Capítulo 5: En casa.
— ¿Tienes las llaves?— preguntó el jōnin al ver que ella se quedaba parada frente a la puerta.
— Si, están en mi mochila—señalo la mochila que tenia Kakashi puesta en el pecho a modo de cangurera.
— Aquí tienes— al momento que le ofrecía la mochila, Koneko sacó las llaves con torpeza, no creía atinar a la cerradura.
— ¡Maldita puerta!—lo que temía las llaves no entraban.
—Déjame ayudarte— tomo su mano para quitárselas, era tan pequeña comparada con la suya y tan suave que por un momento se olvido de las llaves pero reaccionó y las comenzó a meter a la cerradura.
—Ya, yo creo que las llaves no funcionan— dijo Koneko haciendo un gesto con la mano para que lo dejara así, en ese instante se escucho el clic donde la cerradura se abrió.
—Pues a mí me funcionan muy bien—sonrió— le sorprendía la facilidad con la que ella lo hacia reír, era tan cabezota.
—Pues yo creo que debo revisarlas— cogió su mochila que había dejado en el suelo y entró, dejando a Kakashi afuera con las llaves en la mano— vamos Kakashi pasa—le gritó.
Kakashi entró en el departamento, estaba todo muy organizado y limpio, en una pared había una colección algo extraña de mascaras y se podía ver que faltaba una, también una estantería donde tenía una colección de armas ninjas que le parecieron muy interesantes y en la mesilla de la esquina estaba el último libro de la colección Icha-Icha Paradaise.
— ¿Quieres algo de beber? — Koneko preguntó pero Kakashi no respondió y se dio cuenta de lo que él estaba mirando — Es todo tu culpa, sabes—
— ¿Cómo?— pregunto saliendo de su ensimismamiento.
— Si, te veía que siempre lo estabas leyendo, así que me dio curiosidad— se quito la capa y camino rumbo a la cocina— al leerlo pensé que era un poco pervertido pero después me envolví en la trama, es muy bueno— le hablaba desde lejos.
Kakashi se había ruborizado, se sentía avergonzado ella creería que era un pervertido— Yo… bueno…—empezó.
— ¿Sabes? No sé si bañarme o comer primero, tengo mucha hambre pero estoy muy sucia— ladeo la cabeza.
— Si, es verdad estas cansada será mejor que me marche— camino hacia la puerta.
— ¿Ya te vas?— preguntó decepcionada—pensé que comerías conmigo— Bien ya lo había dicho, era lo que quería y lo había dicho no tenia porque avergonzarse a menos que él le dijera que no.
—Tengo una idea, porque no te bañas y yo mientras traigo algo de comer— al terminar de decirlo ella abrió mucho los ojos tras la máscara — No, discúlpame, disculpa mi atrevimiento.
—No, no te disculpes al contrario me parece muy bien, deja bañarme porque huelo a rayos y mientras compras la comida—sonrío tras la máscara— bien pues ya tienes las llaves— le señaló la mano— aquí te espero.
—De acuerdo— se dirigió hacia la puerta — ramen ¿no?
—Si— dijo casi gritando— es lo que más he extrañado estos 3 días.
—Es lo que pensé—dijo sin voltear a mirarla mientras cerraba la puerta.
—Después de ti—quiso gritarle—es lo que más he extrañado después de ti Kakashi—mientras lo miraba por la ventana, se quito la máscara y la dejo en la mesita.
No podía creerlo estaba que no cabía de felicidad al verlo en su apartamento —suspiró— tenía que bañarse, cambiarse y peinarse rápido antes de que llegara —Owww duele— y lo más importante tenía que coserse esa herida que tenía en la pierna.
Kakashi ya había ordenado en el Ichiraku, mientras esperaba sentado frente a la barra, jugaba con las llaves de Koneko que tenían dos llaveros un diminuto gato blanco y otro del mismo tamaño pero en color negro.
—Aquí tienes Kakashi—entregándole la comida para llevar.
—Gracias Teuchi— Kakashi pagó y salió de ahí.
— ¡Maldita sea! Qué me voy a poner— envuelta en una toalla Koneko rebuscaba en los cajones de su closet, tomo un short negro y una blusa del mismo color — bien, me veo bien— dijo aprobándose frente al espejo ya había recogido su cabello en su usual cola de caballo lo que dejaba su rostro libre— ¡Rayos mi máscara!— sabia que algo me faltaba, Koneko salió corriendo.
Kakashi tenía las llaves, así que entró en el apartamento, empezó a dejar la comida y las llaves en la mesita cuando de repente ella entro corriendo en la habitación.
Llevaba puesto un short negro pequeño y una blusa ajustada del mismo color y sus ojos verdes se abrieron al máximo al verlo, su rostro estaba totalmente expuesto y hermoso.
— Lo siento — él se giró, se sintió tan apenado como si la hubiera visto desnuda — lo siento mucho Koneko—
Koneko abrió y cerró la boca y final suspiró — Comprenderás que ahora tendré que matarte—
— Realmente lo siento— sonrío aún de espaldas, no claro que no lo sentía había querido verla sin máscara desde que la conoció pero al verla supo que había valido la espera.
Koneko caminó dándole la espalda a Kakashi y cogió su máscara — creo que ya no es necesario usarla en tu presencia— la colgó en el hueco libre de la pared.
Al verla de espaldas Kakashi pudo apreciar todo su cuerpo con ese nuevo atuendo, siempre la había visto con su traje ANBU, ella era realmente hermosa pero toda la magia del momento desapareció cuando vio la herida que ella tenía en la pierna.
— ¡Estas herida! Vamos a llevarte al hospital— Koneko tenía una herida de unos 7 cm de largo en la parte posterior de su pierna izquierda, justo donde terminaba su short.
— ¡Qué! Al hospital si es una cortadita de nada, me la coseré después de comer— sentenció.
— ¿Después de comer? Si que tienes que revisar tus prioridades— le riño— además como pretendes coserte esa herida— vamos, que si ella podía hacerlo él quería verlo
—Pues con hilo y aguja— lo dijo como si nada, sacando el ramen de la bolsa.
—No me refiero a eso— dijo levantando una ceja— Si no vas a ir al hospital dame el hilo y la aguja.
Le sorprendió la forma tan seria en que le habló, Kakashi usualmente le daba gusto en lo que ella queria —Bien ya voy, ya voy— y se fue a la habitación por las cosas.
—Toma—entregándole una caja.
—Bien ahora gírate— y le hizo el gesto con la mano, ella obedeció sin replicar esta vez, el se puso en cuclillas para quedar a la altura de su trasero, después de verlo paso saliva y volvió la mirada a la herida.
Su piel es muy suave—pensó — él le había sujetado la pierna con la mano izquierda mientras con la derecha le cosía la herida.
— ¡Oh! — Koneko no pudo detener la expresión que salió de su boca cuando Kakashi le sujeto la pierna, su mano se sentía tan firme. — ¡Ahhhh!— bien Kakashi ya había introducido la aguja— Duele—
— No te muevas o te haré daño— la sujetó con más fuerza — Esto pasa por no ir al hospital.
— ¡Ahhh!— Koneko siguió gritando con cada puntada que le daban.
—Listo terminé—escuchó decir a Kakashi al tiempo que sentía como le daban una palmadita en la pierna, Koneko abrió mucho los ojos era algo que realmente no se esperaba.
—Bien, ahora si a comer— pasando por alto la palmadita anterior, al menos no había sido en el trasero ¡oh lástima! no había sido en el trasero, pero qué demonios estaba pensando tenía que dejar de leer ese maldito libro.
