Hola, hola, aquí Luna de Acero reportándose. Llegamos al final de esta hermosa aventura. Los que me querían matar… menos mal no saben donde vivo jajaja. A ver si con esto nos redimimos!

Disclaimer: Los personajes le pertenecen al sádico de Hajime Isayama, claro, si me pertenecieran a mí todo sería yaoi hard.

Advertencia: Si llegaste hasta aquí, ya no hay nada que sorprenda, así que hoy no hay.

Gracias infinitas a mis fieles amigos que me han apoyado en este camino: Odaxochilt96, Elsz-noir y a mi estimado Schezar… A todos los que se tomaron el tiempo de leer, dejando o no su comentario, gracias, gracias, gracias…

Por favor denle una oportunidad a Mister Kitten, va a tener muuucho humor, salseo del bueno y por supuesto un poquitito de drama, es necesario, espero que lo disfruten!

Capítulo 15: Renovando Promesas

Mikasa estaba casi dormida contra el hombro de Annie.

-: ¿Por qué no vas a casa a descansar un poco? – le dijo la rubia con dulzura mientras corría el rebelde mechón negro de su frente.

-: No, quiero estar aquí todo lo que pueda.

-: Cansada y somnolienta no creo que seas de mucha utilidad – dijo frunciendo el ceño.

-: No te pongas celosa – comentó la morocha con una semi sonrisa y la rubia la empujó con el codo.

-: Ya quisieras… como si prefirieras a ese chico chillón y sensiblero…

-: Annie… - la ojimarrón le dejó un beso en la mejilla y se aferró a su brazo – ya hemos hablado de esto… sabes que para mí es como mi familia, ya no siento amor por él, pero no quiero dejarlo solo.

-: ¿Está su madre, sabías?

-: ¿Me vas a decir que tú tampoco te preocupas ni un poco?

-: Como si me importara, lo mío era diferente… solo sexo…

Mikasa la miró con molestia.

-: Ya, olvídalo, me quedaré todo lo que tú necesites, pero qué quieres que te diga es una pérdida de tiempo.

-: No lo es, si sucede… quiero estar aquí para brindarle mi apoyo…

-: De acuerdo, sé que no tienes otras intenciones, pero por si acaso me quedaré…

-: Annie… - la morocha sonrió con calidez – gracias por estar, me hace bien…

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Eren, enfundado en un sobrio traje negro, se acercó hasta la florería. Su semblante era taciturno y obscuro. Sus ojos hinchados de tanto llorar, ya no eran capaces de derramar más lágrimas.

-: ¿Puedo ayudarlo, señor? – le dijo una joven de cálida mirada.

-: Sí… necesito una corona… la más hermosa y vistosa que tenga por favor…

-: ¿Quiere ver las que ya tenemos preparadas, o prefiere elegir las flores a su gusto?

-: ¿Qué demora tiene el armado?

-: Pues el de las coronas grandes entre tres y cuatro horas.

-: Mmm… creo que elegiré de las que ya tiene listas…

Partió con el arreglo en uno de los autos negros que la compañía había puesto a su disposición. Entre tanto ajetreo no había tenido tiempo de ir a despedirse apropiadamente. Quería tomarse su tiempo, tenía cosas importantes que decir.

Llegaron hasta el cementerio y el auto lo esperó. Un viento helado se colaba entre las tumbas silenciosas, y el cielo estaba gris esa tarde. Caminó hasta la parcela indicada. Una enorme cruz de granito precedía la lápida y unas inscripciones al pie, estaba llena de ramos y flores de las más diversas, formaban casi un manto colorido que contrastaba con el verde del césped.

Eren dejó su corona encima y se arrodilló.

-: Bien, vengo por primera y última vez aquí – le habló con tristeza – No voy a regresar, no me malentiendas, pero es que no deseo verte de esta manera. Siempre me mostraste tu lado más bueno y bondadoso, no puedo tener quejas, siempre me diste más de lo que necesitaba. Bueno, a veces necesitaba de tu presencia, me molestaba que hicieras tanta diferencia entre Jean y yo, tal vez tu intención era que me hiciera fuerte, nunca te lo dije, pero me dolía. A veces creía que no era un buen hijo para ti. Pero bueno, ya nada se puede hacer contra el pasado, simplemente quiero agradecerte, por tus consejos, tus preocupaciones… – Eren lagrimeó conmovido – tengo todos estos agradables recuerdos grabados muy profundos en mí… Si me hubieran dicho el monstruo que ocultabas dentro, jamás lo hubiera creído, me hubiera negado, te habría defendido ciegamente… Pero creo que uno no termina de conocer a las personas, tal vez es hora de desconfiar un poco y ser más cauteloso. Como sea, no puedo decir que tuve una mala vida, todo lo contrario, a pesar de nuestras peleas, nunca te dejé de ver como un padre, y ciertamente fuiste el único para mí. Te agradezco por haberme dado un hogar, por educarme y hacerme sentir a gusto… Pero en contrapartida también estoy furioso, enojado, molesto… porque tal vez me quites lo más preciado que tengo, y realmente eso no lo puedo perdonar… capaz, con el tiempo… no lo sé… lo hiciste mal, todas tus buenas acciones nunca borrarán aquellas atrocidades… Solo espero que Dios en su infinita bondad pueda apiadarse de tu alma pecadora. Te tendré en mis oraciones, las vas a necesitar más que yo… Trataré de ser un hombre de bien, tomaré todas las cosas buenas que sembraste en mí y las haré florecer, las haré dar frutos, supongo que es lo que hubieras deseado… No tengo nada más para agregar… que descanses en paz… Erwin Smith…

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Pixis entró en la habitación, se le había vuelto algo habitual aparecerse cada dos días, venía charlaba un poco, se enteraba de las casi nulas novedades y partía. Como siempre traía algunas flores y personalmente se encargaba de cambiar las viejas del jarrón pequeño que reposaba en el mueble frente a la cama.

