Hola, Hola a todos! Luna de Acero reportándose, estoy tan emocionada que voy a llorar! Quiero agradecer a dos personitas muy especiales en primer lugar:
Acirema Kirkland: Oh my God! Que hermoso review! Muchas gracias por tus palabras, realmente reavivaron mi inspiración. La verdad es que la historia de la niñez de Levi es muy dura y triste, yo también lloré cuando la escribí, y eso que aún faltan muchos detalles que se van a ir conociendo. Espero que te guste el nuevo capítulo, está dedicado a ti y a la otra gentil personita que me dejó su review. Konichiwa!
Odaxochilt96: Gracias! Voy a seguir teniendo paciencia, y quédense tranquilos, lo dije antes: no dejaré historias a medio escribir, me alegra que disfrutes el relato, ese es el objetivo, síguelo por favor.
Ahora sí, el capítulo siguiente dedicado a estas dos amorosos reviews! Gracias!
Disclaimer: Los personajes no son míos, son del sádico Hajime Isayama que sigue matando personajes valiosos, si fueran míos Harada sería un poroto con lo que haría con ellos, muajajaja.
Advertencia: Mini lemon, para que Levi se saque las ganas, espero sus comentarios!
Capítulo 9: El regreso de la bestia
Levi se despertó sobresaltado, sintiendo que un pesado brazo le rodeaba la cintura, tardó unos segundos para recordar todo lo que había sucedido hacía pocas horas. Estaba algo aturdido todavía. Su cintura a la altura de la espalda pulsaba en contracciones dolorosas, al igual que su cadera y más abajo estaba bastante inflamado. Se sentó en el borde de la cama y miró por detrás, por encima de su hombro a la joven figura durmiente. Maldito mocoso… pero no era culpa del niño ése… era la suya, en ese momento había sido débil, le había mostrado su lado más vulnerable, y simplemente dejó que el otro lo consolara, se entregó sin cuestionarse consecuencias… Él no era así, él no actuaba sin pensar… está bien, aceptaba que se había excitado demasiado, con sus caricias, con sus besos, y en especial había querido creer en sus palabras… "Te amo, Levi"… Se sonrió con tristeza, ¿amor, eh? No, éste crío no tiene idea qué es eso.
Intentó ponerse de pie y las piernas se le aflojaron y cayó arrodillado al piso. Sin dudas su cuerpo no estaba acostumbrado a esos… maltratos. El mocoso lo había cogido como sino hubiera un mañana, él se lo había permitido, no sólo eso, lo había incitado pidiéndole más, apretándolo con sus piernas… Un suave sonrojo tiñó sus pómulos. ¡Basta! No iba a arrepentirse, ya no podía volver el tiempo atrás, el pasado no podía borrarse, debería seguir adelante con la frente en alto. Respiró para calmarse un poco y finalmente se puso de pie, rengueando un poco fue hasta el ropero para conseguir ropa limpia y luego se fue a bañar, demoró bastante hasta sentirse satisfecho.
Una vez cambiado, levantó el reguero de ropa que había del lavadero a su pieza, y sacó la ropa lavada del mocoso del lavarropas, para ponerlo en la secadora, tendría que tener todo listo antes de que ese animal salvaje se despertara.
Revisó el informe más de tres veces haciendo las correcciones pertinentes mientras una taza grande de café le hacía compañía, la ropa del mocoso ya estaba seca, planchada y lista en una silla cerca de su cama. Esperaba que se despertara por sus medios, se bañara y se largara de una vez.
Cerca de las once de la mañana escuchó el ruido de la ducha y en unos veinte minutos Eren se estaba reuniendo con él en el living.
-: El informe ya está listo – fue lo primero que le dijo, Eren no podía sostenerle la mirada, ¿qué se venía a hacer el tímido ahora?, pensó Levi.
-: Buenos días, Levi… ¿por qué no me despertaste para que te ayudara?
-: Sólo era revisar y corregir un par de errores, nada más, puedo hacerlo solo. Ahora toma un café y nos vamos a la oficina, ya le avisé a Hanji, estaba bastante contenta.
-: Levi, yo…
-: ¿Vas a desayunar o qué? Aunque a juzgar por la hora más bien deberías almorzar, sí que tienes el sueño pesado. Mientras comes iré a arreglar mi cama. No demores.
