Hola, hola, aquí Luna de Acero reportándose. Muy muy feliz, aparecieron un montón de reviews! Estoy muy, muy feliz, quiero decirles que quedan sólo dos capítulos, éste y el final, y luego en caso de que lo pidan tal vez un extra. Les comento que también estoy por iniciar un nuevo fic, bastante lemonoso, el título: Mister Kitten (gracias Odaxochilt96, mi amiga que me inspira y me tira ideas geniales, lo haré en tu honor).

Agradecimientos especiales:

A Elsz-noir: Muchas gracias por tus palabras, como te dije, veremos que depara el destino, realmente no sé si triunfará el amor, pero ya estamos a un paso de saberlo. Gracias por interesarte en el fic, tu review me hizo muy feliz. Y te confieso algo, compartimos el mismo amor por Levi, para mi, es mi amor platónico!

A Odaxochilt96: Amigaaaaa! Gracias por tu constante compañía, gracias por el intercambio de imágenes de nuestro erótico capitán, iba en el colectivo, parada, con gente por todos lados, pero no me importó en absoluto, si se trata de Levi no me interesa decirle al mundo que lo amo! Como siempre gracias por acompañarme y aconsejarme, realmente quisiera que continuaras apoyándome en el próximo fic.

Disclaimer: Los personajes le pertenecen al lunático desquiciado de Hajime Isayama lamentablemente. Ahora en todos los fandoms andan diciendo que tiene serias intenciones de matar a Levi en los próximos capítulos, así que con perdón de todos: FUCK YOU, MALDITO ISAYAMA, no oses tocar la existencia del capitán o vas a perder más de la mitad de tus seguidores. Dios se apiade de tu mugrosa alma, si es que tienes una.

Advertencia: Prepárense, las cosas se ponen heavys, hay SM, sangre, mucho dolor, violaciones, y probablemente al final derramen muchas lágrimas (yo lo hice, créanme). Si son muy impresionables, les pido por favor que no continúen leyendo, hay mucha lectura explícita de torturas de todo tipo.

Capítulo 14: El sol que tanto añoraba

Levi se retorció, mientras mordía su labio inferior, una fina gota de sangre saltó por la fuerza en que apretaban sus dientes y se deslizó con suavidad, como si patinara sobre la blanca piel.

-: Dilo, Levi, ya no te resistas…

Se escuchó un gemido ronco, apretó los ojos con fuerza, no lloraría, no para él, nunca más.

El cuchillo se hundió de nuevo dejando un surco de roja calidez.

-: Aarrrggh… - un hilo de saliva goteó de su boca que apenas se había abierto.

-: Sabes que odio esto, ¿por qué te lo hiciste? Arruinando tu hermosa piel… si no lo dices voy a seguir hasta cortarlo por completo… No me detendré Levi, aunque tu brazo quede en carne viva…

Volvió a morderse con fuerza, mientras su cabeza caía vencida hacia adelante.

-: Tan terco… aaaah… pero también el rojo le sienta a tu cuerpo, es casi como pintar sobre un lienzo puro… odio esos colores, odio ese animal que te has dibujado, quiero extirparlo de ti…

La filosa hoja, ahora teñida del líquido vital volvió a lamer la superficie abriendo un nuevo camino carmesí… los pequeños ríos de vida se deslizaban con tranquilidad, goteando en el colchón que absorbía las calientes gotas.

-: Arrrghh… - su espalda estaba cubierta de sudor, al igual que su frente, las gotas transparentes se mezclaban con las rojas.

-: ¿Vas a decirlo o no?

Levi sacudió la cabeza en negación. Erwin lamió una de las heridas manchando sus rosados labios con bordó.

-: Oh, eres tan delicioso… - dijo resoplando excitado – Todo tu cuerpo lo es – Levi tenía sus manos y antebrazos atados detrás de su espalda, los grilletes aún puestos. Ya había perdido la noción del tiempo, pero con facilidad llevaría más de una hora resistiendo la tortura. El rubio mojó sus dedos con la sangre y bajándole los pantalones de un solo tirón empezó a untar su entrada – Mira le he encontrado otra utilidad a tu preciada sangre… Esto lo hará más suave, no quiero quebrarte del todo hoy, quiero hacerlo lento – Introdujo un dedo con algo de fuerza y el pelinegro resopló molesto. Su pecho se inflaba y se contraía involuntariamente. A pesar de todo, sabía que Erwin era ansioso, por lo que empujó el segundo dedo sin delicadeza alguna, pegó su torso a la espalda de Levi y le habló con la voz doblegada por el deseo – Tan estrecho como siempre, no veo las horas de meterme en ti, veinte años fantaseando con este momento… ¿tienes idea las veces que he acabado pronunciando tu nombre? Oh, Levi, no tienes idea… Con cualquiera que lo hiciera, cuando llegaba el momento de eyacular, sólo tu rostro lloroso venía a de mis memorias… Ah… estás tan caliente adentro, ¿quieres más?

Levi tuvo una arcada involuntaria, mientras la saliva se escurría por su barbilla, realmente quería vomitar.

-: No vayas a manchar el colchón – dijo Erwin mientras que con su mano libre le apretaba la garganta con fuerza, haciéndolo toser – Si llegas a tirar algo, te juro que te destrozo la tráquea, ¿entendiste? – habló feroz mientras zamarreaba su cuello.

Levi asintió respirando en silbidos y con dificultad. Lo tomó de la nuca y hundió su cabeza en el colchón mientras con violencia revolvía sus gruesos dedos, metiéndolos y sacándolos una y otra vez. Levi cerró los ojos y lo invocó en su cabeza: Eren, Eren, Eren y sus sonrisas, Eren y sus ojos húmedos, Eren y sus comidas deliciosas, Eren y su voz tranquilizante, Eren, Eren, siempre Eren…

Entró con fuerza en él, como siempre lo hacía en el pasado, lo sintió llenando sus entrañas en una incursión dolorosa y forzada.

