Capítulo 17: Uzumakis.

— Bien Cariño creo que debemos parar — Nabiki le señaló un punto a lado del camino.

— ¿Qué? ¿Ahora? —

—Sí, ahora — Nabiki empezó a sacar una tienda de acampar de su mochila.

— Pero aún es temprano —

— Lo sé cariño, aún es temprano y aún no estás cansado — le sonrió — pero vas ayudarme a armar esto ahora mismo. —

— Esta bien —

Terminaron de armar la tienda y después comenzaron a cenar lo que llevaban preparado.

— ¿Extrañas a mi madre? — El rubio la miraba con curiosidad.

Nabiki suspiró — Si, aún la extraño pero tú alivias mi dolor cariño —

La pelirroja se acercó y le abrazó — Naruto escúchame bien — le susurró al oído — hay cinco hombres escondidos entre los árboles, haremos como que vamos a dormir, les damos cambiazo y nos vemos en el árbol de enfrente ¿entendido?—

— Sí cariño-sensei— el rubio se puso alerta, él ni siquiera había sentido las presencias.

— Entonces a dormir que nos espera un día largo mañana — la pelirroja entro en la tienda y el rubio la siguió.

Segundos después estaban juntos y en el árbol en completo silencio. Los hombres se acercaban cuidadosamente a la tienda, tres de ellos se quedaron alrededor vigilándola, mientras los otros dos comenzaban a revisar entre las cosas que los ninjas dejaron afuera.

— No están aquí — se escuchó decir a los dos hombres.

En ese momento los otros tres comenzaron a atacar la tienda de acampar.

— ¿Qué hacen idiotas? Dañaran los pergaminos— gritó uno de ellos.

— Cariño quédate un momento aquí —le susurró.

—Pero…— el rubio iba a empezar pero Nabiki le lanzó una mirada que lo detuvo en seco, ella podía dar miedo si se lo proponía.

La pelirroja saltó del árbol haciendo sellos y cuando sus pies tocaron el suelo los cinco hombres caían muertos.

— ¿Qué ha sido eso? — Naruto bajo del árbol mirando sorprendido a Nabiki.

— Otro de mis jutsus— la pelirroja comenzó a recoger las cosas — ahora vámonos—

— ¿Qué? ¿Nos vamos?—el rubio gritó.

— Si, solo paramos para ponerles la trampa a estos. —

— ¿Tu… tu sabias que nos seguían?—

— Si cariño prácticamente llevaban siguiéndonos todo el camino pero buscaban el mejor momento para atacar… así que se los di— dijo al ver los cuerpos —

Naruto la veía con la boca abierta, ella parecía tan dulce pero era letal, no entendía porque Kakashi se preocupaba.

Siguieron caminando por más tiempo — Cariño-sensei ahora si estoy cansado—

— De acuerdo paremos aquí —

— ¿Falta mucho para llegar? —

— Mañana al medio día debemos estar llegando, pero debemos descansar porque es seguro que mañana nos volverán a atacar —

— Ese jutsu que hiciste antes fue impresionante —

— Ese jutsu como pudiste ver es letal, si tu no me hubieses hecho caso y bajabas de ese árbol podías acabar como ellos, es por eso que necesito que hagas lo que te digo de acuerdo.

— De acuerdo — el rubio bajo la mirada.

—Ahora somos un equipo, en la próxima pelea tu lucharas y yo seré tu respaldo — el rubio le sonrió.

Al despertar Naruto pudo ver como Nabiki lo miraba.

— ¿No has dormido? —

—Sí, un poco— ella rebuscó algo en su mochila — será mejor que lo vayamos comiendo por el camino— le dijo entregándole unas bolas de arroz.

— Esta bien — el rubio comenzó a andar.

Llevaban ya bastante tiempo caminando cuando Nabiki señalo una loma a pocos metros.

— Ya casi llegamos Naruto — dijo muy seria la pelirroja.

El rubio al escuchar su nombre se puso en alerta, en todo el camino ella solo lo había llamado Naruto cuando le advirtió de los ninjas ocultos.

— Entiendo, déjamelo a mí —

La pelirroja sonrió y continuaron avanzando, seis ninjas salieron de su escondite y los Uzumakis estaban listos para pelear, Naruto hizo su jutsu de clones y uno a uno iba derrotando a los agresores, Nabiki como le prometió solo estaba de apoyo.

Naruto le sonreía había acabado con los ninjas sin problema, cuando un séptimo ninja apareció lanzando un jutsu dragón de agua al rubio.

Al verlo Nabiki se aventó para empujar a Naruto, quien ya a salvo pudo ver como Nabiki era lanzada por los aires con una sorprendente fuerza y fue a aterrizar de forma estruendosa en los arbustos.

— ¡Cariño-sensei! — el rubio comenzó a correr hacia ella.

— No te muevas Naruto — la pelirroja se levanto haciendo los sellos y gritó —Ola de vacio — al instante el séptimo ninja caía al suelo sin vida.