-: ¿Cómo estás muchacho? – saludaba con afabilidad.

Eren siempre sentado a un costado, con el semblante demacrado, grandes ojeras y los ojos apagados, le sonreía apenas y se acercaba a conversar.

-: Buenas tardes, detective, aquí me ve, esperando por un milagro…

-: Los milagros suceden más a menudo de lo que piensas… Te lo dice alguien que ha estado en servicio más de 25 años. ¡Vaya que este caso no me ha hecho revivir emociones! Pero debes aferrarte a la esperanza… Todavía no me creo que nos hayamos cruzado con esa ambulancia, si eso no es buena suerte, pues no sé lo que sea.

-: Lo sé, pero no fue suficiente…

-: No seas pesimista, no está dicha la última palabra.

-: Pero los médicos dijeron…

-: Los médicos están acostumbrados a no entusiasmarse demasiado – le dijo cortando la diatriba del joven – Siempre traen malas noticias y hasta que no están completamente seguros, prefieren no arriesgarse a dar pronósticos que pueden no cumplirse, cosas de la profesión. Tampoco les creas tanto, mientras ese corazón siga latiendo, todavía hay posibilidades… ¿Acaso no es mejor esto que ir al cementerio?

-: Si, es verdad, pero cada día que pasa esas posibilidades se reducen… no es que sea pesimista, es que realmente no quiero ilusionarme.

-: Pues con esos ánimos tampoco ayudas. ¿Qué fue lo último que dijeron?

-: Por el momento que seguirán induciéndolo al coma farmacológico, que no ven signos de recuperación, como tampoco su cuadro ha empeorado, que hay que seguir esperando.

-: ¿Tu madre?

-: Se ha retirado a descansar un poco, además debe ir a la empresa a hacerse cargo de la sucesión y los papeles, son muchos trámites, yo también he ido un par de veces, pero lo cierto es que hasta que esto no se solucione no puedo tomar las riendas de la empresa, mi mente está aquí todo el tiempo. Siento que si me alejo un poco y pasa algo, no me perdonaría haberlo dejado solo.

-: Hijo - dijo el hombre poniendo una mano sobre su hombro – Nada de esto ha sido culpa tuya.

-: No lo sé… a veces pienso… si hubiera sido mejor haber dejado que Levi le disparara… eso me produce sentimientos encontrados y dolorosos, no podía dejar que lo hiciera, no estaba bien, pero si no lo hubiera detenido… él estaría sano y salvo… muchas veces creo que sí tuve la culpa.

-: Nadie predice el futuro, actuaste como tu corazón te lo dictaba, y créeme que hiciste lo correcto. Ya no pienses más en ello, no tiene sentido. Ahora sólo dedícate a estar a su lado, no tengas miedo de aferrarte a la esperanza, como seres humanos es lo que nos permite seguir adelante.

-: Gracias por venir, Pixis, realmente lo aprecio. Intentaré hacerle caso.

Se saludaron con sentimiento y se despidieron. Eren buscó un café y volvió junto a Levi. El pelinegro estaba conectado a un respirador artificial, y tenía toda clase de máquinas controlando sus signos vitales, hacía un par de días habían tenido un susto de muerte con un paro que había tenido. Según los doctores se debatía entre la vida y la muerte, había perdido demasiada sangre, y además su sistema estaba debilitado por el maltrato recibido. Venían a chequearlo dos veces al día, sus caras no eran las mejores, y Eren sentía que se hundía más y más en la depresión.

Tomó la pálida mano entre las suyas, estaba algo fría.

-: Mi amor… - le susurró con dulzura – Ayer limpié tu departamento, por supuesto, no soy un experto como tú, pero cuando te despiertes te estará esperando en las condiciones que a ti te gustan. Compré muchos artículos de limpieza para que nos entretengamos. Creo que me contagiaste tu amor a los plumeros y las escobas. Pero no puedo hacerlo bien si no estás ahí… - Besó sus dedos uno por uno con suavidad – Por favor, mi amor… no me dejes solo, necesito de tu presencia, de tu voz, de tus gruñidos, de tus retos… me siento sin rumbo, me siento solo… debes volver, te lo suplico, te necesito más que nunca. Armin está esperando por la revancha que le prometiste, bueno, es más una revancha para ti, pero te juro que lo espera con ansias. Mi madre quiere hablar contigo, dice que tienen una charla larga pendiente… no te asustes, no es nada malo, créeme… Hasta Annie y Mikasa vienen todos los días. ¿Sabías que hace poco empezaron una relación formal? Vaya, eso me sorprendió un poco… pero bueno, me alegra ver a Mikasa enamorada de nuevo, aunque no deja de ser algo extraño, justo con Annie… Como sea… no me tengas esperando, estoy sufriendo mucho, dame una señal, dame algo a qué aferrarme… no te abandonaré, jamás, me quedaré por siempre a tu lado. Así que no tengas miedo, lo único que te espera aquí, es un mundo limpio y sin bestias que te persigan. Estoy esperándote, mi amor…no te demores…

