Hola, hola, aquí Luna de Acero reportándose. Ya entramos en la recta final de este fic, la verdad les agradezco a todos los que lo leyeron, aunque no me dejen reviews, espero que llegue a muchos y lo hayan disfrutado tanto como yo lo disfruto escribiendo. Prepárense, se viene cosas fuertes…

Como siempre querida Odaxochilt96, gracias siempre por tu atención y tus conversaciones tan lindas, espero con ansias que me digas que te parece este nuevo cap.

Disclaimer: Los personajes le pertenecen al sádico de Hajime Isayama, claro, si me pertenecieran a mí todo sería yaoi hard.

Advertencia: Yaoi, violación, algo de gore, sólo mayores de 18, yo solo advierto, ustedes verán…

Capítulo 13: Nadie se salva de la injusticia

Levi se había pedido dos semanas de vacaciones, mantenía su casa limpia, después de la visita de Eren había recobrado un poco las ganas de vivir… al menos limpio, morir en medio de la mugre no le parecía muy bueno. Aún no se alimentaba del todo bien, a veces cuando ya sentía que le ardía el estómago recién se levantaba para prepararse un té y lo acompañaba con algunas tostadas, luego volvía a la cama y se quedaba ahí el resto de las horas. La noche era lo peor, apenas dormía un poco se despertaba sobresaltado sintiendo los grilletes en sus muñecas, y el ruido estremecedor de las cadenas.

Una de esas noches en que como siempre, le costaba conciliar el sueño, recordó una conversación que había tenido hacía muchos años, con una linda jovencita que le insistió hasta el cansancio, para que salieran, siempre la rechazó. Había tenido una que otra confesión en la secundaria, pero nada memorable. A pesar de que una una o dos chicas llamaron su atención, Levi Ackerman, el más orgulloso de los orgullosos, jamás le había pedido a nadie que saliera con él. Su atracción se basaba principalmente en ganas de tener sexo y tal vez charlar un poco, sin embargo para él liarse en una relación era algo sin sentido, todos te mentían, todos te engañaban, esas eran su creencia y mundo. A pesar de eso, la recordaba.

-: Leila… - dijo en voz alta, por algún motivo recordaba su nombre, y lo que ellos conversaron ese día.

"-: Nadie puede vivir sin amor, Levi.

-: Dices cosas muy extrañas, yo he vivido hasta ahora y aquí me ves, estoy completamente sano.

-: Por fuera…

-: ¿Qué significa eso? – Levi miraba como el apacible viento de la tarde movía el flequillo de suaves hebras morenas, y los ojos de Leila brillaron con luz propia.

-: Necesitas amor, Levi, las personas que no tienen amor… se marchitan por dentro… por eso… yo te pido, que me dejes amarte…

-: Tch, ¿de dónde sacaste eso? ¿De una novela de conventillo?

-: No… de adentro mío… si pudieras ver… adentro de mí… la primavera que florece en mi corazón gracias a ti… estoy segura que querrías compartirla…

-: No te entiendo nada, no entiendo lo que dices.

-: Déjame amarte.

-: No, gracias, no necesito el amor de nadie, pero podríamos tener sexo, cuando quieras pasarla bien, entonces háblame.

Leila lo miró con tristeza.

-: ¿No podrías intentarlo al menos?

-: No, es inútil, yo no siento nada por nadie, excepto rencor, el amor es una pérdida de tiempo…"

Recordó que la joven quedó llorando ese día, sin embargo lo esperó en la esquina de su casa para caminar juntos al colegio al otro. Levi la miró y enarcó una ceja incrédulo.

"-: ¿Tú de nuevo?

-: Yo de nuevo.

-: Creo que ya hablamos bastante claro ayer.

-: Está bien, lo comprendí, no puedo forzar las cosas, lo entiendo, no volveré a pedirte que me dejes amarte. Pero podemos ser amigos – Dijo la joven afirmando más que preguntando.

-: Tampoco estoy interesado en la amistad – dijo el pelinegro mientras empezaba a caminar y la dejaba atrás, la joven apuró el paso para alcanzarlo - ¿Por qué me sigues?

-: No lo hago, vamos al mismo lugar, sino te molesta… solo deja que camine cerca de ti…

-: ¿Qué sentido tiene? Aunque hagas esto todos los días, nada cambiará.

-: No lo sé, pero hasta que lo sepa, lo seguiré intentando.

-: ¿Por qué?

-: Porque vale la pena hacerlo por ti…"

Levi se levantó, eran casi las doce de la noche, se vistió, se calzó, se peinó y salió. Tomó un taxi y le dio la dirección. Llegó y caminó lentamente hasta la puerta, levantó el brazo para tocar, pero se detuvo, la mitad de él le pedía que sea racional, la otra mitad quería seguir adelante, y mientras se debatía en qué hacer…

-: ¿Levi? – la dulce voz que le recordaba las campanillas de la Iglesia de Monsfet, una pequeña capilla que visitaba cuando niño. Se giró y lo vió con una bolsa con víveres en su brazo - ¿Qué haces aquí?

"Vale la pena hacerlo por ti"

-: Es de noche… Hace frío… y es tarde… - habló el hombre con tranquilidad – Pero aún así… quería verte… un… momento…

Eren abrió sus ojos sorprendido, pero no dijo nada, sus alientos dibujaban figuras enruladas en la obscuridad.

-: Bueno, eso era todo – Se volvió y pasó por al lado del joven para regresar a su casa.

-: ¿Ya cenaste? – Escuchó la voz venir por detrás de su espalda y se detuvo – Es tarde y hace frío, tengo hambre, voy a cocinar, ¿quieres un poco?

Entraron a la casa, estaba cálido adentro, se sacaron los abrigos y Eren lo guió a la cocina. Levi miraba todo con detalle, ese lugar le recordaba a las propagandas de las familias felices. Olía a algo dulce, algo agradable.

-: Quiero ayudarte – le dijo y se acercó.

-: Bueno, lava esas verduras entonces.

Levi estaba sumamente dócil, de vez en cuando Eren lo miraba de reojo, le preocupaba su palidez, mayor a la normal y le daba cierta ternura verlo obedeciendo como un niño.

-: ¿Puedes cortarlas en cubos?

-: Lo intentaré.

-: Ey, a las berenjenas debes quitarles la piel o le dará sabor amargo.

