Capitulo 9: Una confesión.

Ya con el paraguas en la mano Kakashi camino hacia el departamento de Koneko casi al llegar se subió al árbol donde la había espiado antes, tenía que pensar bien lo que iba a decirle.

Un gato negro se subió a la misma rama y se sentó, estaba mirando con curiosidad como Kakashi cambiaba de una posición a otra.

Kakashi lo miro, ese gato realmente lo incomodaba casi parecía que se burlaba de él — shu, shu — y le hizo un gesto con la mano para alejarlo.

— En realidad me llamo Yin, no "shu – shu"— y siguió ahí sentado.

— Así que eres una invocación, pensé que eras un gato común. —

— Pues no soy tan común, estoy aquí para vigilar que nadie moleste pero me llamo la atención tu comportamiento —

— Así que después de todo si te burlabas de mi —

— Yo no diría burlarme, ¿qué es lo que tanto te aflige?—

— Genial un gato aconsejándome — sonrió Kakashi.

— Bueno, tal vez si te dejaras aconsejar de un gato, no te abrían tirado ese paraguas en la cabeza — dijo esto y se giro mostrándole la cola al ninja copia.

— Espera — Kakashi lo llamo — así que tú eres una invocación de Koneko.

— Nabiki me dio instrucciones muy claras avisarle si Kakashi o cualquier ninja con un paraguas se acercaba y tú cumples con ambas descripciones así que…— el gato siguió caminando por la rama.

— No, espera aún no le digas que estoy aquí — suspiró — aún no sé que voy a decirle, ni siquiera porque está enojada — se rindió acababa de confesarle sus sentimientos a un gato desconocido.

— Bien ya vamos avanzando — Yin se detuvo y se acostó — Vamos Kakashi piensa creí que eras inteligente.

— No en realidad no entiendo a las mujeres y menos a Koneko — pero hablaré con ella. —

— Menos mal — Yin se levantó — ya me estaba aburriendo— se escucho un leve puff y el gato desapareció.

Tocaron la puerta, Koneko levanto la cara de la almohada — Yo no quiero hablar con nadie y menos con Kakashi— le dijo a Yang una hermosa gatita blanca.

— Vamos abre la puerta, si fuera Kakashi Yin ya nos habría avisado— la animo.

— Si tienes razón— se levanto anduvo descalza hasta la puerta y se limpio las lagrimas de la cara.

Volvieron a tocar — Ya voy— contesto, al abrir la puerta se esperaba a cualquiera menos a Kakashi y era precisamente él con su paraguas en la mano.

— ¡Maldito Yin! Siempre hace lo que quiere — Nabiki gritó y miro a Yang.

— De hecho fui yo quien le pidió que no te avisara — Kakashi se rascaba la oreja.

— Y cómo demonios hiciste para que te obedeciera— Nabiki aferraba con fuerza la puerta.

— ¿Podemos hablar?— Kakashi no sabía cómo habían llegado a ese punto pero en fin así estaban las cosas.

—Sí pasa— Koneko se hizo a un lado y Kakashi entró— Siéntate— le señaló el sillón.

Se sentó y a un lado había una gatita blanca que le miro— Hola Kakashi yo soy Yang te pido disculpas por lo que Yin te haya podido decir a veces es muy imprudente.

— Gracias Yang pero estoy bien— le sonrió.

— Me alegro, adiós Nabiki y no te preocupes yo hablo con Yin— después de un ligero puff la gatita desapareció.

— Vine a devolverte esto— dejó el paraguas en la mesa— y espero que esta vez sí lo aceptes.

— No voy a disculparme por lo que hice— se sentó frente al jōnin y giro el rostro para no verlo.

—Podrías al menos decirme por qué me lo lanzaste—

— Y tú podrías decirme por qué te comportabas como un cretino—

— Entiendo que estés muy feliz porque ya no tengo que andar contigo para todos lados pero al menos pudiste…—

— ¡¿Qué?! No, el que está muy feliz porque ya no me tiene que vigilar eres tú por eso te desapareciste—

— Yo no me desaparecí tú te fuiste con Iruka— se estaba poniendo enfermo de solo recordar cómo se veían de contentos juntos.

— Yo no fui con Iruka a ningún lado—

— ¡Yo los vi! — Kakashi se levantó.

— ¿Qué? ¿De qué demonios hablas? Aclaremos las cosas ayer la Hokage me habló y me dijo que ya podía dejar de ser ANBU así que salí y tu entraste a ti qué te dijo.

— Que ya era libre, que no tenia porque seguirte más— se volvió a sentar.

— ¿Solo eso? —

— Sí solo eso, de ti no me dijo nada, así que pensé que estabas feliz porque ya no tendría…— se empezó a ruborizar un poco

— No, no era por eso después salí e Iruka me dijo que lo acompañara por los uniformes así que no te pude esperar. —

— Yo te pude haber llevado — sintiéndose aún avergonzado.

— Ya pero la Hokage se lo ordenó a Iruka no a ti, espera… ¿Cuándo me viste con Iruka?—levantando una ceja.

— Cuando te trajo a tu casa — Kakashi hablaba con la mirada fija en el suelo.

— ¿Nos seguiste?— pregunto divertida mientras lo veía.

— No, yo te iba a dar el paraguas y después los escuche hablar y me sorprendió que le dijeras tu nombre, tu nombre real— la miro — a mí nunca me lo dijiste.