Eren recordó cómo se habían dado las cosas. Apenas Levi se había desvanecido entre sus brazos, a poco menos de media hora de haber dejado la hacienda, Pixis detuvo la patrulla porque una ambulancia estaba en la ruta, le estaban cambiando una rueda que se había pinchado. De inmediato asistieron a Levi y de camino al hospital pudieron detener el sangrado. Levi tenía sangre tipo RH negativo y gracias a Dios Armin también, por lo que pudieron ir realizando una pequeña transfusión. Luego todo se había acelerado, la llegada al hospital, después de varias horas, pero con Levi aún vivo. La operación de más de cinco horas, la bala había perforado la vesícula y parte del hígado. Ahora estaba en las manos de los mejores doctores del país, pero todos le dijeron que su situación era demasiado grave. Con el correr de los días, a veces mejoraba levemente y otras veces recaía. Era un estrés constante y agotador. Pero Eren jamás se movió de su lado, más que para ir al baño, comer algo o hacer alguna que otra diligencia. No había estado en el funeral de Erwin, por eso había ido después a despedirse.

Las empresas, acciones demás, quedaron a cargo de Carla y Eren, su madre iba del hospital a la empresa y viceversa, quería brindarle el mayor apoyo posible a su hijo. Al igual que Armin y Mikasa que lo visitaban regularmente. Estaba infinitamente agradecido con todos. Pero lo cierto era que quería que Levi se despertara de una vez, sabía que mientras más días pasara en ese estado su condición empeoraba.

Regularmente se acercaba a la sala de oración del hospital, para arrodillarse y rezar. Hizo una promesa, que espera cumplir, si Levi se recuperaba él haría una fundación que se dedicara a ayudar a los niños de la calle. Ahora que habían heredado el imperio Smith, tenían suficientes recursos para poder llevarlo a cabo.

Se sentó de nuevo a su lado y puso su cabeza a un costado mientras miraba detalladamente a su amado. Levi no podía respirar por sí mismo, y él ya se había acostumbrado al ruido de la máquina. Con ese, eran dieciséis días desde que no veía sus hermosos ojos azules. Acarició con suavidad su brazo desnudo, el tatuaje tenía decenas de cortes de todo tipo. Eren acercó sus labios y besó con suavidad aquellos que ya habían cicatrizado, luego volvió a agarrar su mano suspirando sentidamente.

-: Dios, Levi… tengo tantas ganas de besarte… me haces tanta falta… te amo… siempre lo haré…

Se quedó dormido en esa fea posición, su cuerpo le pasaba factura cada vez. Y aunque tenía una buena cama al lado, casi no la usaba, se sentía mejor tocando a Levi, sosteniendo su mano, de alguna manera quería hacerle llegar el mensaje de que ya no estaría solo, nunca más.

Finalmente al otro día los galenos dijeron que empezarían a reducir el nivel de suministros para ver si empezaba a respirar por sí mismo, era un paso enorme. Eren no se movió ni un centímetro de su lado, lo miraba como un cachorro que espera que vuelva su dueño, con mucha ansiedad.

A eso de las tres de la mañana, Eren estaba desvanecido sentado a su lado, con la cabeza apoyada en la cama, sintió algo frío rasparle la nariz y se despertó sobresaltado. Casi se desmaya cuando vio que Levi estaba frunciendo el ceño y lo tocaba apenas con la yema de sus dedos, mientras que su otra mano, intentaba torpemente de sacarse el respirador. Eren ni se acordó que había un botón para las enfermeras, salió corriendo a los gritos:

-: ¡Un médico, un médico, despertó, despertó! – Se llevó por delante a un camillero que cruzaba por la zona y que se alarmó por sus alaridos, pronto tuvo un ejército de enfermeras encima que le pedían que se calmara y bajara la voz. Pero el muchacho estaba demasiado emocionado como para poder calmarse, sólo cuando amenazaron con sedarlo bajó la voz. No le permitieron entrar a la habitación mientras dos enfermeras y el doctor, iban a revisar el paciente.

Eren estaba por dejar un surco en el pasillo del hospital porque iba y venía de una lado a otro sin parar, estaba solo, pero ya había mandado sendos whatsapp a sus amigos y madre, todos venían en camino, sentía que se le iba a salir volando el corazón de su caja toráxica. Estuvieron más de una hora adentro de la habitación, hasta entonces ya estaban todos en la sala de espera junto con Eren.

Finalmente el doctor salió, junto con las enfermeras y un carrito lleno de vendas y otros implementos.

-: Bien, señor Jeaguer, le explicaré, la reacción del señor Ackerman, es absolutamente favorable al caso. Más de lo esperado – Eren largó el aire que tenía retenido – Eso no quiere decir que esté fuera de peligro, pero sin dudas está mejorando, estará con respiración asistida durante un tiempo. Quiero decir una vía de oxígeno, un par de días más hasta que sus funciones pulmonares se restablezcan del todo. Las heridas están cicatrizando de acuerdo a lo esperado, sin infecciones, ya le hemos realizado las curaciones de momento. No podrá beber, ni comer todavía, va a tener que seguir con los sueros por al menos una semana más, luego empezaremos con algunos líquidos y así paulatinamente irá fortaleciendo su sistema digestivo hasta que esté en condiciones de poder comer sólidos. Es importante que a partir de mañana intente moverse un poco, dar pequeños pasos dentro de la habitación, con sumo cuidado y tranquilidad, para recuperar sus habilidades motoras. Ahora le hemos aplicado una dosis muy baja de morfina por los dolores, toserá bastante y sentirá molestias en su tráquea debido a la intubación de las últimas semanas, es normal, pero le molestará un poco. Por supuesto tiene prohibido fumar, ya lo ha preguntado, encárguese de que cumpla con eso. Mañana por la mañana volveré a hacer el chequeo de rutina. Cualquier anormalidad que vea o descompensación, avise de inmediato, no hace falta que salga a los gritos – Eren bajó la cabeza un poco avergonzado – Hay otros pacientes que necesitan descansar, por favor conserve la calma y confíe en nuestros profesionales. Bien, eso sería todo, ¿tiene alguna pregunta que quiera hacer?

