Capítulo 18.

Al ver salir a Tsunade se separaron ella negaba con la cabeza y Kakashi sentía su corazón latir a prisa.

—Ella está bien— les sonrió

Naruto corrió hacia Tsunade y la abrazó aún con lagrimas en los ojos —Eres la mejor abuela Tsunade — el rubio no paraba de gritar.

—En realidad de no ser por las hierbas medicinales que ella utilizó en su herida no hubiera… bueno tal parece que no está dispuesta a dejarlos—

—Tsunade-sama, gracias— Kakashi se giró tras un leve puff desapareció.

— ¡¿Qué?! ¡¿Pero a donde va?! — gritaba el rubio mientras Tsunade sonreía.

Kakashi entró por la ventana, el conocía mejor que nadie las habitaciones del hospital y sintió su alma volver al cuerpo al verla, Nabiki se encontraba acostada en una cama con las sabanas muy blancas que hacían resaltar su cabello rojo y su rostro reflejaba una inmensa paz.

—Podrías dejar de fingir que duermes— el ninja se acercó a la cama.

— ¿Cómo lo has sabido?— le preguntó entreabriendo un ojo.

—Te he visto dormir y lo haces con la boca abierta— sonrió.

— ¡Eso no es verdad! — le espetó abriendo completamente los ojos.

—Sí, además te mueves mucho—dijo sentándose a lado de ella — ¿Por qué te hacías la dormida? ¿No quieres que este aquí?—

—No, no es eso, es solo que… lo siento te prometí…—

— ¿Qué te cuidarías? Conociéndote para mí es suficiente con que vuelvas con vida —

— Veras yo estaba tan orgullosa viendo pelear a Naruto que me distraje y no vi al otro ninja, no lo sentí fue un error de…—

Nabiki no pudo terminar de hablar porque el jōnin la besaba, la besaba como no lo había hecho antes, era un beso necesitado, hambriento el mejor que le podría haber dado.

Al separarse para tomar aire Kakashi la veía con intensidad tanto que la ponía nerviosa, el podía ser muy imponente cuando se lo proponía.

—Nabiki he sido ninja desde muy pequeño he matado a muchas personas y he estado infinidad de veces a punto de morir pero nunca había tenido miedo, hasta que te conocí, tengo miedo Nabiki miedo a perderte, de solo pensarlo yo…—

Nabiki sabía lo que era ese temor, ella lo sentía por él y por Naruto, acarició la cara del ninja que cerró el ojo visible al sentir su mano en el rostro.

— Entonces quédate conmigo — sonrió — y asegúrate que nada me pase o que no haga alguna tontería—

Kakashi abrió el ojo y le devolvió la sonrisa — Creo que es lo mejor, así me quedaré más tranquilo—

— Créeme no tenía la menor intención de morir, no ahora que te tengo a ti y a Naruto—

— El también estaba muy preocupado por ti—

— ¿Y donde esta? —

— Allá abajo, aun no te permiten visitas —

La pelirroja alzo una ceja divertida ante el descaro de su novio. — ¿Entonces qué haces aquí?

— Venia a preguntarte algo—

— ¿El qué? —

— Venia a preguntarte si te casas conmigo —

Nabiki abrió mucho los ojos ante la sorpresa ella esperaba una pregunta diferente una más simple ¿Cómo te sientes? ¿Tienes hambre? ¿Quieres ramen? Algo así.

—Si— mientras su cabeza daba vueltas con la información ya estaba respondiendo — si quiero— no era algo que tuviera que pensar era algo que consideraba necesario, pasar el resto de sus días con ese hombre.

Mientras ella se encontraba de misión Kakashi había pasado el tiempo pensando como decírselo incluso donde pedírselo, en su cabeza se formaron situaciones incluso demasiado cursis para él pero después de tenerla en sus brazos desangrándose se juró a si mismo que lo primero que haría cuando ella volviera a estar consciente seria pedírselo donde fuera y como fuera.

Kakashi sonrió ante la respuesta de la ninja se inclinó sobre ella para volver a besarla, ella se aferraba a su espalda con fuerza y el tomo la suya elevándola un poco, cuando sus respiraciones se volvieron más agitadas escucharon como alguien se aclaraba la garganta al pie de la cama.

El jōnin se incorporó rápidamente y se cubrió con la máscara, mientras el rostro de Nabiki tomaba la tonalidad de su cabello.

—Kakashi ella aún no puede recibir visitas— Tsunade había entrado en la habitación.

— No lo sabía— dijo levantando los hombros con inocencia.

—Bueno venía a decirte…— pero Tsunade no pudo terminar la frase porque en ese momento un rubio se colaba por la ventana— será posible…

— ¡Naruto! — exclamó la pelirroja con evidente emoción.

Naruto se detuvo al ver a Tsunade y a Kakashi —con que aquí ha estado todo el tiempo y yo todo lo que me tarde para encontrar el cuarto—pensó.

—Bueno como les decía — Tsunade continuó — te quedaras aquí una semana aproximadamente la herida fue muy profunda.