A Levi le costaba pelar las verduras, jamás lo había hecho, normalmente compraba latas con las mismas listas o en su defecto compraba las bandejas que ya las traían listas para una sopa. Sin embargo lo intentó, lo hizo un poco mal, pero bueno, era su primera vez. Los cortes le salieron asombrosamente simétricos, sin dudas sabía manejar un cuchillo. Pero tuvo dificultades con la corteza dura del zapallo.

-: Maldito hijo de puta – deslizó apenas en un susurro y Eren no pudo evitar comenzar a reírse.

-: Levi, por Dios, ja, ja, ja, no puedes pelearte con un pedazo de vegetal, ja, ja, ja.

-: Será un pedazo de vegetal, pero me la está haciendo difícil.

-: Mira, déjame que te enseñe, fíjate que la corteza tiene unas hendiduras verticales, ¿ves?, aquí hundes el cuchillo y haces unos cortes, entonces al separarse, tomas de a uno de los pedazos, los pones de forma horizontal y deslizas la hoja, así… Listo, en pocos minutos los tienes sin corteza.

-: Oh, hay que tener técnica, ya lo entendí, déjame que termino con éstos.

Eren demoró mucho más que si hubiera cocinado solo, pero se sentía a gusto enseñándole, luego él podría practicar en su casa, tal vez de esa manera empezara a alimentarse mejor. Pronto tuvieron la olla humeando, Eren le acercó un vaso de gaseosa light (las azucaradas le daban acidez a Levi) y lo invitó a sentarse en el comedor.

-: Mmm… - dijo Levi cuando se llevó la primera cucharada a la boca, una casi imperceptible sonrisa se dibujó en su cara – Esto está increíble.

-: ¿Verdad que sí? Si no me va bien como abogado podría dedicarme a ser chef.

-: No te atribuyas todo el logro, yo piqué las verduras.

-: Ja, ja, ja, ja, ja, ja – la risa de Eren era contagiosa, el pelinegro pronto se estuvo carcajeando un poco también, sí, era divertido – Bien, tendré que llevarte como mi asistente entonces.

-: Soy malditamente caro, ve sabiéndolo desde ahora.

-: Tengo mis ahorros.

Terminaron de comer mientras conversaban sobre animé, cuando algo le apasionaba a Eren no paraba de parlotear y comentar cada pequeño detalle. Levi estaba a gusto, no, más bien estaba feliz. Y ahora podía comprender las palabras de Leila, simplemente así, estando a su lado, aunque su amor no le correspondiera, era suficiente.

Cuando terminaron de lavar la vajilla, Levi, suspiró.

-: ¿Un té? Tengo el negro de Oxford, ese que te gusta tanto – sugirió Eren.

-: Sí, estaría bien, pero déjame que lo prepare yo, siempre lo recargas demasiado. Si no me va bien como administrativo podría ser chef de… tés…

Otra vez estallaron las carcajadas entre los dos.

-: Jamás escuché, ja, ja, algo como eso, ja, ja, ja, chef de tés, ja, ja, ja.

-: Bueno, puede ser algo innovador, ¿no? Saber preparar un buen té es toda una ciencia, aunque no lo parezca.

Mientras bebían la infusión, que había que aceptar estaba excelente, siguieron conversando de pie en la cocina.

-: ¿Estás solo?

-: Sí, mamá se fue unos días con una tía Nanaba, necesitaba desenchufarse y relajarse un poco.

-: ¿Cómo van tus estudios?

-: Geniales, me ha ido muy bien últimamente, creo que voy a promocionar dos materias y entonces me quedaran solo dos más para rendir.

-: ¿Y en qué trabajas ahora?

-: Oh, estoy en una tienda por aquí cerca, ayudo normalmente por las mañanas, la paga no es tan mala, y consigo muchas verduras y alimentos a muy buen precio. Nada especial, acomodar los estantes, trapear los pasillos, verificar el depósito, es bastante fácil.

-: Bueno, me alegra mucho que las cosas estén yendo mejor. Mira la hora, las tres de la mañana, bueno, será mejor que me vaya yendo.

-: ¿Trabajas temprano mañana?

-: Estoy de vacaciones, es mi tercer día en realidad.

-: Bueno, yo mañana tengo mi franco en el trabajo, ¿quieres ver una película?

Levi sintió que el corazón le saltaba en el pecho, nunca era demasiado consciente de las reacciones de su cuerpo, pero ahora sentía que sus latidos eran tan fuertes que Eren también los escucharía.

-: Oh, lo siento, tal vez tienes cosas para hacer, no quise-

-: Esta bien – lo interrumpió antes de que se arrepintiera de haberlo invitado – Sí, estaría bien, ver alguna, ¿qué tienes?

-: Bueno, me gustan las de terror, ¿no eres de los que se asustan o sí?

Levi lo miró y roló los ojos. Eren sonrió, en serio, había extrañado mucho esa expresión.

-: Bien, vamos a mi habitación.

A Levi le gustó la decoración, un poco infantil, pero interesante. Eren tenía una biblioteca repleta de libros de todos los tipos, una somier de dos plazas, un escritorio frente a la ventana con una notebook y unos parlantes gigantes, un modular con un coqueto televisor de pantalla plana y el equipo de música abajo. Miró los Cd´s, la mayoría de rock, tenían gustos parecidos. Algunos posters de animes y bandas de metal le daban el toque final. Las paredes de un suave naranja, las cortinas y el edredón de la cama en negro, todo muy pulcro y arreglado. Se sentó en la cama mientras Eren buscaba las películas.

-: Bueno, tengo una de exocirsmos, otra de casas encantadas y una de asesinos seriales.

-: La de casas encantadas – eligió Levi.

-: Bien, ¿te molestaría esperarme unos minutos mientras me tomo un baño? No demoraré.

-: Está bien.

