Hola, hola, aquí Luna de Acero reportándose. Debo abandonar las esperanzas de que me lean? Espero que no… :`(

Disclaimer: Los personajes le pertenecen al sádico de Hajime Isayama, claro, si me pertenecieran a mí todo sería yaoi hard.

Advertencia: Relato yaoi, +18 años, y por fin el esperado lemon…

Capítulo 8: Reiniciar todo

Levi estaba sentado en su costoso lavarropas, mientras Eren ya le había subido la camiseta y estaba besando su torso. Ese sucio mocoso, ¿cómo rayos se había vuelto tan malditamente bueno en eso? ¿Tal vez no sería la primera vez que estaba con un hombre? Bueno, ¿y qué si era así? El pelinegro ya no contenía su voz, apoyó sus palmas por detrás de su espalda para darle mejor acceso, Eren rápidamente bajó su jogging negro y acarició su erección mientras volvía a besarlo con ganas. ¿Realmente iba a seguir adelante? Mañana tenían trabajo y ya era bastante tarde, aunque su mente quería razonar con coherencia, las placenteras sensaciones que se desparramaban por su cuerpo eran más fuertes que sus convicciones. Hacía tanto tiempo que no se sentía tan encendido.

Eren se separó unos segundos, resoplando enardecido y de un solo movimiento se sacó su remera (o mejor dicho la que le había prestado Levi), que ya estaba estorbando bastante. El mayor abrió grande sus ojos al poder ver plenamente y a la luz del lavadero, el hermoso cuerpo semidesnudo. Una corriente eléctrica le lamió la columna vertebral con fuerza. ¡Maldito mocoso esculpido por el dios Apolo! Nunca había deseado un hombre, siempre le habían dado repulsión, ¿Qué clase de brujería usaba ese idiota para ponerlo tan excitado? Definitivamente era una brujería.

Eren lo besó brevemente para luego agacharse y encargarse de su hombría.

-: ¡Ah, ah, ah! – Levi ya no retenía los sonidos que se escapaban escandalosamente de su garganta, cerró los ojos y enterró los delgados y fríos dedos de una de sus manos en la boscosa cabellera del menor, que engullía hambriento, desesperado, siendo por momentos un poco doloroso por la fuerza con que succionaba, pero era esa misma torpeza la que le volaba los sesos al ojiazul. No supo en qué segundo, Eren le arrancó, literalmente, los pantalones y la ropa interior, mientras el lavarropas vibraba debajo de ellos. ¡Estaba completamente desnudo por Jesucristo! Con una bestia salvaje que no dejaba de estimularlo con su pecaminosa, jugosa y estrecha boca.

Eren levantó una de las piernas del mayor y la puso sobre uno de sus hombros para tener mejor acceso, Levi tuvo que apoyar sus codos porque los brazos ya le empezaban a temblar por la posición. Echó su cabeza hacia atrás mientras dejaba que el mocoso hiciera lo que se le viniera en gana… lo aceptaría, ya no podía evadirlo, no podía pintarlo de ningún color, era más que evidente que ese inútil sería su perdición, pero en ese estado era capaz de aceptar el infierno que podría sobrevenir… Era como si su cuerpo hubiera sido creado para el muchacho, donde tocara, donde besara, donde lamiera, iba dejando estelas de fuego en el cuerpo del mayor.

-: Es-espera a-aquí, Levi, un minuto, so-solo un minuto – Eren se puso de pie mientras salía corriendo hacia el living.

-: ¿Qué, qué mierda? – preguntó Levi debilitado, mientras intentaba volver a sentarse - ¡Oi! ¿Qué mierda haces?

Eren volvió con algo en sus manos que el mayor no pudo ver, sin decir agua va, lo levantó fácilmente estilo nupcial y comenzó a cargarlo por la casa.

-: ¡Oi, estúpido! – Dijo el más bajo con enojo - ¡¿Qué carajos estás haciendo?!

-: Vamos a tu cama, Levi, estaremos más cómodos allí, por favor.

-: ¡Puedo caminar, ¿sabes?! ¡Te dije que no hicieras cosas innecesarias, woaah! – Tuvo que aferrarse al cuello del menor que trastabilló en el camino y por poco casi lo tira.