-: Aarrrfgghhh, aarrgghh… - Volvió a morderse, no quería que escuchara sus lamentos, sabía que él los disfrutaba, mientras pudiera darle lo menos posible lo haría. Más sangre brotó de sus labios heridos. "¡Eren, Eren, Eren, Eren, Eren!", sus pensamientos desvariaban, realmente quería concentrarse, pero el maldito no lo dejaba, con uno de sus poderosos brazos lo agarraba por debajo del ombligo y lo obligaba a mantener la posición y con su otra mano apretaba el brazo herido con la mayor fuerza posible, haciendo que las cortadas recientes se abrieran un poco más. Empezó a embestirlo de manera salvaje, hasta entrar completamente en él, Levi sentía como si un puño le golpeara por dentro, por más que intentaba no lo podía evitar: ¡AAAARRRGGH! ¡AAAAhh, AAAAAAAAAhhh! Waaaaaa… Noooo, noooo, nnn… waaaaa, tch, tch… - las lágrimas brotaron y se odió, se odió por ser tan débil, odió ese cuerpo pequeño que no le servía en absoluto en esos momentos, que se doblegaba tan fácilmente, el agua inundó su rostro.

-: ¡Sí, sí, sí, llora, llora, más, más, más, ooohh, siiiiiii!

Más gotas rojas se deslizaron por los muslos del pelinegro, manchando su palidez. Brotaban de la unión de sus cuerpos, como si toda su anatomía llorara lágrimas de sangre…

Erwin seguía sometiéndolo aunque Levi estuviera desvanecido. Cuando se hartó de sodomizarlo, se vino copiosamente en su interior, mientras mordía su espalda a la altura del piercing ese que odiaba tanto como su tatuaje. Pronto sus dientes dejaron moradas marcas alrededor. Luego se levantó satisfecho como nunca, con el cuerpo aun tiritando de placer, lo arrastró de los cabellos a un costado del colchón y le tiró un par de baldazos de agua helada para limpiar un poco la sangre. Leví tosió un poco sin recobrar la consciencia del todo.

Ese día lo sometió dos veces más. Erwin estaba completamente perdido, absolutamente demente, mientras más lo veía sufrir, más se incrementaba su ansiedad. Las torturas eran cientos de veces peores que cuando Levi era un niño, quería ver hasta donde llegaba su resistencia.

Al fin cortó las cuerdas para soltar los brazos del menudo hombre. El cuerpo del ojiazul, se convulsionaba en espasmos involuntarios. Lo secó con toallas blancas que pronto se teñían de furioso carmesí. Envolvió su brazo con varias vendas.

-. Si ensucias demasiado el colchón con tu sangre, pronto apestará – le explicaba a un Levi que más parecía una marioneta, realmente no tenía fuerza alguna. Con el manojo de llaves abrió los grilletes un momento para vestirlo con una ridícula ropa de estudiante escolar que le había hecho confeccionar a medida, luego volvió a colocarle los grilletes. Prendió un cigarro y se sentó apoyando la espalda en la pared con Levi contra su torso y entre sus piernas, mientras lo sostenía allí con un brazo.

-: ¿Quieres? – Le dijo alcanzándole el cigarro a sus labios lastimados, Levi aceptó sin resistirse – Ah, eres tan lindo cuando estás tranquilo – le dijo olisqueando su cabello – Siempre envidié el color y la suavidad de tus cabellos… eres tan perfecto… tan perfecto para mí.

Levi ya no escuchaba, sus ojos estaban completamente vacíos.

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Ya habían pasado dos semanas. Catorce días con sus catorce noches. Eren estaba otra vez acurrucado en su cama llorando, como hacía a diario.

-: Por favor, Dios mío, dame una señal, déjame encontrarlo, te lo suplico. Por favor, cuídalo…

El detective Pixis ya había revisado todas las propiedades de Erwin, movimientos de cuentas bancarias, el departamento de Levi, ya que el mismo había sido abierto por la fuerza una madrugada, habían revuelto todo. Eren era el único que sabía lo que habían ido a buscar, los videos originales. Se los habían llevado. ¿Cómo era que no había atinado a llevarlos a la policía a tiempo? Ahora toda prueba estaba destruida por completo. Tuvieron que rastrear los sellos postales obligadamente, aunque eso no les llevó a nada. Lo que sí se encontró fueron registros de boletos de avión a nombre de Levi, sin embargo al revisar los videos de seguridad del aeropuerto, descubrieron una persona muy similar al pelinegro, disfrazado con anteojos y gabán. Eren insistía que no era él, pero la verdad no se podía demostrar nada.

-: Eren, ¿esta es la letra de Levi? – dijo el detective con seriedad con las cartas en el escritorio.

-: Sí, lo es, pero estoy seguro que lo obligaron, lo obligaron a escribir eso. Debe estar amenazado de alguna manera.

-: Aaaah, Eren, lamento decirte que el Jefe de la estación está al tanto, si no obtenemos alguna información, alguna prueba valiosa, ordenará el cierre del caso, ya que todo parece apuntar a que Levi se fue por voluntad propia…

-: ¡¿Qué?! ¡No, no pueden hacer eso! ¡No! Señor Pixis, usted sabe que lo están ocultando.

-: Muchacho, yo estoy de tu lado, mi instinto policial me indica que estás en lo cierto, pero en una corte el instinto es igual a la nada misma. Por el tiempo que llevo aquí y la profunda amistad que me une al Jefe, me ha dejado mantener la investigación, pero tengo exactamente una semana más para demostrar que vale la pena seguir gastando recursos, de otra manera, él dará la orden. Es el protocolo, y me atrevo a decir que ya de por sí, lo estamos violando.

Eren agachó la cabeza mientras gruesas gotas caían por sus mejillas, apretaba sus dedos contra sus rodillas en franca frustración.

Esa tarde estaba con Armin dando vueltas, pasando una y mil veces por los mismos lugares, preguntando a la gente, a los negocios, a los choferes de colectivos.