Eren tomó la toalla, la ropa, y salió del cuarto. Levi suspiró hondo. Se pellizcó un poco las mejillas, no, no estaba soñando. Bien. Se puso de pie y fue a la biblioteca, nunca le había preguntado a Eren qué libros le gustaban, ahora parecía ávido por conocer todo, cada mínimo aspecto de su vida, lo quería saber. Edgar Allan Poe, Stephen King, Lovecraft, eran de los autores que se destacaban. Había libros sobre castillos medievales, dragones, La trilogía del Señor de los Anillos, y otras cosas interesantes. Muchos mangas, de Death Note principalmente. Luego había otros mangas sueltos, tomó uno de ellos y comenzó a hojearlo, Junjou Romantica, recitaba el título, se sorprendió cuando descubrió a dos hombres besándose. ¿Realmente le gusta esto?, se preguntó. Dejó ese y tomó otro, Yatamomo by Harada, recitaba el título, estaba todo escrito en inglés, no es que fuera un profesor, pero algo se defendía. Lo empezó a tratar de leer, le costó al principio hasta que descubrió que en la primera página indicaban como era el tipo de lectura japonesa, de atrás para adelante, nunca había leído algo como eso antes, pero parecía interesante. Le gustaron los gráficos, hasta que empezó a entender la historia. Ya en las primeras páginas se estaban cogiendo al pobre Momo entre tres tipos. Se le subieron los colores a la cara, ni que fuera una novedad lo que veía, ni que tuviera la mente cerrada, pero esos dibujos eran increíblemente explícitos. Y la historia era completamente retorcida, sin embargo no dejaba de leer. Tan compenetrado estaba que no se percató cuando Eren entró a la pieza.

-: Levi, ¿qué estás leyen… ¡Ah!

Se giró para encontrarse con una expresión de terror mezclada con vergüenza en el rostro de Eren.

-: ¿Te gusta esto? – le preguntó de lo más normal y al joven se le encendieron los pómulos. Ah, era fantástico ver al muchacho avergonzado.

-: Bueno, eso… ah… sí… las historias son… intrigantes y… bueno…

-: Nunca me imaginé que existían libros así – continuó Levi mientras lo seguía mirando.

-: Eso… se llama yaoi… Boys Love… - el ojiverde se rascó la nuca algo nervioso.

-: ¿Yaoi, eh?

-: Bueno, ¿vemos la película?

-: De acuerdo… - Levi dejó el manga en el estante de libros y lo siguió a la cama. Se acomodó contra el respaldar después de quitarse los zapatos. Eren puso a funcionar el reproductor y se acostó del otro lado. Levi sintió el olor a recién bañado del joven, el perfume a limpio, a jabón de tocador, y sintió que se le removían las tripas. Una sensación extraña y nueva, de ansiedad.

En medio de la película Eren sintió la cabeza de Levi rozando levente su hombro, lo miró y estaba dormido.

-: Ey, vas a tomar frío, métete en las cobijas – le habló con suavidad, Levi cabeceó un poco.

-: Oh, lo siento, creo que estaba algo cansado, será mejor que me vaya…

-: No digas tonterías, está helando afuera, y no es la primera vez que dormimos juntos. Vamos, te prestaré ropa, puedes quedarte.

Levi estaba relajado, siempre le sucedía cuando estaba cerca de Eren, era como si todas sus preocupaciones se alejaran, podía dormir tranquilo. El joven intentaba no reírse.

-: ¿Y ahora qué?

-: Nada, ja, ja, es que te ves adorable, mi ropa te queda algo holgada.

-: Tengo una altura normal, pasa que tú eres un maldito gigante – se acomodó al lado del joven y se acurrucó con confianza. Eren lo semi abrazó.

Le gustó que fuera a buscarlo, le encantó que le dijera que quería verlo, le gustaba tenerlo cerca, verlo esforzándose en la cocina fue algo que lo llenó de alegría. Ya había pasado más de un mes desde la última vez que lo había visto, borracho y desaliñado, en su departamento, y desde entonces no dejaba de pensar en él. Acarició su rostro con suavidad, y Levi abrió sus ojos.

-: Lo siento, no quise despertarte.

-: Está bien, no me molesta. ¿Puedo besarte?

Eren se quedó perplejo, él se lo había preguntado en el pasado tantas veces, y ahora escucharlo de los labios de Levi era algo realmente abrumador.

-: Sí.

Unieron sus bocas de manera suave, como si fuera la primera vez, como si recién se estuvieran conociendo. Pronto el sueño, el cansancio, todo se había disipado, sólo había ganas del otro, ganas de más, ganas de alargar el momento. Sus respiraciones se aceleraron, Levi descendió por la hermosa y tensa mandíbula del joven, para deleitarse con su cuello, mientras Eren intentaba sofocar los gemidos que querían salir de su garganta.

-: Le-levi… ¡Levi! La ban… la bandeja… ¿aún la tienes?

-: ¿Qué? – el pelinegro estaba tan absorto en las sensaciones que no podía coordinar bien lo que escuchaba, Eren tomó con ambas manos su rostro y lo miró con seriedad, Levi vio las lágrimas asomarse a esos ojos verdes y enormes.

-: La bandeja… de comida…

-: Por supuesto que la tengo…

El agua brotó mansa mientras el más alto sonreía tristemente. Entonces supo que no tendría otra oportunidad igual.

-: Me gustas, Eren… nunca dejarás de gustarme… me… me siento solo… aunque siempre lo estuve… ahora… no sé por qué… yo… me siento solo… te extraño… quiero saber más de ti, qué color te gusta, qué te hace llorar, qué te hace reír, cuales verduras detestas, estoy seguro que debe haber alguna…

Eren volvió a reír, aunque las lágrimas no paraban de salir, y Levi estaba más verborrágico que nunca.

-: Me gusta cuando me tocas, me gusta escuchar tu sonrisa, quiero verte feliz… aunque no tenga derecho, aunque yo sea la mayor causa de tus desgracias, aún así… yo no quiero renunciar, no quiero darme por vencido… Sé que no confías en mí, entonces… al menos deja que pueda estar cerca, quiero verte, todos los días lo primero que pienso es… que quiero verte… no me perdones, tómate el tiempo que quieras, no voy a exigirte nada, lo juro… sólo… no quiero que me alejes… te lo suplico… aunque suene patético, aunque tenga que dejar mi orgullo de lado, porque tú lo vales… haré lo que sea, aún si no tengo oportunidad, aunque te cases y te vuelvas viejo, estaré a tu lado… como amigo, como lo que tú quieras… solo déjame por favor – tomó una de las manos del joven y la besó con devoción – Déjame estar cerca...

-: ¿Por qué Levi?

El hombre lo miró y abrió su corazón por completo.

