Hola! Estoy de vuelta por aquí.

Ante todo quiero agradecer a todas esas personas que siguen esta historia besos... besos

A los que dejan sus reviews muchas gracias me encantan, a los que me han dado favorito triple besossss

Cualquier duda sobre la historia con gusto responderé.

Los personajes de OUAT no me pertenecen, la historia sí.


Capítulo 4

Mi magia

Emma está disfrutando al ver como sus padres se dedicaban tanto amor, cada burla de su madre por las cursis palabras de David le roba una sonrisa a la joven.

-Sí recuerdo tu declaración de amor-se cobija entre sus brazos.

-Te burlas de mi amor-su padre finge estar indignado.

-Eso nunca cariño-le planta un beso en la mejilla.

Emma conocía la historia, y deseaba con todo su corazón un día poder dar ese primer beso de amor. Ese pensamiento comenzó a empaña su rostro, ¿quién puede querer a una criatura como ella? Nunca la llamarían cariño, jamás la amarían, en ese mundo donde todos parecían encajar menos ella, se sentía invisible, una idea que desgastaba su espíritu. Para Snow y David, Emma era la luz de sus ojos; pero para los demás, no es más que la hija incompleta de las hadas más poderosas del reino. Podía ser la princesa pero eso no le quitaba ese peso de ser diferente, en algunos momentos, para su corta edad la carga era muy pesada. La tristeza la sostenía en sus brazos mientras se regodeaba en esos instantes en que su madre la ocultaba de los visitantes de algún otro reino. Quizás la reina sentía vergüenza de ella, estaba casi segura que fuera de su reino su existencia era desconocida.

Era triste imaginar todas esas cosas, aprieta los puños bajo la mesa. Procura reprimir las lágrimas. Se dice que todo está bien, pero es mentira, el temblor de sus labios dice todo lo contrario. Baja la mirada a su prostre, el que ha dejado de ser apetecible hace varios minutos atrás. Tiene que resistir como lo ha venido haciendo todo ese tiempo; pero le es difícil, últimamente la tarea de enmudecer sus pensamientos era ardua. Contiene la respiración cuando un sollozo amenaza su garganta, fuerza una sonrisa y esta aparece en su rostro más rota y hueca que ella misma.

Ya no puede contenerse, es solo una niña llevando una máscara de indiferencia e ingenuidad, finge no darse cuenta de las cosas que la rodean, ser una niña mimada y sonriente para sus padres es su tarea diaria; pero el antifaz se agrieta, sin previo aviso se viene abajo y un sonido apagado se escapa de sus labios.

Su madre fue la primera en notarlo y voló hasta ella acunándola de manera protectora y desesperada.

-¿Emma, que pasa pequeña?-es la voz de su padre la que suena cerca de su oído.

-¿Mamá y tú son hadas?-musita mientras sus lágrimas caen lentamente.

-Si cariño-responden sus padres.

- ¿Que soy yo?-solloza entre los brazos de su madre, mientras su padre apoya la frente contra la rubia cabellera de su hija sufriendo esos estremecimientos que azotaban el cuerpo de su pequeña por culpa del llanto.

-Oh querida eres nuestra pequeña, la princesa de este Gran Reino Unido-susurra su madre con dolor.

-Eso no es suficiente-desase el abrazo,en esos momentos era un desastre-sé que soy su hija, una princesa y nada más.

Sus padres intercambiaron miradas, al parecer aquella ronda de preguntas los había tomado por sorpresa.

-Eres mucho más que nuestra hija Emma, el que te sientas diferente no te hace menos especial-Snow vuelve a tomarla entre sus brazos, anestesiando con su voz las lágrimas de su pequeña.

-Pero... no soy hada, no tengo magia, nadie me querrá-finalmente pudo hablar entre sollozos- ¡nunca tendré un amor verdadero!

-Por el momento eso no debe preocuparte eres solo una niña de once años-se adelanta su padre a responder y rápidamente es reprendido por una mirada de su reina.

Una mano cariñosa de su madre se desliza por su espalda reconfortándola.

-Emma, el amor es para todos, no necesitas magia, ni alas para ser amada, el simple amor ya es mágico querida-su madre besa su frente con suma ternura- cuando llegue el momento lo sabrás, porque su magia te tocara.

El rostro de Emma abandona el refugio que le ha ofrecido su madre. Por unos segundos guarda silencio asimilando sus palabras.

-¡El amor!… ¿hay un amor para mí?

-Claro que si cariño, estoy segura-acaricia sus cabellos.

