Hola, Hola, aquí Luna de Acero reportándose. No sean tímidos y dejen un review, siempre me gusta saber qué sintieron, que les pareció y necesito sus críticas para mejorar. Seguimos con un capítulo, a mi humilde parecer, uno de los más tristes de todos. A quién no le ha sucedido arrepentirse alguna vez? Creo que a todos, pero a veces simplemente perdemos oportunidades que son imposibles de recuperar…

Odaxochilt96, gracias por darme las fuerzas, hermosa, esta cap también dedicado a tí y a la linda *ola-chan*

Disclaimer: Los personajes son de Isayama, que quiere vernos llorar a todos los fans.

Advertencia: Lágrimas… lágrimas a montones… feels dolorosos everywhere…

Capítulo 12: Reacción tardía

Al siguiente día, tal como Eren le había dicho, ya no había ni una sola de sus pertenencias. "Después de todo voy a extrañar ese máquina del infierno", pensó Levi haciendo referencia a la play station. Tal vez debería comprarse una, era entretenido. Mientas se cambiaba de ropa podía incluso escuchar la molesta voz del mocoso: "Ey, Levi, hice hamburguesas caseras con arroz, espero que te gusten". Caminó hasta la cocina, todo estaba apagado y limpio, "Mejor así, es un fastidio llegar de afuera para tener que fregar platos". Abrió el freezer, aún quedaban seis bandejas de comida. Sacó una y la puso en el microondas. Debía admitir que nunca había comido tan bien en su vida… bueno, no había que exagerar, cuando la anciana vivía también cocinaba rico… y esa temporada en la casa de Erwin, aunque breve… antes de que… suspiró cansado. Esperó que el microondas cumpliera el ciclo de diez minutos y sacó la porción humeante.

No era muy divertido comer solo. "¿Sabes, Levi? Hoy el profesor me felicitó por el práctico que le presenté, dijo que se destacaba la argumentación de las hipótesis, me puso muy contento…" "¿Cómo fue tu tarde? ¿Hanji te dio más trabajo? Deja de tomar tanto café, he leído que no es bueno para el organismo…" De alguna manera la comida no estaba tan rica, en realidad… no tenía gusto en absoluto. Su celular vibró y lo agarró de inmediato, era un mensaje de la fastidiosa Annie.

"¿Necesitas consuelo, cariño? Voy a verte"

Ayer habían estado bastante entretenidos, aunque no habían terminado el acto, hoy era libre para revolcarse con quien se le diera la gana. Pero estaba cansado, no estaba de ánimos, tal vez mañana…

"No vengas", respuesta simple y efectiva, si se le daba por aparecer simplemente no le abriría la puerta, hoy no…

Fumó como siempre en la terraza, ya no más abrazos sorpresa, de esos que le estrangulaban la cintura, sentir la anatomía pesada y melosa que era una jodida molestia. "Eres tan lindo, Levi…" Con una mierda era lindo, ¿qué mierda le veía de lindo? Muchas veces se había quedado contemplando su reflejo en el espejo preguntándose qué había de lindo en él, la respuesta siempre era la misma: nada. Ni su altura de mierda, ni sus ojeras de mierda, ni su pálida piel similar a la de un muerto. Eren tenía la piel levemente morena, que hacía que por las noches sus ojos fueran como dos faros en la neblina. Suspiró de nuevo, ¿qué mierda hacía pensando en el mocoso mierdoso? Se fue a dormir, se había acostumbrado a acostarse en bóxers, porque a Eren le gustaba el contacto con su piel, ahora se congelaba en su propia cama, de manera que se tuvo que levantar para ponerse el pijama. No podía dormir, vaya novedad. Últimamente venía recuperando el sueño muy bien, porque el muchacho era una jodida estufa viviente. Tal vez era hora de comprar una bolsa de agua caliente. Estaba hecho un vejestorio sin duda, ¿bolsa de agua caliente? ¿Y qué más? ¿Un vaso de leche tibia?

Le llevó bastante conciliar el sueño, las pesadillas, antes lejanas, volvieron a presentarse.

El lunes se presentó en la oficina, con su mal humor de siempre. Estuvo temprano, instalado para cumplir con su rutina, de vez en cuando giraba al box de Eren que estaba vacío. Tarde se percató de un mensaje por Skype que le había mandado su jefa pidiendo su presencia en su despacho.

-: Buenas, Levi, toma asiento por favor.

El hombre obedeció y se cruzó de brazos.

-: ¿Sabes qué es esto? – dijo ondeando una nota con sellos frente a sus narices.

-: No, llegué tarde a la repartición de bolas de cristal.

-: Oh, Levi, extrañaba tus chistes negros. Bueno, el tema es que aquí tengo el telegrama de la renuncia de Eren – el hombre la miró algo sorprendido – Oh, pensé que sabrías algo al respecto.

-: No, la verdad no sé nada. ¿Por qué debería?

-: Bueno, hasta el viernes ustedes eran culo y calzón, supuse que una decisión tan importante sería algo que Eren te hubiera comentado… mínimo.

-: Pues no, no me dijo nada al respecto.

-: ¿Pasó algo entre ustedes? – Levi no respondió, solo bajó la vista, y eso era mucho decir, considerando que no era alguien que se dejara dominar fácilmente, y mucho menos ceder – Por lo visto sí… como sea, nada se puede hacer, oficialmente Eren es ahora un exempleado de Viticontax. Tendré que sacar otra búsqueda, si tienes alguien para recomendar te lo agradecería.

-: Te avisaré, ¿algo más en lo que pueda ayudarte?

-: No, puedes retirarte, después del mediodía ayuda a Connie, se le ha acumulado trabajo y no puede ponerse al día, me harías un gran favor. También junta las pertenencias de tu ex sirviente en una caja, haré que se la entreguen en su casa.

-: De acuerdo.

Crío idiota… mocoso imbécil… no era necesario que renunciara, después de haberse revelado a su padre y haber trabajado con tanta dedicación. Era bueno en lo que hacía, era rápido, sería difícil encontrar un reemplazo. "Nadie es imprescindible, Eren…" Sí, sería difícil, pero no imposible.

Consiguió una caja mediana en la cafetería y comenzó a guardar sus cosas. Encontró un cuaderno en uno de los cajones de su escritorio, tenía algunos apuntes de la universidad, en los márgenes de las hojas, con letra prolija y bonita había escrito varias veces: E y L. Nivel de infantilidad: Absoluta. Guardó su taza azul, el mousepad de Death Note (al joven le gustaba mucho el animé), sacó los post it que pegaba en el marco de la pantalla de su computadora, uno de estridente color verde fosforescente le llamó la atención: "Eres lindo, Levi" ¿Tenía esa mierda pegada a la vista de todos? Se la guardó en su cajón, esa se quedaba con él. Eso estaba bueno, ahora guardaba estupideces. Así fue llenando la caja, hasta que el sitio que antes era tan colorido y vibrante quedó igual que el resto… aburrido. Le llevó la caja a su jefa y volvió a sus quehaceres.

