Capitulo 25: Kakashi.
No había podido dormir, en realidad no había querido, Nabiki no dejaba de moverse, de momentos lo pateaba y al otro lo tenía abrazado, hablando incoherencias pero lo mejor había sido cuando escuchó decir su nombre Kakashi.
En ese momento cerró los ojos y apretó a la pelirroja contra su pecho sin importarle si se despertaba, y suspiró, suspiró aliviado al sentir que había una esperanza, una esperanza para él, para ellos.
El jōnin estaba sentado frente a la fogata, de pronto se puso en pie y avanzó con decisión, ahora estaba en cuclillas a su lado, bajó su máscara mientras se acercaba lentamente a su rostro.
—Kakashi— había dicho antes de que el jōnin la besara y la abrazara de forma apasionada.
Nabiki volvió a suspirar, abrió de mala gana un ojo, vio el plástico de la casa de campaña y de pronto recordó donde estaba.
Kakashi sintió cuando Nabiki se despertó, estaba recostada sobre su pecho, sintió como se tensaba, se levantó y sin mirarlo salió de la tienda.
Comenzó a recoger las cosas, ambas mochilas estaban listas, salió y vio como la pelirroja estaba sentada al lado del rio arrojando piedras.
—¿Te desperté?— preguntó cuando lo vio salir.
—No, ya estaba despierto— el rostro de Nabiki se tiñó de rojo, Kakashi le dio la espalda y comenzó a desarmar la tienda.
—¿Quieres almorzar?— preguntó el jōnin mientras trabajaba.
—No, prefiero irme—
Después de eso no volvieron a hablar, iban corriendo en silencio rumbo a la aldea, cuando Kakashi saltó a una rama podrida que se quebró bajo su peso, el jōnin no hizo nada por detener su caída, parecía desganado, quedo tirado en el piso con la rama quebrada debajo, Nabiki se acercó y le tendió la mano.
Kakashi la tomó pero Nabiki no lo jaló, se quedo estática con la mano entre la suya.
Una imagen vino a la cabeza de Nabiki era una mesa hecha añicos bajo Kakashi, ella sujetándole de la misma forma que ahora.
—¿Pasa algo?— preguntó el jōnin desde el suelo.
—No, nada— dijo para después ayudarlo a ponerse en pie —¿Por qué no detuviste tu caída?—
—Da igual—
Ambos habían dejado de correr por entre las ramas, iban andando como dos mortales comunes y corrientes. Nabiki pensando en él, y Kakashi pensando en ella.
"Esa mesa, era mi mesa, era mi departamento ¿pero qué hacia él sobre mi mesa? ¿Sería otro sueño y no lo recuerdo?"
—¿Kakashi?— el jōnin iba dos pasos delante de ella.
—¿Mph?—
— Tal vez te suene raro pero…¿Tu quebraste mi mesa?—
Kakashi se detuvo en seco y Nabiki casi choca contra su espalda, por la reacción del jonin supo que no había sido un sueño.
Kakashi se giró para mirarla, sentía que el corazón se le iba a salir por la garganta —¿Qué más recuerdas?—´
—¿Entonces no fue un sueño?— Kakashi sin poder evitarlo avanzó hasta ella y la tomo por los brazos.
—¿Qué más recuerdas?— preguntó ansioso.
—Cuando te tome la mano vino a mí una imagen tú estabas sobre mi mesa quebrada y yo me reía y extendía mi mano para ayudarte a levantar—
—¿Solo eso?— dijo el jōnin desilusionado soltando su agarre.
—¿Qué más paso? ¿Qué hacías sobre mi mesa?— preguntó ella, tomándolo por el chaleco cuando el jōnin se alejaba.
Kakashi sonrió de mala gana "¿Qué iba a decirle? Te besaba, te besaba con desesperación, porque te amaba, porque te amo, si claro para que saliera corriendo como lo había hecho en la tienda"
—¿Kakashi?—
—Nada— dijo el jōnin acercándose tanto al rostro de la pelirroja que sintió su aliento a pesar de la máscara, con esa acción había logrado que los músculos de Nabiki olvidaran como trabajar y ella le soltó— fue un accidente, quebré tu mesa y te compre una nueva— dijo retomando el camino y dejándola atrás—
La pelirroja apenas se dio cuenta cuando llegaron a la aldea, era de noche y volvía a llover.
—¿Quieres ir a cenar algo? Invito yo— dijo el jōnin.
—No gracias, quiero ir a mi casa y bañarme, además Naruto ya debe haber vuelto—
—Bueno vamos—
—No es necesario que me acompañes Kakashi—
—Sabes que iré de cualquier forma—
Anduvieron en silencio hasta unos metros del apartamento de Nabiki –Creo que Naruto aún no vuelve— comentó el jōnin al ver las luces apagadas— La pelirroja no contestó siguió caminando con la cabeza gacha, Kakashi le cortó el camino.
—¿Sucede algo?—
—¿Eh? No— pero al ver que el jōnin no se movía decidió continuar— ¿Qué es lo que quieres que recuerde Kakashi?—
La pregunta tomo por sorpresa al jōnin— No es eso Nabiki, solo pensé que habías recordado algo más—
—Siento que Naruto y tú esperan que yo recuerde algo, pero no puedo, lo intento pero no puedo—
Kakashi suspiró si dieran un premio por ser un imbécil desconsiderado seguro que se lo ganaba él, se rascó la nuca y decidido eliminó la distancia que los separaba y la sujeto de los hombros.
—Nabiki yo no esperó que recuerdes nada, eres exactamente la misma persona que conocí, la misma persona de la…—
— ¡Eeeee! Mira ya llegaron— Gritó Naruto señalándolos, él y Yamato se acercaban.
Yamato se dio cuenta de inmediato que habían interrumpido algo importante pues Kakashi los asesinaba con la mirada y Nabiki no apartaba la vista del jōnin como esperando a que continuara, pero Kakashi la soltó.
Llegaron hasta donde ellos estaban— ¡Cariño!— Nabiki se abalanzó sobre el rubio ¿Cómo ha ido todo?—
—Genial, ha sido genial—dijo mientras se dejaba besar las mejillas por la pelirroja.
—Vamos a entrar, estas empapado, gracias Kakashi por todo y Yamato gracias por cuidarlo— dijo mientras ponía una mano sobre la rubia cabellera.
Ambos Uzumakis entraron en el apartamento —¿Sempai quiere ir a cenar?—
—Bueno, pero pagas tu— Yamato sonrió y ambos se encaminaron al Ichiraku.