Tan frío, pensó Eren, tenía una ambigüedad de sensaciones en su pecho, por un lado se sentía increíblemente feliz, había hecho el amor con la persona que amaba por primera vez en su vida, y se sentía completamente diferente de todo lo que hubiera experimentado antes, era como si todos sus sentidos se hubiera amplificado, como si hubiera perdido la virginidad por segunda vez. Pero por otra parte se sentía algo vacío, hubiera querido despertar junto a él, besarlo y repetirle lo mucho que lo amaba, quería escuchar de boca del hombre que él también le correspondía a su corazón, quería ver a Levi enamorado, tal como se sentía él. Pero incluso después de haber vivido algo tan íntimo con el pelinegro se daba cuenta, recién ahora, que parecía estar bastante lejos afectivamente. Le había impuesto una muralla enorme esa mañana, como si no quisiera hablar del tema, como si… lo evitara… como si nada hubiera sucedido, y eso lo lastimaba muy profundo.
Se preparó un café y pescó unas tostadas que Levi había dejado en la cocina, ¿las habría dejado para él? Mordió la crujiente corteza y sintió ganas de llorar… quería abrazarlo, ahora mismo, teniéndolo tan cerca, quería sostenerlo contra su cuerpo… Pero Levi… él no sentía lo mismo… ¿o sí?
Lo vio trayendo las sábanas usadas esa noche al lavadero y poniéndolas en el lavarropas, ya estaba vestido con su insulso traje de nuevo.
-: Lava la taza, no me dejes cosas sucias – le advirtió cuando terminó y se dirigió al living para guardas los elementos del trabaja para partir. Eren obedeció y luego caminó hasta la pequeña figura, lo abrazó desde atrás dejando un simple beso en su cuello, debajo de su quijada.
-: Te amo, Levi.
-: Ya suéltame, mocos atrevido – lo reprendió el mayor soltándose de su agarre – Compórtate, es hora de cumplir nuestras responsabilidades. No te vuelvas a acercar a mí de esa manera, menos que menos en la oficina ¿has entendido? – Eren lo miró con algo de dolor y solo asintió con la cabeza.
Hanji los alabó un buen rato luego de revisar el extenso informe. Era viernes y como recompensa les dio la tarde libre, se lo merecían después de haber trabajado más de dos días sin parar. Eren fue a buscar unos legajos que le encargó la jefa, más cuando volvió a su escritorio Levi ya se había retirado. Suspiró con tristeza, levantó sus cosas y volvió a su casa.
Cuando llegó se encontró con su padre que estaba revisando unos papeles en el estar.
-: Bienvenido – fue todo lo que le dijo el fornido hombre sin siquiera mirarlo - ¿de dónde vienes?
-: Hola, papá, de la oficina.
-: Mañana es tu cumpleaños, ¿cierto?
-: Sí…
-: ¿Vas a hacer una celebración aquí?
-: Si, al menos eso tenía en mente.
-: ¿Por qué no usas el salón de la calle Aconcagua? Va a estar libre este fin de semana, puedes pedir ayuda al buffet de la empresa, hay suficientes recursos, es sólo para que no pongan la casa revuelta, ¿no te parece mejor?
-: Supongo que tienes razón, sí, lo haré allí, gracias.
-: ¿Qué vas a querer de regalo este año, Eren? Sabes que puedes pedir lo que quieras…
El joven pensó que lo que realmente quería no tenía un precio en este mundo.
-: No necesito nada, papá, gracias por preguntar de todas maneras.
Por primera vez el hombre lo miró y le señaló un lugar cercano en el sillón frente a él para que se sentara, el muchacho se acercó e hizo caso. Dejó los papeles, y suspirando le habló.
-: Hace mucho que no hablamos, hijo. ¿Hay algo que te está molestando?
-: Algunas… cosas personales… nada que no pueda manejar. Me han felicitado en el trabajo y como ya sabes tengo un gran desempeño académico.
-: No te estoy regañando, Eren, sólo quiero saber un poco más de ti. Eso es todo. Lamento estar tan ocupado últimamente. ¿Sabes? Deberíamos planificar algún fin de semana, e ir a nuestra hacienda, ya sabes, andar a caballo, ir a cazar, hacer cosas juntos…
-: Sí, sería lindo, como cuando era un niño… a veces extraño esos días… pero no me gusta cazar, ya sabes… Papá… yo… voy a terminar mi relación con Mikasa…
-: No me sorprende – respondió el rubio con seguridad.
-: ¿No?