-: Porque… yo… te amo, Eren… y esta vez es de verdad, tal vez siempre fue de verdad, es sólo que soy un idiota que no se dio cuenta a tiempo… Entiendo si no me crees… pero necesitaba decírtelo… realmente lo necesitaba…

Eren prácticamente le saltó encima, besándolo de manera apasionada, jalando su ropa con desesperación, quería sentir su piel, quería poseerlo por completo, quería fundirse con él de inmediato, estaba urgido, estaba completamente necesitado. Levi también trataba de sacarle la ropa, pero no hizo falta porque Eren mismo se desnudó en pocos segundos. Oh, cuerpo esculpido de los dioses, Levi se giró para quedar encima, besó rápidamente su torso y tomando su hombría con una mano, la puso de inmediato en su boca. Eren comenzó a gemir con ganas, mientras la lengua del pelinegro obraba maravillas entre sus piernas.

El ojiazul mojó sus dedos con su propia saliva y mientras engullía con avaricia ese enorme pedazo de carne caliente y palpitante, con su propia mano empezaba a preparar su anillada entrada. Los cálidos dedos de Eren se enredaban en las hebras color ébano de sus cabellos, movía su cadera embistiendo la boca de Levi, que intentaba no atragantarse, cosa que era muy difícil, considerando las dimensiones del joven. La piel blanca del más bajo se erizaba al escuchar al muchacho gozar de su atención.

-: Leviiiii – lo llamó con agonía – Voy a correrme… espera… arrgh…

El pelinegro recibió la caliente descarga en su boca, tuvo que tragar como pudo o corría peligro de morir asfixiado. Jamás había hecho una cosa así antes, pero a Eren le permitía todo, todo lo que exigiera, todos sus caprichos, él no se resistiría en absoluto. Sus dedos entraban con facilidad a esas alturas, pero no era suficiente.

-: Como siempre… tan precoz y además sabes horrible – dijo Levi con la voz transfigurada por el deseo y la pasión. Eren lo sujetó por debajo de las axilas y con facilidad lo atrajo encima suyo, lo besó de nuevo con profundidad, sin importarle nada, la boca del pelinegro sabía a él mismo y eso lo excitó de inmediato. Con sus manos capturó las nalgas de Levi y presionó para que hubiera más fricción entre sus cuerpos, aprovechando la posición deslizó dos de sus dedos y se alegró de que pudieran invadir el cuerpo del más bajo con relativa facilidad. Levi ardía, resoplaba y succionaba sobre la clavícula del más joven, tocando todo lo que estuviera a su alcance y pronto sintió el enorme falo intentando entrar. Se incorporó un poco para tener una mejor posición y elevándose un poco con sus piernas, fue él mismo el que tomó el sexo de Eren para enfilarlo a su agujero hambriento. Le dolió, pero era un dolor aceptable, delicioso, el dolor de la urgencia. Lo sintió deslizarse y llenarlo, apretó la mandíbula y cerró los ojos para disfrutarlo mejor, el joven capturó sus caderas y con firmeza apretó para que más centímetros de su bella erección se enterraran en el cuerpo del más bajo.

Eran como dos animales en celo, que no medían consecuencia alguna. Levi lo montaba exquisitamente y Eren se retorcía de placer debajo suyo. Verlo así de entregado era algo que lo enloquecía, desde ese ángulo tenía una vista privilegiada, Levi lo succionaba y lo dejaba ir, para luego succionarlo de nuevo, cada vez más profundo y certero, pronto empezó a tocar el punto que al pelinegro lo hacía delirar.

-: ¡Oh, sí, Eren! ¡No te detengas, justo ahí! ¡Ah, ah, ah!

El muchacho estaba en la gloria, quería retribuirle un poco y comenzó a masturbarlo en forma sincronizada con sus estocadas. Eran un perfecto caos de gemidos, y sonidos húmedos. Con su otra mano, el joven pellizcó con algo de fuerza uno de los pezones de Levi. El mayor se sentía tan invadido, que pronto empezó a sentir palpitaciones en su bajo vientre, el preludio del pico máximo de su éxtasis. Todo sucedía demasiado rápido, pero es que ambos se habían desbordado, tanto tiempo conteniéndose, éste era el resultado, esta unión inevitable, ese deseo de controlar al otro, de marcarlo como de su propiedad. Levi lanzó un grito corto al venirse copiosamente sobre el vientre trabajado de Eren. Sus espasmos hicieron que apretara el falo del menor con mayor énfasis y pronto el joven estaba llenando su interior con su cremosa y blanquecina esencia. Levi se agacho para abrazarlo y seguir besándolo. Así estuvieron algunos minutos hasta que empezaron a calmarse un poco. El peligro sentía sus piernas arder, todo su cuerpo tiritaba de cansancio, emoción y lascivia.

-: Eres tan increíblemente erótico – le susurró Eren con la piel perlada por el sudor – Pero también te viniste con velocidad – Levi lo miró con seriedad, aún resoplando.

-: Lle-llevaba mucho sin ha-hacerlo – fue la corta explicación.

-: ¿Desde cuándo? Y no mientras…

-: Tch… Desde que te dije… esas cosas horribles…

Eren lo miró sorprendido, y su pecho se llenó de alegría.

-: Ese día, Annie y tú…

-: Tch, no fue como crees, yo solo la llamé y te estuvimos esperando, eso fue todo. Una… puesta en escena…

Eren lo abrazó con fuerza y Levi se quejó un poco por su impetuosidad.

-: Lo planeaste todo para lastimarme de la peor manera, ¿no?, maldito enano del demonio.

-: ¿A quién carajo le estás diciendo ena-

Pero Levi no pudo completar la frase ya que la boca del joven se adueñó de la suya, otra vez con exigencia, como si quisiera castigarlo.

-: Oi, mocoso, ah, estás duro de nuevo, ni siquiera la sacaste – se quejó el más bajo mientras apretaba los hombros de su amante.

Eren se incorporó y giró con velocidad, logrando dejar a Levi debajo suyo en un solo movimiento.

-: Escúchame, Levi – le habló con voz cavernosa y la mirada de un depredador – Vas a tener que seguir con las piernas abiertas por un buen rato, te haré el amor hasta que te desmayes.

Por primera vez Eren vió al hombre completamente sonrojado, con los ojos algo abiertos y la boca también, podía ver su roja y excitante lengua removerse inquieta y lo besó de nuevo con prisa. Para empezar a embestirlo otra vez.

-: ¡Oi! ¡No te emociones tanto, ah, ah! – semi gritaba el ojiazul, pero sus brazos se aferraban a la musculosa espalda.

