Se había encerrado en su cuarto en cuanto llegó a casa, lo que menos le apetecía en estos momentos era hablar con alguien y por supuesto su madre no era la excepción en estos momentos. Estaba segura de que para Abby sus ojos enrojecidos por las lágrimas no habían pasado desapercibidos pero al menos no la había molestado con preguntas innecesarias. Se había tumbado en la cama, todo este tiempo le estaba costando dormir y en cuanto lo hacía soñaba con ella. Era como si su propio subconsciente intentase torturarla con el recuerdo de esos verdes mirándola. Había conseguido evitarla durante todo este tiempo y solo con una breve conversación todo el dolor y todo lo malo había vuelto, ahora se sentía incluso peor que antes. Lexa no lo había negado, sencillamente se había quedado ahí, quieta, mirándola mientras se iba. Ni siquiera había tenido la intención de ir detrás de ella, era lo que más le había dolido. Porque si hubiese sido ella no se habría rendido hasta demostrarle lo que sentía, pero tenía que darse cuenta de que los sentimientos que ella sentía no eran recíprocos. Lexa seguía enamorada de Costia, tenía que aceptarlo. Sintió las lágrimas resbalando por sus mejillas de nuevo, tenía que olvidar lo que sentía por ella.
- ¿Clarke puedo entrar?
Se limpió las lágrimas en cuanto escuchó la voz de su amigo detrás de la puerta, estaba claro que su madre si se había dado cuenta y había llamado a Wells para que le hiciese el trabajo sucio.
- Vamos princesa, sé que estas despierta y he traído helado. – rogó de nuevo Wells tras la puerta.
Estaba claro que su amigo la conocía mejor que nadie, no podía negarse ante el helado. Se levantó limpiándose las lágrimas mientras quitaba el pestillo y lo dejó entrar. Antes de que pudiese decir algo Wells la abrazo, se quedo ahí perdida entre los brazos de su amigo durante un rato hasta que estuvo lista para sentarse con él para hablar de todo. Le resumió un poco todo lo que había pasado mientras comían helado
- ¿Eso es todo Clarke? – preguntó incrédulo por lo que acaba de escuchar.
- ¿Querías que me pasase algo más? – le miró levantando una ceja medio enfadada.
- No, es solo que me parece una bobada que estés aquí hecha un mar de lágrimas porque piensas o crees que una chica no te quiere. No es la Clarke que yo conozco.
- Wells que me hayas traído helado no te salva de que te mate. – amenazó la rubia que se estaba enfadando con las palabras de su amigo.
- Calma fiera – Wells alzó las palmas de las manos como declarándose inocente- simplemente pienso que deberías haberle dado unos segundos para responderte antes de largarte y dejarla allí.
- ¿Tiempo para qué? A Lexa no se le dan muy bien las palabras, creo que es más de hechos y no se movió ni siquiera un paso para evitar que me fuese.
- Tú misma lo has dicho- la interrumpió- Por todo lo que estás mal es por cosas que crees, no tienes nada claro porque ni siquiera has hablado con la chica. Lexa ha estado preguntándome a mí y a Raven por todo lo que paso aquella noche, es decir, ni siquiera lo recordaba.
La miró fijamente esperando que dijese algo en contra, pero estaba claro que su argumento la estaba convenciendo. Clarke se limitó a llevarse otra cucharada de helado a la boca. Decidió continuar hablando, solo esperaba que no se estuviese equivocando con Lexa defendiéndola así ante su amiga.
- Creo que deberías dejarla hablar o al menos no evitarla como si tuviese la peste, después de eso si de verdad te demuestra que no siente nada por ti- hizo una pausa para arrebatarle la cuchara a la rubia- seré el primero en traerte todas las tarrinas de helado del mundo para que alivies tu pena y tu dolor por la pérdida de esa tía tan buenorra a la que tendré que asesinar para vengarte.
- Tú siempre tan dramático - le golpeó con unos de los cojines de su cama- dame el helado que es todo para mí.
- ¿La quieres Clarke? – sonrió – Pues ven a por ella.
Wells se levanto de la cama con la tarrina en su mano y la rubia empezó a perseguirle por toda la casa mientras reían como cuando eran niños. La conversación con él le había sentado genial y había conseguido relajarse por un rato. Estaba claro que necesitaba a su amigo cerca, era la única persona que podía hacerla entrar en razón cuando se ponía cabezota.
- Gracias por venir a salvarme otra vez, eres el mejor amigo del mundo aunque no te lo diga tanto como lo mereces – se recostó sobre él en el sofá donde estaban sentados mirando la tele.
- Siempre voy a hacerlo pequeña – dio un dulce beso en la cabeza a su amiga- pero espero que hayas aprendido algo de todo esto.
- Supongo que tengo que aprender a escuchar antes de actuar y calmarme, mi entrenador me ha dicho algo parecido sobre cuando peleo enfadada. Creo que todos lleváis un poquito de razón, mañana por la tarde hablaré con Lexa y la dejaré explicarse.