-: En absoluto, era de esperarse, nunca vi que tus ojos reflejaran los sentimientos que ella siempre derrochó por ti. En realidad lo que me sorprende es que haya durado tanto. Es una excelente mujer, me hubiera hecho muy feliz que ambos decidieran unir sus vidas definitivamente, pero sé que tu felicidad no está junto a ella… es una pena… pero eres mi hijo y voy a apoyarte en lo que decidas…
Eren se sintió conmovido por sus palabras, hacía mucho que no se sentía tan cercano a su padre.
-: Gracias por comprender…
-: Siempre puedes contar conmigo, Eren. Sé que piensas que no valoro tus esfuerzos lo suficiente, pero créeme que lo hago, eres mi hijo, siempre serás mi prioridad. Y debo decir que me ha sorprendido lo responsable que te has vuelto, pensé que lo de tu capricho – se refería al trabajo que tenía actualmente – se te pasaría en poco tiempo, pero te lo has tomado a pecho y has mantenido tu firmeza sin descuidar tus otras obligaciones… me llenas de orgullo, hijo, quería que lo supieras.
Los ojos de Eren brillaron emocionados.
-: Cuéntame un poco de tu trabajo, de ese trabajo que has estado haciendo estos dos días, por lo visto se ve que era bastante.
-: Oh, sí, verás, debíamos realizar un informe muy complejo que nuestra gerente dejó a cargo de mi compañero y yo. Trabajamos sin descanso para cumplir con la fecha de entrega, y creo que superamos sus expectativas – Eren sonreía y contaba animado la situación, su padre se sentía complacido, hacía mucho no veía a su hijo tan entusiasmado, sin dudas estaba madurando – He aprendido mucho, muchísimo, Levi, mi compañero es tan generoso conmigo, me ha enseñado tanto… ¿y sabes? Él es el mejor empleado de la compañía, además…
Erwin dejó de escuchar después de haber escuchado ese nombre, Levi. No era un nombre común, de repente una serie de recuerdos se avivaron dentro de él, y su corazón comenzó a acelerarse, no era posible, no, imposible. Debía calmarse, ¿podría ser una coincidencia? No… ¿sería el mismo Levi? Recordó esos tristes ojos azules, el rostro que lo obsesionaba tanto bañado en lágrimas, la piel blanca, sedosa, inmaculada, que él quería marcar, que él quería poseer… Lo interrumpió porque ya no prestaba atención a sus palabras, que eran demasiadas.
-: ¿Dijiste Levi? – solo pronunciar ese nombre lo estremecía.
-: ¿Eh? Sí, Levi, mi compañero… ¿por qué? ¿Lo conoces?
-: No, nunca escuché ese nombre antes… es que no es un nombre muy común. ¿Cuántos años tiene?
-: Es mayor que yo… mmm… más de treinta, creo.
-: ¿Qué apellido?
Eren miró con dudas a su padre, ¿por qué de repente se había interesado tanto en Levi? Bueno, si algún día su relación llegaba a ser seria debería presentárselo, y si no le respondía adecuadamente tal vez su padre sospechara algo… No, sin dudas le agarraría un infarto.
-: Mmm… creo que es… Ac-Ackerman.
Erwin sintió que se quedaba en blanco. Era él, sin dudas era él, su precioso juguete, su esclavo, la criatura que lo había hecho sufrir incontables noches, su pequeña mascota, la causa de sus perversiones… Finalmente lo había encontrado.
-: ¿Te quedaste en su casa anoche?
-: Bueno… sí, debíamos terminar ese informe, cuando llamaste te lo dije.
-: Lo sé… bien, creo que sería de buena educación que lo invitaras a almorzar la semana entrante y que le devolviéramos su hospitalidad, ¿no crees? Ya que ha cuidado tan bien de ti.
-: Su-supongo…
-: Bien, encárgate de eso y avísame para que lo agende. Ahora debo irme, discúlpame hijo, debo terminar con mandados de la empresa. El domingo salgamos a almorzar para festejar apropiadamente tu cumpleaños junto a tu madre, ¿te parece bien?
-: Sí… de acuerdo.
Eren suspiró y se retiró a su habitación. Cayó rendido en su cama. Le dolía el pecho, realmente quería verlo, quería olerlo, quería sentir la dulzura de sus labios. Lo que había comenzado como curiosidad se había transformado en un amor profundo que le devoraba las entrañas. Deseaba tanto escuchar su voz. Tomó su celular y marcó, mientras se mordía el labio inferior. Estaba seguro que no lo atendería, pero se sorprendió al escucharlo del otro lado.
