahora suéltame por favor.

Lexa parpadeó perpleja ante la respuesta de la rubia. Soltó su brazo quedándose helada aún analizando lo que acababa de escuchar. Se esperaba cualquier cosa menos esto, ni siquiera recordaba haber dicho algo así. Tenía demasiadas lagunas de esa noche y se había esforzado en intentar rellenar los huecos de su mente preguntando a Raven y a Wells pero ellos tampoco consiguieron recordar nada.

- ¿A quién quería?

Es lo único que consiguió decir después de ver como Clarke recogía sus cosas a toda velocidad y caminaba en dirección a la salida. La rubia se giró para mirarla y puedo ver como brillaban aquellos ojos azules que tanto adoraba debido a las lágrimas que Clarke se esforzaba por contener.

- A Costia – respondió alzando la voz- antes de quedarte dormida mientras me abrazabas. ¿Sabes lo que me dolió eso?

- Clarke –titubeó intentando formular una frase coherente que decirle pero solo pudo decir su nombre.

- ¿Qué vas a decirme? Sé que estabas borracha, pero ya sabes lo que dicen los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.

La vio marcharse de allí y ni siquiera pudo dar un paso para retenerla, sabía que inconscientemente la había cagado con ella, había conseguido hacerle daño realmente sin ni siquiera proponérselo. Se dejo caer en el suelo apoyando su espalda contra la pared, necesitaba pensar y analizar todo aquello. Tenía que aclarar su mente y sobre todo su corazón. Ni siquiera había tenido tiempo de pensar en ello, Costia había desaparecido de su vida de un momento para otro y Clarke se había dedicado a llenar cada uno de los huecos, solo tenía algo claro que desde que Clarke apareció no había malgastado ni un solo segundo en pensar en Costia. No podía decir realmente que no quería a Costia, había sido su novia durante muchos años y aún sentía algo por ella. Todo lo que había sentido por ella era muy distinto de lo que sentía en estos momentos por Clarke, ni siquiera sabría decir cuál fue el momento en el que empezó a gustarle. Tal vez fue cuando por primera vez ser perdió en esos ojos azules, o quizás cuando la vio sonreír por primera vez debido al chiste de alguna de sus amigas.

- ¿Qué se supone que haces ahí?

La voz de Anya la sobresalto sacándola de sus pensamientos, ni siquiera sabía cuánto tiempo había estado allí sentada pensando. Anya parecía sorprendida por encontrársela allí, había tenido que regresar porque se había olvidado algo con las prisas de salir de allí antes de que Titus las mandase a hacer algún que otro ejercicio más. Antes de que Lexa pudiese pensar una escusa que darle, su amiga ya se había sentado a su lado mirándola, esperando que diese el paso para contarle la verdad. Anya apoyó su rostro en el hombro de Lexa.

- Creo que la he cagado con Clarke...- terminó por decir como resumen a todo lo que le pasaba en estos momentos.

- ¿Crees? – Anya se giró alzando una ceja para mirarla- no sé qué has hecho pero puedes estar segura de que la has cagado.

- Gracias eh, con amigas como tú…

- Solo te estoy diciendo la verdad, es lo que hacen los amigos. Clarke ha pasado de estar alegre todo el tiempo a tener cara de enfado y que su única respuesta ante todo sea una queja. – la interrumpió Anya sin dejarla terminar la frase.- Bueno, ¿piensas decirme que has hecho?

- El otro día borracha antes de quedarme dormida abrazándola dije que quería a Costia – ocultó su cara con las manos lo único que la apetecía era desaparecer- ni siquiera lo recuerdo pero no he sabido que decir cuando me lo ha soltado así.

- ¿Has probado a decirle que estabas borracha? – agarró sus manos destapándole la cara- Venga no te deprimas vamos a buscarle una solución a esto.

- Sí, pero Clarke piensa que lo borrachos siempre dicen la verdad – se encogió de hombros ante la mirada de Anya- Tengo un lio enorme en mi cabeza ahora mismo.

Anya se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro, estaba claro que su amiga intentaba buscar una solución o algo que decir en contra. Esa era Anya, siempre tenía que buscar una solución para todo, aunque en estos momentos la única solución que ella veía era aclararse y esperar a que la rubia decidiese perdonarla alguna vez.

- Eso es una gran mentira – soltó Anya después de un rato.

- ¿El qué exactamente? – Lexa levantó una ceja sorprendida por la afirmación de su amiga. Anya llevaba unos minutos perdida en sus pensamientos y parecía que estaba hablando sola.

- Lo de los borrachos y la verdad. – se colocó de cuchillas delante de Lexa- Yo cuando llegó a casa borracha soy capaz de mentir a mis padres sobre donde he estado. Vayamos al verdadero problema ¿No sabes si aún sigues queriendo a Costia verdad?

Lexa la miró analizándola durante un momento. ¿Desde cuándo Anya salía por ahí y se emborrachaba? Negó con la cabeza como respuesta a su pregunta. Sabía que algo sentía por ella pero no exactamente el qué, ni como clasificarlo o etiquetarlo.

- Muy bien, mañana vamos a ver a Costia y cuando hables con ella – le tendió la mano para ayudarla a levantarse de allí- vamos a comprobar que se te remueve por dentro y ahora vámonos. Paso a paso, ¿vale?

Salieron juntas de allí, aunque Lexa se sentía mal por todo lo que estaba pasando con Clarke sintió cierto alivio al ver como su amiga volvía a estar ahí. Siempre habían sido un pack indivisible y no quería perderla por una chica. Anya siempre había ejercido de hermana mayor para ella, aunque solo fuese unos meses mayor, solo saber que ella estaría apoyándola ya le daba un extra de fuerza para todo lo que se le venía encima.