-: Eren, dijiste que tu papá y tú iban a la hacienda cuando eras pequeño, ¿no?

-: Sí.

-: Y qué a él le gustaba ir de caza, pero a ti no…

-: Sí, ¿y qué con eso?

-: ¿Recuerdas adonde iban a cazar?

Eren trató de hacer memoria.

-: No estoy seguro, era un lugar cercano a la residencia… ¡Una cabaña! – dijo de pronto – Sí, ahora lo recuerdo, era una enorme cabaña perdida entre los cerros. Normalmente montábamos caballos para llegar hasta allí. Pero aunque fuera ahora, no estoy seguro de cómo llegaríamos hasta ese lugar.

-: Bueno, pero por muy perdida que esté, seguramente necesitan víveres, alimentos, medicamentos, agua, gasolina, lo que sea. ¿Quiénes proveen a la hacienda? ¿Cómo hacen llegar las cosas necesarias hasta allí?

-: Bueno, hay una camioneta con empleados que se encargan de eso, una vez a la semana parte desde la hacienda y busca las cosas necesarias en la ciudad.

-: ¿Esa cabaña no estaba en los planos que vimos de la hacienda, verdad? – Armin no sólo era detallista, tenía una memoria extremadamente privilegiada.

-: Bueno, ahora que lo mencionas… no… no estaba en los planos.

-: ¿Cuán lejos estaba de la casa principal? ¿Puedes recordar?

-: No lo sé con exactitud, a ver, normalmente partíamos temprano en la mañana y llegábamos cerca del mediodía pero a caballo… Estaba en medio del bosque, recuerdo que me daba miedo de noche, no tenía luz eléctrica en ese momento, tampoco había un camino hasta allí en ese entonces.

-: ¿Cuándo fue la última vez que fuiste?

- Déjame pensar… cuando tenía unos… ¿dieciséis? Tal vez quince… no recuerdo bien…

-: Eso sería hace unos seis o cinco años – Pensó el rubio – Capaz a estas alturas ya haya un camino hasta ella, un camino oculto. Eren hay que avisarle a Pixis, no estoy seguro, pero posiblemente tengamos una chance de llegar hasta ella si seguimos a la camioneta de las provisiones. No puedo asegurar que lo haya llevado hasta allí, pero no podemos descartar ninguna opción.

-: Tienes razón, deberíamos hacerlo – Eren cogió su móvil, no sin antes abrazar a su amigo y besarlo en la mejilla con sentimiento - ¿Detective Pixis? Tengo valiosa información, ¿dónde lo veo?

Eren, Armin y Pixis hicieron extensas guardias en un menudo auto de vidrios polarizados, hasta que finalmente vieron partir la camioneta azul. Pixis con su habilidad de pasar desapercibido, logró seguirla por toda la ciudad, les sorprendió que pasaran por una sastrería, además del supermercado, la forrajería (donde compraban alimento para los caballos de la hacienda), la fábrica de aguas termales, entre otros negocios. Pixis llamó a sus contactos para conseguir información de la sastrería. Tenía sus propios sabuesos trabajando para él. Luego con mucho cuidado la siguieron de nuevo hasta la residencia donde llegó muy entrada la noche, los siguieron con las luces apagadas y a una muy buena distancia, fue en realidad un trabajo arduo, pero el detective era muy hábil con el camuflaje. Se apostaron en una colina desde donde con binoculares auscultaron el movimiento de la hacienda. A eso de las tres de la mañana vieron luces provenir de una montaña cercana, efectivamente otra camioneta llegó hasta la residencia por, al parecer, un camino alternativo y escondido. Una vez allí vieron como trasladaban los bultos de una camioneta a la otra y como partía la segunda de vuelta.

-: ¡Debemos seguirlos! – dijo Eren con el corazón latiendo a miles de revoluciones.

-: No, Eren, no sabemos con lo que podemos encontrarnos, llamaremos a refuerzos, si nuestras conjeturas son ciertas, de seguro hay gente armada en ese lugar, no podemos exponernos de esta manera. Vas a tener que calmarte un poco y aguardar, al menos ya tenemos una pista bastante segura para investigar.

-: ¡No! ¡No podemos esperar más! Mientras más tiempo pasa, ese demonio está aprovechándose de Levi, no podemos quedarnos de brazos cruzados a esperar. ¡No lo haré!

Entre Armin y Pixis tuvieron que doblegar al fuerte joven que poco más quería tirarse desde la colina para ir por detrás de su amado.

-: ¡Cálmate de una vez, muchacho! Estoy tratando de trabajar lo más rápido posible, no cometas una locura. Solo espera hasta mañana, con la comitiva adecuada y armados apropiadamente haremos la expedición, no me subestimes, ¡tengo 25 años de servicio! ¡Debes confiar, rayos!

Eren comenzó a llorar desesperado, mientras su amigo lo abrazaba desde la espalda.

-: Tranquilo Eren, el detective Pixis tiene razón, debemos aguardar por los refuerzos. Si irrumpimos sin tomar las precauciones adecuadas, no sólo corren riesgo nuestras vidas, sino la de Levi – recién en ese punto Eren dejó de forcejear – Ten fe, amigo, ya estamos más cerca.

Al otro día le confirmaron a Pixis, que la sastrería tenía unos encargos de confeccionar ropa con las medidas que corresponderían a un hombre o una mujer menuda, de 1,60 mts y 60 kilos de peso. La orden incluía seis vestuarios diferentes, como de cosplay, incluidos dos costosos vestidos.

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Erwin peinaba la larga peluca pelirroja. Levi estaba sentado, siempre cerca del colchón, la distancia que permitían las cadenas, sobre una fría silla de metal. Tenía varios moretones en el cuerpo. Tenía puesto un vestido blanco, corte princesa, lleno de encajes en las mangas, el borde de la falda y el cuello, con una cinta de raso rosa gruesa debajo del busto. Las uñas pintadas de rosa, unos delicados zapatos rojos de tacón, y un suave maquillaje haciendo juego, con sombras grises y labial rojo. Erwin le puso unos pendientes de Perla, para eso anteriormente le había hecho unas perforaciones. Le colocó la peluca y la sujetó bien con algunas trabas invisibles. Sacó una cámara digital y le hizo fotos desde varios ángulos.