-: Oi, mocoso idiota, ¿qué quieres?
Sintió que una lágrima rodaba por su mejilla, sólo con escuchar su voz… ¿tan profundo era?
-: ¿Eren?
-: Sí, soy yo… sólo… sólo quería escucharte… perdóname por molestarte…
Hubo unos segundos de pausa, escuchó al pelinegro suspirando bajito.
-: ¿Estás bien? Quiero decir… tu… ¿tu cuerpo está bien?
-: Por supuesto que no, mocoso insaciable, anoche me dejaste en agonía.
-: Lo siento, lo siento… pero… tú también… tú…
-: Sí, si, bueno, reconozco que también es parte de mi culpa… como sea…
-: Mañana festejaré mi cumpleaños, en el salón Aconcagua, el que queda cerca de la plaza principal, junto a la heladería "De las Montañas", ¿lo conoces?
-: Sí, medio país conoce ese lugar.
-: ¿Vendrás? – Nueva pausa – Por favor… quiero verte, Levi… prometo no hacer nada, no te besaré, no te tocaré, lo juro… sólo ve aunque sea unos minutos, ne… necesito verte…
-: Tengo planes, no es posible que vaya.
-: ¿Por favor? Levi… te amo, te amo tanto que me duele el corazón… es un día importante para mí, aunque más no sea unos minutos, sólo quiero verte… por favor…
-: Deja de suplicar, me irrita… No te prometeré nada… Sería mejor si no esperaras nada de mí.
-: Entonces… ¿puedo ir a verte ahora?
-: No.
-: ¿Unos minutos?
-: No.
-: Fuera de tu casa, en el hall del edificio, ni siquiera te pediré pasar…
-: No – nuevo suspiro del pelinegro.
-: Levi… me… ¿me odias?
-: No. Bueno, ya basta de esta sosa conversación, nos vemos en la oficina Eren, adiós.
El joven se quedó mirando la pantalla de su celular, estaba devastado, se sintió tan estúpido, pero es que tenía ganas de llorar.
Sintió que entraban a su cuarto, se sorprendió al ver que era Mikasa.
-: Tu padre me dejó entrar – fue todo lo que dijo antes de sentarse en el colchón a una distancia prudente.
-: Hola – saludó Eren mientras se giraba, apoyándose contra el respaldar de su cama para mirarla.
-: Eren, tenemos que hablar.
-: Sí, lo sé.
-: Huiste de mí toda la semana – habló la pelinegra bajando la cabeza mientras su semblante se veía taciturno.
-: Estuve extremadamente ocupado.
-: Lo sé, Annie me contó.
-: Bien, entonces no es necesario que te lo explique. Escucha, Mika, debería haberte dicho esto antes… no lo hice porque no quiero verte lastimada, no te lo mereces. Has sido la persona que siempre ha estado a mi lado en los peores y en los mejores momentos de mi vida. Siempre has sido incondicional, me has apoyado, me has salvado de algunos castigos, me has hecho reír, me hiciste feliz incontables veces… Y yo… soy en verdad detestable, porque… no puedo seguir haciéndote esto… eres tan increíble y genial… pero yo… aaahhh…
-: No hace falta que me halagues – dijo ella con la voz dolida.
-: No lo hago, solo digo la verdad. Eres la novia perfecta… excepto que yo… Ah, Mika, perdóname, pero yo… me enamoré de otra persona…
Un incómodo y profundo silencio se hizo presente.
-: ¿Estás seguro? – preguntó la mujer mirándolo con lágrimas en los ojos.
-: Estoy seguro… lo siento tanto…
-: No te disculpes, Eren – Mikasa se acercó y acunó su rostro entre sus delicados dedos y lo besó en la frente – Está bien… aunque me duela… si tú puedes ser feliz, es suficiente para mí…
-: No seas así, por favor – dijo el joven muy afectado mientras tomaba una de sus manos entre las suyas - ¿Por qué no te enojas? ¿Por qué no me pegas y me dices lo vil que soy? ¿Por qué no ves que soy una mala persona y te desquitas? – Eren comenzó a llorar sin poder evitarlo – No me perdones tan fácilmente, yo no merezco que me trates así, Mika…
-: Jamás podría maltratarte, Eren, incluso si me lo pides, no puedo. Sólo te pido que no me alejes de tu lado, no te pediré nada, pero déjame estar cerca, por favor.
