Capítulo 23: Matsumoto Tatewaki.

Yin veía como la pelirroja iba de un lado a otro por la habitación, echando cosas a su mochila.

— ¿Vas a salir de misión?—

—Sí, hoy temprano Tsunade-sama me mando llamar —

— ¿Entonces por qué estas molesta?— preguntó al ver como la pelirroja metía de mala gana una cobija a la mochila— normalmente estarías emocionada—

—Pues porque Tsunade dice que aún no me puedo reincorporar normalmente a mis actividades, así que todas las misiones que haga las tengo que hacer bajo la supervisión de Kakashi—

— ¿Y eso te molesta?—

Nabiki se sentó a la orilla de su cama — a mí no, pero al parecer a Kakashi no le hizo gracia, cuando Tsunade le informó cual sería la misión y que la haría conmigo se puso pálido, lo hubieras visto—

La pelirroja se giró para poder ver al gato pero este ya había desaparecido— Maldito Yin, de nuevo me dejaste hablando sola— se puso en pie y termino de alistarse.

Yin apareció sobre el alfeizar de la ventana en el segundo piso, acercó su rostro al cristal y pudo ver al ninja copia recostado sobre su cama con los brazos tras la nuca, sacó sus garras y las arrastró sobre el vidrio haciéndose notar, Kakashi se puso en pie y le abrió.

—Me he enterado— dijo el gato al entrar, Kakashi se volvió a dirigir a su cama y se dejo caer.

—Sí, saldremos hoy al atardecer—

—Nabiki dijo que no te veías contento por hacer esta misión y que no quieres ser su niñera—

—¿Eso piensa?— dijo sentándose y perdiendo toda la pose relajada que tenía segundos antes— No es por ella, es solo que esa misión…—

—Deberías aprovechar y pasar el mayor tiempo con ella—

— Eso era lo que intentaba pero con Matsumoto no voy a poder hacerlo—

—¿Quién es Matsumoto?—

—Es la hija de un hombre muy rico y nuestra misión es escoltarla a su casa—

— ¿Y cuál es el problema con eso?—

—El problema es … — comenzó el jōnin, pero Yin ya no le escuchaba movía sus orejas en otra dirección y levantó su nariz.

—Rápido, escúchame, Nabiki viene para acá, no le digas que he estado aquí, y no te preocupes tengo un plan— dijo el gato subiendo de un salto a la cama

—¿Un plan para qué?— preguntó el jōnin acercando su rostro al del felino.

—Para que vuelvas a tenerla entre tus brazos, tonto— tras un puff desapareció, en ese momento Kakashi pudo ver la figura de Nabiki en la ventana por la cual Yin había entrado minutos antes.

—Lo siento, estaba tocando la puerta pero nadie abrió, después escuché voces y vine hacia aquí ¿estás solo?— preguntó viendo hacia el interior de la habitación.

—Sí, estoy solo— dijo Kakashi acercándose —¿ha pasado algo?—

—No, ¿puedo pasar?— Kakashi se hizo a un lado para que la pelirroja entrara traía puesta su capa de viaje color negra y a la espalda una mochila tan grande como ella— he venido aquí por ti—

—¿Por mi?—

—Si para ir a la misión—

—Pero si aún falta mucho— dijo Kakashi dejándose caer en la cama.

—¿Ya tienes listo el equipaje?—

—Casi— dijo mirando a espaldas de la pelirroja, Nabiki se giro para ver en el suelo una mochila completamente vacía.

—¿Estas de broma?, si ya casi es la hora acordada, Matsumoto nos estará esperando en la puerta de la aldea— dijo acercándose hasta donde el jōnin permanecía acostado— ¿Pretendías dejarnos esperando ahí por dos horas?—puso los brazos en jarra, mientras veía como el jōnin tenía los ojos cerrados y los brazos tras la nuca— Yo sé que no te agrada tener que hacer de mi niñera pero entre más rápido empecemos…—

—Estar contigo no es lo que me molesta — dijo el jōnin — es por Matsumoto—

— ¿Por qué?—

—Ya lo veras cuando lleguemos— dijo el ninja poniéndose en pie y comenzando a llenar su mochila—

Nabiki se quedo pensando en lo dicho por el jōnin, así que el problema no era ella, levantó la mirada, sobre la cama del jōnin había una pequeña repisa— Ohhh pero si es Naruto— dijo levantando la primer fotografía, que mostraba un pequeño rubio con su equipo, después de tocar con el dedo el rostro del menor la devolvió a su lugar y levantó la otra donde se veía al jōnin con su antiguo equipo, sonrió al ver el rostro de aburrimiento que Kakashi tenía en la foto— Mira ¡pero qué lindo eras!— dijo mientras regresaba la foto a su lugar.

