Capitulo 19: Fuga

Era claro que la herida no le había provocado la muerte pero tal vez la espera en el hospital lo haría, volvió a suspirar, era el cuarto día de hospitalización, la Hokage había enviado a Kakashi y a Naruto desde hace 3 días a una respectiva misión, dejándola a ella sola y en completo aburrimiento.

Estando recostada en la cama y tras analizarlo unos segundos tomó una decisión — al diablo con el hospital — salió de la cama rápidamente, tomo sus ropas y entró al baño para cambiarse.

Salió del baño completamente vestida y con renovada energía — es hora de salir de aquí — murmuró mientras salía por la ventana de la habitación, sintiéndose como una chiquilla haciendo una travesura y debía admitirlo se sentía bien.

Al salir de ahí sintió como el viento golpeaba su rostro y sonrió al sentirse al fin libre, la sensación le duró poco, al notar una presencia a su costado izquierdo de inmediato se puso en guardia.

— Kakashi nos advirtió que algo así sucedería — comentó Pakkun, la pelirroja al girarse pudo ver a los 8 ninken de Kakashi recostados sobre el techo, al lado de su ventana.

— ¿Estaban vigilándome? — los ocho perros negaron con la cabeza.

— No, te estábamos acompañando — tras las palabras de Pakkun los demás asintieron.

— Exactamente ¿Qué fue lo que les pidió Kakashi? — preguntó acercándose a los ninken.

— Mjmjm — Pakkun se aclaró la garganta para empezar a imitar a Kakashi — Muchachos cuídenla como yo la cuidaría —

La pelirroja no pudo evitar sonreír tras escucharlo — ¿y por qué no entraron a la habitación? —

Pakkun negó con la cabeza mientras hablaba — No, no, él te habría cuidado desde lejos, le gusta verte y después nos dice lo bonita y lo…— la sonrisa de Nabiki se ensanchó aún más— loca que estas — terminó la frase y los demás ninken comenzaron a aullar aprobando las palabras de Pakkun, la sonrisa de Nabiki se convirtió en una mueca de indignación.

— ¡¿Loca?! — Nabiki soltó un leve bufido — bueno, ya hablaremos de eso después, ahora ¡vámonos!— gritó y elevó un puño al aire, los ninken se vieron entre ellos, confirmando en silencio las palabras del jōnin.

La pelirroja saltaba de un techo a otro con los ninken alrededor, la gente de la aldea se le quedaba viendo, si bien estaban acostumbrados a ver ninjas al parecer en ese momento ella estaba llamando la atención, así que decidió caminar como una persona normal por las calles de la aldea, bueno como una persona normal con ocho perros.

— ¡Ey Nabiki! — La pelirroja se giró al escuchar su nombre — ¡Hola Iruka! — le respondió mientras veía acercarse al ninja.

— Supe que estabas en el hospital, pensé en visitarte pero… — Iruka no pudo terminar la frase porque los ninken habían creado una barrera entre él y la pelirroja y le gruñían de una forma amenazadora.

Iruka levantó ambas manos al frente en señal de rendición — Ve…veo que estas ocupada—

— En realidad… — comenzó Nabiki mirando con desaprobación la actitud de los ninken.

— Será mejor que hablemos después — Iruka sonriendo de manera forzada dio unos pasos hacia atrás sin darle la espalda a los perros, para después alejarse rápidamente.

— Eso Iruka, corre — murmuró Pakkun y los demás ninken comenzaron a hacer un sonido extraño, una especie de risa.

Nabiki caminó hasta ponerse frente de ellos con cara de pocos amigos y con las manos en la cintura — ¿me quieren decir qué demonios hacen?

— ¡Cuidarte como Kakashi lo haría! — contestó Pakkun.

Nabiki rodó los ojos y estaba a punto de refutar lo último pero se lo pensó mejor — Ya, pero Kakashi es más discreto —

Pakkun le dio la espalda para reunirse con los demás ninken y después se giró hacia Nabiki — Esta bien, al próximo solo mirada de odio, pero si se acerca…— como si esa fuera la señal los demás comenzaron a gruñir de nuevo.

— ¡oh vamos! — gritó Nabiki — ¡ni la Hokage esta tan vigilada!

— Eso es porque la Hokage no es mi prometida — la pelirroja sintió el corazón brincar al escuchar la voz a su espalda.

— ¡Kakashi! — Gritó para inmediatamente lanzarse a los brazos del jōnin — ¡volviste antes! —

— Si— el ninja sonrió debajo de la máscara—pensé que estarías aburrida en el hospital—

— Pues pensaste bien— comentó separándose del jōnin.

Kakashi volteó a ver a los ninken — Hola muchachos ¿Cómo les fue?— en ese momento todos comenzaron a gruñir, aullar y hacer sonidos varios al mismo tiempo.