Esa semana lo torturaron con preguntas del paradero del mocoso, al último sus respuestas ya eran cortantes y llenas de ira. ¿Por qué todos asumían que él tenía que saber lo que era de la vida de ese estúpido que había abandonado todo? Bueno, tal vez no se había percatado que lo seguía todo el tiempo a todas partes… como un… cachorro.

Ese viernes cuando llegó a su casa tomó su celular, aún no había borrado el historial de mensajes que tenía del muchacho, por algún motivo no le veía la importancia a hacerlo. Limpió como nunca, por más de cuatro horas, hasta que el reloj del living dio la medianoche y se dio cuenta que estaba repitiendo los lugares. Se detuvo al fin, le dolía todo el cuerpo, pero su casa estaba sombrosamente brillante de punta a punta… Eren limpiaba bien, excelente para ser honesto, no era necesario repetirle dos veces como tenía que hacer las cosas. Suspiró hastiado y agarró su celular de nuevo, se cortaría los dedos después, pero le mandó un mensaje, sencillo y corto:

"Oi, mocoso ¿Dónde estás?", las palomitas dobles no tardaron en aparecer, pero nunca se pusieron azules. Dos de la mañana y estaba revisando por quincuagésima vez. Nada. Bueno, tal vez estaría dormido. Aunque sabía que Eren jamás dejaba un mensaje sin contestar. Pero esta vez ni siquiera lo había leído.

Para cuando llegó el domingo y después de cinco mensajes con el mismo resultado, se acordó que tal vez lo podría haber bloqueado. De cierta manera ese pensamiento fue como una aguja que se había enterrado en su pecho. ¿Por qué mierda le molestaba? ¿No sería lo más lógico? Después de todas las brutalidades que le había dicho, si le hubiera sucedido a él una cosa así, mínimo le hubiera llenado la cara a sopapos a la otra persona. Pero Eren simplemente lo miró con tristeza, se levantó y se fue. Si tanto lo amaba como decía, ¿por qué no intento luchar un poco, al menos? Momento… ¿acaso él quería que el joven luchara por él? ¡Qué tremenda estupidez!

El domingo por la noche su celular comenzó a sonar, fue prácticamente corriendo para encontrarse con un número desconocido, lo cual lo decepcionó un poco, atendió.

-: Oi.

-: Levi… - esa asquerosa voz – al final te saliste con la tuya, ¿verdad? Dime, ¿ahora eres feliz? Destrozando el corazón de una persona inocente y buena, ¿lo disfrutaste? ¿No te sientes solo?

-: Siempre estuve solo, no es una novedad para mí. ¿Qué mierda quieres?

-: ¿Podemos vernos?

-: De ninguna jodida manera. Eres la última persona a la que me gustaría encontrar.

-: Puedo hacerte compañía, Levi.

-: Ya te dije que no.

-: No tienes idea lo atractivo que te vuelves cada vez que te resistes, aaah… lo había olvidado – al pelinegro se le erizó la piel al escuchar eso.

-: ¡Vete a la mierda, pedófilo de cuarta!

-: Volverás de rodillas a suplicar misericordia en mucho menos de lo que crees, ya lo verás.

-: ¡Que te jodan imbécil!

Cortó de inmediato, mientras sentía que la ira recorría cada fibra de su cuerpo. No volvería a amenazarlo, nunca más. Al otro día se compró una notebook, y con algo de ayuda de un técnico aprendió como bajar un VHS a un archivo wap. Pronto estaba editando un suculento video de seis minutos de duración. Tapando con otros sonidos cuando el rubio pronunciaba su nombre en la cinta original, eligió aquellas escenas en donde estaba con los ojos vendados (la mayoría), y cuando tuvo el producto final, se creó un perfil falso en Facebook e Instangram. El día 13 de Agosto, fue el día elegido para terminar su venganza. Subió el video a youtube y compartió el link en todas partes donde pudo, grupos, foros, personas, mails, periodistas, medios masivos en la web.

Desde su casa, control en mano, pasaba de canal en canal, viendo como el respetado y querido Erwin Smith se convertía a los ojos de la sociedad en la peor escoria del planeta. Al fin todos conocerían su pecado, y llevaría esa cruz el resto de sus días. Su corazón se aceleraba pensando que tal vez el infame terminaría por suicidarse, ojalá lo hiciera.

Estaba más que satisfecho con los resultados, su identidad seguiría anónima, y podría ver como se fundía todo su imperio, como colapsaba y se hundía en el más profundo abismo. Veinte años soñando ese momento. ¿Eren lo odiaría ahora? ¿Qué pensaría al respecto? Los medios decían que su mujer se había divorciado y que todos sus socios lo habían abandonado, era el fin de su carrera.

Tres semanas y ni una noticia, ni una respuesta a sus SMS. Terminó por llamarlo, sólo quería oír su voz aunque más no fuera unos segundos. Entonces se enteró que el número ya no tenía dueño. Recurrió a Annie, que por un par de billetes le hizo el favor de conseguirle el nuevo número de Eren. Era simple curiosidad, se decía, sólo quería saber que estaba bien, que todo lo que estaba sucediendo no lo había afectado… bueno, eso era imposible. ¿También era simple curiosidad que no hubiera lavado la funda donde Eren apoyaba su cabeza? Cambiaba sus sábanas religiosamente cada tres días, pero la funda seguía intacta. Conservaba apenas la fragancia del joven, eso y la última bandeja de comida que seguía congelada en su heladera, tan fría como su corazón.

Sábado por la noche y marcó el número, no hubiera querido estar nervioso, ni que sus manos temblaran un poco. Al tercer timbrazo lo escuchó.

-: Hola... ¿Hola?... ¿Hola, quién es? – por supuesto lo había llamado pero bloqueando su ID, por lo cual al muchacho le salía número desconocido - ¿Hola? ¿Quién llama?

Su voz jovial e intacta, y el hombre tenía una parálisis en sus cuerdas vocales. Cortó, cuando sintió su cara extrañamente cálida, a la altura de su mejilla, tocó la humedad reciente y apretó la mandíbula. No, eso no era posible, eso no estaba pasando, de ninguna maldita manera.

El martes por la noche llamó de nuevo, esta vez sin bloquear su ID. Sonó muchas veces y cuando creyó que atendería el buzón, sintió esa voz tan esperada.

-: Hola… - era un saludo apagado.

