Hola, hola, aquí Luna de Acero reportándose. Perdiendo la esperanza cada vez más, en fin… seguiremos delante de todas maneras.
Disclaimer: Los personajes le pertenecen al sádico de Hajime Isayama, claro, si me pertenecieran a mí todo sería yaoi hard.
Advertencia: Es un relato yaoi, puede haber escenas explícitas, leer con cautela, solo mayores de 18.
Capítulo 6: Encuentro explosivo
Levi había terminado una exhaustiva jornada de aseo general. Su casa o podía brillar más de lo que ya lo hacía. Incluso el piso, parquet, en algunas partes estaba gastado de lo mucho que pulía a veces.
Se había bañado por tercera vez, pero aún se sentía sucio, estaba en su balcón, bebiendo una infusión de su té negro favorito, y el alcohol en gel a mano. Esta vez se estaba dejando llevar demasiado, le ardían las manos y en algunas zonas se empezaba a pelar un poco la piel debido a la cantidad incontable de veces que se aplicaba la sustancia. Estaba abstraído, sus pensamientos volvían una y otra vez al muchacho de ojos verdes, a sus labios, al toque de sus manos, sus dedos que siempre estaban calientes, cuyo tacto ardía, todavía sentía su espalda, su cadera, su hombría, ardían aquellas partes donde lo había tocado… su boca… estaba hecha fuego… Suspiró pesado tratando de dominarse. ¿Sería capaz de aguantar? Debía concentrarse en su objetivo… "Levi, me gustas… me gustas tanto…" ¡Basta!, se reprendió a él mismo, tenía que acallar esas palabras que seguían resonando dentro de él sin cesar. "Levi… eres lindo"… ¡Una mierda que era lindo! Mocoso insolente, queriendo tomar control de la situación, no lo permitiría, de ninguna manera. La próxima vez bebería el doble de cerveza… No, mejor no, ese estúpido era capaz de violarlo si le daba la oportunidad.
Su celular continuaba sonando, volvió a suspirar hastiado. Pero finalmente lo agarró.
"Levi, el otro fin de semana es mi cumpleaños, ¿podrás venir a mi casa? Haré una barbacoa para mis amigos… Realmente me gustaría que vinieras… ¿vas a venir?"
¿Su casa? De ninguna manera, con seguridad el padre de esa bestia estaría allí. No, aun no era el momento. Decidió no responder.
"Sabes… estuve pensando y creo que hoy hablaré con Mikasa. No puedo seguir pretendiendo que todo está bien entre ella y yo. Es una buena chica, no merece que le mienta".
¿Pero qué sucede con este mocoso de mierda?, pensó Levi. Decidió llamarlo, apenas sonó una vez y Eren lo atendió de inmediato, con la voz temblorosa.
-: ¡Levi!
-: No grites, mocoso, tengo el auricular pegado a mi oído.
-: L-lo siento, discúlpame.
-: Deja de disculparte a cada momento, es un fastidio. Oi, ¿cómo es eso de que vas a hablar con tu novia?
-: Pues si… yo… me gustas, Levi… no puedo estar con otra persona…
Lo que le faltaba, un jovenzuelo pegajoso con aspiraciones de relación seria, no gracias.
-: Eren – le habló con firmeza – No te precipites, ¿hace cuánto que sales con esa mujer?
-: Cuatro años…
-: ¿Y vas a tirar por la borda una relación de cuatro años por unos cuantos roces con un compañero de trabajo, que además de ser hombre te lleva más de doce años de diferencia? ¿Qué sucede contigo?
-: Me gustas, me gustas, me gustas…
-: Sí, sí, qué no soy sordo, no hace falta que lo repitas tanto.
-: Lo haré hasta que lo entiendas, yo no quiero estar con nadie más… ahora lo sé… Mi corazón nunca se sintió de esta manera, ni una sola vez en mi vida, nunca.
-: Bueno, basta, ya corta el rollo, idiota. Para que exista una relación se necesita de dos, escucha bien y abre esas orejotas que tienes, DOS, el consentimiento de dos seres, y yo creo que en ningún momento te he dicho que acepto lo que te pasa solamente a ti.
