Capítulo 14: Bajo la tormenta.

Es una noche fría y una gran tormenta cae sobre Konoha, el jōnin está por entrar a la aldea han pasado ya dos meses desde que Nabiki empezó a entrenar a Naruto.

Ahora él regresa de una misión, solo ha salido por dos días pero se han hecho una eternidad sin ella.

A paso lento atraviesa la puerta completamente mojado, está resignado a llegar a su apartamento vacio, es muy tarde para despertarla pensó.

— Te he extrañado cariño — una voz salió de la oscuridad, provocando lo que solo ella podía provocar.

El jōnin se acerco a grandes pasos hacia ella, levantándola por la cintura, ella arrojó al suelo su paraguas para poder bajarle máscara y besarlo.

— ¿Qué tal ha ido?— dijo volviendo a cubrir el rostro del jōnin mientras la bajaba.

— Mejor de lo que pensé, ya casi llegan— Kakashi giró la vista para ver como su empapado equipo entraba en la aldea.

— ¡Naruto!— gritó la pelirroja y avanzó hacia él.

— ¡Cariño-sensei!— tal como Naruto acostumbraba, había encontrado un mote para su nueva sensei, él realmente se alegraba de verla, la había echado de menos.

Nabiki abrazó a Naruto y le dio un beso en la mejilla, Sakura y Said vieron sorprendidos la bienvenida que le daban al rubio.

— Bueno equipo pueden irse a descansar yo le daré el informe mañana temprano a la Hokage— Kakashi miró como Sakura y Said se iban pero Naruto se quedó.

— Por fin lo he logrado, lo hubieras visto fue genial dattebayo— Naruto veía con emoción a Nabiki.

— Me alegro cariño, por qué no vienes a cenar con nosotros y me lo cuentas — le sonrió.

— ¿De verdad? ¿Puedo?— mirando a los dos jōnin.

Los tres caminaron bajo la lluvia rumbo a casa de Nabiki, al entrar Naruto y Kakashi pudieron sentir el calor de hogar, un calor que no tenían ninguno de los dos en sus apartamentos y ambos se dieron cuenta que era ella quien lo provocaba, los hacía sentir en casa.

— Huele delicioso— Naruto dejó sus cosas en la entrada imitando a su maestro.

— Iré por unas toallas para que se sequen—

Los tres envueltos en toallas se sentaron alrededor de la mesa que Kakashi había comprado para su novia, el solo recordarlo hacia que el jōnin ardiera por dentro.

Nabiki les sirvió enormes tazones con sopa y también caballa hervida la favorita del jōnin.

— Cariño ¿quieres más?— Nabiki se levantó para volver a servir.

— Si — contestaron los dos al unísono y después se miraron entre ellos.

Ella se giro divertida a verlos — Creo que tengo que llamarlos de manera diferente— Naruto por un momento bajo la mirada, sabía que a quien dejarían de llamar cariño sería a él, de alguna forma esto le entristeció pues en ese tiempo realmente se había acostumbrado y le gustaba.

Nabiki caminó hacia ellos y se puso entre los dos — Ya sé, tú serás mi amor— dijo tomando de la nuca a Kakashi, quien le pasó la mano por la cintura— y tu serás mi cariño— mientras con su otra mano acariciaba el cabello del rubio, Naruto le sonrió.

Después de servir comida a sus dos hombres Nabiki se sentó y los vio con emoción — Cuéntenme ¿cómo les fue?

Los dos dieron su versión de los hechos, Kakashi solo rodaba los ojos cuando Naruto comenzaba a exagerar sus historias y después él contaba lo que realmente había pasado, Nabiki los escuchaba divertida.

Kakashi se levantó y fue a lado de su novia acercándose a su oído para que solo ella pudiera escucharlo— Esta es tu oportunidad "gatito"— susurró, lo final lo dijo haciendo alusión a la máscara que ella solía usar y de la cual él se enamoró.

— Ha estado delicioso — dijo el jōnin en voz alta. — Ahora si me lo permites, me voy a echar un rato en tu sofá. — el jōnin le guiño el ojo, para darle ánimos.

— Bueno entonces yo me voy — Naruto sintió un nudo en el estomago, en esos dos meses había visitado infinidad de veces la casa de Nabiki y cada vez le costaba más irse, se estaba acostumbrando mucho a convivir con ella y Kakashi.

— Naruto — ella lo miraba muy asustada y eso le preocupó.

— ¿Qué pasa Cariño-sensei?— acercándose a ella.

— Tengo que hablar contigo de algo muy importante—

Ambos sentados frente a la mesa se miraban fijamente, ella con miedo, él con curiosidad y Kakashi en la sala fingía dormir.

— Naruto, el único motivo por el que yo estoy en esta aldea, por el que fui ANBU y por el cual ahora sigo aquí, es porque vine por alguien que amo, que ame desde el momento que supe que existía. — Suspiró —Naruto yo vine a esta aldea por ti. —

— ¡¿Qué?! — El rubio la miraba sin entender.