-: Es que la verdad, estoy algo apurado, ¡vaya que pesas!

-: ¡Que te jodan, imbécil! ¿Quién te manda a hacer estas idioteces?

-: Tu ha-habitación, ¿cu-cual es tu habitación?

-: La segunda puerta a la derecha…

Eren la abrió de una patada y en pocos segundos colocó su carga con muy poca delicadeza sobre el colchón. De inmediato se sacó el pantalón y el resto de la ropa y prácticamente se tiró encima de Levi, quién le dio un coscorrón en su cabezota, el joven se quejó dolorido.

-: ¡Cálmate un poco! ¿Quieres?

-: Lo si-siento, es que eres tan hermoso que no puedo contenerme – Levi se estremeció ante esa frase, realmente hacía demasiado tiempo que no escuchaba que lo llamaran hermoso. O tal vez nunca prestaba atención a las palabras de sus amantes. Eren lo besó con un poco más de calma, mientras sus manos recorrían su pecho y su abdomen, deleitándose en sus abdominales de acero, los cuales comenzó a besar y lamer.

La piel de Levi era dulce, era suave, era increíblemente blanca y perfecta. No tenía bellos, incluso su entrepierna estaba delicadamente afeitada, no podía verse más comestible que en ese momento, porque Eren estaba dispuesto a devorarlo a como diera lugar. Al fin tanta lectura de yaoi y manga BL le iban a ayudar, porque estaba bastante seguro de cómo debería llevar adelante las cosas para que su amo disfrutara a pleno. Metió el bello y pulcro falo en su boca nuevamente y lo saboreó con gusto, mientras escuchaba la erótica voz de Levi llenando la habitación. A pesar de ser compacto, el cuerpo del hombre era para admirar, si por el fuera lo querría desnudo las 24 horas del día. Contemplarlo era algo que quitaba la respiración, sus piernas tenían los músculos marcados y firmes, al igual que sus brazos. Lo giró con facilidad y escuchó un par de maldiciones de parte de su compañero de cama. Pero no le dio tiempo a reaccionar ya que con bastante firmeza lo agarró con ambas manos de sus pomposos, carnosos y torneados glúteos para abrirlos un poco y ver su rosada entrada, ni siquiera lo pensó, enterró su cara entre la caliente carne y lamió como un verdadero cachorro sediento.

-: ¡E-eren, es-espera! – casi gritó el pelinegro, mientras se le erizaba la piel de la espalda escandalosamente. Ese mocoso era un completo depravado, y lo que era peor, lo estaba sometiendo a su gusto, ¿en qué momento decidió que le tocaba el rol de pasivo? ¡No, de ninguna puta manera! Pero no pudo reclamar nada cuando la peligrosa lengua del ojiverde empezó a abrirse paso en su agujero - ¡Aaaah! ¡¿Qué?! ¡Aaaah! – su vientre se llenó de deliciosos espasmos, ¡no! ¡Eso estaba jodidamente mal! ¿Por qué se estaba excitando de esa forma? ¡Debía detenerlo! - ¡E-eren! ¡Basta! ¡BASTA!

-: Tu boca dice basta, pero tu cuerpo aquí abajo está siendo muy honesto – dijo el joven mientras volvía a masturbarlo a la vez que succionaba en su entrada. Levi se retorció de gusto, mientras sus manos apretaban las sábanas con tanta fuerza que sus nudillos se ponían blancos.

Eren tomó uno de los preservativos que había llevado, se lo colocó sobre el dedo índice de su mano derecha y mientras seguía distrayendo al mayor con sus lamidas y caricias, rompió uno de los sobrecitos de lubricante para colocarlo encima.

-: ¡Basta, dije, de-detente, E-e-erennnn! – el mayor sentía que la saliva escurría de su boca, mientras su frente se perlaba de sudor, todo su cuerpo ardía sin poder controlarlo. Pero se crispó por completo cuando sintió que el joven empujaba su dedo para empezar a prepararlo - ¡No, no, sa-sácalo! ¡SACALO!