-: Hola, Eren… tanto tiempo, ¿no? – hubo unos segundos de silencio… de pausa. Ninguno sabía qué decir.

-: ¿Cómo conseguiste mi número? – bueno esa no era una pregunta esperada.

-: Bueno, pregunté un poco y lo conseguí, ¿te molesta que te llame?

Eren suspiró pesadamente.

-: ¿Necesitas algo?

-: Emm, no realmente, bueno… sólo quería saber cómo estabas, eso.

-: ¿Tú que crees, Levi? – el tono de su voz lo lastimaba, como cuando alguien no tiene ganas de escucharte, para ser exactos, la sensación era de rechazo y se sentía jodidamente mal.

-: Oye… me… me preguntaba si podría verte unos minutos.

-: ¿Para qué?

-: Bueno, tengo cosas que hablar contigo.

-: Si algo te quedó por decir hazlo ahora.

-: No… no así, quiero decir, personalmente.

-: ¿Qué quieres, Levi?

-: ¿Podemos hablar?

-: La verdad estoy algo ocupado… en realidad, no tengo ganas de escucharte, no quiero mentirte.

-: Serán unos minutos, por favor…

-: No.

¿Pero qué con ese mocoso infame? Hasta le había dicho por favor y todo.

-: Lo… lo necesito, prometo que no tomará más que unos minutos.

Eren volvió a suspirar con hastío.

-: ¿Dónde?

-: Mi departamento.

-: No. Elige otro lugar – Levi tenía ganas de mandarlo a freír coco al Congo, pero se contuvo.

-: ¿El Memorial? – Levi se sintió molesto, prácticamente le estaba rogando.

-: ¿Cuándo?

-: ¿Cuándo puedes?

-: Hoy no, estoy comprometido. No sé… ¿el viernes?

¿Lo haría esperar hasta el jodido viernes? Pero bueno, no estaba en posición de hacerse el exquisito, debería aceptar.

-: El viernes está bien.

-: Estaré a las nueve, pero no puedo quedarme mucho tiempo.

-: Bien.

-: Adiós.

Esto no estaba saliendo como él creía. Hubiera deseado que el joven hubiera aceptado de inmediato, que le hubiera dicho que estaba yendo a su casa en ese preciso momento. Pero bueno, ¿qué esperaba? Antes de conocerlo tenía una vida perfecta, después de conocerlo, le había quitado su soñada familia, le había pulverizado el corazón sin importarle nada, y ahora había mancillado el honor de la familia irremediablemente. ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué diablos quería ahora? Ya tenía su anhelada venganza, la había cumplido con creces, había sido más sabrosa de lo esperado, y entonces… entonces… ¿por qué mierda se sentía como el villano de la historia? No debería ser así…

Llegó puntual, se sentó en la misma mesa de siempre, no iba a admitirlo abiertamente, el orgullo de un hombre a veces es demasiado estúpido. Más el de él. Pidió una cerveza, pero le costaba pasar los tragos, estaba jodidamente nervioso, ansioso y molesto de sentirse así. Siempre había sabido controlarse, hacía años que no lidiaba con los sentimientos, y ahora eran tantos que no sabía cómo ponerlos en orden. Lo vió aparecer por la puerta, sencillo, con sus jeans azules y una playera roja, sus zapatillas, seguía siendo un mocoso, pero sus ojos… eran diferentes, eran tristes, desgarraban el alma. Esos breves segundos que caminó hasta él, Levi sintió que el mundo a su alrededor se detenía, ¿qué era eso? ¿Sería culpa? La culpa de haberlo lastimado tan profundo que lo había transformado, Eren estaba distinto, era otro.

-: Hola – dijo el joven apenas mientras se sentaba frente a él, ya no chocarían los puños cómo antes, Eren lo miró con curiosidad, hasta que finalmente el hombre entendió y dio una respuesta.

-: Hola… emm, gracias por hacerte un tiempo para venir – Se odiaba, se odiaba profundamente, ahora mismo quisiera golpearse en el rostro, por mostrarse tan patético. Levi Ackerman, el violento, el orgulloso, el que jamás cedía, estaba siendo demasiado amable, se daba asco.

-: Bien, aquí me tienes, ¿qué es lo que querías decirme? – el muchacho lo miraba de manera helada, incluso podía sentir que su espalda se crispaba en un escalofrío.

-: Bueno, yo… no sé por dónde comenzar… - ¿cómo podía ser que esos bellos ojos esmeraldas ahora lo vieran de esa manera? Hace apenas menos de un mes lo miraban con devoción, extrañaba esa mirada, quería verla de nuevo, una vez más, ahora frente al joven, se caían todos sus principios, todas sus conjeturas, no le quedaba más remedio que enfrentar la verdad, una verdad de la que había huido demasiado – En primer lugar yo… quisiera… bueno… - jamás le había pedido disculpas a nadie, jamás sus labios habían emitido un perdón y ahora no sabía cómo hacerlo, ¿debería? – Lamento como las cosas terminaron con Er… con tu padre…

-: Hiciste lo correcto… es decir, tal vez no hiciste todo lo que deberías, mínimo una denuncia.

-: No la necesito, creo que ya tiene suficiente para pagar por sus… fechorías…

-: No lo sé… no lo he visto en un buen tiempo… tampoco quiero…

-: Tu madre… ¿cómo está ella?

Eren cruzó sus brazos y suspiró pesado.

-: Destrozada…

Bien, la conversación iba de mal en peor, y Levi no encontraba el camino para acercarse al joven, ¿eso es lo que quería?

-: Lo siento… - finalmente lo dijo, pero esto no lo hacía sentirse mejor, más bien todo lo contrario – Yo nunca quise que… - No, él sí quiso, es más todo había sido hecho a propósito – O sea… no quería lastimarla, pero… yo… - se había perdido por completo, estaba acorralado entre lo que quería decir y los hechos que lo culpaban, ¿qué podía hacer? Si ya todo lo había hecho mal – No puedo decir que esto haya sido mi culpa… completamente… tarde o temprano debía salir a la luz, pero aún así… tal vez no me creas, pero realmente no era mi intención destrozar tu familia…

-: Pero lo hiciste. Supongo que no puedo recriminarte nada, era inevitable, todos estos años estuvimos viviendo una mentira, o mejor dicho viviendo con un hombre que nos mostró algo que no era. Por un lado siento que es lo justo que el peso de sus pecados lo haya hundido, pero por otro lado nos arrastró consigo. Las personas son crueles, y no dejan de atacarnos… Pero como todo en algún momento encontrarán otra cosa con la cual entretenerse y nos dejarán en paz, al menos eso espero. Mi madre no debería estar pasando por esto, no se lo merece, ella no hizo nada.