— Hace ya bastante tiempo llegué aquí, con la única finalidad de conocerte —

— ¿A mí? — se señaló así mismo, empezaba a creer que Nabiki tenía temperatura por haberse mojado en la lluvia y empezaba a alucinar.

— Sí, pero como tú tienes en tu interior al Kyubi pensaron que quería robarte para utilizarte, me alejaron de ti y no entendieron mis verdaderos motivos para quererte—

— Y…y ¿Cuáles son tus motivos?—

— Yo… yo soy — Nabiki pasó saliva— Cariño debes entender que tu eres importante para mí, y que he hecho todo lo posible por estar a tu lado, todo lo que he hecho es para poder estar contigo.

— No entiendo, ¿de qué hablas?—

— Yo te he visto crecer, estuve ahí cuando pintaste las caras de los Hokages, cuándo entraste a la academia, cuando…— comenzó a llorar— cuando más solo estabas… yo estaba ahí para ti.

Nabiki tomo lentamente la mano del rubio — Naruto, yo mataría por ti y moriría por ti, tal como lo hizo mi hermana Kushina.

El rubio se quedo mirándola, ahora lo entendía, ahora recordaba a quien se parecía, soltó lentamente su agarré se levantó y se fue corriendo.

—¡ Naruto!... ¡Naruto! — Nabiki se levantó tras él, viendo como el rubio corría bajo la tormenta, Kakashi la detuvo en la puerta.

—El necesita pensar— Kakashi abrazó a su novia que lloraba e intentaba soltarse de su agarre.

—Kakashi por favor… tengo que ir—

—No, iré yo — le sujetó la cara con ambas manos y la obligó a mirarlo — ¿confías en mí?

— Más que en nadie— él bajo su máscara y le dio un beso en la frente.

—Yo te lo traeré—

Nabiki observó como el jōnin salía de la casa, caminaba despacio y con seguridad como siempre lo había hecho, ella al verlo se tranquilizó, en verdad confiaba en ese hombre.

Naruto corría bajo la lluvia, no sabía que pensar, no sabía que sentir, cuando reaccionó llevaba un buen rato sentado en el columpio fuera de la academia dándole vueltas al asunto.

— ¿Cómo lo llevas? —

— No tengo ganas de hablar—

— Bien, entonces solo escucharas— Kakashi se sentó bajo el árbol dónde estaba el columpio y se recargó en el tronco— Naruto yo no te diré que sentir ni que hacer, pero te contaré algo.

—Pero…— el rubio interrumpió.

— Calla y escucha que solo te lo diré una vez— el rubio lo miró— La Hokage me mando a llamar y me ordenó seguir a una ANBU pelirroja, con una máscara de gato y ojos verdes, con la energía de Gai y Lee juntos, una fuerza mayor a la de Sakura y un amor indescriptible por el ramen— Naruto sonrío sabía que a ella le encantaba— sabes la orden era clara, vigilar todos sus movimientos y en especial si se acercaba a ti.

—Ella me descubrió de inmediato— el jōnin sonrió— y me dijo que mejor la acompañara en lugar de seguirla y así lo hice, todos los días Naruto sin excepción íbamos a verte, sabíamos a qué hora te levantabas, cuando entrenabas o cuando jugabas con Konohamaru.

Naruto miraba sorprendido a Kakashi mientras escuchaba lo que le decía.

—Cuando salías de misión esperábamos tu regreso en la puerta, Naruto ella vino aquí por ti, para darte el amor que tu madre no pudo darte y se lo impidieron, pero ella no desistió, mi misión era vigilarla y aclararle a Tsunade si era un peligro para ti o no, es claro cuál fue mi respuesta. —

— Ahora es decisión tuya si quieres estar a su lado o no— el jōnin se levantó del suelo — Pero yo… yo me voy con ella, es lo mejor que me ha pasado y no pienso perderla, ella te espera en casa… te esperamos en casa Naruto.

¿Casa? Pensó el rubio, al recordar cada minuto que había pasado con ella recordó que era verdad, ella lo hacía sentir así, como en casa.

— K…Kakashi-sensei espere…— Naruto se levantó y comenzó a caminar a lado de su maestro.

Nabiki esperaba en la puerta, temblaba no por el frio sino por el miedo, perderlo cuando más cerca lo tenía, no podía ser, no pensaba rendirse, al levantar la mirada vio como sus dos hombres se acercaban y salió corriendo en busca de ellos.

— ¡Naruto!— Nabiki abrazó con fuerza al rubio — Naruto — volvió a decir mientras lloraba— soltó al rubio solo para volver a abrazarlo pero esta vez incluyendo a Kakashi — ¡Los amo, los amo! — El jōnin con un brazo sujetó la cintura de su novia y el otro brazo lo pasó por los hombros del rubio.

— Hemos vuelto, Cariño-sensei— dijo el rubio de una forma ahogada, pues lo estaban ahorcando.