Se abrazaron en una especie de melancólica despedida, incluso en ese momento Mikasa lo estaba reconfortando, y él sabía que esas lágrimas que sus bellos ojos verdes botaban no eran por la chica, eran para Levi, todas y cada una de ellas.
-0-
Mikasa y Armin fueron los primeros en llegar a la fiesta, por lo que prácticamente toda la noche estuvo el trío yendo de uno a otro lado, serían al menos unos cien invitados, más familiares y afines. Pero aun cuando ya eran más de la una de la mañana, Eren no dejaba de mirar de tanto en tanto a la entrada y suspirar un poco. A eso de las tres salió un rato afuera, estaba algo cansado de bailar, había tomado hasta ponerse un poco alegre, pero ni aún así se podía olvidar del menudo hombrecillo. Suspiró profundo, se alejó un poco del bullicio y se escabulló por un costado para ir a sentarse a una plaza cercana, estaba haciendo frío y su cuerpo se lo hizo notar, había olvidado llevar un abrigo adecuado. Se abrazó a sí mismo y miró al firmamento, estaba despejado, no había casi gente transitando. Se sentó en el borde de una fuente que estaba apagada. Estaba muy sorprendido de lo bien que se había tomado la ruptura Mikasa… en realidad tal vez la chica no quería que él sufriera y por eso aparentaba que todo marchaba bien, eso lo hacía sentirse un poco culpable… y aunque supiera que tenía muy pocas posibilidades de algo serio con Levi, no podía seguir manteniendo la farsa con ella mientras pensaba en él todo el tiempo. ¿Así era enamorarse? Ahora la entendía un poco. Era doloroso.
-: Buenas noches… - la voz grave que salió de alguien a sus espaldas lo sorprendió, no tuvo que girarse ya que la menuda figura se puso de pie frente a él.
-: Le-levi…
-: Ya iba a irme a casa, me estaba helando las bolas en este lugar, ¿quién diría que ibas a venir para aquí? Supongo que tengo que felicitarte ¿no?
-: ¿Estabas aquí? ¿Y por qué no entraste?
-: Te dije que no iba a ir, no me gustan las fiestitas de niños ricos, toda esa muchedumbre refregándose unos a los otros lo afortunados que son, o cuanto tienen, o lo bien que se vistieron, me agota fingir ser amable con los idiotas que no me caen bien.
-: ¿Era eso? Y… ¿estuviste esperando para verme?
-: No dejas de ser engreído ni un solo minuto, mocoso de mierda. Simplemente tenía ganas de caminar un poco, y me quedé aquí fumando un poco, hasta que vi que salías y te dirigías aquí.
-: ¿Por qué no me llamaste o me mandaste un mensaje? Yo hubiera venido de inmediato.
-: ¿Para qué? El que tiene ganas de verme eres tú, no es al revés.
Eren se puso de pie también y se acercó algunos pasos pero manteniendo la distancia, lo miró con pena, las palabras de ese hombre eran filosas como navajas.
-: No me rendiré… - dijo el joven mirándolo fijo – Porque yo te a-
Pero no pudo terminar la frase porque los finos y helados labios de Levi se habían estampado en su boca, Eren lo abrazó de inmediato y continuó con el beso haciéndolo más profundo. El pelinegro golpeó con algo de fuerza su pecho.
-: Estamos en la calle, idiota calenturiento, y por si fuera poco a unos metros del salón donde están tu familia y amigos, cálmate un poco.
-: No puedo, cuando te tengo cerca… no puedo… quería verte, Levi. Gracias por venir – lo abrazó con fuerza contra su pecho, estaba helado, ¿cuánto tiempo habría estado en el frío?
-: Feliz cumpleaños, Eren – dijo el hombre mientras con suavidad se zafaba de los poderosos brazos del mocoso - ¿qué quieres como regalo?
-: Quiero hacer el amor contigo – respondió de inmediato el joven.
-: Cómo era de esperarse, de un joven libidinoso. Vuelve a tu fiestita, seguro no rompieron las piñatas aún… hoy ya se hizo tarde, te esperaré en mi departamento mañana para cenar, si te portas bien… luego veremos si tienes lo que quieres – lo besó rápidamente sobre los labios y comenzó a alejarse, Eren no paraba de sonreír.
-: Estaré a las nueve – le gritó al ojiazul, quien levantó una mano por toda respuesta pero no se giró.