(Lexa)
Había mirado mil veces su teléfono por si recibía algún mensaje de Clarke, aunque estaba segura de que quien tenía que escribir esta vez era ella y no la rubia, pero no tenía idea que escribirle. ¿Debería contarle el plan de Anya? Quizás debería descartar esa idea, seguro que se enfadaba aún más si le decía que iba a buscar a Costia. Echaba de menos contarle cada cosa que le pasaba, este tiempo le había servido para darse cuenta de eso. Cada vez que le pasaba algo a la primera persona que le apetecía contárselo era a ella. Se quedo dormida mirando el perfil de Facebook de la rubia, la echaba de menos, su risa, sus bromas y cada uno de sus gestos.
Anya había pasado a buscarla a las 10 para ir al gimnasio donde entrenaba Costia, según su amiga era bastante difícil que las dejasen entrar porque se tomaban muy enserio los entrenamientos. Cuando estuvo delante del gimnasio lo entendió todo, aquello parecía más una academia militar que un gimnasio. Caminaron hasta lo que se suponía que era la puerta trasera del gimnasio, entraron por una ventana abierta que había justo al lado.
- ¿Cómo sabías que estaría abierta? – le preguntó a su amiga en cuanto consiguió saltar dentro del gimnasio.
- Digamos que tengo mis contactos – respondió Anya encogiéndose de hombros sonriente.
- Tienes razón, no quiero saber con quién de esta cárcel te estás liando no sé para qué pregunto- se limitó a responder.
Avanzaron por un pasillo hasta que al fin consiguieron ver la pista de entrenamiento donde solo un par de chicas entrenaba, una de ellas era Costia, a la otra no la conocía aunque su cara le sonaba de algo. Estaba sujetando el saco mientras Costia golpeaba un par de veces con los puños y luego daba una patada. Esa chica se percató de la presencia de ambas y se acercó a ellas con cara de enfadada.
- ¿Quiénes sois y que hacéis aquí? Nadie puede estar mirando los entrenamientos.- Se cruzó de brazos cortándoles el paso.
Anya le explicó que necesitaban hablar con Costia mientras Lexa se dedicaba sencillamente a observar a esa chica. La miró de arriba abajo hasta que se dio cuenta del nombre bordado en su sudadera. Andrea. Por fin se le vino a la mente de que le sonaba su cara. Era la capitana de ese equipo, había competido en muchos de los torneos en los que ella había participado pero siempre había caído eliminada por Costia, de hecho recordaba que se odiaban o al menos eso le había contado su chica.
- Te dije que no quería verte ni hablar contigo hasta el torneo – Costia se había acercado a ellas y tenía su mano en el hombro de Andrea- Van a ser 5 minutos, déjame un momento.
Andrea la miro por un momento, después asintió y se alejo enfadada de allí. Anya se limitó a despedirse de ambas con un leve gesto con la mano y desapareció por el pasillo por donde habían entrado. Costia se sentó en uno de los bancos que había cerca y ella la siguió para sentarse a su lado. No tenía idea de que decirle, tenía que haber pensado mejor el plan de Anya.
- ¿Me has echado de menos? – Costia agarró su mano entrelazando los dedos con los suyos.
- Sí y no – se limitó a responder- Ni siquiera sé muy bien porque estoy aquí la verdad. Lo siento.
Apartó su mano intentando ser lo más delicada que pudo, nunca había sentido un gesto de cariño de Costia como algo malo hasta ese momento.
- ¿Estás bien? ¿Le ha pasado algo a tus padres o algo? – el tono preocupado de Costia hizo que se sintiese un poco responsable por estar allí.
- Estoy bien y mis padres también lo están - la miro a los ojos por primera vez- Son cosas de Anya ya sabes.
- Ah vale pensaba que querías hablar conmigo, seguro que ha venido de visita para ver a su chica y te ha arrastrado hasta aquí - se levanto del banco, había visto a Andrea observándolas enfadada desde las gradas- tengo que seguir entrenando me alegro de que todo vaya bien.
- ¿Su chica? – preguntó sorprendida antes de que Costia se alejase.
- ¿No lo sabías? Se ha liado con una de las luchadoras de este instituto, pero será mejor que me vaya. – le dio un beso en la mejilla- Me alegro de que hayas venido aunque solo sea por Anya.
Lexa se dio cuenta de que Costia se sentía un poco dolida al darse cuenta de que solo estaba allí por acompañar a su amiga, tenía que decirle la verdad o al menos parte de ella. Estaba allí porque una parte de ella si la había echado de menos al menos inconscientemente.
- Cos… – la agarró por el brazo-no solo era por ella, también te he echado de menos pero…
- Como amiga, lo sé – la interrumpió Costia- todo está bien puedes estar tranquila y lárgate a entrenar o te patearé el culo.
Se despidieron con un brazo y salió de allí con la seguridad suficiente para poder decir que lo único que sentía por Costia era el cariño que se le tiene a alguien que ha estado una parte de tu vida a tu lado, apoyándote y animándote. No podía borrar todo lo que habían pasado juntas porque todo eso la había hecho ser quien era en esos momentos. Ahora le quedaba la parte más difícil de todo esto, conseguir que Clarke entendiese que lo que dijo en sueños era solo palabras de alguien que no piensa con la suficiente claridad y la perdonase.