-: A-abrete… ábrete más… te haré mío, sólo mío…

Levi no podía dejar de sentir que la sangre se le acumulaba en los pómulos, ese crío era una maldita boca indecente, pero a la vez esas sucias frases lo volvían loco, le dejaría hacer lo que quisiera, al menos por esta vez. Estaba feliz, por una vez en su vida sentía lo que era verdaderamente estar feliz. Mordió el hombro de Eren con algo de fuerza, porque no quería que lo viera en ese momento, trataba de contener las lágrimas que querían brotar, se sentía demasiado contento y las emociones le surgían con tanta fuerza que no podía evitarlo.

Cuando el horizonte estaba aclarándose, Levi sentía que iba a desfallecer literalmente, cuando el mocoso le había dicho que le haría el amor hasta hacerlo desmayar, pensó que era un exagerado, pero ahora se daba cuenta que tal vez iba en serio.

-: Oi… aaah, E-eren… en serio… ah… por fa-favor… ya para… no puedo más…

-: Levi… - El muchacho posó sus labios en su oído y le susurró – Quiero que lo recuerdes, nadie más va a hacerte sentir de esta manera, nadie más te deseará como yo, Levi… Levi…

-: Te juro que no me voy a olvidar, ah, ah… ahora, ya detente, mocoso insaciable…

La última vez que Levi se vino, su semen ya era algo transparente. Definitivamente no iba a dejar que lo tocara por al menos un mes… y la próxima vez él estaría arriba, ¡sin discusión!

-0-

-: ¿Señor?

-: Chad…

-: Ellos están juntos de nuevo…

-: No por mucho tiempo…

-0-

Levi estaba pasando la nueva planilla, los últimos días había tenido demasiado trabajo. Su celular sonó, se quitó los anteojos (por una visita al médico por dolores frecuentes de cabeza, se los habían recetado para usarlos cuando trabajara en la computadora) y abrió el mensaje.

"Hola, Levi, ¡Es un ocho!" – sonrió mirando la pantalla, ese mocoso era endemoniadamente listo e inteligente.

"¡Felicitaciones! Pero igual tú cocinas la cena…"

"Ja, ja, ja… siempre que tú te encargues del postre… ;) "

"Oye, estoy algo atascado aquí, ¿podrías adelantarte por favor? No encontremos en casa"

Eren pegó un pequeño grito de alegría, "en casa", últimamente pasaba mucho tiempo en el departamento de Levi. Ya le había hablado a su madre de su relación, el mayor le había pedido hablar con ella.

"-: ¿Le vas a pedir su bendición? – dijo Eren sonriendo.

-: Bueno, es tu familia más preciada, ¿no? Como voy en serio contigo, creo que sería necesario que ella me conociera… ¿te parece mal?

-: No, en realidad me encantaría, sólo deja que… "la prepare" para la noticia… siempre soñó tener nietos… - dijo frunciendo un poco el ceño.

-: Bueno, tendré que embarazarte para no defraudarla.

-: ¡Levi! – Dijo el joven sonrojándose – Eso no se puede…

-: Ya lo sé, idiota… pero hubiera sido lindo… un pequeño con tus ojotes de lechuza.

-: ¿Ojotes de lechuza?

-: Tus ojos son condenadamente enormes, igual que todo tú. Como te decía, iré y le diré: Carla, déjeme casarme con su hijo, prometo hacerlo feliz.

El muchacho se quedó mudo.

-: No te asustes, no ahora, estás muy pendejo, tal vez en unos años…

Eren lo abrazó y lo besó con sentimiento, para frotar su nariz con la respingada y pequeña de Levi.

-: Ya te estás poniendo cursi de nuevo… pero está bien… ¡No te pongas cursi con nadie más! – dijo tironeándole de una oreja.

-: Te amo sólo a ti…"

Eren seguía sonriendo como un bobo, mientras pensaba hacer esa tarta de cebollas y queso que tanto adoraba su pareja, aún no se lo creía, que después de todo pudieran disfrutar tanto juntos.

-: A que yo sé quién es el responsable de esa sonrisa, amigo mío – le dijo el bonito Armin.

-: Armin, Armin, soy tan feliz, aprobé Derecho Comercial, con un ocho, es la última de este año.

-: ¡Te felicito, Eren! Parece que mi pronóstico fue errado.

El moreno meneó la cabeza.

-: No, no lo haces, con Levi las cosas están fantásticas. Sabes, me dijo que mañana pueden venir al departamento, así cenamos todos juntos, ¿vienes Ar?

-: Sí, claro, aunque estoy seguro que quiere la revancha en el KOF 14 (juego de peleas de la play), sin dudas no le gusta perder, ja, ja, ja. Después de esa partida prácticamente me echó.

-: Lo siento, amigo, a Levi todavía le cuesta sociabilizar, tenle paciencia por favor. Y te lo suplico, déjalo ganar alguna vez, él recién está aprendiendo.

-: De acuerdo, de acuerdo.

-: Oye, ¿cómo te está yendo con Christa?

-: Realmente bien, vamos despacio, pero creo que me está dando señales de que le gusto, o eso espero…

Los jóvenes siguieron parloteando animadamente mientras se dirigían al almacén de conveniencia.

-0-

El pelinegro suspiró cansado, ya eran cerca de las nueve de la noche, se puso de pie, estiró un poco su espalda, levantó su saco y apagó la computadora, quedaban dos personas más en el piso. Saludó con la mano y se retiró. Firmó su salida en el libro que cuidaba el guardia y salió.

La primavera estaba cercana, por lo que ya no hacía tanto frío, caminó hacia la parada de colectivos, mientras fumaba un cigarrillo, había poca gente en el lugar, decidió cortar por la plaza para llegar antes. Miró la luna resplandeciente, ahora se daba cuenta de que cada cosa a su alrededor se veía más bonita desde hacía unos meses, dos para ser exactos, desde esa noche que lo fue a buscar. Valió la pena por supuesto, aunque al otro día Eren lo tuviera que llevar en andas a bañarse. Se sentía bien, el mundo tenía otro brillo, el que Eren le compartía día a día. Había recuperado un par de kilos, el joven estaba al tanto de todo lo que ingería y lo mantenía en un estricto régimen. El ojiazul se quejaba, pero sabía que lo hacía por su bien.