-: No importa lo que digas.
-: ¿Aaaah? – el hombre estaba desconcertado.
-: Que no importa lo que digas, es en vano, empiezo a entender que sólo te estás escondiendo, Levi. No sé qué obscuro pasado ocultas, pero creo que te han lastimado demasiado, y por eso ahora huyes de cualquiera que te quiera cuidar o quiera acercarse de manera seria a ti. Pero es sólo cuestión de atravesar esa coraza que has creado, seré paciente, te conquistaré, sé que puedo, porque tu cuerpo reacciona cuando te toco, al igual que el mío. No te soy indiferente, eso es más que obvio, por eso…
-: No sé si eres imbécil de nacimiento o lo haces a propósito – dijo el mayor con la voz más fría que podía usar – Que nos hayamos tocado un poco y hayamos pasado un rato placentero no quiere decir que me gustes de otra manera. ¿Tienes idea la cantidad de amantes que he tenido? Eres apenas un retoño que está creciendo, un mocoso inútil que no tiene ni la más pálida idea de la vida, ja, ¿cómo podrías saber? Vienes de una familia rica, has vivido entre algodones desde que naciste, tú no conoces nada acerca del dolor, de la soledad, o la traición… apenas llevamos cuatro meses de conocernos, ¿y crees que me puedes definir con tanta liviandad? No conoces nada de mí… Pero si hay una cosa que debes saber es que no voy a enamorarme como un imbécil, esas cursilerías no me interesan en absoluto, no te confundas.
-: Levi… te quiero…
El celular del pelinegro tembló entre sus manos, eso no, no quería escuchar eso, por lo que cortó la comunicación de inmediato. Se dejó caer sobre el sofá del living y sus dientes chirriarron. Bueno, ¿no era eso lo que él quería después de todo? Que el muchacho se enamorara profundamente de él, ¿acaso no debería estar feliz de sus avances? ¿Entonces por qué estaba tratando de alejarlo con tanto ahínco? ¿Qué carajos le estaba sucediendo? Inspiró y exhaló varias veces para calmarse y repasar de nuevo su táctica. Debía controlarse más, no podía mostrarse tan rebelde, aunque se veía que el ojiverde era de esas personas tozudas.
-: Un caprichoso de porquería, como todo rico, cuando no obtienen lo que quieren por las buenas intentan forzar las cosas. Es igual a su padre… incluso usa las mismas palabras…
-0-
Al otro día Eren lo buscó en el trabajo, venía sonriendo de una forma resplandeciente, el mocoso no se daba cuenta pero las personas se giraban a mirarlo, envidiaba el metro ochenta y tantos que debía tener.
-: Buenos días, Levi – le dijo animosamente mientras dejaba el café en su escritorio, seguramente preparado y endulzado como al hombre le gustaba, junto a sándwich de pan integral y queso, su favorito. Levi apeló a todo su autocontrol.
-: Buenos días, Eren. Gracias por el desayuno, se ve delicioso, pero en compensación deja que yo me encargue mañana.
-: Awwww, ¿no son lindos? – ambos giraron para encontrarse con Hanji que miraba la escena con corazones en sus ojos – Realmente lamento tener que cortarles el romance mañanero – Levi le dirigió una mirada de muerte a la anteojuda cuando dijo esto y ella simplemente se rió de su actitud – Pero necesito que se encarguen de investigar este expediente – Dijo dejando una pesada carpeta sobre el escritorio del joven – Al parecer se ha traspapelado el contrato del cliente Ojimoga Kurishima, el que firmó con nuestra compañía en 1998, el primero. Y como tenemos que juntarnos con su contador dentro de tres días, necesito tenerlo, puesto que vamos a renovarlo y vamos a revisar las clausulas y su evolución a lo largo de estos años. Van a tener que ir al sótano a revisar los archivos manuales, como sabrán nuestro sistema de control se implementó en 2003, y los archivos anteriores a la implementación no fueron subidos al software. Lo siento mucho Levicito, pero vas a tener que ensuciarte, allá abajo está lleno de polvo. Una vez que lo encuentren entre ambos armarán el informe para la junta, todo lo que tengan pendiente hasta ahora lo van a dejar como está, le pediré a Berthold y a Reiner que tomen sus trabajos.
