Capitulo # 3.1
Caballero dorado Part 1.
AN.- Oh Dios! LO SIENTO! LO SIENTO! LO SIENTO! LO SIENTO!
No puedo expresar cuanto lo siento… siempre critique a esas autoras que dejan sus fics a medias y ahora yo me he convertido en una de ella. Ya ni se si mi beta me recuerda… así que este capítulo no está beteado, cualquier error es solo mío y please! Avísenme si encuentran algún error o falla ortográfica.
Ahora a leer ;)
-SW-
"Mi reina, he regresado. Me presento ante su gloriosa presencia, como vuestra eminencia ordenó que lo hiciera". Thanos, el fiel general de las armadas oscuras, hizo una venia ante la terriblemente hermosa y despiadada hechicera.
"Bueno" gruño la reina limándose las uñas y mirando al hombre postrado delante de ella "Que noticias me trae General Thanos? A caído ya el reino Vanir ya? O asumiré que su deficiencia nos ha costado otra derrota" La temible y bella hechicera levantó la vista, su gélida y cruel mirada azul se cruzó con la asustada mirada del hombre, que pese a no admitirlo se encontraba muerto de miedo.
"Lo siento mucho, mi alteza, pero…el reino Vanir es más fuerte de lo que pensamos, la mayoría de los soldados perecieron antes de llegar a las grandes murallas de Vanaheim y ni siquiera las sombras pudieron infiltrarse, hay magia elfica entre todo esto…" este intento explicar acercándose un poco más a la hermosa hechicera.
"¡CALLA YA!", rugió la ilegitima soberana de Jotunheim "¡Que ineficaz eres, Thanos¡ Si Odín se llega a enterar de tu nuevo fracaso, te matará... ¿Es eso lo que quieres? ¿Que nuestro propio hermano te mate? ¡Eres un inútil bueno para nada!"
"Amora. Yo…" Un fuerte dolor ocasionó que el General oscuro cayera bruscamente al suelo de piedra, se llevó las manos a la cabeza, desesperado, en un intento vano para detener el dolor. Suplicó clemencia a gritos, sintiendo como su mente comenzaba a ser absorbida por las sombras. Los ojos de su hermana lo observaron indiferentes. "Por favor, ya no más. Haz que pare, Amora, te lo ruego"
"No soy Amora para ti, maldito inútil! Para ti y para todos soy la reina y deberás dirigirte a mi como tal, entendido?" Siseó la hechicera molesta.
"Lo siento hermana… mi reina, lo siento mucho" lloriqueo este aun rendido al suelo "No fallaré, lo prometo, dame una oportunidad más y te juro que ya no fallaré"
La hechicera gruño molesta levantándose del trono real, caminó los pasos suficientes hasta llegar a donde su hermano yacía, revolcándose en el suelo, implorando clemencia. La hechicera se arrodillo y tomo a su hermano por los cabellos, obligándole a que la mirase a los ojos.
"Solo quiero tu bien Thanos, soy la única que te entiende aquí. Si no fuera por mi Odín ya te habría asesinado ¿Lo sabes, no?" murmuro besando los agrietados labios de su hermano menor.
"Haz que el dolor se detenga, te lo suplido" gimió este, agotado ya por el dolor. Amora rodó los ojos conjurando un hechizo en voz baja, las sombras abandonaron rápidamente el cuerpo del general dejándole rendido.
"Que patético eres" escupió la reina y le dejo allí, recuperando la respiración. "Rogando como un vil esclavo ruega clemencia a su amo, no mereces el título de General"
La reina camino por los vacíos pasillos, las sombras detrás de ella, sigilosas. Esta volteo y les ordeno que las dejaran de seguir, las sombres obedecieron y se marcharon, la usurpadora siguió caminando hasta llegar a su salón privado; Amora sonrió y entro pero sintió su presencia al instante que cruzo por el umbral de la puerta.
"Queriendo pasar un tiempo sola, hermanita?" rió maliciosamente el hombre sentado en un elegante diván de la habitación, una copa de vino en su mano y la botella al costado de él.
"Que quieres, Odín? No tengo tiempo ni ganas para platicar contigo ahora… déjame sola" Amora camino hacia un costado del salón llegando a pararse enfrente de un objeto de más de dos metros, cubierto por elegantes telas de lino.
"No te enojes tanto querida, te saldrán más arrugas… Bueno, más de las que ya tienes" volvió a reír el mayor de los tres hermanos sirviéndose una nueva copa de vino.
"Patrañas, yo no tengo arrugas" rugió está mirando con ojos cargados de furia al mayor "déjame sola he dicho ¿Qué no tienes jovencitas estúpidas que seducir? O es que ellas no pueden soportar tu falta de…hehehe, visión" rió la rubia hechicera mirando como la divertida sonrisa de su querido hermano se transformaba en una risa oscura.
