Capítulo 8: De regreso a su dueña.

Escucho unos golpes en la puerta y sonrío.

— Kakashi siento lo de ayer pero…— lo dijo mientras abría la puerta, pero no era Kakashi quien estaba afuera.

— Lo siento Nabiki, pero soy yo — Iruka se rascaba la cabeza— es solo que la Hokage me pidió…

— Si lo sé, es solo que creí que eras Kakashi, para ir a entrenar— le sonrío.

— Te queda bien el uniforme— La miro.

— Gracias Iruka — se sonrojó ante el cumplido.

A Kakashi lo despertaron unos fuertes golpes en su puerta, su corazón dio un brinco — ¿acaso será?

— ¡Kakashi ábreme! — el grito lastimero de Gai rompió toda su ilusión.

— ¿Qué pasa Gai?— Al momento que Kakashi abrió la puerta el ninja entró sin esperar invitación.

— ¿Qué te sucede Kakashi? ¿Estás bien?—mientras le revisaba los brazos y las piernas.

— Si estoy bien ¿Qué ocurre?— pregunto mientras se rascaba la oreja de forma perezosa.

— Me he enterado que pediste vacaciones y enseguida me preocupe, pensé que tu llama de la juventud se apagaba y…— en su rostro aparecieron una cantidad exagerada de lágrimas.

— No Gai, mi llama está bien— lo dijo mirando a otro lado.

— ¿Por qué no me dices lo que te ocurre? — insistió Gai.

— Bueno es que…— tan desesperado estaba como para contarle sus problemas a Gai— pensó— tan desesperado como para decirle que le había dolido en el alma que ella le dijera su nombre real a Iruka y no a él, que quería con todas sus fuerzas partirle la cara a Iruka y borrarle la estúpida sonrisa que tenia.

— Kakashi ¿en qué tanto piensas?— Gai se había acercado y Kakashi no se había dado cuenta.

— Nada — se alejó de su amigo y este se fue a sentar.

— Sabias que hay una nueva jōnin — eso pareció despertar el interés de Kakashi — Se llama Ibiki o Nabiki no recuerdo bien.

En seguida Kakashi reaccionó — Lo siento Gai me tengo que bañar — dijo abriendo la puerta para invitar a salir a su amigo.

— Bien, me alegro que tu llama de nuevo arda con pasión— sabia que con mi presencia te sentirías mejor — al salir levanto el pulgar y sonrió.

— Lo que tú digas Gai — dijo mientras le cerraba la puerta en las narices a Gai.

Kakashi salió de su apartamento, estando fuera hizo unos sellos — jutsu de invocación— e inmediatamente un grupo de 8 perros apareció frente a él.

— ¿Qué pasa Kakashi?— preguntó Pakkun el más pequeño de todos.

— Busquen a Koneko, pero no se dejen ver por ella y me avisan donde esta— al instante todos los perros desaparecieron.

Un minuto después apareció Pakkun para informarle que la habían localizado en la academia, estaba con Iruka.

— Iruka otra vez Iruka— su nombre empezaba a fastidiarlo un poco — gracias Pakkun, muchachos — hizo una leve inclinación y los perros desaparecieron tras escucharse un ligero puff.

—Bien es hora de entregarle esto a su dueña— agarró el paraguas con fuerza y se fue.

Koneko venia saliendo de la academia con Iruka— Bien pues ya te enseñe la academia así que piénsatelo — le sonrió.

— Gracias Iruka — pero la verdad no sé cómo no te has vuelto loco con esos críos.

Iruka soltó una carcajada — eso pensaba antes pero ya me acostumbre.

— Te veo muy contento Iruka — el jōnin se había acercado a Iruka y Koneko y al oírlo reír le hirvió la sangre como muy pocas veces le pasaba.

— Si la verdad he tenido un muy buen día Kakashi — le sonrió — bonito paraguas por cierto.

— Ah esto, esto no es mío — lo dijo mirando al paraguas — se lo vine a entregar a su dueña— y le entrego el paraguas

— Gracias Kakashi ayer lo olvide, es que Iruka…— empezó a decir.

— No te preocupes entiendo — interrumpió Kakashi, quien no entendía nada pero escuchar el nombre de Iruka en la boca de ella fue la gota que derramó el vaso.

— ¡Mírame Kakashi! — Koneko se señalo así misma — ahora soy una jōnin.

— Felicidades— dijo sin mirarla al tiempo que se giraba para irse y metía las manos en los bolsillos.

Lo siguiente que paso ni Kakashi ni Iruka lo comprendieron muy bien, un paraguas rojo había salido volando y se había ido a estrellar en la cabeza de Kakashi.

Iruka se había quedado con la boca completamente abierta viendo al jōnin, Kakashi se había quedado congelado en la misma posición desde que lo golpeó el paraguas y Koneko había desaparecido del lugar.

Koneko llegó a su casa, estaba realmente furiosa, había pasado todo el maldito día frente al espejo para que Kakashi solo dijera "Felicidades" y se fuera sin importarle.

— Soy una estúpida — se dijo él solo cumplía con la misión de vigilarme y ahora que la Hokage lo ha liberado de ella pues no le importo. — Empezando a sentir los ojos llorosos hizo unos sellos — jutsu de invocación—

—Nabiki ¿como estas?—

—Yang—sonrió — necesito hablar contigo.

Kakashi después de recuperarse de la impresión se giro y recogió el paraguas del suelo.

Iruka se le quedo mirando sin saber que decir, Kakashi lo miro con cara de pocos amigos — adiós Iruka —

Iruka captando el mensaje empezó a caminar hacia la academia — Nos vemos Kakashi — empezando a reírse camino más rápido, lo mejor sería que el jōnin no lo viera.