-: ¿Y por qué no le pides a ellos que se encarguen de este jodido contrato? – respondió el hombre con molestia mientras cruzaba los brazos.
-: Eres el mejor en esto Levi, tus informes son impecables y esto es demasiado trabajo, Eren es rápido para tipear e ingresar datos, creo que como profesionales se complementan realmente bien, estoy depositando mi total confianza en ustedes muchachos. No podemos tener errores, este negocio es uno de los más importantes, ya saben que el 30% de nuestras facturaciones pertenecen a la firma Orinoko, de la cual el señor Ojimoga es el CEO.
-: ¿Cuántos contratos han tenido con nosotros desde entonces? – preguntó Eren interesado.
-: Pues, déjame ver… tal vez unos ocho.
-: ¿Tres días? ¿Estás demente, Hanji? Esto es un jodido infierno, mira nada más el tamaño de esa cosa – dijo señalando la carpeta – Y sólo en el supuesto de que hoy mismo encontráramos ese dichoso papel de porquería, aun así no haríamos tiempo a terminar, sin contar que Eren trabaja media jornada. No me importaría quedarme a dormir en la empresa, pero aún así no creo que lleguemos a tiempo, es demasiada presión y lo sabes. Esto pasa porque dejas las cosas importantes para último momento.
-: ¡Uuugghh, Levi! Eres tan quejoso, me alegra tanto que no te hayan promocionado y seas tú el jefe, porque de seguro hubiera renunciado – acotó Hanji con cara de sufrimiento – Eren, ¿crees que sea posible que estos días puedas hacer jornada extendida?
-: Si, puedo hacerlo, recién ha empezado el semestre y están repasando lo del anterior, de manera que puedo hablar en la universidad para justificar mi ausencia, aunque necesitaré un certificado.
-: Cuenta con eso, precioso. ¿Ves, Levi? ¿Por qué no aprendes a ser tan colaborador y atento como lo es Eren? Contágiale tu entusiasmo a este viejo amargado, cariño – dijo guiñándole un ojo al joven.
-: Mira quien me llama viejo, la que me lleva más de tres años de vida – acotó el ojiazul con fastidio.
-: Levi, reserva tus energías para la búsqueda que las vas a necesitar. Confío en ustedes. Oh, lo olvidaba, van a ser recompensados muy bien por esto, ya sabes Levi, tu bono trimestral lo único que hace es crecer, ¿No crees que tú deberías hacer lo mismo? – luego de decir esto salió corriendo mientras un vaso térmico de café volaba por los aires para estrellarse en el piso - ¡Mala puntería como siempre! – grito Hanji a lo lejos antes de desaparecer, Levi tenía una vena que le palpitaba en la frente.
-: Trágate tu café, tenemos muchísimo por hacer – le gruñó el más bajo al joven, quién comenzó a reir - ¿Qué mierda es tan gracioso, se puede saber?
-: Ja, ja, ja, realmente me gustas más cuando no llevas esa careta de persona amable todo el tiempo. No debes fingir conmigo, Levi.
-: Cállate antes de que estampe tu café en tu cabezota, idiota – luego se giró para revolver en sus cajones y sacar una linterna.
-: ¿Y eso?
-: No hay buena luz allá abajo, odio tener que ir a ese lugar, todo está impregnado de un asqueroso olor a moho, algunos focos no funcionan, y por si fuera poco debe estar lleno de alimañas de todo tipo. Realmente lo odio – Luego sacó una pequeña caja de cartón, la abrió y sustrajo dos pares de guantes de látex – Maldita cuatro ojos, dejando todo a última hora. Maldito Ojimoga.
Eren terminó su desayuno,Levi apenas mordisqueó un poco el sándwich y lo dejó pulcramente envuelto en papel film, lo obligó a ponerse un par de guantes, al igual que unos barbijos y se fueron a la búsqueda del expediente.