"No juegues con fuego, mi querida, puedes quemarte" sonrió oscuramente el mayor poniéndose de pie y quitando el invisible polvo de su elegante capa roja "No olvides que si yo mismo te obsequie aquella cosa yo también puedo quitártela" El mayor apunto al objeto cubierto en la pared.
"Tu… tu no lo harías, no te atreverías" esta le miro con pánico.
"Sabes que si Amora… pero no lo haré por el momento. Te dejaré a ti y a tu vanidad tener un tiempo a solas" El mayor se levantó y camino hacia su hermana y la beso en los labios "Debo añadir que tus labios saben a Thanos esta gris mañana ¿está aquella pequeña rata miedosa en el castillo?"
"Ha fallado de nuevo" advirtió la reina acariciando el pecho de su hermano "Pero aun es joven…tendremos que tener paciencia" gimió la reina mientras su hermano acariciaba su espalda. "Oh Dios... Tal vez debamos llevar esto a un lugar más apropiado, que te parece mi habitación?"
"No tengo tiempo ahora. Dile a aquel cobarde que si falla de nuevo será su fin" y con eso el mayor se marchó de la habitación dejando gimiendo a una excitada Amora.
Amora se compuso y cerró todas las cortinas del salón marchándose luego hacia el objeto cubierto por telas de lino, tomo un puñado de telas en entre sus manos y jalo con fuerza descubriendo así un elegante espejo de oro macizo. La hechicera sonrió con malicia y comenzó a recitar una frase que solo ella conocía muy bien.
"Espejito, espejito. Dime solo una cosa" la fría voz resonó por todo el salón "¿Quién de todas las criaturas en los nueve reinos es la más hermosa?"
La plana figura del elegante espejo comenzó a deformarse hasta que luego un rostro de oro quedo en su lugar.
"Tu mi reina, eres la más hermosa criatura que ha existido en los nueve reinos, tuyo es el poder y la gloria. Caigan todos rendidos a tus pies, mi alteza"
La hechicera esbozó una sonrisa presumida. "Así sea"
-SW-
"Su pequeño y molestoso amigo ha venido a visitarle nuevamente mi príncipe" Angrboda dijo mirando al cuervo negro posado en la pequeña ventana de la torre.
Loki alzo la vista y sonrió, vibrantes ojos verdes parecían resplandecer y llenar de luz aquella tétrica mazmorra.
Diez largos años habían pasado ya desde aquella fatal noche en donde el mal venció al bien y dejo a su paso ruinas de lo que antes era un glorioso reino.
"Oh mi querido Ikol! Ven aquí" El príncipe levanto uno de sus brazos y lo extendió, el cuervo ágilmente voló hasta posarse en el brazo del heredero de Jotunheim. Loki hizo una mueca de dolor "Ouch, cuidado con tus garras pequeño cuervo"
El cuervo le respondió con un graznido.
"La pequeña bestia plumífera le adora, mi señor" sonrió Angrboda, las arrugas eran ya visibles en su demacrado rostro.
"Yo creo que solo viene a verme porque sabe que le tengo reservada una pieza de pan" el cuervo solo otro graznido, casi parecía estar indignado. Loki sonrió "Bueno, lo siento, lo siento mi estimado Lord Ikol, siento mucho por haber puesto en duda su honor. Debí suponer que usted no sería esa clase de bestia solo interesada en la comida, no es así?"
El pequeño cuervo graznó nuevamente y extendió su pequeñas y magnificentes alas color azabache.
"Parece que la bestia plumífera le ha disculpado, amo Loki" Angrboda soltó una pequeña carcajada.
Loki sonrió y sin darse cuenta una lágrima rodó por sus mejillas. Loki la limpio discretamente con la manga de su remendada túnica.
Aquellas cuatro paredes era todo lo que él conocía y conocería por el resto de su vida, porque si…él ya se había resignado. Resignado a no ver caer los copos de nieve o de sentir las pequeñas gotas de lluvia en las noches de verano. A nunca más volver a ver a…no a eso aún no se había resignado ya que en esta vida o en la otra vería a Anthony. De eso estaba seguro.
Anthony… que con su peculiar ingenio siempre le hacía sonreír, Anthony que siempre le hacía sentir cosas raras en su estómago, su Anthony que siempre que le veía sentía que su pecho iba a explotar de felicidad.
A no verle nunca más… a eso no estaba resignado.
