Prompt por Guest: Final de la cuarta temporada, sólo que en lugar de Emma, Robin se sacrifica por Regina y se convierte en el nuevo oscuro.
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La oscuridad
Emma dio un paso hacia atrás con la daga en la mano, mientras el vórtice de oscuridad comenzaba a consumir poco a poco a Regina frente a los ojos de todos.
Robin había querido hacer algo, algo rápido, lo que fuese. No podía soportar estar allí sólo mirando cómo la oscuridad poco a poco se apoderaba de la mujer que amaba. Ella no era eso, ella no era así.
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Él había prometido un paseo a la luz de la luna. Regina iba tomada de su mano, mientras que en su rostro se divisaba una sonrisa, quizá imposible, de esas que suceden cuando la felicidad parece un sueño.
Caminaban por las calles del pueblo, lejos de todo. Robin quiso estar a solas con ella, deseaba un momento para los dos. Él debía explicar muchas cosas, la mayoría dolorosas, que posiblemente ella no querría escuchar.
Regina había dicho: "lo superaremos… juntos". Sin embargo Robin no quería que fuese así. No quería que Regina se involucrara en esa maldita situación. Zelena era demasiado peligrosa, demasiado dañina, demasiado... Él ya no podría soportar ver más dolor en Regina, mucho menos causarlo. Quería decirle que buscaría una forma, una solución, debía haber una. Por supuesto, ya había pensado en unas cuantas, casi todas horribles, pero soluciones al fin y al cabo.
—¿Qué piensas? —preguntó Regina, una vez que se detuvieron en la esquina de una calle.
Robin quiso disimular un poco, pero era evidente que algo traía en la cabeza. Esbozó una sonrisa casi triste, acarició el rostro de Regina y chocó la frente contra la suya.
—Pienso que eres absolutamente fantástica —dijo él, con los dedos entre su oscuro cabello.
Regina lo miró enternecida, lo besó dulcemente por unos segundos, pero luego se separó de él, mirándolo fijamente a los ojos.
—¿Acaso estás pensando en eso de lo que prometimos ocuparnos más tarde? —preguntó ella un poco inquieta.
Robin quiso mentir, pero no pudo. Asintió brevemente y luego desvió la mirada.
—No quiero arruinar la noche —suspiró él, con una visible mueca de preocupación.
—No lo haces —negó Regina, pacientemente—. Robin, creo que nosotros podemos…
—No —esta vez intervino él tajante—. Nosotros no. No puedo permitir que sigas involucrada en esta espantosa situación. No es tu problema, Regina. Es el mío.
—Pero Zelena… ella… es mi hermana, después de todo —dijo Regina, con gravedad en su voz.
Robin lo meditó unos segundos. Estaba por confesarle a Regina que él ya había pensado en varias formas de cómo deshacerse de ese niño. No sería su hijo, no podría serlo. Robin no podría amar jamás a un ser producto de un engaño y de la mala sangre de una mujer rencorosa y malvada como Zelena.
No podía pensar siquiera en amarlo como amaba a Roland. Cada vez que recordaba lo que había sucedido en Nueva York, las entrañas le hervían y un vacío se formaba en su estómago aunado al asco y repudio que sentía por Zelena y, hasta cierto punto, por sí mismo.
Sí, podían deshacerse de ese engendro, podían… Sin embargo, Robin no tuvo oportunidad de decírselo a Regina, cuando las voces fuertes de Emma, Hook, Mary Margaret y David se escucharon al otro lado de la calle.
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La oscuridad consumía a Regina. Esa mancha negra, impenetrable, densa y terrible. "Lo superaremos… juntos", Robin recordaba sus palabras como si ella apenas las hubiese pronunciado.
Parecía increíble que hacía apenas unos minutos él tenía el rostro de Regina entre sus manos. Parecía increíble todo lo malo que siempre amenazaba con cernirse sobre ellos.
Robin se acercó hacia el vórtice que, inevitablemente, intentaba expulsarlo.
—¡No, Robin, no funciona así! —Emma gritó a su lado.
Él no hizo caso, luchó contra la fuerza del viento que lo repelía. Miró la daga que Emma sostenía en la mano y luego giró hacia Regina, quien se veía cada vez más débil en medio de la oscuridad.
—¡Regina! —exclamó Robin con el aliento entrecortado y un gesto doloroso, mirándola a los ojos—. Cuida de Roland, por favor...
De pronto, Robin arrebató la daga de la mano de Emma, sujetándola con fuerza y luego la alzó al cielo.
—¡NO!
El grito de Regina fue desgarrador. Sin embargo, era demasiado tarde: el vórtice de oscuridad la abandonó a ella y se apoderó, inmediatamente, del brazo de Robin y, en segundos, lo rodeó por completo.
Regina miró horrorizada cómo Robin era consumido por la mancha. El cielo comenzó a partirse entre relámpagos y truenos.
—Lo superaremos… juntos —fue lo último que Robin dijo antes de que la completa oscuridad lo consumiera.
Un relámpago los encegueció, Regina cayó al suelo, luego hubo un silencio sombrío. Robin ya no estaba, en su lugar la daga relucía sobre el suelo, quieta.
Nadie quiso moverse. Emma respiraba agitada, quería ayudar a Regina a levantarse, pero ésta lo hizo por sí sola y caminó hasta la daga que reposaba sobre el pavimento. Entonces, miró las letras inscritas en el metal, el nuevo nombre de El Oscuro: Robin Hood.
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N. A. 1. Gracias a Guest (invitado) que dejó el prompt, ojalá hubiese dejado su nombre también. Ya había visto algo en Tumblr al respecto, una serie de imágenes que contaban algo similar: Robin sacrificándose por Regina y me pareció sumamente hermoso. Espero haber cumplido con el cometido en esta breve historia.
N. A. 2. Sé que en un inicio dije que no hablaría nada respecto al hijo de Zelena. Sigue siendo mi postura, sin embargo, en este prompt está justificado: quería dejar un poco entredicho la propia oscuridad de Robin al querer deshacerse de lo que lo hace miserable. Creo que ese sentimiento es muy humano y, por lo mismo, muy complejo. Pienso que la oscuridad puede rodearnos en cualquier momento, especialmente cuando nos sentimos heridos.
N. A. 3. ¡Gracias por sus comentarios maravillosos!
N. A. 4. Cada vez dudo más de que ese bebé sea de Robin. Por mi propia salud mental.