—¿Era? ¿Qué quieres decir con era?— Nabiki no pudo evitar soltar una carcajada al ver como el jōnin había dejado de meter cosas a la mochila para cuestionarla.

—Mejor ya vámonos ¿estás listo?—

—Ya… casi…— dijo mientras empujaba un saco de dormir dentro— ahora si—

Nabiki salió por la ventana y el jōnin la siguió.

Llegaron a tiempo a la puerta de la aldea, Kakashi dijo que Matsumoto aun no llegaba, ambos se recargaron en la muralla que rodeaba la aldea, pasaron casi 20 minutos en silencio uno al lado del otro y cuando Nabiki por fin se había decidido a hablar Kakashi dio unos pasos al frente y suspiró — y ahí viene— Nabiki dio unos pasos hasta situarse a lado del jōnin.

—¡Kakashi mi amor!— Una hermosa morena se acercaba a ellos corriendo con los brazos abiertos. En un rápido movimiento Kakashi tomo por los hombros a la pelirroja y la puso frente de él como si de un escudo se tratara, Nabiki pronto se vio envuelta por los brazos de la recién llegada.

— ¿Pero qué mierda? —preguntó la pelirroja con voz ahogada mientras era asfixiada entre los enormes pechos de la morena.

—Adjjj ¿tu quién eres?— preguntó la morena al tiempo que la soltaba, poniendo una cara mezcla de asco y decepción al ver que no era Kakashi a quien abrazaba

—Nabiki ella es Matsumoto— La pelirroja se quedo viendo a la morena, era más alta que ella, delgada, con unos senos enormes, su rostro era muy bonito, el sueño que cualquier hombre podría tener.

—¿Eres familiar de Tsunade?— preguntó la pelirroja y Kakashi ahogo una risa tras la máscara.

—No ¿por qué?—

—Curiosidad— dijo la pelirroja sonriendo.

— ¿Y tu quien eres?— preguntó la morena alzando la ceja.

—Ella es Nabiki— intervino Kakashi — es mi compañera y los dos te escoltaremos a tu casa.

— ¡¿Qué?!— gritó la morena— ni hablar yo pagué para fueras tu quien me escoltara, nadie más.

— Lo siento Matsumoto pero si ella no va yo no puedo ir, así que tú decides—

—Ashhh, está bien, yo solo quiero estar contigo cariño, no te enojes— dijo mientras se colgaba del brazo del jōnin.

— ¿Dónde está tu transporte?— preguntó Kakashi.

—No lo llevaré, he decidido que caminaré a tu lado—

—Matsumoto nunca has caminado esa distancia, además el clima no es el mejor—

—Lo siento Kakashi pero he ordenado que se llevaran mi transporte primero, ya sabes como una carnada por si me quieren secuestrar, pero en realidad yo estaré protegida por tus fuertes brazos— dijo mientras pasaba su mano descaradamente por el largo brazo del jōnin, Nabiki rodó los ojos.

—Entonces vámonos, que esto será más largo de lo que creíamos — dijo el jōnin zafándose del agarre de la morena y avanzando hacia la puerta de la aldea.

Ya habían pasado cuatro largas horas desde que salieron de Konoha, en ese tiempo Nabiki quien venía varios pasos por detrás se había enterado de todo lo ocurrido en los últimos dos años de vida de Matsumoto así como todas las virtudes que esta veía en Kakashi.

Siguieron caminando en completa oscuridad hasta que el jōnin se detuvo — Acamparemos aquí —dijo mientras señalaba un claro que había a varios metros del camino.

— ¡¿Qué?! — Nabiki avanzó hasta ponerse frente al ninja — pero si no hemos avanzado nada, puedo ver las luces de Konoha desde aquí—

— ¡Ya basta! — Gritó Matsumoto — haremos lo que Kakashi diga — y comenzó a caminar hacia el lugar señalado, dejando a ambos ninjas detrás, Nabiki le dio la espalda a Kakashi para ver como la morena se internaba en el bosque.

— ¿Quieres que arme la tienda de campaña o ella dormirá en tus brazos?— preguntó Nabiki con sorna pero no recibió ninguna respuesta — ¿Kakashi?— se giro para verlo —

—Perdón— dijo él mientras se retiraba unos gruesos tapones de los oídos — ¿decías algo? —

Nabiki dejo caer la mandíbula cuando vio como Kakashi se quitaba los tapones — ¿tú no…?, ¿entonces, solo yo venía escuchando a tu novia por todo el camino?—

—Ella no es mi novia — aclaró mientras avanzaba rumbo al lugar señalado.

— ¡ Al menos me hubieras dado un par!— le gritó mientras lo seguía.