"Solo por unos segundos, eso es todo lo que pido. Solo confesarle todo lo que siento, todo lo que siempre sentí." Una nueva lágrima rodó por su mejilla derecha, lagrima que el príncipe limpio con rapidez. No podía darse el lujo de ser débil, no en estos momentos.
"Y así será mi señor" Angrboda la dijo dulcemente posando una de sus manos en el hombro del joven, este asintió y sonrió dulcemente.
"Eso espero... aunque la verdad es que ya estoy perdiendo la fe."
-SW-
"Recuerdas cuando éramos mendigos, hermano mío…. Bastardos del mismísimo rey Bor de Asgard pero mendigos al final de todo, simples mendigos" susurró Amora abrazada del pecho desnudo de su hermano mayor. Ambos desnudos acariciándose entre las doradas sabanas.
"Si, lo recuerdo" bostezó el mayor con fastidio "Recuerdo también al maldito viejo rey tratando de forzarte, a ti…su propia hija"
"Si... por supuesto que recuerdo" Amora confirmó. "Pero tú me defendiste hermano, lo hiciste. Lograste que mi honor se respetara y luego mataste al viejo Bor y a toda la familia real" Amora beso el cuello de Odín y luego inspiro, disfrutando su aroma. "Y te volviste el amo y señor de Asgard"
"No es algo que me agrade recordar… aunque" Odín se detuvo, los recuerdos parecían ir y venir "también recuerdo cómo fue que tú, hermanita, sentiste envidia de mi gloria y mi poder… sentiste celos."
"Eso no es cierto" interrumpió la hechicera. "Yo te ayude a construir aquel glorioso reino, ¿Cómo es que sentiría celos de ti y tu glorioso poder?"
"Me ayudaste, sí que lo hiciste. Pero todo tenía un precio. Me ayudaste a conseguir muchas cosas pero así como conseguí también perdí varias cosas"
"No me digas que aun recuerdas a esa estúpida" la hechicera bufó observando sus perfectas uñas.
"Recuerdo como tú, hermana, hostigaste a mi amada Lady Frigga hasta que esta decidió abandonarme. Oh mi querida hermana, recuerdo todo muy bien y es más, recuerdo como tú te metías en mi cama y me suplicabas tomarte por mujer sabiendo que yo no te deseaba y que solo amaba a Frigga pero aquello no te importo" Odín rugió la última parte y se levantó rápidamente de la cama para luego ponerse una lujosa bata de seda.
Amora se sentó rápidamente levando sus rodillas hacia a su pecho mirando con ira a su hermano.
"Esa mujerzuela no te amaba, no como yo lo hacía Odín. Ella solo estaba contigo por tu poder y por tu título de rey, es lo único que a ella le importaba."
"Ella me quería… no le importaba mi pasado, Amora… ella me amaba" susurro Odín terminándose de vestirse.
"La ramera esa se acostaba con casi todos los guardias de Asgard! NO TE AMABA! Yo fui la única que siempre lo hizo!"
Odín no quiso escucharla y se marchó, dando un portazo al salir.
"NO TE AMABA!" Rugió Amora "No te amaba… no como yo"
Odín apresuro el paso, es más, casi corrió hacia los establos. El Rey Asgardiano tomó su fiel corcel negro y galopó hasta ya entrado el otro día.
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La tos seca resonó entre las cuatro paredes de la pequeña celda.
"Angrboda…deberías estar descansando no trenzando mis cabellos" suspiró Loki.
"Déjeme ser útil mi señor" respondió Angrboda "Sirviéndole me siento útil"
Loki suspiro. Si algo el bien sabia era que con Angrboda no se podía ganar una discusión. La vieja nodriza trenzaba con cariño los largos cabellos negros de él joven príncipe.
"Cuénteme la historia linda de siempre, mi señor" murmulló la nodriza, procurando que ningún cabello azabache quedase fuera de su lugar
"La historia del valiente caballero que rescata a la princesa encerrada en la torre?" preguntó Loki tratando de voltearse.
"Mi príncipe, quédese quieto. La trenza se ha arruinado tendré que comenzar de nuevo" Angrboda dijo fingiendo exasperación. Loki rodó sus ojos verdes y se volteó, cruzado de brazos.
"Ya no te diré ninguna historia, me tratas como un crio" balbuceo el príncipe aun cruzado de brazos.
La nodriza sonrió y por unos breves segundos todo estaba bien, todo era como antes. Ella llamándole la atención al joven príncipe cuando este hacia alguna de sus varias travesuras y este cruzado de brazos con la cara agria, esperando el castigo. "No os comportéis como un crio entonces, mi señor.
"Bueno, bueno. Te la contare" suspiro el joven quedándose muy quieto. "Erase una vez, en un reino muy lejano una hermosa princesa…."