Naruto corrió hacia Nabiki que en ese momento se sentaba — ¿Estás bien?

—Si, al muy maldito no lo vi — mientras apretaba el puño.

— Yo lo siento, debí estar atento — él se inclino sobre ella.

— Esta bien cariño — ella abrió su chaleco verde — debes llevar esto, solo faltan unos 400mts — mientras le daba los pergaminos.

Cuando ella abría el chaleco Naruto pudo ver como grandes cantidades de sangre le brotaban, el chaleco había sido perforado por una rama en el costado.

— ¡Estas muy herida! — El rubio le gritó.

— Vamos, tómalos y entrégalos — le apuró— nos deben estar esperando yo mientras me iré cosiendo la herida para volver a casa.

— Pero, tu…—

—Yo estaré bien, pero si no quieres verme sufrir ve y vuelve rápido porque en mis planes no estaba el dejarte solo ni un minuto.

Nabiki vio como el rubio se echaba a correr, se levanto la blusa y alcanzo a ver la herida, no podría coserla pero se la vendó — esto será suficiente para llegar a la aldea— se dijo a sí misma.

Había sido descuidada ahora entendía la insistencia de Kakashi, si no se moría por la herida el ninja copia la mataría.

Cuando vio a lo lejos acercarse al rubio comenzó a levantarse para que el no la viera batallar y se seco el sudor que había aparecido en su frente.

— Cariño-sensei ¿cómo sigues? —

— Bien, muy bien — mintió sujetándose la herida — ya la he cosido ahora vámonos.

Ella comenzó a caminar y Naruto le quito la mochila para llevarla él.

— Gracias cariño —

Era la mañana del tercer día Kakashi como de costumbre fue a esperarlos a la entrada de la aldea.

— Algo anda mal — el jōnin caminaba de un lado a otro, ella le había dicho que llegarían temprano.

Sin poder aguantar más el jōnin se echo a correr en busca de los Uzumakis. Cuando los vio a lo lejos casi se cae de la rama en la que estaba, Naruto cargaba las dos mochilas y Nabiki apoyaba todo su peso en el rubio caminando muy lento.

— ¡Nabiki! — El jōnin corrió hacia ella y la tomó en sus brazos — ¡Estas herida!—

— Kakashi — la pelirroja apenas y susurró el nombre del jōnin, después se desmayo.

— ¡Vamos Naruto! — Kakashi se echo a correr a toda velocidad, Naruto no podía alcanzarlo.

Al llegar a la aldea perdió de vista al jōnin — ¡Lo siento Kakashi-sensei! — solo alcanzó a gritarle para después caer de rodillas.

Eso no podía estarle pasando, no podía ni quería imaginarse que algo malo le sucediera a ella. Sacó fuerzas de donde no las había y se levantó para seguir a Kakashi.

— ¡Vamos hermosa! Ya casi llegamos — Kakashi iba a toda la velocidad que sus piernas le permitían Nabiki estaba completamente pálida e inconsciente.

Al llegar pusieron a Nabiki en la camilla y le descubrieron la herida, Kakashi no imaginaba como ella había podido llegar caminando con semejante daño.

— Vamos rápido — el jōnin solo veía correr de un lado a otro a los ninja médicos, después de ver la herida su cerebro parecía haberse desconectado.

— ¡Kakashi-sensei! — El rubio corrió hacia su maestro que estaba sentado en el suelo del pasillo con la cabeza entre las manos — ¿Cómo esta?, ¿Cómo esta? —

— Naruto la herida que tiene es muy grande — Kakashi le habló sin mirarlo.

— ¿Qué? De qué habla, ella me dijo que la había cosido — el rubio lo miraba desesperado.

Habían pasado quince minutos, al maestro y al alumno les pareció una eternidad, Naruto caminaba de un lado a otro frente a la puerta, Kakashi permanecía en el suelo.

Shizune salió del quirófano en el que habían metido a la pelirroja y los miró. El jōnin al verla inmediatamente se levantó.

— Lo siento Kakashi nosotros no hemos podido hacer nada, hemos llamado a Tsunade es la única que podría salvarle.

Shizune volvió a entrar en el quirófano, Naruto estaba completamente ido cuando sintió como Kakashi se apoyaba en su hombro.

—Todo esto es mi maldita culpa — Kakashi apretaba el hombro de Naruto.

— ¿De qué habla? — El rubio pensó que el único culpable podía ser el mismo.

— No debí acercarme a ella, todas las persona que he amado terminan muertas ¿Cómo pude arriesgarla así a ella? —

Los ojos azules del rubio comenzaron humedecerse ante la confesión del jōnin. Nabiki y Kakashi se estaban convirtiendo poco a poco en su familia y no quería perderlos.

Naruto sintió como las lágrimas escapaban por sus ojos, no podía más y se abrazo de Kakashi.

— Naruto — el jōnin sorprendido por la reacción del rubio solo acertó a cerrar sus brazos alrededor del rubio.

Tsunade salió del quirófano y al verlos ahí abrazados negó con la cabeza…