-: ¿Ya puedo ir a verlo? ¿Está despierto?

-: Sí, lo está. Puede ir, por favor, con calma, usted debe estar tranquilo para no alterar al paciente. Sugeriría que las visitas volvieran mañana, el señor Ackerman debe descansar ahora, además está algo aturdido.

-: Sí, me encargaré de eso.

-: Bien, tengan buenas noches – el médico se fue junto a las enfermeras. Eren se giró para mirar con ansiedad a todos.

-: Disculpen por molestar tan tarde.

-: No importa, Eren, todos estamos muy contentos también – dijo Armin con cara de sueño pero sonriendo.

-: ¿Lo ves, hijo? – le dijo Carla abrazándolo y refregando su espalda – Todo saldrá bien, debes tener fe.

-: Gracias, mamá, gracias, chicos, realmente valoro mucho lo que hacen por nosotros.

-: Ni lo menciones, Eren, siempre estaremos para apoyarte – habló Mikasa con una sonrisa.

-: ¿Los acerco? – preguntó Armin sacando las llaves de su auto.

-: Si fueras tan amable – dijo Carla mientras se giraba.

Eren los acompañó a la puerta de la sala y finalmente se volvió. Sentía que le ardía el pecho de la emoción, pero debía conservar la calma, ¿cómo diablos haría eso? Estaba a punto de desmayarse.

Entró con cautela y se acercó despacio. Levi estaba con los ojos cerrados y muchas menos cosas encima, tenía puesto unos tubitos que se conectaban a su nariz, sería el oxígeno que le había mencionado el médico, su cara aún tenía algunos morados ya leves de los golpes que había recibido y sus vendas estaban limpias ahora.

Se sentó a su lado y tomó una de sus manos, no podía evitarlo, las suyas temblaban. Quería llamarlo, pero temía despertarlo, sería mejor dejarlo descansar. Pero Levi abrió levemente sus ojos y los giró hacia Eren, al muchacho se le llenaron los ojos de lágrimas y sonrió con alegría por primera vez en muchísimo tiempo.

-: Hola, mi amor… - le habló con voz baja, como si sus palabras pudieran dañarlo. Se sorprendió cuando el pelinegro frunció el ceño y lo miró desconcertado. Con una voz carrasposa y de ultratumba le habló.

-: ¿Quién mierda eres tú?

Eren se quedó estático. Un sinfín de pensamientos lo atravesaron y sus labios temblaron sin atinar muy bien qué responder a eso.

-: No… ¿No me recuerdas?

-: No – Levi lo miró afilando sus ojos, como si le lanzara dardos azules con la mirada. Eren sintió que se le desarmaba el corazón.

-: Soy… Eren… yo soy… tu… tu… bueno, somos pareja…

El hombre suspiró despacio, miró hacia el techo y una casi imperceptible sonrisa se dibujó en su rostro. Luego volvió a mirarlo.

-: ¿Quién podría olvidar tu cara de mocoso inútil?

-: ¿Levi? – el joven entendía cada vez menos.

-: De acuerdo… es que… siempre en las novelas hay alguien que pierde la memoria, ¿no? Quería saber qué expresión pondrías si hubiera… pasado… eso… - El ojiazul se sentía extraño, apenas dos frases y terminaba completamente exhausto.

-: ¿Estabas gastándome una broma, hombre sin corazón? – dijo el pelimarrón ya alterado del todo.

-: Te… enojas… fácil… - luego el pelinegro sonrió con un poco más de fuerza.

-: ¡No vuelvas a hacer una broma de tan mal gusto! – Eren se giró en la silla dándole la espalda, mientras se le caían lágrimas de frustración, por un momento se lo había creído y se había sentido agonizar. ¡Y era sólo una maldita broma del demonio!

-: Eren… Eren… - llamó Levi apenas, casi sin fuerzas – No puedo… hablar… mucho… no te voy a… rogar… mo… mocoso…

Eren lo miró herido y se giró del todo, mientras dejaba caer su cabeza sobre la cama y lloraba aliviado. Levi levantó su mano y la dejó reposar sobre sus cabellos, se sentía cálido y se sentía bien. Era como un sueño… ¿estaría soñando? Pero se sentía tan real… además le dolía todo el cuerpo, apenas tenía fuerzas para mantener los ojos abiertos.

Eren tomó su mano con delicadeza y la besó repetidas veces con delicadeza.

-: Estoy muy feliz… - dijo el joven – Realmente, estoy muy feliz…

Se puso de pie y con lentitud se acercó para apoyar apenas sus labios en los de Levi, ambos cerraron sus ojos y disfrutaron de ese contacto, para el hombre fue como una inyección de vida, tener cerca al mocoso hacía que su corazón se pusiera más y más fuerte.