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Loki estaba muy preocupado, eran ya cinco noches que la fiebre no abandonaba el cuerpo de su nodriza. Loki se había pasado aquellas mismas noches en vela, cuidando el sueño de la única persona que le quedaba en este mundo ¿Qué tiene? ¿Se pondrá mejor? ¿Yggdrasil, que es lo que está pasando? Loki se preguntaba todas aquellas noches, sin obtener respuesta alguna. Aquellas cuatro paredes de solida roca no le darían la respuesta a sus preguntas o la cura a la enfermedad de su única amiga en este mundo.
"Ayuda!" gritó el joven "Alguien que por favor pueda socorrerme!" los gritos eran en vano, los guardias obscuros solo rondaban las celdas de la torre una vez cada semana y poco o nada les importaba la salud de los prisioneros. "Piedad! Mi amiga se encuentra muy enferma, necesitamos medicinas!" el príncipe continuo rogando desde la mañana hasta casi el atardecer sin que sus gritos fueran atendidos, cansado y casi por vencido el príncipe cayo arrodillado apoyando la cabeza en los fríos barrotes de metal.
"Que acaso la piedad ha dejado de habitar en este lugar? Que acaso ya no queda compasión o lastima? Madre… ¿qué es lo que pasa?"
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"Los guardias dicen que se oyen gritos desde… la torre, tú ya sabes de que torre estoy hablando hermana." Susurro el general Thanos al oído de la hechicera.
La hechicera se apartó de este lentamente y siguió ingiriendo sus alimentos.
"Primeramente, soy REINA para ti, Thanos y segunda, mucho me importa lo que pase en esa torre. Yo creí que ese estorbo ya estaba muerto" siseó está alzando su elegante copa de dulce vino. "Aquel niño tonto ya debería estar muerto, no entiendo cómo es que sigue con vida hasta ahora, no me lo puedo explicar aun"
"Bueno… tal vez el joven tenga algún propósito, no lo cree? Para seguir con vida durante todos estos años y con tan escasa comida que llevan los guardias. Yo creo que debes consultar con tu espejo"
La malvada hechicera se quedó inmóvil por unos segundos. Su hermano bien podía ser el ser más estúpido sobre la faz de la tierra pero podría ser que en esto la vil rata de Thanos tuviera razón. ¿Pero cuál sería el propósito de aquel joven? Lo consultaría esta noche con su amado espejo mágico.
"Hablas puras idioteces, Thanos. Creo que deberías dedicar tu poco intelecto a planear más estrategias para atacar a Vanaheim, no lo crees?
El general oscuro miro había el piso, con ira ¿Cómo osaba aquella vieja bruja horrenda a mofar su brillante inteligencia? Una brillante idea cruzo por la tenebrosa mente de Thanos, el oscuro.
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"Calma, todo va a estar bien. Tienes que estar tranquila" susurro el joven acariciando los grises cabellos de la debilitada mujer que yacía en sus brazos. "Aun no te he podido contar el final de la historia, tienes que vivir Angr. Si tú te vas estaré solo en este horrible y sombrío mundo. No me dejes tú también"
"Mi señor, usted saldrá de aquí. Su madre me lo ha dicho" la mujer replico en voz casi inaudible. Ronca por la resequedad en su garganta.
"Mi… mi madre? Angrboda…. Mi madre está muerta ¿recuerdas? La fiebre te está haciendo ver cosas que no son ciertas. Mira, Ikol nos ha traído hoy día cerezas, tienes que comerlas, te lo ruego."
Angrboda rió muy bajito y una lágrima rodó por su mejilla. Sus delicados ojos grises se llenaron rápidamente de lágrimas. "La he visto, mi señor. Ella ha estado aquí y me ha dicho que usted saldrá y será libre. Usted liberará a su pueblo, mi señor. Usted y el caballero dorado retornaran la gloria a este lugar. Jotunheim será el mismo de antes mi señor, la he visto! Sus diamantinas calles siempre llenas de rostros amigables, el castillo blanco y las rosas rojas que crecen a pesar de la nieve, las aves cantando y aquel búho que tanto le gusta asustarme por las noches"
Loki sonrió tristemente, posando sus finos labios en la frente de la mujer que siempre cuido de él.
"Caballero dorado, eh? Al menos será guapo?" sonrió este acurrucando a su amiga hasta el amanecer.
Sus sueños por primera vez repletos de imágenes de un joven de cabellera rubia y brazos fuertes. Cada vez que intentaba verle el rostro este se alejaba de él.
A.N.- Bueno mis lectores, espero que aun sigan conmigo. Me dicen si les gusta, si lo odian o si ya debería dejar de escribir.