Otros largos segundos de silencio los invadieron, y Levi sentía que esa mesa, que tendría apenas 40 centímetros crecía como un abismo gigante que los alejaba cada vez más, y eso dolía…

-: ¿Cómo estás? – fue todo lo que se le ocurrió decir, hoy su cerebro funcionaba mal.

-: No creo que sea necesario responder a eso.

-: Yo lo sie-

-: No lo digas – lo frenó el joven mirándolo con seriedad – ¿Vas a decirme ahora que te sientes culpable? No tienes porqué.

-: Te lastimé… te usé… y no te merecías eso - ¿qué rayos pasaba con él? ¿Realmente estaba diciendo esas estupideces? ¿Qué rayos pasaba con él? – Lo he pensado bastante y… realmente me porté como un idiota contigo.

-: Eso ya no importa – dijo Eren bajando la mirada – Lo hecho, hecho está.

Entonces al fin Levi entendió, no había marcha atrás. Lo había arruinado todo. No podía remediarlo, no con sus palabras, ni siquiera si se arrepentía de verdad. Sintió que le dolía el estómago, quería vomitar, quería encerrarse en un cuarto oscuro y dejarse morir. ¿De dónde surgían estos infames sentimientos? ¿Por qué estaba sentado frente al mocoso tratando de explicar lo inexplicable?

-: Escucha Eren… yo… si pudiera… - no podía completar una maldita frase con coherencia – Si pudiera arreglarlo de alguna manera… si yo… - "Te quiero conmigo", eso pensó, eso sintió, eso le exigió su propia alma y se quedó absolutamente perplejo ante su propia reflexión. ¿Eso era? ¿Lo quería de vuelta? Por supuesto que era así. Los labios de Levi temblaron y cerró sus manos en puño sobre sus muslos, horrorizado, completamente aterrorizado de sus verdaderos deseos. Eren lo miró ante su silencio y le sorprendió la cantidad de expresiones que el pálido rostro del pelinegro hacía.

-: Hay cosas que no tienen arreglo – sentenció el joven – Hay cosas que cuando se quiebran no pueden arreglarse de ninguna manera.

Levi se sintió desfallecer, ahora era Eren quien le estaba cerrando todas las puertas, cualquier esperanza de oportunidad. Jamás había tenido la necesidad de que alguien lo acompañara, de que alguien se quedara a su lado, jamás lo había deseado, nunca lo había necesitado. Más ahora era un deseo tan enorme, que lo estaba aplastando.

-: Po… ¿podemos?... ¿podemos ir a dar una vuelta en tu auto? – el hombre ni siquiera podía mirarlo a los ojos, sentía que se estaba desmoronando, que se asfixiaba.

-: ¿Qué? No, Levi – Eren suspiró de nuevo y frunció un poco el ceño - ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué me llamaste? ¿Sólo para decirme que lo sientes? Ambos sabemos que no es así. Si te sientes solo puedes llamar a Annie, o a quien quieras, pero voy a pedirte que no vuelvas a llamarme. No te sientas culpable, ni por mi madre, ni por mí, hiciste lo que sentías, lo que creías correcto, llevaste a cabo tus planes, cumpliste con tu venganza… la que soñaste por más de veinte años… ¿No te hace eso feliz? Deberías estar disfrutando de tu victoria, finalmente el hijo de puta más grande de tu vida lo está pagando, el mocoso infantil al que no soportas ha desaparecido de tu vida, entonces ¿qué más quieres?

"A ti, te quiero a ti", Levi se sintió débil y miserable, se sintió un gusano.

-: No quiero que me odies… - ni él se creía lo que acababa de decir, era la charla más franca y dolorosa de toda su puta vida.

-: No te odio. Sí eso es lo que te preocupa puedes quedarte tranquilo, no lo hago, ni lo haré. A pesar de que me usaste, de que dijiste las peores cosas que yo hubiera querido escuchar, a pesar de que me mentiste, diciendo cosas que no sentías… a pesar de todo eso… yo no puedo odiarte. Dicho esto, supongo que ya no queda nada más por hablar, de manera que me gustaría retirarme, realmente quiero irme de aquí, y no quiero volver a verte nunca más Levi. ¿Ya me puedo ir?

Nunca más, era una frase demasiado fuerte, el pelinegro se quedó absolutamente mudo. Al final el peso de sus actos lo sometía. Nunca más… nunca más sus sonrisas, nunca más sus abrazos, nunca más su voz trémula diciéndole te amo, nunca más su calor. ¿Entonces era así? Entonces recién se daba cuenta, se había enamorado por primera vez en su vida, hasta los huesos, y él mismo había alejado ese amor con tanta fuerza, que ahora era imposible alcanzarlo. Tantas veces había fingido, tantas veces había actuado como un profesional, y ahora ni siquiera le quedaba dignidad para dejarlo ir. Porque no quería, pero en este punto ya no era su decisión, él la había tomado en su momento y ahora todo estaba destruido. Le hubiera gustado decirle miles de cosas, "me encanta tu comida, me gusta que me toques, me hace feliz llegar a casa y encontrarte, me gustan tus charlas tontas y aburridas, adoro tus besos, nadie llenó tanto mis vacíos como lo hiciste tú", ahora se agolpaba todo en su mente y su garganta, como un embotellamiento de sensaciones que pugnaban por salir. Pero ya era tarde… ya no había retorno… "Si pudiera volver el tiempo atrás, si pudiera regresar a ese momento, si pudiera borrar de tus recuerdos todas esas frases dolorosas, todo el daño que te hice… lo haría".

-: Adiós, Levi – Eren se puso de pie y se retiró. El hombre no reaccionaba, quería ir tras él, quería detenerlo, pero… ¿qué sentido tenía? Eren ya no lo necesitaba a su lado, había descargado todas sus frustraciones, toda su ira, todo su rencor en él… le había mostrado su peor lado, cuando no lo merecía, cuando lo único que había hecho el joven era apoyarlo, incluso cuando aún no sabía la verdad de lo que había sucedido, Eren había creído en él… La única persona en este mundo que le había querido de verdad, que se había preocupado, que había aguantado su personalidad defectuosa, que había querido enseñarle que valía la pena vivir el amor, y la alegría y los sueños, la única que le había dado esperanzas… El merecía sentirse así… el merecía el dolor que estaba sintiendo, la desolación, a pesar de todas las cosas malas que le habían tocado vivir, nada se comparaba a ese vacío, porque no tenía solución. ¿Todo eso había tenido que pasar para que se diera cuenta? Era jodidamente irónico, haber desperdiciado semejante oportunidad, porque Eren… lo había hecho genuinamente feliz… Y ahora… nunca más…