Si hubiera sido otro día, sino hubiera estado tan ensimismado, si hubiera escuchado las amenazas y nos las hubiera pasado por alto, tal vez las cosas no hubieran derivado en lo que sucedió. Todo se oscureció para el pelinegro… en sólo unos segundos…

-0-

Eren miró el reloj de su celular, marcaba las diez y media. Normalmente Levi no se quedada más allá de las nueve en el trabajo. Tal vez hubiera ido a comprar algo, pero si así fuera le hubiera mandado un mensaje, ¿no? Por algún motivo estaba preocupado. La cena ya estaba lista y esperando.

Tomó su celular y marcó. Sonó varias veces, hasta que por fin atendió.

-: ¿Levi? – escuchó ruidos de forcejeos y algo así como una discusión, antes de oírlo.

-: ¡Eren, Eren, por favor!

-: ¿Levi? ¡Levi! ¿Qué sucede? ¿Levi? – solo le respondió el sonido itinerante de la llamada cortada.

-: ¿Pero qué? – la voz del pelinegro se había sentido desesperada, casi a los gritos, y el joven sentía que se le había acelerado el corazón, ¿qué estaba pasando? – Contesta, contesta, vamos, contesta – pero por más que llamaba y llamaba…

-: El celular al que usted llama, está apagado o fuera del área de cobertura…

Esto no era bueno, no, no era nada bueno. Ni lo pensó, se calzó la campera y se dirigió a su trabajo. Conducía con rapidez, mientras un sinfín de pensamientos obscuros le contaminaban la mente. Lo presentía, Levi estaba en peligro, ¿lo habrían asaltado? Llegó al edificio y habló con el guardia, quien le contó que hacía por lo menos dos horas atrás Levi había dejado el lugar. Agradeció y salió nuevamente a recorrer los alrededores con el auto. Ya eran más de las once y el celular del ojiazul seguía apagado. Estuvo deambulando toda la noche hasta entrada la mañana, hacía regresado tres veces al departamento y no había novedades.

Pensó y pensó, hasta que decidió ir a ese lugar, hacía ya muchísimo tiempo que no pisaba la residencia.

-: Joven Eren – lo recibió Auruo con una amplia sonrisa – ¡Dichosos lo ojos! Se lo había extrañado mucho.

-: Deja las formalidades Auruo – el muchacho lo abrazó afablemente – Dime, ¿dónde está Elba?

-: Ella se ha ido de viaje, el señor le ha pedido que descanse un poco.

-: Oh, me hubiera gustado saludarla… ¿Y mi padre?

-: El señor no ha venido recientemente, hace al menos dos semanas que no lo hemos visto por aquí. Creo que está en la hacienda grande, pero no estoy seguro. ¿Desea que lo llame pa-

-: ¡No! No hace falta, puedo esperar, no es de urgencia – El muchacho quería mucho a los empleados, casi como a su familia, pero no estaba seguro en quién confiar. Después de todo Erwin los mantenía, y los conocía desde hacía mucho más tiempo que él – Bien, me iré.

-: ¿Quiere que le diga que lo llame si viene?

-: No hace falta, lo llamaré yo. Gracias, Auruo, mejor avísame cuando vuelva Elba, vendré a tomar el té con ustedes. Nos vemos.

-: Adiós, joven.

-: ¿Sabes? Creo que primero pasaré a mi habitación un momento, tengo algunas pertenencias que me hacen falta y que dejé aquí.

-: ¿Quiere que le prepare un té?

-. Sí, por favor, ya sabes, el de jazmín, mi favorito – Eren le sonrió y subió las escaleras con tranquilidad, como si no tuviera un infierno dentro del pecho. Una vez que vió a Auruo desaparecer hacia la cocina.

Se escabulló por uno de los pasillos hacia el despacho de su padre y comenzó a llamar a Levi, pero siempre con el mismo resultado. Ingresó en el despacho de su padre, revisó el escritorio y entonces lo encontró, el celular de Levi, con la pantalla completamente craquelada, como si lo hubieran estrellado contra el piso.

-: Auruo.

-: ¿Joven? Aun no termino de preparar su… - el mayordomo se quedó mudo cuando vió que Eren sostenía en lo alto el celular, hizo una mueca de miedo mientras retrocedía.

-: Dime todo lo que sabes.

-: ¡Vete, Eren! No intentes detener al amo, años antes él podía controlarse, ahora es la furia hecha carne, ellos tienen asuntos pendientes, por favor, te lo suplico – dijo tomándolo de los brazos, mientras su voz se volvía suplicante.

-: ¿Tú lo sabías, verdad? ¡¿Dónde está Levi, Auruo?! Dime donde está o te juro que te pudrirás en la cárcel por cómplice.

-: Por favor, Eren, si vas él te matará, está desquiciado, ¡el amo ha perdido la razón!

-: Llamaré a la policía.

-: ¡No, no lo haga! No lo encontrará, él se lo ha llevado lejos.

-: ¿Fue a la hacienda verdad? ¡¿Verdad?! – Eren lo zamarreó mientras lo gritaba en el rostro.

-: No lo sé, Eren, te lo juro, no lo sé – el hombre se largó a llorar – Lo trajó aquí inconsciente, se llevó algunas cosas en un bolso y partieron en la camioneta grande. Eso es todo, no quiso decirme nada y no quise preguntar.

-: ¡Maldito cobarde! – continuó Eren desbocado - ¡Tú tampoco lo ayudaste cuando era un niño, ¿verdad?! ¡No se te ocurra darle aviso de mí, Auruo, o te juro que vendré y te desollaré vivo.

Los ojos del muchacho ardían violentos y el mayordomo cayó de rodillas completamente aterrorizado, sabía que no le estaba mintiendo.

Eren abrió el despacho y rompió a la fuerza con una silla la cerradura de un pequeño armario, tomó una de las pistolas que su padre guardaba allí y salió a la búsqueda de los dos.

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Levi sentía la cabeza pesada, no escuchaba claramente, veía borroso, le dolían las manos y no sabía por qué. Intentó hablar, pero no podía despegar los labios, estaba aturdido, no recordaba cómo había llegado a ese lugar.

-: Oh… ¿La princesa ya despertó?