Al llegar al claro Nabiki comenzó a armar la tienda mientras murmuraba, Kakashi se recargó en el tronco de un árbol viendo a la pelirroja trabajar, hasta sus oídos llego algo como: "¿Por qué no se me ocurrió a mi?... no es justo… maldito Kakashi…" pero en ese momento Matsumoto se paro frente a él impidiéndole continuar con su actividad de ver a la pelirroja despotricar contra él.

— ¿Si? — preguntó ya que la morena no le decía nada.

— ¿Vas a dormir conmigo? — preguntó coquetamente mientras abanicaba sus pestañas.

— No — separándose incluso más de ella.

Matsumoto comenzó a reírse — Ay tan tímido como siempre, entonces buenas noches cariño — la morena cerró los ojos y junto los labios en espera de un beso que nunca llego.

—Voy a revisar los alrededores— le dijo Kakashi a Nabiki dejando detrás a Matusmoto aun con los ojos cerrados, cuando la morena los abrió el ninja ya había desparecido.

Matusmoto bufó con evidente molestia y se metió en la tienda sin despedirse de Nabiki, en realidad a la pelirroja no le importó, lo menos que quería era seguir escuchando la voz de la morena.

Nabiki se dejó caer en el suelo apoyando la espalda contra el tronco de un árbol, se cubrió la cabeza y rostro con la capucha de su capa y se dispuso a dormir.

Unos minutos más tarde apareció Kakashi, lo primero que vio fue la pequeña figura de su pelirroja bajo el árbol, sonrió tras la máscara y se acerco a ella.

—Nabiki ya empieza a hacer frio, ¿Por qué no entras a la tienda con Matusmoto?—

La pelirroja levantó la cabeza y pudo ver como el jōnin se acomodaba de la misma forma que ella pero en el tronco de enfrente — ¿estás de broma? ¿Y escuchar nuevamente a Matsumoto decir en sueños lo maravilloso que eres? No, gracias—

Kakashi sonrió — Yo no tengo la culpa de serlo— dijo mientras se cubría la cabeza y el rostro con la capucha.

— Pero que creído te lo tienes — le reclamó, pero no pudo evitar quedarse viendo unos minutos más la figura del ninja, se alegraba de que alguien tan fuerte como él estuviera a cargo de su pequeño rubio, después de pensar en eso sacudió la cabeza, al parecer estar con Matusmoto le había hecho daño, que hacia ella pensando en Kakashi, se volvió a cubrir con la capucha y se dispuso a dormir.

Kakashi despertó, acababa de sentir una fuerte presencia cerca de ellos, cuando se retiro la capucha pudo ver quién era, un gato estaba sentado sobre la rama justo encima de Nabiki, por un momento había pensado que estaban en peligro pero solo se trataba de Yin.

Kakashi separó sus labios para preguntar al felino que hacia ahí, pero en ese momento un resplandor salió de las patas del gato haciendo crujir la rama — ¡Nabiki! — gritó el ninja al ver que la rama se dirigía a la cabeza de la pelirroja.

Nabiki rodó por el suelo evitando la rama — ¿Qué demonios haces?— gritó mientras se retiraba la capucha de la cabeza, Yin entrecerró los ojos con evidente molestia por haber fallado y desapareció.

— Quiero creer que Yin te ha atacado pensando que con otro golpe en la cabeza recuperaras la memoria —

— Pues vaya solución encontró el imbécil, espera ¿le conoces?— dijo girándose para ver al jōnin.

— Sí, también conozco a Yang y los cachorros—

—¡¿Queeeeeeé?!— Dijo mientras gateaba para ponerse al lado de Kakashi — ¿cómo que cachorros?—

—¿No te lo han vuelto a decir? Tienen 4—

— Ese Yin, ya me las pagará— comentó mientras cerraba un puño— ¿eso hace cuanto fue?—

— Un poco antes de tu accidente, yo solo los vi una vez— confesó el jōnin.

—¿Los vimos juntos?

—Sí—

—Ahhh ya los quiero ver— "los cargaré, besaré y abrazaré hasta que me canse" pensó emocionada.

—En esa ocasión los besaste tanto que Yin dijo que sería la última vez que los verías— Nabiki soltó una carcajada.

— Si eso suena a algo que yo haría, no me arrepiento de nada, lo volveré a hacer— dijo decidida y Kakashi sonrió —Oye Kakashi tú y yo ¿éramos amigos? Me refiero a no solo compañeros de misiones sino amigos de verdad—

—Algo así—

—Pues entonces volveremos a ser lo que éramos antes— la pelirroja sonrió, el jōnin le comenzaba a caer bien.

—Eso espero— contestó el Kakashi mientras volvía a apoyar la cabeza en el tronco del árbol y Nabiki lo imitó.

Más tarde el jōnin se volvió a despertar — Sabes que no voy a permitir que le hagas daño Yin— susurró para no despertar a la pelirroja.

El aire le trajo la respuesta, una que no cualquiera podría escuchar — Eso ya lo veremos—