(Costia)
No entendía muy bien porque Lexa había ido hasta allí y estaba segura de que no había ido solo para acompañar a su amiga. Pero si algo tenía claro era que no podía perder tiempo comiéndose la cabeza por eso, tenía que entrenar duro si quería ganar esta vez, si quería que Andrea la dejase competir con ellas. Llevaba un par de semanas juntas pero ni siquiera eso le iba a dar ventaja a la hora de ser elegida para competir o ser descartada, su novia tenía un criterio estricto sobre eso.
- Lo siento, no quería interrumpir el entrenamiento.
Antes de que pudiese terminar la frase Andrea la derribó de un puñetazo, ni siquiera lo había visto venir, aunque estaba claro que estaba enfadada. Lo había estado viendo todo desde las gradas. Se tocó el labio para comprobar que estaba bien, después alzo la vista para mirarla y agarrar la mano que Andrea le tendía para ayudarla a levantarse.
- Levanta, y que sea la última vez que interrumpes el entrenamiento y encima tonteas con alguien en mi cara.
- Celosa..- sonrió y la beso dulcemente en cuanto estuvo en pie.
(Clarke)
La conversación del día anterior con su amiga no paraba de rondarle la cabeza, le había terminado dando la razón a Wells pero aún no estaba del todo segura sobre lo que eso suponía. Si la incertidumbre de pensar que Lexa no sentía nada por ella ya había conseguido ponerla así, no quería saber lo que la seguridad de que eso se confirmase podía hacer con ella. Paso toda aquella mañana pensando en cómo podía decirle a Lexa que necesitaba hablar con ella, solo esperaba que hoy Titus no estuviese de tan mal humor como ayer o que por lo menos no le ordenase de nuevo repetir aquel ejercicio absurdo.
Por suerte para ella, su entrenador hoy parecía de mucho mejor humor que el día anterior y se dedico a dirigir un entrenamiento más normal. Se había dado cuenta de que Lexa no la había mirado desde que apareció con prisas aquella tarde, era algo raro, la notaba nerviosa y desconcentrada. Se paso todo el entrenamiento así, observando a Lexa sin que esta se diese cuenta y pensando sobre si tenía o no tenía que hablar con ella. Dudando constantemente sobre si realmente era buena o mala idea tener esa conversación con ella. Tanto que el entrenamiento paso, ya podían salir de allí. Empezó a recoger sus cosas, estaba claro que había perdido la oportunidad de saber la verdad o al menos eso pensaba.
- Clarke...
El simple sonido de su voz pronunciando su nombre le provocó un escalofrió. Solo ella podía conseguir que simplemente su nombre sonase diferente, no tenía idea de cómo lo hacía y estaba segura de que ni siquiera Lexa se daba cuenta del poder que tenía el sonido de su voz sobre ella. Se había girado para mirarla, Lexa estaba ahí detrás de ella, mordiéndose el labio con la mirada perdida esperando o pensando que decir.
- Lexa..-intentó que su tono no reflejase todo lo que sentía en esos momentos.
- Sé que probablemente no quieras hablar conmigo pero necesito decirte algo y que no me interrumpas por favor.- empezó a hablar de carrerilla- Quiero pedirte disculpas por lo de la otra noche, sé que me has contado lo que dije pero no es que lo siento, necesito que me perdones por cagarla. Necesito que esto vuelva a ser lo que antes.
Escucharla pedirle perdón sobre aquella noche la estaba dejando sin palabras, parecía arrepentida de verdad pero ni siquiera había dicho que lo que sentía por Costia ya no existía. Necesitaba tiempo para todo lo que Lexa le estaba pidiendo, no tiempo para perdonarla porque ni siquiera estaba enfadada con ella, sino tiempo para dejar de sentir todo lo que sentía cuando estaba cerca.
- Necesito tiempo para lo que me estas pidiendo – se limitó a responderle mientras se giraba y le daba la espalda, necesitaba dejar de mirarla.
- ¿Tiempo? – preguntó incrédula-¿Tiempo para qué?
¿De verdad le estaba haciendo esa estúpida pregunta? Estaba claro que o no sabía lo que sentía por ella o que pensaba que con unas disculpas todo se arregla y eso hizo que se enfadase. Se giró de nuevo para gritarle.
- Si, tiempo. Tiempo para pensar que queremos cada una, para que yo piense que quiero y olvide lo que siento por ti. Lo siento, me gustas – miró como Lexa sonreía al escuchar aquello como si acabase de decirle algo que no fuese tan obvio- Y está claro que tú no quieres lo mismo que yo quiero. Y necesito tiempo y punto.
- Clarke yo no quiero darte tiempo. – se acercó a ella para agarrar su mano- Yo no necesito tiempo para saber que te quiero, porque si de algo me he dado cuenta todo este tiempo es de que te quiero. Pueden existir problemas, pero la palabra rendirme no entra en mi diccionario. Ni ahora ni nunca. Y si tengo que demostrarte lo que siento porque realmente no me crees lo haré.