-: Tranquilo Levi, tranquilo, voy a hacerlo muy suave, relájate por favor. Prometo que te haré sentir bien, ten paciencia, es mi primera vez con un hombre también… pero créeme, sé lo que debo hacer…

Empujó con más fuerza, el pelinegro temblaba un poco y se resistía mientras apretaba los dientes, Eren besó su espalda subiendo hasta su nuca y con su otra mano lo abrazó apoyándola contra su vientre y empujando hacia él. Su otro dedo casi había entrado por completo, pero le costaba deslizarlo aún. Lamió su piercing incontables veces y muy despacio Levi comenzó a dejarse llevar de nuevo, los gemidos salían un poco apagados, pero estaban regresando.

-: Levi… Levi… eres tan hermoso – Eren pudo apreciar algunas cicatrices en la espalda del mayor, pero no les prestó demasiada atención. Cuando sintió que su dedo se deslizaba mejor, acomodó el preservativo en el índice y el dedo medio e incursionó de nuevo. Costó un poco más, mientras el pelinegro volvía a crisparse y resoplar.

¿Qué mierda estaba haciendo? ¿Cómo carajos estaba dejando que sucediera aquello? Era incómodo, era asqueroso, y más que nada dolía bastante. Cuando sintió los dedos de Eren incrustarse profundo en su interior, su cuerpo sintió un feroz espasmo que lo dejó inmóvil, de repente su mente le trajo espantosos recuerdos olvidados. El joven lo sintió tensarse bajo él y detuvo el movimiento de sus dedos.

-: ¿Levi? ¿Estás bien?

El hombre estaba mudo, su cuerpo se llenó de sudor frío, podía sentir los grilletes agarrando sus muñecas, el horrible sonido de las cadenas envolviéndolo.

Eren retiró sus dedos y lo giró con delicadeza, ¿acaso lo había lastimado? Levi estaba pálido, más que de costumbre y los puños cerrados con firmeza.

-: Levi, Levi, mírame, mírame por favor… - Al joven casi se le congela el corazón cuando vio esa mirada triste y perdida en el hombre que amaba, tomó su rostro con ambas manos y lo obligó a mirarlo – Te amo… - le dijo de la manera más honesta y decidida posible, Levi parpadeó un poco y finalmente volvió en sí – Te amo, te amo – Eren se lo susurraba de todas las maneras posibles mientras lo abrazada contra su cálido cuerpo, el mayor estaba helado, besó con suavidad su hombro, su cuello, pero cuando llegó a su quijada se encontró con un camino salado y acuoso. Levi estaba… ¿estaba llorando? Apenas dos gruesas gotas que habían caído de su ojo izquierdo, mientras temblaba ligeramente - ¿Qué hice mal? ¿Levi? Por favor, perdóname – no sabía bien porqué pero quería pedirle disculpas, de alguna manera reconfortarlo, ¿acaso lo había traumatizado?

Pero el pelinegro puso algunos dedos sobre la boca del menor para hacerlo callar, agachó la cabeza y lo abrazó con fuerza, con necesidad, como si estuviera a punto de morir. Y le susurró al oído:

-: Borra todo, Eren… Destruye todos esos dolorosos recuerdos… Reescribe sobre mí… Aduéñate por completo… reiníciame… no te detengas…

Levi tomó el miembro del joven entre sus manos y comenzó a acariciarlo con ganas, el cuerpo rebozante de vitalidad del muchacho reaccionaba de inmediato a su tacto. Unieron sus bocas con desenfrenada locura, casi sofocándose mutuamente. Eren acostó a Levi y se posicionó arriba mientras sus cuerpos se refregaban, sus manos se tocaban por todas partes, nada era suficiente. El ojiverde volvió a intentar meter sus dedos y estos entraron con facilidad, Levi se revolvía debajo de él, abriendo indecentemente sus piernas, la vergüenza, la timidez, todo se había evaporado ante el calor de sus pieles. El joven ya no resistía más, estaba al límite de sus sentidos, cuando pudo deslizar tres dedos sin problemas supo que ya era el momento. Abrió el segundo sobre de lubricante para embadurnarse y hacer lo mismo con Levi. Por un breve segundo, la cordura volvió al mayor, que apoyando sus codos miró la entrepierna del pelimarrón y sus labios temblaron un poco.