-: Realmente te ves preciosa. Ven – dijo tomándolo de una mano y haciendo que se pusiera de pie, a Levi le temblaban un poco las piernas, no sólo por las extremas torturas a las que venía siendo sometido, sino que también estaba comiendo poco, a pesar de las amenazas de Erwin, apenas lo dejaba solo algunas horas vomitaba sin control, realmente su cuerpo rechazaba los alimentos, que además consistían en una cuidadosa selección de todos aquellos sabores que él detestaba. Mariscos, pasteles que empalagaban de lo dulce, comidas agridulces, carnes con cortes casi crudos, y todo tenía que tragárselo a la fuerza.

-: Mi lady, es usted en verdad espléndida, pero sería doblemente hermosa si me regalara una sonrisa.

Levi lo miró sin expresión alguna, era imposible sonreír. Erwin hizo una mueca de disconformidad.

-: Mmm, probablemente usted esté algo sedienta, beba por favor – dijo alcanzándole una pequeña botella con un líquido de color cereza – Es una bebida energizante, está algo pálida y eso no puede ser bueno para su salud.

Levi bebió el contenido sin rechistar, era algo dulce, pero nada intragable. Erwin puso música romántica y lo tomó de las manos como si fuera una damisela, para luego ponerse a bailar – Su perfume es exquisito – dijo aspirando sobre su cuello, el piercing había desaparecido, ya que no era de su agrado, en uno de sus arrebatos violentos, prácticamente se lo había arrancado desgarrando un poco la piel en el tironeo. Su tatuaje, antes inmaculado, estaba lleno de cicatrices, y como a Erwin le fastidiaba, vivía con una venda blanca puesta alrededor para taparlo. Aunque a veces le agarraban ataques de ansiedad y lo mordía desgarrando un poco la piel, o lo que más le gustaba, lo cortaba, una y otra vez, con alguna filosa cuchilla. Cuando las heridas se cerraban un poco, hacia nuevas.

Tenía laceraciones en todo el cuerpo, en especial la espalda y el vientre bajo. Morados a lo largo y ancho de sus piernas y torso. Todo su cuerpo dolía, por fuera y por dentro. Levi empezó a sentirse algo sediento, además empezó a notar que su ritmo cardíaco se incrementaba cada vez más, de repente comenzó a sudar profusamente, como si estuviera corriendo, el aire comenzó a faltarle y daba bocanadas grandes para poder respirar. Su entrepierna empezó a hincharse de forma repentina.

-: ¿Qué, qué me diste? – preguntó con la voz afónica, últimamente lo hacía gritar y gruñir tanto que sus cuerdas vocales estaban resentidas.

-: Vitaminas…y un cóctel de viagra para que puedas disfrutar mejor.

Levi se sostuvo de los hombros de Erwin porque sentía que las piernas le fallaban.

-: Eso es… mira nada más tu cara lo roja que se ha puesto, me encanta cuando el sonrojo ilumina tus mejillas, te hace ver tan deseable, tus facciones son tan delicadas y tu rostro tan pequeño, eres toda una mujercita hermosa – Erwin lo besó profundamente mientras lo arrinconaba y comenzaba a manosear su cuerpo – Mira lo excitado que estás – decía mientras frotaba su entrepierna por encima de la ropa, con tanta rudeza que le hacía ver estrellas si cerraba los ojos.

Luego lo obligó a arrodillarse.

-: Ahora, mi lady, por favor chúpela como usted sabe que me gusta - Levi obedeció, su cuerpo se movía solo, estaba muy caliente, demasiado, sabía que no era una reacción natural, pero no podía evitarlo, necesitaba desfogarse de alguna manera, quiso tocarse, pero Erwin le pisó una mano – Ni se te ocurra hacerlo, te lo prohíbo, primero encárgate de mí placer, después veremos si te dejo jugar un poco.

El pelinegro se esmeró para que Erwin acabara rápido, su entrepierna comenzaba a dolerle demasiado, necesitaba venirse aunque más no fuera una vez. Succionaba con ahínco, acariciando con las manos, le costaba lubricarlo porque la boca se le secaba rápidamente. De pronto Erwin lo tomó con rudeza de la cabeza para embestir su boca atragantándolo deliberadamente, Levi tosía y trataba de respirar pero nuevamente era invadido hasta la garganta, por momentos se mareaba con la sofocación, hasta que finalmente pudo beber el semen espeso y asqueroso, pero para él era un alivio, al menos ahora podría respirar mejor. Jadeaba sin control. Erwin lo tiró de espaldas en el colchón, le subió la falda y admiró la ropa interior femenina que ya estaba algo húmeda por el líquido preseminal.

-: Mira nada más, lo sucia que eres, perra – le dijo con bronca contenida mientras magreaba su entrepierna con descaro, Levi se retorcía, mientras sus dedos se hundían en el colchón, quejándose dolorido – Ya estas goteando tanto… eres toda una zorra – le arrancó la ropa interior, rasgándola en el acto y levantándolo de una pierna, escupió sobre su rosada entrada, que venía bastante maltratada últimamente. Metió sus dedos con facilidad, y Levi se arqueó con dolor - ¿Quieres esto, eh?

-: Sí, sí… - Levi no podía controlarse, su cuerpo era una sola llama ardiendo, tiritaba y movía sus caderas buscando mayor contacto.

-: Mírate nada más… suplicando un poco de atención… ¿qué es lo que quieres? – Levi negó con la cabeza mientras volvía a morderse los labios - ¡No te rebeles, perra! ¡Dime de una vez qué quieres!

-: ¡Fóllame, fóllame ahora! – gritó casi agónicamente, mientras Erwin tenía su falo en una mano y lo apretaba con fuerza tapando la punta con su pulgar, Levi ya no aguantaba más, quería venirse a como diera lugar.