Pagó y se fue caminando a su casa, el frío de la noche lo envolvía, pero no parecía sentirlo. Le llevó poco más de una hora llegar a su inmaculado departamento, tan vacío como él. Se sacó los zapatos y se fue a la terraza, cuando quiso prender un cigarrillo se percató de que sus manos temblaban, todo su cuerpo lo hacía, sus ojos ardían, y finalmente llegaron las lágrimas de la tristeza. Él no había llorado casi nunca en su vida, dos veces de alegría, varias de miedo cuando era un niño, y una sola vez frente a Eren, dos lágrimas apenas, pero ahora era la primera vez que lloraba por amor, la primera vez que el dolor de la ausencia lo hacía escarmentar de la peor manera. Lo necesitaba, todo él, su cuerpo, su voz, sus manos, su alma, sus ojos vivaces, todo. Cayó de rodillas y lloró amargamente, sintiendo la sal de sus heridas colarse por sus labios resecos, no había solución, no había remedio alguno. Nadie más había visto belleza dentro de él, sus palabras dulces llovían como dardos de ácido dentro de su pecho, "eres lindo, Levi… te amo… toma mi mano y acepta mi corazón…" Se había burlado de los que aman, se había burlado de los sentimientos de Eren, y ahora pagaba el precio más alto de toda su vida.

-0-

Erwin caminó en la obscuridad de su casa, taciturna y callada. Arrastraba los pies por los pasillos mientras el ruido del líquido en la botella que tenía en la mano le hacía compañía. Whisky, seco y fuerte para paliar con su miserable existencia.

Su vida era un caos total, su buffet de abogados luchaba para mantener su honor mancillado, "que fue un ajuste de cuentas, que el del vídeo era un actor, que fue una puesta en escena". Toda su vida había vivido con remordimientos, rodeado del temor de que su verdadera identidad saliera a la luz. Ahora todas sus pesadillas se había hecho realidad, era casi como encontrarse con su destino, no le sorprendía, diría que hasta casi lo esperaba, tal vez no tan pronto.

No extrañaba a su familia, sabía que no podía contar con ellos, y en cierta manera le generaba algo de rencor que le hubieran dado la espalda. Después de todo sólo era un simple hombre que cargaba con pecados como todos. Al menos él lo veía así. Todos sus esfuerzos, toda su lucha, tirados por la borda por un estúpido video de menos de seis minutos.

Y seguramente Levi estaba riéndose de él, feliz de haberse salido con la suya una vez más. Lejos de su alcance… Ah, pero si tuviera una mínima oportunidad, lo encadenaría de nuevo, lo arrastraría con él y lo haría padecer, lo castigaría hasta quebrarlo por completo, hasta que le rogara. El único verdadero deseo de su vida, que Levi lo necesitara, que le rogara un poco de atención, que lo besara y gimiera debajo de él… que… lo amara. Una obsesión que jamás lo abandonaría, podía perderlo todo, pero jamás dejaría de desearlo.

Desde siempre su cabeza no le funcionaba bien, pero ahora estaba más retorcida que nunca, se imaginaba torturándolo, borrando esa sonrisa ladina y socarrona que le había mostrado últimamente… él no merecía sufrir solo, esa criatura, ese infame ser, todo era culpa suya. Desde el día que lo miró con sus tristes ojos, lo había capturado para luego rechazarlo sin sentido. No se lo perdonaría nunca, Levi era el culpable de todos sus inmanejables deseos. Le había refregado que amaba a su hijo, que podía vivir sin él, no se lo perdonaría. Ese hombre merecía sufrir, más que él, más que todos. Y ahora solo podía pensar en una sola cosa, capturarlo de nuevo y someterlo hasta que rogara compasión… y si aún así su orgullo no se lo permitía, extinguiría su vida en sus manos, porque Levi sería de él, no importaba cómo, aún si la sociedad lo condenaba, aún si perdía su dinero, aún si sus seres queridos lo abandonaban… Levi sería suyo… a como diera lugar.

-0-

El día de la ruptura Eren salió sin un rumbo muy claro. Se subió a su auto llorando desesperado, completamente destrozado. Estaba aturdido, no entendía nada, las palabras de Levi se adentraban en su pecho cada vez más, el daño no se detenía. No entendía, ¿qué había hecho mal? ¿Cómo era posible que horas antes se hubieran besado tan dulcemente? De pronto se había transformado, ¿o siempre fue así y él no se había dado cuenta?

Ya no tenía un hogar al cual volver, no sabía qué hacer. Pensó en ir a lo de Mikasa, sabía que la chica lo consolaría y le daría su total apoyo, pero no era lo correcto. ¿Acaso el karma se estaba desquitando con él? Ahora entendía lo mucho que la muchacha habría sufrido… No, su caso era peor, porque al menos él había sido honesto con ella, pero Levi… lo había engañado. Se sentía tan estúpido e ingenuo. Lo había usado a su conveniencia. Y aún así, en ese momento lo único que quería era volver y abrazarlo, besarlo y decirle que no le importaba nada, que lo dejara quedarse a su lado… Pero el pelinegro había sido claro, quería que desapareciera de su vida, que no lo soportaba. Lloraba como un niño perdido agarrado al volante, mientras su cuerpo se convulsionaba en espasmos violentos.

Tomó su celular y le escribió a la única persona a la que podía recurrir, Armin, su amigo fiel, su amigo incondicional. No fue necesario explicarle mucho que el rubio le pidió que fuera a su casa de inmediato. Como pudo condujo hasta su casa, su amigo lo esperaba en la puerta, hizo que se duchara y lo acompañó el resto de la noche, alcanzándole pañuelo tras pañuelo de papel, escuchando atentamente de principio a fin. Trató de consolarlo y no lo dejó solo.

Al otro día lo acompañó a buscar sus cosas y a mandar el telegrama de renuncia.

-: ¿Estás seguro de esto, Eren? ¿Por qué no intentas hablar con él una vez más? Tal vez recapacite, no hagas cosas de las que puedes arrepentirte luego.

-: Fue muy claro, Armin – habló Eren con la voz casi afónica – Me pidió que desapareciera de su vida y es lo que haré. Si no hago esto no podré seguir adelante… Quiero cortar todo lazo con él… si lo veo en el trabajo… yo… me largaré a llorar de inmediato… por eso no puedo volver…

-: ¡Ay, amigo! – dijo el rubio poniendo su mano en hombro – Estaré a tu lado todo lo que necesites, te ayudaré en lo que pueda.

Era todo lo que necesitaba oír en ese momento. No pudo evitar llorar cuando dejó el apartamento por última vez, cuando pasó el sobre con la llave por debajo de la puerta, cuando cambió su número y borró el de Levi del directorio. Estúpidamente lo tenía agendado como "Mi amor".