—Hai, gracias Tsunade-sama— la rubia se despidió y salió de la habitación.

Naruto seguía parado frente a la ventana y veía a Nabiki como si en cualquier momento fuera a desaparecer.

El siempre había estado solo y por primera vez en su vida tenía a alguien que lo quería, que lo abrazaba y besaba como si fuera un chiquillo, como había visto a tantas madres hacerlo con sus hijos en el parque, alguien que le obligaba a comer verduras tal como Shikamaru contaba, alguien que le decía una y otra vez lo orgullosa que se sentía de él.

Sus ojos se llenaron nuevamente de lágrimas, sintió una mano en el hombro que lo sacó de su ensimismamiento.

— Naruto — el rubio giró a ver a Kakashi — ¿Estás bien?

— Ehh, si — se acercó a la cama y abrazó a Nabiki.

— Cariño ¿Qué te pasa? ¿Seguro que estas bien?—

— Si estoy bien—mintió— es solo que estoy cansado—besó a la pelirroja en la mejilla — será mejor que me vaya.

La pelirroja se tocó la mejilla en el lugar que Naruto le había besado y le lanzó una mirada de angustia a Kakashi.

— Vamos Naruto te invito a comer— era evidente que algo pasaba, Naruto casi arrastraba las palabras y parecía que en cualquier momento iba a llorar— que tal ramen del Ichiraku—dijo el jōnin tratando de animarlo.

— No gracias — El pequeño ninja salió por la ventana sin decir nada más.

Nabiki estaba realmente preocupada, Naruto nunca rechazaría una invitación como esa.

— No te apures, yo me encargo— el jōnin le dio un rápido beso en la frente y después salió por la ventana tras el rubio.

Nabiki después de ver salir a Kakashi rápidamente comenzó a hacer sellos.

Naruto iba caminando con la mirada gacha cuando se topo con alguien de frente.

— Lo siento — dijo el rubio rodeando a la persona.

— Debes estar muy mal para no querer ramen—

— ¡Kakashi-sensei! Que no estaba en el hospital —

— Dejaste muy preocupada a tu tía —

— Mi tía— repitió muy bajito casi para sí mismo.

— ¿En qué piensas? — Preguntó el jōnin caminando a lado del rubio — te quedaste muy serio cuando entraste a la habitación —

— En nada, no es nada — siguieron caminando en silencio por varios minutos.

— ¡Ehh! A qué horas me has traído aquí — Naruto señalaba el local que tenían en frente, habían llegado al Ichiraku.

— Has sido tú, parece que inconscientemente quieres comer aquí — Kakashi sonrió — eres igual que tu tía — lo dijo mientras observaba la reacción del rubio.

— Mi tía — volvió a repetir.

— Así que esa palabra es el problema— le dijo el jōnin sentándose a la barra del Ichiraku.

— ¿De qué hablas? — Naruto imitó a su sensei, se sentó y ordenó.

Los dos ninjas comenzaron a comer, Naruto llevaba bastante tiempo sin hablar y eso si que era todo un acontecimiento.

— Yo…— comenzó a hablar— pero ella… pero eso no…—

— Naruto — el jōnin lo miró — si cuando hablas de forma normal en ocasiones no se te entiende así menos —

Naruto guardo silencio, Kakashi suspiró — también tienes miedo de perderla ¿es eso?—

— No es solo eso — el rubio jugaba con su comida— no sé cómo decirlo.

— ¿Por qué repetías la palabra tía? — Kakashi miró a Teuchi quien los veía con interés, al captar la mirada del jōnin se alejó un poco de ellos.

— Es que yo siento… yo no quiero… ¡es que no la siento como si fuera mi tía! — lo había dicho tan rápido y fuerte como si hubiera explotado.

— Entiendo — Kakashi suspiró — ella se esfuerza mucho pero nunca te obligaría a hacer algo que no quieras.

— No es eso, no me entiendes — Naruto se sujetaba la cabeza con ambas manos apoyando los codos en la barra — Ella me trata como si yo fuera su…

—Hijo— terminó el jōnin.

— Si —

— ¿Y eso te molesta? —

— No, me gusta —

— Pero…— comenzó Kakashi.

— Ella no es mi mamá, pero yo quisiera…—

— Que lo fuera — volvió a completar el jōnin.

— ¡Sí!, bueno no… — los ojos del rubio comenzaron a llenarse de lagrimas.

— Creo que ya te estoy entendiendo— Kakashi escuchó un sonido y giró la vista al techo — quieres a Nabiki pero como te trata como un hijo, la estás viendo como una madre y no como tía, pero estas triste por tu verdadera madre ¿es algo así?

Naruto asintió —Siento como si estuviera traicionando a mi madre, es decir ella no está aquí porque dio su vida por mí y yo… —Naruto se tallaba los ojos con sus manos secando el llanto.

— Creo que tu madre estaría feliz de ver a su hijo y a su hermana tener lo que ella no pudo — Kakashi puso su mano sobre el hombro del rubio — Y en cuanto a Nabiki se volvería loca de alegría si la trataras como si fuera tu madre.