— Si, se lo dije porque ya no era un ANBU— ella sonrió — ahora soy una jōnin de la hoja— Koneko se levantó y señalo su chaleco— y mi nombre es Nabiki.

— Si Nabiki Uzumaki, ahora ya lo sé— contestó el jōnin.

— ¿Qué? — Nabiki se fue de espaldas volviéndose a sentar.

— Venga Nabiki tu apellido ya lo sabía, lo que no sabía era tu nombre — tenía sus brazos sobre las rodillas y apoyó su cara en la mano mientras la veía.

— ¿La Hokage te lo dijo? —

— No era necesario, pelo rojo, dattebayo por aquí dattebayo por acá algunas veces era como hablar con Naruto y hablando de él ¿ya le vas a poder hablar?—

— Si la Hokage ya me autorizó—

— Tengo mis conclusiones pero ¿por qué desde un inicio no te dejaron?—

— Veras cuando yo nací, mi hermana ya había sido enviada a la aldea de la hoja, solo la conocía por fotos— pasó saliva— pero ella mandaba cartas a casa y cuando crecí empecé a escribirle también.

—¿ Ya nunca la volviste a ver? —Kakashi la interrumpió

— Si en varias ocasiones ella y su esposo nos visitaron, pero yo no supe de su embarazo, ellos lo mantuvieron en secreto. Al no recibir más cartas vine a la hoja y me enteré que había muerto junto a su esposo, así que regrese a mi hogar, había perdido a mi hermana— suspiró.

Ella continuó hablando— ¿Sabes? Yo la soñaba pero siempre eran las mismas pesadillas la veía morir una y otra vez de forma diferente, pero años después el sueño cambio, ella estaba feliz con su esposo y él le acariciaba el vientre y me di cuenta que estaba embarazada— agachó la cabeza — era solo un sueño pero aún así cogí mis cosas y me vine a la aldea, quería saber lo que realmente había pasado.

— Pedí hablar con el Tercero pero él no estaba, llagaría hasta al día siguiente, así que fui a pasear por la aldea—

—¿Y te dejaron andar por ahí sola?— preguntó Kakashi intrigado.

— Creo que el Tercero ya sabía que venía porque no tuve ningún problema para entrar como tampoco tuve problemas para toparme con Naruto en el Ichiraku y darme cuenta que él era el hijo de Kushina y Minato, mi corazón no podía equivocarse — Nabiki comenzó a llorar.

— Al verlo ahí, solo y tan pequeño con los cabellos rubios del padre y hablando como yo, no… no podía equivocarme— Kakashi se acercó y se puso en cuclillas frente a ella.

—Yo quería… quería abrazarlo y decirle que no estaba solo, que yo le daría el amor que mi hermana no podía—al decirlo sollozó— Kakashi la tomó de las manos.

—Cuando hablé con el Tercero me confirmó que Naruto era mi sobrino pero me dijo que no podía quedarme con él porque Naruto era el Jinchūriki del Kyubi y no se podía ir de aquí. Entonces yo— Nabiki apretó la mano de Kakashi— yo le rogué que me dejara quedarme que me aceptara en la aldea, se lo pedí de rodillas. —

—Pero los ancianos metidos del consejo, dijeron que yo venía de otra aldea con la intensión de robarme al Jinchūriki, ellos no pensaban en el bienestar del niño solo pensaban en el Kyubi. Ya estaban decidiendo echarme cuando el Tercero llegó a un acuerdo con ellos, yo me podría quedar en la aldea y servir como ninja pero sin acercarme a Naruto hasta que ellos lo consideraran prudente, pero ya ha pasado bastante tiempo desde eso. —

— No sabes cómo me dolía verlo solo o triste y no poder abrazarlo—

— No te preocupes — dijo Kakashi sentándose a su lado — no sé cómo pero esta hecho un hombre de bien.

Ella lo miro — No sé si él podrá perdonarme el haberlo dejado solo, Kakashi tengo mucho miedo— abrazándose al jōnin.

Kakashi la rodeo con sus brazos y respiró el aroma de su cabello— Lo hará, él sabrá todo lo que hiciste por él y te querrá, es imposible no quererte. —

Nabiki siguió llorando abrazada de Kakashi por más tiempo hasta que se durmió, el acariciaba su precioso cabello rojo y se sentía afortunado de estar ahí.

—¡ Vaya, vaya !— el gato negro salió de la habitación de Nabiki — veo que se han reconciliado.

—Pensé que te habías ido— Kakashi hablaba bajito para no despertarla. — creo que te van a regañar.

— Yo no lo creo, si no fuera por mí no te habrían abierto la puerta y te hubieran dado calabazas.

— Eso parece —sonrió mirándola, en ese momento Nabiki sollozó y se removió en sus brazos.

— ¡Fiuuu! Al menos no se despertó creo que deberías de llevarla su cama Kakashi, ahí se va a torcer — después de un leve puff el gato se fue.

Kakashi obedeció y la tomó en sus brazos muy fácilmente — A dormir señorita, usted ya ha causado bastantes estragos en mí por el día de hoy.

La llevó a la cama, al verla ahí parecía tan indefensa que le sorprendió fuera la misma que le acababa de aventar un paraguas a la cabeza, a él al ninja copia, al hombre que copio más de mil jutsus — sonrió— ella no le tenía ningún respeto y parecía no importarle nada de eso.

Kakashi salió de la habitación y camino rumbo a la puerta — Adiós Yin—

— Adiós Kakashi— dijo el gato negro saliendo debajo del sillón.