-: Fri… frío… - susurró Levi – Te… tengo… fr…

Eren lo movió un poco hacia un costado y Levi resopló con dolor.

-: Lo siento, me acostaré junto a ti un momento, ¿de acuerdo?

-: S-sí…

El más bajo se sintió en la gloria, el cuerpo de Eren era cálido y agradable, era como sentirse seguro, de pronto recordó parcialmente algo de lo que había sucedido y tembló un poco.

-: Tranquilo, amor, ya nadie te lastimará, estaré siempre a tu lado, te protegeré. Te lo prometo, esta vez es en serio. Con respecto a… bueno a Erwin… - Levi hizo una mueca de desagrado, mientras Eren peinaba sus hebras negras con cuidado – Él ha muerto, amor… - Levi lo miró sorprendido – Así es, se resistió con su arma a la policía y tuvieron que dispararle. Ya lo han enterrado, se ha ido para siempre.

El hombre cerró sus ojos y unas lágrimas amargas se colaron por sus párpados.

-: Ya estás a salvo… tranquilo, descansa tranquilo, estaré contigo todo lo que necesites…

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Levi tenía el ceño fruncido y estaba haciendo una especie de puchero con los labios, eren se mordía la mejilla por dentro de la boca para no reírse, el pelinegro estaba con unos días muy sensibles, era obvio, causa de los traumas vividos y no quería provocarlo.

-: No te enojes, aún no puedes usar el baño por ti mismo.

-: Tch, sólo te digo que puedo caminar hasta el baño, si me ayudaras un poco sería suficiente.

-: El médico dijo que aún no-

-: A la mierda con ese inútil.

-: Levi, no seas caprichoso, anda vamos, usa el papagayo (un artefacto de plástico para que los enfermos masculinos orinen dentro).

-: Es humillante, ¿y por qué tienes que ser tú el que lo sostenga?

-: Aún estás débil… ¿prefieres que lo haga la enfermera? – ante el silencio del hombre, Eren lo miró ofuscado - ¡Levi!

-: Ya, no te lo tomes tan a pecho, esto es tan desagradable… Arrghh, vamos ponlo, necesito orinar.

Cuidar a un Levi convaleciente era un infierno. El hombre odiaba los hospitales y a toda costa quería irse de allí. Se quejaba todo el tiempo, de los alimentos casi licuados, de que tenía sed, de que quería caminar, de que le picaba la bata, de que no podía fumar, todo era malo. Pero Eren pacientemente lo escuchaba, le hablaba con calma y trataba de reconfortarlo dentro de lo posible. Había hecho que le habilitaran el cable en el televisor para que se entretuviera un poco, y hasta llevo la play para que matara las horas, a pesar de que todavía se agitaba con facilidad por cada movimiento de realizaba, estaba recuperando sus fuerzas rápidamente, al igual que su peso. Al menos el rosado de sus labios había retornado.

-: Saldré a buscar agua mineral y más galletas de arroz, ¿quieres que te compre alguna revista o algo?

-: No, gracias, intentaré un poco más con esta mierda – dijo tomando un joystick de la play.

-: Te amo – Eren no se cansaba de repetirlo, se acercó para besarlo y el ojiazul le echó los brazos al cuello para atraerlo un poco más. Se dieron un largo y encantador beso, pero se separaron en cuanto entró la enfermera.

-: Bien, ya vuelvo, si quieres algo mándame un mensaje, pero de todas maneras no voy a demorar.

-: De acuerdo.

El joven se retiró mientras saludaba a la linda jovencita vestida de blanco. ¿Qué pasaba con ese hospital que todas las enfermeras eran condenadamente sexys? No le gustaba para nada que se quedara a solas con su amante, pero suspiró y se fue.

-: Usted es un hombre muy afortunado – dijo la joven mientras cambiaba los sueros y revisaba el oxígeno – El señor Jaeguer, está pendiente de su recuperación, y cumple todas sus exigencias – se giró y le guiñó un ojo, Levi la miraba sin expresión.

-: Sí – dijo al fin suspirando, mientras se dejaba hacer las curaciones – Sin dudas soy un hombre afortunado.

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Para cuando se cumplió el mes desde que Levi había abierto sus ojos, el médico le autorizó finalmente la internación domiciliaria. Levi ya no soportaba estar un solo minuto más encerrado en ese lugar. Ya caminaba pequeños tramos sin ayuda, podía ir al baño solo e ingería algunos alimentos sólidos. Le dieron una estricta dieta y un itinerario de chequeos para que la enfermera en su casa llenara los informes a presentar cuando visitaran al doctor. Le dieron una dieta estricta para que siguiera recuperándose y no afectara a las heridas que aún tenía de la bala.

Cuando al fin pudo vestirse con su ropa, Levi sintió que volvía a nacer. Una vez instalado en el auto de Eren que lo llevaría a su departamento, se pasó mirando por la ventanilla todo el tiempo. Todo le parecía asombroso, hasta los olores del mundo exterior, dentro del hospital todo estaba impregnado de la esencia de remedios y jarabes, asqueroso.

-: Oye, ¿quieres que demos una vuelta antes de regresar? – lo animó su pareja.

-: Sí, la verdad me gustaría.