-: ¡Eres jodidamente gigante! ¿Acaso tienes genes de titán? – Eren se rió ante lo dicho, mientras enfilaba su miembro a la anillada entrada del pelinegro - ¡Ey, des-despacio! ¡Tch! Vas a partirme en dos con esa monstruosidad.

El joven tiró de la cadera del más bajo para poder colocarla en mejor posición y mientras presionaba gentilmente (o al menos lo máximo que su calentura le permitía), mirándolo a los ojos le dijo:

-: Esta monstruosidad te va a hacer chillar de placer…

-: ¿Qué con esa arrogancia, mocoso de mierd- Aaaaaarrggh! – Levi se arqueó con furia, mientras sentía un poderoso dolor que lo atravesó por completo, el maldito lo estaba empalando con demasiada brutalidad - ¡Despacio, te dije, hijo de puta! – Resopló entre espasmos de dolor.

-: L-lo si-siento, lo, ah, ah, si-siento, ah, pero es que… ah, ah, es que… ya no a-aguanto… Me aprietas tan fuerte, aaaah, Levi, eres tan deliciosooo… - trató de quedarse quieto, apenas había entrado hasta el frenillo, y ya sentía que quería venirse de una vez, Levi esta tan caliente por dentro, que pensaba que se iba a derretir. Empujó un poco más, mientras el mayor, resoplaba y se quejaba entre gruñidos, pero no lo detenía – Di-dijiste que te podía, ah, ah, hacer mío, ah, ah, y e-eso haré – Se empezó a mover en un vaivén muy suave, mientras más centímetros de inflamada y excitada carne se incrustaban en la estrecha entrada.

Eran dos cuerpos conociéndose, dos anatomías aprendiendo a amarse, descubriendo las zonas erógenas del otro, con el único objetivo de brindarse placer. Eren no supo en qué momento estaba prácticamente dentro del pelinegro. Miró al mayor, que jadeaba con sus brazos encima de su cabeza enterrados en la almohada, su expresión no la olvidaría por el resto de su vida, los afilados ojos nublados por el deseo, la boca abierta y trémula, dejando escapar los gemidos más estimulantes, la pálida piel de sus pómulos pintada de un suave sonrojo, el siempre pulcro y prolijo cabello completamente desordenado, el pecho húmedo de sudor y besos, con los pezones erectos, la piel erizándose a cada roce. Sus caderas reaccionaron solas, moviéndose en un cadencioso vaivén, tocando y estimulando ese punto oculto en el pelinegro, entonces toda su expresión cambió, como la transfiguración de una oruga dando nacimiento a una brillante mariposa.

-: ¡Más, Eren, más! ¡Mmm, se siente tan bien! – No supo en qué momento estaban chocando sus pelvis con dureza, pero es que Levi lo incitaba, todo su ser, su alma, su mente, su pecho, estaban llenos de él, de ese menudo hombre que ahora con sus fornidas piernas enlazaba su cintura y lo atraía dentro suyo más y más. Succionándolo cada vez más profundo – ¡No te detengas, mocoso inútil! ¡Aaaah!

No se cansó de besarlo, de fundirse en él, no se cansaría nunca. Eren no podía aguantar mucho, más, de manera que masturbó a Levi con fuerza hasta que lo hizo acabar en su abdomen perfecto. Ver las blancas y calientes gotas deslizarse por esa tersa piel, fue demasiado, y con un ronco gemido se vino de manera brutal, descargando toda su esencia dentro del mayor.

Cayó resoplando sobre el cuerpo menudo, prácticamente desmayado de cansancio, placer y amor, porque sentía que el corazón le palpitaba con la fuerza de miles de tambores. Nunca se había sentido tan conectado a una persona, nunca había disfrutado tanto de hacer el amor, porque con ese terco pelinegro el hacía el amor, no podía ser de otra manera.

-: Levi… - dijo besando con suavidad su quijada - ¿estás bien?

Le tomó un par de minutos contestar al mayor.

-: ¿Quién podría estar bien cuando es reventado por un falo tamaño orca asesina? – se quejó apenas el otro, con la voz casi afónica. Eren volvió a reír con ganas y el mayor tuvo que ceder a una sonrisa.

-: Te amo… te amo, Levi…