El sótano era enorme, estaba lleno de ficheros que iban del piso al suelo y formaban largos pasillos. Tal como le dijera Levi el aire estaba viciado, olía a agua estancada, el piso estaba bastante sucio, e incluso en mucho lugares había enormes telas de araña.
-: Me sorprende que la empresa no ponga un cartel de "bienvenidos a la casita embrujada", harían mucho dinero de esta pocilga – dijo Levi con asco, estaba intentando estoicamente no vomitar a cada paso que daba, por lo que empezó a transpirar frío – Veamos, esta jodida mierda debería estar en el pasillo 4 "C" – apuntó con la linterna hacia arriba para ver los carteles ya despintados del lugar. Luego de varios minutos y dar algunas vueltas sin sentido, lo encontraron.
-: Como era de esperarse, todas las cajas están desordenadas, ¡maldita sea!
Levi revolvió varias cajas y Eren otra tantas, tocas esas hojas amarillentas, esas tapas de cartón llenas de suciedad, estaba exasperando al mayor, Eren se dio cuenta que el cuerpo del pelinegro temblaba un poco.
-: Levi, ¿estás bien?
-: Perfecto, no puedo estar mejor – sentía que se le contraía el estómago, tenía que controlarse o terminaría vomitando sin control.
Cuando terminaron con los cuatro primeros estantes Levi intentó llegar a la caja del quinto, pero al ser demasiado alto sólo pudo tomar un borde, al tirar la caja se rajó y se le vinieron encima todas las carpetas de adentro, quedó tendido en el piso con toda la carga encima, que además y para coronar la escena estaba llena de pequeñas lauchitas, ya que al parecer una rata había anidado en ella. Levi sintió que se le llenaba la boca de saliva y profirió un grito de terror mientras salía corriendo sin ver, le faltaba el aire, estaba sucediendo de nuevo, como aquella vez… Su cabeza se inundó de imágenes que no podía controlar, chocó su cabeza contra una superficie dura y cayó al suelo, se quitó el barbijo mientras vomitaba sin control, todo su cuerpo convulsionaba…
Cadenas… no podía dejar de escuchar el ruido de las horribles cadenas, y los pasos, esos espantosos pasos de la bestia que venía a buscarlo, el terror se apoderó de él por completo.
-: ¡NO, NO, NO, BASTA! ¡NO ME TOQUES, NO ME TOQUES! ¡TE ODIO, TE ODIO!
Eren abrazó a Levi con fuerza, mientras el hombre tiritaba de manera espantosa, el sudor lo bañaba por completo.
-: ¡NO ME TOQUES, NO ME TOQUES!
-: ¡Levi, Levi, soy yo, soy Eren! ¡Levi! ¡Escúchame! – No había manera de lograr calmar al mayor, estaba descontrolado, el joven no dejó de abrazarlo ni un solo momento a pesar de que el pelinegro empezó a morderlo con saña, como un lobo hambriento, incrustaba sus dientes en sus brazos, que de no haber tenido el traje encima con seguridad lo hubiera dejado sangrando - ¡Cálmate, Levi! ¡Rayos! – Como pudo apoyó su boca contra el oído del mayor – Te quiero, te quiero, Levi, vuelve por favor, yo jamás te lastimaría, por favor…
De alguna extraña manera sus palabras empezaron a surtir efecto, poco a poco, el hombre dejó de morder, pero la saliva seguía escurriendo de su boca, que abierta daba bocanadas como si el aire no entrara en sus pulmones, todo su cuerpo estaba tenso, tan tenso que eren pensó que se quebraría en cualquier momento.
-: Por favor, Levi – dijo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, nunca había visto en su vida una expresión tan aterradora en el rostro de una persona – No estás solo, estoy aquí contigo, estoy aquí. Mírame, mírame por favor, yo no te dejaré solo. Te quiero, te quiero…
No supo cuánto tiempo lo estuvo abrazando, buscó en las ropas del mayor y encontró el pañuelo blanco, limpió su rostro, aún su respiración no se regulaba del todo, pero al menos ya estaba dejando de temblar y su cuerpo se estaba ablandando. Limpió el sudor de su frente y no dejó de sostenerlo contra su cuerpo. No supo cuánto tiempo estuvieron así, pero finalmente escuchó la voz de Levi que sonaba agrietada.