Sintió como el agua helada impactaba en su rostro, lo que hizo que empezara a despabilarse más rápido, una rayo de rojo dolor le atravesó la nuca, intentó toser pero sus labios estaban sellados, sus manos atadas fuertemente detrás de su espalda. Sintió como lo levantaban en el aire de los cabellos y frunció el ceño. Sus ojos se abrieron cuando vio quien lo sostenía.

-: Ah, no tienes idea cuanto he soñado con este momento… Aunque espere poco de ti, siempre me das más… Como en los viejos tiempos, ¿cierto? – Levi se retorcía intentando zafarse, pero entre el dolor, el aturdimiento y las sogas que lo agarraban fuertemente, no tenía opción, se dio cuenta que no podía hablar porque un gran pedazo de cinta adhesiva plateada se ceñía fuertemente sobre sus labios, le dedicó una mirada de odio – No te preocupes pequeña fiera, pronto te domesticaré, te juro que te dejaré más dócil que un gato recién nacido… Y por si sólo piensas en huir o lo intentas, aunque más no sea una vez, ten por seguro que mataré a Eren, ¿has entendido? – Las facciones de Levi se contrajeron en una mueca de miedo, Erwin pasó su lengua viscosa por su mejilla, con deseo – Oh, sí, cómo me gusta ver tus ojos llenos de espanto, es la expresión que mejor te queda.

Lo arrastró de los cabellos fuera de esa habitación, mientras el más bajo resoplaba dolorido.

-: ¿Te duele la cabeza? Lo siento tanto, en verdad fueron muy brutos contigo, ¿sabías que estuviste más de doce horas inconsciente? Pero estoy tan feliz de ver que sigues intacto, no tienes idea el tiempo que me llevó prepararte esta sorpresa.

Sacó un manojo de llaves y abrió una pesada puerta de hierro, Levi miraba alrededor, no había luz natural, ni ventanas, probablemente sería el sótano de vaya a saber qué lugar. Lo arrastró hasta un rincón y lo arrojó sobre un colchón que reposaba allí. Una argolla gruesa salía de la pared, junto a dos pares de cadenas que terminaban en grilletes.

-: ¿Te resulta familiar? – Dijo el rubio con una sonrisa lunática – Me esmeré bastante, ¿no crees? Es exactamente igual, excepto que hice algunas modificaciones.

Erwin sacó una navaja y se acercó al ojiazul que tembló un poco.

-: No te preocupes, hoy no voy a lastimarte, solo quiero deshacerme de las cuerdas, cortó un poco y Levi suspiró cuando al fin sus brazos quedaron libres, le dolían los dedos y las palmas, tenía los antebrazos amortiguados y las cuerdas marcadas en su blanca piel, le arrancó de forma salvaje la cinta y Levi intentó ponerse de pie, hasta que sintió la filosa punta del puñal sobre la vena palpitante de su cuello.

-: ¿No te lo había dicho? ¿Acaso quieres ver morir a tu novio? – el más bajo se quedó quieto al escuchar la amenaza. Erwin se puso de pie y empujó una pequeña mesa con rueditas hasta él, arriba había una notebook, en ella varias imágenes de cámaras que filmaban en tiempo real, mostraban los ambientes de la casa de Eren y una frente a su departamento – En la casa hay instalado un artefacto explosivo, no te diré donde, también es una sorpresa, si me atacas, o como te dije antes, decides huir, mis guardias de seguridad lo activarán, por supuesto cuando Eren esté dentro de ella junto con Carla. Desde aquí podrás ver todo el espectáculo antes de que puedas llegar hasta ellos. Sólo para que sepas estamos a más de seis horas de ellos. Bien, vamos a poner ciertas reglas aquí. Mira el lado bueno, las cadenas están largas, ahora tendrás al menos un baño – dijo señalando un inodoro que estaba a unos dos metros del colchón – Estamos en el campo, en una residencia privada, de manera que puedes gritar todo lo que quieras, excepto los guardias y el casero que cuida arriba, nadie más anda por los alrededores, de todas maneras te cuento que tanto las paredes como el techo están con un revestimiento antisonidos, solo yo podré disfrutar tus gritos.

-: Eres un maldito enfermo – fue lo primero que dijo Levi, tratando de contenerse para no írsele encima y molerlo a golpes.

-: Tú me enfermaste, Levi, entraste en mi sistema como un virus, expandiéndote y multiplicándote, hasta que lo único que me quedó fue sucumbir a ti, me intoxicaste el alma. A pesar de todo, podríamos ser felices, si tan sólo tú cedieras un poco. Nunca te pedí demasiado, pero tú… - acarició la mejilla pálida y el pelinegro corrió la cara de inmediato – Ah, tú nunca aprendes… Ahora, sé un buen niño y colócate los grilletes tú mismo – pidió el rubio mientras se ponía de pie y se alejaba un poco. Levi miró las cadenas y tuvo que hacer grandes esfuerzos para no vomitar, pero se obligó a obedecer, Eren podía estar en peligro si él osaba rebelarse. Estaba condenado - ¿No es nostálgico? Eras tan hermoso en ese tiempo… sin embargo creo que eres más hermoso ahora. Pero a pesar de lo mucho que te amo, no me queda más opción que castigarte. Oh, Levi, has sido un niño muy, muy malo, me hiciste sufrir mucho. ¿Acaso tienes idea cómo me sentí cuando te entregaste a Eren en su cuarto? Los estuve observando detalladamente… Yo quiero que esas expresiones de tu rostro me pertenezcan, no te volveré a compartir con nadie, esta vez, serás únicamente mío…

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Al cabo del tercer día, Eren hizo la denuncia en la policía. Estaba seguro que lo habían secuestrado y estaba seguro que era su padre. Había manejado hasta la hacienda el primer día, pero al llegar no encontró a nadie más que a los dos sirvientes que mantenían todo. Por más que buscó y revolvió, que los amenazó, nada sospechoso pudo encontrar. No tenía pruebas, más que el celular estrellado y aunque le dijo a la policía que lo había encontrado en el despacho de su padre, Auruo y Elba negaron cualquier evento, y por supuesto ratificaron que no habían visto ni oído nada. Erwin se presentó en la central de policías, el joven ofuscado fue detenido por sus guardaespaldas.

-: ¡Lo tienes tú, maldito loco! ¡Yo lo sé, tú lo secuestraste!