Las siguientes dos semanas necesitó la ayuda de Armin que le controlaba el celular para no llamarlo, ni escribirle. Y entonces sucedió lo del video. Justo cuando su madre volvía de su viaje. Ya no sabía qué le producía más dolor, si ver llorar a su progenitora, si ver a su padre, porque a pesar de todo seguía queriéndolo como uno, siendo destrozado por la prensa, por sus enemigos, los insultos de la gente, el desprecio de sus compañeros de facultad como si todo fuera su maldita culpa, su vida estaba irreconocible. Mikasa también estuvo a su lado, defendiéndolo como una leona, acompañándolo.

No se reconocía en el espejo, su semblante estaba demacrado y alicaído. Era una sombra del Eren que era antes. Consiguió rápidamente otro trabajo de medio tiempo, se mudó junto a su madre a una casa más pequeña y acogedora en los suburbios y retomó sus estudios a pesar de todo. Se refugiaba en el trabajo y en los libros. Debía ser fuerte por él y su única familia viva, Carla, su madre. Sólo quería dejar la pesadilla atrás o más pronto posible.

Y entonces un día su celular suena, y ve el número que jamás creyó que volvería a ver, al menos no en una llamada entrante. Dudó en atenderlo, de hecho no quería hacerlo, pero… ¿y si estuviera en aprietos? ¿Y si necesitara su ayuda? Lo dudaba, pero igualmente atendió. La petición lo había dejado muy inquieto. Quería hablar con él, personalmente. ¿Qué significaba aquello? No le contó a nadie sobre esa llamada, sin dudas sus amigos lo volverían loco para que desistiera, y tal vez tenían razón, pero por otro lado quería saber qué tenía para decirle. Sabía que era un suicida, porque verlo de nuevo significaba revolver en la mierda de la que estaba tratando de salir. Pero ya había aceptado.

Se dijo que cuando lo viera no sentiría nada, tal vez desprecio, tal vez bronca, porque a pesar de que Levi tenía motivos valederos para cobrárselas a su padre, se había portado como un hijo de puta con él. Se dijo que sería fuerte y que podría superarlo. Y ahora estaba nuevamente agarrado al volante de su auto sintiéndose fatal. Las lágrimas seguían cayendo, porque a pesar de que pudo mantenerse firme y no ceder a abrazarlo, o a besarlo, apenas lo vio un sinfín de emociones lo embargaron. Estaba tan nervioso que sólo quería salir huyendo antes de ponerse en evidencia, tenía su dignidad y no le mostraría ni un ápice de su dolor. También estaba sorprendido, Levi le había pedido que lo llevara en su auto. Las dos veces que había pasado eso antes, al menos al salir del Memorial, había sido para terminar uno en brazos del otro. ¿Por qué se lo había pedido entonces? Esperaba encontrarse con el Levi de siempre, altanero, frío y desdeñoso, pero el hombre que había estado frente a él era completamente diferente. ¿Pidiendo disculpas? ¿Titubeando para hablar? "No quiero que me odies", le había dicho. ¿Cómo carajos iba a odiarlo? Aún no dejaba de amarlo, como el adicto que anhela la droga aunque sabe que es lo peor que puede pasarle.

Eren deambuló un poco en su auto, tratando de despejarse, pero sus pensamientos volvían a Levi, una y otra vez. ¿Acaso quería jugar de nuevo con él? Esa idea hizo que botara más lágrimas, probablemente era eso, aún no había terminado con su venganza, tal vez tenía otro macabro plan en marcha. Entonces no, él no se dejaría usar de nuevo, ni por Levi, ni por nadie, por mucho que lo amara… todavía…

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Annie lo invitó a una fiesta privada. De alguna manera lo convenció de que saliera y se despejara, en dos meses Levi no había puesto un pie fuera de su casa para otra cosa que no fuera trabajar. Había bajado bastante de peso, a pesar de que de por sí su complexión era delgada, ahora estaba tirando a raquítica. Aceptó después de que la rubia lo volviera loco por una semana completa.

No tenía idea de quién era el cumpleaños y no conocía a nadie, pero la barra de bebidas era libre, de manera que se apostó allí la mayor parte de la noche. No bebía, tragaba cualquier líquido que pusieran frente a él. Todo estaba lleno de mocosos, según él, ya que ninguno superaba los 25. Los odiaba a todos, tan estúpidamente sonrientes, tan patéticamente brillantes a comparación con él. Con gusto los metería en un pozo, les tiraría gasolina encima y los vería arder en las llamas. Se sonrió ante ese pensamiento, pero tuvo ganas de ir al baño, cuando quiso caminar se dio cuenta que se había excedido completamente. Apenas y podía mantener la estabilidad.

Malditos pendejos ricos, malditos los padres de esos pendejos por hacerlos consentidos y caprichosos, maldita esa ciudad de mierda y malditos sus gobernantes. Maldito el hijo de puta de Eren por enamorarlo de esa manera. ¿Eren? Que se fuera a la maldita mierda él y todo el amor que le había prometido y que después abandonó igual que su maldito trabajo. Pudo vaciar su vejiga como pudo, realmente había sido una suerte que no se meara encima a juzgar por su estado actual. Volvió agarrándose de las paredes, hasta que sintió una voz familiar llamarlo.

-: ¿Levi?

¿Y ahora quién carajos venía a joderle su jodida vida? Se giró con el semblante serio, listo para mandar a la mierda a quien fuera, pero se quedó mirándolo como un idiota.

-: ¿Eren?

-: ¿Qué haces aquí? – le dijo el joven mirándolo algo preocupado.

-: Ya ves, tejiendo crochet, ¡tch!

-: ¿Estás borracho?

-: Ya, bórrate, no tengo ganas de imaginarte hoy – Levi arrastraba las palabras un poco e intentó dirigirse a la barra de nuevo.

-: ¿Qué estás por hacer?

-: Beber, beber hasta ahogarme, hasta olvidar todo… eso…

Eren lo detuvo de la muñeca y tiró con suavidad.

-: Estás haciendo el ridículo, Levi, ya no puedes mantenerte en pie. ¿Viniste solo?

El pelinegro miró la forma en que los largos dedos del muchacho se ceñían a su piel.

-: ¿Eres real? – dijo mientras levantaba la mano y acariciaba torpemente su mejilla.

-: No puedo creer que estés así, esto no es propio de ti. Acabo de llegar, no iba a venir. ¿Cómo vas a volver a tu casa?

-: Tch, caminando, duh.

-: ¿En esas condiciones? No creo que seas capaz de llegar a la esquina. Vamos, te llevaré a tu departamento – tiró del hombre y éste le siguió sin rechistar. Casi se revienta contra el piso cuando trastabilló con los tres peldaños que había antes de salir a la calle, lo atajó con sus brazos y Levi chocó su cara contra su pecho. Imprevistamente se aferró con sus manos a su ropa e inspiró con fuerza la esencia del muchacho - ¿Qué haces? Vamos, ponte de pie, guarda un poco de compostura.