-: Eres una puta, igual que tu asquerosa madre… - Levi sintió ganas de llorar de lo frustrado que estaba – Pero te daré lo que pides con tanta vehemencia – Erwin estaba excitado de nuevo, de manera que aplicando un poco de saliva en su sexo apuntó a la entrada de Levi y se enterró con fuerza. Apenas estuvo dentro Levi se vino copiosamente, mientras se arqueaba sin control.

-: ¡Aaaah! ¡Mierda, mierda!

El rubio le aplicó una feroz bofetada.

-: Las damas no deberían estar diciendo groserías – le dijo con bronca, mientras empezaba a moverse dentro del pelinegro. A pesar de haberse venido hacía segundos, el falo de Levi volvió a endurecerse de inmediato, el ojiazul gritaba en una mezcla entre molesto, excitado, impotente por la situación, desesperado.

-: ¡Más fuerte, más fuerte! – decía entre dientes mientras las lágrimas caían por sus mejillas, todo su cuerpo estaba tenso y tiritando. Erwin sonrió triunfal al verlo en ese estado, siempre había querido que le suplicara, eso era la gloria hecha carne para él.

Después de haberlo cogido en todas las posiciones posibles, y haber acabado dos veces más. Erwin se sentó un momento mientras recuperaba el aliento, estaba agotado completamente. Levi temblaba sobre el colchón, mientras se masturbaba de nuevo, ya se había venido más de cuatro veces y los efectos continuaban y continuaban. Lloraba contra el colchón porque el cuerpo le dolía terriblemente, no sabía la dosis que había ingerido, pero sin dudas era demasiado, sentía que le iba a explotar el corazón en el pecho. Para cuando se vino por séptima vez, colapsó y se desvaneció por completo.

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Levi estaba de cara a la pared, ahora vestido con un atuendo estilo mayordomo de acuerdo a los caprichos del rubio, era un títere manejado a su gusto. Erwin había desaparecido por un buen rato, y agradecía a todos los dioses por ese descanso, aunque no podía dormir. Todo estaba muy obscuro, le había apagado las luces. Se acurrucó un poco, aun le ardía mucho su pene por la jornada brutal del día anterior.

"Eren… mi dulce, Eren… quisiera verte una última vez… realmente quisiera verte… quisiera que me abrazaras, Eren… ¿creíste lo que te puse en esa carta? ¿No vendrás a buscarme, verdad? Y aunque vinieras ya estoy completamente estropeado… inservible… mancillado… ya no soy digno de ti… estoy tan sucio, Eren, tan manchado… no, no podría exponerte a esto… mereces a alguien puro como tú… alguien que brille como tú… mis luces se han ido, se han extinguido…" Gruesas lágrimas cayeron por sus ojos. "Eren, yo sé que no te merezco, pero aun así… no sabes cómo anhelo oírte, una última vez… antes de morir… porque… yo… deseo morir… Fuiste un ángel para mí, el que me cuidaba con tanto cariño… nunca me había sentido tan feliz, jamás pensé que podía ser feliz en este mundo… antes de conocerte yo era un muerto en vida, yo no conocía el calor de otro ser humano… yo no podía confiar… ¿Por qué fuiste tan bueno conmigo, Eren? Ahora mismo los recuerdos de esa bondad me torturan, porque me hacen consciente de algo que nunca volveré a tener… No me odies, no me odies, yo no quise gozar… fui obligado… te lo juro… Eren, cuando yo muera… ¿llevarás flores a mi tumba? ¿Recordarás lo mucho que te amaba?... Te besaré a través de la brisa de la tarde, te abrazaré en las noches a través de tus sábanas limpias, te tocaré con el agua con que te bañes… Eren… no me olvides… no me olvides… yo nunca podría… Incluso ahora, si cierro los ojos, veo tu sonrisa cantarina y deseo tanto tocar tu rostro… deseo decirte una y mil veces que te amo y que fuiste lo más hermoso que me ha pasado… Así que… debería agradecer, sí, agradecer que en esta vida, aunque miserable… he podido conocer al ser más maravilloso que existe… ¿Con que virtudes tan esplendorosas te han creado? ¿Qué deidad del cielo decidió poner a uno de sus hijos en estas tierras?... Les agradezco tanto por haberte puesto en mi camino, porque a pesar de todo, pude disfrutar de tu amor… ¿Este es mi castigo por ser malo?... ¿Cuánto tiempo más debo pagar por mis pecados?... Es cierto… nunca más volveré a verte, es lo más seguro… nunca más tocaré tu piel morena, o veré tus ojos grandes inundados de emoción… ¡Pero como lo anhelo!... Eren… promete que no me olvidarás… yo… no… nunca podría…"

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-: Bien, ya tenemos definida una estrategia, el equipo terrestre se apostará esta misma noche alrededor de la cabaña, pondremos los francotiradores en éste sector y éste – Pixis escuchaba atentamente las indicaciones del comandante de operaciones estratégicas – Tenemos entendido que hay cuatro personas cuidando el perímetro y otra dos dentro de la residencia en forma permanente, de manera que hay que moverse con extrema cautela.

Todos portaban chalecos antibalas y estaban fuertemente armados. Pixis hizo que tanto Armin como Eren también tuvieran chalecos y estuvieran a reguardo, le había advertido al joven que no cometiera actos imprudentes y realmente esperaba que no se entrometiera en la operación, le hubiera gustado que se quedara en la estación de la ciudad, pero sabía que no haría caso, era mejor tenerlo cerca para poder echarle un ojo.

La operación comenzaría a poco más de las cuatro de la mañana, querían asegurarse de cogerlos con la mayor sorpresa posible.