— ¿Así que Iruka, eh?, pues bien hecho —sonrió— los veo después muchachos — Nabiki rodó los ojos— adiós chicos— se despidió la pelirroja sonriéndoles.

— ¿A dónde ibas? — preguntó el jōnin después de ver desaparecer a los ninken.

— A casa — y comenzó a caminar, el jōnin la siguió y para su sorpresa, él la tomó de la mano, era la primera vez que él hacia algo así en público y el corazón de Nabiki comenzó a latir desbocado, se preguntó si en algún momento dejaría de sentirse así y aferrándose más a su mano, rezó porque eso nunca pasara.

— Amor, no es por aquí — Nabiki había estado distraída en sus pensamientos después de la acción del ninja pero cuando reaccionó pudo ver que ese no era el camino a su casa, ni a la de él.

— Mph — fue toda la respuesta que le dio y siguieron caminando, Nabiki decidió no insistir se sentía tan bien caminando a lado de él, que no le importaba dar más vueltas o incluso el destino al que se dirigían.

Tras dar una vuelta a la izquierda el jōnin se detuvo — Llegamos—

— ¿Qué?, ¿A dónde? — La pelirroja miró a su prometido preocupada, temiendo se hubiera dañado el cerebro en la última misión, primero la tomaba de la mano en público y ahora estaba desorientado.

— A nuestra casa — contestó mientras empujaba un portón dejando ver una gran casa y su jardín — Obligue a Tenzō a hacer algunos muebles — sonrío— pero si no te gustan podemos…— pero se detuvo al ver que Nabiki no lo escuchaba, parecía estar en estado de shock.

— Ka…Kakashi… es… esto— la pelirroja parecía haber olvidado cómo hablar, el jōnin sonrió pensando que tal vez sería la única que vez que la vería así, sin saber que decir.

Tomó su mano y la ayudó a entrar. — ¿Y bien? ¿Qué te parece? — Kakashi se rascó la nuca al ver que ella no decía nada, aquello ya era preocupante — No te gusta ¿verdad? Lo sé es muy…—

— ¡Es perfecta! — Nabiki gritó interrumpiendo al jōnin y la vio correr para entrar en la casa, él suspiró aliviado y fue tras ella. Al entrar pudo ver como la pelirroja iba y venía de una habitación a otra y de pronto se detuvo frente a él y le beso sobre la máscara — ¿en qué piensas?

Kakashi sonrió — en que esta podría ser la habitación de Naruto — dijo señalando una puerta cercana.

La sonrisa de Nabiki se ensanchó al acercarse a la puerta y abrirla pero segundos después su rostro se ensombreció — Kakashi aún no le he dicho a Naruto que nos vamos a casar, ustedes se fueron y no tuve oportunidad— dijo con preocupación.

—Ya lo sabe — le dijo al tiempo que dejaba caer su mochila al suelo — se lo dije antes de que se fuera, cuando lo fui a despedir por ti.

— ¿Qué te dijo? — Nabiki se acercó a prisa, Kakashi se dejó caer en un sillón y bajó su máscara lentamente — ¡Kakashi-sensei, tendrás la fortuna de ser familiar del próximo Hokage, dattebayo!

Nabiki soltó una carcajada ante la imitación del jōnin, ahora sabía de dónde sacaba Pakkun esa mala costumbre de imitar a las personas, se acercó más a él y le dio un pequeño beso en la nariz — si, serás muy afortunado de vivir con el próximo Hokage.

— Sí, claro — dijo en su tono más sarcástico mientras la tomaba de la cintura y la sentaba en sus piernas— ¿has visto como tiene su casa el "próximo Hokage"?

La pelirroja se sonrió — algo he visto — recordando de pronto la insalubre habitación del rubio.

Se escuchó un lejano aullido, al momento el jōnin comenzó a levantarse llevándola consig y poniéndola de pie — Ya llegaron —

— ¿Quiénes? — Nabiki avanzó hacia la puerta de la casa — No veo a nadie —

— Le pedí a Pakkun que trajera a Naruto cuando llegará — comentó mientras salía de la casa.

—Pero él llegaba hasta mañana — la pelirroja le siguió confundida.

—Pensé que él haría lo posible por terminar rápido su misión y regresar a tiempo para cuando te dieran el alta— se cubrió el rostro y la miró — lo que no sabe es que tú, te diste el alta antes de tiempo—

La pelirroja se quedo viendo al jōnin en silencio, acaso Kakashi había analizado tanto la situación como para anticiparse a lo que ella y Naruto harían, en definitiva a su punto de vista Kakashi tenía mucho tiempo libre.