De alguna milagrosa manera llegaron hasta el auto y Levi cayó desplomado en el asiento. Todo le daba vueltas. A poco de manejar unas cuadras, Levi le gritó que se detuviera, abrió la puerta y apenas tuvo tiempo de sacar la cabeza para vomitar bastante. Eren se bajó y le sostuvo la cabeza mientras le friccionaba la espalda, hasta que terminó de eliminar la bebida. Con un pañuelo le limpió el rostro y lo ayudó a sentarse y ponerse el cinturón.

Otra odisea los esperaba para despertar al hombre y llevarlo sobre su espalda al edificio. Usaron el ascensor y finalmente estuvieron frente a la puerta siete, Eren tuvo que revisarle los bolsillos hasta encontrar la llave. Abrió y entró con Levi a rastras. Lanzó una exclamación cuando vio el estado del departamento. Era un basurero en toda su expresión. El joven estaba con la boca abierta.

-: ¿Qué diablos pasó aquí? – dijo sin poder creerlo. Papeles, bolsas de frituras, botellas vacías, colillas de cigarros, mugre, ropa sucia tirada por aquí y por allá. Tan absorto estaba que no se percató que Levi había intentado caminar a su pieza y se había ido de bruces golpeando su cabeza en el piso - ¡Oye! – dijo para agacharse a levantarlo. Corriendo el reguero de suciedad con sus pies lo llevó hasta la pieza, donde todo estaba también hecho un lío. Lo sentó en la cama y le sacó la ropa con delicadeza hasta desnudarlo para llevarlo al baño y asearlo. Levi era como un niño pequeño, se dejaba hacer sin oponer resistencia. Eren se asustó de lo delgado que estaba.

-: ¿Qué te ha sucedido, Levi? Eres piel y huesos, ¿acaso no te has alimentado bien?

-: No tengo hambre – fue todo lo que atinó a responder el hombre. Una vez limpio lo envolvió en unas toallas que estaban medianamente decentes, y levantándolo en sus brazos lo llevó de nuevo a la cama. Lo secó con cuidado y lo vistió con algunas de las pocas prendas limpias que quedaban en el ropero. Finalmente lo arropó en la cama y dio por finalizada su tarea.

-: ¿Qué te sucedió, Levi? Tú no eres así – Acarició sus cabellos húmedos y se puso de pie para retirarse, pero sintió que el pelinegro lo jalaba débilmente de la remera.

-: No te vayas, Eren… por favor… si te vas… las pesadillas vuelven…

-: Levi… - dijo el joven con tristeza mientras lo agarraba de la mano para que lo soltara - ¡Estás helado! - se sentó de nuevo en la cama suspirando profundo – Debo irme, ahora estarás bien, no vuelvas a beber de ese modo, ¿de acuerdo? ¿Levi?

Lo vió encogerse sobre sí mismo y taparse con la manta la cabeza.

-: Oye… - quiso tirar de la frazada, pero el hombre se giró al otro lado – No te comportes como un niñito, vamos – tiró con más fuerza y se quedó de piedra, Levi estaba temblando… y llorando… Nunca lo había visto tan quebrado y frágil. El Levi que conocía era fuerte, se sobreponía, no se dejaba amedrentar - ¿Qué sucede? – dijo tratando de acercarse.

-: ¡No! Es-está bien… uugh… es-está bien… uggh – el hombre estaba tratando estoicamente de no dejarse arrastrar por el llanto, pero las lágrimas ya habían empezado a salir – Ve-vete, es-estaré bien… no me ve-veas… ¡Vete!... uugh…

-: ¿Qué sucede? Anda vamos, cuéntame, tal vez te sientas mejor… - A pesar de todo no podía verlo en ese estado, Eren se ablandaba con facilidad. ¿Acaso alguien le habría hecho algo? Estaba en verdad preocupado, su salud, su limpieza y orden alterados, sus lágrimas… Se acercó y lo abrazó, era un témpano de hielo, probablemente le habría bajado la presión al descompensarse con tanta bebida encima. Se sentía tan bien, tocarlo, tenerlo en sus brazos de nuevo. El ojiazul se giró y se aferró a Eren mientras lloraba en su pecho.

-: Eren… Eren… Eren… uugh… Eren… - como un mantra, repetía su nombre sin parar, el joven no entendía lo que sucedía, ¿seguiría borracho? De improviso Levi echo sus brazos a su cuello y estampó sus labios mojados contra la caliente boca del ojiverde.

Eren estaba sorprendido, pero no pudo evitarlo, era más fuerte que él, le correspondió al beso con ganas. Se besaron de manera hambrienta como dos amantes que se reencuentran después de una larga espera, y tal vez era así. El beso dolía, el beso quemaba, era la chispa que encendía sus cuerpos, que pronto empezaban a encontrar más puntos de roce, ninguno supo en qué momento estaba enredados, sin poder definir donde empezaba uno y donde terminaba el otro. Levi sentía que el calor del muchacho lo contaminaba, lo deseaba tanto, lo había soñado tantas veces, que aún no estaba seguro de que eso estaba pasando realmente. El pelinegro metió sus manos dentro de la remera del más alto, necesitaba sentirlo más, necesitaba tocarlo más.

-: Le-mmm, Levi, mmm, es-espera, mmm, mmm – los besos no paraban - ¡Basta! – Eren detuvo sus manos con algo de rudeza, mientras sus respiraciones agitadas se mezclaban – Esto no está bien, no, no podemos seguir.

El más bajo se alejó y se sentó en el otro extremo de la cama, como si de repente el tacto del joven lo hubiera herido, le hubiera ardido. Su espalda temblaba ligeramente, mientras abrazaba sus piernas.

-: Lo siento… discúlpame, Eren… ya sé que no te merezco… Puedes irte ya… - estaba apelando a todo su autocontrol, pero el joven no parecía moverse de su lugar – Si no te vas pronto… yo… no me des esperanzas… por favor…

-: ¿Esperanzas?

-: No importa… olvida lo que dije… gracias por todo… ya vete…

Eren suspiró pesado.

-: Me quedaré hasta que te duermas, ¿está bien?

-: No seas bueno conmigo, en serio, no lo merezco.

-: Yo decido si seré bueno o no, ahora acuéstate por favor.

Levi obedeció dócil, al menos ya no lloraba. Se acostó y Eren a su lado.

-: Ven aquí, así entras en calor – dijo el joven ofreciéndole su pecho, el hombre se acurrucó junto a él.