-: Sepan disculpar a mi hijo, nuestra familia ha sufrido mucho este último tiempo por mentiras que son de público conocimiento – les hablaba Erwin a los policías con fingida preocupación – Quiero que sepan que pongo a su disposición todas mis propiedades para que sean revisadas, no hace falta orden de cateo, yo mismo les abriré las puertas para que revisen todo, sólo les pido extrema confidencialidad, suficiente tengo con acarrear prejuicios por ese video falso que nos ha hecho tanto daño.

-: ¡Mientes, mientes! ¡Mentiroso, psicópata! ¡No te saldrás con la tuya, no lo permitiré! – Tuvieron que sacar a Eren y casi que lo inyectaron con un sedante, el joven estaba desaforado, a los gritos, violento, llorando desconsoladamente.

-: Escucha, muchacho – le dijo Pixis, el detective a cargo y uno de los más experimentados, veinticinco años de intachable trabajo lo avalaban, el más antiguo de la estación y el más cuidadoso – Tu actitud no está ayudando en absoluto, créeme que estamos haciendo el mayor esfuerzo posible, pero sin pruebas tus palabras no sirven de nada. Si es como dices, yo te prometo que meteremos tras las rejas al desgraciado, pero esto no se resolverá a los gritos.

-: Él lo tiene, lo sé – decía Eren mientras las lágrimas seguían saliendo – y mientras más tiempo llevamos aquí, más daño le hará, lo sé, es un monstruo, ¡un monstruo!

-: Cálmate, Eren. Estamos haciendo todo lo que se puede. Pero si quieres colaborar, esta no es la manera. Ahora siéntate, bebe un poco de agua, y volveremos a repasar todo lo que sabes punto por punto. Erwin nos permite revisar todo sin poner reparos, de manera que tenemos mucho trabajo por hacer.

Mientras, Erwin estaba absolutamente tranquilo, respondiendo todas las preguntas que le hicieron y demostrando, con pruebas, todas sus coartadas de la noche de la desaparición de Levi. En este punto, era absolutamente intocable.

-: Resiste, Levi, por favor – se repetía el joven – Resiste, voy a encontrarte, voy a rescatarte, sólo espérame, encontraré la manera.

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El pelinegro estaba acurrucado en una esquina, los ojos apagados, Erwin se había ausentado más de dos días, ni que lo extrañara. Los guardias, encapuchados, se encargaban de que comiera, bajo pena de hacerle daño a Eren y a Carla, por lo que obedecía sin rechistar. Tenía ganas de darse un baño, se sentía sucio, tenía grandes ojeras bajo sus ojos, no había podido dormir. Sus peores pesadillas se habían hecho realidad. Al final, no había podido escapar a su destino. Si tan solo ese día no hubiera hablado con Erwin, si no hubiera aceptado su comida, si no hubiera confiado.

Sintió la puerta abrirse y se crispó su columna cuando lo vio entrar. Venía con un cuaderno y unas lapiceras.

-: Buenas tardes, perrito mío – ahora se le había dado por tratarlo como una mascota – No sabes lo ocupado que estuve este tiempo, pero finalmente pude hacerme un tiempo para venir a divertirme contigo, debes haberte sentido muy solo sin mí, ¿verdad? Aquí tienes, necesito que me hagas un favor, vas a escribir dos cartas, una para la policía y otra para Eren, el pobre te anduvo buscando, es mejor que le demos algo de tranquilidad, y además esos detectives me hacen perder mucho el tiempo. Ahora escribe por favor…

Levi tomó una de las plumas y el cuaderno y miró atentamente a Erwin.

"Querido Eren:

No sé cómo decirte esto, no tengo el valor suficiente para hacerlo cara a cara, de manera que lo haré por este medio. Perdóname, pero no puedo seguir a tu lado. El motivo es muy simple, dinero. Me han ofrecido una cantidad considerable, lo suficiente para vivir bien el resto de mi vida, como te imaginarás, era una oferta imposible de rechazar. El nombre de mi "benefactor", me lo reservo. Así que, perdóname, te estoy dejando para siempre. Te quiero, pero sé que el tiempo curará nuestros corazones.

No trates de buscarme, no me encontrarás, ya estoy muy lejos de ti, y no intentes rastrear el sello postal, puesto que mañana partiré de aquí. Es mejor así. Te deseo lo mejor en tu vida, te lo mereces, rezaré por ti en la medida que pueda, y también por mí, ambos merecemos ser felices.

Adiós, Eren, perdóname y no me odies."

-: Pero mira nada más que hermosa letra tienes – dijo el rubio examinando el escrito, buscando que no hubiera absolutamente ninguna letra fuera de lugar – Ahora una para la policía, pide disculpas por el tiempo que les hiciste perder, que estás empezando una nueva vida en otro lugar y que todo está bien.

Erwin tomó las dos misivas y las entregó a uno de sus empleados, el mismo viajaría a una región lejana del país, de donde las enviaría por correo postal de entrega rápida. Con esto se sacaría a los sabuesos de encima, con esa carta además, si decidían seguir investigando perderían el tiempo rastreando los sellos. Todas las cartas estaban a favor del magnate.

-: Bien, ahora desprende tu camisa y dame tu espalda, necesito darte un par de lecciones, ya he esperado demasiado.

Levi hizo caso, su cabeza estaba en Eren, solo rogaba que el muchacho creyera esas palabras y se alejara, no quería involucrarlo, no quería arrastrarlo con él.

"Todos los hermosos recuerdos que creamos juntos", pensó, "son suficientes para mí… Nunca te he pedido nada Dios, pero si es que existes y si es que puedes escuchar a este simple pecador, sólo te pido que lo protejas…"

El látigo corto lamió su piel dolorosamente, marcando con finas vetas rojas su espalda blanca. Levi se estremecía con los golpes, pero ninguna queja salió de su boca. Cuando su espalda estaba colorada e inflamada, Erwin, transpirando de satisfacción y ansiedad, se hincó para lamer las heridas con asquerosa perversión.

-: Tu piel… cuando está dañada… se vuelve más y más atrayente – decía con la respiración entrecortada – Oh, Levi… tanto tiempo anhelando esto… voy a explotar de felicidad…

El pelinegro agachó la cabeza, apretando su mandíbula con fuerza. Todo… estaba perdido…

Luna de Acero… con las cadenas sonando…

Próximo capítulo:

-: ¡No lo hagas, eres mejor que esto Levi!

-: Mi alma ya está condenada, no hay lugar para mí en este mundo…