Kakashi le regresó la mirada y como si le leyera el pensamiento contestó — En realidad a veces los dos son muy predecibles — y se recargó en el marco del portón, en espera del rubio.

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—Pakkun te digo que tengo que ir primero al hospital y después al Ichiraku — se quejó el rubio mientras se sobaba el trasero y seguía al pequeño perro.

—Ya casi llegamos, no me obligues a morderte de nuevo — dijo para escupir varias veces ante el desagradable recuerdo.

— ¡¿Kakashi qué haces aquí?! — gritó el rubio mientras lo señalaba.

— Aquí te lo dejo— dijo Pakkun— voy a lavarme el hocico—

— ¡Hola cariño! — Nabiki salió corriendo par a ir a abrazar al rubio — ¿Cómo te fue?— le preguntó después de plantarle un beso en la mejilla.

— ¡¿Qué haces aquí?! Deberías estar en el hospital ¿no?— el rubio se rascó la cabeza preguntándose si habría confundido los días.

—Digamos que se fugó — contestó Kakashi — Deberíamos ir dentro— y señaló con la cabeza a la casa.

Nabiki tomó a Naruto por los hombros y lo guió al patio de la casa — ¡Mira Cariño! ¿Te gusta?—

El rubio soltó un silbido de admiración — ¿Quién vive aquí? —

— ¡Nosotros! — Gritó Nabiki con evidente emoción — Bueno será nuestra casa.

— Ah claro — Naruto sonrió tímidamente — después de la boda vivirán aquí.

— Sí, viviremos aquí juntos, los tres— decía Nabiki mientras empujaba al rubio hacia el interior—

— ¿De verdad puedo vivir aquí? — giró a ver a Kakashi mientras era empujado por la pelirroja.

Kakashi asintió — Si quieres puedes escoger tu habitación—

— ¿De verdad? — Naruto ya no necesitó ser empujado para seguir avanzando, las palabras de Kakashi habían disipado su temor, ambos jōnin vieron como el rubio entraba corriendo a la casa — ¡Es genial, dattebayo! — le escucharon gritar desde el interior.

Nabiki también corrió y entró detrás del rubio, Kakashi pudó escuchar a ambos Uzumakis dentro de la casa armando un gran escándalo, al entrar el rubio le señaló una habitación — ¡Esta! ¡Quiero esta!

—Está bien cariño— Nabiki le sonrió y se fue a ver nuevamente la cocina.

Kakashi caminó por el largo pasillo hasta llegar a la puerta por la que entró el rubio y pudo verlo acomodándose en la cama, él se recargó en el marco de la puerta cruzando los brazos y suspiró— Sabes Naruto, en esta habitación murió mi padre—

Naruto inmediatamente se enderezó en el colchón, su rostro comenzó a perder color y temblando de miedo grito — ¡Mamaaaaaaaaaaaá!

En cuestión de segundos el jōnin vio pasar a Nabiki a su lado y fue a abrazar a Naruto—¿Qué pasa Cariño? ¿Qué pasa? —

—Era broma, era broma— Kakashi levantó ambas manos al frente, Naruto aferraba a la pelirroja y ella sonreía.

—Cariño cuando has gritado, ¿me llamabas a mí? —Naruto levantó la mirada para encontrarse con la de ella, por el miedo había gritado lo primero que le había venido a la mente, pero sí, le había gritado a ella, así que asintió.

La sonrisa de Nabiki se ensanchó aún más — Sabes es la primera vez que me llamas así— la pelirroja le besó la frente — y me ha gustado mucho.

Naruto sonrió y ambos giraron a ver de forma acusadora a Kakashi quien seguía en el marco de la puerta sin moverse — Les digo que era broma—mientras sonreía — además ¿qué clase de ninja eres?

—Uno al que no le gustan los fantasmas — sentenció el rubio.

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Un rato más tarde Naruto se despidió y regresó a su apartamento, ambos lo acompañaron a la puerta y regresaron a sentarse frente al pequeño estanque.

—Lo que dijiste de tu padre no era broma ¿verdad?— la pelirroja veía a los pequeños peces en el estanque.

— No — contestó viendo en la misma dirección, se bajo su máscara y continuó — Pero no fue en esa habitación —

Nabiki suspiró de alivió, no le gustaba mentir a Naruto — ¿Entonces dónde fue?—

— En nuestra habitación — el color del rostro de Nabiki despareció, a ella tampoco le gustaban los fantasmas.

— ¡Que es broma! — repitió el jōnin sonriendo

— No creo que debas jugar con la muerte de tu padre—

— Valió la pena ¿no? — dijo recostándose sobre la pulida duela.

— Totalmente — Nabiki se recostó a su lado aún sonriendo al recordar la forma en que el rubio le llamo.