-¿Crees que alguien me amara como amas a mamá?-mira a su padre con anhelo mientrastodos sus sentidos van cobrando vida nuevamente yese brillo especial que ilumina su rostro regresa.

-Mucho, mucho más Emma-responde el rey con una enorme sonrisa pintada en los labios.

-El amor es mágico-sisea mirando a uno y a otro-¿será mi magia?

-La magia más poderosa pequeña-David la besa en la frente.

-Encontrare mi magia papá-dijo con vehemencia.

La sonrisa del rey se borra al imaginar a su hija con algún enamorado tras ella, la imagen no era algo que le causara tanta gracia - no es necesario que te apresuras a encontrarla, ya llegara.

-¡David!-Snow le da una suave golpe sobre el brazo.

-Lo siento es solo que veo a mi pequeña crecer y se me encoje el corazón.

Emma se escapa del abrazo de sus padres dejando que sus pies descalzos toquen el suelo frío, nunca le ha importado ir descalza por el castillo, era el momento donde se sentía más conectada con el mundo, la sensación del suelo acariciándole a cada paso le recordaban que era parte de ese lugar, como si fuera lo único que le pertenecía y aunque su madre se empeñara por mantenerle los zapatos puesto Emma lograba siempre hacer de las suyas.

-Ey!... ¿a dónde vas traviesa?-grita su padre al verla correr lejos de ellos.

-Al bosque con Rubi- sale sin esperar ninguna respuesta de sus padres.

Snow la mira alejarse, posa la mirada sobre su esposo quién la abraza, cada día miraba a su hija que crecía y ponía todas las fuerzas por no sentir remordimientos, las emociones se le atoraban en la garganta cada vez que pensaba. Sencillamente no quería hacerlo y sin embargo cuando miraba a su pequeña todo se le venía encima y la devoraba.

-¿Crees que hicimos bien David?

-¿Porque preguntas eso amor?

-Porque cada vez que veo sus ojos siento culpa-oculta el rostro en el pecho de su esposo.

-Ohh querida-la reconforta con un abrazo.

-Siento como si me acusaran y no lo soporto David, no lo soporto.

-Lo único de debe importarnos es que salvaguardamos su futuro, nada más Snow, un día nos agradecerá.

-O nos odiara.


Emma cierra los ojos recordando cada momento en el que había cruzado esa gran pared luminosa, si antes contaba los días para ir, ahora la emoción se triplicaba. Hablar con la Reina Malvada eso sí que la había hecho alucinar. Aunque cada encuentro la llevaba hacerse muchas preguntas y mientras más se cuestionaba, más quería conocerla y saber porque una mujer tan poderosa y perversa se veía tan triste y sola.

A su lado un chapoteo que distrae sus pensamientos. Mira a su amiga de soslayo, ambas permanecen sentadas sobre una roca a la orilla del lago. Hunde los pies en el agua tibia y suspira. Esta vez son los ojos de la Rubi que la mira con insistencia.

-¿Qué te pasa?-las pupilas de Emma se encuentran con las de su amigas

-Lo mismo pregunto ¿Qué pasa contigo, estuviste llorando?

Emma aparta la mirada para fijarla en el horizonte, el sol brillaba intensamente detrás de unas esponjosas nubes.

-Princ...Emma - la voz de la morena tiene un tono de preocupación-Emma sabes que esa nariz roja es algo que no puedes ocultar, es una clara señal de que has estado llorando.

-Ya sabes, soy una niña mimada que llora por tonterías-se encoje de hombros restándole importancia.

-Empieza nuevamente- Rubi no la mira permanece con la mirada perdida en algún punto del paisaje.

-¿Qué, dices?

-Darme una respuesta real-la mira y sonríe, la rubia no podía esconderse cuando esos ojos la miraban como si fuera trasparente-Mimada y tonta eso se lo puedes decir a tus padres pero no a mí, nos conocemos demasiado bien para mentirnos, ¿no crees? el que estés callada me asusta, vamos dime ¿qué pasa por esa maravillosa cabecita?- hunde los pies con fuerza en el agua salpicando a la rubia.

-Ey para, me llevare otro regaño por llegar con el vestido mojado.

-Pues, a mí también me debes muchas explicaciones por tus constantes desapariciones.

Ambas volvieron a guardar silencio, jugando con sus pies dentro del agua. En la cabeza de la rubia muchas cosas daban vuelta, lo difícil era encontrar con quien hablarlas. Regresa la mirada a su amiga, Rubi, su compañera de juegos desde que tenía uso de razón, su cómplice en todas sus aventuras como no confiar en ella si jamás la había traicionado.

-No lo pienses tanto y suéltalo- la despreocupación en la voz de la morena la hizo sonreír.