-0-
El domingo se almorzó tarde en la casa de los Smith, ya que la fiesta del día anterior hizo que todos se acostaran a la madrugada. Erwin no despegaba los ojos de su hijo quien sonreía a todo momento. Lo adujo a la celebración nocturna y no le dio mayor importancia. Le llamó la atención que Mikasa estuviera sentada en la mesa también, después de todo ellos habían roto, pero no mucho de su trato había cambiado. Internamente se sintió algo aliviado de no tener a una jovencita llorosa por el desplante de su hijo.
-: ¿No invitaste a tu compañero de trabajo a la celebración? – preguntó Erwin con fingido desinterés.
-: ¿Mmm? – murmuró Eren con la boca llena.
-: Oh, pensé que lo habías invitado.
-: Sí, lo hice, pero él ya me había dicho que no iba a poder, tenía planes ya programados de antes.
-: Ah… entonces, esta semana… ¿qué día será bueno?
Eren miró de reojo y volvió su vista a su comida, era algo sospechoso, ¿no? Es decir, su padre… ¿se había enterado de algo? No sería raro que lo hubiera mandado a seguir por ejemplo, era bastante pesado cuando alguna idea se le metía en la cabeza. Debería relajarse y no resistirse a su pedido o el control que el rubio ejercía se volvería peor.
-: No lo sé, el martes supongo… déjame que le pregunte antes, Levi es un hombre ocupado.
-: De acuerdo, avísale a Tyron cuando confirmes – Tyron, el secretario de Erwin.
-: Lo haré… Ahora ¿qué les parece si vamos por unos ricos helados? – invitó Eren y todos aceptaron.
-0-
Se había bañado dos veces en el día, y aún así se sentía sudado, estaba demasiado nervioso, ni que fuera la primera vez, pero es que realmente quería impresionar a Levi. Suspiró frente al espejo y finalmente salió.
-: ¿Vas a salir? – A Eren casi se le aflojan las piernas al escuchar la grave voz de su padre saliendo de las penumbras.
-: Papá, ¡Dios! Me asustaste, sí voy a salir. No volveré a dormir, tampoco faltaré al trabajo. Adiós.
Se escabulló muy rápido, si se quedaba el viejo seguro querría averiguar más, no podía permitírselo.
-: ¿Chad? Síguelo… - la voz del rubio de cejas gruesas volvió a resonar en el recinto.
Llegó hasta la puerta 7 y llamó a la puerta con algo de miedo, la caja de cartón en su otra mano temblaba un poco debido a su nerviosismo. Levi lo hizo esperar un rato hasta que abrió. Estaba con su jogging negro como siempre que andaba de entre casa. Lo miró de arriba abajo con lentitud y suspirando hastiado, saludó.
-: Hola. Pasa.
-: Ho-hola, Levi – Eren cerró la puerta tras él.
-: ¿Qué te vas a una boda?
-: ¿Eh?
-: Digo, por tu traje – dijo señalando el atuendo del más alto mientras tomaba un largo sorbo de agua de una botellita entre sus manos.
-: Oh, bueno, yo pensé… emm… bueno, tal vez… que me dejarías quedarme… ¿a dormir?
-: No.
-: Bien, no importa, dormiré en mi auto – dijo el chico agachando la cabeza.
-: Dime, Eren, ¿siempre eres tan sumiso?
El muchacho lo miró confundido, no entendía a qué se refería el mayor.
-: ¿Qué mierda es eso? – comentó señalando la caja entre las manos de Eren.
-: Oh, te traje algo de la torta…umm, ya sé que no te gustan mucho las cosas dulces, pero, esta parte es con crema de limón, así que pensé que a lo mejor… podría… gustarte…
Levi se acercó a paso seguro y le sacó la caja de las manos para ponerla sobre la mesa ratona que estaba al medio de sus sillones, al igual que la botella, luego volvió hasta Eren y deslizó el saco negro por sus fornidos brazos. Lo colocó delicadamente doblado sobre el respaldar de uno de los sillones, luego se acercó de nuevo y desanudó la corbata para deslizarla y dejarla en el mismo lugar. Cuando empezó a sacarle la camisa de adentro de los pantalones y a desabrocharla, Eren habló:
-: Levi… emm… qué… ¿qué haces?
-: ¿No es obvio? Te saco esa bonita y costosa ropa, la detesto, además va a ensuciarse si te la dejas puesta.
Una vez que lo dejó sólo con su ropa interior y sus medias de algodón, empezó a sacarse su ropa. Eren no podía despegar los ojos de su figura. Hasta que se quedó en bóxers, entonces miró al joven derrochando seguridad.