Eren le dio con el gusto y la siguiente hora se la pasaron conduciendo por un camino tranquilo y casi despoblado, donde el pelinegro se deleitó con la vista de los cerros, las praderas, las cosechas y los árboles que estaba en flor. La primavera reinaba en todo su esplendor. El pelinegro bajó la ventanilla y dejó que los rayos del sol acariciaran su rostro, junto al apacible viento que le despeinaba el flequillo. Nunca había disfrutado tanto de respirar, de sentirse vivo.

Ya volviendo se detuvieron en un paraje conocido.

-: ¿Lo recuerdas? – Dijo Eren ayudándolo a sentarse en el capot, serían las cinco de la tarde y el sol empezaba a caer.

-: Como olvidar el lugar donde me quisiste violar – contestó Levi mirándolo acusadoramente.

-: Bue-bueno… eso… en mi defensa diré que ya te cobraste mi atrevimiento, ¡y de qué manera!

-: Sí, quedaste rodando en el piso un buen rato… merecido lo tenías.

-: Ya, Levi, pensé que te gustaría aquí.

-: Me gusta, como también me gusta molestarte, ja.

Aún no podía carcajearse del todo, los movimientos de su diafragma le hacía doler las heridas que aún no sanaban del todo, llevaría su tiempo. Eren se sentó a su lado y lo abrazó con cuidado.

-: Gracias, Eren, por todo…

-: No me des las gracias, después de todo tú me salvaste la vida.

-: Lo haría una y mil veces – susurró el más bajo.

-: Estoy feliz, así, teniéndote a mi lado, me siento… completo.

-: Después de todo… el amor… es algo lindo – agregó el pelinegro, y luego se besaron.

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Carla se acercó al hombre que estaba sentado en el balcón. Eren lavaba los platos, después de haber tenido un fastuoso almuerzo. Ya podía decir que estaba un 90% recuperado, y todo gracias a la enfermera y la dedicación constante del joven. Levi no quería ser una carga, pero ya le había agarrado el gusto a que lo consintieran. Esa semana había comenzado nuevamente la terapia, si bien su cuerpo estaba casi sano, las secuelas en su mente y alma tenían para rato.

-: Te acompañaré un momento – dijo la mujer.

Levi observó su perfil, parecía la hermana de Eren, sin dudas una mujer de extraordinaria belleza y temple.

-: ¿Sabes? Nunca te agradecí por salvar a mi hijo, creo que es un buen momento.

-: Bueno, Carla, creo que era lo menos que podía hacer… él me salvó primero…

-: Al principio cuando me mencionó lo de ustedes yo… bueno, no fue una noticia que me agradara del todo. De alguna manera sentía que había fallado como madre, como guía de este niño, pero ahora me di cuenta lo equivocada que estaba. Creo que si alguien es capaz de dar la vida por el otro, no puede haber un amor más grande que ese. Eren se ha vuelto mucho más responsable desde que está contigo, más ordenado y colaborador. Le haces bien, y eso me hace feliz.

-: Gracias por confiarme eso – respondió Levi – La verdad es, que al lado de Eren, siento que vale la pena seguir en este mundo. Carla yo… tal vez no soy el yerno que esperabas tener, pero quiero decirte que voy muy en serio con tu hijo… Quiero lo mejor para él… quiero acompañarlo, devolverle sus cuidados, apoyarlo en su carrera… nadie sabe lo que depara el futuro, pero si yo tuviera que decidir, quiero estar a su lado todo el tiempo posible…

-: Lo sé – dijo la mujer sonriéndole con calidez – Ya te considero parte de mi familia, Levi, pero como madre de un único hijo, te pido que no lo lastimes o te las verás conmigo. Por otra parte, cuando se casen… reconsideren la adopción, yo los ayudaré, realmente quiero nietos – dijo frunciendo el ceño y suspirando con nostalgia. Levi sintió sus pómulos arder.

-: Bueno, supongo que en algún momento lo hablaremos con Eren… pero creo que es mejor no apresurar las cosas – tragó en seco algo incómodo, y Carla se carcajeó un poco.

-: Lo siento, es que soy algo ansiosa, por supuesto que deben tomarse su tiempo, Eren es joven y debe disfrutar su vida antes de tomar una responsabilidad tan grande. Pero me encantaría que alguna vez sucediera, a eso me refería.

-: Carla… gracias por aceptarme. Espero que llegue el día en que podamos casarnos con Eren, realmente lo anhelo.

-: Sólo quiero la máxima felicidad para ambos. Aunque tengamos casi la misma edad – Levi sintió una puñalada en el pecho – te siento como un hijo más. Por otra parte, necesito a alguien de mi confianza para que me ayude con la contabilidad de la empresa, Eren me dijo que eras un excelente administrativo en tu trabajo anterior.

-: Bueno, no soy contador, es decir no tengo un título, pero puedo hacer ese trabajo sin problemas, me encantaría colaborar en lo que se pueda.

-: De acuerdo, apenas estés del todo recuperado te pediré que me acompañes en la empresa y me des tu orientación, estaría muy agradecida.

-: Cuenta conmigo, Carla.

-: Por lo visto están muy entretenidos con la charla, ¿eh? – dijo Eren apareciendo por la puerta.

-: ¿Quieren tomar un té? Puedo prepararles uno muy bueno – ofreció Levi.

-: Oh, sí, me vendría excelente una taza – aceptó la mujer.

Los tres disfrutaban del aire apacible, mientras bebían la deliciosa infusión.

-: Levi, estuve pensando, que tal vez sería lindo que hiciéramos un viaje. Tú sabes, relajarnos un poco antes de retomar la rutina, ¿qué dices? Una semana, ¿te gustaría?