-¿Has escuchado hablar la Reina Malvada?

Los ojos de Rubi la miran con recelo, la escucha soltar el aire con pesadez.

-No deberíamos hablar de eso- lanza una piedra al agua con rudeza-y no creo que esa sea la razón por la que llorabas.

-Es una simple pregunta-responde encogiéndose de hombros, sabía que ese tema traería algo de molestia pero no estaba segura de cuantas.

-Si fuera así de simple se lo preguntarías a tu madre.

-Sabes mejor olvídalo-Emma se levanta molesta recoge sus zapatos haciendo el amago de marcharse, no estaba de humor para el carácter de su amiga ese día.

-¿Por qué preguntas por ella?

-Qué hay de malo-gruñe mientras se cruza de brazos-si pudiera se lo preguntaría a mi madre pero como todo el mundo sabe, ella la odia.

-Por algo debe ser ¿no?-imita la postura de la princesa.

-¡Sabes algo verdad! Por favor Ru quiero saber, por favor.

-Deja de jugar, sabes que ese tema está prohibido en este reino-se aleja de Emma retomando el camino hacia la cabaña de su abuela, seguida muy de cerca por la rubia.

-Rubi, si sabes algo por favor dímelo-suplica mientras trata de seguirle el paso, aferrándose a la posibilidad de poder descubrir algo. Casi choca con la espalda de Rubi cuando esta se detiene con brusquedad y se vuelve para mirarla.

-Es una mujer cruel y malvada, nació para regocijarse en el sufrimiento, la muerte y la oscuridad se pasean de su mano. El que ahora este desterrada es lo único que debe importarnos- el tono acido de su voz provoca que Emma retroceda un paso. Esa no era la mujer que ella había conocido, con la que llevaba ya varias semanas hablando, no podía negar que era la Reina Malvada, una mujer perversa, sí, pero que naciera para ese propósito, en lo profundo de su ser era inaceptable, se negaba a creer que alguien pudiera ser malo de nacimiento.

-¿La has visto alguna vez?-no sabía por qué de la reacción de Rubi, pero sus palabras no le parecían justas.

-¿Qué?

-¿La has visto alguna vez?

-Claro que no-responde la indignada retomando su camino.

-Entonces, ¿cómo sabes que es malvada? –eleva el tono de su voz yla morena se detiene en seco regresando sobre sus pasos, ambas miradas vuelven a enfrentarse.

-Es lo que dicen todos-la respuesta le pareció tan pobre a la princesa.

-¡Es en serio Rubi!, esa es tu respuesta-la mira con decepción.

-Qué quieres que te diga, todos dicen que es mala y voy a creerlo, ¿qué puedo hacer, ir a preguntarle a la mismísima Reina Malvada si es verdad que es una asesina?

Emma baja la mirada muy despacio, Rubi había dejado muy claro que al igual que todos odiaba a la Evil Queen, no supo identificar esa punzada que sintió en el pecho.

-Las personas dicen que no debí nacer, que soy una vergüenza para este reino, que estoy maldita y por eso no tengo alas-añade con un tono de tristeza-¿crees que tienen razón Rubi?

-Eso no es cierto-la voz de Rubi ha perdiendo su fuerza-Emma yo...

-Dicen que los Licántropos son unas bestias feroces que pierden totalmente la humanidad, cazan y matan sin contemplación ¿tú piensas que yo debería creer eso?

-Me comparas con esa bruja-aprieta los dientes con rabia- yo nunca te haría daño, la gente...

-La gente suele equivocarse- la interrumpe nuevamente – cuánto daño nos hace todo lo que hablan, cuantas lagrimas nos ha costado sus miradas y sus palabras- la forma en que Rubi la mira como si le hubiera salido una segunda cabezala hace suspirar resignada.

-A veces me pregunto quién es la mayor aquí-se acerca y le revuelve los rubios cabellos.

- No me hagas caso, solo soy una niña tonta que habla demasiado; pero no dejo de preguntarme si alguna vez ella se sintió como nosotras-mira a su amiga con los ojos teñidos de melancolía-al menos yo tengo una amiga que se burla de mis nariz roja, no sé qué hubiera sido de mí, sin tu compañia.

-Vez lo bueno en todas las personas Emma, incluso si te toparas con la misma Evil Queen la verías como la más bella de este mundo.

En el rostro de Emma se dibuja una enorme sonrisa, una que no pasa desapercibida a los ojos de la jovén loba.

-¿Porque sonríes de esa manera tonta?

-Porque por primera vez tienes esa boca tan llena de razón.

Continuará...