Naruto suspiró sentía como si le hubiesen quitado un peso de encima, llevaba tiempo castigándose con ese sentimiento pero al creer que la perdería no pudo más. — Tienes razón Kakashi-sensei no debo sentirme mal por quererla como si fuera mi mamá.

Kakashi escuchó un casi inaudible puff y se levantó de inmediato de su lugar —Vámonos Naruto—

— ¿Qué?— Una vez aclarados sus sentimientos Naruto se dio cuenta que tenía mucha hambre. — Pero aún no acabo de comer.

—Rápido Naruto vámonos al hospital antes de que Nabiki venga para acá—

— ¿Pero de que hablas?— Naruto no había terminado de decir la frase cuando Kakashi ya lo había llevado y metido por la ventana del hospital.

Al verlos entrar Nabiki se abalanzó sobre el rubio abrazándolo tan fuerte que hacía daño y llenándole la cara de besos — Te quiero tanto cariño — Nabiki había empezado a llorar — Desde que te conocí te he sentido así como un hijo y el que tú me aceptes… no sabes lo que significa para mí—

Kakashi veía la escena y sonrío al ver el rostro apretado y rojo de Naruto entre los brazos de su novia, ya le parecía raro que Naruto no le llamara tía desde el inicio ya que él siempre se tomaba confianzas con la gente que no era familia llamándolos abuela, abuelo y cosas así pero nunca se imaginó lo que estaba sufriendo, era un crio que se merecía una familia, los tres se la merecían—pensó— mientras Nabiki lo incluía en el abrazo.

Nabiki entreabrió un ojo, la habitación estaba completamente oscura, solo entraba la luz de la luna por la ventana abierta y en el alfeizar estaba sentado Yin viendo hacia afuera.

Nabiki se levantó despacio tratando de no despertar a Kakashi que estaba acostado a lado de ella mientras Naruto roncaba en la otra cama de la habitación.

— Hola — se acercó a la ventana.

— Deberías dormir — el gato negro la miró — si te vieras la cara sabrías porque te lo digo.

Nabiki entrecerró los ojos, maldiciendo internamente al gato —No puedo —

— Muchas emociones en un día ¿no?—

— Si — la pelirroja sonrió.

— Mira que conseguir esposo e hijo solo por una cortadita de nada— dijo señalando la herida de Nabiki con la pata — de haber sabido te la hubiéramos hecho antes.

— Cállate gato tonto— Nabiki tomo el cuello del gato con ambas manos como si lo estrangulara— ni siquiera me has preguntado cómo me siento— zarandeándolo mientras lo decía.

— Pues me has mandado a espiar a Naruto y Kakashi— decía el gato con voz estrangulada.

— Ah es verdad — sonrío — lo había olvidado.

— Que por cierto tendré que cambiar de perfume porque Kakashi me detectó de inmediato. — comentó el gato, girando a ver al jōnin acostado en la cama.

—¡¿Qué?! ¡¿Usas perfume?! — Nabiki había casi gritado pero de todas formas Kakashi estaba despierto desde que ella se había levantado.

— Cállate despertaras a todos —

— A ver déjame olerte — Nabiki acercaba la nariz al gato, le encantaba molestarlo.

— ¡No! ¡Aléjate de mí! — Ahora era Yin quien gritaba.

— ¡No! Cariño… mueras… Kakashi…— Se escuchó como Naruto decía cosas incoherentes y se revolvía en la cama.

Nabiki y Yin se acercaron a la cama donde estaba el rubio, estaba acostado en calzoncillos y pataleaba sin parar.

— Parece que tiene una pesadilla — Nabiki lo veía preocupada.

— ¿Tú crees? — soltó el gato con el tono más sarcástico que tenia

Nabiki se giró y lo fulminó con la mirada — ¿Qué hacemos genio? ¿lo despertamos?—

—Serás una pésima madre Naruto debería pensárselo mejor— al terminar de decirlo sintió el coscorrón que la pelirroja le había soltado— Aww no se, pues cántale o algo así es lo que Yang hace con los cachorros.

Mientras el gato y la pelirroja discutían apareció Kakashi tras ellos, tenía el pelo revuelto e iba en camisa interior, llevando una almohada en las manos.

— Mira Naruto es Sakura — dijo al tiempo que le ponía a Naruto la almohada a un lado.

—Sakura-chaaaan…— dijo el rubio entre sueños abrazando la almohada y poniendo una sonrisa de tonto.

Kakashi se volvió a la cama sin decir nada Yin y la pelirroja se quedaron viendo entre ellos. — El si será un buen padre — sentenció el gato y desapareció.

Nabiki se quedó un momento viendo a Naruto besar la almohada después regresó a su cama, Kakashi estaba dormido al verlo se dio cuenta de lo enamorada que estaba de ese hombre, le acarició el pelo y lo beso sobre la máscara — Te amo Kakashi— le susurró y se acostó a su lado.