"Levi, por favor, resiste, no te rindas amor mío, voy a solucionarlo, voy a ir por ti, te lo juro por esta luz que me alumbra que no permitiré nunca más, que nada ni nadie te vuelvan a lastimar. Estoy tan ansioso, estoy sufriendo tanto, cada segundo que pasa es una agonía, quiero verte, ¡quiero verte! Necesito sentir tu corazón latiendo, abrazarte de nuevo, curar las heridas de tu alma. Estoy seguro que tú me necesitas tanto como yo lo hago… En este mismo momento me está costando respirar, te juro que si no fuera por todos estos policías ya me hubiera escabullido hasta ti, aunque lo entiendo… ellos son los profesionales, pero ¿por qué deben demorar tanto? Donde quiera que estés, piensa en mí como yo lo hago contigo… rezo todo el tiempo para que estés con vida, y cuando te encuentre no soltaré tu mano jamás, te haré olvidar todas las malas cosas… ¿Lo recuerdas, mi amor? Me pediste que reescriba en tu vida… lo haremos juntos, grabaremos los más bonitos recuerdos que una pareja pueda tener… te daré la infancia que no tuviste, te llevaré a los parques de diversiones más bonitos, haré que puedas reír libremente todos los días, te abrazaré hasta que mi calor te traspase por completo, cocinaré todas aquellas cosas que te gustan, por más que no sean saludables… Oh, Levi… - Eren apretó la mandíbula mientras nuevas y abundantes lágrimas caían irrefrenables, estaba muy nervioso, era inevitable – espérame… espérame… espérame… no me dejes atrás… jamás vuelvas a dejarme… no te lo perdonaría, porque estoy seguro que nadie podrá hacerte feliz, porque nadie conoce todos tus secretos como yo… Me habías dicho que no sería capaz de abrazarte si yo supiera todos tus secretos… Mi amor, yo jamás dejaría de abrazarte, porque debes entender que no es tu culpa… nunca la ha sido… "

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Erwin lo desvistió dejándole solo la camisa desabrochada que por el movimiento se deslizaba por sus hombros, estaban en, el ahora, mugroso colchón, el rubio sentado con Levi a horcajadas suyas, mientras lo embestía apasionadamente. Últimamente no había día que se salvara, pero había logrado que fuera un poco menos violento, sabía que si lo miraba asustado y le respondía con voz sumisa, la bestia se refrenaba un poco.

-: Hermoso… hermosooo… - el cazador apretaba su presa, hundiendo su rostro en su pecho blanco, lamiendo y mordiendo sin llegar a lastimar, pero si a marcar apenas – Dilo, Levi… - le habló mirándolo a los ojos, el más bajo tenía como siempre los antebrazos fuertemente amarrados detrás, contra su espalda, era sostenido por su captor para que no perdiera la estabilidad, respiraba agitado, mientras imaginaba, como siempre, que estaba con Eren – Dilo, maldita sea…

El ojiazul lo miró y percibió que los celestes ojos centelleaban, estaba a punto de perder la paciencia, de nuevo. El más bajo frunció el ceño en una mueca triste.

-: Te… ah, ah… te…

-: Eso es, eso es… - Erwin sentía un hormigueo constante en su espina, si lograba que cumpliera su capricho, se volvería el hombre más feliz sobre esta tierra.

-: Te… ah… uuff… te a… te amo… Errr… - lo miró una vez más directo a los ojos y volviendo a ser el mismo Levi de siempre, el que no se doblegaba, altaneramente se lo dijo – Te amo, Eren…

En un segundo el rubio lo agarró de la garganta con furia y lo estampó con tanta fuerza en la pared cercana, que Levi lanzó un quejido en forma de silbido al sentir que sus pulmones expelían todo el aire que tenían.

-: ¡Maldito desagradecido! – Le gritó casi como un rugido y Levi tembló sin poder evitarlo, los ojos de Erwin estaban inyectados en sangre, y sendas venas se marcaban en su frente, resoplaba como un toro en brama, sin dejar de apretarlo con ambas manos en su cuello, lo golpeó una y otra vez contra la pared con toda la fuerza que podía. Levi ni siquiera atinaba a quejarse, que de nuevo su cuerpo rebotaba contra el duro cemento, al cuarto golpe su cuero cabelludo no resistió y empezó a dejar un mancha roja a la altura de la cabeza con sendos cabellos negros pegados sobre la pintura gris - ¡Te odio, te odio! ¡Tú me hiciste así! ¡Tú me retorciste! ¡Es tu culpa!

Recién cuando vio sus labios azules y cómo Levi ponía los ojos en blanco lo soltó, se deslizó suave hasta caer inerte sobre las manchadas sábanas. Erwin tuvo que aplicar reanimación cardio pulmonar para que el pelinegro volviera a respirar regularmente. Se levantó temblando, eso había estado cerca, había estado a un paso de matarlo. Lo miró convaleciente, mientras un aturdido Levi intentaba en vano toser un poco. Le desató las cuerdas y lo vistió con un jean, luego de ponerle los grilletes, se fue del lugar.

Levi deliraba, sin lograr mantener la consciencia que iba y venía a su antojo.

-: Err… Errrreeennn… - susurraba despacio, casi sin que se pudiera escucharlo.

Para cuando volvió Erwin, muchas horas después, Levi estaba acurrucado contra la esquina de la pared, echo un ovillo, se lo veía frágil y desamparado, estaba débil, anémico, tiritaba de frío, las venas azules de su cuerpo se hacían visibles a través de la pálida piel.

Erwin se acercó y se arrodilló para tomarlo de la barbilla y darle a beber de a pequeños sorbos una infusión caliente.

-: Es té negro – le explicó – con miel, tu favorito… Mira cómo estás… ¿Por qué no cedes de una vez? Mira lo que me hiciste hacer… Lo miró con los ojos húmedos – Casi te mueres… ¿entiendes eso? No puedes dejarme, no lo permitiré, si te mueres… yo mataré a Eren… - finas lágrimas salieron de los ojos azules, mientras Levi no cambiaba su expresión - ¿Algún día lo dirás?

-: No… - respondió con suavidad Levi. Erwin estrelló la taza cerca de su cabeza haciendo que estallara en pedazos, uno dio de lleno contra la mejilla del pelinegro, hiriéndolo un poco, una fina línea roja quedó dibujada en su mejilla, pero el pelinegro no reaccionaba, solo estaba quieto ahí encorvado, mirando sin ver.