-: ¿Te gusta lo que ves, Eren?
-: Sí… mucho…
-: Ahora sí estamos en igualdad de condiciones, ¿cenaste?
-: No, yo aún-
-: No importa, te daré algo para que comas, vamos a la cama.
Eren no lo podía creer, estaba por desmayarse de la emoción. Siguió por detrás a esa espalda pecaminosa, que remataba en esos firmes y deliciosos glúteos, cómo le gustaban sus piernas, eran cortas, pero bien formadas, envidiaba un poco la pulcritud de su piel, sin pelos, sin lunares, blanca y lechosa, sedosa al tacto. Una vez en la pieza Levi lo tomó de la muñeca y lo hizo sentarse en su cama, todo estaba a obscuras, excepto seis velas que estaban desperdigadas en distintos puntos de la habitación. Eren tenía latiendo a su corazón enfebrecido, él lo estaba esperando.
Levi puso la caja con la torta sobre sus piernas.
-: Aliméntame – le ordenó con seriedad mientras abría la boca sugestivamente.
-: N-no… no tengo… cu-cubiertos – explicó el joven avergonzado.
-: Con tus dedos…
Eren obedeció, tomaba pequeñas porciones con sus dedos y Levi comía, relamiéndose y chupando sus dedos para dejarlos limpios, Eren se excitaba cada vez más. Levi quitó la caja y lo empujó contra el colchón posicionándose entre sus piernas.
Besó apasionadamente al muchacho, quien se deleitaba en esa deliciosa piel, Levi disfrutaba de la forma delicada y suave en que acariciaba su espalda, sus brazos, todo cuanto tuviera a su alcance. El pelinegro descendió dejando un sendero de calor sobre el cuello, el pecho de Eren, entreteniéndose con sus rosados pezones, el muchacho ya empezaba a resoplar de la satisfacción.
-: ¿Por?... Aaahhh… ¿Por qué hoy así?...
-: Es tu regalo de cumpleaños, ¿no dijiste que querías esto?
Eren se incorporó un poco tomando la cabeza de Levi entre sus manos y lo miró con algo de angustia.
-: Dime, Levi, ¿tú también lo quieres?
-: ¿Eso qué importa, idiota? – recriminó Levi para ir por sus labios de nuevo, pero Eren lo detuvo.
-: A mí me importa, no quiero hacer nada contra tu voluntad, Levi. Yo puedo esperar.
-: Un crío tenías que ser – respondió el mayor sin expresión en su rostro – Si no me gustaras aunque sea un poco, no podría haber hecho todo lo que hice contigo, tu arrogancia es solo una fachada falsa, por dentro estás lleno de dudas e inseguridades, pero quiero que te quede claro: me gustas Eren, me gusta tu cuerpo, me gusta que me mires con deseo, así ya deja de pensar idioteces y déjame hacerte el amor – Acto seguido se besaron largamente. Luego Levi hizo que ambos se despojaran de su ropa interior, se acariciaron mutuamente entre sus piros y jadeos, Eren seguía de espaldas al colchón y se sorprendió mucho cuando vio a Levi untándose lubricante en su mano para luego dirigirla a su entrada entre sus piernas.
-: Eh, eh, Levi, qué, oooye ¡Ah!
-: Aguanta un poco, ahora te enseñaré como se hace para que tu pareja quede temblando de placer, sopórtalo un momento.
Eren se retorcía de incomodidad y morbosa pasión, nunca habría esperado ese cambio de papeles, según todo lo que había leído se suponía que cada quien tuviera su rol en la pareja, no se imaginó que se podía intercambiar. En cierta manera no era desagradable, era con Levi, que además lo estaba preparando amablemente. Se arqueó cuando Levi habilidosamente encontró el punto de éxtasis dentro suyo, ni se enteró que ya había cerca de tres dedos incursionando en su cuerpo con facilidad. Su erección estaba brillante y firme, Levi lamió a lo largo y ancho de su extensión, mordiendo con suavidad unas cuantas veces, Eren se sentía en la gloria. Cuando Levi retiró sus dedos se sintió un poco vacío, pero eso cambió casi instantáneamente cuando Levi deslizó dentro su hombría, con lentitud y precisión. Eren resopló incómodo, pero una vez que su anillado interior se adaptó al nuevo intruso, el movimiento de caderas de Levi lo empezó a volver loco.