-: ¿Qué?... ¿Eren?... ¿Qué?
-: Tranquilo, Levi, estoy aquí, no me iré. Te golpeaste muy fuerte contra la pared. ¿Te duele? – le susurró mientras acariciaba con dulzura su frente, en donde un prominente chichón hacía su aparición.
-: ¡Ouch! ¡Tch, malditas ratas, asquerosas! – se quejó con dolor el mayor. Se sentía a gusto, entre los brazos de ese mocoso, se sentía… seguro. Su cuerpo le dolía terriblemente, sin dudas había tenido un episodio de ataque de pánico. Antes eran algo recurrente en su vida – Hacía muchos… muchos años que no me sucedía… - no supo por qué, no tenía motivos para confesarle una cosa así al joven, pero sentía la imperiosa necesidad de hablar en voz alta – Antes… tomaba muchas pastillas… muchas… para con-controlarlo… luego se fueron y yo las dejé… tal vez, debería volver a la terapia…
-: ¿Cómo te sientes?
-: Como mierda pisada por un gigante…
-: Ja, ja, ja – Eren se rió de los nervios, aún estaba algo shokeado – Creo que ya empiezas a sentirte mejor.
-: A-ayúdame… quiero… ponerme de pie…
Con algo de esfuerzo el muchacho logró ayudar al mayor, se alejaron de ese rincón y limpió unas cajas para que se sentara Levi.
-: Estoy sucio… - dijo el hombre con el semblante lleno de tristeza, Eren sintió que su corazón se fragmentaba.
-: Oye, si quieres, puedo buscar el expediente y llevar la notebook para que trabajemos en tu casa. Es decir, tal vez sea mejor que tomes un baño y cambies tu ropa. Supongo que si le digo a Hanji no tendrá problemas, con ese contrato y lo demás, podemos conectarnos desde tu casa, creo que trabajaríamos más horas y… lo siento, estoy hablando demás – dijo refregándose la nuca.
-: No, está bien, creo que… estaría bien… no puedo volver arriba de esta manera.
-: Bien, entonces eso haremos.
Eren siguió las instrucciones del mayor, con su altura fue fácil encontrar la caja que contenía el bendito expediente, una vez con eso en sus manos, el muchacho llevó a Levi hasta su auto. Volvió arriba, explicó brevemente los inconvenientes y Hanji le sonrió con calidez.
-: Lo dejo en tus manos, Eren. Cualquier cosa que necesiten te pido que avises, te encargo que me reportes como van avanzando al menos tres veces al día, ¿de acuerdo?
-: Puedes contar con ello, Hanji.
Recogió las pertenecías de los dos, la carpeta más grande, la computadora de Levi y otros implementos necesarios y volvió al estacionamiento. El mayor estaba acurrucado en el asiento y durmiendo profundamente. Después de acomodar todo el en el baúl, el joven subió y le dedicó una larga mirada a su compañero. Era hermoso, aún sucio y lastimado, aún derrotado por recuerdos que lo atormentaban, realmente quería saber más de él, ¿qué podría haber sido tan terrible para haberlo puesto en ese estado? Ahora mismo quería abrazarlo de nuevo, quería besarlo, sentir su piel blanca contra la morena suya, quería consolarlo, curar todas las heridas, borrar todos los malos momentos de su pasado, quería devolverle la fe en las personas, las ganas de vivir, quería que lo dejara amarlo.
Encendió el vehículo, y muy a pesar suyo lo tuvo que despertar para que subieran al apartamento. Eren estaba completamente emocionado, por fin conocería la casa de Levi.