-: Yo… te extraño, Eren… - fue lo último que dijo antes de caer rendido de cansancio. Ahora era el joven el que sentía ganas de llorar. Qué no hubiera dado por escuchar esas palabras meses antes, ahora era tarde.

Levi se despertó cuando el sol le pegaba en la espalda, se sentía muy cómodo y a gusto. Se desperezó un poco y abrió sus ojos. Si estaba soñando que nadie osara despertarlo o mataría a alguien. Eren dormía a su lado tranquilamente. Se quedó embelesado por largos minutos, admirando el rostro pacífico del dueño de su corazón. Recordó lo patético que se había visto la noche anterior, ¡por todos los santos! Si hasta lo había visto vomitar y todo. Recordó sus besos y le ardieron los labios.

"Pensar que yo podría haber tenido esto a diario, pensar que podría amanecer así cada día, ¿por qué no lo supe valorar a tiempo? Y ahora mismo, se despertará y volverá a irse. Hubiera sido mejor no recordar… lo bien que se siente tenerlo a mi lado". Se giró y cerró los ojos, ahora mismo ya tenía ganas de llorar de nuevo, estaba hecho todo un marica, un blando, cualquier cosa lo afectaba demasiado. Se había desmayado dos veces en su trabajo por la falta de nutrientes, pero es que no podía comer, el estómago se le cerraba cada vez más. Lo escuchó removerse y bostezar, y se sintió fatal, porque sabía que llegaba la nueva despedida, no quería… no quería ver su figura alejándose de nuevo. Lo sintió levantarse e ir al baño, ya no podía seguir fingiendo que dormía. Se sentó con el semblante decaído. Y ahora con dolor de estómago y cabeza.

Eren salió radiante, como siempre era, podía hacerle competencia al sol y ganarle, o al menos eso pensó Levi.

-: Bueno días – lo saludó, el pelinegro apenas hizo una venia con la cabeza – Te vez como mierda pisada por un gigante – dijo el joven con una semi sonrisa – Prepararé el desayuno, no me iré hasta que comas algo.

Se fue a comprar porque la heladera estaba prácticamente vacía, sólo una botella de soda, muchas de licores y medio sobre de mayonesa. Trajo, huevos, pan, harina, jugo y algunas frutas. Puso la pava a calentar mientras agarraba una bolsa y empezaba a meter la basura desperdigada por todas partes. Levi se le unió.

-: Oi, no hace falta, ya me encargaré yo.

-: Se ve que no lo hiciste en un buen tiempo, no te pongas quisquilloso ahora. Te ayudaré, esto es un verdadero chiquero.

Levi quiso decirle que era su casa, que la tenía como se le daba la gana, pero solo lanzó un gruñido suave y nada más. No quería abrir su bocota, siempre que lo hacía empeoraba las cosas. Se emocionaron con la limpieza, mientras el agua hervía. Finalmente, después de meter una tanda de ropa sucia en el lavarropas, Eren puso la mesa para desayunar. Huevo revueltos, café con leche tibia (la preferida de Levi), tostadas, manteca y dulce.

El hombre comió todo, se sentía un poco hambriento, aunque le doliera el estómago, y además todo estaba rico. Desayunaron en absoluto silencio.

Eren levantó las cosas cuando terminaron, y echando un vistazo a la heladera descubrió que aún quedaba una bandeja de comida que él había preparado meses atrás, la sacó y estaba a punto de arrojarla a la basura cuando Levi detuvo su mano.

-: ¿Qué haces?

-: Esto ya está demasiado viejo, hay que tirarlo, si llegas a calentarlo en estas condiciones es probable que te enferme, ¿por qué no la comiste? Pensé que te gustaba el guiso de arroz.

-: Déjala en su lugar.

-: ¿Qué?

-: Que la dejes, vuelve a ponerla en la heladera.

-: Pero, ¿por qué? Ya está arruinada.

-: ¡Que la dejes y ya! – respondió algo exasperado.

-: No te pongas caprichoso, esto debe tirarse.

-: ¡No! – dijo enérgicamente quitándosela de las manos.

-: ¿Qué bicho te picó ahora, Levi? Eso debe estar tóxico, ¿acaso quieres morir?

-: Es lo único que me queda, ¿satisfecho? – le dijo con dolor en la mirada, pero Eren cada vez entendía menos.

-: ¿Lo único que te queda? No entiendo…

-: ¡Es lo único que me queda de ti, idiota! ¿¡Está claro o te lo dibujo!? – Levi lo aventó con fuerza dentro del freezer y se fue al balcón a prender un cigarro. Y había tenido el tupé de decirle al mocoso que era cursi, cuando él mismo era el más cursi de los cursis. Eren caminó lentamente hasta él y se quedó mirándolo desde el marco de la mampara – Adelante… búrlate, no me importa…

-: Dime la verdad de una vez, Levi, estoy dispuesto a escucharte.

-: Es bastante simple… después que te fuiste me di cuenta que… me dí cuenta – dijo terminando la frase sin ser claro.

-: Te diste cuenta… ¿de qué? – Eren llegaría hasta el fondo del asunto, no se iría con dudas.

-: Que me gustas… ¿ya estás satisfecho? Soy un jodido imbécil, así de sencillo. Estaba tan ciego de rencor que no pude frenarme a tiempo… quería lastimarte, es verdad, y lo hice… pero desde entonces no hago más que pagar por ese error… Lo tengo merecido, por idiota. Me acostumbré a ti, yo que nunca dependí de nadie, que siempre me las arreglé solo, me di cuenta que te necesitaba cada vez más… Ja, ¿no soy patético? Y pensar que te dije que tú eras el infantil, solo mírame ahora, no me reconozco… Tch…

-: Realmente lo arruinaste, es cierto, pero jamás me burlaría de algo así. ¿Puedes girarte y mirarme?

El hombre dudó un poco pero lo hizo. Eren se acercó despacio y acarició una de sus mejillas con el dorso de su mano.

-: Sigues siendo tan hermoso como siempre.

-: No digas eso… es triste…

-: Quisiera creer en tus palabras, ¿sabes? Quisiera pensar que no me estás mintiendo de nuevo, pero no puedo… No puedo confiar en ti…

-: Lo sé… no te culpo, así es como debe ser…

-: Bien, debo irme… prométeme que comerás adecuadamente, por favor.

-: Lo intentaré…

Eren le dio un sentido beso en la frente y se alejó.

-: Adiós, Levi.

-: Adiós… Eren…

By Luna de Acero… que sigue con el corazón partido…

Próximo capítulo:

-: ¡Eren, Eren, por favor!

-: ¿Levi? ¡Levi! ¿Qué sucede? ¿Levi? – solo le respondió el sonido itinerante de la llamada cortada.