-: Es una excelente idea – apoyó Carla sonriente.

-: Bueno, supongo, ¿adónde te gustaría ir? – preguntó el hombre curioso.

-: En realidad esperaba que tú me dijeras de algún sitio que quisieras conocer. Puede ser cualquiera, no hay problema.

-: Bien, poniéndolo de ese modo… déjame pensar… siempre quise conocer el mar…

-: ¿Nunca fuiste a una playa? – consultó Eren.

-: No, la verdad que no.

-: Les sugiero entonces las Islas Caimán, son en verdad un lugar paradisíaco – aportó Carla.

-: Vi las fotos, parece en verdad un lugar hermoso, ¿qué dices Levi? ¿Crees que ya estés en condiciones de viajar? El médico ya te dio el alta, pero podríamos consultarle.

-: Cualquier playa para mí está bien, dejaré que elijas, Eren.

-: No se diga más, Islas Caimán, allá vamos…

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Levi nunca había subido a un avión, jamás había estado en un hotel, y cada pequeña cosa que iba sucediendo la vivía como la aventura más grande de su existencia.

-: ¿Estás bien? - Consultó Eren, desde que habían llegado Levi estaba muy callado y serio.

-: Sí, sí, es solo que… No lo sé, me parece un exceso, es decir, el hotel, los pasajes, y no quisiste que colaborara con mis ahorros…

-: Levi, en algún momento debíamos hablar de esto, ven, siéntate – le pidió Eren mientras palmeaba la cama a su lado. El hombre obedeció – Mira, ya sabes que hemos heredado un gran imperio, lo cual implica mucha responsabilidad, pero creo que entre los tres podremos salir adelante y hacer las cosas bien. Lo cierto es, que legalmente, tú eres parte de la familia, ya que… tú sabes quién – no se animaba a pronuncia su nombre porque sabía que afectaba al más bajo – te adoptó legalmente, por lo tanto esta es parte de tu herencia también.

-: No, Eren, yo no quiero nada de ese vil hombre, absolutamente nada.

-: Ey, tranquilo, mi amor, te corresponde por derecho legal. Es hora de dejar el pasado atrás y seguir adelante. Es una oportunidad que te da la vida, tanto mi madre como yo vamos a tomar las riendas, y no puedo hacerlo sin ti. No lo veas como algo malo, por favor, si después quieres donar tu parte o lo que sea que desees hacer, yo lo respetaré, pero lo cierto es que estamos en este barco todos juntos. Sólo no me contestes ahora, ¿sí? – Eren lo besó con suavidad, pero lo cierto es Levi estaba algo tenso, lo llevó de la mano a la terraza de la habitación y pudo apreciar una de las expresiones más adorables de su amado. Levi estaba con la boca abierta y los ojos aún más, a menos de tres cuadras se extendía esa inmensidad azul, las pequeñas olas brillaban como monedas de plata vivientes bajo el sol furioso.

-: Es… es hermoso… y enorme… - exclamó Levi sin dejar de mirarlo. Eren se sintió profundamente conmovido.

Salieron e hicieron un tour por la ciudad, se detuvieron en muchos negocios a curiosear y comprar algunos presentes para los amigos. Levi estaba excitado, todo le llamaba la atención, consultaba a Eren por cada pequeña cosa, y sus ojos no dejaban de brillar. El joven estaba complacido, realmente el viaje estaba saliendo de maravillas.

-: Ya es hora de volver Levi, es nuestro primer día, tenemos seis más para disfrutar, además el doctor dijo que no te sobre exijas y realmente hemos caminado demasiado por hoy. Además tengo hambre, anda, vamos a cenar.

Tuvo que insistir y a lo llevó a rastras al hotel, donde se bañaron y bajaron a cenar. Casi todo el menú incluía pescados y mariscos, y aunque Levi los detestaba accedió a comer langosta, y tuco que reconocer que su delicado sabor lo cautivó.

Satisfechos se retiraron a descansar. La habitación contaba con dos amplias camas, Eren quería darle su espacio, se moría de ganas de tocarlo, pero debía ser paciente y esperar una señal. El pelinegro había pasado por experiencias muy oscuras y no quería forzar la situación.

Se acostaron bastante cansados, y los siguientes dos días fueron de intenso turismo. Levi no se cansaba de caminar por la orilla de la playa, y pronto su piel empezaba a tomar un color más saludable, aunque Eren adorara su blanca piel, debía admitir que el leve bronceado le quedaba excelente a su pareja. La tercera noche, Levi se giró en su cama y lo miró fijamente.

-: ¿Qué sucede? – preguntó el muchacho sin entender.

-: Oi, mocoso… ¿por qué tú no?... es decir…

-: ¿Yo no qué?- repreguntó sin entender.

-: Desde que salí del hospital no me has tocado, sólo simples besos… ¿es que ya no?... – se quedó a medio camino y Eren lo miró sorprendido, Levi suspiro y se giró – Nada, olvídalo.

-: No, no, espera… - Eren se acercó y se sentó en su cama – Es que yo… no quería forzarte, es decir, me muero por hacerlo, de verdad, tú me enciendes por completo… pero no sabía si… si era bueno… quería que tú estuvieras listo.

-: Oye, no soy un maldito virgen.

-: Lo sé, no me malentiendas, quería cuidarte, ¿entiendes? Darte tu tiempo, si por mi fuera lo haría todos los días, todo el tiempo.