Golpeaba tan certeramente en ese punto cada vez que se adentraba en él, que Eren pensaba que iba a perder la conciencia del inmenso placer que sentía. Siempre había creído que sería doloroso, pero su cuerpo lo aceptaba tan bien, con tanta facilidad, que pronto estaba moviendo él mismo sus caderas y cerrando los ojos para concentrarse mejor.
-: Le-leviiii…. ¡Levi! Oh, Levi, te amo… aaaaaahhhh….
Lo abrazó con desesperación para atraerlo contra su cuerpo, mientras se le nublaban los ojos de lágrimas de candorosa satisfacción.
-: Me vengo, Levi… me corro… ¡aaaahhhh!
-: ¡Tch! Mocoso mierdoso, no aguantas nada – dijo el pelinegro respirando agitado, mientras tocaba la viscosidad caliente que el menor había expulsado y manchado parte de su abdomen glorioso. Luego lo miró, allí tendido, desfalleciente, con sus largas piernas abiertas para él, y la cara algo roja, se veía muy apetecible. Lo besó por largo minutos, sin dejar de entrar y salir de él, muy, pero muy lento, hasta que sintió como reaccionaba de nuevo, ¡qué bueno era ser joven y lleno de energías! Despegó sus labios unos segundos y mirándolo como si fuera un lobo a punto de devorar a un tierno cordero, le susurró con la voz enronquecida – Apenas he comenzado, Eren… esto… es solo el principio…
La noche fue larga, húmeda, atrevida… y los amantes la despidieron cayendo agotados, sudados, entre las blancas sábanas de un cuarto adormecido.
-0-
Ir a trabajar después de tener una sesión de sexo apasionado con Levi, era el infierno mismo. Ya se había tomado dos calmantes para la cadera que le crujía, y un analgésico.
Llegaron a la oficina y Eren se sentó entre quejidos, sólo esperaba que fuera un lunes tranquilo.
-0-
Salió a despabilarse un poco, de paso comprarse algo de comida. Eren ya se había retirado y se había vuelto a su casa, hoy tenía que retomar la universidad. Se estiró un poco bajo el sol de las tres de la tarde, realmente había tenido un sexo muy lujurioso la noche anterior. Le había gustado más de la manera usual, Eren era fantástico y había aguantado bastante bien todo. Aunque se había excedido, lo sabía, bien, que el idiota aprendiera quien tenía el control.
Se acercó a la tienda de conveniencia y compró un jugo orgánico de arándanos junto a un sándwich caliente de ternera y huevo. Se sentó en un rincón de una plaza cercana, no había casi gente y podría comer tranquilo, estaba hambriento, había gastado mucha energía la noche anterior.
Se sentó en un banco y dio algunos bocados, mientras divagaba con su mente.
-: Es casi igual a cuando nos conocimos la primera vez…
Escuchó una voz acercándose, una asquerosa y odiosa voz, lo miró con frialdad, más no dijo nada.
El rubio se sentó en el mismo banco a una distancia prudente.
-: Hola Levi, ¿tanto tiempo, verdad?
-: Erwin… - el nombre se desprendió casi sin quererlo, como si su cuerpo lo estuviera expulsando de adentro suyo.
-: ¿Me recuerdas? Oh, eso me alegra.
-: ¿Quién podría olvidar casi tres años de tu candorosa hospitalidad?
-: Dime, Levi, ¿qué tan bien viviste con aquello que me robaste en ese momento? – las facciones de Erwin se endurecieron.
-: ¿Y qué tan bien viviste tú con aquello que robaste de mí? Mi confianza, mi humanidad, mi fe en las personas… Dime, Erwin, una bestia indecente como tú… ¿puede dormir tranquilo en las noches?
-: Siempre tan directo y frontal, aunque sea peligroso, aunque tengas una navaja en el cuello… tu nunca te callas, ¿verdad? No has cambiado nada desde que aquel entonces.
-: Por supuesto que he cambiado – dijo Levi poniéndose de pie – No soy un estúpido niñito necesitado de 10 años, y gracias a Dios no tengo grilletes que me obliguen a seguir escuchándote. De algo puedes estar seguro, cuando te mueras, ya tienes reservado una butaca en el infierno. Maldito pedófilo.
Levi se alejó altaneramente mientras Erwin lo miraba con rencor.
By Luna de Acero… con amor…
Próximo capítulo:
El joven miró con tristeza al mayor, mientras sentía un nudo en la garganta.
-: No me mientas, Levi… éste eres tú, ¿cierto?