Un fresco aroma a limpieza fue lo primero que recibió, el mayor le pidió que se sacara los zapatos y le dio un par de pantuflas para usar adentro. Luego le avisó que se iría a bañar, le ofreció ayudarlo, pero la mirada asesina que le dedicó el bajito gruñón, apodo que usaba solo en cabeza por supuesto, fue suficiente para dejar que se las arreglara solo. Instaló la computadora en una pequeña mesa ubicada en la mitad del living y conectó todo, dispuso los papeles y lo que usarían en la larga y ardua tarea que les tocaba afrontar. Luego se fue a la cocina a investigar que podía preparar.
Cuando Levi salió de la ducha, sintió un delicioso aroma a comida casera. Normalmente pedía su comida o compraba fideos de ramen para echarles agua hervida o cualquier cosa que se cocinara en el microondas y que no manchara demasiado. Por lo que casi le da un infarto cuando vio al mocoso sin el saco y la corbata y la camisa arremangada abusando de su hermosa cocina. Había manchas por todas partes. De inmediato se puso a ordenar y lavar, mientras Eren sólo se reía de su obsesión.
-: Mocoso inútil, ¿es necesario hacer tanto desorden para un simple guiso? – se quejaba.
-: Neee, Levi, relájate, cuando pruebes esto vas a sentirte feliz, te lo prometo – luego le echó una larga ojeada mientras el pelinegro terminaba de lavar los utensilios de la bacha, estaba con el cabello húmedo aún, con una toalla blanca sobre los hombros y un hermoso jogging negro que se pegaba a su moldeada y compacta figura, tuvo que tragar en seco. ¿Cómo era que ese hombre lo provocaba siempre, aun cuando no fuera su intención?
-: Dame un respiro, Eren, ¿podrías despegar tus ojos de mi culo por un maldito momento?
-: Sólo me aseguraba que estuvieras bien, eso es todo – se defendió el de ojos verdes - ¿Toda la ropa que usas es de colores obscuros?
-: ¿Y qué esperabas? ¿Un conjunto fucsia de plush? – Levi se giró y lo miró tenebrosamente – No te lo imagines, mocoso atrevido, estás en mi territorio, ten un poco más de respeto.
Eren se carcajeó de lo lindo, mientras el mayor lo miraba sin entender. Estúpido entrometido, pensó.
Levi tuvo que aceptar que el almuerzo era excelente, Eren realmente tenía buenas condiciones para cocinar. Pudo comer a su gusto e incluso se permitió repetir un poco más. Ese almuerzo le hacía recordar las deliciosas comidas que la anciana le preparaba cuando niño. Uno de los pocos y buenos recuerdos que conservaba.
Luego de lavar y ordenar todo, porque no podía ser de otra manera, trabajaron sin descanso por largas cinco horas, sólo organizar toda la información y hacer un bosquejo del informe y el enfoque que le iban a dar, les llevó más de dos. Levi preparó su delicioso té negro, que a Eren le gustó muchísimo, y elogió bastante. Hicieron un breve receso de media hora en la terraza del departamento, momento que aprovechó Levi para fumar un poco.
-: Oye, ¿puedo besarte? – le dijo Eren acercándose con cautela, no podía evitarlo.
-: ¡Ni de coña, mocoso libidinoso! Vinimos a trabajar, ¿recuerdas? No mezcles las cosas.
-: ¡Neee, Levi! – se quejó como todo un caprichoso, inflando un poco los cachetes y cruzándose de brazos – De acuerdo, no te besaré, pero tal vez me ponga un poco… lento… ¿sabes?
-: ¿Me estás amenazando, horrible criatura? – le escupió el más bajo colérico.
Pero Eren lejos de sentirse intimidado avanzó hacia su compañero acorralándolo un poco en una esquina.
-: Por favor, sólo un beso…
¿Cómo era que podía ceder ante los ojos de cachorro abandonado que ponía ese chico? Tal vez estaba algo afectado con todo lo sucedido, tal vez… se estaba ablandando demasiado. No le respondió, solo frunció el entrecejo y bajó un poco la vista. Eren no necesitaba una confirmación, con un brazo lo atrajo suavemente contra su cuerpo y con su otra mano levantó su quijada para besarlo con ganas, sintiendo que un sinfín de mariposas de colores le aleteaban dentro del cuerpo.
Fue… un beso memorable, y ambos se dieron cuenta de eso…