-: ¡Oye, eso da miedo, no exageres! – se quejó el pelinegro y se giró para mirarlo de nuevo.

-: ¿Entonces puedo?

-: Haz lo que quieras – le respondió el más bajo con cara seria y Eren dudó, Levi suspiró pesado y roló los ojos, un mocoso siempre sería un mocoso – Eren, haz lo que quieras conmigo, pero hazlo ya…

El joven no se iba a poner tímido justo ahora, de hecho tenía un pomo de lubricante que había comprado sólo por las dudas, aunque realmente no creía que iba a ser el mismo Levi el que se lo iba a pedir. De inmediato su cuerpo reaccionó a sus palabras.

Se acercó despacio y comenzó a besar a Levi, primero eran apenas inocentes roces, en su frente, su nariz, sus mejillas, sus ojos, hasta que se apoderó de su boca, el mayor colaboró con ansias, y pronto el beso se convirtió en un deseo candente de seguir por más. Se sacaron la ropa mutuamente, con cuidado, sin prisa, querían disfrutarse al máximo sin apuros. Eren besó todas y cada una de las cicatrices que estaban regadas por el cuerpo del más bajo.

-: Dios, Levi, eres tan hermoso, tan lindo, me gustas tanto, no tienes idea lo mucho que te deseo…

Sus palabras resonaban dentro suyo, haciendo que anhelara más, más de esa voz intoxicante, de esos besos que lo estremecían, sólo Eren podía decirle que era hermoso, sólo él descubría belleza en las feas secuelas de su pasado, y con cada roce, con cada lamida, con cada toque, Eren iba borrando esas horribles experiencias e iba creando gratos recuerdos. Ya habría tiempo para que él le consintiera y le devolviera un poco de placer, ahora quería entregarse, quería que el mocoso inútil le demostrara todo su amor. Se quedó dócil de espaldas en la cama, completamente desnudo, completamente dominado, sólo a él le permitiría esa debilidad, sólo a él le mostraría esa parte de su espíritu.

Gemía suave, cuando Eren descendía por su abdomen trabajado, se derretía ante el amoroso camino que formaba la lengua atrevida del joven. Se concentró en los carnosos labios del ojiverde, succionando su hombría, mordiendo con suavidad, logrando llevarlo al delirio de la satisfacción. El muchacho, con mucho cuidado y tranquilidad, lubricaba su entrada con sus dedos embadurnados, y poco a poco lo fue invadiendo. Levi se retorcía de regocijo, de deleite puro, suspirando su nombre con calor, arqueándose en cada intromisión. Cuando quiso darse cuenta, estaba completamente listo para recibirlo.

-: Hazme el amor, Eren – le dijo con voz suplicante y necesitada.

El joven lo besó profundo, a la vez que se deslizaba dentro suyo.

-: Ah, ah, ah, ah… mmm… - Levi lo estaba disfrutando como nunca, nunca había sentido ese acto con tanta intensidad, era real, era suyo, era lo que esperaba y más.

-: Ya entró todo – le susurraba Eren, completamente embelesado con su amante. Hoy era lento, era apasionado, ellos querían grabar a fuego cada segundo de esa experiencia sublime.

Eren se tomó su tiempo y luego comenzó a embestirlo con precisión y ritmo. El pelinegro sentía que su cuerpo temblaba, que ahora estaban más conectados que nunca, literalmente.

Hundió sus dedos blancos en la espalda morena sin llegar a ser violento, pero demostrándole cuanto estaba disfrutando de esa unión. Enredó sus piernas en la afilada cintura y besó su pecho que sabía a mar, a arena y a sol.

-: Oh, Eren… es tan bueno… dame más… sigue así… ah, ah, ah… damelo todo…

Su cerebro se desconectaba y su boca expresaba lo que su cuerpo quería, no había lugar para pensamientos coherentes, sólo para sentir, sólo para gozar.

-: ¿Te gusta así, Levi? Voy a ir más profundo, siénteme, disfrútalo, te daré tanto placer que tu cuerpo jamás olvidará al mío, te amo – los movimientos de su cadera lo volvían loco, rozaba su punto de placer una y otra vez, y el pelinegro sentía que le faltaba el aire, era tan intenso, tan agradable, que su estómago se contraía ante los espasmos de deleite que se desparramaban por su cuerpo como las olas que invaden la costa. Como la marea que crece, su lívido se disparaba a niveles increíbles, todo era nuevo, todo era brillante, un placer arrollador jamás experimentado. Sus manos se unieron en una parte del camino, y se miraron con intensidad a los ojos, rebelando las verdades de sus almas. Se ahogaron en los iris ajenos, bebieron de sus bocas el elixir de la lujuria, y agotados, salpicados por el sudor y el esfuerzo, alcanzaron por primera vez juntos, la cúspide de la dicha, en donde lograron enredar sus almas con los lazos más fuertes que puede dar la vida, los del amor.

Se quedaron abrazados, escuchando las olas romper en la playa a lo lejos. Y no hicieron falta palabras, ni promesas, ni miradas, con sus corazones latiendo sincronizados, supieron que a partir de ese momento… se pertenecerían para siempre…

By Luna de Acero… con el corazón encendido…

Gracias a ti, que seguiste esta historia, que le dedicaste un poco de tu atención y tu tiempo, si gustan de algún extra, me encantaría que pudieran comentarlo. Ha sido una experiencia inolvidable. Que el amor siga triunfando! Hasta pronto!