El wakie tolkie que tenía Erwin en su cinturón empezó a hacer ruido, lo sacó rápidamente y apretó el botón.

-: ¿Qué sucede?

-: ¡Señor, señor, intrusos, intrusos, la poli—aaarrggh! – la comunicación se cortó. Erwin corrió al otro extremo del cuarto y abriendo una caja fuerte sacó un puñal enorme y una pistola automática calibre 44. Se acercó a Levi le sacó los grilletes, desató con brutalidad las cuerdas que ataban sus brazos y agarrándolo con fuerza del antebrazo lo obligó a seguirlo corriendo, salieron del cuarto y atravesaron el largo pasillo, Erwin iba tocando unos botones de una especie de control remoto. El más bajo resoplaba, apenas podía mantenerle el paso, pero si trastabillaba el otro fácilmente lo arrastraba con la enorme fuerza que tenía. Levi estaba descalzo y más confundido que nunca. Finalmente llegaron a unas escaleras, mientras sentían ruidos fuertes, del otro lado del pasillo, como si estuvieran forzando la entrada. Salieron por una especie de puerta de sótano, Erwin la cerró y puso una barra de hierro entre los picaportes cerrados para que no la pudieran abrir. Levi miró alrededor, el sol le lastimó los ojos, tan acostumbrados a la constante obscuridad las últimas semanas. Serían las seis o siete de la tarde, corrieron metiéndose en el frondoso bosque que los circundaba, Levi sentía las piedras y las cortezas caídas incrustarse en las plantas de sus pies, pero la adrenalina lo contaminaba, ¡lo habían ido a rescatar! Por primera vez sintió un vestigio de esperanza, entonces trató de frenarse con todas sus fuerzas, Erwin le pegó una dura trompada, que le hizo crujir un par de muelas y el más bajo trastabilló hacia atrás. Se agachó y alcanzó a tomar una piedra del tamaño de su mano, cuando el rubio se acercó para agarrarlo de nuevo, le pegó con todo el impulso que pudo contra la sien, Erwin lanzó un grito agónico y cayó sobre el piso, tirando el arma y el cuchillo en el impacto. Levi se sintió revivir por primera vez desde el secuestro. Se trepó sobre el cuerpo yaciente del rubio y comenzó a golpearlo salvajemente con la piedra en el rostro, Erwin lo pateó para sacárselo de encima, pero Levi con un grito de furia volvió a trepársele en la espalda, ya que el más alto intentaba huir.

Lo golpeaba sin parar, donde fuera, la espalda, las costillas, la cabeza, estaba desquiciado, veía rojo, no le importaba absolutamente nada, quería machacarlo, quería destruirlo hasta que solo quedara una mancha viscosa en el suelo, Erwin gritó y cayó al suelo, atinó a tomar el arma y el forcejeo salió un disparo al aire.

Eren corría desesperado hacia el lugar, lo presentía, Levi estaba allí, el detective Pixis tarde se giró cuando el joven ya le había sacado un trecho enorme de ventaja, ¡vaya que esas largas piernas eran ligeras! Llamó a refuerzos e intentó seguirlo.

Erwin tomó el cuchillo y lastimó en el antebrazo a Levi para que soltara el arma, pero el pelinegro se aferró a sus muñecas gruñendo como un animal rabioso, le asestó un certero cabezazo que hizo que el rubio se desplomara atontado, trató de clavarle el cuchillo varias veces, pero Erwin trataba de detenerlo con sus manos como podía, le hizo varios cortes pero no podía matarlo, gritó furioso, tirando el cuchillo a un costado, para tomar el arma y apuntarle directo a la cabeza.

-: ¡Levi! ¡Levi!

Esa voz… el pelinegro miró al frente a un Eren que venía transpirado y asustado.

-: ¡No lo hagas! ¡Por favor, no lo hagas!

Levi no era el mismo, su camiseta estaba llena de sangre por varias partes, su respiración era irregular y su mano temblaba con el arma apuntando al rubio que se quejaba dolorido sin poder ponerse de pie. Los ojos del pelinegro eran los de un demonio con piel de humano.

Eren trató de acercarse a él levantando las palmas de sus manos.

-: Da-dame el arma, esta no es la forma, mi amor… no la es… él debe pudrirse en la cárcel, pagar su condena, por favor…

-: ¡NO TE ACERQUES! – Le gritó el ojiazul desaforado.

-: ¡No lo hagas, eres mejor que esto Levi!

-: Mi alma ya está condenada, no hay lugar para mí en este mundo… ¡Yo, no dejaré que viva! – y nuevamente miraba a su captor.

-: ¡Te amo, Levi! Te amo – dijo Eren con las lágrimas saltando de sus ojos – Si lo matas no podremos estar juntos… mi amor… ven conmigo… él ya no podrá dañar a nadie, te lo juro, aquí está la policía, ya están llegando… mi amor… por favor… te amo…

Levi relajó sus facciones, quería tocar a Eren, ya no soportaba estar un segundo lejos de él, y sólo lo tenía a escasos pasos. Miró de nuevo a Erwin, ahogándose en su propia sangre, gruñó con fuerza y arrojó el arma lo más lejos que pudo. Luego miró a Eren con tristeza.

-: Sácame de aquí de una vez…

Eren le sonrió aliviado y ambos empezaron a acercarse. Pero Levi sintió el clic del seguro de otra arma, miró por detrás de su hombro y casi fue en cámara lenta, Erwin sacaba una pequeña pistola plateada y apuntaba a Eren, sus ojos se abrieron grandes, corrió veloz y se tiró encima del ojiverde mientras sentía el ruido del disparo. Era como si una pequeña bola al rojo vivo se le hubiera incrustado en las entrañas, cayó de rodillas mientras Eren lo atajaba, y vió varias sombras llegando por detrás del muchacho, pero no pudo escuchar mucho más. No llegó a ver como en un intento de huida y tratando de disparar a los policías, Erwin era acribillado a balazos, ocho impactos dieron contra su pecho y finalmente cayó al suelo completamente inerte.

-: ¡Levi, Levi, nooooo! – Eren lo levanto entre sus brazos y comenzó a correr hacia el detective - ¡Un médico! ¡Es urgente, está herido, Erwin le ha disparado! ¡Por favor!

Junto al detective corrieron hasta la patrulla donde Armin los esperaba.

-: ¡Eren! ¡Oh, gracias a Dios! ¡¿Pero qué ha sucedido?!

-: ¡Está herido Armin, Levi, está herido!

Subieron presurosos al auto, Pixis al volante, Armin en el asiento del acompañante y los otros dos en los asientos de atrás. El detective manipulaba la radio pidiendo refuerzos y ayuda médica, pero incluso la señal de la radio en ese inhóspito lugar tenía interferencias.

Eren sostenía a Levi contra su pecho, mientras acariciaba su cara y lloraba sin poder controlarse, Armin se sacó su buzo y le dijo que presionara contra la herida para evitar que perdiera más sangre.

-: ¡Por favor, Dios, te lo pido, ayúdanos, por favor, no lo dejes morir, no lo dejes morir!

Levi abrió sus ojos con lentitud y enfocó al joven.

-: Eren – dijo el hombre mientras aferraba sus pálidas manos a su ropa, las telas blancas de su camiseta empezaban a empaparse con el líquido rojo, su vida se estaba escapando – Me alegra tanto que estés a salvo… - Levi tenía una sonrisa esplendorosa, pacífica, de esas que eligen los que están próximos a partir.

-: ¡Levi, oh, Levi! ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué?

-: Porque tú lo vales… este mundo necesita de tu bondad…

-: Deja de hablar de esa manera, ya todo ha terminado, ya somos libres, Levi… - gran cantidad de lágrimas se deslizaban por el rostro del joven, y la emoción le afectaba la voz.

-: Ahora estoy tranquilo, ahora que te pude ver por última vez… Ah, no sabes como deseaba verte…

-: ¡Deja de hablar como si te fueras a morir! ¡Por Dios, resiste un poco, resiste por mí! Sólo debemos llegar al hospital, mi amor, por favor – El muchacho apretó un poco más su agarre, como si el más bajo fuera a desaparecer de un momento a otro entre sus brazos.

-: Eren… - el joven lloraba con mucha amargura, el mayor levantó un poco su mano para correr las lágrimas de su rostro – Eren… estamos a seis horas del hospital más cercano… sabes que no lo lograré… pero, ¿sabes?… gracias por hacerme tan feliz, nunca en toda mi vida fui tan feliz…

-: ¡Basta, Levi! No seas tan pesimista, te lo suplico, no he llegado tan lejos para perderte ahora. ¡Definitivamente no te perderé!

-: Lo sé, mi cachorro, jamás lo harás, yo seré por siempre tuyo… Eren… me hace frío, por favor… abrázame, abrázame fuerte y no me sueltes…

El muchacho, con delicadeza lo colocó sobre su regazo y lo abrazó mientras seguía apretando la compresa sobre la herida, sintiendo la sangre escurrirse entre sus dedos.

-: ¡No, por favor, no! Dios, te lo suplico, no te lo lleves… - su voz se quebraba mientras hundía su cara en la unión entre el hombro y el pálido cuello de Levi, sentía que el menudo cuerpo se estaba rindiendo, se ponía blando, y a cada minuto que pasaba su corazón latía más despacio.

Armin lloraba en el asiento de adelante, mientras Pixis luchaba entre conducir velozmente y pedir asistencia médica en cualquier lugar que estuviera más cerca que el hospital central.

-: ¡Te amo tanto, Levi! ¡No me dejes, por favor, no me dejes! Debes luchar… no te rindas…

Con esfuerzo el pelinegro besó con suavidad los labios del joven. Tan cálidos, era como si un rayo de sol se le hubiera colado entre los labios. Entonces todo había valido la pena, incluso si él moría, todo lo valía, mientras esos ojos esmeraldas pudieran seguir abriéndose. Le susurró con una voz lejana, casi que no se parecía a la suya.

-: No llores, Eren… está bien…está bien así… - el pelinegro cerró sus ojos y se aferró con todas las fuerzas que podía al torso de su amado – Te amo, Eren, siempre lo haré… cuida de los tuyos, por favor nunca dejes de sonreír… no importa lo que pase… nunca dejes de brillar… como… el… sol…

El joven lo apretó un poco más. Y le habló con suavidad sobre su oído, tratando de mantener la mayor calma posible.

-: A-azul… mi color favorito es el azul… como la profundidad de tus ojos… Odio el coliflor y también un poco los nabos… me dejan un sabor amargo en la boca… me gusta escuchar música mientras estudio, no puedo hacerlo en silencio… la persona más importante aparte de mi madre, eres tú… quiero casarme contigo, Levi… me lo prometiste, que hablarías con mi madre, debes… de-debes… tienes que pedirle su bendición… Levi… por favor… - se consumía en el desconsuelo, el mayor solo sonreía ante las frases, imaginándose a Eren con un smoking blanco, esperándolo en un altar…

Las fuerzas lo abandonaban, quería sentir su calor el mayor tiempo posible, pero su consciencia amenazaba con diluirse. Lo había visto finalmente, estaba en sus brazos otra vez, no podía imaginarse una mejor manera de despedirse de este mundo…

By Luna de Acero… con el alma desgarrada…

Próximo y último capítulo:

Eren, enfundado en un sobrio traje negro, se acercó hasta la florería. Su semblante era taciturno y obscuro. Sus ojos hinchados de tanto llorar, ya no eran capaces de derramar más lágrimas.

-: ¿Puedo ayudarlo, señor? – le dijo una joven de cálida mirada.

-: Sí… necesito una corona… la más hermosa y vistosa que tenga por favor…